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lunes, 31 de diciembre de 2012

Los hijos no son nuestros

La Sagrada Familia – C

Resulta curioso que a los ocho días de nacido ya lo estemos viendo de doce años, haciendo travesuras de adolescente.
La Liturgia quiere presentarnos el ambiente familiar de Jesús.
Dentro de unos días volveremos a verlo en el pesebre con la Epifanía.

El relato de Lucas pudiera parecerse a una de esas travesuras de los hijos cuando se hacen adolescentes.
Sin embargo es un relato espiritualmente lindo y humanamente realista.
Es la primera vez que vemos a Jesús tomar conciencia de su identidad.
Es la primera vez que vemos a Jesús tomar conciencia de su verdadera filiación.
Es la primera vez que vemos a Jesús tomar conciencia de su misión.
Es la primera vez que vemos a Jesús tomando distancia de sus padres.




Flickr: Klearchos Kapoutsis
Una crisis que se da en cualquier familia.
Una crisis para la que, de ordinario, no están preparadas las familias.
Es como el segundo nacimiento del hijo.
Ahora toma conciencia de sí mismo y es el momento de marcar distancias.
Nace a sí mismo, a su libertad y a su decisión y responsabilidad.
“¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que debía ocuparme en las cosas de mi padre?”
El peligro de toda familia es no dejar crecer a los hijos.
Es más lindo verlos gatear o andar agarrados a la falta de mamá.
Pero el hijo está llamado a ser él mismo.
Está llamado a ser el autor de su futuro.
Está llamado a vivir en su libertad.
Está llamado a andar por su propio camino.
Se trata de una crisis necesaria, porque es una crisis de crecimiento.

Esto lo expresó muy bien Khalil Gibran:

“Vuestros hijos no son vuestros hijos.
Son los hijos y las hijas de la Vida, deseosa de perpetuarse.
Vienen a través vuestro, pero no vienen de vosotros.
Y aunque están a vuestro lado, no os pertenecen.
Podéis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos.
Porque ellos tienen sus propios pensamientos.
Podéis cobijar sus cuerpos, pero no sus almas.
Porque sus almas viven en la casa del porvenir, que está cerrada para vosotros, aún para vuestros sueños.
Podéis esforzaros en ser parecidos a ellos, pero no busquéis hacerlos a vuestra semejanza.
Vosotros sois el arco desde el que vuestros hijos, como flechas vivientes, son impulsados hacia lo lejos”.

Como también me parece linda la definición de hijo que nos ofrece Saramago, premio nobel de literatura:

“Hijo es un ser que Dios nos prestó para hacer un curso intensivo de cómo amar a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos para darles los mejores ejemplos, y, de nosotros, aprender a tener coraje.
Sí. ¡Eso es! Ser madre o padre es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo a perder algo tan amado.
¿Perder? ¿Cómo? ¿No es nuestro?
Fue apenas un préstamo…
EL MAS PRECIADO Y MARAVILLOSO PRÉSTAMO
ya que son nuestros sólo mientras no pueden valerse por sí mismos, luego le pertenecen a la vida, al destino y a sus propias familias.
“Dios bendiga siempre a nuestros hijos pues a nosotros ya nos bendijo con ellos”.

Todo hijo tiene unos padres biológicos.
Pero tiene otro Padre que se llama Dios y es el que le señala el camino.
Todo hijo es una bendición.
Pero todo hijo está llamado a ser él mismo.
Sufre la mamá cuando lo da a luz.
Pero sufren los papás cuando él mismo se siente en el gozo de su propia libertad.
Comienzan por vivir en el nido de nuestro hogar.
Pero están llamados a volar al bosque de la vida a formar sus propios nidos.
Comenzamos enseñándoles a hablar con Dios cuando son chiquitos.
Pero están llamados a escuchar la “llamada de Dios” que los invita a la misión.


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domingo, 30 de diciembre de 2012

El niño-sacramento / Sagrada Familia – Ciclo C – Lc 2, 41-52 / 30.12.12


Pistas de exégesis (qué dice el texto)
Los dos Evangelios que contienen relatos de la infancia de Jesús (Mateo y Lucas), estructuralmente, tienen por lo menos dos partes: los relatos de la infancia y la vida pública. Mt 1-2 y Lc 1-2 aparecen como una unidad literaria propia, coherente en sí misma y discontinuada del resto de los libros, no por carecer de relación con el ministerio de Jesús, sino porque entre la infancia y la vida pública acontecen, en silencio, unos veinte años. Mientras Mateo comprime unos 10 años en los primeros dos capítulos y luego salta hasta el bautismo para dedicarle de ahí en adelante lo que resta del libro, y mientras Lucas comprime 12 años en los dos primeros capítulos y luego salta hasta los treinta años del Maestro (cf. Lc 3, 23), la juventud e inicio de la adultez de Jesús se esconden bajo Lc 2, 40: “El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él” y Lc 2, 52: “Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres”.


Puede hablarse de los relatos de la infancia como unidades literarias con peso específico. Y aún más, muchos biblistas coinciden en afirmar que estas unidades son un mini-Evangelio, o sea, que son resumen, simbolismo y anticipo de lo que se narrará después. Son resumen porque, en apenas dos capítulos, los temas principales de la vida y muerte de Jesús se hacen presentes; son simbólicos porque las imágenes, las situaciones y las figuras suelen señalar una realidad mayor que se terminará de entender al final de la lectura completa del libro; y son anticipo porque, desde la infancia de Jesús (presente literario) anuncian los sucesos de la vida pública y de su muerte y resurrección (futuro literario).

La familia sube a Jerusalén para la fiesta de la Pascua, celebración que obligaba a todo judío a peregrinar hasta el Templo, como bien lo indica Dt 16, 16, asegurando que tres son las liturgias que obligan una asistencia personal: la Pascua (fiesta de los ázimos), Pentecostés (fiesta de las semanas) y la fiesta de las tiendas o tabernáculos. Pero subir a Jerusalén es, en lenguaje de los Evangelios, ir hacia la pasión (cf. Lc 9, 51; Lc 13, 33-35; Lc 18, 31-33), porque allí el Hijo del Hombre será crucificado. En la misma línea, al suceder durante la pascua se nos trae a la memoria que una pascua judía es el marco de la pasión, muerte y resurrección de Jesús (cf. Lc 22, 1.7-8.13.15).

En el centro de la escena hallamos que María y José buscan a Jesús, pero no lo encuentran, como sucede la mañana de resurrección, cuando las mujeres van al sepulcro, pero no encuentran el cuerpo (cf. Lc 24, 3). Igualmente, María y José lo hallan al tercer día, lo que recuerda al tercer día de la muerte de Jesús que es, paradójicamente, fin de la muerte y resurrección, o sea, fin de la búsqueda del cuerpo porque es posible encontrarse con el Resucitado (cf. Lc 24, 7.21.46).

A pesar de este encuentro transformado, el capítulo 24 del Evangelio según Lucas no duda en presentar la incomprensión de los discípulos ante la presencia del Resucitado; los discípulos de Emaús se dan cuenta tarde y no lo reconocen durante el camino (cf. Lc 24, 31-32), los Once y los que estaban con ellos creían ver un espíritu (cf. Lc 24, 37) y parecen no acabar de entender (cf. Lc 24, 41). Cuando María y José finalmente hallan a Jesús en el Templo, tampoco comprenden. Son como los discípulos tras la pascua, pero también como los discípulos durante el camino a Jerusalén, que “no entendían lo que les decía; les estaba velado su sentido de modo que no lo comprendían” (Lc 9, 45), “no captaban el sentido de estas palabras y no entendían lo que decía” (Lc 18, 34b).
Y es que Jesús sólo puede ser comprendido en su relación con el Padre, por eso sus primeras palabras en el relato de Lucas hacen referencia al Padre, y las últimas, en la cruz, antes de expirar (cf. Lc 23, 46), también. Los discípulos, María y José, no entienden porque no pueden llegar a lo profundo de la filiación de Jesús que configura toda su vida. María lo llama hijo en un nivel terrenal, pero Él habla inmediatamente de su Padre en un nivel trascendente, no por eso menos real.

La edad de los doce años es importante. Los niños judíos comenzaban su formación desde pequeños, algunos historiadores dicen que desde los cinco años, para alcanzar a los trece el título de hijos de la Ley. Allí concluía la formación básica y, los que habían resultado buenos estudiantes, tenían la posibilidad de capacitarse a los pies de un rabino para ser ellos, posteriormente, maestros del pueblo. Obviamente, eran los menos quienes accedían a esta segunda formación. Si bien a los trece culminaba la formación primera y básica, desde los doce se consideraba que el joven ingresaba a una cierta mayoría de edad, donde la obligación de peregrinar a Jerusalén para las fiesta de la pascua lo demostraba. Ahora tenía adultez, y con eso venían responsabilidades.
Por lo tanto, quizás la traducción niño para designar la época madurativa de Jesús no sea la más adecuada. A los doce estamos frente a un joven con todas las letras, un hombre que mira su futuro con cercanía y con compromiso. A los doce años, el varón judío debe aprender el oficio de su padre, y no es bien visto que a esa edad no se dedique a aprender una labor.
¿Qué oficio debe aprender Jesús? Al plantear la cuestión del parentesco, reformulando la relación de hijo (con minúsculas) por la de Hijo (con mayúsculas), se plantea en consonancia la posición de la familia alrededor del Mesías y la actitud del Mesías frente a ella. María y José tienen que aprender y asumir dos cuestiones importantes: que el niño se convierte en adulto comenzando a tomar sus propias decisiones, emancipándose de alguna manera; y que el joven posee un vínculo particular con Dios que lo lleva a tomar determinadas decisiones, a veces en contradicción con el querer familiar. Tenemos aquí la crisis del núcleo hogareño con un hijo en crecimiento autónomo, junto con un momento vocacional. A los doce años se es llamado al trabajo, a aprender lo que te acompañará hasta la muerte; a los doce años, Jesús es el Hijo del Padre que atiende sus cosas.

Jesús se hace adulto madurando su relación con Dios. El episodio que acontece a sus doce años está enmarcado por dos frases similares. Una de ellas es la de Lc 2, 40: “El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él”. La otra es la de Lc 2, 52: “Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres”. Antes de la perícopa, se trata de un niño, luego es designado por su nombre propio. Antes se iba llenando de sabiduría y la gracia estaba sobre Él, pero luego del episodio en Jerusalén su crecimiento es en la sabiduría y la gracia, como si hablásemos de algo externo que lo invade lentamente primero, pero dentro de lo cual se inserta su existencia a posteriori, como algo natural.
Estos dos versículos de Lucas son muy similares a 1Sam 2, 26: “Cuanto al niño Samuel, iba creciendo y haciéndose grato tanto a Yahvé como a los hombres”. Así se resume la infancia de Samuel antes de su vocación que se narrará en el capítulo 3. De la misma manera, el grueso de la vida de Jesús queda compactado en ambos versículos antes del comienzo de su ministerio público. Ni Samuel ni Jesús son abandonados por Dios ni víctimas de la indiferencia divina hasta que los cielos se dignan a comunicarse con ellos. Desde siempre, el crecimiento no se hace en soledad, sino con la cercanía del Padre.

Pistas hermenéuticas (qué nos puede decir hoy)
La niñez como anticipo de los acontecimientos futuros y como resumen de la vida es una niñez-sacramento. En los pequeños deberíamos ver el rostro de Dios, deberíamos prestar atención a cómo transparentan lo divino, a cómo trascienden con sus miradas el plano material. Y un día estos niños crecen, y se hacen jóvenes y se hacen adultos, y toman decisiones. Algunos se hacen oyentes de la llamada y entienden que la vida es vocación. Otros ingresan a un remolino de malas decisiones encadenadas, o simplemente sobreviven, como si eso fuese lo más natural del mundo.
Y en las decisiones tomadas durante el período de bisagra del crecimiento, muchos reconocen el punto de quiebre de sus vidas. No se han sentido cómodos en el hogar ni han descubierto el seno del Padre. A la deriva han crecido como si nada los acompañase, como si los hubiese olvidado alguien, o todos. No creen que su niñez haya sido sacramento, sino desventura, mala suerte, maldición.

A la Iglesia le corresponde, por su realidad sacramental, ser acompañante del crecimiento, ser la que defienda a toda costa la sacramentalidad de los niños. No le corresponde crear modelos arquetípicos de personas adultas. La Iglesia debe guiar a los niños a la libertad de escuchar la voz de Dios y a la libertad de responderle.
No podemos hacer una catequesis que encasille, encuadre o limite la creatividad del niño o del joven. La Iglesia no da soluciones pre-fabricadas para el futuro, sino que tomando el ejemplo de la libertad del joven Jesús, quiere que todos los varones y mujeres, en su infancia, sean capaces de abrirse a la Palabra.

La evangelización es pastoral vocacional, no porque ofrezca espacios de discernimiento para el sacerdocio o la vida consagrada, sino porque trata de destapar los oídos y de descargar los pesos del corazón. Somos responsables del que crece porque Dios es responsable también. Por Él, los niños no son lo que viene, sino lo que son. Por Él, los jóvenes no son un intervalo hasta que se vuelvan útiles, sino seres humanos dignos. Que los que crecen puedan hacerlo en el Padre es una de nuestras tareas; que los niños y jóvenes se sientan familia de Dios es configurarlos con Jesús.

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sábado, 29 de diciembre de 2012

Fiesta de la Sagrada Familia: El niño “tenía” que perderse…

Evangelio: Lucas 2, 41-52

El segundo nacimiento

El evangelio de este domingo en que la Iglesia celebra la fiesta de la Sagrada Familia nos sirve de complemento para las reflexiones sobre la festividad de Navidad, centrada ella en torno al tema del “nacimiento”

Cuando Jesús cumplió los doce años –o sea, cuando terminó su infancia y comenzó su pubertad- sucedió un episodio que para él significó nacer a una nueva experiencia y a una nueva manera de relacionarse con sus padres. A su vez, para José y María, significo también un nacer a una modalidad distinta de entender y tratar al hasta ahora niño Jesús.


El evangelio de hoy –aun teniendo en cuenta las notables diferencias entre el esquema familiar del tiempo de Jesús y el nuestro- contiene interesantes elementos para que reflexionemos acerca de lo mucho que implica en la vida familiar este constante nace no sólo de los hijos pequeños sino también de sus padres.

Veamos, pues, algunos elementos de este evangelio que nos llama particularmente la atención.


Para Jesús, el cumplir los 12 años significa una nueva etapa de su vida, no solamente a nivel fisiológico y psicológico, sino también desde el punto de vista social y cultural, pues a partir de esa edad la Ley judía y la sociedad comenzaban a tratarlo con más exigencia de responsabilidad. Si durante la infancia ha aprendido la ley de su pueblo, ahora debe cumplirla según la responsabilidad de que es capaz. Por eso lo vemos en el templo cumpliendo junto a sus padres con el culto a Yavé.

Sin embargo, lo sorprendente es su conducta posterior, ya que abandona a sus padres para quedarse en el templo con los doctores de la ley, consciente de que ya es hora de que comience a ocuparse de lo que será su gran responsabilidad de adulto: las cosas de su Padre.

Como contrapartida, el Evangelio apunta la angustia con que sus padres lo buscan, como asimismo la sorpresa frente a una conducta y una respuesta a las que ciertamente no estaban acostumbrados. Y la incomprensión: a pesar de las explicaciones de Jesús, ellos no comprenden lo sucedido…

Pero todo termina bien: el niño se somete a la autoridad paterna, mientras la madre seguía reflexionando acerca de cuanto había vivido, a la espera de que el tiempo le revelara el sentido de lo visto y oído.

Pero el niño, bajo la autoridad y la educación paternas, no cesa en su crecimiento. Tiene que transformarse en un hombre íntegro “en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres”, como dice Lucas.

Sin forzar los textos, podemos encontrar en ellos una página casi prototípica del segundo gran nacimiento de toda persona: el acceso a la adolescencia y con ella la entrada en la vida adulta. Y si el primer nacimiento no se suele hacer sin temor y sin ciertos traumas y angustias, lo mismo sucede cuando el hasta ayer niño se transforma en un adolescente, cuya conducta deja sorprendidos a los padres, que no atinan a encontrar el modo para restablecer una relación que debe ser nueva en muchísimos aspectos, y siempre y en todo caso de un nivel distinto al de la infancia.

Este segundo gran nacimiento se realiza a través de varios años, largos y tensos, hasta que el hombre se desprende finalmente de la tutela familiar y asume su responsabilidad de cara a sí mismo y a la sociedad, aun con independencia de los criterios familiares, tal como sucedió con el mismo Jesús, que aun durante su predicación y vida pública tuvo que enfrentarse con sus familiares, e incluso con su madre, que no aprobaban del todo su comportamiento. Sobre este aspecto tan humano de la vida de Jesús, los evangelistas dan abundantes testimonios.

Tratemos ahora de interpretar con un poco más de detenimiento lo que implica esta importante etapa en el nacimiento del hombre como alguien autónomo y responsable.

Aprender a perder al niño

A lo largo de toda su vida, los padres mantienen un constante vínculo con sus hijos, pero este vínculo no siempre es el mismo y sufre diversas modificaciones que deben ser asumidas tanto por los hijos como por los padres.

Así, por ejemplo, la primera etapa comprende el embarazo de la madre, el nacimiento y los primeros meses de vida del bebé. Durante este período el nuevo ser humano depende totalmente de su madre, siendo el cordón umbilical y el pecho materno los signos más evidentes de esa dependencia, total y necesaria al mismo tiempo. El niño y la madre conforman una unidad tal que no podemos hablar de “yo” del niño, pues todo él se halla fundido en el yo de la madre.

Así, pues, la dependencia de los hijos y la protección de los padres son las características de una relación que se prolonga a lo largo de los años de la infancia.

Pero a medida que el niño crece, su yo se va afirmando más y más, va siendo consciente de su cuerpo, de sus padres y hermanos y de la realidad exterior; diferencia sus afectos, acepta ciertas normas de convivencia y, sobre todo, va descubriendo la vida mediante un difícil aprendizaje. La escuela y la educación en general amplían la acción de los padres y amplían también el espectro de relaciones del niño, su nivel de responsabilidades, su socialización, etc.

En un prolongado decenio, padres e hijos desarrollan un modo de relación que mantiene un equilibro entre el progresivo crecimiento de los hijos y el afán de los padres de proyectar en ellos su enfoque de la vida y su sistema de valores.

En esta etapa los padres han elegido por los hijos, han establecido las normas de su conducta y, en gran medida, se han hecho cargo de ellos aconsejándoles lo que consideraban lo mejor para ellos.

Pero al llegar a la adolescencia, a este segundo gran nacimiento, se producen importantes cambios que rompen el equilibrio logrado arduamente durante la etapa anterior.

En la adolescencia -y el evangelio de hoy es vivo testimonio de ello- la búsqueda de la propia identidad se constituye como objetivo principal. Frente a los muchos cambios biológicos, sobre todo en el desarrollo físico y en el despertar de la sexualidad, el adolescente se encuentra con la tarea de reconstruir su mundo interno, tan distinto al de la infancia, reelaborando al mismo tiempo los lazos que lo unen a sus mayores, particularmente a sus padres.

Todos conocemos en líneas generales lo que implican los cambios en el adolescente y también lo que implica para los padres asumir un nuevo esquema de relación con él, esquema tendente, esta vez, no a afirmar la dependencia y la protección, sino precisamente a afirmar la autonomía del adolescente y la capacidad de valerse por sí mismo.

En esta búsqueda de su identidad, el adolescente, verdadero solitario en un desierto ardiente, camina hacia el logro de su madurez adulta, hacia su inserción en la sociedad, hacia la asunción de nuevas funciones y comportamientos, conforme a ciertos ideales que constituyen el motor de sus actos.

Nunca como en este período la palabra “crecer” adquiere una dimensión tan real y tan trascendente. Es un crecimiento que provoca un verdadero salto en su vida: deja de ser niño y se hace adulto. Cambia su modo de pensar, sus afectos, sus sentimientos: aparece la relación heterosexual, se desarrollan los ideales políticos y sociales, pone en tela de juicio todo lo recibido de sus mayores, entra en crisis su religiosidad, y, en fin, comienza a tocar con las manos lo que tantas veces había soñado como algo lejano: ser un hombre adulto, ser una mujer adulta.

Pero este nacimiento no es idílico: el paso del útero infantil al mundo adulto es mucho más oscuro que el seno de su madre porque, entre otras cosas, ahora los padres no parecen tan dispuestos a que se produzca un nuevo nacimiento. Consciente e inconscientemente sabotean el proceso autonómico del adolescente, como no resignándose a “perder” al niño que ahora quiere ser adulto.

Como en el primer nacimiento, también ahora el nacimiento implica por parte de la madre la pérdida de algo que hasta ahora tenía como cosa y parte suya. Los padres, acostumbrados a pensar y decidir por los hijos, no parecen avenirse a la idea de que éstos piensen y decidan por sí mismos. Así estalla un conflicto en el que ambos contendientes, padres e hijos, se suelen acusar mutuamente de incomprensión, sufriendo su propia angustia: los padres, que pierden a sus hijos-niños, y los hijos, hijos que den a los padres de su infancia y que pierden su cuerpo infantil con su estabilidad y sus privilegios.

No es éste el momento para extendernos más largamente en todo lo que constituye la crisis de la adolescencia, crisis que, como todo nacimiento, implica un cambio tanto en los hijos como en los padres.

El evangelio de hoy –con esa sabiduría simple de los hombres sencillos y honestos- nos hace descubrir toda la angustia que implica este paso decisivo, pero también cómo una actitud nueva por parte de padres e hijos puede revertir en provecho de todos.

Los padres deben replantearse su esquema de relación con los hijos; deben comprender que se produce un cambio fundamental e irreversible, marcado por la misma naturaleza y dirigido a lograr el objetivo para el cual se traen hijos al mundo: para ayudarlos a crecer hasta la plenitud no sólo física, sino psíquica, espiritual, social, etc.

Tal cambio del sistema de relaciones no se puede hacer sin una actitud humilde de revisar muchos puntos de vista; de comenzar a escuchar seriamente a los hijos, no sólo para responderles con un consejo oportuno, sino también para aprender de ellos eso “nuevo” que está inserto en su nacimiento.

Los adolescentes y los jóvenes nos recuerdan a todos los adultos que la vida no se detiene ni puede ser contenida en moldes preconcebidos. Escuchándolos, los adultos podemos rejuvenecer nuestra propia vida, airear nuestra mentalidad, revisar nuestro sistema de valores, transformando esta angustiante experiencia en un auténtico renacimiento de nosotros mismos.

Los hijos adolescentes nos obligan a regresar al desierto cuando ya nos creíamos cómodamente instalados; los instrumentos de la infancia ya no nos sirven y debemos comenzar a aprender muchas cosas como si la experiencia anterior tuviera validez sólo para una etapa ya superada.

Quizá sea por esto, por el esfuerzo que nos implica este renacer de nuevo como padres de adolescentes, por lo que solemos resistir con tantos argumentos y con tanta contundencia al progresivo avance de los hijos hacia una mayor autonomía y responsabilidad.

Entretanto, los hijos, adolescentes y jóvenes, deben aprender a crecer en su autonomía pero sin cortar violentamente sus lazos familiares, procurando también ellos comprender lo arduo que les resulta a sus padres aceptar una situación que les llega de improviso. Los duros enfrentamientos desgastan las energías, energías necesarias para superar crisis naturales y dificultades nuevas que se presentan todos los días.

Quizá la actitud de María de “conservar todo en el corazón” sea la más apta tanto para los padres como para sus hijos. No siempre comprenderemos en el acto todo lo que nos está sucediendo, no siempre podremos acepar una idea o un gesto al que no estamos acostumbrados…, pero no caigamos en la tentación de desechar sin más lo que por el momento no comprendemos. Guardemos en el corazón todo eso nuevo, que también necesita su tiempo de maduración. Saber reflexionar y esperar, controlando nuestras ansiedades, es, en definitiva, aprender a nacer; a nacer cada día en ese proceso dialéctico de perder un pasado para recuperarlo, trasformado en un futuro.

El adolescente Jesús sorprendió a sus padres con aquella respuesta en la que aludió a los proyectos de su Padre celestial, proyectos en los cuales él ya comenzaba a interesarse porque estaba dejando de ser niño.

Éste puede ser el mejor mensaje de este domingo: Dios llama a cada hombre a cumplir una determinada misión. Ningún hombre, ni siquiera los padres, tienen derecho a imponer al joven el camino por el que debe andar. Si los niños deben vivir bajo la tienda de sus padres durante la infancia, desde la adolescencia les corresponde comenzar a caminar bajo el sol, buscando la huella, aún confusa, que los conducirá al cumplimiento de sus ideales. Superproteger a los hijos a esa edad a esa edad o imponerles autoritariamente nuestros criterios es un acto de sabotaje: a Dios y a los hijos.

Aprender a “perder al niño” –como José y María perdieron a Jesús en el templo- es el sacrificio de los padres para que tanto ellos como sus hijos puedan nacer a una forma madura de vivir.

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Educar en felicidad - La Sagrada Familia, Ciclo C

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jueves, 29 de diciembre de 2011

LA HOMILÍA MÁS JOVEN: COSAS DE VIEJOS, O ¿TAL VEZ MUY JÓVENES?


30 de Diciembre: Fiesta de la Sagrada Familia
Por Pedrojosé Ynaraja

1.- Se ha puesto de moda decir, las estadísticas lo indican, que el valor más acreditado entre nosotros, es la familia. Yo me pregunto, a la luz de lo que las estadísticas también proclaman, ¿de qué familia hablan? Ya que han cambiado las definiciones de matrimonio en muchos sitios y la estabilidad no es precisamente una característica de lo que ahora llaman simplemente pareja. A un encuentro entre casados y descasados, con juntados y rejuntados, no creo que así se le pueda llamar. Me parece, mis queridos jóvenes lectores, que es preciso que hoy, que los cristianos homenajeamos a la que llamamos Sagrada Familia, debemos revisar nuestros criterios.

2.- Es una labor, la de corregir, que no os debe extrañar, en todos los campos debe hacerse. Os pondré un ejemplo. En mis lejanos tiempos de primaria, estudié que el metro es “la diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre”. Para llegar a esta definición fue preciso que geógrafos y matemáticos, trabajaran intensamente sobre una línea imaginaria que unía Dunkerque con Barcelona. Por diversos lugares encuentra uno monumentos a ellos dedicados. Pero en bachillerato, la definición que estudiamos era distinta, se refería a la distancia entre dos muescas grabadas en una barra de platino iridiado, que se conservaba en París, en un museo. Hoy en día los criterios de definición son tan complejos, que sería pedantería que os escribiera aquí, lo que los sabios han dictaminado.

2.- La familia rural, hasta tiempos recientes, era dispar en sus costumbres, de la que vivía en la gran capital. Estoy refiriéndome a la península ibérica. Si acudiéramos a otros continentes y a los criterios que tienen religiones que no son cristianas, sea animismo o islam, por poner un ejemplo, encontraríamos grandes diferencias entre ellas.

3.- Con sinceridad, debemos reconocer que entre nosotros, los de cultura cristiana, hemos sufrido generalmente, una degeneración de mayor o menor intensidad, que la ha dejado lesionada. Volviendo al ejemplo de más arriba, en las empresas, los responsables del control de calidad, deben proveerse de objetos oficialmente contrastados que les llegan del “museo de pesas y medidas de Paris”. Tanto si se trata de una probeta, como de un termómetro. Si la producción industrial exige esta dedicación estricta y minuciosa a la inspección de cualidades, una realidad humana de tal categoría como la que tiene la familia, deberá ser sometida a examen con frecuencia.

Creo que es preciso que ya inicialmente, estemos convencidos de que el matrimonio cristiano está hecho a la medida y con las posibilidades que tenemos los cristianos y que es posible vivirlo con firmeza y coherencia, si se goza del recurso, genuinamente cristiano, de la Gracia.

4.- Para la fiesta de la Sagrada Familia se nos ofrece un relato que a nuestra experiencia de hoy resulta chocante. Los protagonistas son una joven de unos trece años (cualquier monitor la llamaría con desdén niña), casada con un joven de incierta edad, pero que decir que era un anciano viudo e impotente, como tantos desde antiguo afirman, es indudable que facilita la solución a ciertas incógnitas, pero que no lo encuentro de buen gusto. Y que conste que a Dios le agrada hacer las cosas bien hechas y de bella apariencia. En el otro extremo del relato, se encuentran los dos viejecitos. El que todos dirían que chocheaba, todos menos Dios y los suyos, que se llamaba Simeón, al que, imprudentemente, dejó tener el Niño en sus brazos la Madre. (No me diréis que no lo es, cederlo al que está próximo a morir, carece de reflejos y su aguante muscular tampoco destacaría). Las palabras que pronuncia, las repetimos por la noche los que rezamos la Liturgia de la Horas. Si él dijo entonces que ya podía morir satisfecho, pues había visto al Salvador, nosotros le decimos que nos vamos a descansar, complacidos de que durante el día hemos sentido a nuestro lado al Señor. La cuarta actriz, que no secundaria o comparsa, es la parlanchina Ana, de apellido Fanuel, de oficio profetisa y de condición viuda persistente, al parecer sin hijos.

5.- ¿Dónde está la enseñanza? ¿Qué pueden aprender de ellos nuestros jóvenes, vosotros, mis queridos jóvenes lectores? Pues dos cosas muy sencillas: Amor y Fidelidad. No hace falta salir juntos unos cuantos años, hasta llegar a cansarse y decidir organizar todo el show de una boda, ni tener el piso legalmente hipotecado, ni la lavadora, ni el utilitario, ni contrato laboral seguro. Muchos, con todos estos requisitos, han fracasado.

6.- Amor y fidelidad, son las materias primas, que germinan y crecen lozanas, si hay vida interior. Pueden cambiar los horarios de convivencia, la situación económica, los hijos y la salud. Teniendo ante los ojos de la mente a la Sagrada Familia, esta institución, la nuestra, pese a que no será tan santa como la de Jesús, José y María, gozará de buena salud y porvenir seguro. “Casarse por la Iglesia” sin vivir la riqueza espiritual de la Gracia Santificante, es, por lo menos, imprudencia.

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30 de Diciembre: Fiesta de la Sagrada Familia : ¡BENDICE NUESTRAS FAMILIAS!



1.- ¡Algo santo y bueno tiene la familia cuando, el Señor, quiso nacer en una de ellas!

*Bendigamos a Dios por esta gran institución en la que, siendo pequeños, recibimos el calor, el amor y el cuidado de nuestros padres.
*Bendigamos a Dios por esta iglesia doméstica, donde aprendimos los grandes valores de la vida
*Bendigamos a Dios por esta comunidad de fe, la familia, en la que nuestros padres nos han enseñado que, el cielo, es el hogar definitivo; que existe un Padre que nos ama con locura; un Hijo que murió por salvarnos y un Espíritu que nos anima y nos empuja para ser buenos cristianos.
*Bendigamos a Dios porque, a pesar de los avatares que está padeciendo, tarde o temprano –la familia- volverá a ser el alma, la recuperación, el futuro y la salud de nuestra sociedad. Porque, en la resistencia activa, es donde viene el triunfo de la verdad sobre la mentira.
*Bendigamos a Dios, en este día de la Sagrada Familia, porque en Belén se nos descubre que, la familia, es perdón, amor, comprensión, crecimiento, gratuidad y ganas de salir al encuentro de los demás.

2.- Celebrar, en el marco de la Navidad, el día de la Sagrada Familia, es dejar que espontáneamente surja un canto de agradecimiento al Señor por aquellos que hemos tenido la suerte y la alegría de nacer y crecer en una familia.

Estamos viviendo un mar de confusión en muchos aspectos. Por ello mismo, la familia, tal y como una inmensa mayoría la entendemos, siempre será aquel lugar donde responsablemente nacen y crecen los hijos bajo la autoridad, responsabilidad, compromiso y cercanía de los padres.

-No faltarán complicaciones: pero la fe saldrá a su encuentro

-Surgirán momentos de incomprensión: el perdón se hará gran aliado y buen bálsamo para las heridas

-Brotarán instantes de incertidumbre y hasta múltiples crisis: pero el viento de la constancia, de la caridad y de la prudencia, logrará que se disipen los nubarrones que impiden ver el sol.

-Bendigamos a Dios, de todo corazón, por la familia. En ella nos situamos ante el mundo. Sin ella, el mundo, las ideologías, la sociedad, nos roban nuestra intimidad y hasta nuestra personalidad.

El Señor, en Belén, nació con un sello indiscutible: IMPRONTA DEL DIOS VIVO. No podemos consentir que, nada ni nadie, usurpe lo que es genuino y derecho de toda familia: educar según los sentimientos y pensamiento de los padres.

3.- José y María, para Jesús, quisieron y buscaron lo mejor. Avisados en sueños de las intenciones de Herodes, dieron con un lugar seguro para que, Jesús, pudiera un día cumplir su misión.

También nosotros, miles y miles de familias, somos avisados por el ángel del Señor para que seamos responsables en el cuidado de la educación de los hijos; para que no caigamos bajo las garras de los “nuevos Herodes” que intentan construir y manipular marionetas, donde existen conciencias y personas.

Que la Sagrada Familia nos haga ser fuertes, valientes y decididos. Que este año, a punto de expirar, sea para nosotros una llamada a tomar conciencia del papel que hemos de jugar todos por recuperar, fortalecer y dar más vigor a nuestras familias en el conjunto de la sociedad.

4.- Una familia; Jesús, José y María, han logrado cambiar la fisonomía, el corazón, la cultura y el pensamiento de millones de personas y de decenas de países. Que nuestras familias, con una buena salud espiritual, sean también una aportación a la paz y a la energía general de nuestra sociedad.

Dios nos acompaña en ese cometido. ¡Feliz Navidad en familia!

5.- ¡HOGAR DE JESUS!

En ti, sintió las primeras caricias de amor
y los arrullos de una mano de Madre virginal
En ti, Jesús, percibió la luz de una estrella
que llamaba a su pueblo a la fe y a la adoración,
al asombro y a la oración

¡DIOS NACIA EN FAMILIA!

En ti, familia de Nazaret,
Jesús aprendió a mirar hacia el cielo
a descubrir que, Dios, estaba presente en todo
En ti, una Madre con el nombre de María,
nos dio el amor de Dios en un pesebre
En ti, José, miró con serenidad y autoridad
los primeros pasos de Jesús

¡HOGAR DE JESUS! ¡FAMILIA BENDITA!

En ti, los ojos de los humildes,
se postraron para ofrecer sus dones
En ti, las rodillas reales
doblaron su poder para entregar al primogénito
el oro de la realeza
el incienso divino
la mirra de la humanidad.

¡HOGAR DE JESUS! ¡FAMILIA DE JESUS, JOSE Y MARIA!

Eres destello de paz y de armonía
Eres lección que nunca se olvida
Eres buena nueva para tantos hogares rotos
Eres anuncio de una sociedad nueva
En ti, la sencillez y la obediencia,
la pobreza y el silencio,
la bondad y la paz
son el mejor tesoro y lo más valioso.

¡HOGAR DE JESUS! ¡FAMILIA DE JESUS!

Rincón para el crecimiento
Árbol donde se robustece y se diviniza el amor
Casa donde se acoge al mismo Dios
Comprensión y acogida del Misterio
Alimento de amor y de fe

¡HOGAR DE JESUS! ¡FAMILIA DE JESUS!

Lugar donde Dios habita
Altavoz, donde el amor de Dios habla
Cuna, en la que el Niño Dios gime y llora
Portal, donde el hombre se asoma, adora y reza
Ayúdanos, Sagrada Familia de Jesús,
a formar parte un buen día
de esa gran mesa a la que estamos invitados a sentarnos
todos los hijos e hijas de Dios.

Amén.

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viernes, 25 de marzo de 2011

La Iglesia hará jornada a favor de vida naciente y en contra del aborto


ANTE EL INMINENTE TRATAMIENTO LEGISLATIVO

Será este viernes, en el marco del Día del Niño por Nacer. Incluirá acciones en todas las diócesis argentinas. Habrá movilizaciones callejeras, oraciones ecuménicas, rezos del Rosario por la vida y misas por esa intención presididas por los obispos.

La Conferencia Episcopal Argentina convocó para este viernes a una jornada nacional en defensa de la vida por nacer y para advertir sobre la "gravedad moral y jurídica" del aborto, ante los proyectos para despenalizarlo que aguardan su tratamiento en el Congreso Nacional.

La iniciativa se enmcarcará en Día del Niño por Nacer, que se celebra el 25 de marzo en coincidencia con la fiesta religiosa de la Anunciación del Señor, y del Año por la Vida convocado por el papa Benedicto XVI.

La campaña eclesiástica incluirá acciones en todas las diócesis argentinas.

Habrá movilizaciones callejeras, oraciones ecuménicas, rezos del Rosario por la vida y misas por esa intención presididas por los obispos en las catedrales locales.

El 25 de marzo se celebra en la Argentina y en distinos países del mundo, el Día del Niño por Nacer, que se instauró en la solemnidad de la Anunciación del Señor por recordarse la concepción del Niño Jesús en el seno de la Virgen María.

La Argentina fue el primer país en declararlo por medio de un decreto presidencial de 1998 que argumenta que "el nacimiento más celebrado en el mundo por cristianos y no cristianos es el del Niño Jesús, cuyo momento de concepción coincide con dicha fecha".

La primera vez que se celebró fue el 25 de marzo de 1999 y con el tiempo varios países del mundo fueron adhiriendo a esta iniciativa. Desde entonces, distintas instituciones, movimientos y agrupaciones pro-vida organizan celebraciones, actos, marchas y otras actividades en defensa de la vida desde el momento de la concepción.

Por iniciativa del Santo Padre, el primer domingo de Adviento del año pasado se había realizado en Roma una Vigilia de oración por la vida naciente y en adhesión, los obispos argentinos convocaron al Año de la Vida. Lo hicieron por medio de un documento de la Comisión Ejecutiva del Episcopado titulado "2011: El Año de la Vida", publicado el 14 de octubre de 2010.

En la oportunidad, los pastores manifestaban su convencimiento de que "no podremos construir una Nación que nos incluya a todos si no prevalece en nuestro proyecto de país el derecho primario de toda persona sin excepción: el derecho a la vida desde la concepción, protegiendo la vida de la madre embarazada, y, potenciando el vínculo madre-hijo a fin de cuidar su calidad de vida hasta la muerte natural. Debemos encontrar caminos para cuidar la vida de la madre y del hijo por nacer, y así, salvar a los dos".

Por ese motivo alentaban "a todos los argentinos a realizar una opción sincera, madura y comprometida por la vida garantizando la protección de este derecho fundamental sin el cual no podremos edificar el país que anhelamos".

Fuente: VR y AICA

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jueves, 24 de marzo de 2011

25 de Marzo: Día de los Derechos del Niño por Nacer

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lunes, 27 de diciembre de 2010

EMPRESARIOS DE CRISTO


Publicado por Esquila Misional

Inspirada en su continua búsqueda de gente que deja huella en el mundo, Esquila Misional salió de sus oficinas en la Ciudad de México para encontrarse con un matrimonio que lleva 30 años ayudando a los pobres. Con su testimonio queda comprobado, una vez más, que trabajar de tiempo completo en favor del desarrollo social y promoviendo la justicia entre los pueblos es una opción que pocos se atreven a desarrollar.

Hace 30 años salieron del Distrito Federal, México, para ir a vivir a un valle semiárido, una meseta en medio de dos sierras, en donde las grandes montañas no permiten pasar las lluvias a la región. Rescatar agua fue una urgencia que la población indígena les manifestó, pero lo más admirable en estos inquebrantables e incorruptibles «empresarios de Cristo» fue iniciar un plan de rescate de la pobreza e injusticia sistemática de sus semejantes. La pareja citadina salió de su «centro de comodidades» para probar suerte entre los pobres, no para quitarles, como tal vez lo haría algún otro «blanco» sin escrúpulos. Ella, Gisela, asidua lectora de Esquila y Aguiluchos, desde chica se veía en misión... Los ojos de Raúl miran al infinito y por momentos se inundan de lágrimas al recordar los descalabros de su misión conjunta; miradas que nos hablan de dos corazones fortalecidos por la experiencia de Dios.

Gisela y Raúl se conocieron desde jóvenes, y ambos se consideran «uno solo», como «una» es su misión. Un matrimonio católico que llegó invitado a Tehuacán, Puebla, por un grupo de personas que tenía interés en hacer «algo» por los campesinos de la zona. Más tarde, ellos crearon una organización civil para impulsar proyectos de desarrollo sostenible en beneficio de familias pobres de la región Mixteca. Sus principales acciones se concretan en la regeneración ecológica de cuencas para obtener agua, y una Cooperativa que fomenta el cultivo de amaranto y maíz orgánico y que beneficia a cerca de ¡mil 400 familias!

Inquietudes y encuentros
Desde chica –asegura Gisela– recibía las revistas Esquila y Aguiluchos. «Me encantaba leerlas y me imaginaba trabajando en el campo dando clases a niños pobres. Mi mamá era admiradora de don Sergio Méndez Arceo; siempre que podía, lo defendía. Los asuntos que se platicaban en casa tenían ese sentido social; se hablaba de que había que hacer algo por mejorar este mundo. Desde que estaba estudiando fui de misiones. Ya tenía claro qué quería hacer...». Respecto a las revistas Raúl dice que éstas «permiten acercarse a ese mundo que de otra forma sería muy lejano para la gente de ciudad; todas sus narraciones, testimoniales y fotografías hablan de experiencias que nos aproximan a las necesidades de la gente y comprendemos que es algo que también podemos hacer».

Raúl prosigue con su narración: «Yo también tuve una formación cristiana, donde estudié siempre me hablaban de sus misiones con los tzeltales y los tarahumaras. Esa referencia me fue generando un “corto circuito” entre lo que vivía y las grandes necesidades de estos lugares. Cuando estaba en la preparatoria me enfrenté a esa opción fundamental: ¿de qué lado quiero estar, del lado de los que están causando la injusticia y la desigualdad o de los que buscan la justicia y están trabajando para reducir la desigualdad y brindar más oportunidades? Esa búsqueda me condujo a salir de mi “centro” y tomar contacto con la gente más pobre. Si yo les pedía un “taco”, me regalaban el único alimento que se comería toda la familia; ¡se suponía que ellos eran los pobres! Esa actitud de compartir lo poco que tenían y otros muchos valores hicieron mella en mi vida y clarificaron lo que quería hacer.

»Mi formación me permitió decir: “me da igual tener mucho o poco sólo que eso esté al servicio de la mayor gloria de Dios”. Estudié Filosofía, pero ya tenía claro que quería dedicar mi vida a luchar contra la pobreza. En ese entonces, entendí que lo más dramático de la pobreza no es poder satisfacer las necesidades mínimas, sino ¡la sensación de estar condenado a que el resto de la vida no se va a tener y, encima, heredarlo a los hijos! La pobreza es como una condena a cadena perpetua».

Al iniciar su carrera de Pedagogía, Gisela entró a un grupo que visitaba un hospital de enfermos incurables en Tepexpan, en el Estado de México, donde los pacientes eran abandonados por sus familiares. Raúl se encontró con ella cuando llegaba del hospital a una iglesia capitalina donde él se encontraba, y agrega: «yo había estado también en ese hospital y sabía que la experiencia era muy fuerte, por lo que me dije: “¿quién es esa chica que se va a meter ahí?, ¡como ella no hay muchas; no se me va!”. Compartimos nuestras visiones, ella con la idea rural y de enseñanza y yo con la de combatir la pobreza... Primero fue qué queríamos hacer y luego nos enamoramos».

Sembrando la semilla social
Raúl Hernández estudió Filosofía en la Universidad Iberoamericana y tiene un doctorado Honoris Causa en Ciencias Sociales y Humanidades por la Universidad Iberoamericana de Puebla. Junto con su esposa Gisela Herrerías, crearon Alternativas y Procesos de Participación Social A.C., asociación civil con la que han impulsado proyectos de desarrollo sostenible en beneficio de familias pobres de la región Mixteca. Sus principales proyectos son: «Agua para siempre», regeneración ecológica de cuencas para obtención de agua, y «Grupo Cooperativo Quali», que fomenta el cultivo de amaranto orgánico. Sus premios nacionales e internacionales demuestran la calidad que posee una empresa social basada en un modelo de cooperativismo católico iniciado por un sacerdote español. Su modelo empresarial demuestra también que el cooperativismo es un valor social añadido al capital, un coste que se distribuye entre todos los que participan. Además de los 270 empleados que trabajan en Alternativas, actualmente participan mil 100 familias organizadas en 70 cooperativas que tienen certificadas más de 500 hectáreas para siembra de amaranto y de maíz orgánico.

«Extraterrestres» por vivir el Evangelio
Después de casi medio día de recorrido por las instalaciones del «Museo del Agua», una iniciativa más de su arduo trabajo, nos sentamos no sin la evidente pregunta de: ¿por qué y para qué lo hacen?, ¿qué ganan? A lo que contestaron: «Aquí la gente sigue pensando que somos “entes raros”, extraterrestres... En los pueblos muchos siguen creyendo que un día nos manifestaremos como de algún partido político o que pertenecemos a una secta secreta o porque simplemente lo vemos como negocio y punto. Y no es así, siempre nos hemos asumido como ayudantes de Dios, “chalanes” del Señor. A él le decimos: es tu misión, tú dinos “pa’qué” somos buenos... Siempre pedimos a su Espíritu que nos diga hacia dónde se dirige su voluntad... Somos simples “chalanes” en la construcción del Reino. Por supuesto que sentimos que tenemos una misión, no propia, sino de alguien que nos envía, y por eso llegamos aquí, como una respuesta de entregar nuestras vidas a Jesús...

»Nos dio mucho gusto recibir la visita de Esquila a nuestra misión y lugar de trabajo».

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domingo, 26 de diciembre de 2010

Domingo de la Sagrada Familia (Mt 2, 13-15.19-23) - Ciclo A: FRÁGIL



Cada vez parece más normal romper con la pareja, buscarse un nuevo amor y volver a empezar. Todo parece así más fácil y llevadero. Sin embargo, detrás de cada ruptura hay casi siempre no poco sufrimiento y frustración. Hay a veces humillación. ¿No es posible vivir en pareja de manera más estable? Lo primero, tal vez, es no confundir el amor con los sentimientos y el deseo erótico. Por lo general, la primera atracción del amor es muy intensa pero casi nunca se mantiene así. El deseo cambia y evoluciona. Quien identifica el amor con la atracción se dedica a enamorarse una y otra vez de alguien distinto. En cada comienzo disfruta. Luego, sufre y hace sufrir.

Es importante también recordar que, si no hay una decisión y compromiso por buscar el bien del otro, no hay todavía amor. Por eso, es un error avanzar en una relación de pareja de manera prematura, si no estamos dispuestos a hacer feliz al otro. En esto no hay que mentirse ni mentir. Cuántos sufrimientos se hubieran evitado si no se hubiera pronunciado nunca un «te amo», que no era verdad.

Tampoco hay que olvidar que «amar es fundamentalmente dar, no recibir». Por eso sólo el amor incondicional es duradero. Si cada uno vive buscando sólo lo que el otro le puede aportar, el futuro de la pareja está en peligro. Nunca la persona amada responde perfectamente a lo que desearíamos. El amor se consolida cuando uno es feliz haciéndole feliz al otro.

El mayor error es ignorar que amar significa respetar a la persona amada, no poseerla. Cuando no se respeta la manera de pensar, de sentir y de ser del otro, se está arruinando el amor. Sólo amando con respeto se le ayuda al otro a crecer y a dar lo mejor que hay en él. Por el contrario, cuando hay manipulación y utilización interesada, la pareja se está ya separando.

El amor de la pareja es una flor frágil. Lo ha sido siempre. Probablemente es la experiencia más sublime del ser humano, pero también la más exigente. Sencillamente, por que el amor consiste «en que dos soledades se protejan, se junten y se acojan mutuamente». El ideal no es separarse, sino llegar a «ser una sola carne». Lo decía Jesús. Sin esa base, no es posible la familia.

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Homilías y Reflexiones para el Domingo de la Sagrada Familia - A / 26 de diciembre del 2010


Publicado por Iglesia que Camina

SALVEMOS A LA FAMILIA

Que la familia está en crisis hoy nadie puede ponerlo en duda. La familia sufre de varias crisis: crisis de institución, crisis de pareja y crisis de hijos. Posiblemente las tres crisis respondan a una sola, pero esa es la realidad.

Hoy se pone en dudas la familia misma. ¿Hasta donde es necesaria la familia? ¿Hasta donde es necesario hoy el matrimonio? Para muchos hoy es suficiente la convivencia libre y voluntaria sin compromiso algo. Es frecuente escuchar “el matrimonio mata el amor”, incluso no faltan de esos chistes picarescos como “el mejor remedio para el amor es el matrimonio”.

La pareja está en crisis. Por otra parte, hay mucha solemnidad en la boda, pero luego pareciera que el amor se va apagando y comienzan las crisis de pareja. Él ha cambiado. Ella no es la misma. Lo que sucede que han vivido sin conocerse y ahora se descubren como son y ya no se soportan. Hoy día esto se complica con esos “matrimonios por Internet”. Se conocen por Internet, se aman por Internet y deciden casarse por Internet.

Tampoco podemos desconocer que la realidad de los hijos es otra. Como el núcleo está débil, los hijos buscan más la collera de los amigos que la vida de hogar. Es cierto que los hijos necesitan independencia, pero una cosa es la independencia que lleva a la responsabilidad y otra la independencia de hacer lo que hace el grupo. Porque el grupo se ha convertido hoy en “el hogar” de la mayoría de los hijos.

No sacamos nada con criticar a la familia, ni es suficiente conocer sus males y defectos. No es suficiente saber que uno tiene cáncer si luego la ciencia médica no sabe curarlo. No podemos solucionar los problemas actuales de la familia con las recetas del pasado. El núcleo familiar y las condiciones sociales y culturales han cambiado. Por tanto, se necesitan de respuestas también nuevas.

Hay que preparar a los jóvenes para los nuevos problemas porque el nuevo estilo de ser marido y mujer no es el de hace unos años. No podemos negar el matrimonio, pero tenemos que aceptar que su realidad es otra. A problemas nuevos, respuestas nuevas. Aquí la Pastoral Familiar tiene un gran reto y desafío.

Tenemos que salvar a la familia, al matrimonio y, también, a los hijos, pero no con las recetas de la abuela ni con yerbas de curandero. Necesitamos creatividad para saber afrontar la nueva realidad. Necesitamos menos críticas y pesimismos y más búsqueda de caminos nuevos. La familia todavía tiene vida, no la dejemos enfermar y menos aún, no la dejamos morir.




“BUSCABA AL NIÑO PARA MATARLO”

Jesús quiso correr la suerte de cada uno de nosotros desde apenas nacido. El Niño nacido en Belén no es bienvenido para cuantos viven aferrados al sillón del poder y a las comodidades que ofrece el poder. Nada más nacido, Herodes lo busca para matarlo. La vida de los niños y también de los adultos vale poco cuando interfieren o pueden interferir en nuestro bienestar.

Se habla mucho de los Derechos Humanos, pero dónde están los derechos de niños, de los que están en camino en el vientre materno y de los que ya han nacido. Se habla mucho de los derechos de la mujer, pero quién habla de los derechos del hijo concebido y por nacer.

Cuando no tenemos hijos nos desesperamos y buscamos no sé cuántos métodos para ser padres, incluso acudimos a “madres de alquiler” o a “padres donantes”. Pero si podemos tenerlos entonces utilizamos toda la gama de medios para eliminarlos. La conducta de Herodes no acabó y sigue bien actual. Tampoco hoy se quiere tener hijos, también hoy ellos son un peligro para nuestra tranquilidad y felicidad.

Hacemos la guerra a los grandes con armamentos especializados de última generación, pero hay una guerra secreta contra los niños por nacer. Además, con los nacidos también existe la guerra de los malos tratos físicos y psicológicos. Jesús fue un peligro para Herodes. Los niños hoy son también un peligro para cuantos prefieren vivir una vida sin problemas. Todo lo justificamos como “un problema de salud”. ¿Por qué no decir la verdad? Son un problema “para nuestro bienestar”.





FAMILIA DE EMIGRANTES

También la Sagrada Familia fue una familia de emigrantes. Debió abandonar su propia tierra, por razones de pobreza como muchas de nuestras familias emigrantes hoy, sino porque el hijo resultaba incómodo y un peligro para los grandes.

También ellos debieron coger sus pequeños bártulos, fugar de noche a un país extraño y vivir allí como extraños, como indocumentados, como indeseados.

Cada día vivimos las noticias de nuestros emigrantes que abandonan el país en busca de un poco de bienes para su familia. Familias que tienen que vivir cada día con el miedo en el alma de que algún policía los descubra y los ponga al otro lado de las fronteras.

Hace unos años, dando un Curso de Pastoral Familia en Los Angeles, sentí de cerca esa dolorosa experiencia. ¡Cuántos me decía: pida a Dios que ahora al salir no nos topemos con la policía, pues no tenemos documentos!

La Sagrada Familia tampoco tuvo documentos en Belén cuando llegaron. Por eso nadie los recibió. Como cualquier familia emigrante se vieron precisados a salirse a las afueras de la ciudad.

Nos hacemos demasiados mitos y acarameladas ideas sobre la Sagrada Familia. Sin embargo, también ella debió de experimentar la triste realidad de tantas familias que emigran hoy a EEUU o a Europa. Un compañero mío da de comer a unas doscientas familias cada semana. Lo hace en silencio, porque el amor no hace ruido. Nunca olvidaré aquella familia que a las diez de la noche llegó a la Parroquia y debió hospedarla y darle de comer durante una semana lavando él mismo los platos. Su frase se me quedó clavada: “Una cosa es la pobreza y otra es ver el rostro humano de la pobreza.” Y esta es una realidad hoy. Y esta fue la realidad de la familia de José, María y Jesús.

La mística está muy bien pero la realidad es la que duele cada día. Veamos a esas familias que llegan de nuestra Sierra. ¿Adónde las tiramos? ¡Dios está en los arenales como emigrante!





LA FELICIDAD TIENE ESPINAS

Las flores tienen espinas y no por eso dejan de ser bellas y hermosas. La felicidad, también la conyugal y familiar, tiene sus espinas y no por eso deja de ser bella. Lo fácil no suele tener grandes éxitos. No conozco todavía ninguna pareja que no tenga problemas y conflictos. Son normales. En primer lugar, porque las personas son distintas y eso de ya “no son dos sino uno solo”, tiene su interpretación. Los dos seguirán siendo dos. El amor no se realiza con uno solo o matando al otro. El amor es tanto más amor cuanto más crece cada uno, y cuando cada uno es más él mismo.

El amor no suprime las diferencias, las afirma, y tiene la virtud de poner las diferencias como una manera y estilo de mutua complementación. Claro que las diferencias se convierten en un gran obstáculo cuando el amor es frágil y débil. Por eso hay que decir que el problema de los conflictos no son las diferencias sino la verdad del amor.

La Sagrada Familia comenzó con serios problemas y dolorosas espinas, comenzó por “coger al niño y emigrar”, y en ningún momento vemos a José y a Maria enfadarse porque “por tu culpa, porque dijiste que si”, ahora ya ves lo que nos sucede. Los problemas complementan a la pareja, fortalecen el amor y la unión cuando se saben llevar con dignidad y con responsabilidad. Yo no conozco rosales sin espinas, pero sí bellas rosas con finas espinas.





¡FELIZ AÑO, FAMILIA!

Que vuestro amor sea más que vuestras dificultades.
Que vuestra esperanza sea más que vuestras desilusiones.
Que vuestra unión sea más que vuestras diferencias.

¡FELIZ AÑO, FAMILIA!

Que la alegría condimente vuestra vida diaria.
Que vuestro esfuerzo fortaleza vuestra vida de cada día.
Que vuestro fe mutua, disipe todas vuestras dudas.
Que vuestra fidelidad fortaleza la verdad de vuestras vidas.

¡FELIZ AÑO 2011, FAMILIA!

Amaos cada día.
Sonreíos cada día.
Apoyaos cada día.
Valoraos cada día.

¡QUE VUESTRAS ILUSIONES SE HAGAN REALIDAD!

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LA HOMILÍA MÁS JOVEN: UNA FAMILIA QUE NUNCA SE ABURRIÓ



1.- A veces, mis queridos jóvenes lectores, las estructuras litúrgicas nos la juegan y el resultado nos llega a desconcertar. Resulta que este domingo es el que sigue a la Navidad y la Iglesia quiere que, si hemos contemplado al Hijo de Dios hecho hombre nacido en el seno de una familia, reflexionemos ya desde el principio, sobre como era esta familia para aprender como debe ser la nuestra. Las lecturas escogidas hacen referencia a unos hechos históricos que todavía no hemos celebrado, siguiendo el calendario litúrgico. Olvidaos de ello, podrían haber escogido otro domingo. Lo importante es que aprendamos, celebremos y recemos.

Se dice que hoy en día la familia está en crisis. Se habla también de la familia tradicional. Creo que es un error plantear el tema desde estos principios. El núcleo humano ha ido evolucionando y progresando desde el inicio de la hominización. Particularmente ha ido mejorando y refinándose en el seno del pueblo judío, depositario de los planes salvíficos de Dios.

2.- En primer lugar debemos precisar como debe ser la realidad del hombre adulto, que está en sus cabales. Lo primero a precisar son sus aficiones, aquello que le gusta y que configura su personalidad. Un humano sin aficiones es un ser amorfo, aunque sea un ser viviente. Otro particular es su profesión, aquella manera que tiene de contribuir al bien de la sociedad y encontrando en él su sustento. Otro aspecto, que muchos ignoran o quieren olvidar, es su vocación. Aquella manera de comportarse que responde a una llamada de Dios. Siente uno que está sumergido en este mundo y que debe desempeñar un papel. Las circunstancias le pueden ayudar a descubrir cual es su responsabilidad. Puede solicitar la ayuda de Dios para descubrirlo o preguntarle en sincera oración: Señor, ¿qué esperas de mí? ¿Qué me tienes reservado? ¿Qué aptitudes me has dado para que yo las ponga en práctica?

El último vector de la personalidad, que no es el último en importancia, es el estado de vida. Pueden haber coincidencias entre algunos vectores o no haberlas, se puede poner el acento en un vector o más que en otro. Como hasta aquí la explicación ha sido muy teórica, voy a poner un ejemplo de personalidad dispar. Un individuo puede ser apasionadamente aficionado al coleccionismo, o a la arqueología, o a la pintura. Se siente relativamente feliz ocupándose en ello. Por otra parte ha logrado un contrato de trabajo en una empresa y lo que hace, sin entusiasmarle, le proporciona un jornal, que le permite una vida digna. Cuando se adentró en la juventud, se planteó como debía ser su vida. Pensó en ser útil a los demás o que Dios le llamaba al compromiso en una ONG o en un movimiento cristiano. Un paso adelante, y se preguntó si debía escoger el matrimonio y pensar en la descendencia, o quedarse soltero. En este último caso, cómo debía transcurrir su soltería: simplemente solo, acompañando a su familia o consagrándose a Dios.

3.- Una persona puede disfrutar en lo que trabaja, supongamos un médico, entretenerse coleccionando monedas, participar y realizar sus más fundamentales convicciones, con aquella persona que es capaz de compartir y participar en sus mismos ideales. Con ella se comprometerá en amor y, en consecuencia tendrán hijos, que serán los hitos que señalan este amor, tan desbordante, que es capaz por ello de ser procreador, colaborador con Dios para que en el mundo aparezcan y se preparen nuevos santos. Dominándolo todo la fidelidad y amor de Dios y a Dios. El respeto a sus normas.

4.- Una familia fiel a estos planteamientos, no es una familia aburrida o amorfa. Es lo que nos quieren proclamar este año los textos litúrgicos de este domingo.

La Sagrada Familia se encontraba en Belén como en su casa, allí tenía sus raíces José, allí gozaría de la relación familiar con algunos parientes que no había conocido anteriormente. Era un artesano de la construcción, por lo que encontrar trabajo que les permitiese vivir decentemente, no le costaría demasiado. No siendo una gran población, superaba en mucho a Nazaret y además estaban cerca de la capital… Pues no, quedarse allí no estaba en los planes de Dios y a causa de la persecución de Herodes, y para librarse de ella, les toca huir a Egipto, tierra multisecular de refugiados políticos. Y vuelta a empezar. José había sido esta vez el confidente de Dios. María se fiaba de su protección, accedería con criterios de fidelidad, más que de “realización personal” de la que tantos son adeptos. Para muchos hoy en día, su triunfo consiste en realizarse se dice y se repite. Para ellos, prosperar era realizar los planes del Señor. Los dos adultos habían aceptado el matrimonio, un estado que sin suponer la supresión de la individualidad, convierte en íntima comunidad a sus miembros. Desaparece el tu y el yo, para ser siempre el nosotros.

5.- Una preciosa leyenda señala una roca a poca distancia del lugar que la tradición y la arqueología señalan como el del nacimiento, en la que descansaron y en la que Santa María aprovechó para amamantar al Niño. Hasta imaginan los cronistas, que una palmera se inclinó para ocultarlos. Y hasta que se derramo una gota de leche materna sobre el gran peñasco que de inmediato se tornó blanco del todo.

6.- En Egipto de nuevo se les indicó desde lo alto que volviesen. Inicialmente pensaron en quedarse en Judea, pero el padre de familia estudió la situación política y decidió que era mejor volver a Nazaret. Este pequeño detalle nos enseña que fidelidad no es esclavitud, ni convertirse en robots de Dios, sino en compañeros de ilusiones. Las decisiones que José tomaba eran el resultado de la iniciativa que el Señor les proponía, que ellos creían que de Él venía, y de la prudencia y experiencia de José y de María. Irse a Nazaret era aceptar el riesgo del posible fracaso o de que el reyezuelo de turno, hijo del que había pretendido eliminar al Niño, se comportase con la misma perversidad que su padre. Pero José era un hombre libre y responsable, tomó esta decisión y allí se fueron. No, no se aburrieron nunca. El Chiquillo progresaba, creciendo, espabilándose, aumentando la notoriedad de su santidad.

7.- Esta es la familia que se nos propone hoy. No se acuerdan de ella ni los profesionales dedicados a la ayuda conyugal y orientadores en situaciones de divorcio, ni los expertos en paidología, ni los trabajadores sociales. Como cristianos debemos aprender de ella, confiar en ella, solicitar su ayuda, seguros de lo acertado de este modelo de familia, porque es el escogido por el Hijo de Dios para su estancia en la tierra.

Es cuestión, mis queridos jóvenes lectores, de que preparéis vuestro futuro asegurando la fidelidad a Dios y la mutua. Sirviendo a la prole y a los de fuera. Parece que José murió pronto y María no se encerró en su viudedad. La intercesión en las bodas de Caná y el interés puesto en la salud de su Hijo, pese a haberse hecho ya mayor, (se desplazó con familiares para auxiliarle cuando decían ciertos intrigantes que había perdido el juicio), la asistencia a la ejecución del Señor en el Calvario, demuestran que era una mujer solícita con las necesidades de los otros.

8.- No era una familia complicada, ni difícil, tampoco la vulgar convivencia de incomunicados que vivían juntos, como tanto acontece hoy en día. Vivían al unísono sus ilusiones y sus inquietudes, se lo dice explícitamente la Madre al Hijo, cuando lo encuentra después de haberse separado de ellos, en la visita ritual a Jerusalén. Jesús era ya un mayor de edad, (dicho en su vocabulario un “esclavo de la Ley”) pero para ellos era, como siempre pasa con los padres, su niñito. Y les costaba, como les costará a los vuestros, mis queridos jóvenes lectores, aceptarlo como adulto, no os irritéis en demasía ni os desaniméis por ello.

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Poder contra esperanza


SAGRADA FAMILIA: JESÚS, MARÍA Y JOSÉ
Por Fr. Santiago Agrelo, OFM

Es Domingo. Es siempre Navidad: Nos ha nacido un salvador, el Mesías, el Señor. Dios ha visitado a su pueblo. En Cristo, la justicia y la paz se han besado.
Pero Herodes ya busca al niño para matarlo: El poder ha decidido prohibir la Navidad, retirar el Belén apenas estrenado.
Guiado por la luz de la fe, tú buscas al niño como lo buscaron los pastores en la noche del nacimiento, como lo buscaron los Magos en el día de la adoración. Lo buscas en la palabra que escuchas, en los sacramentos que celebras, en la comunidad a la que perteneces, en el pobre con el que caminas, y, cuando lo encuentras, lo guardas dentro de ti, en el corazón, en el lugar secreto donde guardamos lo que amamos.
En la palabra, escuchas a Cristo; en el pobre, cuidas de Cristo; por los sacramentos, eres transformado en Cristo; con la comunidad, creces hasta que el cuerpo de Cristo alcance en ti su plenitud.
Pero mientras tú buscas a Cristo para adorarlo, Herodes lo busca para matarlo.
El poder teme a los que nacen, teme a la familia que es fuerte por el amor y los hijos, teme ese mundo de esperanzas que, naciendo, un niño trae necesariamente consigo. El poder sabe que si pierdes la esperanza, amarás la cadena que te esclaviza.
La misericordia, la bondad, la humildad, la dulzura, el amor, el perdón, lo que Dios te ha revelado de sí mismo naciendo y que tú hiciste tuyo creyendo, eso que por la fe es el alma de tu vida y anuda los lazos que ciñen en unidad tu familia y tu comunidad, eso es la negación de lo que el poder adora, es su muerte.
Por eso tiene miedo de tu fe, de tu esperanza, de tu amor, de tu libertad, de tu Navidad, de tu Belén. Por eso no puede dejar de buscar al niño para matarlo
Hoy, en medio de la asamblea eucarística, oirás resonar de nuevo la voz del ángel del Señor: “Levántate, coge al niño y a su madre, y huye”. Y tú, como José, recogido el hatillo de la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión, el perdón y el amor, te levantarás en la noche de los pobres para acudirlos en su necesidad.
Feliz Navidad, comunidad eclesial, familia de Cristo Jesús y de los pobres.

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sábado, 25 de diciembre de 2010

Domingo de la Sagrada Familia (Mt 2, 13-15.19-23) - Ciclo A: Semejanza con Cristo


Por P. Félix Jiménez Tutor, escolapio

Cuando nace un niño inmediatamente buscamos parecidos. Unos dicen: mira, tiene los ojos como los del padre; otros señalan su sonrisa que se parece a la de la madre.
Estos parecidos son genéticamente transmitidos de generación en generación.
San Pablo nos invita, en la lectura de hoy, a reproducir nuestra semejanza con Cristo en virtud de nuestra pertenencia a la familia de Dios.
Los miembros de la familia, no por la sangre, sino por la fe estamos llamados a reflejar la bondad y la santidad de nuestro Padre Dios y de nuestro hermano Jesucristo.
La gente que nos mira y observa debería poder reconocer nuestra semejanza con Jesús, no en nuestros ojos o en la nariz sino en nuestra mente y en nuestro corazón, en nuestra manera de vivir y de amar.
"Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada", nos recomienda San Pablo.
A la familia se la define como "la escuela del amor" y como "la iglesia doméstica". Nosotros la podemos definir como una "mini-iglesia.
En la iglesia primitiva la iglesia era esencialmente una iglesia doméstica. No existían ni catedrales, ni iglesias, ni ermitas, no edificios donde los cristianos pudieran congregarse.
Los cristianos se reunían en una casa para celebrar la eucaristía. Era literalmente una iglesia familia. Cuando los cristianos se hicieron más numerosos edificaron templos y la familia y la iglesia se convirtieron en experiencias separadas.
El fin de la familia es formar buenos ciudadanos y el fin de la iglesia es hacernos a todos buenos cristianos. Si la familia es una mini-iglesia, ésta debería ayudar a sus miembros a encontrar a Dios en la vida de cada día y en los momentos festivos.
En la Iglesia celebramos los sacramentos pero en la familia celebramos y creamos los nuevos sacramentales: pequeños y originales ritos que nos recuerdan a Dios y lo hacen presente en nuestras actividades.
La familia es el lugar providencial donde somos formados como humanos y como cristianos.
Cada uno de nosotros tenemos nuestro personal "Nazaret" donde aprendemos a obedecer para crecer en sabiduría, edad y gracia ante Dios y los hombres.
Este es el magnífico don de la familia. Este es el don que recordamos y celebramos hoy, el don de la Sagrada Familia, María, José y Jesús.

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sábado, 27 de noviembre de 2010

Junto al Papa, el mundo rezará por la vida naciente


En adhesión a la "Vigilia de oración por la vida naciente" convocada por el Papa para mañana, sábado 27 de noviembre, y al "Año de la Vida" que la Conferencia Episcopal Argentina declaró para el año que se inicia, se realizarán vigilias en las diócesis, parroquias y capillas del país, y en varios lugares se llevarán a cabo distintas actividades programadas especialmente para esta ocasión.

La iniciativa, convocada por Benedicto XVI y que se realizará además en las iglesias particulares de todo el mundo, coincidirá con las primeras Vísperas del primer domingo de Adviento, en el marco de la cercana solemnidad de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo.

Mañana Benedicto XVI presidirá en la basílica de San Pedro las primeras vísperas de Adviento, y la Vigilia de Oración por la Vida Naciente. El Pontífice explicó que la iniciativa “está en común con las Iglesias particulares de todo el mundo”, y recomendó su desarrollo “también en las parroquias, comunidades religiosas, asociaciones y movimientos”. Afirmó asimismo que “el tiempo de preparación a la Santa Navidad es un momento propicio para invocar la protección divina sobre todo ser humano llamado a la existencia, también como agradecimiento a Dios por el don de la vida recibido de nuestros padres”.

En nuestro país, algunas de las celebraciones serán:

Buenos Aires
El arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Mario Bergoglio, SJ, dispuso que en la tarde del sábado 27 de noviembre se celebre en todas las parroquias, iglesias y capillas, instituciones y movimientos, etc., una Vigilia por la Vida Naciente, para que sea toda la arquidiócesis “una gran vigilia”, según informaron desde el arzobispado. Además determinó que en cada parroquia y colegio católico se organicen a lo largo del año momentos de reflexión y oración en torno al don de la vida con motivo del “Año de la Vida”. Informes: (011) 4343-0812 y arzobispado@arzbaires.org.ar. También se puede encontrar el material de preparación para la vigilia ingresando aquí (modelo de la Conferencia Episcopal Española) o aquí (modelo propuesto por la Santa Sede).

Tucumán
La arquidiócesis de Tucumán se unirá a la intención del Papa de dos maneras. La primera será con una Marcha por la Vida que se realizará hoy a las 20 desde de la plaza Urquiza hasta la plaza Independencia, organizada por el grupo “Vida para Todos” y en coordinación con los movimientos e instituciones laicales. En segundo lugar, se pondrá una intención especial en las misas del sábado en cada comunidad, pidiendo por la vida naciente como lo pide el Papa al iniciar el Adviento. Informes: (0381) 4226345 / 4310617 y arztuc@arnet.com.ar.

Corrientes
Se desarrollará este sábado en todas las comunidades de la arquidiócesis una Vigilia de Adoración por la Vida Naciente. Desde el Arzobispado de Corrientes se han elaborado una serie de subsidios para desarrollar la Vigilia que se encuentran disponibles en el sitio www.arzcorrientes.com.ar. Informes: (03783) 422436 y arzctes@yahoo.com.ar.

Bahía Blanca
El arzobispo de Bahía Blanca, monseñor Guillermo José Garlatti, pidió que “durante todo el año litúrgico que comienza este fin de semana, “en las parroquias, capillas, colegios, grupos, movimientos y asociaciones, y comunidades religiosas, se realicen actividades, reflexiones y oraciones en torno al “Año de la Vida”. Para ello sugirió “hacer una motivación en las moniciones del guión antes de la celebración de las santas misas y una petición en la Oración de los Fieles, y rezar también una oración apropiada antes de la bendición final”. El prelado elaboró un esquema que se puede consultar para tal fin, además de los modelos propuestos por la Santa Sede y por la Conferencia Episcopal Española. Informes: (0291) 4550707 y arzobis@arzobispadobahia.org.ar.

San Juan
El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Alfonso Delgado, convocó a todas las parroquias a que se hagan eco del llamado del Papa, de acuerdo con las posibilidades pastorales de cada lugar, solicitando la intención especial por la vida naciente en las misas del fin de semana. Por ejemplo, una de las iniciativas es un Rosario por la Vida que se rezará hoy a las 20 en la cripta de la catedral San Juan Bautista. Informes: (0264) 4227050 / 4222578 y arzobispadosanjuan@infovia.com.ar.

Córdoba
El sábado 27 de noviembre a las 17.45, el arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos Ñáñez, presidirá en la catedral Nuestra Señora de la Asunción una solemne Vigilia por la vida naciente, y lo propio se hará en todas las parroquias y capillas de esa jurisdicción, para sumarse a la que rezará el Papa en la basílica de San Pedro. La vigilia comprenderá, además de las Vísperas, la adoración eucarística y el rosario meditado, “para agradecer al Señor que, con el don total de sí mismo, ha dado sentido y valor a toda vida humana y para invocar su protección sobre cada ser humano llamado a la existencia”, expresa la convocatoria. A las 18.30 se celebrará la misa. Informes: (0351) 4221015 / 4255082, comunicacionpastoral@arzobispadocba.org.ar y www.arzobispadocba.org.ar.

Salta
El sábado 27, a partir de las 21 y durante toda la noche, permanecerá habrá adoración eucarística en la parroquia San Juan Bautista de la Merced (Caseros 857). La convocatoria está abierta a todos los católicos, en forma individual o en grupos, apostolados, familias, etc. informes: vigilia@redsalta.org.

Chascomús
El obispo de Chascomús, monseñor Carlos Humberto Malfa, pidió a los sacerdotes que “animen en todas las parroquias y capillas esta Vigilia de oración en comunión con el Santo Padre y que luego esta plegaria se continúe de modo que en toda nuestra diócesis se eleve ininterrumpidamente ‘una gran oración por la vida’”. De modo especial confió esta intención a los enfermos, “para que al unir sus sufrimientos a la cruz de Jesús pidan un cambio cultural a favor de la vida en nuestra patria y en el mundo”. Igualmente encomendó que “se rece en las comunidades educativas” y particularmente pidió a las familias y a los jóvenes que “se encuentren y visiten el Sagrario para orar por la vida”. Informes: (02241) 425429 y obispadochascomus@speedy.com.ar.

Zárate-Campana
El obispo de Zárate-Campana, monseñor Oscar Sarlinga, exhortó a los sacerdotes de su diócesis a presidir celebraciones por la vida, y a que inviten a las parroquias, comunidades religiosas y movimientos a participar “con espíritu de fe”. Al mismo tiempo solicitó a los párrocos y demás sacerdotes que prevean unirse al Santo Padre Benedicto XVI para que puedan dar testimonio de ser "el pueblo de la vida". Informes: (03489) 422817 / 426606 y obispadozaratecampana@gmail.com.

San Luis
En la diócesis de San Luis, la convocatoria es a las 19.30 en la catedral Inmaculada Concepción. La vigilia comenzará con el rezo de Vísperas, seguirá con la misa a las 20, y a las 21 habrá adoración al Santísimo y rezo meditado del Rosario, para finalizar a las 22 con la bendición solemne. Informes: (02652) 422415 y obsanluis@infovia.com.ar.

San Justo
El obispo de San Justo, monseñor Baldomero Carlos Martini, convocó a todas las parroquias, institutos de vida consagrada, movimientos e instituciones a realizar el 27 de noviembre una vigilia de oración “por la vida en todo su trayecto y en todas sus dimensiones”. De ese modo la diócesis adhiere y se une a la convocatoria del Papa a “iniciar un año dedicado a pedir y agradecer por el don más preciado que el hombre ha recibido, la vida”, expresaron desde el obispado. Informes: (011) 4484-3561, 4651-3360, obsjusto@act.net.ar y www.obispadodesanjusto.org.ar.

Añatuya
Grávida Añatuya prepara una serie de actividades que se realizarán en la ciudad y están dirigidas a todas las parroquias de la diócesis con el fin de orar por la vida naciente. La convocatoria es el sábado 27 en una plazoleta cercana a la catedral Nuestra Señora del Valle. Desde Allí se realizará una procesión con la imagen de Nuestra Señora de la Dulce Espera y una vez en el templo catedralicio, se rezará el rosario ante el Santísimo, para culminar con una celebración eucarística. Informes: (03844) 421172 y obituya@gmail.com.

Otras iniciativas
Grávida, Centro de Asistencia a la Vida Naciente, propone priorizar y potenciar durante este año tres acciones fundamentales: la llegada a las embarazadas en riesgo de aborto, la extensión del programa de fortalecimiento de la maternidad (talleres de gestación y crianza) en más parroquias y capillas, y alentar la prevención con adolescentes y jóvenes llegando a más escuelas con sus talleres “Haciendo una opción por la vida”. Informes: (03329) 423465 / 15612909, gravidacentral@gravida.org.ar y www.gravida.org.ar.

El Departamento de Laicos de la Conferencia Episcopal Argentina (DEPLAI) ya inició su campaña en defensa de la vida y la protección de la mujer embarazada, en sintonía con el pedido de los obispos argentinos. Entre otras iniciativas, auspicia el Concurso de Dibujos “Custodios de la Vida” y el de Cortos Audiovisuales “Proyectando la Vida”, que organiza la agrupación Familias Argentinas. Informes: www.familiasargentinas.org.ar.+

AICA - Toda la información puede ser reproducida parcial o totalmente, citando la fuente

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jueves, 25 de noviembre de 2010

25 de Noviembre: Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer




Por Wikipedia

El Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (o DIEVCM), aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución 50/134 el 17 de diciembre de 1999, se celebra anualmente cada 25 de noviembre, en memoria de las hermanas Mirabal.1 La propuesta para que se celebrara en esa fecha la realizó la República Dominicana, con el apoyo de 60 países.

Historia

El motivo que llevó a la República Dominicana a solicitar este día fue por el macabro asesinato de las tres hermanas Mirabal, activistas políticas dominicanas, hecho que tuvo lugar el 25 de noviembre de 1960, por órdenes del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo.
En 1981 se celebró en Bogotá, Colombia, el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, donde se decidió marcar el 25 de noviembre como el Día Internacional de No Violencia contra las Mujeres, recordando el asesinato de las hermanas Mirabal.
En 1993 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en la que se definió la "violencia contra la mujer" como
todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la prohibición arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vía pública o en la vía privada.
En dicha Asamblea se reconoció que eran necesarios "una clara declaración de los derechos que se deben aplicar para asegurar la eliminación de toda violencia contra la mujer en todas sus formas, y un compromiso de los Estados y de la comunidad internacional en general para eliminar la violencia contra la mujer".2
El 17 de diciembre de 1999, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La ONU invitó a gobiernos, organizaciones internacionales y organizaciones no gubernamentales a organizar actividades dirigidas a sensibilizar al público respecto del problema en este día como una celebración internacional.
El Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (United Nations Development Fund for Women o Unifem, en inglés) también observa regularmente la jornada, y ofrece sugerencias para que otros las observen.
En octubre de 2006 se presentó el Estudio a fondo sobre todas las formas de violencia contra la mujer, que demuestra que existen obligaciones concretas de los Estados para prevenir esta violencia, para tratar sus causas (la desigualdad histórica y la discriminación generalizada), así como para investigar, enjuiciar y castigar a los agresores.


Problema en el ámbito mundial

Las mujeres de todo el mundo son objeto de violación, la violencia doméstica y otras formas de violencia, y a menudo están ocultas la escala y la verdadera naturaleza de la cuestión.
En el mundo, una de cada cuatro mujeres ha sido violada en algún momento de su vida.
Dependiendo del país, entre una y tres de cada cuatro mujeres son maltratadas físicamente en sus hogares de forma habitual.
Cerca de 120 millones de mujeres han padecido mutilaciones genitales.
Las violaciones han devastado mujeres, niñas y familias en los recientes conflictos en Ruanda, Camboya, Liberia, Perú, Somalia, Uganda y en la antigua Yugoslavia.

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25 de noviembre: día internacional contra la violencia de género

Por Esprança Bosch Fiol


La violencia de género ha sido, y sigue siendo en muchas partes del mundo, un delito oculto, invisible. La consideración de que las mujeres son objetos de propiedad de los varones de la familia, y por extensión de todos los varones, y que deben estar sujetas a ellos, obedecer, mantenerse en la sombra, cubrir las necesidades y satisfacer los deseos de ellos es la regla de oro del patriarcado. Si el poder es masculino, la capacidad de corregir y castigar también es de ellos. La violencia explícita o la amenaza de recurrir a ella se utilizará como una forma de control sobre la vida de las mujeres, y ese miedo se transmitirá de generación en generación. El “aguanta, ya sabes como son los hombres” ha sido durante largo tiempo un consejo de muchas madres a sus hijas, como una forma, quizás, de prevenirlas sobre las consecuencias todavía más graves si se atrevían a desobedecer, quejarse o intentar apartarse de ellos.

Ese recurso a la violencia está presente en todos los países del mundo, si bien es cierto que en aquellos donde los derechos de las mujeres no están siquiera contemplados formalmente su situación es verdaderamente desesperada. Cualquiera puede comprobar con solo un vistazo en los libros de historia como desde tiempos inmemoriales tanto las voces autorizadas (grandes sabios, pensadores, científicos , literatos, religiosos, etc.) como las populares (repasemos refraneros, cuentos infantiles, leyendas tradiciones, ...) transmitían estas ideas de desprecio hacia ellas y sus derechos, alimentando un cuerpo de creencias misógino perverso y letal.

Sin embargo, si algo caracteriza la lucha feminista es su tenacidad. Es un hecho incuestionable que, a pesar de todos los inconvenientes, obstáculos y palos en las ruedas, nunca se han dado por vencidas. Siempre hubo voces transgresoras, luchadoras que, de manera solitaria o colectiva, defendían, y defienden, la dignidad y el derecho a una vida plena de todas las mujeres, todas sin excepción. Uno de estos derechos fundamentales es el de la educación. Alcanzarlo ha sido, y sigue siéndolo en otros lugares del planeta, un proceso lento y difícil. El concepto tradicional de feminidad ha estado reñido con el deseo de aprender más allá de lo relacionado con las tareas del hogar, y ya no digamos de aplicar estos nuevos conocimientos al ámbito público.

Sin embargo también en este campo la tenacidad dio sus frutos. Hoy en día es una evidencia que tanto en el Estado Español, como en la casi totalidad de los países de nuestro entorno las chicas ya son mayoría en los estudios superiores (aunque también es cierto que persiste la discriminación horizontal, de la que quizás podamos hablar en otro momento). Ciertamente, la presencia de mujeres en las aulas como alumnas y paulatinamente como profesoras comprometidas con los valores feministas, ha ido modificando el escenario cotidiano de las universidades, así como ha promovido e impulsado la consolidación de los estudios de género, de gran vitalidad y reconocido prestigio, que han hecho posible una revisión crítica de buena parte de los saberes tradicionales, aportando, entre otras cosas el análisis diferencial entre sexo y género, y la necesidad de la introducción de la variable género como parte fundamental para la construcción del conocimiento.

Estos estudios han enriqueciendo los contenidos, impulsando nuevas líneas de investigación y formando a nuevas generaciones de profesionales que podrán contar con herramientas más útiles para enfrentarse a las complejas realidades sociales. No ha sido fácil, se nos ha tachado de poco científicas, o de querer construir guetos (curiosa manera de denominar grupos de investigación que se caracterizan precisamente por su transversalidad y multidisciplinareidad), pero nuevamente la tenacidad va dando sus frutos, aunque siempre con un cierto grado de sufrimiento y a menudo de desencanto ante determinadas reacciones.

Entre estos contenidos nuevos están precisamente los relacionados con la violencia de género. El reconocimiento de este tipo de violencia como estructural permite pasar del análisis de lo privado a lo público, a lo social y a lo político. Conocer los mecanismos de control sexista, las diversas formas de violencia, investigar las posibles tipologías, explorar los modelos explicativos, adentrarse en las raíces más profundas de este cuerpo de creencias que justifica la dominación de la mitad de la humanidad, penetrar en el sufrimiento de las víctimas, descubrir sus mecanismos de supervivencia, en fin todo esto y mucho más se convierte en básico para poder, a su vez, plantearnos en un futuro difícil de precisar la erradicación de lo que viene siendo ya descrito como una de las más graves lacras sociales mundiales, que inflinge sufrimiento, miedo y muerte, frena el desarrollo de los pueblos, perpetua situaciones de injusticia social y de pobreza, atacando los valores fundamentales de las sociedades democráticas.

Con todo lo dicho, pretendo hacer hincapié en la necesidad de una formación científica sólida, que conforme perfiles de personas expertas en el tema, huyendo del amateurismo y de aquellos/as que, recién llegados al tema, y comprobando que hoy por hoy son ya cuestiones emergentes que ocupan un cierto protagonismo social y académico (porque en los tiempos difíciles evidentemente no estaban) confunden opinión con formación, creyéndose suficientemente preparados /as para autoproclamarse aptos/as para lo que convenga. Si una formación deficiente es peligrosa siempre, en un tema tan sensible y que toca tantos mimbres como la violencia de género lo es todavía más. Es responsabilidad de las universidades asegurar unos contenidos coherentes, y marcar unos criterios de exigencia (como en cualquier otra disciplina, dicho sea de paso) avalados por las trayectorias investigadoras y docentes reflejadas en los curriculums académicos, que aseguren que la formación será impartida desde el conocimiento y la responsabilidad, fomentando la consolidación de equipos y apoyando a las personas jóvenes que quieran especializarse en estos temas.

La conmemoración del Día Internacional contra la Violencia de Género puede ser un buen momento para reflexionar sobre ello. Las universidades, mediante la correcta formación pueden, y deben, participar del proyecto colectivo de diseñar un futuro más justo para mujeres y hombres, comprometiéndose activamente contra la injusticia. Si buscamos la excelencia, busquémosla también en este tema.

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WebJCP | Abril 2007