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Un Dios Prohibido (Película completa) - Link de descarga: http://es.gloria.tv/?media=575466&connection=screen Verano de 1936, inicios de la Guerra Civil española. La película narra el martirio d...Hace 12 años
domingo, 15 de diciembre de 2013
Esperamos a otro
JESÚS, MAESTRO ARTESANO DE OFICIOS HUMANITARIOS
sábado, 14 de diciembre de 2013
Cuando hasta los profetan dudan…
viernes, 21 de diciembre de 2012
MARIA: DESTELLO DE LA NAVIDAD
domingo, 9 de diciembre de 2012
Yo quiero una Iglesia para hoy, no para ayer / Segundo Domingo de Adviento – Ciclo C – Lc 3, 1-6 / 09.12.12
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lunes, 19 de diciembre de 2011
EL DIFÍCIL TODO
que la mejor parte
que escogió María,
el difícil todo.
Acoger al Verbo,
dándose al silencio.
Vigilar Su Ausencia,
gritando Su Nombre.
Descubrir Su Rostro
en todos los rostros.
Hacer del silencio
la mayor escucha.
Traducir en actos
las Sagradas Letras.
Combatir amando.
Morir por la vida,
luchando en la paz.
Derribar los tronos
con las viejas armas
quebradas de ira,
forradas de flores.
Plantar la bandera
-la justicia libre
en los gritos pobres.
Cantar sobre el mundo
el Advenimiento
que el mundo reclama,
quizás sin saberlo.
El difícil todo
que supo escoger
...la otra María.
Evangelio Misionero del Día: 20 de Diciembre de 2011 - IV Semana de Adviento (Lc 1, 26-38) - Ciclo B)
El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo:
«¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo».
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.
Pero el Ángel le dijo:
«No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin».
María dijo al Ángel:
«¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relación con ningún hombre?»
El Ángel le respondió:
«El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios».
María dijo entonces:
«Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu palabra».
Y el Ángel se alejó.
Por Juan Lozano, cmf
Querido amigo/a:
Necesitamos señales para ver por dónde vamos. Para ver si por donde vamos, vamos bien; si este es el camino o nos hemos salido de él. Estas señales son las balizas que vemos en los caminos de montaña, los hitos, los mojones, los indicadores,…no sé cómo los llaman en tu región. Los que utilizan los actuales GPS para desplazarse, también los necesitan para no salirse de la ruta; se llaman “tracks” o “way points”. Cuando vas caminando por la montaña o por el bosque o por el páramo y llegas a uno de ellos, sientes un gran alivio, una gran tranquilidad, pues te confirman que vas en la dirección correcta, y al poco tiempo, ves el siguiente, a veces con levantar la mirada más allá.
¿Has encontrado estos indicadores durante este Adviento? Piénsalo despacio, porque si has trabajado este tiempo de esperanza, seguro que has pasado por ellos, aunque no siempre hayas sido consciente. Situaciones, acontecimientos ocurridos durante estas tres semanas anteriores, personas y relaciones, conversaciones, momentos de silencio y oración, de paz, de reflexión, de prueba…
El profeta Isaías hoy nos muestra una de estas señales o balizas que el rey Acaz necesitaba de Dios para asegurarse de que estaba con ellos ante la invasión asiria. Señal que le cuesta pedir porque Dios va a pensar que no se fía de él. La señal es el nacimiento de un niño llamado “Emanuel” cuyo nombre ya significa que Dios está con su pueblo y no lo abandona: “Dios con nosotros”.
El Evangelio de Lucas nos muestra la señal de las señales: la Anunciación. “Ahí tienes a tu pariente Isabel, que a pesar de su vejez…” María se fió de esta señal, siguió esta baliza y la siguiente, y la siguiente hasta el pie de la cruz. Pero allí no terminaban, habría más: Jerusalén, Pentecostés… No quedo defraudada, como ya sabemos.
¿Qué señales ves en este Adviento? ¿Qué te quiere decir el Señor? ¿Por dónde vas? No importa saber el final del camino ni a dónde nos lleva, sólo Dios lo sabe. Lo importante es caminar confiado, como el buen peregrino, siguiendo las señales del camino para no perderse. Nunca adelantándose al Espíritu Santo, siempre detrás, para ir seguro.
La antífona del Magníficat de las Vísperas de hoy es “Oh llave de David” (Clavis). Con lo que ya tenemos la palabra en latín: SARC
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sábado, 17 de diciembre de 2011
Evangelio Misionero del Día: 18 de Diciembre de 2011 - IV Domingo de Adviento (Lc 1, 26-38) - Ciclo B)
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 1, 26-38
El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo:
«¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo».
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.
Pero el Ángel le dijo:
«No temas, María, porque Dios te ha favorecido., Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; El será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin».
María dijo al Ángel:
«¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relación con ningún hombre?»
El Ángel le respondió:
«El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios».
María dijo entonces:
«Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu Palabra».
Y el Ángel se alejó.
Por José Antonio Pagola
EL REGALO DE NAVIDAD
Alégrate
¿Cuántos son los que creen de verdad en la Navidad? ¿Cuántos los que saben celebrarla en lo más íntimo de su corazón? Estamos tan entretenidos con nuestras compras, regalos y cenas que resulta difícil acordarse de Dios y acogerlo en medio de tanta confusión.
Nos preocupamos mucho de que estos días no falte nada en nuestros hogares, pero a casi nadie le preocupa si allí falta Dios. Por otra parte, andamos tan llenos de cosas que no sabemos ya alegrarnos de la «cercanía de Dios».
Y una vez más, estas fiestas pasarán sin que muchos hombres y mujeres hayan podido escuchar nada nuevo, vivo y gozoso en su corazón. Y desmontarán «el Belén» y retirarán el árbol y las estrellas, sin que nada grande haya renacido en sus vidas.
La Navidad no es una fiesta fácil. Sólo puede celebrarla desde dentro quien se atreve a creer que Dios puede volver a nacer entre nosotros, en nuestra vida diaria. Este nacimiento será pobre, frágil, débil como lo fue el de Belén. Pero puede ser un acontecimiento real. El verdadero regalo de Navidad.
Dios es infinitamente mejor de lo que nos creemos. Más cercano, más comprensivo, más tierno, más audaz, más amigo, más alegre, más grande de lo que nosotros podemos sospechar. ¡Dios es Dios!
Los hombres no nos atrevemos a creer del todo en la bondad y ternura de Dios. Necesitamos detenernos ante lo que significa un Dios que se nos ofrece como niño débil, vulnerable, indefenso, sonriente, irradiando sólo paz, gozo y ternura. Se despertaría en nosotros una alegría diferente, nos inundaría una confianza desconocida. Nos daríamos cuenta de que no podemos hacer otra cosa sino dar gracias.
Este Dios es más grande que todos nuestros pecados y miserias. Más feliz que todas nuestras imágenes tristes y raquíticas de la divinidad. Este Dios es el regalo mejor que se nos puede hacer a los hombres.
Nuestra gran equivocación es pensar que no necesitamos de Dios. Creer que nos basta con un poco más de bienestar, un poco más de dinero, de salud, de suerte, de seguridad. Y luchamos por tenerlo todo. Todo menos Dios.
Felices los que tienen un corazón sencillo, limpio y pobre porque Dios es para ellos. Felices los que sienten necesidad de Dios porque Dios puede nacer todavía en sus vidas.
Felices los que, en medio del bullicio y aturdimiento de estas fiestas, sepan acoger con corazón creyente y agradecido el regalo de un Dios Niño. Para ellos habrá sido Navidad.
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domingo, 11 de diciembre de 2011
III Domingo de Adviento (Jn 1,6-8.19-28) - Ciclo B: En medio de ustedes hay uno a quien no conocen
“Desbordo de gozo con el Señor y me alegro con mi Dios” decía Isaías. “Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador, decía María. “Estad siempre alegres”, decía Pablo. Dios está cerca en todos los sentidos. No sólo tenemos derecho a estar alegres, sino que tenemos la obligación de ser alegres.
CONTEXTO
Como Marcos es tan escueto, la liturgia, en este ciclo B, echa mano de evangelio de Juan para completar los temas. Hoy leemos 13 versículos del capitulo 1. Los tres primeros son la primera alusión al Bautista que hace en su famoso prólogo. Todo el evangelio de Juan está estructurado como una lucha entre la luz y la tiniebla, por eso vemos planteada ya la batalla al hablar de Juan Bautista. “No era él la luz, sino testigo de la luz”.
Esta aclaración al principio del evangelio, manifiesta que había controversia sobre el significado de la figura del Bautista. Como todos los evangelistas, también Juan quiere dejar clara la diferencia entre el Bautista y Jesús. Es muy probable que el versículo 6 fuera el principio del evangelio, antes de añadirle el prólogo, porque hay muchos libros del AT que comienzan exactamente igual: “Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba…”
Los otros diez versículos vienen a continuación del prólogo, y nos narran una curiosa misión (sacerdotes, levitas y también fariseos) de parte de los “judíos”. En el evangelio de Juan, judíos quería decir los dirigentes y todos los integrados en el régimen.
Esta segunda parte del relato de Juan, da por supuesto que el lector conoce lo que el Bautista hacía en el desierto de Judea. Empieza directamente con el interrogatorio al que le someten los enviados. Eran los responsables del orden, por tanto no tiene nada de extraño que se preocupen por lo que está haciendo, en nombre de Dios, un extraño personaje que no tenía ninguna conexión con el régimen ni con la institución religiosa.
EXPLICACIÓN
La pregunta que le hacen no puede ser más simple: ¿Tú quién eres? En aquel momento circulaban varias figuras en las que el pueblo tenía puestas las expectativas mesiánicas. La figura principal era el Mesías, pero también se hablaba del un profeta escatológico (como Moisés). Y de Elías que volvería a preparar el camino al Mesías.
Es lógico que las autoridades religiosas se interesaran por la actividad del Bautista. Según parece, Juan atrajo mucha gente a oír su predicación y a participar en su bautismo. La pregunta quería decir: ¿con cuál de las figuras mesiánicas te identificas? La respuesta fue también muy sencilla: con ninguna: No soy el Mesías ni Elías ni el Profeta.
No se dan por satisfechos, porque tenían que volver con una respuesta. Le exigen que defina su papel como alternativa a las negaciones anteriores. La respuesta es simple: Soy una voz.
Entonces, si no eres tú el Mesías ni Elías ni el Profeta ¿por qué bautizas? No se identifica con ninguno de los personajes previsibles, pero se siente enviado por Dios. La pregunta lleva en sí una acusación. Es un usurpador. El hecho de bautizar estaba asociado a una de las tres figuras anteriores. Consideran el bautismo de Juan como un movimiento en contra de las instituciones. En realidad era el símbolo de una liberación de las autoridades.
Yo bautizo con agua. La justificación de su bautismo es humilde. Se trata de un simple bautismo de agua. El que ha de venir bautizará en espíritu santo. Esta distinción entre dos bautismos, agua y Espíritu parece típicamente cristiana, seguramente para dejar, una vez más, bien clara la diferencia entre el bautismo de Juan y el cristiano.
Entre vosotros hay uno que no conocéis. El bautista habla de una presencia velada que no es fácil de descubrir. Es el recuerdo de lo que les costó conocer a Jesús. Esa dificultad permanece hoy. Incluso los que repetimos como papagayos que Jesús es Hijo de Dios, no tenemos ni idea de quién es Dios y quién es Jesús. Ni lo tenemos como referente ni significa nada en nuestras vidas. En el mejor de los casos, lo único que nos interesa es la doctrina, la moral y los ritos oficiales para alcanzar una seguridad externa.
Para entender la relación entre la figura del Bautista y Jesús, es imprescindible que nos acerquemos a la narración sin prejuicios. Para nosotros, esto no es nada fácil, porque lo que primero hemos aprendido de Jesús, es que era el Hijo de Dios, o simplemente que era Dios. Desde esta perspectiva, no podremos entender nada de lo que pasó en la vida real de Jesús.
Este juicio previo (prejuicio) distorsiona todo lo que el evangelio narra. Lucas dice que Jesús crecía en estatura, en conocimiento y en gracia ante Dios y los hombres. Pablo nos dice que pasó por uno de tantos, y que actuó como un hombre cualquiera.
Jesús desplegó su vida humana como cualquier otro ser humano. Como hombre, tuvo que aprender y madurar poco a poco, echando mano de todos los recursos que encontró a su paso. Fue un hombre inquieto que pasó la vida buscando, tratando de descubrir lo que era en su ser más profundo. Su experiencia personal le llevó a descubrir dónde estaba la verdadera salvación del ser humano y entró, el primero, por ese camino de liberación.
Si no entendemos que Jesús fue plenamente hombre, es que no aceptamos la encarnación. Que Jesús es el Hijo de Dios, no debe ser el punto de partida para acercarnos a su figura, sino el punto de llegada, después de analizar su trayectoria humana.
Desde esta perspectiva comprenderemos cómo tuvo que impactar en Jesús la figura de Juan Bautista. ¡Un profeta! Hacía varios siglos que no había habido profetas en Israel. Se sintió atraído e impresionado por su figura y por su mensaje. La prueba está en que aceptó su bautismo. No podemos pensar en una puesta escena por parte de Jesús. Su bautismo fue una sincera aceptación de la predicación y de la actitud vital que llevaba consigo. No fue el bautismo de Cristo, sino el bautismo de Jesús... Trata de comprender bien esto.
Es comprensible que los primeros cristianos no se sintieran nada cómodos al admitir la influencia de Juan Bautista en la persona de Jesús. Esta es la razón por la que siempre que hablan de él los evangelios, hacen referencia al precursor, que no tiene valor por sí mismo, sino en virtud de la persona que anuncia. A pesar de ellos tenemos muchos datos interesantes sobre Juan Bautista. Incluso de fuentes extrabíblicas.
El primer dato histórico sobre Jesús que podemos constatar en fuentes no bíblicas, es el bautismo de Jesús por Juan. Todo ello indica que los primeros cristianos se vieron obligados a hablar de Juan para dar razón de la figura de Jesús, aunque fueran conscientes de la gran diferencia entre ambos.
A pesar de encontrarse con la figura formidable de Juan, Jesús no renunció a seguir buscando. Eso le llevó a distanciarse de él en muchos puntos. En una cosa están de acuerdo: no basta la pertenencia a un pueblo ni los rituales externos para salvarse. Es necesaria la actitud interior fundamental de apertura a Dios que tiene que traducirse en las obras.
Pero hay también diferencias sustanciales. Juan predicaba una conversión para escapar de la ira de Dios. No predicaba una buena noticia, sino una estrategia para escapar del castigo inminente. La salvación sería para unos pocos; los que aceptasen su predicación y su bautismo. Jesús predica una buena noticia para todos. No enseña la manera de escapar de la ira de Dios, sino la manera de entrar en la dinámica de su amor.
También encontramos un gran contraste entre la austeridad de Juan, como medio de salvación, y la invitación a la alegría y a disfrutar de la vida que hace Jesús.
En las lecturas de hoy encontramos estos motivos de alegría: para Isaías, que me ha vestido un traje de gala, también a los oprimidos. Para Pablo, que el Señor está cerca y viene a salvar. Para María, porque ha mirado la humillación de su esclava. Siempre la acción de Dios como base de la verdadera alegría. Cualquier otra alegría es engañosa. En ninguna otra alegría se puede confiar. La buena noticia, el verdadero evangelio es que Dios viene y salva.
Naturalmente Juan no está haciendo un reportaje periodístico de un encuentro que tuvo lugar un día determinado a una hora determinada, entre los enviados y el Bautista. Juan está haciendo teología para aquellos cristianos de finales del siglo I, que ya habían avanzado en el conocimiento de Jesús.
Es muy poco probable que el Bautista fuese capaz de adivinar todo lo que encerraba la figura de Jesús en el momento en que empezaba su andadura mesiánica. No tiene mucho sentido que el Bautista anduviera diciendo que no era el Mesías, ni que Jesús proclamara que lo era. Juan desarrolla este relato desde la perspectiva de una defensa a favor de Jesús que pone en boca de Juan Bautista. Se quiere dejar claro que el Bautista no es más que una señal que anuncia al verdadero Mesías.
“No era él la luz, sino testigo de la luz”.
Trata de retener esta imagen y profundiza en ella.
La luz de la que habla no es la física.
Se trata de la misma divinidad que hace posible lo real.
………………..
La luz física no puede ser percibida directamente.
El ojo ve los objetos que reflejan la luz que los alcanza.
Los espacios intersiderales son una inmensa oscuridad.
Sólo cuando la luz encuentra un objeto material, se puede descubrir.
…………….
El ser humano Jesús tampoco era la Luz,
pero a través de su físico,
dejaba ver con toda claridad la Luz que es Dios.
La Luz te está alcanzando siempre.
¿Eres capaz de reflejarla?
Fray Marcos
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III Domingo de Adviento (Jn 1,6-8.19-28) - Ciclo B: ENCENDER LAS LUCES
A los creyentes y a los profesionales de la religión nos falta la virtud de la alegría. Una vida cristiana sana y plena tiene que vivirse con alegría porque Dios, fuente de todo bien, es también la fuente de la alegría y de la paz.
Les aseguro que Dios se ríe de nuestros sermones y de las mil tonterías que los hombres decimos de él. ¿Por qué no reírnos aquí y ahora?
Cierto, el país no está para fiestas dicen los políticos, pero el cristiano tiene muchos motivos para estar alegre y de fiesta porque la alegría no está ligada al tener muchos bienes, fama o reconocimiento social sino ligada al ser con y para Jesús.
Hoy, domingo de la luz, tenemos encendida la tercera velita del Adviento y la llamamos: Alegría.
A mí me asusta la seriedad de los bancos y la seriedad escatológica de los predicadores con sus mensajes tan severos y trascendentes.
Hagamos de la alegría, virtud desterrada de las iglesias, nuestra virtud para esta tercera semana de Adviento. El evangelio no es la receta del No sino la tarjeta de invitación al banquete festivo del Señor.
El rabino Hugo Grynn fue llevado a Auschwitz con su familia cuando era un niño. Una noche fría de invierno el padre de Hugo reunió a la familia en un barracón. Era la primera noche de la fiesta de Hanukkah, fiesta judía de las luces. Hugo contemplaba con horror cómo su padre cogió la última libra de manteca y la convertía con una tira de sus harapos en una vela.
Papá, no, gritaba el niño. Esa manteca es el último alimento que nos queda. ¿Cómo vamos a vivir?
El padre cogió una cerilla y encendió la vela y le dijo a su hijo: Hijo mío, podemos vivir muchos días sin comida. No podemos vivir un minuto sin esperanza. Esta luz representa la esperanza. Nunca dejes que se apague ni aquí ni en ninguna parte.
Estamos aquí porque tenemos esperanza. Estamos aquí para no correr el peligro de ver solo con nuestra débil luz y porque queremos ver con la luz de Cristo.
Juan, hombre misterioso y sin más atributos que su celo y su voz, confiesa a los curiosos que él no es el profeta Elías ni el profeta soñado por el pueblo y anunciado en la Escritura, él es, oh maravilla, una voz, un testigo del hombre enviado por Dios. Juan no era la luz, pero vino para ser testigo de la luz, nos dice el evangelio.
Juan no menciona el nombre de Jesús, dice simplemente “detrás de mí viene uno que no conocéis”.
Invitación a todos los que viven totalmente ajenos a lo religioso y a los que ignoran a Jesús que este Jesús es el mensaje, la Buena Noticia, a pesar de que cada día es menos conocido y menos seguido y que Juan Bautista y todos nosotros los que lo proclamamos y creemos en él somos simplemente sus mensajeros.
Juan Bautista dice que él no es el Cristo, el Mesías, y nosotros tampoco lo somos. No podemos salvar. Somos la voz en el desierto de la increencia que anuncia la luz, al Salvador.
Voz que además de denunciar la avaricia que guía el actuar de los hombres de todos los tiempos y a no dejarnos embaucar por la propaganda consumista y a no vivir seducidos por el imperio efímero de las modas y de lo último, los cristianos somos la voz que avisa y señala el camino inesperado por donde llega el Señor hasta nosotros.
Tercera semana de Adviento, ya cercana la ajetreada Navidad, necesitamos escuchar al predicador del Adviento, a Juan Bautista, para, desde la humildad, reconocer nuestro insignificante e importante papel en esta historia de salvación, para reaprender el sentido de la Navidad que es mucho más que una fiesta de lo ya sabido, de lo archirepetido año tras año, tan familiar que no le damos importancia, para celebrar el encuentro con el Santo de Dios.
Los cristianos no tenemos que ser invisibles como los agentes del Servicio Secreto porque los testigos son visibles y sus voces son audibles.
“Dios no quiere que su Iglesia sea una nevera para preservar una piedad caduca. Dios quiere que sea una incubadora para dar a luz a convertidos”. F. Linciome
sábado, 10 de diciembre de 2011
III Domingo de Adviento (Jn 1,6-8.19-28) - Ciclo B: Ser testigos de Jesús
A todos nos habrán preguntado más de una vez: “tu quién eres”, nosotros sabemos lo que contestamos a quien nos lo pregunta, pero ¿qué es lo que pensamos de nosotros mismos?
Los jerarcas están preocupados porque a Juan le escuchan las masas, les preocupa que Juan pueda perjudicar su poder.
Juan les responde con energía: ”Yo no soy ni el Mesías, ni Elías, ni un profeta, soy la voz de otro que vine detrás de mi, que está en medio de vosotros, yo no soy digno de atarle el zapato”.
Juan no tiene poder, ni dinero, ni autoridad, no es nadie importante, viene del desierto, apartado de la sociedad. Su figura es severa, austera, sus palabras son duras: “raza de víboras, convertíos, preparad el camino del Señor”. Muchos se arrepienten de sus pecados, él les bautiza en el Jordán, algunos le siguen.
Los jerarcas religiosos judíos insisten, estaban inquietos. “¿Por qué bautizas?”. Juan contesta: «Entre vosotros hay uno que no conocéis, que bautiza en espíritu». El Bautista pronuncia estas palabras refiriéndose a Jesús.
Jesús era posiblemente aún un desconocido para aquellos enviados de los jerarcas religiosos, un ciudadano más, que “vive en medio de las gentes de su tiempo”. Jesús no era un profeta que venía del desierto, era un “hombre con una vida normal”. Juan predicaba una conversión para escapar del castigo de Dios. Jesús predicaba una “buena noticia” para todos, no enseñaba la manera de escapar de la ira de Dios, sino la manera de entrar en la dinámica de su amor, de establecer el amor como norma de nuestra vida, una vida de hermanos, hijos del mismo Padre.
Nosotros en vísperas de la Navidad, en la espera de Jesús, escuchamos estas palabras del Bautista, que anuncian a Jesús y que pueden provocar hoy en nosotros preguntas inquietantes. Jesús está en medio de nosotros, pero ¿lo conocemos de verdad?¿le seguimos de cerca? No nos debe preocupar tanto como a aquellos jerarcas religiosos judíos quién era Juan, nos debe preocupar quién es Jesús y qué representa para mi.
Si nos preguntaran: ¿tu que te dices cristiano, eres seguidor de Cristo en tu vida?
Solemos contestar que para nosotros cristianos, Jesús es lo más importante. Pero ¿en nuestras ideas, proyectos, en nuestra actividad laboral, en nuestra vida social, es Él lo más importante, no queda Jesús en un segundo plano?.
Pensemos con seriedad, que Dios se hace hombre como nosotros, para algo más, que para que cumplamos con unos ritos de los que a veces no estamos muy seguros de su significado. Ante las preocupaciones de nuestra vida, ante los problemas de nuestras familias, ante los problemas de los jóvenes, ante las crisis que atraviesa hoy la humanidad ¿podemos pensar que Dios envía a su hijo a este mundo para arrancar de nosotros unas formalidades, unas palabras, o para algo más?
Dios sigue haciéndose presente hoy a través de cada uno de nosotros. Jesús nos encomienda la construcción de su Reino que es de justicia y paz, ser sus testigos, con el testimonio, con el hacer de nuestra vida.
Sabemos cómo vivió Jesús, que hombre como nosotros, se acercó en primer lugar a los que sufrían en esta vida, a los pobres y necesitados. Sus primeras palabras fueron un llamamiento para construir una sociedad solidaria, una llamada a vivir en este mundo como hermanos, a instaurar lo que llamó el Reino de Dios. Fueron sus palabras del sermón del monte.
No es propio de los cristianos distanciarnos de la sociedad en que vivimos; el cristiano está llamado a transformar el mundo desde dentro del mundo, denunciar sus pecados, sus injusticias y luchar por superarlos, con la reivindicación de la dignidad de la persona humana, del "hijo del hombre", como hizo Jesús.
Jesús como persona, que vive y gobierna en espíritu aun después de su muerte, es el centro de nuestra vida cristiana. Su mensaje, su conducta, toda su vida, su destino ofrecen una norma muy concreta por la que es posible regirnos en toda nuestra vida personal y social.
En estos días nos estamos ya preparando para la navidad, para celebrar el nacimiento de Jesús entre nosotros. Nos ha dicho hoy el Bautista que Jesús vine a comunicarnos su espíritu. Lo hemos recibido todos. Su espíritu nos pone a los creyentes en contacto con alguien vivo, que impulsa nuestra vida hacia nuestra realización.
El mensaje que hoy hemos oído del Bautista, nos interpela a todo creyente a ser testigos de nuestra fe y nos señala el verdadero camino, es seguir la ruta que abre Jesús en su vida. Nuestra fe, nuestra adhesión a su palabra, a su vida ha de hacerse presente en toda nuestra vida, en nuestra vida familiar, en los compromisos que asumamos en la vida social, en nuestro pensar, en nuestra sensibilidad.
No digamos como excusa que los que orientan hoy nuestro mundo, el mundo de las altas finanzas, quedan lejos de nuestro alcance, junto a nosotros hay personas, como las personas que Jesús buscaba y ayudaba a vivir, hay personas a las que podemos ayudar y también olvidar, hay grupos sociales y políticos que podemos apoyar porque creemos que ayudan mis intereses, y hay posibilidades de realizar, de exigir justicia, de trabajar por la verdadera paz, de cambiar esta sociedad hacia un orden más justo, más humano, más igualitario, más fraterno, y de algún modo lo podemos hacer desde el lugar que nos corresponde en la sociedad en la que vivimos, es muy posible que desde nuestro propio lugar de trabajo.
Es el mensaje de hoy: Cristo quiere ser presentado a los hombres y mujeres de nuestro mundo. Esa es tarea nuestra, de los cristianos, ser su voz, ser sus testigos. Nuestro testimonio ha de ser como el de Juan el Bautista, testimonio de algo que él vivía en su interior, un amor. Él lo decía, llevamos en nuestro interior el Espíritu de Jesús.
LA HOMILÍA MÁS JOVEN: HONORIS CAUSA
2.- No os alarméis, no viváis atolondrados y desesperanzados. No temáis. Estos fenómenos desagradables, que el hombre de bien no ignora y Dios no desconoce, nos deben llevar al arrepentimiento, a la conversión, que es cosa muy diferente al pánico. Si os enteráis de las noticias que nos trasmiten los medios, observareis que unas hablan de primavera de países mediterráneos, otras de quiebra de los caudales de Euros. Lo que no podemos olvidar, que es lo más trágico e injusto, es que para una multitud de países, esto no les es noticia importante. La escasez de medios económicos, el hambre y la opresión, llevan siglos sufriéndolos. Les falta comida, mientras entre nosotros se destruyen alimentos. Os pongo un ejemplo, para que vosotros, mis queridos jóvenes lectores, analicéis otros semejantes y tal vez más vuestros. El pan, muchos lo compran a diario. El que no es del día, a algunos no les gusta y lo tiran. Os confieso que el que ha acompañado mi plato de sardinas este mediodía, hacía más de 15 días que lo tenía en casa. Como la mermelada que me fabriqué hace meses o las galletas que pueda gustar y se elaboraron hace tiempo, según consta en la etiqueta. Si las naranjas, paradójicamente las más baratas, venían de Sudáfrica y las manzanas de Brasil, por tanto recogidas hace bastante tiempo ¡a qué tantos aspavientos con lo que tenemos en la mesa y nos parece caducado y despreciable!
3.- Todo el mundo, todo el del nuestro, caduco y decadente, pretende conseguir diplomas y apuntarse a cursos y cursillos, arrimarse a gente importante e ir fabricándose un currículo abultado. Tal proceder le parece imprescindible. Quien oyera vociferar a Juan, e indagara su historial, quizá le podría tachar de inadaptado, marginal o analfabeto y no se equivocaría. No había recibido clases en la sinagoga, ni doctorados o masters en los pórticos del Templo. Su sabiduría no era académica, ni su audacia consecuencia de cursos de defensa personal. En otros lugares, nos cuenta el Evangelio, que era un hombre que, dejada la niñez, había vivido la austeridad del desierto. Allí recibió el “doctorado honoris causa” en espiritualidad, otorgado por unanimidad, por el claustro de patriarcas, profetas, salmistas, sabios pedagogos sagrados y poetas místicos.
4.- Acabo refiriéndome al lugar donde ocurrió lo que nos cuenta el texto de hoy. He estado unas cuantas veces en ambas orillas. Actualmente se puede ir libremente a uno y otro lado. Por el jordano, donde nos dice Juan el evangelista que se había establecido el Bautista, la Betania trans jordanem, hay muchos vestigios arqueológicos y se han construido y se construyen actualmente todavía, iglesias cristianas. Por el lado de Israel, hasta hace poco los latinos sólo podíamos ir el último jueves de octubre y eso con las debidas precauciones y un montón de vigilancias militares, pues, los alrededores, son campos minados. No quiero ocultaros que la fiesta de la que os hablaba, la de finales de octubre, es inolvidable. Peninsulares e hispano americanos, asisten y se encuentran fervorosos. “Sin papeles” y cónsules de las naciones europeas que mantienen privilegios en el lugar, rodean un sencillo templete protector del sol, para la Eucaristía. Hemos sido más de cincuenta sacerdotes los que concelebrábamos, las veces que he podido asistir, proclamando la Palabra de Dios en más de siete lenguas.
5.- También os seré sincero. En la actualidad, estos tramos del Jordán, son la cloaca del entorno y el agua baja lentamente totalmente sucia y con desagradable apariencia de contaminación en todos los sentidos. Para conservarla, la someto a doble filtrado y ebullición consiguiente y, aun así, no es lo transparente de la que brota de sus fuentes, al pie de la cordillera del Líbano.
viernes, 9 de diciembre de 2011
CATEQUESIS: III Domingo de Adviento (Jn 1,6-8.19-28) - Ciclo B: Jesús viene. ESTÁ CERCA
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Primera Lectura. Isaías 61. 1-2a. 10-11
Se acerca el tiempo del gozo por que el Señor está ya en medio de nosotros. Sólo falta el descubrir en dónde se halla, pues ha venido sin que nadie lo haya notado.
El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido.
Él me envió a llevar la buena noticia a los pobres,
a vendar los corazones heridos,
a proclamar la liberación a los cautivos
y la libertad a los prisioneros,
2 a proclamar un año de gracia del Señor,
un día de venganza para nuestro Dios;
tiempo de consuelo para todos los que están de duelo.
Es la hora de cambiar la ceniza por una corona,
la ropa de luto por el óleo de la alegría,
y el abatimiento por un canto de alabanza.
Por eso, yo desbordo de alegría en el Señor,
mi alma se regocija en mi Dios.
Porque él me vistió con las vestiduras de la salvación
y me envolvió con el manto de la justicia,
como un esposo que se ajusta la diadema
y como una esposa que se adorna con sus joyas.
Porque así como la tierra da sus brotes
y un jardín hace germinar lo sembrado,
así el Señor hará germinar la justicia y la alabanza
ante todas las naciones.
Segunda Lectura: 1 Tesalonicenses 5. 16-24
San Pablo pide a los cristianos de Tesalçonica que vivan alegres por que la hora de la salvación llegado. Eso se repite recordando sus palabras desde hace dos milenos.
“Hermanos: Estad siempre alegres. Orad constantemente. En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de vosotros.
No extingáis el Espíritu; no despreciéis las profecías; examinadlo todo y quedaos con lo bueno.
Absteneos de todo género de mal. Que El, el Dios de la paz, os santifique plenamente; y que todo vuestro ser, el espíritu, el alma y el cuerpo, se conserve sin mancha hasta la Venida de nuestro Señor Jesucristo.
Fiel es el que os llama y es él quien lo hará.”
Tercera Lectura Juan 1. 6-8 y 19-28
Se recuerda el mismo testimonio que Juan dio de sí mismo cuando la inquietud que sembraba su predicación y sus genstos penitenciales, llenaban de sorpresa todos los habitantes de Judea y de Galilea.
Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él.
No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz.
Y este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron donde él desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: ¿Quién eres tú?
El confesó, y no negó; confesó: "Yo no soy el Cristo."
Y le preguntaron: ¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías? El dijo: “No lo soy”.
¿Eres tú el profeta? Respondió: "No."
Entonces le dijeron: ¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?
Dijo él: "Yo soy la voz del que clama en el desierto: Rectificad el camino del Señor, como lo dijo el profeta Isaías."
Los enviados eran fariseos. Y le preguntaron: ¿Por qué, pues, bautizas, si no eres tú el Cristo ni Elías ni el profeta?
Juan les respondió: "Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis, que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia."
Esto ocurrió en Betania, al otro lado del Jordán, donde estaba Juan bautizando
2. Comentario
Llega de nuevo el anuncio de la gozosa liberación que se avecina. Viene el Salvador. El Espíritu Santo quiso que el Profeta Isaías, que vivía en el siglo VII antes de Cristo, fuera el mensajero de la esperanza para cuantos sufrieron las persecuciones y el pregonero de la liberación para cuantos están esclavizados todavía en nuestros días. Por eso se le llama a veces el Quinto Evangelista, es decir, el mensajero de la buena noticia.
En este domingo se habla de la Buena Noticia. “Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren... " dice el Profeta.
Dios Padre se compadeció del sufrimiento de sus criaturas y quiso consolarlas, aliviarlas por medio de su Hijo Unigénito. Para eso vino Jesucristo, el Verbo de Dios hecho hombre, hasta nuestra tierra. Con Él llegó la paz y la alegría para cuantos gimen y lloran en este valle de lágrimas. Con Él nos llega, en efecto, el perdón divino, el tesoro inapreciable de la Redención.
No obstante, para alcanzar el fruto de su salvación es preciso que preparemos el corazón mediante la oración y la penitencia. Es necesario suplicar una y otra vez, con mucha humildad y gran confianza, para que Dios tenga misericordia de nosotros y perdone nuestros pecados.
También hay que mortificar nuestras malas inclinaciones para quedar purificados. Hemos de expiar por medio de la penitencia lo malo que hayamos hechos, para estar limpios cuando el Señor llegue. Sólo así podremos recibir adecuadamente y con fruto la gracia que la inminente venida del Señor nos va a llegar.
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Esa venida produce alegría en quienes esperan su venida. "Estad siempre alegres. Sed constantes en orar" dice el Apóstol San Pablo
Alegres de modo continuo, pase lo que pase, quiere decir que hay una profunda confianza en que la llegada del Salvador es segura. Y como una fórmula mágica que lo haga posible, nos dice también San Pablo: "Sed constantes en orar...".
Dios es nuestro Padre. Si recurrimos a Él con fe, si le buscamos con la confianza de un niño, si no dudamos de su amor infinito y de su poder ilimitado, entonces todas nuestras se convertirán en gozo, en la alegría de los hijos de Dios.
Debemos dar en todo gracias al Señor. Son tantos y tan grandes los beneficios que Dios nos concede: la vida, la paz, la salud, la familia, la libertad, que cada uno recibimos a lo largo de la vida, que tenemos motivos más que suficientes para estar hondamente agradecidos al Señor. Incluso debemos pensar que tenemos también gracias y favores que nosotros ignoramos
La gratitud lleva siempre consigo una justa correspondencia. Por eso debemos cultivar siempre el vivo deseo de dar a Dios una prueba de amor, por medio de una entrega más generosa a los demás hijos suyos que no son conocedores del amor suyo.
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El texto evangélico de esta jornada dominical sigue hablando de la figura austera de Juan Bautista, el hombre enviado por Dios para preparar a los que esperan al Mesías. El fue el encargado de dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. Sus palabras son recias y claras, avaladas por su conducta intachable.
Y como él, también nosotros los cristianos hemos de vivir con todas sus consecuencias lo que nuestras palabras, como testigos de Cristo, han de proclamar.
Las respuestas del Bautista están llenas de sinceridad y de sencillez. Él no es un profeta, ni tampoco Elías. Él es simplemente la voz que clama en el desierto, el heraldo del Rey mesiánico que se aproxima, el adelantado que prepara los caminos de un retorno, un nuevo éxodo hacia la Tierra prometida. Las palabras de Juan Bautista son una lección de humildad y de verdad. Él confesó sin reservas quién era y quién no era, supo andar en verdad, que en eso consiste precisamente la humildad.
Gracias al anuncio de la presencia del Mesías en medio del pueblo lo hombres podemos tener la conciencia de que no estamos solos en el mundo. El Bautista, enviado por Dios, da testimonio auténtico de que en medio del pueblo está uno a quien no conocen. Es el Salvador
El verdadero gozo del cristiano se halla en la experiencia de la presencia de Aquel que está en medio de nosotros. La alegría es el signo de vivir constantemente una sincera conversión y de aceptar la voluntad divina.
Solamente el que, como María, tenga un corazón pobre y experimente el sufrimiento de los oprimidos será capaz de experimentar la verdadera alegría. Seamos alegres para ser artífices de un mundo nuevo fundamentado en el Evangelio
3. Modelo de Catequesis
1. Experiencia
Hacer una lista de personas que puede asemejarse a Juan el Bautista, que se presenta como mensajero de Jesús Salvador. Se puede sugerir hacer la comparación entre los misioneros, catequistas, sacerdotes, voluntarios de ONGs, periodistas católicos, enfermeros, educadores cristianos, etc..
Tratar de llevar la reflexión sobre lo que es anuncia la esperanza t el consuelo a lo que sufren
2. Reflexión
Hacer una reflexión sobre la necesidad de mensajeros de esperanza para que muchos que encuentran sufrimiento en la vida puedan encontrar el consuelo y las razones para vivir: pobres, enfermos, arruinados, desempleados, emigrantes, hambrientos, fracasados, huérfanos, explotados, etc.
3. Acción
Hacer una propuesta de ser “mensajeros” a lo largo de solo tres días de la semana que viene… Pensar en tres gestos para promover la esperanza: ayuda a un compañero, una ayuda a alguien fracasado, etc… Se puede escribir en un papel , guardarlo en una caja en secreto, y luego, en el próximo encuentro, quemarlo ante una imagen, estampa o figura, de Juan el Bautista.
4. Colaboración
Podemos hacer un trabajo de grupo sobre las cosas o mensajes en que podemos hacernos mensajeros. Por ejemplo, se distribuye a cada grupo un problema del mundo: niños sin familia, enfermos si compañía, mendigos sin asistencia, encarcelados sin justicia, emigrantes sin trabajo… etc. Luego cada grupo prepara unas frases para anunciar a las gentes de una ciudad, de nuestra propia localidad, lo que deben saber, lo que deben pensar, los que deben hacer.
5. Interiorización
Cada grupo de la acción anterior prepara una breve plegaria y al exponer su mensaje redactado de forma breve y viva, personal y cautivadora, termina su exposición con esa plegaria redactada, se informa al grupo o a la clase y luego se eleva a Dios delante de los compañeros
4. Ejercicios para la catequesis
- De Pequeños
Un dibujo para que lo coloreen los pequeños puede ser hecho después de narrar que un hombre estaba bautizando en un río. Dejar libre el dibujo: dejar que el niño lo haga y lo explique
Dibujar, colorear, comentar, completar y explicar lo que hay en el gráfico. Antes de leer el texto evangélico. Y luego de habérselo leído de forma lenta y reflexiva
- De medianos
Hacer una colección de frases de una oferta, de Isaías, de Jeremías, de Oseas, o de Amos, después de haber leído despacio el texto de Isaías de este domingo. Las frases se buscan bajo el lema: “estamos en tiempo de esperanza”. Se pretende un contacto con los profetas del Antiguo Testamento que más reflejan el mesianismo y los anuncios cristológicos. Luego de preparadas las frases, unas veinte o treinta entre todo, se interpretan y comentan a la luz del texto del evangelio que se propone en este domingo
- De Mayores y Preadolescentes
Se hace la misma operación de textos proféticos a la luz de la venida de Juan, el Precursor. Pero se añade un comentario vinculando profetas antes de Cristo y profetas o apóstoles después de Cristo. Los primeros anuncias que llegará. Los segundos proclaman que ya ha llegado. Se puede hacer un trabajo de grupo sobre las diferencias y un comentario sobre los que significa que Jesús ya ha llegado
Complementos para la reflexión
Términos del Diccionario de Catequesis
Responsabilidad. Profecía. Anuncio.
Esperanza. Encarnación. Historia de la salvación.
Justificación. Justificación, Emannuel, Mensajero
Libros interesantes
¿Qué Dios y qué salvación? Claves para entender el cambio religioso. Enrique Martínez. Bilbao Desclée de Broker. 2008-11-16
La seguridad de la salvación. Cuatro puntos de vista. M. Pinson y Pedro Gómez. Burgos Clie. 2006
Teología joanea: la salvación ofrecida por Dios y acogida por el hombre. José Caba. Madrid, BAC. 2007
El Corazón de Cristo, signo de salvación. E. Glotin. Bilbao. Apostolado de la Oración. (EDAPOR) 1998
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Etiquetas: adviento, catequesis, el domingo, recursos
III Domingo de Adviento (Jn 1,6-8.19-28) - Ciclo B: ¿RAZONES PARA ESTAR ALEGRES?
1.- Los cristianos tenemos muchos motivos para estar alegres. La más importante es que, el Señor, está con nosotros. En los aledaños de la Navidad, sentimos que nuestras fuerzas son mayores que toda la problemática que nos rodea. ¿Estará el Señor de nuestra parte? ¿No se habrá desentendido de nosotros?
Interrogantes que, en este tercer domingo de adviento, merecen una respuesta: nuestra alegría no depende de sensaciones externas (más bien estas la condicionan) sino de una fuente misteriosa y a la vez cercana. Brota de Aquel que, Juan Bautista, señala con su dedo y que el mundo ignora porque, entre otras cosas pretender sustituirle, marginarle o erigirse como “dios” de nuestras conciencias. Es, Jesús, la fuente y la causa de nuestra alegría auténtica, sana y verdadera.
¿Acaso no es satisfacción pasajera la que da una fortuna, un premio, un record deportivo, el éxito o la fama? ¿No son estos, por el contrario, trampolines de decepciones o contrariedad? Hoy, muchas personas, no van buscando en nuestra tierra el prestigio o el dinero, aunque nos parezca imposible, cada vez buscan alguien que les ame, alguien que les devuelva la alegría de vivir.
2.- Es aquí, en la alegría de vivir, donde los cristianos podemos intervenir en nuestra peculiar orquesta. Donde podemos ser, no protagonistas de esa alegría (pues lo es Jesús), pero sí canales por los que continuemos contagiando a nuestro mundo un poco de luz frente a espesos nubarrones, un poco de humor ante tantas caras largas o un poco de fe donde asoma y se cuece la incredulidad.
¿Y dónde conseguir la luz, el humor y la fe? Ni más ni menos que mirando a Cristo. Todo se lo debemos a Él y, muchos de los dramas que estamos padeciendo (a nivel social, cultural, familiar, personal, eclesial….) se deben a que, en muchos momentos, nos hemos apartado de esa fuente de alegría y de luz verdadera que es Jesús. ¿O acaso muchos de los problemas que nos encadenan no se han dado porque, nuestros ojos, han dejado de orientarse hacia la Verdad y los hemos dirigido egoístamente a nuestros grandes castillos construidos sobre pequeñas mentiras?
3.- El niño, cuando ve a su madre, siente una indescriptible pero sonora alegría. El enamorado, cuando divisa a su amada, se siente el más feliz de los hombres. El sacerdote, cuando eleva el Cuerpo y la Sangre del Señor, es incapaz de expresar su emoción sacerdotal. Los ángeles, en la Noche de Navidad, armonizarán sus voces y sus instrumentos para proclamar que, Dios, se ha hecho humanidad.
¿Queremos recuperar la alegría? ¿Queremos que nuestros rostros vuelvan a brillar con gozo santo, auténtico y verdadero? Ya sabemos dónde está y donde tenemos la razón: ¡JESÚS NOS ESPERA! ¡JESÚS NOS LA PUEDE DAR! ¡Vayamos hacia la Navidad! ¡Jesús tiene alegría para todo el mundo! ¿La sabremos aceptar?
Porque, eres causa de mi alegría y júbilo
cuando te tengo entre mis manos,
o al sentirte, al buscarte, en mi soledad.
Razón de mi esperanza, al estar cerca de Ti
y, desconcierto o abandono,
cuando me empeño en vivir solo para mí
A TI, SEÑOR, YO QUIERO TENER Y ESPERAR
Frente a la tristeza,
eres siempre aurora de buenas noticias
Frente a la desesperanza
ofreces palabras de aliento y ánimo
Frente a la desilusión por lo que vemos
me invitas a dirigir mis ojos hacia el cielo
A TI, SEÑOR, YO QUIERO TENER Y ESPERAR
El mundo necesita una melodía de paz
música de alegría eterna
acordes de concordia y perdón
sonidos de hermandad y de alegrías verdaderas
Por eso mismo, Señor, te quiero
Eres el único capaz de impregnar al mundo
con un poco de tu gracia eterna y divina
Eres el secreto que, al desvelarse en Navidad,
viene hacerse hombre para podernos salvar
Eres antorcha de un nuevo día
Luz que ilumina el horizonte del mañana
Promesas que, por fin,
veremos fielmente cumplidas y humildes en un pesebre
Carne, como nuestra carne pero sin pecado,
que devolverá la sonrisa y el gozo
a un mundo que, por tener tanto,
ha dejado lo esencial por el camino.
¡A TI, SEÑOR, YO QUIERO TENER Y ESPERAR!
Sabemos, oh Señor,
que la tristeza, el llanto, la amargura
sólo lo podremos curar viviendo en Ti y para Ti.
El Domingo de la Alegría
domingo, 27 de noviembre de 2011
Palabra para la Misión: Adviento: tiempo propicio para la Misión
Año B – 27.11.2011 / Por EUNTES
Isaías 63,16-17.19; 64,1-7 / Salmo 79 / 1Corintios 1,3-9
Marcos 13,33-37
Reflexiones
La liturgia nos hace vivir en la espera del Señor que volverá, haciéndonos revivir eficazmente su primera venida en la Navidad. Esta es, en efecto, la fuerza especial de los sacramentos de la Iglesia, que logran hacer presentes hoy los misterios cristianos que tuvieron lugar en el pasado. De este modo, la historia es plenamente rescatada y se hace historia de salvación en el hoy de cada cristiano. Pero con una condición: que la espera sea atención al Señor que viene, es decir, preparación paciente de un corazón disponible y purificado. Pablo (II lectura) invitaba a los fieles de Corinto a vivir en espera vigilante, “en tanto que aguardan la revelación de nuestro Señor Jesucristo” (v. 7), con la certeza de que “Dios es fiel” (v. 9), nos llama a la comunión con su Hijo (v. 9) y nos mantendrá firmes hasta el fin (v. 8).
Solo el que tiene conciencia de su propia fragilidad, personal y comunitaria, y se abre con humilde confianza a Dios, puede implorar y recibir de Él la salvación como un don. El profeta (I lectura) da prueba de ello en una de las más apasionadas plegarias bíblicas, que brotaron del sufrimiento y de la humillación del exilio en Babilonia. Se nota la conciencia de haber estado fuera de los caminos de Yahvé (v. 17), de haber sido rebeldes (v. 4), de ser, todos, por el pecado, “impuros… como paño inmundo”, secos como hojas que el viento dispersa (v. 5-6). Pero aun en medio de una desolación tan profunda, el profeta, al comienzo y al final de su plegaria, tiene el valor de gritarle a Dios su esperanza, invocándole como Señor, Padre, Redentor (v. 16); lo invita a que vuelva por amor a sus siervos (v. 17), a romper los cielos y descender (v. 19). Finalmente, el orante se pone como arcilla moldeable en las manos del Padre, el único alfarero capaz de darnos nuevamente forma (v. 7). El Padre está siempre deseoso y feliz de re-crearnos, de volver a crearnos, a hacernos nuevos.
El profeta presenta un cuadro que corresponde también a la situación actual de la humanidad: que a menudo vaga lejos de los caminos del Señor, sumida en el mal y en el pecado, necesitada de un Salvador, que le venga del exterior, porque el hombre es incapaz de salvarse por sí solo. ¡Todos necesitamos que Alguien venga a salvarnos! Los cristianos, que ya creemos en Cristo, esperamos el regreso de nuestro Salvador Jesús, mientras que los no cristianos –los cuales son aún la mayoría de la humanidad (cerca de dos tercios)– esperan su venida, es decir, el primer anuncio de Cristo Salvador. Por tal razón, el Adviento es un tiempo litúrgico muy adecuado para despertar y fortalecer en los cristianos la conciencia de la responsabilidad misionera, ya que nos recuerda el tiempo de la espera de la humanidad. Lo recomendaba ya el Papa Pío XII en 1957, invitando a la oración y al compromiso misionero. (*) Nos lo recuerda cada año, al comienzo del Adviento, S. Francisco Javier, ardiente misionero en el Extremo Oriente y patrono de las Misiones.
Esperanza, paciencia, vigilancia… son actitudes típicas del cristiano, que en el Adviento se prepara al encuentro -diario y definitivo- con el Señor que viene. Hay oraciones cargadas de gozosa esperanza, propias de este tiempo litúrgico: “Amén. Marana tha! Ven, Señor Jesús” (Ap 22,20)… Revélanos a nosotros peregrinos sobre la tierra el sentido cristiano de la vida…Aviva en nosotros el fuego de la misión, para que sepamos proclamar con gozo al mundo tu amor de Padre… Suscita en nosotros la voluntad de salir con buenas obras al encuentro con Cristo que viene... Entre estas buenas obras están, en primer lugar, las que el mismo Jesús indica en la parábola del juicio final (ver Evangelio del domingo pasado): dar de comer al hambriento, agua al sediento, vestidos al que padece frío, acoger a los forasteros, visitar a los enfermos y a los encarcelados… Con la certeza de que en las personas necesitadas encontramos a Cristo, porque Él nos ha dicho: “cada vez que… a mí me lo han hecho” (Mt 25,40).
(*) “Deseamos que por esta intención (misionera) se rece más y con un fervor más iluminado... En especial pensamos en el tiempo de Adviento, que es el tiempo de la espera de la humanidad y de los caminos providenciales de preparación a la salvación… Oren, por tanto, oren más. Acuérdense de las inmensas necesidades espirituales de muchos pueblos que todavía están lejos de la verdadera fe, o que carecen de recursos para perseverar en ella”.
Encíclica Fidei Donum, 21.4.1957)
- 27/11: I Domingo de Adviento, tiempo misionero para recordar a los pueblos que aún esperan el primer anuncio de Cristo Salvador.
- 29/11 (o en días cercanos): BB. Eduardo Burden (+1588), Jorge Errington (+1596) y compañeros; S. Cutberto Mayne (+1577), SS. Edmundo Campion (+1581) y compañeros; B. Ricardo Langley (+1586) y muchos otros sacerdotes y laicos martirizados en Inglaterra en tiempos de la reina Isabel I.
- 29/11: BB. Dionisio Berthelot y Redento Rodríguez, religiosos carmelitas, esclavizados y luego martirizados por musulmanes (+1638) en Aceh (Sumatra, Indonesia).
- 30/11: S. Andrés, apóstol, hermano de Simón Pedro. Predicó el Evangelio en Grecia, donde murió crucificado.
- 1/12: B. Carlos de Foucauld (1858-1916), sacerdote francés, asesinado en Tamanrasset, en el desierto argelino, por una banda de ladrones; es testigo de misión, diálogo y amor a la Eucaristía.
- 1/12: B. Clementina Anuarite Nengapeta (1940-1964), religiosa de la Rep. Dem. de Congo, asesinada en Isiro durante la rebelión de los simbas; es mártir de la castidad y del perdón.
- 1/12: Jornada Internacional de la lucha contra el SIDA (instituida por la ONU-OMS, en 1988).
- 2/12: B. Liduina Meneguzzi (1901-1941), religiosa de las Salesias de Padua, misionera en Etiopía, fallecida en Dire Dawa.
- 2/12: Recuerdo del primer despacho de la agencia misionera de prensa Misna (1997).
- 3/12: S. Francisco Javier (1506-1552), sacerdote jesuita español, misionero en India y Japón, fallecido en la isla de Sanchán, a las puertas de China. Es Patrono principal de las Misiones.
- 3/12: El Papa Gregorio XVI promulgó (1839) una bula para condenar el comercio de esclavos y excomulgar a los que toman parte en ello.
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Etiquetas: adviento, el domingo, palabra para la mision, recomendados








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