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domingo 5 de julio de 2009

Testimonios desde México. Macarita: Un regalo de Dios que nos fortalece y anima

Arnaldo Zenteno S.J. *
Publicado por Adital

Queridas amigas y amigos:

Estos días me sentido muy fortalecido con varios testimonios de amigas y amigos que con plenitud y alegría viven su vida cristiana. Les comparto estos Testimonios.

Macaria, Macarita: La viuda pobre del Evangelio que dio todo lo que tenía para vivir.

Ayer entré a la vecindad donde vive Macarita allá por Legaria. Su casita está al fondo de la vecindad, y es muy sencilla: un cuarto pequeño con una litera, unas sillas apretaditas, un altar a la Virgen y a los santos, y otro cuartito que es la cocina. El baño queda fuera de su casita y es compartido con los otros vecinos.

En la pared de su cuarto, cerca de la Virgen están varios diplomas por su participación en cursos de formación social en la Vicaría Pastoral, y un diploma de reconocimiento por su apoyo a los huelguistas de una fábrica de Loza. Ella vive sola, aunque sus hijas viven cerca, pues me dice, es bueno respetar la vida de su familia, y yo puedo valerme solita.

Esa es su casa pequeñita, pero su corazón es muy grande. Macarita tendrá unos 82 años, y todavía 3 veces a la semana vende sopes- tortillas infladas con frijolitos, chile etc. en la esquina de su casa.

Macarita es indígena Mazahua. Vivía adelante de Toluca en su pueblo. Pero su mamá se enfermó y le decía el doctor que le quedaban unos días de vida. Macarita, o Maquitos como también le decimos, no se resignó y se vino al D.F. para buscar un médico que atendiera a su mamá. Igual que muchas indígenas ella apenas decía algunas palabras en español, pero luchando se abrió paso. Y con la nueva atención médica su mamá vivió 10 años más. Ahora Maquitos habla perfectamente el español. Y entre sus viajes ha ido a Chiapas para apoyar la causa de los indígenas zapatistas.

Allá por 1983-84 vine de Nicaragua a México y visité varias Comunidades Eclesiales de Base, entre ellas la de San Joaquín-Legaria. Allí les comenté la guerra que estábamos padeciendo y enfrentando, y cómo esto afectaba por el hambre especialmente a los niños y niñas. Macarita escuchó atenta y tomó una decisión que ha cumplido todos estos años: La mitad de la cosecha de mi tierrita, va a ser para mis Niños-Niñas de Nicaragua. Su parcela o tierrita donde siembra maíz es pequeña, de 100 por 16 metros.

Y cada año, ella vende su maicito, y la mitad es para sus Niños de Nicaragua y la mitad es para lo que ella necesita para vivir y lo complementa con la venta de sopes.

Un año, no se dio la cosecha, por sequía, y Macarita me dijo: hoy no hubo cosecha para mis niños de Nicaragua- no me dijo que tampoco hubo para ella. Y añadió: para que no se vaya triste, conseguí entre los vecinos que me regalaran 3 guitarras y con ellas llegó a despedirme al aeropuerto. Tuve que conseguir que otros pasajeros me ayudaran con las guitarras.

A mi se me conmueve el corazón al ver a Macarita tan tierna, tan cariñosa y tan llena de vida en su ancianidad. Y ayer me enseñó su alcancía donde un tiempo reunía la ayuda para los huelguistas de la fábrica de loza, y desde hace años va juntando su aporte para los Niños de Nicaragua. Y me dijo algo que yo no sabía: pido que me regalen tortillas secas, ya de días, y luego las vendo a los que tienen cerdos, y así consigo otro dinerito para los Niños.

Mientras íbamos caminando para la celebración de la Misa en otra vecindad, pues su cuarto es demasiado pequeñito, me dijo: como ya estoy mayor, ya hice mi testamento. Repartí mi tierrita entre mis hijas, y dejé un trocito para que lo vendan y ese dinerito sea para mis Niños de Nicaragua.

Se me estremeció el corazón al irla oyendo como con sencillez nos ha dado lo que tiene para vivir, y ahora nos da también esa partecita cuando parta a la casa de nuestro buen Padre Dios.

Macarita, ahora camina con dificultad, pues tiene una rodilla dañada y un tobillo hinchado, pero despacito va caminando a la esquina donde vende sopes o a las casas donde le dan las tortillas secas.

Macarita es muy querida por sus vecinas, y en la Misa le demostraron mucho cariño. Sus hijas son muy trabajadoras. Y la quieren mucho y se preocupan por ella. Y respetan su voluntad de vivir solita para no ser carga, ni estorbar la privacidad de sus hijas casadas. Lupita, una de sus hijas se graduó en la Universidad, y trabaja en el grupo Católicas por el Derecho a Decidir.

Macarita, viejita indígena Mazahua, que en el monstruo de asfalto del D.F. ha conservado su sencillez indígena, su corazón inmenso y su amor y ternura solidaria con mucha gente, y especialmente con nuestros Niños y Niñas de Nicaragua. En la Eucaristía en la vecindad, como otras veces en el Ofertorio nos entregó un sobrecito con sus billetes y unas monedas, y junto con ello ofrecimos con alegría su vida tan entregada, y en que reúne la sencilla religiosidad popular con un compromiso social muy serio y con su siempre viva Solidaridad. En verdad Macarita es la viuda pobre que Jesús alaba en el Evangelio, pues no dio de lo que le sobraba, sino en su pobreza dio lo que tenía para vivir.

Con un abrazo y con inmensa gratitud y alegría, les comparto este testimonio vivo de Macarita, querida y fiel amiga,

Arnaldo.

* Del Equipo de Servicios CNP. Comunidades Eclesiales de Base de Nicaragua

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Evangelio Misionero del Día: Lunes 06 de Julio de 2009. XIV SEMANA DEL T. O.

Por CAMINO MISIONERO


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 9, 18-26

Se presentó a Jesús un alto jefe y, postrándose ante Él, le dijo: «Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá». Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.
Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto, pensando: «Con sólo tocar su manto, quedaré sana». Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: «Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado». Y desde ese instante la mujer quedó sana.
Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo: «Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme». Y se reían de Él. Cuando hicieron salir a la gente, Él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó. Y esta noticia se divulgó por aquella región.


Compartiendo la Palabra
Por CELAM - CEBIPAL

El contacto con Jesús da la posibilidad de retornar a la vida
San Mateo 9, 18-26
“Con sólo tocar su manto me salvaré”


La gente percibe y celebra la presencia de Jesús, el Salvador, el “Dios-con-nosotros”, en medio de ellos porque su presencia es una manifestación concreta de la llegada del Reino de Dios que libera y da vida.

Los capítulos 8 y 9 de Mateo, en una sección de diez milagros finamente narrados nos ha presentado una serie de encuentros de Jesús con diversas personas necesitadas que se abren a la novedad del Reino: (1) un leproso, (2) un centurión romano (pagano), (3) la suegra de Pedro, (4) los discípulos atribulados en medio de la tempestad, (5) los endemoniados gadarenos, (6) un paralítico. Hoy leemos los episodios (7) y (8): la curación de una mujer con flujo de sangre y la resurrección de una niña de doce años.

En ambos casos Jesús es buscado: Él es esperanza para Israel. Él hace presente al Dios que se venera con sacrificios en el Templo, aunque lo que Él da y requiere es misericordia (ver 9,13). Aquellos que, por las normas establecidas, no se atrevían a entrar con contacto físico con pecadores o personas impuras (leproso, pagano, publicano, mujer con flujo de sangre, un difunto), y llegaron a hacer pensar que Dios excluía a todos estos portadores de miseria, fueron contrariados por la persona de Jesús, quien yendo al fondo de la cuestión les pidió no sólo la praxis de la misericordia sino también una renovación completa (ver 9,16-17).

En el evangelio de hoy, el rostro de la opresión está en dos mujeres:
(1) El número “doce” las pone en relación: doce años de vida y doce años de sufrimiento.
(2) Una es adulta y la otra es joven.
(3) A ambas se les niega la posibilidad de la vida: una por su enfermedad que la hace estéril y la otra porque muere justo cuando puede comenzar a engendrar vida (cumple la edad en la que se hace adulta).
(4) Ambas hacen la experiencia de la muerte: una está al borde y la otra ya es como la flor cortada en su capullo.
(5) Ninguna de las dos puede ser tocada, están en situación de impureza legal.

El contacto con Jesús las salva de la muerte: la mujer con flujo de sangre toca el manto de Jesús (“Se decía para sí: ‘Con sólo tocar su manto me salvaré’”, 9,21). La joven hija del magistrado judío (jefe de sinagoga) es tomada por la mano por Jesús (“La tomó de la mano y la muchacha se levantó”, 9,25).

Pero es la doble historia de fe que aquí se narra la que hace posible esta manifestación de salvación.

El papá de la niña, en el momento más agudo de su dolor paterno (“mi hija acaba de morir”, 9,18), le suplica: “Impón tu mano sobre ella y vivirá” (9,18). Así como había hecho con el pagano, Jesús no hace interrogatorios ni pide nada, Él se dispone con prontitud a socorrer la necesidad (“Jesús se levantó y le siguió junto con sus discípulos”, 9,19), así se trate de un posible adversario, Jesús solamente vio la fe del papá que cree que con la imposición de manos de Jesús su hija vivirá. Jesús seguirá adelante a pesar de las burlas (9,23), él cuenta con la fe del papá. La misericordia de Jesús no tiene fronteras: lo que cuenta es la fe de de la persona necesitada.

La mujer con flujo de sangre, por su parte, está convencida que con el sólo hecho de tocar el borde del manto de Jesús se “salvará”. Su declaración de fe, enunciada en el secreto del pensamiento, es conocida por Jesús, quien saca a la luz pública la fuerza de su fe: “¡Ánimo!, hija, tu fe te ha salvado” (9,22a). El grito de fe de la mujer es arrancado por la voz de Jesús de de su enclaustramiento. Y es salvada desde ese preciso instante (ver 9,22b).

Dos mujeres reconducidas a la vida encuentran su esperanza en Jesús. No quedaron defraudadas. Estas mujeres quedan constituidas en el evangelio como signo de la vida que trae el Reino de Dios.


Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón

1. El contacto con Jesús da la posibilidad de retornar a la vida. ¿En qué forma concreta manifiesto que el contacto diario con Jesús me da vida?, ¿Cómo comparto con los otros esa vida que Jesús me da?

2. La historia de estas dos mujeres tiene algunos puntos en común: ¿Cuáles?, ¿Qué me dicen estas semejanzas?

3. ¿Qué podemos hacer para que en nuestro ambiente (barrio, comunidad, familia, etc.) la mujer sea más tenida en cuenta y se vaya superando en la sociedad toda forma de exclusión?

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Liturgia y Contemplacion: 14ª Semana del Tiempo Ordinario

Publicado por Cipecar

* Lunes, 6 de julio

“¡Animo, hija! Tu fe te ha curado” (Mt 9,22)

El Dios de la vida no quiere a sus criaturas arrodilladas y dobladas. Para Jesús no hay situación desesperada. Se pone en medio de la vida, donde están las gentes con sus dolores y gozos, y se deja tocar. Acércate a Jesús y mira que te mira. Tócale con tu amor, preséntale en silencio tus heridas.

Creo en ti, Jesús. Te confío mi vida. Sáname, Señor, de todas mis heridas.

* Martes, 7 de julio

“Rogad al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies” (Mt 9,38)

Hay millones de personas que están en una situación desesperada. Los que van a lo suyo no se ocupan de ellos. Los más pobres necesitan personas que les den la mano y el ánimo. Los pobres de la tierra esperan que Dios se haga presente. Hazte cargo de las personas que Dios ha puesto en tu vida. Cuídalas. No consideres perdido el tiempo que estés con ellas.

Mándanos, Señor, trabajadores con ternura, personas gozosas, hombres y mujeres con compasión.

* Miércoles, 8 de julio

“Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca” (Mt 10,7)

Jesús pide a los suyos que anuncien una buena noticia: Dios está cerca, su amor ronda a cada ser humano. Dios quiere la vida. Anuncia a Dios, anuncia la salvación, anuncia la vida. Tu cercanía a las personas necesitadas es una forma preciosa de anunciar a Dios.

Gracias, Señor, por enviarme. Lo haré todo en tu nombre. Les diré a todos, de tu parte, que estás cerca.

* Jueves, 9 de julio

“Al entrar en una casa saludad” (Mt 10,12)

El mundo está lleno de saludos. Saluda, cada amanecer, la luz al mundo y todo se llena de colorido. Saludan los pájaros desde las ramas de los árboles ofreciendo a los que pasan conciertos gratuitos. Se saludan las gentes. Se saludan los amigos de Jesús. ¿Cómo será el saludo de Dios? Acorta las distancias con un saludo. Disipa las tormentas con un saludo. Cultiva la espiritualidad de la comunión con el saludo.

Cuando tú, Señor, nos saludas, las distancias se acortan, tu corazón y el mío laten al unísono.

* Viernes, 10 de julio

“El Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros” (Mt 10,20)

El Espíritu viene siempre a animar la vida de la humanidad. Nos da la fortaleza para afrontar la realidad que nos toca vivir. Invoca al Espíritu al comenzar el día. Déjate conducir por Él a la interioridad, a la creatividad y a la comunión.

¡Tu Espíritu sobre mí! Te abro la puerta sin miedo. Te acojo en mi corazón. ¡Empieza lo nuevo!

* Sábado, 11 de julio

“No tengáis miedo” (Mt 10,31)

Jesús no tiene miedo. Lo ha vencido cantando las canciones de amor de su Abbá. Ahora transmite esta libertad a sus amigos. Ninguno puede entregar la vida si tiene miedo. Señala dos o tres cosas a las que tienes miedo. Envuélvelas en el cariño que Dios te tiene, como hace la ostra con las piedrecitas que hieren su cuerpo y que terminan convertidas en una perla preciosa.

Rechazo las maldades de los hombres, pero a ellos no los puedo odiar, Señor.

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Tráfico sexual: Una forma de esclavitud que perdura

Un fenómeno que llama la atención de la Iglesia y organizaciones

ROMA, domingo, 5 de julio de 2009 (ZENIT.org).- El Vaticano y diversas organizaciones de religiosas han trabajado desde hace mucho y de forma activa por parar el tráfico de personas, y un reciente mensaje de apoyo enviado por Benedicto XVI a una conferencia sobre este tema que ha tenido lugar en Roma en junio reiteraba que ésta es una prioridad para la Iglesia.

El pontífice afirmaba que es importante promover "una conciencia renovada del valor inestimable de la vida y un compromiso cada vez más valiente por la defensa de los derechos humanos y la superación de todo tipo de abuso".

Este tema también se ha debatido en Inglaterra. Un comunicado publicado en junio por el Christian Institute explicaba que la ley de vigilancia del crimen del gobierno incluye cambios significativos en la ley respecto a la prostitución en Inglaterra y Gales. Los cambios están dirigidos especialmente contra el problema del tráfico sexual.

Según el comunicado, la propuesta, que todavía espera la votación del Parlamento, contempla que el cliente de servicios sexuales cometerá un delito si el sexo contratado lo es de una prostituta que ha sido sometida por la fuerza, el engaño o las amenazas.

El concepto de fuerza incluirá la coacción por medios psicológicos, que incluyen el aprovecharse de la vulnerabilidad de alguien. El Christian Institute afirmaba que sería un delito de responsabilidad, lo que significa que el cliente podría ser culpable sin importar si conocía o no que la prostituta estaba sometida por fuerza o si intentó descubrir esta situación o no.

El instituto observaba que es imposible saber con exactitud cuántas prostitutas trabajan en el Reino Unido; sin embargo, muchos elevan la cifra a cerca de 80.000. Entre las estimaciones, una del 2008 sugería que más de 18.000 mujeres, incluyendo chica de hasta 14 años, han sido objeto de tráfico con destino a los burdeles del Reino Unido.

Problema global

El 16 de junio, el departamento de estado de Estados Unidos publicaba su "Informe de Tráfico de Personas" para el 2009. En él se decía que el tráfico sexual abarca un parte importante de todo el tráfico de seres humanos.

Se dan diversos modos a través de los cuales se fuerza a las mujeres al comercio sexual, observaba el informe. Puede darse a través de la coacción, el engaño o la esclavitud de una deuda. Con demasiada frecuencia, se fuerza a mujeres y chicas a seguir en la prostitución por medio de una supuesta "deuda", en la que han incurrido por su traslado a un país occidental.

El informe citaba datos de UNICEF, según los cuales más de dos millones de niños son sometidos a prostitución en el mercado sexual mundial.

El departamento de estado observaba que el tráfico sexual tiene consecuencias devastadoras para los menores, incluyendo traumas físicos y psicológicos duraderos y enfermedad. También son comunes las infecciones por enfermedades sexuales, el consumo de drogas y el ostracismo social.

Crimen atroz

Un libro reciente, publicado a principios de este año, examinaba el tema del tráfico sexual de seres humanos desde un punto de vista económico. El libro es "Sex Trafficking: Inside the Business of Modern Slavery" (Tráfico Sexual: Dentro del Negocio de la Esclavitud Moderna) (Columbia University Press), de Siddharth Kara.

Kara fue banquero de inversiones antes de dejar de lado su carrera para implicarse en los esfuerzos por abolir la esclavitud humana.

Aunque desapasionado en su análisis económico del comercio de personas, Kara es claro en su juicio ético sobre el tema: "El tráfico sexual es un crimen atroz contra la humanidad", declaraba al comienzo de su libro.

Kara describía cómo la adquisición de esclavos sexuales se lleva a cabo de diversas formas. Algunos son engañados por falsas promesas, otros son vendidos por sus padres. La seducción es otro método, y algunos son reclutados por antiguos esclavos.

En algunos países, un falso ofrecimiento de matrimonio es una forma común de engañar a mujeres jóvenes que buscan la forma de lograr derechos legales y aceptación social. Los traficantes también se aprovechan de las multitudes confinadas en los campos de refugiados, para quienes cualquier oferta para escapara les parece una alternativa atractiva.

Kara presentaba testimonios, en ocasiones gráficos, de cómo el proceso de convertir a mujeres en esclavas sexuales implica métodos como la violación, la tortura, la humillación y el consumo de drogas. La intención es volver completamente sumisas a las mujeres, y hacerlas por tanto atractivas a los potenciales compradores.

La industria del tráfico sexual, concluye Kara, implica la violación sistemática, la tortura, el avasallamiento y el asesinato de millones de mujeres y niños, sea a través del homicidio, las enfermedades de transmisión sexual o las drogas.

Análisis económico

Kara calculaba que, al año, el número total de individuos con los que se trafica para explotación sexual comercial está entre los 500.000 y los 600.000. Admite que los números exactos son difíciles de establecer. El departamento de estado de Estados Unidos estima el número total de tráfico internacional de personas entre las 600.000 y las 800.000. Este número no incluye a los millones con los que se trafica a nivel interno.

En cuanto a los beneficios obtenidos de todas las formas de esclavitud humana, no sólo la sexual, Kara cita la cifra del departamento de estado norteamericano de 9.500 millones de dólares al año. La Organización Internacional del Trabajo estima que debe acercarse a los 31.700 millones de dólares.

Kara analiza algunas de las estadísticas y ha calculado que en el 2007 la venta de esclavos sexuales a propietarios de burdeles y a chulos generó unas ganancias de cerca de 1.000 millones de dólares, lo que representa aproximadamente unos 1.895 dólares por esclavo. Calculaba que, después de costes, estas ventas han generado aproximadamente unos 600 millones de dólares en beneficios.

A nivel global, estimaba que en el 2008 las ganancias totales generadas por todas las formas de tráfico de seres humanos alcanzaron no menos de 152.000 millones de dólares, con unos beneficios de 91.000 millones de dólares. La forma más rentable de tráfico es la relacionada con la industria sexual. Según Kara, aunque supone sólo el 4,2% de los esclavos del mundo, ha generado el 39% de los beneficios.

Los beneficios generados de esta actividad han atraído a las organizaciones criminales tanto a nivel local como internacional, explicaba. Las mafias internacionales que operan en África, Asia y el Este de Europa colaboran con las organizaciones criminales nacionales y locales para aprovechar los territorios en la explotación de las víctimas.

Cómo podemos explicar un comercio así de vidas humanas, pregunta Kara. Por el lado de la oferta, podemos considerar factores que van desde la pobreza, la anarquía y los conflictos militares hasta los problemas económicos. Además, la transición después de 1989 y la extensión de la integración global también han jugado un papel a la hora de facilitar el tráfico de personas.

Por el lado de la demanda, Kara precisaba que la mayoría de los varones no está de acuerdo con las vulgaridades asociadas con el comercio del sexo. Pero los bajos precios del sexo comercial debido a una mayor oferta ha aumentado las ganancias: "La esclavitud sexual es la versión de máximo beneficio de la prostitución", argumentaba.

Prójimos

El documento "Gaudium et Spes" del Concilio Vaticano II mencionaba el problema del tráfico de seres humanos. Los padres conciliares invocaban nuestra obligación de ser prójimos de toda persona y animaba a ayudar a quieres están abandonados o sufriendo.

Abusos como los de la esclavitud humana y la prostitución eran descritos como una violación de la persona humana. Tratar a los seres humanos como "mero instrumento de lucro, sin respeto a la libertad y a la responsabilidad de la persona humana" es una infamia, declaraban, y envenena a la sociedad humana (No. 28).

Más recientemente, Mons. Agostino Marchetto, secretario del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, hablaba en un forum reunido en Viena en febrero del 2008 sobre el tema del tráfico de seres humanos.

No existen soluciones fáciles, admitía. Trata estos abusos de los derechos humanos requiere un acercamiento que no sólo tenga en cuenta el mejor interés de las víctimas, sino también el castigo de quienes se benefician de esto.

También recomendaba la introducción de medidas preventivas como la concienciación pública del problema. Además, es necesario tratar con las causas de raíz de este fenómeno, incluyendo los factores económicos implicados, concluía. Asuntos no sencillos, pero una respuesta acertada afectaría positivamente a millons de vidas que actualmente cuelgan en el vacío.

Por el padre John Flynn, L. C., traducción de Justo Amado

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El cardenal Madariaga le pide a Zelaya que no regrese a Honduras y condena las amenazas de Chávez

El prelado advierte de que su regreso provocaría un baño de sangre
Publicado por InfoCatólica

El cardenal hondureño Oscar Rodríguez Maradiaga pidió este sábado al presidente Manuel Zelaya que se abstenga de regresar a Honduras para evitar un «baño de sangre», en cadena de radio y televisión. El prestigioso cardenal, considerado uno de los 'papables' tras la muerte de Juan Pablo II, hizo un llamado al «amigo José Manuel Zelaya» y le advirtió que «un regreso al país en este momento podría desatar un baño de sangre». «Sé que usted ama la vida, sé que usted respeta la vida, hasta el día de hoy no ha muerto un solo hondureño, por favor medite porque después sería demasiado tarde», instó el prelado, quien además condenó las amenazas bélicas del presidente venezolano, Hugo Chávez y pidió a la comunidad internacional que no se inmiscuya en los asuntos internos de Honduras.

Zelaya fue depuesto el domingo 28 de junio por militares, en cumplimiento de una orden judicial, luego de pretender realizar una consulta popular con el objetivo de reformar la Constitución, medida que fue considerada ilegal por el Tribunal Electoral, la Corte de Justicia y el Tribunal Electoral.

La jerarquía de la Iglesia católica hondureña mandó también un mensaje a la Organización de Estados Americanos (OEA), que este sábado se reunía en Washington para decidir si suspende a Honduras por inclumplimiento de la carta democrática interamericana.

De su lado, las autoridades hondureñas de facto se anticiparon y anunciaron que su país se retiraba de la OEA.

El secretario general del organismo, José Miguel Insulza, se reunió el viernes con el cardenal Rodríguez y jerarcas de la Iglesia católica en la sede de la Conferencia Episcopal de Honduras.

Monseñor Rodríguez pidió al club de países democráticos americanos que "preste atención a todo lo que venía ocurriendo fuera de legalidad en Honduras y no sólo a lo sucedido a partir del 28 de junio recién pasado", día del golpe de Estado que depuso al presidente Manuel Zelaya.

Y espetó: "¿Por qué no han condenado las amenazas bélicas contra nuestro país?", en clara referencia a declaraciones del presidente venezolano, Hugo Chávez.

El prelado, que tomó claro partido por las autoridades de facto, le recordó a la comunidad internacional que Honduras tiene derecho a "definir nuestro propio destino sin presiones unilaterales de cualquier tipo, buscando soluciones que promuevan el bien de todos".

"Rechazamos amenazas o bloqueos de cualquier tipo que solamente hace sufrir a los más pobres", sostuvo antes de añadir: "Si el sistema interamericano se limita a proteger la democracia en las urnas pero no le da seguimiento a un buen gobierno, a la prevención de las crisis políticas, económica y sociales, de nada servirá reaccionar tardiamente frente a ellas".

También pidió a los nuevos gobernantes "a no dejarse llevar por los egoísmos, la venganza, la persecución, la violencia y la corrupción" y abogó por el diálogo y la reconciliación.

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Argentina: ¿Cómo se vive la fe en las diócesis en las que se suspendieron las misas?

EL AVANCE DE LA GRIPE A EN EL PAÍS
Publicado por Valores Religiosos

No hay demasiados antecedentes de un hecho similar. Algunos templos permanecen abiertos. La invitación a compartir la oración puertas adentro. La suspensión de bautismos, primeras comuniones y confirmaciones.

El avance de la Gripe A en la Argentina colocó a los fieles católicos ante un inédito escenario. Al tiempo que la enfermedad se extiende por los centros urbanos del país, varias diócesis dispusieron la suspensión de los oficios religiosos, entre ellos las misas.

Con una invitación a vivir la fe puertas adentro, en lo que recuerda las experiencias de los primeros cristianos que se veían impedidos de celebrar la fe públicamente, familias enteras se encontraban este fin de semana reunidas en el interior de cada casa dispuestas a reemplazar el encuentro dominical en los templos con lecturas sagradas y oraciones comunes.

Las diócesis de Paraná, Concordia, Gualeguaychú y Puerto Iguazú fueron las primeras en informar la suspensión de los oficios que reúnen a fieles en las iglesas. Pero se estima que en muchos puntos del país esa modalidad se aplicó de hecho, con una baja o nula asistencia a los templos.

Además de las misas, este fin de semana se veían afectadas múltiples actividades que suelen ofrecer las parroquias: grupos misioneros, catequesis de niños y jóvenes y hasta celebraciones de bautismos, primeras comuniones y confirmaciones. Incluso varios fieles demoraron su intención de confesarse ante la preocupación que genera la cercanía de menos de un metro con, en este caso, un sacerdote.

Al suspender las misas, se pide a los fieles que "oren en sus casas honrando el día del Señor, privilegiando la meditación de las Sagradas Escrituras de ese domingo y orando en familia en el ámbito de sus hogares".

Es de esperar, también, que en las próximas horas más diócesis adopten similares medidas preventivas a fin de conjurar la epidemia que afecta a los argentinos.

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Última certeza

Benjamín González Buelta
Publicada Por Pastoral SJ

El profeta, el enviado de Dios, el vocero que anuncia y denuncia en nombre de Dios, desgrana estas letras comparándose con el ímpetu de una ola.


Soy una ola de tu océano
rodando en la superficie de la historia.

No sé si acabaré mis días
rompiéndome en pedazos
contra el acantilado hostil,
o si me iré extinguiendo
como espuma sobre la playa serena.

No sé si seré una protesta
explotada como un trueno
ante tanto arrecife de injusticia,
o si me agotaré en paz
entre la arena tibia
del pueblo que me acoge.

No sé si volveré a ti
roto en mil gotas desangradas,
o si me fundiré contigo
en la intimidad de la bahía.

Pero es mi saber más hondo,
que ya ahora recibo de ti
desde el fondo del océano,
todo el vigor que me construye
y todo el impulso del viaje.

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PALABRA PARA LA MISIÓN: El escándalo vencedor del Profeta

XIV Domingo del Tiempo Ordinario - Año B
Publicado por Euntes

Ezequiel 2,2-5 / Salmo 122 / 2Corintios 12,7-10
Marcos 6,1-6

Reflexiones

“Yo te envío a un pueblo rebelde, que se ha rebelado contra mí… son testarudos y obstinados…” (Ez 2,3-5). Con un lenguaje, que hoy no se dudaría en tildar de ‘políticamente no correcto’, el Señor ha enviado al joven Ezequiel (I lectura) como profeta entre los Israelitas (VI s. a. C.) deportados y esclavos en Babilonia. El lenguaje duro indica la difícil misión de ser profeta. Era difícil entonces; lo ha sido para Jesús (Evangelio) y para Pablo (II lectura). Ser profeta de Dios, portador del Evangelio de Jesús, ha sido siempre una misión ardua en toda época y latitud. Sin necesidad de buscar laureles de heroísmo, la historia ofrece abundantes pruebas de tales dificultades. Las tres lecturas de este domingo invitan a reflexionar sobre el ‘escándalo del profeta’ y nos presentan su vocación y misión.

El profeta auténtico no es nunca un auto-candidato, sino un llamado por Dios, que lo envía. A menudo la llamada de Dios se realiza por etapas, que ayudan a comprender el sentido y el alcance de una vocación. Así le ha ocurrido a Abraham, a Moisés, al mismo Jesús, a los Doce apóstoles, a Pablo y a muchos otros. Para Ezequiel la llamada se realiza en tres momentos: en primer lugar, la visión del “carro de Yahvéh” en medio de un escenario rico de imágenes difíciles de comprender (Ez 1). Sigue la llamada propriamente dicha, expresada en términos directos (I lectura): Dios interviene y entra en el profeta (v. 2), lo pone en pie y éste escucha la voz de Dios que lo envía (v. 3.4) a esos “testarudos y obstinados” (v. 4). Pero el profeta -es el tercer momento de la vocación- no debe tener miedo, no debe dejarse impresionar por esas caras rebeldes, que son como cardos, espinas, escorpiones… (v. 6-7). Èl se presenta ante ellos fuerte de la Palabra que ha comido: el rollo de la Palabra se vuelve en su boca dulce como la miel. El profeta tendrá “cara dura”: no dirá palabras suyas, sino tan sólo las que escuchará del Señor y que acogerá en su corazón. De esta manera, él será sentinela fiel y valiente en transmitir los mensajes de Dios. Le hagan caso o no le hagan caso... (Ez 3).

Pablo es un modelo de profeta, escogido por el Señor para una misión de primer anuncio del Evangelio a los paganos. Una misión que él ha cumplido con determinación, generosidad, amplitud de horizontes geográficos y culturales, entre pruebas de todo tipo, como lo explica en los textos que anteceden el pasaje de hoy (II lectura). Ha sido una misión ardua, pero vivida, al mismo tiempo, en humildad y debilidad, con una espina en la carne (v. 7). Ha rogado con insistencia para verse libre de ese sufrimiento, pero al final ha comprendido que la gracia del Señor estaba con él (v. 8-9). Es más, que la misión es más fuerte y más auténtica cuando se realiza en la debilidad: en los insultos, privaciones, persecuciones, dificultades sufridas por Cristo (v. 10). Porque de esta manera aparece claramente que misión y vocación son obra de Dios y no simples inventos humanos. (*) La experiencia histórica de los misioneros y de las Iglesias fundadas y sostenidas por ellos dan prueba de esta paradoja, sobre la cual solamente el misterio de Cristo echa un poco de luz.

Parecería lógico que por lo menos la misión profética del Hijo de Dios en carne humana resultara clara para todos, aceptada sin rechazos ni contestaciones. En cambio, en su misma patria, entre los suyos, Jesús fue incomprendido (Evangelio) y, más tarde, en la ciudad santa de Jerusalem fue eliminado en un complot organizado por sus adversarios religiosos y políticos. En Nazaret la gente, asombrada (v. 2), vacila entre varias interpretaciones: se ponen cinco preguntas sobre la identidad de Jesús (v. 2-3), pasando del asombro al escándalo, a la envidia hasta el rechazo de ese conciudadano, que resulta ser demasiado divino (por sabiduría, prodigios…), pero, al mismo tiempo, demasiado humano (es carpintero, uno de ellos, de una familia conocida…). Extrañado por su falta de fe, Jesús cura sólo algunos enfermos (v. 5).

No obstante la cerrazón e incomprensión de esos habitantes, Jesús responde con un doble signo: 1. recorre los pueblos de alrededor, se conmueve viendo a la gente, les enseña muchas cosas (v. 6 y 34); 2. llama a los Doce y los envía de dos en dos entre la gente, dándoles también “poder sobre los espíritus inmundos” (v. 7). Los Doce, una vez llegado el tiempo de su misión plena por las rutas del mundo, vivirán las mismas experiencias de su Maestro: tendrán reconocimientos y acogidas, pero, más a menudo, incomprensiones y persecuciones, sospechas y y desprecio, junto con enfermedades y defectos personales. Son éstas las vicisitudes comunes a todo misionero, llamado a seguir los pasos de Jesús, el cual lo había predicho: “Si me han perseguido a mí, los persguirán también a ustedes; si han observado mi palabra…” (Jn 15,20). Y siempre con la certeza de Pablo: la fuerza de Cristo y de su plan de salvación “se realiza en la debilidad” (2Cor 12,9). A través de la fragilidad de los instrumentos humanos, aparece más claramente que la fuerza de la misión viene de Dios. Éste es el escándalo del profeta; es el escándalo vencedor de la cruz.


Palabra del Papa

(*) “Pablo pertenece a la legión de ‘místicos constructores’, cuya existencia es a la vez contemplativa y activa, abierta a Dios y a los hermanos, para prestar un servicio eficaz al Evangelio.
En esta tensión místico-apostólica me complace destacar la valentía del Apóstol ante el sacrificio al afrontar pruebas terribles, hasta el martirio (cf 2Co 11,16-33), la confianza inquebrantable basada en las palabras de su Señor: «Te basta mi gracia, pues mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza» (2Co 12,9)”.
Benedicto XVI
Homilía en la fiesta de la Presentación del Señor, 2.2.2009



Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 6/7: B. María Teresa Ledóchowska (1863-1922), trabajó por la liberación de los esclavos africanos y fundó las Hermanas Misioneras de San Pedro Claver.
- 6/7: B. Nazaria I. March Mesa (1889-1943), española, emigró a México; misionera en Bolivia y Argentina; fundadora.
- 7/7: B. Pedro To Rot (Papua-Nueva Guinea, 1912-1945), laico catequista, casado, matado por los japoneses, con una inyección letal, a fines de la II Guerra Mundial.
- 7/7: B. María Romero Meneses (1902-1977), salesiana de Nicaragua, dedicada a obras de caridad.
- 9/7: SS. Agustín Zhao Rong (+1815) y numerosos compañeros mártires en China, quienes, en lugares y tiempos diversos (entre 1648 y 1930), han dado testimonio del Evangelio de Cristo con la palabra y la vida.
- 9/7: S. Paulina (Amabile Wisintainer) del Corazón Agonizante de Jesús (1865-1942), italiana, emigró a Brasil, se dedicó al cuidado de enfermos y pobres, y para ellos fundó una congregación.
- 11/7: S. Benedicto de Norcia (480-547), abad, “Padre y Patrón de Europa”, fundador, patriarca de los monjes en Occidente

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La verdad liberadora es molesta, el profeta rechazado

XIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Por Bernardo Baldeón
Publicado por Antena Misionera Blog

El mensaje de este domingo es claro, pero difícil de digerir. Aparentemente no debería así. Si alguien se acerca para ayudarnos a ser más libres, deberíamos alegrarnos. Es verdad que en muchos lugares el Evangelio es motivo de gozo y liberación. Pero entre nosotros suele suceder lo contrario.
Los cuatro relatos evangélicos nos hablan del fracaso y del rechazo que Jesús experimenta cuando va a su tierra natal a anunciar un mensaje liberador para sus paisanos.

El conflicto del “poder” religioso

No sólo pasaba entre las autoridades religiosas del pueblo de Israel en tiempos de Jesús. Se ha repetido y sigue estando presente en numerosas religiones a lo largo de la historia. Y tampoco nosotros nos libramos del todo.
Las religiones suelen decir: “Dios sabe lo que es bueno para el hombre, y el hombre debe seguir la voluntad de Dios”. Para quienes somos creyentes, el planteamiento es aceptable.
El problema surge cuando dentro de las religiones determinadas personas, normalmente un grupo cerrado y exclusivo, se otorgan a sí mismos el derecho de ser los únicos representantes de Dios, y se convierten en “grupo de poder” dentro de la estructura religiosa.
Una de las primeras reacciones instintivas de quienes ostentan algún tipo de poder es buscar los mecanismos para defenderlo. Se ven siempre amenazados.
Por eso, para el poder religioso es inaceptable que alguien diga cosas distintas de lo que ellos piensan y enseñan. La verdad es que, casi sin darse cuenta, le ponen una mordaza a Dios: ellos son la única voz autorizada de Dios, con derecho a meterse en todos los ámbitos de nuestra vida.
Esa es la raíz de un comportamiento humano muy común en el ámbito religioso: aquellos que detentan el poder son los que determinan dónde y por quién Dios se puede revelar. Hay un deseo secreto en lo más hondo de la persona de “dominar” a Dios, de “marcar” a Dios caminos, de “dar órdenes a Dios”.
El carpintero, el hijo de María
Jesús vuelve a su pueblo para anunciar un mensaje de liberación. Todos reconocen que habla con sabiduría. ¿Pero cómo Dios va a hablar a través de una persona que conocemos tan bien? Desconfiaban porque lo conocían. En realidad lo conocían como el carpintero, el hijo de María.
Anunciar un mensaje de liberación implica decirnos qué cosas nos están esclavizando y nos impiden ser libres. Supone una crítica.
Si viene alguien desconocido y critica algunas cosas de nuestra forma de ser y actuar, quizás lo escuchemos. Desde afuera puede haber visto cosas de las que nosotros no nos damos cuenta.
Pero si nos critica alguien a quien creemos conocer bien y desde hace años… las cosas cambian. Nos cuesta aceptar lo que nos diga, aunque sean verdades evidentes, y casi siempre podemos sacar “algún trapo sucio” del que nos habla y eso basta para descalificar su crítica y rechazar su mensaje de liberación.
Si nosotros lo conocemos, él también nos conoce y, por ello, será quien pueda decirnos las verdades que nunca queremos oír, que nos molestan, porque pondrían en cuestión nuestra situación de poder.
Por eso dice Jesús “Nadie es profeta en su tierra”.

El peligro de la novedad

A eso se añade que toda religiosidad siente miedo ante lo nuevo. Y Jesús enseñaba cosas nuevas.
La religión judía se había ido estructurando durante siglos, tenía una estructura sólida, bien formada y segura de sí misma. Aceptar novedades como las que planteaba Jesús ponía en cuestión todo un sistema perfectamente elaborado, donde los “buenos” tenían asegurado su premio y el resto, los “gentiles”, su condena.
Ya tenían a los dirigentes religiosos para enseñar la “recta doctrina” a un pueblo sumiso, y no podían admitir que apareciera alguien enseñando cosas distintas a lo que ellos decían.
Posiblemente Jesús ya contaba de antemano con ese rechazo por parte de las autoridades. Les había ocurrido a todos los profetas y él no iba a ser la excepción.
Quizás lo que no se esperaba Jesús es que el pueblo sencillo, aquellos que vivían sometidos a la esclavitud de una religiosidad que poco o nada tenía que ver con la voluntad del Padre, también lo rechazasen. Es rechazado por los sometidos a quienes trae un mensaje de liberación.
Habían hecho tan suya la idea de que la religión es sumisión ciega, de que esta vida es un “valle de lágrimas”, de que no tienen derecho a gozar la felicidad… que también ellos son incapaces de escuchar la Buena Noticia que les trae el hijo del carpintero. La Buena Noticia de la libertad, de la felicidad, del gozo.
Daban la razón a quienes dicen que “la religión es para los esclavos”, para aquellos que prefieren la “seguridad deshumanizante” al “riesgo de la libertad”.
No hay cristianismo sin libertad. No hay cristianismo sin felicidad. No hay cristianismo sin gozo. Aunque el dolor y el sufrimiento formen parte de nuestra vida, como formó parte de la vida de Jesús.
La Palabra de este domingo nos invita a revisar nuestra religiosidad, a vivir abiertos a lo nuevo. Sabiendo que estamos llamados a un gozo pleno que empezamos a construir hoy y aquí. Nos invita a la libertad.

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sábado 4 de julio de 2009

QUINTINA, LA EVANGELIZADORA…

Por GENARO SÁENZ DE UGARTE,
religioso de La Salle, genarofsc@yahoo.com.ar
SAN SALVADOR DE JUJUY (ARGENTINA).

Publicado por ECLESALIA

Quintina Peñalva tiene 53 años. Nació en San Bernardo, a 7 horas a caballo de Ocloya. Allí se crió y se quedó hasta los 16 años. Luego vino a San Salvador, al barrio Azopardo, uno de los barrios más pobres, cercanos al río. Allí pronto comenzó a trabajar como empleada, cama adentro. Quintina es mujer trabajadora.

En San Bernardo se dejaba invadir por el silencio de la soledad, por la majestuosidad de los cerros, por la fecundidad de los valles. Todo era signo de vida para ella. Todo parecía un llamado a vivir, a darle a la vida una plenitud nunca alcanzada. Quintina es mujer de contemplación.

Desde chica, Quintina interiorizaba lo que observaba y lo que escuchaba. Todo lo vivía en una religiosidad primitiva y natural, cercana a la tierra, a la “madre tierra”, a la Pachamama que lo fecunda todo, a los Santos, los ‘Santitos’ que invadían todo el territorio con sus capillitas y sus altarcitos desparramados por cerros y valles…

Quintina no conocía la Palabra de Dios. Muchos de sus vecinos, en Azopardo, conservaban y repetían los ritos de fe tan ligados a la tierra y a los ciclos de la vida. Habitualmente son ‘ritos de protección’. La Pachamama es generosa. El Dios de los cristianos conduce a la salvación a través del dolor y del sufrir, de la negación y del temor. La vida que tanto se quiere, la ‘vida eterna’, es siempre para más luego… Se la conocerá y se la disfrutará en el más allá. “Es cierto que los Santitos ayudaban”. Dice Quintina. “Uno les rezaba para tener su ayuda! Las novenas se multiplicaban. Todo el año era una sucesión de rezos y de novenas a los Santitos. De novena a novena, la vida de la gente no se tocaba. Parecía detenida, como si se hubiera quedado”…

En el corazón de Quintina la vida es lo primero porque es todo. Es la misma vida. Son sus mismas raíces. Entonces, ¿por qué distinguir?, ¿por qué temer? La vida que nos acompaña en el crecer; nos va a ir acogiendo en el morir…

Quintina no podía sacarse los miedos de encima, de adentro. Todavía no se había encontrado con la Palabra de Dios…

Desde su llegada a Azopardo le hablan de la Comunidad de Hermanos: Jorge, Juan, Roque, Agustín… Cuando logra tener unos días de descanso, Quintina se suma al grupo de vecinos que se reúne con los Hermanos para leer la Palabra de Dios. ¡Qué revelación para su corazón creyente y contemplativo! Quintina tiene un corazón enamoradizo: “Tu Palabra es querendona, suave y dulce como miel!”, cantan en los grupos y Quintina se siente feliz, muy identificada con lo que se dice y se vive.

Los Hermanos estaban en Azopardo desde 1971 En 1979 se abrió la Escuela La Salle en el barrio “El Arenal”, hoy Malvinas. Escuela y barrio crecen juntos y la Palabra de Dios da forma y fortalece a esa unión. Poco a poco van surgiendo los ‘grupos de la Palabra’. La Comunidad se instala definitivamente en Malvinas, a dos cuadras de la Escuela. Los Hermanos ocupan una de las casitas del nuevo plan de viviendas populares. Los ‘grupos’ van creciendo. Poco a poco toman la forma de ‘comunidad’. La Palabra es el centro. La Palabra lo ilumina todo. Es una hermosa novedad para estas poblaciones de creyentes, iniciadas en los ritos y en las novenas pero ‘hambrientas’ de una palabra más viva y más cercana a lo que viven. “En las Comunidades la Palabra compartida nos acercaba al Dios de la Vida. Sentíamos que estábamos palpando a Dios presente en el corazón de nosotros mismos y de lo que vivíamos. Ese fue un gran cambio en nuestra manera de entender la Fe en Jesús y de vivirla. Los santitos nos iban interesando cada vez menos. Pero si descubríamos en ellos la presencia y la fuerza de la Palabra, entonces eran nuestros aliados. No para seguir con las novenas y los ritos, sino para entrar, más y mejor en la Palabra del Dios Vivo!”… Y Quintina no termina de agradecer su encuentro con la Palabra, con las Comunidades de la Palabra.

Esta opción por educar la Fe a la luz de la Palabra y por crear ‘grupos de la Palabra’ fue toda una conversión en el barrio. ¡Cómo se iba transformando la vida de fe y la mentalidad creyente de esa gente sencilla, sufrida y abierta al Dios de la Vida! ¡Cómo crecían en libertad interior! ¡Cómo se fortalecían entre ellos!

Las Comunidades se iban multiplicando. Los Hermanos promovían y cuidaban los tiempos de formación. Primero, una vez al mes. Luego, todas las semanas. Los Hermanos también fueron dado protagonismo a las mujeres más comprometidas, dinámicas y creativas. Entre ellas estaba Quintina.

Con su profundo sentido de la vida, ese grupo de mujeres tan abiertas a la Palabra, se fue transformando en ‘semilla’ de vida nueva, en ‘motor’ que empuja y sostiene, en ‘bálsamo’ que serena y cura… La vida de fe se afianzaba desde lo cotidiano y lo pequeño. La vida de fe le fue dando cada vez más importancia a la vida del barrio y a sus problemas.

Pero la devoción a los ‘santitos’ seguía presente en el corazón religioso de muchos. Parecía imposible revitalizar con la Palabra el culto a las novenas y a ciertas tradiciones religiosas. Además, se iban sumando nuevos elementos que jugaban en contra como: la sucesión de las crisis sociales y económicas y su impacto en estas poblaciones empobrecidas; el empuje de los cambios culturales, especialmente entre los jóvenes; la atracción de otros predicadores… Mucha gente del barrio tardaba en descubrir y experimentar la fuerza de la Palabra de Dios. A pesar de todo el camino recorrido, las Comunidades seguían siendo minoría… Esto golpeaba fuerte a Quintina. ¿Qué hacer?

En los últimos días de Marzo vino Quintina a la Comunidad. Estaba preocupada. “Hermano, me piden que anime una novena de rosarios por el finado Santos Primitivo. No puedo decir que no. Santos era familiar mío. Pero, ¿qué hacer? Yo no quiero que la gente siga con las ‘novenas’. ¿Me podría ayudar para poner la Palabra de Dios en el corazón de esas noches de oración?

Comenzamos haciéndonos una serie de preguntas: ¿quiénes vienen a la novena? ¿Por qué vienen? ¿Qué experiencia religiosa viven habitualmente? ¿Cómo será su vida de fe? ¿Qué les hará mejor? ¿Cómo ofrecérselo? Recogiendo la experiencia de las ‘novenas’ del barrio vividas por Quintina nos pareció que el corazón religioso de estas personas está, todavía, muy marcado por aspectos negativos: la mala vida que, sin duda, ha llevado el finado; el miedo a lo que debe estar sufriendo, ahora, en el Purgatorio… Son todos sentimientos y pensamientos negativos, excepto el cariño por el finado. ¿Cómo poner un poco de esperanza en el Dios de la Vida que es, ante todo, un Padre?

Con gran convicción dijo Quintina: “No vamos a reunirnos nueve noches. Es excesivo. Tampoco vamos a rezar el rosario. La gente se queda dormida con la monotonía de los rezos. Vamos a utilizar palabras positivas, optimistas, que den esperanza. La mayoría de estas personas no ha experimentado que Dios es Padre. Quizás desde chicos les han llenado la cabeza de temor y el corazón de inseguridad y de miedo…”

Entonces decidimos poner a la persona y a la vida de Santos Primitivo en el centro de la oración de cada una de las tres noches. Nos pareció bien orar estas tres ‘ideas’ (más que ideas son realidades…): * La vida de Santos Primitivo y la presencia de Dios Padre en esa vida (Santos Primitivo vuelve al Padre). * La vida de Santos Primitivo no fue una vida perdida (Santos Primitivo: una vida plena). * Podemos aprender de toda vida (Con Santos Primitivo aprendemos a vivir mejor).

Una vez señalados los tres centros de la oración, pensamos en cómo desarrollarlos. Coincidimos en estos cuatro elementos: * Comentar la vida de Santos Primitivo y nuestra propia vida * Interiorizar lo que hemos compartido * Iluminar nuestras vidas con la Palabra de Dios * Orar un Salmo.

Estábamos contentos. Quintina daba ejemplos de cómo es la gente que habitualmente viene a las ‘novenas’ y decía convencida: “Les va a hacer bien esta nueva presentación. Van a descubrir la Palabra. No van a extrañar los rezos monótonos. Les va a gustar este mensaje de esperanza…”

Estas son las tres presentaciones que fue haciendo Quintina.

Primera noche: SANTOS PRIMITIVO PEÑALBA VUELVE AL PADRE. Nos hemos reunido para recordar a nuestro hermano, Santos Primitivo, unirnos a su vida para mejorar y profundizar nuestra fe. Como Jesús, Santos Primitivo ‘salió del Padre y volvió al Padre’. Jesús dijo: ‘Yo salí del Padre y ahora vuelvo al Padre’ Entre salir y volver, está la vida. Esa vida es lo que es; es la vida que Dios nos regaló. Todos salimos del Padre y todos volvemos al Padre. Toda vida, se viva como se viva, salió del Padre Dios. El Padre respeta la manera de nacer y de vivir…

Reacción de los presentes: “¡Cómo cuesta todavía entender que la vida no es nuestra!”. “¡No somos dueños de la vida!” “Mi vida no ha sido tan buna. Tuve otro hombre. Entonces yo pienso que estoy lejos de Dios, por eso casi no rezo, no me acuerdo de de Dios. Mi vida es así!”…

Quintina ayuda a los presentes a entender que Dios, por ser el Padre, respeta la manera de nacer y de morir, sea cual sea la vida- Sí, es el Padre Misericordioso. Que nos quiere y nos ama. Así como salimos del Padre, así también volvemos al Padre. Y Quintina pidió a los presentes que hicieran un momento de silencio. Y cada uno, en su corazón, agradecía a Dios por estar presente en su vida y en su historia. Algunos se expresaban en voz alta: “Gracias, Padre, por la vida recibida!”. “Gracias, Padre, por el regalo de mi vida”. Gracias, Padre, por llenarnos esta noche de alegría y de esperanza”. “Gracias, Padre, porque nos respetas y nos esperas en nuestra manera de vivir”… Luego cantamos “Coplas de Yaravhí”, que gusta mucho.

Luego se leyó la Palabra de Dios: Lucas 15,20 y Juan 16,28 y se aplicó la lectura de la Palabra a Santos Primitivo. Quintina agregó: “Jesús hace una descripción de lo que es la muerte de toda persona. Un día, todos vamos a morir. No sabemos cuándo. Para muchos la muerte es una tragedia. La muerte es ‘volver al Padre’. Esto nos hace pensar que tenemos que preparar nuestros corazones para cuando llegue la hora de la muerte: volvemos a la casa de nuestro Padre, así como Santos Primitivo partió y volvió a la casa de su Padre. Y el Padre, seguro que lo estaba esperando con los brazos abiertos y le dio un gran beso.

Salmo 130(129). Al rezar este Salmo sentimos la confianza en Dios Padre. Confiamos en su Palabra. El nos libera de todo. A lo largo de nuestra vida hemos recibido y gozado de todo; a veces hemos podido descuidarlo, abandonarlo. Gracias a la Fe, nosotros tenemos que esperar el regreso a la Casa del Padre, así como el centinela espera la aurora…

Segunda noche: “SANTOS PRIMITIVO, UNA VIDA QUE NO SE PERDIÓ. Vamos a seguir recordando a Santos Primitivo. Como toda persona, él tuvo su vida. Toda vida es un valor. Toda vida tiene su propia medida. Y Quintina hizo pasar adelante a tres personas: una más alta; otra más mediana; otra más bajita. ¿Son iguales estas personas? Claro que no!... La persona alta dijo: “Yo siempre renegué de mi persona. Soy muy flaco y largo”. La persona bajita decía: ”Soy muy petiza y no me gusta como soy”. La persona mediana se aceptaba tal cual era y estaba contenta… Dios Padre pone vida, su vida, en todos y cada uno, según su medida y a los ojos del Padre, todos somos iguales, tanto el grande como el mediano y el chico”.

Vamos a pensar un momento en nuestro corazón: ¿Qué espacio le hemos dado a la vida, a nuestra vida? La vida siempre es buena. Algunos de los presentes comenzaron a expresarse: “¡Sí que es buena cuando encontramos que tiene un sentido!” “A mí me hace bien que mi vida es importante para mi familia!”. Yo, a veces, no tenía fe en nadie. Luego he visto que mi vida es útil para muchos, y no sólo para mi familia”. “Yo , que vivo sola, trato de cuidar siempre mi vida y cada mañana me digo: ¿a quién le hará bien mi vida, hoy?”… Quintina escucha con atención y ayuda a los presentes a reflexionar sobre su vida. La vida es buena, pero no siempre la experimentamos así. Por ejemplo, cuando alguien no tiene la posibilidad de trabajo. O Cuando no han podido estudiar, como la gente que vino del campo. Una señora dijo que su familia estaba destruida porque algunos miembros son alcohólicos. Otra dijo que está enferma y sola y que así hay mucha gente en el barrio… A todo esto, ¿cómo hacer para poner el oído a lo que vive la gente y decirles que tenemos un Dios que es Padre Misericordioso, un Dios Amor, un Dios Papá?

Luego se leyó la Palabra de Dios en Apocalipsis 14, 13. Santos Primitivo oyó la voz. Era la voz del Padre. “Felices desde ahora los muertos. Felices los que mueren en el Seño, dice el Espíritu. Que descansen de sus fatigas, de las penas de la vida y de sus equivocaciones, porque sus obras los acompañan”. Dios habrá visto en Santos Primitivo sus pequeñas obras…

Terminamos rezando el Salmo 34(33). En este Salmo nos hace descubrir la presencia de Dios en los pobres y los humildes. Es la experiencia de Dios Padre cercano a todo lo que vivimos, porque el Padre está siempre metido en nuestra vida…,

Tercera noche: CON SANTOS PRIMITIVO, NOSOTROS QUEREMOS VIVIR MEJOR. Cada uno tiene su vida. A veces la entiende. A veces, no. A veces renegamos de nuestra vida. A veces la valoramos… Dios está en todos los momentos de la vida. Porque no podemos se personas sin la presencia de Dios. Vivimos mejor si reconocemos que Dios está presente en todos los momentos de nuestra vida. Y dejamos que El nos salve, que El arregle nuestra vida, la levante, la ordene, la una, la cuide… Cuando estamos bajoneados, le pedimos a Dios que nos levante, que nos dé su fuerza. Porque necesitamos tener fe en Dios que cuida nuestras vidas y la vida de nuestras familias”.

Ahora nos preguntamos: ¿Qué le hizo mal a la vida de Santos Primitivo? ¿Qué le hizo bien a la vida de Santos Primitivo?... Las personas presentes se fueron expresando: “A mí me parece que Santos no cuidó su vida”. “Yo creo que estuvo mucho tiempo enfermo y no hizo el tratamiento que le aconsejaron”. “Es que no tenía plata”. “Sí, pero ¡él renegaba mucho!” “Además vivía tensionado, nervioso”… Lo que le hizo bien es su familia. “Tuvo una linda familia”. “Sus hijos ya son mayores; todos están bien”. “Todos estudiaron y tienen un buen trabajo”. “A mí me parece que se sentía satisfecho como padre”…

Luego se proclamó la Palaba de Dios: Colosenses 3, 9-15. Se pusieron, escritos en carteles, algunos ejemplos sobre el ‘hombre viejo’ y el ‘hombre nuevo’. ¿Cuándo somos hombres nuevos?: servicio, paciencia, esperanza, comprensión, justicia, alegría… ¿Cuándo somos hombres viejos?: egoísmo, mentira, envidia, vicios, orgullo, pereza, ser esclavos… El hombre nuevo se caracteriza por su actitud comunitaria, siempre preocupado po los demás y vive con el corazón agradecido… Mientras que el hombre viejo es un egoísta esclavizado por sus pasiones…

Terminamos rezando juntos el Salmo 32 (31). A cada parte del Salmo contestamos: “Gracias, Señor, por tu presencia en nuestras vidas!”

A todo esto, ¿cómo se sintió Quintina mientras iba viviendo esta experiencia? Ella misma lo ha expresado. “Viera, Hermano, lo contenta que estoy! Primero porque fue una manera nueva de orar por el finado. A las personas presentes les agradó y les hizo mucho bien. Yo me sentía animada por el Espíritu. Ni yo misma sabía cómo podía hablar como hablaba. Las palabras brotaban de mi interior. Miraba a las personas y veía que estaban todas muy contentas. Se notaba que la Palabra de Dios les estaba tocando el corazón!. Entonces me animé y les dije: “Hagan algo parecido en sus propias casas; tengan a mano la Palabra de Dios; aprendan a leerla y a orarla como la hemos leído y orado aquí, juntos!... Claro, yo me doy cuenta de algunas cosas. La gente es muy ignorante en las cosas de Dios. Es difícil leer la Biblia si no se recibe, antes, alguna indicación concreta que ayude. Para eso están las Comunidades. La verdad, Hermano, es que tenemos que dar algunos pasos nuevos y formar más gente en la Palabra!”

¡Qué grande, Quintina, mujer de fe, mujer comprometida con su gente! Y qué importante descubrir en su experiencia caminos posibles para que la Palabra siga entrando en las culturas que nos envuelven… (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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viernes 3 de julio de 2009

Palabra de Misión: Decimocuarto Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo B - Mc. 6, 1-6



El breve relato que leemos hoy tiene más entramado del que podemos imaginar en una primera lectura rápida y superficial. Es un episodio conservado por toda la tradición sinóptica, lo que nos hace pensar que su mensaje fue importante para las primeras comunidades. En Marcos, el texto se ubica a continuación del capítulo 5, donde aconteció el exorcismo del pagano de Gerasa (cf. Mc. 5, 1-20) y la doble curación de la hemorroísa y la hija de Jairo (cf. Mc. 5, 21-43), por lo tanto, podemos suponer que la ubicación no es casual, y que el mensaje viene a colocarse en la misma línea de lo que se viene anunciando, en la línea del Reino para todos, el Reino que es una alternativa a lo conocido, el Reino que es la superación de los esquemas judíos. En Mateo (Mt. 13, 54-58), el relato está a continuación del discurso de las parábolas del Reino (cf. Mt. 13, 1-53), y es repetitivo en este Evangelio que cada vez que Jesús acaba uno de sus grandes discursos, se suscita algo respecto a su autoridad. Entonces, al final de las parábolas (tercer discurso del Maestro en Mateo), en la sinagoga de su patria, se cuestiona su autoridad cuestionando sus orígenes. Finalmente, Lucas posiciona la escena al principio de la vida pública de Jesús (cf. Lc. 4, 16-30), tras las tentaciones en el desierto (cf. Lc. 4, 1-13) y una brevísima reseña sobre la fama que se extiende en Galilea (cf. Lc. 4, 14-15). El texto está mucho más elaborado que en las otras dos versiones; aquí Jesús lee un fragmento del profeta Isaías, anuncia el cumplimiento de las profecías en su persona, se establece un altercado dialogado con los asistentes al culto, intentan despeñarlo para matarlo y Él se libra fácilmente pasando en medio de la multitud iracunda.

¿Qué tienen en común los tres relatos? Evidentemente la ruptura con el sistema sinagogal y todo lo que aquello implicaba. En Mateo, a partir del capítulo 14, la enseñanza de Jesús se focaliza más y más en sus discípulos directos, dejando de lado las muchedumbres, quienes muchas veces lo oían en las sinagogas. En Lucas, Jesús es inmediatamente excomulgado y hasta condenado popularmente a muerte por los asistentes al culto. En Marcos, es la última vez que enseña en una sinagoga y, además, se establece una especie de culminación del mensaje esbozado en el capítulo 5, de cierta apertura a los paganos y crítica al modelo institucional religioso de Israel. ¿Qué tienen de diferente los tres relatos? En Mateo, la ruptura proviene del no reconocimiento de Jesús como Maestro autorizado, siempre cuestionado tras sus discursos de enseñanza. En Lucas, la ruptura proviene de inmediato, al inicio de la actividad pública, quedando excomulgado agresivamente antes del desarrollo central de su enseñanza. Si pensamos en los destinatarios primeros de ambos Evangelios, podemos hallar una pista más de comprensión. Mateo escribe para un grueso de judíos convertidos, para quienes la imagen del maestro (rabino) que enseña las cosas de la religión es propia de su cultura; el hecho histórico del rechazo de Jesús por parte de Israel es interpretado por el evangelista como una falta de reconocimiento de la autoridad docente del Mesías, autoridad que proviene del mismo Dios. Lucas, en cambio, escribe para un grueso de paganos convertidos al cristianismo, y seguramente una comunidad con una composición importante de pobres y marginales; resulta lógico, pues, que Jesús sea desde sus inicios un excomulgado, un marginado de su pueblo, y por lo tanto, identificado más plenamente con los lectores del Evangelio. Finalmente, en Marcos, la ruptura con la sinagoga es un proceso que va incrementando su intensidad hasta decantar en esta situación que leemos hoy, forzada por las actitudes sistemáticas de Jesús que relativiza las disposiciones legalistas referentes, por ejemplo, a la comida (cf. Mc. 2, 15-28) o al contacto con impuros (cf. Mc. 1, 40-45; Mc. 5, 1-20; Mc. 5, 25-34).

En el Evangelio según Marcos, que es el que nos compete hoy, Jesús ingresa a una sinagoga en tres oportunidades. En el primer episodio (cf. Mc. 1, 21-27), exorciza a un poseído que estaba dentro de la sinagoga, y todos quedan asombrados por la autoridad del Maestro. El segundo episodio (cf. Mc. 3, 1-6) contiene la curación del hombre con la mano seca, también dentro de la sinagoga, y sobre el final, los fariseos y los herodianos se confabulan para darle muerte a Jesús. El tercer episodio es el de la liturgia de hoy, donde no hay curaciones ni exorcismos dentro de la sinagoga, sino sólo enseñanza, y finalmente rechazo. Queda claro que la excomunión de Jesús de la sinagoga es progresiva, in crescendo, y que se produce por la crítica que representa el mensaje del Reino para el sistema sinagogal. En los dos primeros episodios que reseñamos anteriormente, es más fuerte el simbolismo de los milagros que los milagros en sí mismos. El endemoniado y el hombre de la mano paralizada son representaciones de la sinagoga misma, endemoniada y atrofiada, encerrada en sí misma, inmóvil, con una interpretación diabólica de Dios y de la Ley. Jesús hace mucho más que sanar a dos personas concretas; intenta rescatar a la sinagoga. Tras el primer episodio, esta crítica al sistema cultual le valió asombro por parte de la gente; tras el segundo episodio, dos grupos poderosos se confabulan para darle muerte; tras este último episodio, se aleja por completo de las sinagogas, y no volverá a ellas nunca más.

Su posición crítica al sistema le ha valido la excomunión del propio sistema, lo que implica la excomunión del Israel legal y puro. El versículo 1 de la perícopa dice que Jesús entró en la sinagoga de su patria, lugar que tradicionalmente se identifica con Nazareth. Pero el término griego patris (patria) significa tierra de su padre, y puede traducirse como ciudad natal o país natal. Esto nos hace sospechar que el relato busca situar la excomunión de la sinagoga como una excomunión más grande, una marginación de todo el país, de todo Israel. El mensaje del Reino de Dios se ha vuelto tan indeseable para el sistema sinagogal que ya no puede soportar la presencia de Jesús, y prefiere segregarlo. El Reino es demasiado ancho, abarca a demasiada gente, elimina la clara diferenciación entre puros e impuros, justos e injustos, quita los privilegios. El sistema sinagogal, en cambio, deja en claro quiénes se salvan y quiénes no, quiénes son los queridos por Dios y quiénes los rechazados, estipula correctamente la manera de ser santo mediante leyes estrictas y establece una escala de privilegios. El sistema sinagogal es la forma endemoniada y atrofiada del Reino, por eso Jesús quiere exorcizar y curar a la sinagoga, porque está deformando el mensaje del Padre.

El Maestro se considera el enviado de Dios, su profeta, o sea, el que habla en nombre del Padre, y esa adjudicación de título con la que critica libremente a la sinagoga, es lo que se pone en mesa de discusión en esta oportunidad. ¿Por qué se adjudica tales atribuciones este paisano, este don nadie? La forma en que la gente se pregunta sobre Jesús es, literariamente, un insulto en la cultura semita, pues no se menciona su padre. Se lo nombra como el carpintero, el hijo de María, no el hijo de José. Para el judaísmo, una persona sin padre es una persona sin pasado y, por lo tanto, sin futuro, un desterrado de la vida y de la historia, alguien sin raíces que no puede aspirar a ningún porvenir provechoso, ya que hacia atrás nada lo sostiene. Es interesante que el mismo pasaje, en Mateo, contenga una modificación clave, comenzando la gente a preguntarse: “¿No es éste el hijo del carpintero?” (Mt. 13, 55a). Este autor, que escribe para judíos convertidos, no se arriesga a conservar la forma de Marcos, el insulto sobre la falta de ascendencia, porque justamente, para sus lectores primigenios, es importante resaltar que Jesús es descendiente de David, y a través de la adopción de José se establece la línea davídica. En Marcos, Jesús es un sin-padre; en Mateo, es el hijo del carpintero, el hijo de José, el descendiente de David.

En conclusión, el problema es saber cuáles son las credenciales de alguien que, tan libremente, critica la sinagoga. Este problema de la autoridad de Jesús no es aislado en el Evangelio según Marcos. Ya el capítulo 3 contiene unos episodios al respecto, con temática de fondo bastante similar a la de hoy. Este capítulo está estructurado de la siguiente manera: curación del hombre con la mano paralizada en la sinagoga (Mc. 3, 1-6) / curaciones varias y exorcismos (Mc. 3, 7-12) / elección de los Doce (Mc. 3, 13-19) / inconveniente con la familia (Mc. 3, 20-21) / discusión sobre Jesús y Beelzebul (Mc. 3, 22-30) / inconveniente con la familia (Mc. 3, 31-34). Para profundizar un poco más, dividiremos al capítulo en dos trípticos. El primer tríptico es una especie de paralelo a lo que leemos hoy:

- Mc. 3, 1-6: es la segunda vez de Jesús en la sinagoga, y aquí la crítica al sistema consiste en la curación de un hombre con la mano paralizada, como está paralizada la institución, atrofiándose en su sistema legal. Al final, los fariseos y herodianos se confabulan para matarlo. Hoy leemos la tercera y última visita a sinagogas, con al excomunión total de Jesús.

- Mc. 3, 7- 12: de diferentes lugares acuden a Jesús los enfermos y poseídos. Jesús los sana a todos, a la gran muchedumbre que lo busca desde los sitios más diversos. Al final del pasaje de hoy hallamos nuevamente curaciones, en pequeña cantidad esta vez. Los enfermos, despreciados del sistema sinagogal por su impureza, son aceptados por el Reino que predica Jesús.

- Mc. 3, 13-19: Jesús elige Doce para que estén con Él, para enviarlos a predicar y con el poder de expulsar demonios. Esta comunidad apostólica constituye una alternativa al sistema sinagogal. La nueva familia de la Iglesia se forma a través de los lazos del discipulado en el único Maestro. Tras la escena de hoy, en Mc. 6, 7ss, sucede el envío de los Doce de dos en dos, como confirmación de aquella elección del capítulo 3 y, nuevamente, presentando la alternativa a una sinagoga que se encierra en sí misma, sin proyección misionera.

El segundo tríptico del capítulo 3 ya se focaliza en la cuestión de la autoridad de Jesús, con una estructura que denota la inclusión de un texto dentro de otro, como sucede en el episodio de la hija de Jairo y la hemorroísa (Mc. 5, 21-43), leído el domingo pasado. La armazón literaria es sugestiva:

- Mc. 3, 20-21: primera referencia a la familia de Jesús que lo busca para llevárselo porque consideran que está fuera de sí.

- Mc. 3, 22-30: el relato sobre los parientes se corta y aparecen los escribas bajados de Jerusalén que lo acusan de estar poseído y, por lo tanto, realizar exorcismos gracias a ese poder demoníaco. La cuestión de la autoridad de Jesús, que Él considera directa desde el Padre, es refutada por los representantes del judaísmo que la consideran directa desde Beelzebul, el príncipe de los demonios. Eso anularía la libertad del Maestro para criticar el sistema. Jesús, fácilmente demuestra que están equivocados y que es imposible que esté poseído por un espíritu inmundo.

- Mc. 3, 31-34: retomamos la referencia a la familia de Jesús que, desde fuera de la casa donde enseña, lo mandan a llamar. Él asegura que su madre y sus hermanos son aquellos que se constituyen como tales al cumplir la voluntad de Dios, creando la nueva familia de la Iglesia más allá de los lazos sanguíneos.

En medio de la presión familiar que lo considera fuera de sus cabales y que lo quiere separar de su actividad, está el debate sobre la autoridad de Jesús, la cual, al no provenir de Beelzebul, proviene evidentemente del mismísimo Dios. Por eso la familia de lazos sanguíneos no puede privatizarlo ni detenerlo, pues Dios es Padre de todos, y todos los que lo reconocen como tal se hacen hermanos, se hacen familia. Esta familia eclesial tiene características claras, bien distintas a las del sistema sinagogal, y simbolizadas a grandes rasgos en los episodios de curaciones y la mención de los Doce que sucede a las sinagogas del capítulo 3 y 6 (cf. Mc. 3, 7, 19; Mc. 6, 5-13). La Iglesia, entonces, tiene en sus bases a los impuros de la sociedad (enfermos y endemoniados) y al discipulado en intimidad con Jesús, un discipulado de la esperanza, pues la elección de doce personas, además de marcar continuidad con las doce tribus de Israel del Antiguo Testamento, es la constitución de una comunidad mesiánico-escatológica, ya que doce es el número de los elegidos; elegidos para testimoniar y para esperar, para predicar la Buena Noticia y para soñar con el Reino. Jesús tiene la autoridad del Padre para comenzar la utopía de un nuevo orden de cosas, un nuevo espacio donde tienen cabida los marginales y donde los lazos se establecen en el seguimiento de su Persona, cumpliendo así la voluntad de Dios. La excomunión de la sinagoga, del judaísmo, es el resultado lógico de la crítica al sistema del Maestro y de la rigidez de un orden cultual endemoniado y paralizado. No es la sinagoga quien expulsa a Jesús, sino el mismo proyecto del Reino el que se abre paso para universalizarse. Así lo diagrama el evangelista Marcos, preparando la narración para lo que vendrá luego, en breve, con la incursión de Jesús en territorio pagano (cf. Mc. 7, 24).

Cuando se constituyen los sistemas, con su trabazón de burocracia y estructuras, es difícil desarmarlos. El sistema sinagogal estaba establecido como verdad de fe, con una legislación adecuada, con un funcionamiento acorde, sin alteraciones. La crítica de Jesús desestabiliza el sistema, porque más allá del choque frontal que pudiesen significar las acciones del Maestro, hay un alto grado de relativización de las instituciones básicas, como puede ser el sábado o la pureza legal. Jesús relativiza todo en relación al Reino de Dios, porque es Dios lo único absoluto. Esto lo lleva a poner en tela de juicio tradiciones, formas, maneras, teologías. No es Jesús un rebelde sin causa, un caprichoso, sino un profeta, como Él mismo se identifica en este pasaje. Y el profeta es aquel que habla en nombre de otro, en este caso, en nombre del Gran Otro, el Padre.

El misionero también está llamado a la crítica de los sistemas. Pero como Jesús, no se trata de rebelarse porque sí o por antojo, sino por convencimiento de lo absoluto del Reino. Si algo no se condice con el Evangelio, entonces la misión tiene la obligación de hacerlo notar, aunque eso signifique un choque frontal, aunque eso signifique la excomunión. En el caso de Jesús, ser excomulgado del sistema sinagogal era la señal clara de que estaba totalmente identificado con los impuros, y por lo tanto, también se trataba de la señal clara con que asumía su mensaje. En su prédica, el Reino es de los pequeños, de los pobres, de los enfermos, de los endemoniados, de los oprimidos, de los marginales. En la práctica, Jesús se convierte en marginal. Ese modelo de anonadamiento del Cristo es figura a seguir por el misionero. No es posible negociar ante la absolutidad del Reino, porque sería negociar el Evangelio, y las Buenas Noticias tergiversadas dejan de ser buenas noticias. Se trata, en una mirada positiva, de ser leales al mensaje, no precisamente de ser contestatarios. La lealtad a la voluntad de Dios, indefectiblemente, nos hará contestatarios, pero no al revés.

Aquí aparece uno de los posibles medidores de la evangelización, si es que existe alguno confiable. Se trata del grado de desestabilización de los sistemas opresores. Cuando nuestro anuncio no provoca nada, cuando no llega al meollo de las situaciones, cuando las estructuras continúan igual por intereses privados, sectarios o burgueses, nuestro anuncio difícilmente sea al estilo de Jesús. La desestabilización de los sistemas es una característica del Evangelio, y sobre todo, una desestabilización que se gesta en lo insignificante, frente a la potencia de los Imperios. Es el carpintero de Nazareth, el hijo de la humilde María, quien pone en tela de juicio a toda la red de sinagogas y al Templo de Jerusalén capital. Es el Reino de los márgenes de Palestina el que perturba el centro cultual judío. La misión, en su pequeñez, confronta, provoca, y eso la hace kerygma. El Evangelio es una crítica a los grandes sistemas suntuosos y seguros de sí mismos, es el mensaje anti-imperial, es la única y verdadera noticia que se opone al pesimismo de los heraldos de las grandes corporaciones. Hoy, la misión tiene la obligación de denunciar a los imperios que subsisten como países, pero más aún, aquellos imperios comerciales, dominados por el lucro, por un manejo del mercado que hace de los pobres, más pobres, de los países relegados, más relegaciones. Tiene la obligación de denunciar la religión transnacional de la guerra, que justifica la masacre de tantos en nombre de algún dios totalmente opuesto al de Jesucristo. Tiene la obligación de plantarse frente a los Estados que protegen el narcotráfico por el ingreso anual que les reditúa. Tiene la obligación de hacerse marginal y no negociar con los intereses de moda.

Esa misión de desestabilización de los sistemas, sólo será productiva si la misión incluye la crítica al sistema propio, a las sinagogas que hemos creado con el tiempo, a las nuevas leyes de pureza y los nuevos sábados. Si creemos en la capacidad de desestabilización del Evangelio, debemos asumir que su mensaje es una crítica constante a nuestras vidas, a nuestra pastoral, a nuestra forma de ser institución. Una crítica constructiva, una crítica del Reino, pero crítica al fin. Y como tal, no asumirla es volver absoluto algo que no lo es. ¿Somos capaces de criticarnos? ¿Somos lo suficientemente libres para reconocer aquello que el Evangelio nos invita a cambiar? ¿Es nuestra Iglesia capaz de modificar todo lo relativo y accesorio que hay en Ella? La misión hacia fuera se hace efectiva cuando, hacia dentro, nos anunciamos el mismo mensaje y nos hacemos sensible a él. El Evangelio de la desestabilización no es sólo para los alejados. También a los de aquí cerca nos interpela.

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Evangelio Misionero del Día: Domingo 05 de Julio de 2009. XIV DOMINGO del T. O.

Por CAMINO MISIONERO

El hijo de un carpintero para reformar el mundo
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 6, 1-6a

Jesús se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: «¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos? ¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?» y Jesús era para ellos un motivo de escándalo.
Por eso les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa». Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de sanar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos. Y Él se asombraba de su falta de fe.


Compartiendo la Palabra
Por Pedro Garcia cmf

Jesús nos ha advertido muchas veces que debemos ser personas de fe, y que la fe es la llave que abre todos los tesoros de su Corazón.
En el Evangelio de este Domingo nos va a decir lo mismo, pero de una manera del todo inesperada. Diríamos que lo va a hacer presentándonos un cuadro a contra luz.
Quiere llevar el mensaje de la salvación a un puesto muy querido —¡y tan querido, como es su pueblo de Nazaret!—, pero la incredulidad de sus paisanos va a cerrar todas las puertas a la generosidad de ese su Corazón, tan delicado y sensible.
Jesús llegó a Nazaret acompañado de sus discípulos. El carpintero de antes, el trabajador de los campos, el muchacho bueno y amigo de todos, viene ahora como una persona importante, pues su enseñanza, sus milagros, su fama por toda Palestina hacen de Él un personaje fuera de serie. Jesús, sin embargo, sigue tan humilde y sencillo como antes.
Al llegar el sábado se presenta en la sinagoga como lo había hecho siempre. Aunque ahora lo hace no para escuchar, sino para tomar la palabra y enseñar. Y lo hace tan bien, con tanta gracia y sabiduría, que todos se quedan pasmados.
Vienen entonces los comentarios obligados.
Para unos, este Jesús es algo extraordinario:
- ¿De dónde tanto conocimiento? ¡Pero, cómo domina la Escritura! Y esos milagros que dicen ha hecho en Cafarnaúm y en otras partes... Dios está seguramente con Él.
Otros, sin embargo, se escandalizan y siembran la cizaña entre el auditorio:
- Pero, ¿no es éste el carpintero, el hijo de María? ¿Y no están entre nosotros todos sus parientes? ¿Cómo le vamos a hacer caso?
Jesús se ve aquí como un signo de contradicción. Unos que sí, otros que no... Y con cara triste les asegura a sus paisanos:
- Un profeta no es despreciado sino en su patria, entre sus parientes y en su propia casa.
Así y todo, aún se dignó imponer la mano sobre algunos enfermos y curarlos, porque el corazón le traicionaba siempre. Pero también manifestó sus sentimientos íntimos:
- Me maravilla vuestra incredulidad. Quisiera haberos ayudado más, pero no puedo ante vuestra falta de fe...
Y no tuvo Jesús más remedio que asumir semejante fracaso y marcharse a predicar por los otros pueblos y aldeas.
Al leer este pasaje del Evangelio nos topamos con el problema de la incredulidad y del rechazo de Dios, que es un pecado tan frecuentemente denunciado en la Biblia.
Israel sintió siempre la tentación de volverse a los dioses de los paganos, dejando al Dios que los había sacado de Egipto. Rompían la alianza y se prostituían ante cualquier altar levantado en las colinas a los ídolos de los extranjeros. No escarmentaban con los castigos de Dios, castigos siempre amorosos para apartarlos de esos cultos idolátricos.
Ahora va a ser peor. Ahora rechazan a Dios que se les presenta en Jesucristo. A pesar de los milagros que hace, a pesar de su enseñanza tan bella, a pesar de todo, no creen en Jesús, se escandalizan de Él, y se lo echan bien lejos...
Todo esto, por sus apariencias humildes. Venían de decirse:
Que venga un Cristo fulgurante, y le haremos caso.
Que detenga el sol como Josué, y creeremos en Él.
Que eche bien lejos a los romanos, y lo aceptaremos.
Que someta las naciones de los gentiles a Israel, y entonces sabremos que es el Mesías, el que queremos y esperamos...
Esto pensaban y esto querían los dirigentes del pueblo.
Pero como Jesús no hacía nada de esto, y aseguraba que el Reino de Dios tan esperado era una cosa tan diferente, se vio rechazado como Mesías. Hasta que pudo decir Él mismo sobre la Jerusalén incrédula:
- ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que son enviados a ti! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos como la gallina a sus polluelos bajos las alas, y tú no has querido!...
Esta podría ser nuestra situación, como pueblos y como personas. Puede llegar a apostatar todo un pueblo como puede hacerlo una persona en particular. Pero Dios no quiera que nos suceda algo semejante.
Podremos tener nuestras debilidades, colectivas igual que personales; pero eso de rechazar a Jesucristo, eso ¡no! ¡jamás!...
La fe en Jesucristo y en su Iglesia no la perderemos. A veces se nos presentarán los pretendidos profetas y enemigos de la Iglesia con apariencias humildes y exigentes, cuando nos hablen de puntos de la Ley de Dios que el mundo rechaza. Nosotros, con la gracia de Dios, queremos permanecer fieles y seremos dóciles al Magisterio de nuestros Pastores, que vienen y nos enseñan como enviados del mismo Dios.
¡Señor Jesucristo!
Aunque hoy te ves rechazado por muchos, nosotros te acogemos como el Enviado de Dios y como el Salvador. Nuestra respuesta será siempre la de Pedro: Señor, ¿a quien iremos sino a ti? Tú solo tienes palabras de vida eterna...

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Argentina: Gripe A: Suspendieron las misas y demás celebraciones religiosas en varias diócesis

LA FE ANTE EL AVANCE DE LA PANDEMIA

Los obispos de Paraná, Concordia, Gualeguaychú y Puerto Iguazú dispensaron a los fieles del precepto dominical, e invitaron a honrar el día del Señor mediante el rezo en familia de los textos bíblicos. La medida rige "hasta nuevo aviso".

Ante la emergencia sanitaria declarada en la provincia de Entre Ríos a partir de la situación generada por la denominada gripe A (H1N1), los cuatro obispos de esa provincia dispusieron suspender las misas y otras celebraciones religiosas en sus respectivas diócesis.

La determinación fue dada a conocer por medio de un comunicado que lleva la firma del arzobispo de Paraná, monseñor Mario Maulión, y los obispos Jorge Lozano (Gualeguaychú), Luis Collazuol (Concordia) y Daniel Fernández (auxiliar de Paraná).

El texto expresa lo siguiente: "Hemos resuelto suspender las celebraciones de las misas y otras funciones religiosas análogas (rosarios, novenas, celebraciones sacramentales, etc.), encuentros de catequesis y otras actividades que impliquen concentración de numerosos fieles. La ejecución de esta resolución podrá tener una duración diversa conforme a la evaluación de la emergencia que las respectivas autoridades, tanto provinciales como municipales, vayan realizando, y a las medidas que ellas vayan adoptando".

Por ese motivo, los obispos han dispensado a sus fieles del precepto dominical y los invitaron "a santificar igualmente el día domingo rezando en familia con los textos bíblicos correspondientes".

Asimismo, les recordaron que pueden seguir la misa a través de los medios de comunicación radiales y televisivos.

El obispo de Puerto Iguazú, monseñor Marcelo Raúl Martorell, también dispuso "suspender las misas en el ámbito de la jurisdicción diocesana hasta nuevo aviso", debido a la emergencia sanitaria, con el fin de "ofrecer la mayor colaboración posible con lo dispuesto por las autoridades", para prevenir la difusión del virus que provoca la enfermedad.

La información fue dada a conocer por medio de una comunicación en la que se brinda a los sacerdotes y a los fieles una serie de medidas preventivas.

Al suspender las misas, se pide a los fieles que "oren en sus casas honrando el día del Señor, privilegiando la meditación de las Sagradas Escrituras de ese domingo y orando en familia en el ámbito de sus hogares".

Asimismo, se dispuso "suspender las reuniones evangelizadoras y pastorales de todo tipo en parroquias y capillas"; las celebraciones de Primera Comunión y Confirmación y reprogramar las fechas para más adelante; "abrir las puertas de los templos solamente para la oración individual", y que los sacerdotes impartan el sacramento de la Unción de los Enfermos con guantes y barbijo y utilicen "todas las medidas de precaución".

Finalmente, "por expreso pedido del obispo", se pidió oración "por las personas enfermas, por sus familiares y para que pronto nos veamos librados de estos males".

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JESÚS ESCANDALIZA A SUS PAISANOS Y A TODO AQUEL QUE NO QUIERE OÍR COSAS NUEVAS: XIV Domingo del Tiempo Ordinario (San Marcos 6, 1-6)

Por Fray Marcos
Publicado por Fe Adulta

CONTEXTO

Las tres lecturas de hoy nos hablan de limitaciones para el ser humano. Tanto Ezequiel como Pablo como Jesús se dan cuenta de lo poca cosa que son, pero terminan descubriendo que esas limitaciones no anulan las posibilidades de humanidad plena que Dios espera de ellos.

Somos humanos, tal vez ‘demasiado humanos’ como decía Nietzsche, pero la plenitud de humanidad, que podemos alcanzar, es algo increíble y más que suficiente para dar sentido a una vida.

Viniendo al evangelio, con este texto concluye Marcos una parte de su obra. Después de este relato, que manifiesta la aceptación por la mayoría del pueblo de las tesis de los dirigentes, no vuelve a poner a Jesús en relación con los representantes oficiales de la religión. Sigue enseñando, pero a unos pocos del pueblo oprimido, que quieren liberarse.

Jesús se convence de que no hay nada que hacer con la institución, y en adelante se va a dedicar al pueblo marginado. Este episodio se encuentra en los tres sinópticos, pero relatos paralelos se pueden encontrar en Juan y en otros lugares de los mismos sinópticos.

Marcos no narra ninguna de las leyendas-mitos aplicados a la infancia de Jesús, que desarrollan ampliamente Mateo y Lucas. Por eso puede narrar sin prejuicios este encuentro con los de su “pueblo”.

Es un toque de alerta ante el afán desmedido de divinizar la vida humana de Jesús. Para los que mejor le conocían, no era más que una persona normal, uno más del pueblo. ¿Dónde están la anunciación, los sueños de José, los ángeles apareciéndose a los pastores o en el portal, el aviso para huir a Egipto, los reyes magos, etc., etc.?

Esto nos indica, con toda claridad, cómo tenemos que entender aquellos relatos de la infancia. Sus paisanos estaban tan seguros de que era una persona normal, que no pueden aceptar otra cosa. Eran sus compañeros de niñez, habían corrido y jugado con él cientos de veces, habían trabajado con él, sabían perfectamente quién era, sobre todo los que tenían su misma edad.

Lo encuadraban en una familia, (requisito indispensable en aquella época para ser alguien), hasta ese momento no habían descubierto nada fuera de lo normal en él. Es lógico que no esperasen nada extraordinario de él. ¿De dónde saca todo eso?



EXPLICACIÓN

Jesús vuelve a su pueblo (el texto griego y la Vulgata dicen “patria”). Ni nombra al pueblo ni hace referencia al lugar geográfico. Se refiere más bien al ambiente social en que desarrolló casi toda su vida.

Llega con sus discípulos, es decir, convertido en un rabino que tiene sus seguidores fijos. No sale nadie a recibirle. Tuvo que esperar al sábado, e ir él a la sinagoga a hablarles. No fueron a la sinagoga a escucharle, sino a cumplir con el precepto del sábado. Es Jesús el que, por su cuenta y riesgo, se pone a enseñarles sin que se lo pidan.

La reacción no es ninguna sorpresa, porque Marcos ya había advertido de la relación de Jesús con sus parientes. En 3,21 dice que sus parientes vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales. Quedan impresionados, como ya sucediera en la sinagoga de Cafarnaúm, pero la reacción es completamente distinta. Allí aceptan su mensaje. Aquí “muchos” se oponen a él frontalmente.

Hay que aclarar que el texto griego no dice: “y desconfiaban de él”, sino, “se escandalizaban” (exkandalizonto), que indica una postura mucho más radical. También la Vulgata traduce “escandalizabatur”.

No se dignan pronunciar su nombre, se refieren a él despectivamente con pronombres “ese”. Le dicen que es hijo de María; no nombran a su padre, que era la manera de considerar digna a una persona. Para sus paisanos, no era hijo de José, porque había roto con la tradición de su padre; ya no era un seguidor de las tradiciones, como era su obligación...

Es curioso que Mateo corrige el texto de Marcos y dice: “hijo del carpintero”. Pero Lucas va más lejos y dice: “el hijo de José”. Estos evangelistas que copian de Marcos, seguramente intentan quitarle al texto toda posible interpretación peyorativa.

Fijémonos bien. Ese conocimiento, yo diría excesivo, de Jesús, es lo que les impide creer en él. Conocen muy bien a Jesús, pero se niegan a reconocerle como lo que es.

Hay que estar muy atentos al texto. En aquel tiempo, cualquiera de la asamblea podía hacer la lectura y comentarla. Si no aceptan la enseñanza de Jesús, es porque no se presentó como carpintero, sino como Rabí con seguidores; por lo tanto, con pretensiones de maestro.

Pero tampoco lo rechazan por enseñar como un Rabí, sino por enseñar cosas nuevas. La religión judía estaba ya demasiado hecha y demasiado segura de sí misma como para admitir novedades. Ya se encargaban los jefes religiosos de adoctrinar al pueblo para que no admitiera nada distinto a lo que ellos enseñaban.

Jesús no ha estudiado con los rabinos ni tiene títulos oficiales. Precisamente por eso, la sabiduría que manifiesta tiene que venir de Dios (profeta) o del diablo (magia). Al hacer Jesús alusión al rechazo del “profeta”, está respondiendo a las cinco preguntas puramente retóricas que se habían hecho sus paisanos.

Jesús no enseña nada de su cosecha, sino que habla en nombre de Dios. Esa era la primera característica de un profeta. Al no aceptarle, están rechazando a Dios mismo. La extrañeza de Jesús no es por verse rechazado, (había sido rechazado ya muchas veces) es por verse rechazado, no por los jefes, sino por el pueblo, su pueblo. Rechazado por los sometidos a quienes intentaba liberar. El golpe psicológico que recibió Jesús fue realmente muy fuerte.

Nos queda por aclarar un apunte muy interesante en el relato. Su desconfianza (escándalo) impide que Jesús pueda hacer allí milagro alguno. Lo cual quiere decir que, para que se produzca un milagro, tiene que haber confianza. Ya el domingo pasado nos advertía que la clave era la fe-confianza.

¿Dónde está entonces el poder de Jesús? Tenemos que superar la idea de un Jesús que tiene la omnipotencia de Dios y que puede hace lo que quiere en cada momento. Ni Dios ni Jesús pueden hacer lo que quieren si entendemos el “hacer” como causalidad física. La idea de un Jesús con el comodín de la divinidad disponible en cualquier momento, nos ha alejado del verdadero rostro de Jesús.



APLICACIÓN

El relato de hoy, sin pretenderlo, nos está hablando de la humanidad plena de Jesús, nos está confirmando que es uno de tantos, sin privilegios de ninguna clase. Por eso es tan difícil aceptarle como profeta envidado de Dios. O, mejor, como manifestación de Dios.

También para nosotros sigue siendo difícil descubrir a Dios en aquel, que simplemente se muestra como muy humano. También hoy rechazamos por instinto cualquier Jesús que no esté de acuerdo con el que aprendimos de pequeños. Yo he oído más de una vez esta frase: “no nos compliques la vida. ¿Por qué no nos dices lo de siempre?” Acostumbrados a oír siempre lo mismo, si alguien se le ocurre decir algo distinto, aunque sea más lógico o más de acuerdo con el evangelio, saltamos como hienas.

Todo lo que no responda a lo sabido, a lo esperado, no puede venir de Dios. Esa fue la postura de los jefes religiosos del tiempo de Jesús y esa es la postura de los jerarcas de todos los tiempos.

Pero esa es también la postura de todos los que lo niegan. Como no responde a las expectativas, no existe. Aceptar a Jesús, como aceptar a Dios, implica el estar despegado de todas las imágenes que nos podemos hacer sobre él. Siempre que nos encerremos en ideas fijas sobre Jesús, estamos preparándonos para el escándalo.

Dios nunca se presenta dos veces con la misma cara. Si de verdad le buscamos lo descubriremos siempre diferente y desconcertante. Si esperamos encontrar al Dios domesticado, nos engañamos a nosotros mismos aceptando al ídolo que ya nos es familiar.

La consecuencia inesperada de toda religión institucionalizada, será siempre el tratar de manipular y domesticar a Dios para hacer que se acomode a nuestras expectativas.

El profeta no es el que adivina el porvenir, sino el que habla de un Dios desconcertante e imprevisible que puede salir en cualquier instante por peteneras. El profeta nunca estará conforme con la situación actual, ni personal ni social, porque sabe que la exigencia de Dios es la perfección total a la que no podemos llegar nunca. El auténtico profeta será siempre un inconformista. Lo más antiprofético y antievangélico será siempre la persona o la institución instalada.

A pesar del rechazo de “muchos” queda siempre la esperanza de que unos “pocos” sigan abiertos a la enseñanza y a la acción de Jesús. El gran espejismo en que hemos caído en el pasado, fue pensar que “todos” tenían la obligación de aceptar el mensaje de Jesús. Nada ha hecho más daño al cristianismo, que el querer imponerlo a todos.

Desde Constantino hasta nuestra historia reciente, hemos cometido el disparate de hacer cristianos por “decreto”. La opción por el evangelio seguirá siendo durante miles de años cuestión de minorías. La actitud humana que exige la comprensión del evangelio, sigue siendo una excepción dentro de la masa de la humanidad actual. No son las mayorías la que deben imponer sus criterios, sino la calidad humana de personas muy concretas.



Meditación-contemplación

El conocimiento de Jesús nos impide descubrirlo.
Todo lo aprendido sobre él, se convierte en prejuicio,
que nos impide abrirnos a su significado profundo.
Lo que es y significa Jesús, no se puede meter en conceptos.
……………

También las “ideas” que tenemos sobre Dios,
impiden la apertura a lo que Él es en realidad.
Toda idea sobre Dios es un ídolo, que nos impide acercarnos a Él.
Si quieres conocer a Dios, abandona toda “idea” sobre Él.
……………

A Dios solo se llega viviendo su presencia en nosotros.
Para llegar a la vivencia tengo que abandonar el conocimiento.
El conocimiento de Dios me ha venido de fuera.
La experiencia de Dios me llegará de dentro.
…………………

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Querido Cura


Hace ya mucho tiempo paseaba yo con un cura bueno por el jardín de una casa de ejercicios. Mira Eladio -le decía- siento por los sacerdotes y religiosos un amor especial, una preocupación preferente. Se me impone desde dentro una reciprocidad a vuestra entrega. Mis manos de laico y padre de familia se me escapan como mariposas para bendeciros. Me sorprendió la rauda respuesta: “Eso es un don, Jairo Javier, eso es un don. No dejes de ponerlo en práctica. Los sacerdotes lo necesitamos”.

Sí, le estoy haciendo caso. A lo largo de mi vida les he volcado mi afecto y mi sinceridad. No he discriminado entre hombres y mujeres, diocesanos o profesos, jerarquías o simples legos. Siempre les he tenido un cariño especial, no lo he disimulado nunca. Pero también les he pedido coherencia, como mínimo.

Algunas veces me encuentro con consagrados que me miran por encima del hombro, como haciéndome notar mi ignorancia e impiedad, mostrándome que "la clase de tropa" nada puede aportar a un elegido. Es la conocida reacción aquélla: “Todo tú eres pecado desde que naciste, y ¿nos enseñas a nosotros? Y lo expulsaron de la sinagoga” (Jn 9,34). En esos casos no se puede insistir en dar amor a quien sólo busca prestigio, autocomplacencia, poder o distancia de casta.

Hay otros cuya inseguridad les impide soportar el más mínimo cuestionamiento y se amurallan en sus principios, en sus rigideces, en su incomunicación. Hay quien, en nombre de nobles ideales, desprecia, divide y bendice sólo a los que le aplauden. Hay también quien, en nombre de la justicia, siembra acepción de personas, sectarismo, fanatismo y un pesimismo descristianizado. Hay, por fin, quienes blandiendo un progresismo exacerbado atacan toda doctrina establecida y sólo predican sus particulares opiniones.

Todos éstos rechazan sistemáticamente a cualquier laico sincero que no baile su incensario. Llegan a ridiculizarnos, a criticarnos sin piedad, a ofendernos desde el púlpito o la plática. Llegan, incluso, a empujarnos fuera de la parroquia, la cofradía o el grupo. Son incapaces de aceptar cualquier contraste, información, carisma, cuestionamiento o ayuda. Conozco un Párroco que no quiso abrir la carta de un feligrés comprometido y se la devolvió cerrada con este comentario escrito en el reverso: “Emplea tu tiempo y energía en otras cosas. No te he pedido ni tu opinión ni tu consejo”. Me pregunto: ¿Puede un católico quedarse al margen de lo que ocurre en su Parroquia, en su Iglesia?

No se puede ayudar a quien no quiere ser ayudado. No se puede ayudar a los prepotentes -inconscientes o confesos- que sólo admiten el “fiel” servilismo y la boca cerrada, que no toleran más que la masa silente y la virtuosa rutina. Cuando me tocan estos prójimos, mi don de amor y ayuda vuelve a mí. Es una situación paralela a aquella otra: “Cuando entréis en la casa, saludadla; y si la casa se lo merece, la paz de vuestro saludo descenderá sobre ella; y si no se lo merece, la paz se volverá a vosotros” (Mt 10,12).

Muchas veces he podido relacionarme con consagrados deseosos de compartir su experiencia de Dios, de ayudar y ser ayudados. Como decía un santo misionero jesuita: “Todos somos enfermos y enfermeros al mismo tiempo o sucesivamente”.

Hace un tiempito paseaba yo con un Arzobispo y Nuncio del Papa en una nación lejana. Le conté mi intención de escribir, alguna vez, para religiosos y sacerdotes. Le concretaba, incluso, que un artículo podría titularse “querido cura”, título totalmente sincero y profundamente sentido. El Prelado terció presto: "¿Y por qué no añades querido obispo? También los obispos necesitamos tu amor, tu ayuda y tus críticas fraternas". No supe qué contestar. No me esperaba ese ejemplo de espontánea humildad, de acogida sincera, de reconocimiento a mi carisma. Sólo días después pude decirme: Si todo el Clero supiese abrazar a los laicos y creer en ellos como este Obispo, otros frutos florecerían en la “común unidad” de la Iglesia. Con qué alegría podríamos cantar juntos desde el fondo más sagrado: “No adoréis a nadie, a nadie más que a Él”.

Pues bien, dejando de lado mis aprensiones y apoyándome en mis motivaciones, intentaré escribir alguna vez para nuestros hermanos curas y religiosos (ellos y ellas). Sin duda mis reflexiones servirán también a los laicos, tan necesitados de una "relación adulta, cálida y cercana" con los hermanos consagrados. Contaré lo que se ve desde este lado del altar o la tapia, lo que nos va bien y menos bien, las esperanzas, los temores y los deseos respecto a los que, de una u otra forma, lo habéis dejado todo para ser nuestros “pescadores”. ¿Sabéis ya que muchos laicos estamos intentando subirnos a la red y, a veces, vuestro despiste nos ahuyenta?

Deberían abrirse más vías de comunicación con vosotros, espacios de cercanía, de transparencia, de comprensión mutua, de sinceridad y amor. Serían sumamente útiles para ambas partes y, desde luego, para vuestra misión en la que, como objeto o sujeto, estamos irremediablemente implicados.

En lo que a mí respecta, no dejaré de intentarlo. Procuraré ser valiente a la hora de decir lo que pienso aunque sea crítico, aunque llame al cuestionamiento y la reflexión. Sé de antemano que no soy sabio, tal vez ni prudente, pero me animan aquellas palabras: “Dios eligió lo necio del mundo para humillar a los sabios; lo débil, para humillar a los fuertes; lo vil, lo despreciable, lo que es nada…“ (1Cor 1,27). Así que me atreveré a escribir desde mi nada.

Me muevo en el barro del mundo, el moderno Nazaret, aldea idealizada por los cristianos pero de la que los auténticos de la época pudieron decir: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?” (Jn 1,46).

Concédeme al menos, querido hermano, querida hermana, el beneficio de la duda, porque estoy a tu lado y quiero compartir tu misión. Aunque te parezca insólito, a mí también me alcanzó aquel dardo penetrante y gozoso que me hace gritar: “¡Ay de mí si no evangelizare!” (1Cor 9,16).

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Comentario Bíblico y Pautas Homiléticas: XIV Domingo del Tiempo Ordinario (San Marcos 6, 1-6

Y no pudo hacer allí ningún milagro
Por Dominicos.org

Introducción

Desde que el hombre es hombre, siempre nos han gustado los fuegos de artificio, las noticias deslumbrantes, lo insólito y que llama la atención. “Ser el hijo del carpintero” no era noticia en tiempos de Jesús. Sin embargo, Jesús hacía milagros, interpretaba las Escrituras como nadie había hecho hasta entonces, pero “era el hijo de María”, el carpintero, un “don nadie”.

“Y desconfiaban de él”, o según otra traducción que parece más fidedigna, “se escandalizaban de él”. En realidad, si estaba María por allí, seguro que se acordó de los “piropos” del anciano Simeón sobre aquel niño entonces, hoy adulto, y, al recordarlo, empezaría a entender algo de lo que guardaba en su corazón.

Y, como les faltaba fe, ”no pudo hacer allí ningún milagro”. No es que la fe haga los milagros, pero es la condición para que Dios, con su poder, los realice. Porque, cuando tenemos fe, nos fiamos de Dios, confiamos en él, al mismo tiempo que reconocemos nuestra condición humana.


Comentario bíblico

El espíritu del verdadero profeta

* Iª Lectura: Ezequiel (2,2-5): El profeta, el hombre sin miedo

I.1. La primera lectura de este domingo la tomamos de Ezequiel, y viene a ser como una especie de relato de llamada profética; así es el caso de otros profetas de gran talante (Isaías 6 en el templo; Jeremías 1), porque se debe marcar una distinción bien marcada entre los verdaderos y falsos profetas. En la Biblia, el verdadero profeta es el que recibe el Espíritu del Señor. De esa manera, pues, el profeta no se vende a nadie, ni a los reyes ni a los poderosos, sino que su corazón, su alma y su palabra pertenecen el Señor que les ha llamado para esta misión. Por ello sabemos que los verdaderos profetas fueron todos perseguidos. Es probable que padezcan una “patología espiritual” que no es otra que vivir la verdad y de la verdad a la que están abiertos.

I.2. El pueblo «rebelde» se acostumbra a los falsos profetas y vive engañado porque la verdad brilla por su ausencia. Por eso es tan dura la misión del verdadero profeta. Quizás, para entender todo lo que significa una llamada profética, que es una experiencia que parte en mil pedazos la vida de un hombre fiel a Dios, debemos poner atención en que a ellos se les exige más que a nadie. No hablan por hablar, ni a causa de sus ideas, sino que es la fuerza misteriosa del Espíritu que les impulsa más allá de lo que es la tradición y la costumbre de lo que debe hacerse. Por eso, pues, el profeta es el que aviva la Palabra del Señor.

* IIª Lectura: 2ª Corintios (12,7-10): La fuerza de la debilidad

II.1. La segunda lectura es probablemente una de las confesiones más humanas del gran Pablo de Tarso. Forma parte de lo que se conoce como la carta de las lágrimas (según lo que podemos inferir de 2Cor 2,1-4;7,8-12). Es una descripción retórica, pero real. Se habla del «aguijón (skolops, algo afilado y punzante) de su carne» es toda una expresión que ha confundido a unos y a otros; muchos piensan en una enfermedad. Es la tesis más común, de una enfermedad crónica que ya arrastraba desde lo primeros tiempos de la misión (cf Gal 4,13-15). Pero no habría que descartar un sentido simbólico, lo que apuntaría probablemente a los adversarios que ponen en entredicho su misión apostólica, ya que habla de un «agente de Satanás». Aunque bien es verdad que en la antigüedad el diablo escudaba los tópicos de todos los males, reales o imaginarios. ¿Es algo biológico o psicológico? En todo caso Pablo quiere decir que aparece “débil” ante los adversarios, que están cargados de razones. Quiere combatir, por el evangelio que anuncia y por él mismo, desde su experiencia de debilidad; las que los otros ven en él y la que él mismo siente.

II.2. Para ello, el apóstol recurre, como medicina, a la gracia de Dios: “te es suficiente mi gracia (charis), porque la potencia (dynamis) se lleva a cabo en la debilidad (astheneia)” (v. 9); una de las expresiones más logradas y definitivas de las teología de Pablo. Esa gracia le hace fuerte en la debilidad; le hace autoafirmarse, no en la destrucción, ni en la vanagloria, sino en aceptarse como lo que es, quién es, y lo que Dios le pide. Pablo construye, en síntesis, una pequeña y hermosa teología de la cruz; es como si dijera que nuestro Dios es más Dios cuanto menos arrogantemente se revela. El Dios de la cruz, que es el Dios de la debilidad frente a los poderosos, es el único Dios al que merece la pena confiarse. Esa es la mística apostólica y cristiana que Pablo confiesa en este bello pasaje. Es como cuando Jesús dice: «quien guarda su vida para sí, la perderá» (cf Mc 8,35) . Es un desafía al poderío del mundo y de los que actúan de esa manera en el seno mismo de la comunidad.

* Evangelio: Marcos (6,1-6): Nazaret… nadie es profeta en su tierra

III.1. El texto del evangelio de Marcos es la versión primitiva de la presencia de Jesús en su pueblo, Nazaret, después de haber recorrido la Galilea predicando el evangelio. Allí es el hijo del carpintero, de María, se conocen a sus familiares más cercanos: ¿de dónde le viene lo que dice y lo que hace? Lucas, por su parte, ha hecho de esta escena en Nazaret el comienzo más determinante de la actividad de Jesús (cf Lc 4,14ss). Ya sabemos que el proverbio del profeta rechazado entre los suyos es propio de todas las culturas. Jesús, desde luego, no ha estudiado para rabino, no tiene autoridad (exousía) para ello, como ya se pone de manifiesto en Mc 2,21ss. Pero precisamente la autoridad de un profeta no se explica institucionalmente, sino que se reconoce en que tiene el Espíritu de Dios.

III.2. El texto habla de «sabiduría», porque precisamente la sabiduría es una de las cosas más apreciadas en el mundo bíblico. La sabiduría no se aprende, no se enseña, se vive y se trasmite como experiencia de vida. A su vez, esta misma sabiduría le lleva a decir y a hacer lo que los poderosos no pueden prohibir. En el evangelio de San Marcos este es un momento que causa una crisis en la vida de Jesús con su pueblo, porque se pone de manifiesto «la falta de fe» (apistía). No hace milagros, dice el texto de Marcos, porque aunque los hiciera no lo creerían. Sin la fe, el reino que él predicaba no puede experimentarse. En la narrativa del evangelio este es uno de los momentos de crisis de Galilea. Por ello el evangelio de hoy no es simplemente un texto que narra el paso de Jesús por su pueblo, donde se había criado. Nazaret, como en Lucas también, no representa solamente el pueblo de su niñez: es todo el pueblo de Israel que hacía mucho tiempo, siglos, que no había escuchado a un profeta. Y ahora que esto sucede, su mensaje queda en el vacío.

III.3. Sigue siendo el hijo del carpintero y de María, pero tiene el espíritu de los profetas. Efectivamente los profetas son llamados de entre el pueblo sencillo, están arrancados de sus casas, de sus oficios normales y de pronto ven que su vida debe llevar otro camino. Los suyos, los más cercanos, ni siquiera a veces los reconocen. Todo ha cambiado para ellos hasta el punto de que la misión para la que son elegidos es la más difícil que uno se pueda imaginar. Es verdad que el Jesús taumaturgo popular y exorcista es y seguirá siendo uno de los temas más debatidos sobre el Jesús histórico; probablemente ha habido excesos a la hora de presentar este aspecto de los evangelios, siendo como es una cuestión que exige atención. Pero en el caso que no ocupa del texto de Marcos no podemos negar que se quiere hacer una “crítica” (ya en aquél tiempo de las comunidades primitivas) a la corriente que considera a Jesús como un simple taumaturgo y exorcista. Es el profeta del reino de Dios que llega a la gente que lo anhelaba. En esto Jesús, como profeta, se estaba jugando su vida como los profetas del Antiguo Testamento.

Fray Miguel de Burgos Núñez



Pautas para la homilía

En Nazaret, los paisanos de Jesús creían conocerle porque conocían a su familia y sabían que era el hijo del carpintero. Pero no le conocían. Habían oído hablar de sus poderes especiales, de sus milagros, de su magisterio, pero, porque conocían a su familia y la pobreza y no importancia de sus “progenitores”, no podían creerle. Curiosamente y por una excepción, esta vez no son los fariseos, saduceos y sacerdotes los que se oponen a Jesús.

Jesús extiende esta conducta de sus paisanos y la aplica a lo que ha sucedido y sucede con todos los profetas en su propia tierra, entre sus parientes y en su misma familia.


* “Y se extrañó de su falta de fe”

Jesús se extrañaba de su falta de fe. “Si no me creéis a mí, creed a las obras”, a los milagros, a los signos inequívocos que hablan de mi identidad. “Jesús se admiraba de su incredulidad”. Le creían y le seguían mujeres sencillas, pescadores sin otra formación por encima de la de su profesión, muchos hombres y mujeres enfermos y otros muchos que, en medio de su vida bastante inhumana, encontraron signos liberadores, gestos de curación y palabras con la mejor de las noticias. Pero, quienes tenían obligación –por cercanía y paisanaje- de conocerle, admirarle y seguirle, no lo hicieron. Y a Jesús “le parecía imposible que no le creyeran”. Porque no podía hacer más de lo que estaba haciendo.

A mí me impresiona algo previo pero conectado con lo que está pasando en ese momento. Jesús, María y José vivieron codo con codo con los que hoy rechazan al Maestro. ¿Y nadie se dio cuenta de nada? Es bastante probable que Jesús fuera a sus casas a trabajar en quehaceres propios de su oficio, y ¿no notaron nada especial? María que, por lo que sabemos, era, humanamente hablando, una mujer normal, tuvo que tratar con sus vecinas y no tan vecinas, y ¿nadie notó algo que les hiciera pensar que no era una más, que no era exactamente como las demás? Hoy se suele comentar, que a un cura, fraile o monja, por más “de seglares” que se vistan, se les conoce normalmente a distancia. ¿Y qué pasaba con Jesús, con María y con José, aunque vistieran también “de seglares”? En nuestra mentalidad nos cuesta entender que no se distinguieran en nada al hablar, al trabajar, al rezar. ¿Los que entraron en su casa, tampoco notaron nada en absoluto que los distinguiera de los demás?
Son sólo preguntas, pero no me extraña que Jesús se admirara de su incredulidad.

Aunque bien pensadas las cosas y guardando las distancias debidas, ¿no nos podrían hacer hoy preguntas similares a los seguidores de Jesús? Con el agravante de que, en nuestro caso, y a diferencia del de Jesús, pudiéramos ser nosotros los que no mostrásemos gestos para que nos distinguieran. Quede ahí el verbo en condicional para que, sin herir susceptibilidades, nos sirva de reflexión.


* “No pudo hacer allí ningún milagro”

“Sólo curó a algunos enfermos”, como saldos o rebajas, no auténticas obras de Jesús como las que estaba llevando a cabo en Cafarnaún y por los caminos de Galilea. No podían creer, ¿qué títulos ostentaba para que lo hicieran o en qué escuela de rabinos se había formado?

Da la impresión de que los nazaretanos conocían demasiado bien la doctrina de los fariseos y escribas de su tiempo, y, en el caso de Jesús, la siguieron a pies juntillas. Un judío que se preciara de serlo no podía esperar sorprenderse de Dios. Creían conocerle demasiado bien para llegar a ese extremo. En todo caso, creían poder sorprender a Dios por el inequívoco y escrupuloso cumplimiento de la Ley en todos sus detalles. Y ahí estuvo la raíz de su equivocación.

Dios nos sorprende continuamente y, al mismo tiempo, respeta nuestra libertad. Si cerramos la puerta de nuestra persona por dentro, no esperemos que él la abra desde fuera. Quizá nos parezca excesivo, pero así es de respetuoso. “Mis caminos no son vuestros caminos y mis planes no son vuestros planes”. Nosotros haríamos las cosas, mejorando, pensamos, lo que Dios hace. Y ese no es el camino, como en el caso de los paisanos de Jesús. Los esquemas y los métodos sólo funcionan entre nosotros, los humanos. Dios no está encasillado en esquema alguno, nos sorprende siempre y con esa sorpresa tenemos que contar.

Y, como no tenían fe y no se dejaron sorprender, no pudo hacer ningún milagro, sólo unas curaciones.


* “Y desconfiaban de él"”

Como Jesús no respondía a sus expectativas “desconfiaban de él”. Fue uno de sus sinos. Su nacimiento provocó desconfianza y hasta miedo y prevención. Al final, su muerte en una cruz, fue para otros la señal de la veracidad de aquella desconfianza. Entre su nacimiento y su muerte, muchos desconfiaron de él, le tendieron trampas y no pararon hasta que acabaron con él.

Pero, hubo también gestos auténticos y de la mayor confianza con Jesús. Al lado de éstos, la actitud de las gentes de Nazaret significa poco. Y es la confianza, la lealtad y la amistad con Jesús lo que debemos resaltar. Y no sólo resaltar sino imitar, de forma distinta a la amistad de Lázaro, Marta y María; distinta también de la de Nicodemo, María Magdalena y los discípulos. Ellos estaban con él; su presencia ahora es real, pero distinta. Nuestra confianza se basa en nuestra condición de hijos de Dios. Y ser hijos de Dios no consiste en vivir asustados y atemorizados por el Omnipotente Dios, sino obsesionados más bien por su benevolencia y misericordia, que nos permite confiar, siempre moderadamente, en nosotros, y extender esta misma confianza a los demás.

Fray Hermelindo Fernández Rodríguez

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Concurso de canción vocacional convocado por el CELAM


"La música crea comunión y espacios de oración"

BOGOTÁ, jueves 2 de julio de 2009 (ZENIT.org / El Observador).- Con el objetivo de convocar a compositores musicales de América Latina y el Caribe, el Departamento de Vocaciones y Ministerios así como el de Comunicación Social del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), organizan al concurso “Lanza las redes cantando”.

La iniciativa pretende animar el II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones y ayudar a consolidar, desde la música, la comunión eclesial, en torno a la cultura vocacional.

"La música --dice la convocatoria-- juega un papel importante en la animación vocacional, ella crea comunión y a la vez espacios de oración".

"Por ello, el Segundo Congreso Continental Latinoamericano de vocaciones, que se celebrará en Costa Rica en 2011, quiere contar con un himno como un elemento de sensibilización en la realización de dicho congreso, además como un elemento que vaya creando comunión y contagiando a las iglesias particulares y a los participantes del espíritu del Congreso".

Las canciones que participen deberán estar basadas en el lema, tema y objetivo general del Congreso;.

El lema es "Maestro, en tu nombre echaré las redes" y el tema es "Llamados a lanzar las redes para alcanzar vida plena en Cristo".

El objetivo general que se plantea el encuentro continental es el de fortalecer la cultura vocacional para que los bautizados asuman su llamada a ser discípulos y misioneros de Cristo en las circunstancias actuales de América Latina y el Caribe.

Los trabajos deberán ser enviados a las siguientes páginas electrónicas: devym@celam.org y vocacionesyministerios@gmail.com.
En la web del CELAM se pueden consultar las bases de participación; el reglamento y los premios del concurso.

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Argentina: Detrás de la mano que alimenta al chancho

Por Biodiversidadla *
Publicado por Adital

Por Raquel Schrott y Ezequiel
para la Agencia de Noticias

Sería oportuno analizar las causas subyacentes en esta aparente incertidumbre de no saber cuál es la real amenaza que padecemos. De no intentarlo, la marea de información se torna confusión, los medios masivos comerciales no investigan ni buscan llegar a las causas, los organismos supranacionales de la salud tienen de aliados a las grandes corporaciones y las farmacéuticas cuidan su negocio esperando miles de millones de nuevos clientes que lleguen desesperados a buscar sus remedios.

Reflexiones sobre la gripe A (H1N1) en medio de la emergencia sanitaria

El avance en el número de casos diagnosticados como gripe porcina, y de los que de ellos resultaron mortales, ha desatado en Argentina un alto grado de angustia, un tanto lógica si pensamos que nos enfrentamos a una patología de consecuencias desconocidas; pero por otro lado, convivimos ahora con un gran nivel de paranoia individual que se suma a otras semejantes desatadas cuando de preservar lo propio se trate, sean bienes ó salud de lo que hablemos.

Pero lo que sería oportuno analizar, son aquellas causas subyacentes en esta aparente incertidumbre de no saber cuál es la real amenaza que padecemos. De no intentarlo, la marea de información se torna confusión, los medios masivos comerciales no investigan ni buscan llegar a las causas, los organismos supranacionales de la salud tienen de aliados a las grandes corporaciones y las farmacéuticas cuidan su negocio esperando miles de millones de nuevos clientes que lleguen desesperados a buscar sus remedios. Si nuestra propia salud es un bien común, la enfermedad es un negocio que reporta ganancias millonarias tan sólo para algunos cuantos.

Carlos Vicente, de GRAIN y Acción por la Biodiversidad, compartió algunas respuestas, que entendemos son necesarias analizar en nuestras comunidades, barrios y en aquellos espacios de lucha que como activistas sociales u ambientales estemos compartiendo. Al comprender los reales orígenes de la situación que se vive con esta pandemia, podremos delinear aquello que es necesario revertir para los años inmediatos por venir.

- ¿Dónde se gestó el ambiente para que esta enfermedad pudiera comenzar a circular?

Hace tres años, cuando fue el brote de "gripe aviar", hicimos una investigación y un informe sobre la situación en el sudeste asiático. En este caso (con la gripe porcina) veíamos que se repetían más ó menos las mismas características de lo que ocurrió con el tema de la gripe aviar. Ubicaba un foco en una región de México, en un pueblo donde no casualmente están instaladas unas granjas de cría de porcinos que se llaman Carroll (Granjas Carroll de México), que son propiedad de Smithfield, la mayor multinacional de cría de cerdos del mundo, una empresa de los EE.UU., que en línea con lo que es la política en el norte a partir de la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) con México, se traslada para llevar estas industrias sucias y contaminantes al sur.

- ¿Cuáles son esas condiciones que se dan en los criaderos?, ¿por qué podrían ser la causa real de esta gripe?

Lo primero que es importante tener en cuenta, a pesar de que tratan de disimularlo llamándola "gripe A", es que es muy claro que este virus es un virus de gripe porcina que ha mutado uniéndose con virus de gripe aviar y con virus de gripe humana, y que obviamente esto ha ocurrido en algún lugar donde puede existir gripe porcina y donde puede haberse producido este cóctel de virus.

Es muy importante también tener en cuenta que desde el año pasado, y desde hace varios años, hubo movilizaciones y cuestionamientos desde la población, porque había un altísimo porcentaje de enfermedades respiratorias que la gente de la comunidad claramente atribuía a los malos olores y a los problemas de hacinamiento animal y de producción que tenían estas granjas Carroll.

Para nosotros lo que es muy claro es que la cría industrial de animales, en las condiciones en que se hace en estas fábricas de carne, como son los criaderos de pollos ó los criaderos de cerdos, ó ahora los feedlot que estamos viendo multiplicarse en la Argentina, crean condiciones para que los virus naturales en estos animales, en condiciones de falta de higiene, en condiciones en las que se acumulan materias fecales, puedan producir claramente estas mutaciones que hacen que las virosis se hagan más crudas como en este caso, donde no sólo que se combinó con gripe aviar, sino con gripe humana. Con lo cual empieza a producirse este fenómeno que tanto se temía con la gripe aviar, que es la posibilidad de trasmisión de persona a persona, que antes no ocurría con la gripe porcina.

- ¿Deberíamos pensar en una situación futura donde analicemos enfrentar una posible nueva enfermedad de este tipo en los próximos años?

Siempre, frente a los problemas ambientales y sanitarios que tenemos, vamos a atacar los efectos que se producen en la sociedad, pero nunca atacamos las causas de los problemas. Esto pasa desde los problemas que se producen con la agricultura y la contaminación hasta los problemas del cambio climático, siempre estamos tratando de enfrentar los resultados que se producen en la sociedad y no de ir a las causas para evitar que esto se produzca.

De hecho, con el tema de esta gripe porcina, había ya un alerta a nivel de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a nivel de organizaciones internacionales de sanidad animal y a nivel de publicaciones científicas, donde se planteaban las condiciones en las que se estaban criando los animales, incluyendo el hecho de que en muchas de estas granjas de cría de cerdos se les da como alimento restos de la producción avícola, donde sin duda está presente el virus de gripe aviar. Las condiciones estaban dadas, sólo faltaba ver en qué momento esto iba a ocurrir.

Ocurrió, pero lamentablemente, pasando los meses que ya han pasado, en lugar de tratar de actuar sobre las causas que han producido esta enfermedad, seguimos viendo cómo la cría industrial de animales se multiplica. Esto no es sólo un problema de México, es importante aclararlo. Aquí en Argentina, en toda la periferia de las grandes ciudades, tenemos en las peores condiciones que uno se puede imaginar cría de cerdos, incluyendo esto que ocurre en Marcos Paz, en la comunidad donde yo vivo, que es que los cerdos se alimentan en los basurales a cielo abierto que tienen los municipios, y esto no es sólo en Marcos Paz, sino en buena parte de los municipios del conurbano.

- Una de las primeras cuestiones que surgían cuando aún no se habían detectado casos de gripe porcina en Argentina era la afirmación de que "nuestros cerdos" no estaban enfermos. ¿Sabemos si podrían llegar a enfermarse?

Por supuesto que no lo sabemos, y no lo vamos a saber porque así como no se atacan las causas de los problemas, tampoco hay un seguimiento epidemiológico ni un control, pero de ninguna manera, de estos criaderos.

Es importante tener en cuenta que no es porque la alimentación con cerdos te va a producir el contagio, porque ahí hay que dar una información adecuada, pero sí que existe el potencial en estas granjas de que se sigan produciendo mutaciones, que se sigan agravando y que este virus mute hacia una forma más patogénica que pueda ser todavía más grave en sus consecuencias para la salud.

- ¿Que rol sentís que está jugando la OMS como organismo?

A esta altura es un rol de cubrir los intereses de las grandes corporaciones y de seguir haciendo el juego, como ocurre en todos los ámbitos. Nosotros tenemos experiencia de la FAO, que a pesar de ver que el hambre recrudece en el mundo, sigue apuntando a las mismas recetas de producción industrial agrícola para resolver el problema del hambre en el mundo. En este caso pasa lo mismo, se apunta hacia estas supuestas medidas que pueden prevenir, y que por supuesto son razonables en cuanto a evitar la exposición pública masiva de las personas, ó a las medidas higiénicas como el famoso gel de alcohol que parece que ha venido a sustituir en la moda a los barbijos, ó a recetar el Tamiflu, que hace un gran negocio para Roche, pero de ninguna manera se han tomado las medidas drásticas que deberían tomarse cuando es una pandemia.

- ¿Por qué razón medicamentos como el Tamiflu o el Relenza, que podrían paliar la gripe, no se fabrican en nuestro país?

Ahí tenemos una larga historia de sometimiento de la Argentina a los designios de las multinacionales farmacéuticas, que tuvo en la década de los '90 su cumbre, y aquí es importante tener memoria, cuando EE.UU. mandó un embajador que declaró muy claramente que él venía para modificar la ley de patentes de la República Argentina, y por supuesto lo logró a partir del '95 y con aplicación a partir del año 2000, con lo cual quedamos en manos de las grandes corporaciones.

Argentina tenía una ley de patentes que eximía a los medicamentos del patentamiento, por considerar que eran un bien social, y esto en la década del '90 se modificó y obviamente crea las condiciones para que las grandes corporaciones manejen todo a su antojo. Falta una política pública y un laboratorio nacional que produzca medicamentos que respondan a las necesidades de los argentinos. Esto lo digo con mucho conocimiento porque soy farmacéutico y trabajé en la industria. La salud, el negocio de la salud, en realidad el negocio de la enfermedad, es un canal para obtener brutales ganancias que poco y nada tienen que ver con la salud pública.

- ¿Hay algo que quisieras agregar?

Me parece fundamental que la gente a nivel local salga de esta situación de paranoia que se está creando y empiece a observar en su entorno cuáles son los verdaderos problemas que la afectan y sin duda, cuestionar todo este modelo productivo industrializado en el cual somos simplemente un engranaje más de esta maquina de producir y consumir.

Siendo los que nos toca alimentarnos ó comprar los medicamentos de turno, si no salimos de esa rueda no hay ninguna manera de evitar que este mal de hoy se convierta en males mucho peores en el futuro.


Nota:

Puedes leer más sobre las causas de la pandemia de influenza en el artículo de GRAIN "Influenza porcina: un sistema alimentario que mata".

* Agencia de Noticias Biodiversidadla

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XIV Domingo del Tiempo Ordinario (San Marcos 6, 1-6): SABIO Y CURADOR


No tenía poder cultural como los escribas. No era un intelectual con estudios. Tampoco poseía el poder sagrado de los sacerdotes del templo. No era miembro de una familia honorable, ni pertenecía a las elites urbanas de Séforis o Tiberíades. Jesús era un «obrero de la construcción», de una aldea desconocida de Baja Galilea.

No había estudiado en ninguna escuela rabínica. No se dedicaba a explicar la Ley. No le preocupaban las discusiones doctrinales. No se interesó nunca por los ritos del templo. La gente lo veía como un maestro que enseñaba a entender y vivir la vida de manera diferente.

Según Marcos, cuando Jesús llegó a Nazaret acompañado por sus discípulos, sus vecinos quedaron sorprendidos por dos cosas: la sabiduría de su corazón y la fuerza curadora de sus manos. Era lo que más atraía a la gente. Jesús no era un pensador que explicaba una doctrina, sino un sabio que comunicaba su experiencia de Dios y enseñaba a vivir bajo el signo del amor. No era un líder autoritario que imponía su poder, sino un curador que sanaba la vida y aliviaba el sufrimiento.

A las gentes de Nazaret no les costó mucho desacreditar a Jesús. Neutralizaron su presencia con toda clase de preguntas, sospechas y recelos. No se dejaron enseñar por él, ni se abrieron a su fuerza curadora. Jesús no pudo acercarlos a Dios, ni curar a todos como él hubiera deseado.

A Jesús no se le puede entender desde fuera. Hay que entrar en contacto con él. Dejar que vaya introduciendo poco a poco en nosotros cosas tan decisivas como la alegría de vivir, la compasión o la voluntad de crear un mundo más justo. Dejar que nos enseñe a vivir en la presencia amistosa y cercana de Dios. Cuando uno se acerca a Jesús, no se siente atraído por una doctrina, sino invitado a vivir de una manera nueva.

Por otra parte, para experimentar su fuerza salvadora, es necesario dejarnos curar por él: recuperar poco a poco la libertad interior, liberarnos de miedos que nos paralizan, atrevernos a salir de la mediocridad. Jesús sigue hoy «imponiendo sus manos». Sólo se curan quienes creen en él.

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Evangelio Misionero del Día: Sábado 04 de Julio de 2009. XIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Por CAMINO MISIONERO


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 9, 14-17

En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y le preguntaron: "¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los fariseos sí ayunamos?". Jesús les respondió: "¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos? Pero ya vendrán días en que les quitarán al esposo, y entonces sí ayunarán. Nadie remienda un vestido viejo con un parche de tela nueva, porque el remiendo nuevo encoge, rompe la tela vieja y así se hace luego más grande la rotura. Nadie echa el vino nuevo en odres viejos, porque los odres se rasgan, se tira el vino y se echan a perder los odres. El vino nuevo se echa en odres nuevos y así las dos cosas se conservan".

Compartiendo la Palabra
Por CELAM - CEBIPAL

Lo nuevo con lo nuevo
Mateo 9,14-17
“El vino nuevo se echa en odres nuevos”

Un grupo de los discípulos de Juan, atraídos tal vez por la forma de ser y de actuar de Jesús y sus discípulos, se acercan y sin más le preguntan: “¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos mientras que tus discípulos no ayunan? (14). Una pregunta que desde el inicio suena a comparación: Nosotros si – ellos no. Aquí radica el conflicto, por así decirlo.

Probablemente ellos habían presenciado el banquete al cual habían participado Jesús y los suyos en casa de Mateo. Para ellos la pregunta era obvia.
Jesús, en tanto, no se derramó en una serie de explicaciones del por qué si o el por qué no. Simplemente por toda respuesta les lanza a su vez una pregunta: ¿Pueden los invitados a la boda estar tristes mientras el novio está con ellos? (15). Si quisiéramos ‘traducir’ con nuestras palabras, más o menos sonaría: ‘¿Pueden mis discípulos estar tristes mientras yo esté con ellos?’ A los discípulos de Juan les quedaba muy difícil entender esta expresión porque estaban aferrados a sus tradiciones, a la vieja mentalidad. Juan estaba con ellos preparando el camino al Señor y exhortándolos a hacerlo mediante ayunos y penitencias. Jesús, en cambio era el Señor, estaba con ellos y debían alegrarse.
Jesús, sin embargo, deja entrever que, más adelante, ya no disfrutarán de su presencia y entonces sí ayunarán. Este es como un primer anuncio de su pasión.

Jesús les explica aún más y se vale de dos pequeñas parábolas tomadas de la vida diaria y llenas de un gran sentido común:

1.”Nadie usa un trozo de tela nuevo para remendar un vestido viejo, porque lo añadido tira del vestido y el desgarrón se hace más grande” (16). Nosotros añadiríamos: Es muy lógico. Por más que el remiendo nuevo sea de tela de alta calidad, si con él se pretende remendar lo viejo no nos va a funcionar. El remiendo nuevo va a hacer que el roto sea aún más grande, no tanto porque el remiendo no sirva, sino, porque el que no sirve es el vestido viejo.

2. La segunda comparación es tomada del mundo agrícola, de los métodos de fermentación del vino.
Éste se hacía en unos sacos de cuero llamados odres, en los cuales se vertía el vino y allí éste se añejaba. Este proceso hacía que los odres se envejecieran junto con el vino, y no sirvieran para ser usados una segunda vez, pues el proceso era largo y el cuero no resistía, i se reventaba, echando a perder también el vino.

Jesús estaba diciendo claramente que el nuevo mensaje que Él traía no se podía depositar en corazones viejos, aprisionados por las antiguas tradiciones y costumbres, pues éstas no resistían toda la carga de novedad que su Palabra traía y muy probablemente se destruirían, echando a perder también el mensaje.

Aquí caería muy bien una pregunta dirigida a la familia: ¿En qué medida, la buena nueva de Jesús la depositamos en esos ‘odres nuevos’, que son los hijos cuando pequeños, para que los dos, odres y vino vayan impregnándose y generando el vino nuevo, único capaz de transformar nuestra sociedad anquilosada y sin ideales?


Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón

1. ¿Qué nos quiso decir Jesús con las dos parábolas del remiendo y de los odres?

2. ¿Qué hacemos en nuestra comunidad, familia o grupo, para convertirnos en esos odres nuevos que ayudan a que el vino nuevo del mensaje de Jesús nos impregne a nosotros, a nuestros ambientes y nos transforme?

3. ¿Qué sentimos que nos pide el Señor al respecto? ¿Qué nos comprometemos a hacer?

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jueves 2 de julio de 2009

Responsabilidad y Corresponsabilidad


La vocación -a la fe cristiana, y a ese modo original de vivir la fe, que es la vida consagrada- es una llamada estrictamente personal. Una llamada de amor y, por eso mismo, un verdadero don, mucho más que una exigencia. Y, al ser don, es enteramente gratuito; y, por lo mismo, irrevocable, sin posible arrepentimiento, como recuerda san Pablo (cf Rom 11, 29).

Dios, al llamar, capacita de verdad para responder a esa llamada. Es decir, hace a la persona responsable, en el doble y complementario sentido de la palabra. Porque la hace capaz de responder y la urge a responder. La gracia se hace compromiso. El don se convierte en quehacer.

El vocablo responsabilidad -que es, tal vez, el que mejor define la naturaleza propia y el 'misterio' más hondo del ser humano, varón o mujer- proviene del verbo latino respondere, que expresa la acción recíproca de spondere: empeñarse, obligarse, prometer y compro­meterse. La responsabilidad es, pues, capacidad y obligación de responder de algo; pero, sobre todo, a alguien y ante alguien: la propia conciencia, las demás personas y, en definitiva, a Dios.

Pero la vocación de Dios, entendida sobre todo como don de amor, no aísla nunca a la persona, no la separa de los demás, sino que la congrega, la une a otras personas. Los dones personales se convierten en dones comunitarios, porque se reciben y han de vivirse en relación profunda de unos con otros. La vocación se hace convocación. Y, en consecuencia, la responsabilidad se hace corresponsabilidad. Nadie está llamado a responder en solitario, sin ninguna relación con otros. Los dones cristianos crean siempre comunión y han de vivirse siempre en profunda comunión. Ante todo, en esa gran Comunión original -icono de la Comunión Trinitaria- que es la Iglesia, y en la que se integran todos los dones y carismas. Y, de un modo especialmente significativo, en la vida consagrada.

Los ‘consejos’ evangélicos, entendidos como carismas vitales, es decir, como dones especiales de gracia, concedidos por el Espíritu Santo a la Iglesia y, en ella, a determinadas personas, para revivir -de forma visible y real- esas mismas actitudes y dimensiones de la vida Cristo, implican una verdadera koinonía, una nueva y original comunión interpersonal entre las personas que han recibido esos dones y que han sido llamadas a vivir esos carismas. Y, dentro de cada instituto, el patrimonio espiritual, común a todos los miembros del mismo, crea nuevos lazos de comunión y de fraternidad, que se expresan en una nueva y más profunda forma de corresponsabilidad. Conviene, sin duda, recordar que ese patrimonio está constituido e integrado por el carisma fundacional o espíritu del fundador, por la tradición o vivencia comunitaria del mismo carisma, por las tradiciones -sanas, universales y permanente-, que son expresiones y realizaciones parciales de esa tradición y por la misión evangelizadora. Y que todo ello se expresa en espiritualidad o estilo propio de vida, en modo original de existir y de actuar (cf MR 11 y VC 22). No se trata de realidades paralelas o yuxtapuestas. Sino de dimensiones esenciales de la misma realidad. O, si se quiere, de cinco círculos concéntricos, que se explican y se implican mutuamente.

La corresponsabilidad se convierte, para cada religioso y para cada religiosa, en un derecho fundamental y en un deber ineludible. Porque cada uno de ellos tiene el sagrado ‘derecho’ a ser ayudado eficazmente en la respuesta a su personal vocación, por aquellas personas -hermanos o hermanas- que han recibido la misma llamada y el mismo patrimonio espiritual. Y, a su vez, cada uno tiene el ‘deber’ irrenunciable de ayudar a sus hermanos y hermanos en esa misma vivencia y en esa misma respuesta. En consecuencia, nadie puede inhibirse o abdicar de esta responsabilidad, que se ha convertido en necesaria corresponsabilidad.

La mejor y más eficaz manera de ayudar a alguien y de ser ayudado en la vivencia de la propia vocación, es decir en la fidelidad dinámica y creadora a la misma, es amar y ser amado. Pero amar y ser amado de forma inteligente e inteligible, en orden a que la persona no sólo sea de verdad amada, sino que lo sepa, lo perciba y lo experimente. Y no estará de más recordar que amar es querer y procurar eficazmente lo mejor para la persona, reconociendo y respetando, no sólo en teoría, sino en la práctica, la primacía relativamente absoluta de la persona, como imagen viva de Dios, frente a las instituciones, a las leyes, a las estructuras, a las obras y a todo lo demás. “La persona humana, como afirma el concilio, es y debe ser el principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones sociales” (GS 25).

Existen formas esenciales y elementales de amor, que resultan perfectamente inteligibles para cualquier persona: la alegría por el bien que la persona tiene; el sufrimiento por el bien que ha perdido; la promoción eficaz de su realización humana y de su formación integral; la confianza, la sinceridad, la escucha, el diálogo abierto, el respeto sagrado, la capacidad de secreto, la colaboración activa y responsable -no de persona a instrumento, sino de persona a persona-, la subsidiariedad y la corresponsabilidad, la delicadeza, la atención, el interés por todo lo que atañe a cada persona, etc. etc.

Hace ya muchos años -en 1980- escribí: “Hay que recordar que cada uno es responsable no sólo del don que él ha recibido, sino también de la vocación de los hermanos, como ellos lo son de nuestra propia vocación. Nadie puede vivir en solitario, desentendiéndose de los otros. Y, menos todavía, en una vida que es por su misma naturaleza con-vocación y con-vivencia. No es honesto, ni responde a la verdad objetiva…responsabilizar exclusivamente a cada religioso o religiosa de la posible ‘pérdida’ de su vocación. El sentido de ‘inocencia’ que conservan algunas instituciones y sus representantes frente a las numerosas ‘salidas’ de la vida religiosa, es más grave aún que el posible complejo de culpabilidad. ¿Podemos afirmar, con verdad, que hemos ofrecido siempre a nuestros hermanos ayuda y comprensión, calor humano y acogida benévola, clima de fraternidad y palabra de aliento? Nuestras instituciones ¿han respondido a las aspiraciones y exigencias de una vida auténticamente comunitaria, al estilo evangélico, de los que en ella han ingresado? Por el contrario, ¿no han contribuido muchas veces -sin pretenderlo, desde luego- a deteriorar la personalidad de los religiosos, estorbando de hecho su plena realización humana? ¿No hemos rendido culto, en ocasiones, a la ley, a normas, usos y costumbres de dudoso valor evangélico, sacrificando el equilibrio humano de las personas y hasta sus mejores inquietudes espirituales? Reconocer el propio ‘pecado’ es la primera condición para el perdón”1.

La comunidad debe ser lugar y modo privilegiado de relaciones humanas, de participación activa, de corresponsabi­lidad, de apoyo y afectos mutuos, de auténtica caridad teologal. Ella es el ámbito propio no sólo de la auténtica observancia regular, sino también y principalmente, de la verdadera fidelidad de todos y de cada uno al designio amoroso de Dios y a las mejores aspiraciones personales.

Como ha recordado oportunamente el magisterio de la Iglesia: "Si se necesita una cierta madurez para vivir en comunidad, se necesita igualmente una cordial vida fraterna para la madurez del religioso. Cuando se advierte una falta de autonomía afectiva en el hermano o en la hermana, la respuesta debería venir de la misma comunidad en términos de un amor rico y humano como el del Señor Jesús y el de tantos santos religiosos, un amor que comparte los temores y las alegrías, las dificultades y las esperanzas con ese calor que es propio de un corazón nuevo, que sabe acoger a la persona en su totalidad. Este amor solícito y respetuoso, no posesivo sino gratuito, debería llevar a experimentar de cerca el amor del Señor, ese amor que llevó al Hijo de Dios a proclamar, a través de la Cruz, que no se puede dudar de ser amados por el Amor" (VFC 37).

1. S. Mª Alonso, C.M.F., La vida consagrada: Síntesis teológica, Madrid, 1980, 6ª ed., pp. 129-130; ID., ibid., Madrid, 2001, 12ª ed., p. 210.

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Noticias Misioneras del Mundo: 02 de Julio de 2009


* 45 jóvenes africanos bautizados: labor de los Misioneros de África en Roquetas de Mar, Almería
* Nuevo Director Nacional de OMP en Filipinas
* Jornada de los misioneros diocesanos en Zaragoza
* Cáritas Perú ayuda a las familias afectadas por la ola de frío en Puno
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45 jóvenes africanos bautizados: labor de los Misioneros de África en Roquetas de Mar, Almería

OMPRESS-ROQUETAS DE MAR (Almería) (2-07-09) En los dos últimos años, 45 jóvenes africanos, la mayoría de Guinea Bissau, se han bautizado. Es una de las consecuencias de la maravillosa labor que están haciendo los Padres Blancos, Misioneros de África, con los inmigrantes de Almería.

Los Padres Blancos llegaron en el año 2000 a la diócesis de Almería para atender a la creciente comunidad de inmigrantes africanos que vivían en la provincia. Desde entonces, en Roquetas de Mar, se dedican a prestar su ayuda y evangelizar a los inmigrantes africanos que trabajan, la mayoría, en los invernaderos de la zona. En el Centro Intercultural Afrika, en el que trabajan tres sacerdotes y con la ayuda de veinte voluntarios, les enseñan castellano o informática, y también les explican la fe católica y a los que quieren les dan catequesis. Tras dos años de formación, el pasado mes de mayo, 25 jóvenes africanos recibieron los sacramentos de la iniciación cristiana en la parroquia de San José de las Norias de Daza de Almería.

La labor de los Padres Blancos con los inmigrantes llega incluso a prestarles asesoramiento y ayuda en gestiones de todo tipo.
La sociedad sacerdotal Misioneros de África, o Padres Blancos, nació en Argel en 1868, en pleno Zagreb musulmán. Su fundador, el cardenal Lavigerie quiso que su manera de vivir se arraigara de alguna manera en la cultura de los países a los que llegaban.





Nuevo Director Nacional de las OMP en Filipinas

OMPRESS-FILIPINAS (2-07-09) La Conferencia Episcopal Filipina ha hecho público el nombramiento del nuevo Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias en el país asiático. Se trata del padre Socrates Mesiona, nombrado Director Nacional por la Co agregación de la Evangelización de los Pueblos para los próximos 5 años (2009-2014).

Antes de su nombramiento el padre Mesiona fue rector del MSP Seminary, el equivalente al Instituto Español de Misiones Extranjeras en España, y párroco de Our Lady of the Abadoned, en la capital filipina. El nuevo director es licenciado en misionología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. También es miembro de la Asociación Filipina de Misionólogos Católicos.



Jornada de los misioneros diocesanos en Zaragoza

OMPRESS-ZARAGOZA (2-07-09) La Delegación de Misiones de Zaragoza comunica que el día 11 de Julio, sábado, se conmemora la memoria litúrgica de San Ignacio Clemente Delgado, Patrono de los Misioneros Diocesanos. Con este motivo, y también por ser la Jornada de los Misioneros Diocesanos, se celebrará una Misa en el Altar Mayor de la Basílica del Pilar a las 11,30 horas. En esta Eucaristía se rezará especialmente por los misioneros que han fallecido este último año: Juan Agudo Lázaro, Antonio Magallón Lecina, José Antonio Lanuza Meseguer, Hermano Fausto Calvo Buj, y Gonzalo Bonafonte Bernal.

Actualmente hay 322 misioneros de la diócesis de Zaragoza trabajando pastoralmente en la misión “ad gentes”. De ellos, 201 están en América. 58 en África, 24 en Asia, y 39 en Europa. Son 28 misioneros laicos, 163 religiosas, 100 religiosos y 31 sacerdotes diocesanos.

Gracias al rastrillo misionero y a los donativos que a lo largo del año se reciben en la Delegación de Misiones han podido subvencionar pequeños proyectos de evangelización, ayuda a necesidades urgentes y apoyo en el trabajo pastoral de nuestros misioneros diocesanos. Los proyectos que se han llevado a cabo en el año 2008 han sido en Zimbabwe, Ecuador, Guatemala, Chad, Benin, Camerún, Paraguay, Ruanda y Perú. Los proyectos solicitados para 2009 son para Bolivia, escuela de agentes de pastoral, 3.000 euros. Honduras, para guardería y formación, 3.000 euros. Ecuador, Sucumbíos, para formación misionera, 3.000 euros y para Angola, apoyo a la compra de un vehículo 4X4, 3.000 euros.



Cáritas Perú ayuda a las familias afectadas por la ola de frío en Puno

OMPRESS-PERÚ (2-07-09) Cáritas del Perú, con el apoyo de Radio Programas del Perú, llevó con éxito la Campaña de Solidaridad “Demos calor a Puno”, que se realizó durante el mes de junio, con el propósito de ayudar a las familias afectadas por la ola de frío que afecta a las provincias y distritos del departamento de Puno.

A partir de julio y con las donaciones en efectivo que se han recibido, se atenderá a las familias afectadas con campañas de salud, la instalación de mejoras en las cocinas, así como la construcción de cobertizos para animales y la reposición de sus cultivos.

Los principales beneficiarios son las comunidades del distrito de Potoni en la provincia de Azángaro que suman 550 familias. Asimismo, las comunidades del distrito de Santa Rosa de Masocruz en la provincia de El Collao en Juli, con 308 familias. Finalmente, 1.053 familias se han beneficiado en cinco distritos de Melgar y Carabaya, en Ayaviri.

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Evangelio Misionero del Día: Viernes 03 de Julio de 2009. XIII SEMANA DEL T. O.

Por CAMINO MISIONERO


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 20, 24-29

Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: «¡Hemos visto al Señor!»
Él les respondió: «Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré».
Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!»
Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe».
Tomás respondió: «¡Señor mío y Dios mío!»
Jesús le dijo:
«Ahora crees, porque me has visto.
¡Felices los que creen sin haber visto!»


Compartiendo la Palabra
Por CELAM - CEBIPAL

El camino de la fe del Apóstol
San Juan 20, 24-29
“No seas incrédulo sino creyente”


Hoy celebramos la fiesta del apóstol Tomás. Es buena ocasión para tomar conciencia de que nuestra fe es apostólica. Con esto queremos decir la nuestra está cimentada sobre la fe pascual de los Doce.

Junto con ellos no sólo proclamamos la misma fe en Jesús como el Cristo muerto y resucitado por nuestra salvación, sino que también recorremos el itinerario que los llevó a hacer esta proclamación. El camino de la fe de los apóstoles en los evangelios es modelo del que recorremos hoy. Para el evangelista Juan, por ejemplo, es claro que precisamente con esa finalidad se redactó el evangelio (ver 20,21: “para que creáis”).

En el evangelio de hoy, observando las huellas que dejó el proceso del apóstol Tomás, aprendemos cómo un discípulo llega a la fe, aun en medio de la sombra de la duda.

Acerca de Tomás, el evangelista Juan nos da algunos detalles de su identidad: su nombre propio, su pertenencia al grupo de los Doce y el sobrenombre con el cual lo llamaban cariñosamente dentro de la comunidad (=el “dídimo”, o sea, “el Mellizo”, Juan 11,16).

A lo largo del evangelio de Juan, el apóstol Tomás no es ningún desconocido, ya que aparece en tres momentos clave:
(1) En el relato de la resurrección de Lázaro es Tomás quien lidera al grupo miedoso para que siga a Jesús hasta Jerusalén: “vayamos también nosotros a morir con Él” (11,16).
(2) En la cena de despedida, Tomás tomó la palabra en nombre de toda la comunidad para preguntarle al Maestro: “¿Si no sabemos a dónde vas, cómo podremos saber el camino?”, a lo cual Jesús le responde: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (14,5-6).

Notemos ahora cómo este discípulo, que tuvo el coraje de arriesgarse por le camino de la Cruz y comprendió que ésa era la vía para llegar al Padre, avanza progresivamente hacia la fe pascual mediante el encuentro vivo con el Maestro:
(1) La iniciativa parte del mismísimo Jesús: la fe es un don que proviene de Él, de su voluntad amorosa de que lo encontremos.
(2) Jesús se aparece el octavo día de la resurrección: la expresión nos recuerda las liturgias comunitarias de la Iglesia primitiva. El encuentro con Jesús está mediado tanto por la comunidad como por la disciplina de reunión periódica que genera lazos de unión a todos los niveles.
(3) El hecho que Jesús se coloque en medio de la comunidad, indica que Él es su centro, su Señor. Es en torno a Jesús que la comunidad dialoga, dinamiza su vida y organiza sus proyectos.
(4) En la comunidad resuena el kerigma (=proclamación) que anuncia la fe de la Iglesia: “Hemos visto al Señor”.
(5) La experiencia del Resucitado se realiza en el contacto con su misma realidad. Lo importante es que se “toquen” las cicatrices de la crucifixión (clavos, lanza), esto es, los signos de su amor, de su entrega por nosotros. Allí es donde el dolor ha sido vencido, estas heridas ahora están sanas.

Partiendo de la realidad de la Cruz, ahora tocada y experimentada en esta etapa que es la vida de la Iglesia, descubrimos al Señor vivo y proclamamos nuestra fe.

El camino de la fe de Tomás, quien pasa de incrédulo a creyente (20,29), debe movernos a revisar el camino de nuestra experiencia personal y comunitaria del Señor Jesús, a quien ya no vemos físicamente sino a quien hallamos precisamente como Señor Resucitado, a través de las mediaciones que el evangelio de hoy nos enseña.

En oración, sabiendo que este camino de la fe es nuestra mayor dicha (“Bienaventurados…”, 20,29), revivamos este evangelio y renovemos nuestra fe.

Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón

1. ¿Cuáles son los tres momentos claves en los cuales aparece en el evangelio de Juan la figura del apóstol Tomás?, ¿Por qué los podemos considerar momentos claves?

2. En la vida de nuestra familia, de nuestro grupo, de nuestra comunidad, experimentamos momentos difíciles de lucha, de sufrimiento y aún de duda. ¿Ha crecido o ha disminuido nuestra fe?, ¿En qué hemos notado ese aumento o disminución?

3. Tomás pudo encontrarse con Jesús resucitado cuando se unió al grupo de los apóstoles. ¿Cuál es para mí el grupo/comunidad de referencia que me ofrece el Señor como mediación para encontrarme con Él?


“Si la mayor recompensa que me puede dar el uso de la palabra que me otorgaste, es usarla para servirte proclamando lo que eres: el Padre del Dios Hijo, Único engendrado, y demostrándolo a un mundo que lo ignora o al herético que lo niega.
Sí, realmente, lo declaro, es mi único deseo.
Necesito implorar en la oración la gracia de tu socorro y de tu misericordia, para que el Soplo de tu Espíritu infle las velas de nuestra fe tendidas hacia Ti”
(San Hilario de Poitiers).

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miércoles 1 de julio de 2009

XIV Domingo del Tiempo Ordinario (San Marcos 6, 1-6): Liturgia, Reflexiones, Exégesis y Oración

Publicado por DABAR

Espinas en la vida
A Manuel que aprende a convivir con espinas clavadas en su carne física.

La vida nos sorprende casi siempre a la vuelta de la esquina, parece que ande esperándonos, agazapada, y ahí está el revés inesperado o la alegría ansiada, nos lleva por derroteros que consiguen desinstalarnos. Y en el medio de ella, Dios, quizás queremos leer que se sirve de ella como medio, escribiendo en ella su voluntad, pero me temo que la vida sea así y no haya renglones ocultos o torcidos escritos por dios en el libro de la vida de cada uno, sólo hay Dios y a cada cual le acompaña con lo que le toca vivir. Así nada más y nada menos.

Espero que a nadie le sorprenda esta interpretación porque la otra deja a mí entender en mal lugar a Dios: que parece necesitar de los males que sufrimos para manifestarse. No es legítimo pensar que Dios se hace valer de la utilidad que le encontramos a recurrir a Alguien superior que nos pueda ayudar cuando sufrimos, que necesita aprovechar los reveses que nos da la vida para manifestarse y estar presente en nuestras vidas, y que por tanto nos envía Dios los males para aumentar nuestra fe o mantenerla,… me temo no casa con la imagen fiel que nos transmitió Jesús.

Y además, aunque no quiero poner aquí el acento, sino en cómo dejamos a Dios al proyectar sobre Él esa imagen, tampoco está de más pensar en los creyentes: qué pasa con quiénes no logran con su petición alejar sus males, ¿están predeterminados a perder su fe ante la frustración de un dios inútil por sordo?

¿Cómo un Dios bueno va a enviarnos pruebas que nos hagan sufrir para manifestarse en nuestras vidas?. Si lo pensamos así es horrible: ¿puede dios recurrir al mal para manifestarse y lograr que tengamos fe? o más bien como afirma en esta lectura San Pablo: ‘me han metido una espina en la carne: un ángel de Satanás que me apalea’, la vida tiene sus limitaciones, nuestros dolores físicos y nuestros pecados. Con eso jugamos, no podemos evitar lo que existe en nosotros, no solos, no siempre.

La clave está en cómo aprendemos a vivirlo, y digo bien aprendemos porque estoy segura de que es un proceso en el que vamos descubriendo que tenemos más fuerza de la que creíamos para convivir con lo doloroso y es ahí dónde vamos descubriendo la presencia de Dios, sanadora también en tanto nos da fuerza para sostenernos y convivir con ello. Hay todo un camino para ir asumiendo como propias nuestras limitaciones que nos marcan pero no nos determinan. De ese camino habla Pablo cuando confiesa que él mismo ha recurrido a Dios intentado que su presencia salvífica le apartara milagrosamente del mal que vive en él: pero después de pedirle por tres veces a Dios que le librara de su mal, no sabemos si físico o moral, aunque me inclino en pensar que podría ser una limitación no física con la que él se encuentre constantemente sin lograr convertirse definitivamente, purificarse y vivir por fin libre de ella, porque hace alusión a la soberbia con lo que puestos a conjeturar quizás tenga más que ver con un pecado que le impide verse cómo ‘el gran evangelizador’ y le devuelva constantemente la imagen de pecador. Pero también porque no podría ser un dolor físico que limite sus capacidades para moverse y responder a sus expectativas de transmitir sin pausa el evangelio, devolviéndole la imagen de ser humano limitado, al fin y al cabo.

No entra Pablo a contarnos el proceso en el que Dios le va acompañando para aprender a convivir desde la fe con esa espina en su carne, pero sí nos cuenta el resultado, el secretillo que Dios le va susurrando al oído: no te veas fuerte, no te creas el mejor, no vivas pensando que no tienes límites, no aumentes tu ego, no vivas de espaldas a tu cuerpo, no te aferres a nada, sea la salud física o la imagen de maestro que otros proyectan sobre ti, porque eres limitado y me necesitas para iluminar tu vida desde la humildad y la conciencia de limitación, pues uno sólo es Dios, no hagas de mí, no te ensalces. A ti: «Te basta mi gracia; la fuerza se realiza en la debilidad».

Y éste no lo podemos ocultar es un camino arisco, duro, lleno de cardos y piedras, de límites y conciencias de limitación, de caídas y recaídas, y si es duro el proceso de conversión en el que año tras año vamos descubriendo que seguimos siendo los mismos, que caemos siempre en las mismas piedras, mucho más duro es el proceso cuando tenemos que convivir con espinas clavas en la carne física, cuando se sabe que no hay más remedio que aprender a convivir con el dolor sin desesperar y el mayor deseo deja de ser mejorar para ser no empeorar. Es un proceso complejo en el que quizás sólo algunos privilegiados como Pablo, puedan llegar a transitarlo hasta el final para lograr afirmar; ‘Por eso, vivo contento en medio de mis debilidades, las privaciones y las dificultados sufridas por Cristo. Porque, cuando soy débil, entonces soy fuerte.’ Quizás en nuestra propia limitación espiritual no podamos llegar a afirmar que en nuestra debilidad está nuestra fortaleza, pero sí darle algún sentido al sufrimiento, revestirlo de alguna esperanza, sentir el calor de una presencia nos acompaña cuando el dolor punza, aparece el insomnio y la noche su vuelve más oscura todavía, seguir creyendo que hay luz al final del camino y hay pequeñas luces en él que pueden ayudarnos a hacerlo más soportable, esas pequeñas luces son muestras de la presencia de Dios en la vida de sus sufrientes.

ELENA GASCÓN
elena@dabar.net



DIOS HABLA

EZEQUIEL 2,2-5
En aquellos días, el espíritu entró en mí, me puso en pie, y oí que me decía: «Hijo de Adán, yo te envío a los israelitas, a un pueblo rebelde que se ha rebelado contra mí. Sus padres y ellos me han ofendido hasta el presente día. También los hijos son testarudos y obstinados; a ellos te envío para que les digas: “Esto dice el Señor”. Ellos, te hagan caso o no te hagan caso, pues son un pueblo rebelde, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos».

II CORINTIOS 12,7b 10
Hermanos: Para que no tenga soberbia, me han metido una espina en la carne: un ángel de Satanás que me apalea, para que no sea soberbio. Tres veces he pedido al Señor verme libre de él; y me ha respondido: «Te basta mi gracia; la fuerza se realiza en la debilidad». Por eso, muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo. Por eso, vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultados sufridas por Cristo. Porque, cuando soy débil, entonces soy fuerte.

MARCOS 6,1 6
En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?» Y esto les resultaba escandaloso. Jesús les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa». No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.




EXEGESIS

PRIMERA LECTURA
“Te escuchen o no, sabrán que había/hay un profeta en medio de ellos”. Con esta frase lapidaria el AT, una vez más, nos ayuda a entender la página evangélica que hoy leemos. Propiamente convendría traducir: “Te escuchen o se espanten”; es decir: acojan tus/mis palabras o las rechacen.

La frase está tomada de la página de vocación de Ezequiel, ese autor veterotestamentario tan distinto a Isaías (no es tan buen poeta como él) o a Jeremías (no es tan “humano”). Cabe decir que Ezequiel a es la corriente sacerdotal lo que Jeremías fue a la corriente deuteronomista. Sus visiones, apuntan ya a esa otra corriente que tanto auge tendría más adelante: la apocalíptica, representada en el AT por Daniel.

Su libro se abre con la visón del carro celeste, una teofanía que se ve interrumpida por la visión del rollo que él se traga: el capítulo 2, o vocación; y vuelve la visión celeste en el cap. 3 para relatar la misión profética de este sacerdote. De la segunda visión se desgajan los versos que hoy se proclaman ante la asamblea litúrgica.

En la disputa sobre si Ezequiel fue sólo profeta en el destierro babilónico o también lo había sido en Jerusalén en los días previos al destierro, parece que gana cada vez más peso la primera postura. Ezequiel es sacerdote, con cierto abolengo; en 1,1 se presenta como “hijo de Buzí”; pero cuando le llega la voz de Dios, es denominado con ese misterioso “hijo de Adán / hijo de hombre” que adoptaría el Nazareno (“el hijo de María, el hermano de Santiago y José y Judas y Simón”) y que tantas páginas ha suscitado. Es plausible considerar que frente al abolengo que él mismo esgrime en su presentación, la voz celeste se encarga de rebajar sus pretensiones y “reducirle” a su humilde condición humana. Porque es la humildad, la cercanía al “humus”, la que posibilita escuchar (audire) y obedecer (ob-audire = ob-oedire). Mientras que la dura cerviz, el rostro duro, el corazón empedernido, la arrogancia en suma... es el caldo de cultivo de la rebeldía y la terquedad. ¡Qué lejos de la paradoja paulina “la fuerza se realiza en la debilidad”!

Y ¿qué hay escrito en el rollo? Elegías, lamentos y ayes (2,10). ¿Quién, en su sano juicio, estaría dispuesto a aceptar semejante cometido? ¡Hablar a un pueblo terco y desembuchar elegías, lamentos y ayes! De ahí el verso que sigue pero que hoy no proclamamos: “No les tengas miedo, no tengas miedo a lo que digan, aun cuando te rodeen espinas y te sientes sobre alacranes” (2,6) Porque la verdad duele y suele presentar cara de hereje.

JEREMÍAS LERA BARRIENTOS
jeremias@dabar.net



SEGUNDA LECTURA
En el contexto más amplio de las vivencias personales del Apóstol expuestas en estos capítulos, hallamos este párrafo en que cuenta el “correctivo” que Pablo tiene en sí mismo para mantenerle en su propio sitio.

En primer lugar es prácticamente imposible, y ciertamente inútil, preguntarse en que consistía concretamente la “espina” o “aguijón” de la carne. Desde luego “carne” no es lo físico simplemente, sino todo el yo (de Pablo en este caso) en cuanto débil. Por eso la espina puede consistir en cualquier debilidad, física o moral.

Más interesante, en cambio, son estás preguntas: ¿hay masoquismo en el cristianismo? o ¿es dios un Dios que sujeta a los seres humanos por medio de males para que no tengan otro remedio que someterse a él? O, todavía, ¿hay alguna virtualidad especial en el sufrimiento que le hace más agradable a Dios o más útil para el ser humano?.

Para responder a partir de este texto hay que situarse en el punto de vista de san Pablo. Parte de un hecho: se dan realidades malas, desagradables, que uno se resiste a aceptar y quiere superar. Pero esa liberación no se produce y Pablo, como hombre religioso de su tiempo, interpreta esa no liberación como voluntad de Dios y mira, en cambio, las consecuencias positivas.

También es real el peligro de la soberbia, de la confianza en las propias fuerzas o en los dones recibidos y que la persona puede llegar a creer como algo propio. Este recuerdo constante de cómo los logros cristianos, en santidad, en apostolado o en cualquier otra cosa, no son obra propia y debidos a los propios méritos sino puro don es el beneficio que uno puede sacar constantemente de las experiencias negativas. Cuanto más nos centremos en Dios menos en nosotros mismo, tanto más caeremos en la cuenta de nuestra situación creatura. Por eso, todo lo que vaya en esa línea será bienvenido.

Las consecuencias en una época en que fomenta tanto la autonomía humana y el olvido de Dios, se caen de su peso. Porque espinas sigue habiendo no pocas, aun con nuestras técnicas y avances.

FEDERICO PASTOR
federico@dabar.net


EVANGELIO
Texto. Sigue sin solución de continuidad al texto del domingo pasado. La escena se ubica en la sinagoga de Nazaret. El comentario final de Marcos, y se extrañó de su falta de fe, nos indica que el texto sigue incidiendo en la temática de la fe.

La reseña inicial del v.2 suena a repetición de lo dicho con ocasión de la estancia de Jesús en la sinagoga de Cafarnaún (1,21-22): asombro de los presentes ante su enseñanza, sin precisar en ninguna de las dos ocasiones el contenido de esa enseñanza. Una vez más, Marcos nos hurta contenidos docentes, en un nuevo intento de remitirnos a la gran proclamación de apertura en 1,14-15.

El asombro de los presentes termina siendo calificado de escándalo en el v.3 (Y desconfiaban de él, en la traducción litúrgica). Los paisanos de Jesús se escandalizan de Jesús. ¿Razones de ese escándalo? El conocimiento que creen tener de su paisano Jesús. Desde ese conocimiento ellos no alcanzar a explicar ni la sabiduría ni el poder de Jesús.

Marcos pone punto final a la situación de forma expeditiva: No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos.

Comentario. Este texto hace explícito lo que en textos anteriores estaba implícito: los milagros necesitan la tierra abonada de la fe.

Por fe se entiende la actitud abierta y sin reservas a la realidad aquí y ahora del Reino de Dios. Buscar ese Reino, formar parte de él: he aquí lo prioritario, lo que debe constituir el objeto de nuestros anhelos y aspiraciones. Sin este anhelo, sin esta aspiración no nos sucederá nada memorable ni digno de reseña. La falta de ese anhelo y de esa aspiración nos convierte a todos en paisanos de Jesús. Quizá hasta lleguemos, como ellos, a escandalizarnos de él. Prisioneros por carencia de perspectiva, podemos perder de vista, como les pasó a ellos, que Jesús es el Hijo de Dios.

ALBERTO BENITO
alberto@dabar.net



NOTAS PARA LA HOMILIA

“Se extrañó de su falta de fe” (Evangelio).
El evangelio de hoy nos presenta a Jesús como “el hijo del carpintero”; otra variante del texto original, acreditada por fiables manuscritos, le llama “ el trabajador de la construcción”. Lo importante es que esta calificación de sus paisanos, nos presenta la cristología de Marcos. Esta evangelista hace aterrizar a Jesús hasta el nivel de todo mortal : uno más de un pequeño pueblo, donde todos se conocen. El trato de años hace que ahora, al predicar en su sinagoga, se extrañen de su manera de entender la vida, se escandalicen de sus novedad y le rechacen.

Estamos ante la misma actitud aludida en la primera lectura: el pueblo de Israel, “ pueblo rebelde que se ha rebelado contra mi ... los hijos son testarudos y obstinados” ( primera lectura). También hoy sigue siendo verdad que nadie es profeta en su tierra.

Los paisanos de Jesús tenían de él una imagen puramente externa, unida a la de sus familiares. No conocían su crecimiento interior, ni habían escuchado sin prejuicios su mensaje del Reino de Dios; para ellos seguía siendo aquel niño, de aquella casa, con aquellas anécdotas tan conocidas. No podían aceptar que hubiese en él novedad alguna. No supieron dar el salto a la confianza y a la admiración. Hubiesen tenido que cambiar de idea y probablemente de conducta; no estaban dispuestos y exigieron más seguridad antes de arriesgarse.

Esta actitud se repite cuando los mensajes del Espíritu nos llegan desde fuera de nuestros horizontes en los que nos sentimos seguros. Esta misma seguridad que da todo lo conocido, nos impide a veces sospechar que en lo nuevo pueda estar la voz de Dios. No nos atrevemos a correr el riesgo de la duda sobre lo anterior, con lo cual nos privamos muchas veces de exigirnos más creatividad, más oración, más apoyo en los demás, más purificación de lo que creíamos auténtico.

Puede ocurrir que la convivencia constante con los dogmas y prácticas religiosas nos inmunice ante la novedad con la que el misterio de Dios se nos presenta. Como los letrados de Israel, tan seguros de sus interpretaciones de la ley de Moisés, fueron capaces de rechazar a Jesús en nombre de su dios, también hoy la novedad de determinadas maneras de entender y vivir el Evangelio de Jesús, puede escandalizar a letrados y no letrados a causa de la seguridad o rutina con la que creen tener la recta interpretación de la fe. “Por sus frutos los conoceréis”.
Este hecho es una advertencia muy seria para todos. Dios siempre supera nuestra comprensión. Su salvación quiere llegar a todos y tiene capacidad de salvar a todos. La nueva sensibilidad de las gentes y las nuevas circunstancias de la evolución histórica, nos llevan a extraer del evangelio nuevas luces y nuevas posibilidades. Es la viva tradición de la Iglesia que progresa también con “la contemplación y el estudio de los creyentes” (Dei verbum nº 11), la que, movida por el Espíritu Santo, hace avanzar la fe de esta Iglesia hasta aquella plenitud que sólo alcanzaremos en la eternidad gloriosa.

El evangelista tiene otra importante intención al aducir esta anécdota de la vida de Jesús. Quiere que sus discípulos, en plena campaña misionera cuando Marcos escribe su evangelio, estén preparados para aceptar con naturalidad el rechazo de sus oyentes, cuando éste se dé. Su Maestro también fue rechazado por sus paisanos.

“La fuerza se realiza en la debilidad” ( 2ª lectura ).
Débil, muy débil es el barro humano para soportar la carga de la vida, por eso todos los humanos sufrimos fracturas en nuestro interior. El Creador que manifestó su infinita capacidad artística en las dos primeras esculturas humanas, Adán y Eva, no escogió materiales nobles para su obra, sino que le bastó la arcilla, el barro humilde y pobre, para expresar su amor y su inspiración. El proyecto creador se completó cuando “el Señor Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, sopló en su nariz aliento de vida, y el hombre se convirtió en ser vivo”. Gn 2, 7.

Desde entonces el barro humano conserva grabadas en su sus más profundos pliegues, la huella de las manos amorosas de Dios. “Ese tesoro lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que su fuerza superior procede de Dios y no de nosotros”. 2 Cor 4, 7. Son palabras de san Pablo que en sus escritos da testimonio de sus cualidades de misionero, teólogo y fundador de comunidades, al mismo tiempo que describe sus luchas, debilidades y fracasos. Este apóstol es un caso singular en el que se manifiesta la fuerza de Dios y la debilidad del hombre unidas para salvación de la humanidad. Realmente “la fuerza se manifiesta en la debilidad”.

El ejemplo de san Pablo, que desde su debilidad fue capaz de realizar una obra tan vasta y tan fecunda, nos estimula a asumir nuestras limitaciones y con ellas afrontar los retos del mundo presente, confiando en la misma gracia de Dios.

LORENZO TOUS
lorenzo@dabar.net



PARA LA ORACION

Nuestro mundo, Señor, parece que quiere construirse al margen de Ti, como si pudiese alcanzar la justicia y el bien con sus solas fuerzas.
Nosotros somos conscientes de la flaqueza del ser humano y de la salvación que por tu Hijo Jesucristo nos ha llegado.
Ilumina la mente de todos los que organizan los objetivos de esta humanidad
tan herida por tantos males y tan dolida con tantos sufrimientos.
Ayúdanos a los que por la fe hemos conocido tu obra salvadora para que, por el mensaje de Jesucristo y el ejemplo de sus seguidores, contribuyamos a poner verdad, justicia y amor en nuestro mundo.
----------------------------------
Tu Espíritu, Señor, resucitó a Jesús de entre los muertos. Este mismo Espíritu nos congrega en torno a este altar para celebrar el gozo de este resurrección de nuestro Señor.
Que este mismo Espíritu nos transforme a nosotros en testigos de tu nueva presencia entre nosotros, de modo que al ver nuestra vida, los hombres se acerquen a tu verdad y experimenten tu salvación.
-----------------------------------
Gracias, Señor, porque nos has amado tanto que has querido ser uno más entre nosotros. Gracias porque, cuando lo consideraste oportuno, te manifestaste en Jesús de Nazaret como un vecino más de aquel pequeño pueblo; tanto, que algunos dudaron de ti y hasta se escandalizaron de tu humildad y de tu amor.
Nosotros te agradecemos con toda el alma tu cercanía que nos manifiesta tu amor y nos está salvando.
Padre santo, por la fe hemos entrado a formar parte de tu familia gracias a la resurrección de tu Hijo Jesucristo.
Hoy nos reunimos en torno a tu mesa para alimentarnos con tu palabra y con el pan bajado del cielo.
Nuestra fraternidad queda reforzada con el lazo del amor que tu Espíritu derrama en nuestros corazones.
Te damos gracias porque, en medio de la confusión, la injusticia y la mentira del mundo, nosotros por la fe recibimos tu luz y tu verdad para contribuir a construir un mundo mejor con todos los que creen en el bien del hombre.
Con tu gracia nuestra libertad se confirma en la opción fundamental de nuestro bautismo para seguir los pasos de Jesús.
Hoy esta gracia se renueva con la celebración de esta eucaristía que nos une con todos tus hijos que peregrinan en el mundo y con los que ya alcanzaron la bienaventuranza de la gloria junto a ti.
Con todos ellos invocamos tu nombre, te alabamos y te damos gracias.
-------------------------------
Después de escuchar tu palabra y recibir el pan bajado del cielo, te damos gracias, Señor.
Nos sentimos fortalecidos e iluminados para poder afrontar nuestra vida social y cumplir nuestros deberes.
Confiamos en tu ayuda para dar testimonio de creyentes en Jesús en medio de nuestro mundo. Sigue a nuestro lado para que sepamos entender la vida según los criterios de tu evangelio.




LA MISA DE HOY

MONICIÓN DE ENTRADA
La celebración de la eucaristía en el día del Señor es el alimento de nuestra fe. A ella somos convocados por el Señor como la familia de Dios en la que todos somos hermanos. Acudimos cada uno desde nuestra situación personal en busca de luz y de energía renovada para seguir creciendo y dando testimonio de Jesús en nuestro mundo.

SALUDO
Sed bienvenidos, hermanos, a la casa de Dios. Que su paz y su amor estén con todos vosotros.

ACTO PENITENCIAL
Antes de acercarnos al altar de Dios, reconciliémonos con él y con nuestros hermanos.
- Tu conoces la necesidad que tenemos de superar nuestra debilidad. Señor. ten piedad.
- Tu conoces la sinceridad con que deseamos seguirte. Cristo, ten piedad.
- Tu que eres generoso y rico en bondad. Señor, ten piedad.
Dios misericordioso y fiel, tan espléndido en sus dones, nos conceda la abundancia de su perdón para acercarnos con alegría a su altar. Por Jesucristo nuestro Señor.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
El profeta es el enviado de Dios para mantener sus exigencias contando también con la debilidad humana.
A pesar de su propia debilidad el profeta es insobornable y no deja de exigir el cumplimiento de la voluntad del que le ha enviado.
Su mensaje siempre es un signo de controversia porque no todos aceptan las exigencias de Dios.

SALMO RESPONSORIAL (Salmo 122)
Nuestros ojos están en el Señor, esperando su misericordia.
A ti levanto mis ojos, a ti que habitas en el cielo. Como están los ojos de los esclavos fijos en las manos de sus señores.
Nuestros ojos están en el Señor, esperando su misericordia.
Como están los ojos de la esclava fijos en las manos de su señora, así están nuestros ojos en el Señor, Dios nuestro, esperando su misericordia.
Nuestros ojos están en el Señor, esperando su misericordia.
Misericordia, Señor, misericordia, que estamos saciados de desprecios; nuestra alma está saciada del sarcasmo de los satisfechos, del desprecio de los orgullosos.
Nuestros ojos están en el Señor, esperando su misericordia.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
La obra de Dios en el mundo se lleva a cabo por medio de nosotros los humanos. A pesar de nuestras limitaciones Dios cuenta con nosotros y a pesar de ellas, mantiene sus planes de salvación.
San Pablo nos habla de sus debilidades, concretamente de una enfermedad que no podemos precisar, pero que le impedía a veces alcanzar sus objetivos pastorales y que por eso pidió a Dios que le curase.
Dios no accedió a sus ruegos, porque su gracia es capaz de superar nuestra debilidad. Así nos deja un ejemplo de confianza y de exigencia al mismo tiempo.

MONICIÓN A LA LECTURA EVANGÉLICA
Escucharemos una anécdota de la vida de Jesús que nos revela hasta dónde llega el misterio de la encarnación y el de la libertad humana.
Dios se manifestó en Jesús de tal manera que aparentemente fue uno de tantos, un vecino más de Nazaret.
Tan normal era su vida en el pueblo, que al proclamar su mensaje en aquella sinagoga, sus paisanos no aceptaron su sabiduría y rechazaron su mensaje. Vino a los suyos y los suyos no le recibieron.

ORACIÓN DE LOS FIELES
Escucha, Señor, las súplicas de tus hijos que se sienten miembros de esta humanidad tan necesitada de tu misericordia. Respondamos: Ayúdanos, Señor.
- Señor, estamos rodeados de debilidad, pero confiamos en la fuerza que nos da el pan bajado del cielo. Oremos.
- Señor, nuestra libertad nos engaña y a veces no la usamos para bien. Oremos.
- Señor, estamos envueltos en muchos problemas, pero tu eres la luz y el camino. Oremos.
- Señor, a nuestro alrededor muchos sufren y algunos en grado extremo, pero tu dijiste: “Venid a mi los que estáis cansados y agobiados”. Oremos.
- Señor, en nuestro mundo hay mucha injusticia y mucha mentira, pero tu dijiste: “Yo soy la verdad y la vida”. Oremos.
- Señor, todos tenemos ya en el cielo contigo a seres muy queridos. Tu dijiste: “Yo soy la resurrección y la vida”. Oremos.
Oración. Padre nuestro, origen de todo bien, te pedimos que, experimentando tu ayuda, seamos confirmados en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.


CANTOS PARA LA CELEBRACION

Entrada. Alegre la mañana (del disco ‘Una ciudad para todos’); Con nosotros está el Señor (Del disco ’15 Nuevos cantos para la Misa); ¿Dónde están los profetas? (De R. Cantalapiedra ‘El profeta’); Cristo nos une en torno al altar (del Cd ’15 Cantos para la cena del Señor’ de Erdozáin).
Salmo. A Ti, levanto mis ojos (1 CLN-526).
Aleluya. (1 CLN-E 4).
Ofertorio. Te presentamos el vino y el pan (1 CLN-H 3); Quiero ofrecerte, Señor (de Aradillas en el disco ‘Ven, amigo, ven’)
Santo. (1 CLN-I 4)
Comunión. Cristo es el camino, la verdad y la vida (Del disco ‘Dios es amor’ de C. Erdozáin); Alabad al Señor (Popular CB-5).
Despedida: Te seguiré (Sembrador de A. Bravo).


Director: José Ángel Fuertes Sancho •Paricio Frontiñán, s/n• Tlf 976458529 Fax 976439635 • 50004 ZARAGOZA
Tlf. del Evangelio: 976.44.45.46 - Página web: www.dabar.net - Correo-e: dabar@dabar.net

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Evangelio Misionero del Día: Jueves 02 de Julio de 2009. XIII SEMANA DEL T. O.

Por CAMINO MISIONERO


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 9, 1-8

Jesús subió a la barca, atravesó el lago y regresó a su ciudad. Entonces le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: «Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados».
Algunos escribas pensaron: «Este hombre blasfema». Jesús, leyendo sus pensamientos, les dijo: «¿Por qué piensan mal? ¿Qué es más fácil decir: "Tus pecados te son perdonados", o "Levántate y camina"? Para que ustedes sepan que el Hijo del, hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados ,ti -dijo al paralítico- levántate, toma tu camilla y vete a tu casa».
El se levantó y se fue a su casa.
Al ver esto, la multitud quedó atemorizada y glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres.


Compartiendo la Palabra
Por CELAM - CEBIPAL

El poder del Hijo del hombre para perdonar
San Mateo 9, 1-8
“Para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados”


Continuamos con la lectura de los capítulos 8 y 9 del evangelio de Mateo, donde –después de la catequesis sobre el discipulado (Sermón de la Montaña)- se presenta una serie de 10 milagros de Jesús. Hoy leemos el sexto milagro: la curación de un paralítico.

Observemos inicialmente en el texto: (1) que hay un cambio de escenario: pasamos del mundo del mar (que Jesús y los discípulos acaban de atravesar dos veces) al mundo urbano, es decir, al mundo de las relaciones, del tejido social: “pasó a la otra orilla y vino a su ciudad” (9,1); (2) que se sigue enfatizando el “caminar”: la vida de discipulado es precisamente eso y que, en consecuencia, hay que evitar la parálisis que obstaculiza la movilidad para el seguimiento de Jesús.

El milagro de Jesús en Gadara, donde mandó al abismo profundo la impureza simbolizada en los cerdos, ambientó esta nueva escena donde Jesús no sólo perdona los pecados sino que capacita para reorientar la vida de la persona con un nuevo vigor –sostenido por su palabra-. Al final también las reacciones del pueblo serán diferentes.

Veamos de cerca este pasaje:


1. Jesús y el paralítico

El énfasis de nuestro pasaje está en la conexión que se da entre las dos frases que Jesús le dirige al paralítico al comienzo y al final de la escena.

La primera frase de Jesús al paralítico, “¡Ánimo!, hijo tus pecados de te son perdonados” (9,2c), es una declaración. Por el poder de la palabra de Jesús este hombre ya queda perdonado.

La segunda frase de Jesús a este hombre, “Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa” (9,6), es una orden. Por los imperativos pronunciados por Jesús el paralítico hace tres gestos significativos.

Notemos cómo la curación se expresa en términos de resurrección: un ponerse en pie y caminar. Además todo el movimiento que se describe es el de un hombre nuevo por la fuerza del evangelio de Jesús: uno que construye su propio proyecto histórico en el mundo, partiendo de su identidad personal y de su entorno familiar, dejándose orientar –en cuanto discípulo- por la instrucción de Jesús.

2. Jesús y sus críticos

En medio de la escena aparecen los escribas haciendo una valoración negativa de las palabras iniciales de Jesús: “Éste está blasfemando” (9,3). La sentencia es breve pero categórica.

Los escribas, quienes se limitan a llamar a Jesús simplemente de “éste”, declaran que Jesús se está atribuyendo funciones que no le corresponden, y todavía peor, que ofenden a Dios porque usurpan sus exclusivos poderes (en el evangelio de Marcos se es todavía más específico: “¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?”, Mc 2,7).

Jesús, quien “conoce sus pensamientos” (9,4ª), así como “vio” también la fe de los portadores de la camilla y del paralítico (9,2b), sale al frente de la crítica antes de continuar con el milagro.

Primero los invita a los escribas a revisar su actitud negativa: “¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?” (9,4b). Éstos tienen pensamientos malévolos en contra de Jesús.

Enseguida Jesús va al núcleo del asunto, dando una lección positiva: la conexión que hay entre la parálisis y el pecado.

Jesús pone en claro dos puntos:

(1) Su “poder” sobre la tierra, en cuanto “Hijo del hombre”. La incapacidad de los escribas para reconocer la novedad absoluta de Jesús en cuanto enviado de Dios que realiza por su ministerio la salvación del mal del mundo, los coloca al nivel de la ciudad pagana gadarena que rechazó a Jesús en la escena anterior (ver 8,28-34) y, al mismo tiempo, muy lejos de la gran actitud de fe del centurión pagano quien se sometió al poder de la palabra de Jesús (ver 8,5-13).

(2) Todo perdón es una curación. El sentido de los milagros de Jesús se expresa bien en esto: si bien son signos de la misericordia del Señor (ver 8,16-17) no se trata de simples favores que se le hacen a las personas para aliviar sus dolores, sino auténtica recuperación del hombre entero y por lo tanto experiencia de vida nueva que se concreta en una nueva dinámica en el proyecto de vida, así como se ve claramente en los pasos que da el paralítico sanado.

Desde el comienzo del evangelio de Mateo Jesús ha sido presentado con estas palabras: “Tú le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados” (1,21). En esta primera escena de perdón del evangelio mateano se pone en claro para qué ha venido Jesús y cuál es el alcance de su poder mesiánico. El perdón de Dios se manifiesta en el poder de Jesús que va hasta el fondo de la miseria humana para sanar sus parálisis y hacer brotar de allí la fuerza de la vida y el compromiso.



3. La ciudad y Jesús: el salto cualitativo de la fe y el ministerio del perdón

Dos ciudades aparecen confrontadas en esta parte del evangelio de Mateo: (1) la ciudad pagana en la región de Gadara (8,34) que le pidió a Jesús que se fuera y (2) la ciudad de Jesús (se sobreentiende Cafarnaúm, ver 4,13) donde un grupo acude con fe, llevando un enfermo, sin hacerle siquiera una solicitud (9,2ª), y donde al final la gente “temió y glorificó a Dios, que había dado tal poder a los hombres” (9,8).

“Temer” y “glorificar a Dios” son signo de que se ha visto más allá del milagro, de que se ha entrado en el misterio de Dios revelado en Jesús: “El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz” (Isaías 9,1; citado por Mateo 3,16); de este conocimiento propio de la fe todavía parecen incapaces los escribas quienes están encerrados en sus pensamientos malévolos.

Acerca de la última frase “que había dado tal poder a los hombres” (9,8b), en la cual llama la atención el plural “hombres” (indicación de que no se refiere solamente a Jesús), la Biblia de Jerusalén comenta: “Mt piensa sin duda en los ministros de la Iglesia, que han recibido este poder del Cristo (ver 18,18)”.

En la comunidad de los discípulos, el Perdón de Jesús sigue vigente como fuerza de vida que regenera y pone los pasos de todos en las rutas del evangelio.


Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón

1. ¿Por qué la curación el paralítico se pone en términos de resurrección? ¿Qué relación tiene con el perdón?

2. Los escribas dudaron del poder de Jesús para perdonar los pecados. Y yo, ¿dudo también o creo firmemente en su poder para perdonar?, ¿Cómo lo manifiesto? ¿El perdón que ofrezco a mi hermano/a es una prolongación del perdón que me ofrece Jesús?

3. ¿En la comunidad en que vivimos, qué gestos concretos vemos de perdón?, ¿Qué podríamos hacer para ofrecer con mayor frecuencia nuestro perdón y así experimentar el gozo de la acción de Dios en nuestras vidas?


“En cuanto a mí, lo tengo claro, el deber principal de mi vida, es ofrecerme a Ti, Dios, Padre Todopoderoso, para que todo en mí, palabras y pensamientos hablen de Ti”
(San Hilario de Poitiers, +368 dC).

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WebJCP | Abril 2007