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MISIONEROS EN CAMINO: XXXII Domingo del T.O. (Marcos 12,38-44) - Ciclo B: Liturgia, Reflexiones, Exégesis y Oración
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sábado, 7 de noviembre de 2009

XXXII Domingo del T.O. (Marcos 12,38-44) - Ciclo B: Liturgia, Reflexiones, Exégesis y Oración


MUJERES DE DIOS
Publicado por DABAR

La historia de la viuda del Evangelio de hoy se inscribe dentro de la historia de otras viudas de la Biblia. En ella aparecen muchas. Podemos recordar a: la viuda Tamar, nuera de Judá (Gn 38,11), la viuda de Sarepta, que ayuda al profeta Elías con todo cuanto le queda para vivir (1Re 17, 10-16), la viuda Judit que venció a Holofernes (Jd 9)…

Cada una de ellas evoca lo que Jesús aprecia en esta viuda pobre del templo: el riesgo y la entrega de su vida desde la fe en Dios. Tamar expone su vida y su honra, paradójicamente, para salvar la descendencia de Judá y para salvarse ella misma. La viuda de Sarepta, por favorecer al profeta Elías, expone su vida y la de su hijo al hambre y a la muerte; Judit expone su vida y su reputación para salvar a su pueblo del asedio y la muerte… Son mujeres de Dios.

En estos casos, no importa si son pobres o ricas, estas mujeres se entregan a sí mismas y a través del riesgo -consciente, libre y voluntariamente asumido- se salvan y logran su propósito dando un revés al prejuicio que las calificaba de estériles y de cargas para su familia. Se evoca la paradoja profética de Jesús: quien quiera salvar su vida la perderá, quien la pierda… la ganará.

La viuda del templo ofrece a Dios todo su dinero, es decir, le ofrece su vida entera, no echa de lo que le sobra, echa su posibilidad de vivir. Frente a los ricos, que dan con ostentación aquello que les sobra, ella ha puesto en manos de Dios su misma vida. No aparece como discípula expresa de Jesús, pero en su misma pobreza, sin ser profesional de la Escritura, como los letrados, esta viuda se presenta ante Jesús como testigo de Dios, participante de su Reino.

No ha venido Jesús sobre un desierto donde sólo existen espejismos, deseos de poder, violencia y tentaciones. Ha venido también sobre una tierra donde existen viudas como ésta, mujeres generosas que saben servir y ayudar a los demás sin buscar dominar para ello. Jesús no le ha tenido que enseñar su doctrina, ella la sabe desde siempre y la practica desde el fondo de su pequeñez y desamparo. Por eso Jesús la ha observado de lejos, la admira y la coloca como ejemplo para todos.

Esta mujer realiza ya la verdad del Nuevo Templo que Jesús quiere, es decir, intuye que es casa de oración y de confianza para todos y todas. No hacen falta sacerdotes, ni escribas profesionales, ni ancianos que controlen la marcha de la sociedad. Esta viuda generosa, que ofrece a Dios todo lo que tiene, ha descubierto ya el culto en espíritu y en verdad del Nuevo Templo.

Ella es la inversión de los escribas. En el fondo de su sufrimiento –muerte del marido, exclusión, abandono social- ha sabido encontrar y cultivar el principio de la gratuidad, ofreciendo todo lo que poseía. Tiene su corazón centrado en Dios y lo traduce en un gesto de gratuidad abierto a todos. De esta forma aparece como referencia del seguidor o seguidora de Jesús quien vino a dar su vida por los demás.

Ella no lo sabe pues parece no conocer a Jesús pero, en el fondo, le conoce muy bien: está cumpliendo desde la hondura su enseñanza, está caminando segura hacia su Reino. Por eso Jesús no tiene que advertirle ni enseñarle nada; al contrario, ha venido al templo para contemplarla: se fija en ella, la valora y comenta su gesto. Así podemos afirmar que Jesús ha tenido suerte: ha sabido encontrar la persona oportuna en el momento oportuno.

Condenarán a Jesús los escribas pero el verdadero pueblo de Dios está representado y realizado por aquellos y aquellas que son como estas viudas y dan todo lo que tienen para gloria de Dios, es decir, para que las otras personas tengan vida y vida en abundancia.

MARICARMEN MARTÍN
carmen@dabar.net



DIOS HABLA

I REYES 17,10 16
En aquellos días, el profeta Elías se puso en camino hacia Sarepta, y, al llegar a la puerta de la ciudad, encontró allí una viuda que recogía leña. La llamó y le dijo: «Por favor, tráeme un poco de agua en un jarro para que beba». Mientras iba a buscarla, le gritó: «Por favor, tráeme también en la mano un trozo de pan». Respondió ella: «Te juro por el Señor, tu Dios, que no tengo ni pan; me queda sólo un puñado de harina en el cántaro y un poco de aceite en la alcuza. Ya ves que estaba recogiendo un poco de leña. Voy a hacer un pan para mí y para mi hijo; nos lo comeremos y luego moriremos». Respondió Elías: «No temas. Anda, prepáralo como has dicho, pero primero hazme a mí un panecillo y tráemelo; para ti y para tu hijo lo harás después. Porque así dice el Señor, Dios de Israel: “La orza de harina no se vaciará, la alcuza de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra”». Ella se fue, hizo lo que había dicho Elías, y comieron él, ella y su hijo. Ni la orza de harina se vació, ni la alcuza de aceite se agotó, como lo había dicho el Señor por medio de Elías.

HEBREOS 9, 24 28
Cristo ha entrado no en un santuario construido por hombres imagen del autentico , sino en el mismo cielo, para ponerse ante Dios, intercediendo por nosotros. Tampoco se ofrece a sí mismo muchas veces como el sumo sacerdote, que entraba en el santuario todos los años y ofrecía sangre ajena; si hubiese sido así, tendría que haber padecido muchas veces, desde el principio del mundo-. De hecho, él se ha manifestado una sola vez, al final de la historia, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo. Por cuanto el destino de los hombres es morir una sola vez. Y después de la muerte, el juicio. De la misma manera, Cristo se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos. La segunda vez aparecerá, sin ninguna relación al pecado, a los que lo esperan, para salvarlos.

MARCOS 12,38 44
En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo: «¡Cuidado con los letrados! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa». Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales. Llamando a sus discípulos, les dijo: «Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».



EXEGESIS

PRIMERA LECTURA

• Contexto. Personajes: En escena aparecen Elías y la viuda de Sarepta mientras que otros, como Ajab, rey de Israel, o su esposa Jezabel se dejan sentir entre bastidores. Desde el punto de vista social o religioso, los más importantes son el rey, su esposa y Elías, pero el relato bíblico no se fija en ellos sino en una pobre viuda. ¿Por qué?

1 Re 16,29 34 presenta al rey Ajab y a su esposa Jezabel. Por influjo de esta última, el rey hizo lo que el Señor reprueba , erigiendo en Samaría un altar a Baal, dios de la fecundidad, rindiéndole culto. El pueblo, demasiado cauteloso, sigue a su soberano e invoca también a los baales en sus necesidades. El gran paladín del Dios de Israel es el profeta Elías, cuya misión se describe en 1 Re 17 2 Re 2 (el autor de este relato no hace biografía alguna). Para el profeta, sólo el Dios de Israel puede enviar la lluvia a su debido tiempo, y si el rey y el pueblo continúan en sus prácticas idolátricas, la lluvia nunca llegará. Gran paradoja: los dioses de la fertilidad son incapaces de enviar agua que fecunde la tierra.

La lectura de hoy sirve de prólogo al durísimo encuentro del profeta con el rey y su pueblo (1 Re 18 21), a quienes pretende, únicamente, encauzar y dirigir. Sólo al Señor de Israel se debe rendir culto y adoración; sólo la obediencia a la palabra profética hará posible la continuidad de la verdadera historia del pueblo.

Los caps. 17 18 forman una unidad coherente: al comienzo y final, una gran sequía y en medio la narración, una serie de milagros llevados a cabo por el profeta con la finalidad de confirmar la palabra de Elías.

• Texto: tan claro que no necesita comentario alguno.
Sarepta es una pequeño población al sur de Sidón (Fenicia). De este territorio se han importado los baales, pero la soberanía del Dios de Israel también se extiende sobre este territorio y sus habitantes; por eso el profeta se dirige hacia allí, a casa de la viuda.

La situación económica de esta mujer, así como la de su hijo, es extrema. Preparan la última comida antes de disponerse a morir: por eso la petición de Elías suena a egoísta e inoportuna, a "soga en casa del ahorcado". ¿Quién puede creer lo que dice? La palabra profética exige una postura radical de fe "La orza de harina no se vaciará, la alcuza de aceite no se agotará" y un acto de caridad extrema: dar lo poco que se tiene. Reacción humana normal sería despedir al profeta con cara destemplada.

La fe heroica de esta mujer, así como la dádiva de lo poco que tiene, obran el gran milagro: a pesar de la gran sequía que asola todo el territorio, la viuda y su hijo encontrarán su alimento diario. Elías es el profeta del Señor y su palabra se cumple. La actitud heroica de esta anciana será recordada por Jesús en Le 4,24.

Reflexiones. En el Evangelio de hoy, la actitud de otra pobre mujer es el punto central del relato: es ensalzada por dar todo lo que tiene. La viuda de Sarepta también lo da, y a un extranjero.
¿Cómo debemos comportamos los cristianos del siglo XXI? Hoy la gran sequía que asola a la humanidad es la inmigración de muchos hombres de color o del este de Europa que no van buscando la opulencia sino pobres migajas de pan con que poder mal llenar el vientre de los suyos... ¿Cuál es nuestra reacción? Los recibimos "de uñas"; nos mofamos de ellos en los bares; surgen por doquier racismos, xenofobias... ; los políticos alegan que no tienen fondos para estos casos ... ; los jerarcas, ni se enteran... Los mejores les dan alguna migaja de lo que les sobra. ¿Qué pensarían y dirían las dos mujeres, pobres de solemnidad, de los relatos bíblicos?

DABAR



SEGUNDA LECTURA

Este párrafo es el final del párrafo más céntrico del escrito (9,11-28), dedicada al eficaz y definitivo sacrificio de Cristo, pues se encuentra dentro de la sección central (5,11-10,39)

Una primera y esencial observación; no ha de entenderse este sacrificio en sentido expiatorio, ni siquiera cultual expiatorio, pese a toda la terminología que podría desorientarnos. Lo esencial en la intención del autor es presentar la muerte de Cristo como el momento de su total intercesión, su “ordenación sacerdotal” que une para siempre al ser humano con Dios y a Dios con el ser humano, eliminando los obstáculos que se oponen a esa unión. Tal era uno de los sentidos de los antiguos sacrificios, por lo que resulta comprensible que, en aquel ambiente, se usase esa forma de hablar. Pero hay que entenderla bien.

La unión mencionada la lleva cabo Cristo con su compromiso personal. Evidentemente no a favor suyo ni realmente dirigido al Padre, como si éste tuviera algo en contra del ser humano, que el Señor Jesús hubiera de mitigar o hacer perdonar. Es más bien el propio ser humano, en su presente condición pecadora, el objeto de ese compromiso personal del Señor. Es posibilitar al ser humano su propia superación, no por sus esfuerzos, sino uniéndose a quien se ha hecho solidario con él.

El efecto de esta acción de Disto es definitivo. Tendemos a poner tal número de condicionantes al paso real de ese efecto a nuestras personas que realmente convertimos su eficacia en algo teórico. Es claro que el efecto no es automático ni se impone a quien se cierra a él. Pero es preciso pensar en su auténtica eficacia, en la real destrucción de lo negativo que Cristo ha llevado a cabo con su muerte y resurrección.

Con reserva escatológica. Esperamos su segunda venida ya de otra manera, gloriosa y triunfante, para culminar lo comenzado.. Pero eso no quita un ápice lo que el Señor ha hecho por nosotros

FEDERICO PASTOR
federico@dabar.net


EVANGELIO

Texto. Se sitúa en Jerusalén, en el espacio del templo, tras una ronda de preguntas formuladas a Jesús por distintos grupos religioso-políticos. Ahora es el propio Jesús quien toma la iniciativa docente.

El procedimiento empleado por Marcos hasta 8,26 de usar el verbo enseñar sin aportar contenidos de enseñanza, buscando centrar la atención del lector en la buena noticia de la llegada del Reino de Dios, ha dado paso desde 8,27 al empleo del verbo aportando contenidos docentes concretos, buscando desglosar para el lector ideales, actitudes, pautas de comportamiento en el Reino de Dios que ya ha llegado.

En la enseñanza de hoy Jesús contrapone dos actitudes, dos estilos, encarnados en dos personajes, que, en general, eran de extracción social pobre: letrados y viuda. De una parte la ostentación, el afán de notoriedad, la codicia enmascarada de religiosidad (letrados); de otra, la espontaneidad, la sencillez, el desprendimiento desinteresado (viuda).

Marcos realza el contraste entre la viuda y los letrados por el procedimiento de convocatoria expresa del auditorio a cargo del propio Jesús: llamando a sus discípulos les dijo. El mismo procedimiento empleado con anterioridad para recalcar la importancia de la enseñanza: 7,14; 8,34; 9,35.

Comentario. La presencia del Reino de Dios es una realidad gozosa en la práctica de una pobre viuda anónima.

El desprendimiento total frente a la codicia; la búsqueda de los últimos puestos frente a la búsqueda de los primeros.

Concepto limpio del culto, vivido como sacrificio de la persona. Probablemente la viuda no conocía los 613 preceptos de la tradición rabínica, pero sabía dar a Dios lo que es de Dios, no reservándose nada para ella.

La liturgia del día nos recuerda acertadamente a la viuda fenicia que compartió con Elías la última comida suya y la de su hijo. Ambas viudas son una lección, que sólo una mirada atenta, como la de Jesús, es capaz de descubrir en toda su grandeza. Una pregunta: ¿Tenemos educada la mirada para ver dónde está lo realmente importante?

ALBERTO BENITO
alberto@dabar.net



NOTAS PARA LA HOMILIA

Las tentaciones religiosas

Muy extendido debía estar, en la antigüedad, el uso de la religión como plataforma de salvación en los naufragios económicos y sociales, en los fracasos personales y en las situaciones de necesidad extrema. A ella acudían los desesperados y necesitados buscando una solución inmediata, es decir, una aplicación mágica de las fuerzas superiores para obtener, rápidamente, su auxilio y benevolencia ante fenómenos de precariedad o de interés egoísta.

Con el paso del tiempo, tras largos procesos de reflexión realizada en el interior de escuelas llamadas proféticas, se fue abriendo paso una concepción distinta de lo religioso que iba impregnando a las gentes sencillas del pueblo de un sentido superior, más profundo, no supersticioso, más real y vital. El proceso no fue fácil ni corto, encontró mucha oposición y reacciones violentas, porque echaba por tierra las ilusiones de contar con una ayuda fácil y poderosa, una especie de póliza de seguro que previene las desgracias o las compensa.

Muy extendida debía estar, también, la tentación de utilizar la religión como instrumento de las instituciones y estructuras de poder, promoviendo el miedo que atenazara a las gentes obligándolas a someterse dócilmente a la autoridad, porque los poderosos siempre han sentido esa tentación hasta extremos obsesivos y han reaccionado de forma patológica contra quienes han querido separarlos de Dios o presentarlos como contrarios a los criterios de Dios.

En esos dos frentes andaba metido el profeta Elías. Su época, llena de convulsiones, sufría una crisis económica terrible debida a una sequía extrema que podía compensarse con la solidaridad, pero que condujo a muchos de sus contemporáneos a probar suerte en una religiosidad puesta de moda y encabezada por los máximos representantes del poder político.

Ante eso, Elías reacciona enseñando con paciencia a la gente que la vida nos la ha entregado Dios para abordarla solidariamente entre todos. Pero reacciona, también, denunciando abiertamente a los poderosos porque quieren usar la religión de acuerdo a sus intereses y ambiciones de poder. Con astucia quieren manipular la religión utilizando promesas fáciles y creando una curia cortesana de predicadores que propagan sus consignas.

En esta misma situación se encuentra Jesús en su tiempo. Hoy el evangelio nos lo presenta desenmascarando a unos letrados, podía haber puesto igualmente expertos moralistas o asesores religiosos.

A ellos les importaba el reconocimiento social de su dominio académico y legal. Su situación de miseria puede recordarnos a nuestros hidalgos medievales venidos a menos y vestidos con restos de otras gentes para mantener el porte de su figura exterior, aunque carentes de lo más imprescindible para vivir. Para ellos, lo que importa es el prestigio aunque esté vacío por dentro.

La religiosidad madura
Por eso, los dos ejemplos de religiosidad que propone hoy la Biblia están representados en las dos viudas. Pobres, indefensas, en la soledad de su condición, pero abiertas a una solidaridad que da y recibe, abiertas a una confianza más profunda que la que da el poder, porque es la confianza en el corazón de otras personas y, sobre todo, en el corazón de un Dios que se solidariza con nosotros desde la sensibilidad y la compasión, desde la ternura y la comprensión.

No es la solidaridad de Dios una acción puntual que, de repente, ejerce su poder y nos arregla los problemas, esa sería la tentación de la religiosidad mágica, tampoco es una demostración de fuerza y un concurso de promesas incumplidas, esa es la tentación de la política.

La solidaridad de Dios es la que actúa despertando nuestros corazones a una acción comprometida, a un sacrificio personal, a una entrega generosa, a un ofrecimiento de las cualidades personales a favor de los demás.

Lo dice muy claramente la epístola a los hebreos: Como Jesús que se ofreció a sí mismo en el único sacrificio agradable a Dios, en el que sustituye a los antiguos sacrificios de los templos remotos y de las oficinas actuales. Ahora ya no hay templo. Ahora es la vida el templo en el que adoramos a Dios, y lo hacemos presente en la medida en que nos entregamos a los demás, en su nombre, y les apoyamos en su lucha por la vida y en la afirmación de la esperanza.

Lo que llamamos templo, erróneamente, es nuestra iglesia, nuestra reunión, en la que recordamos la vida de Jesús y, desde su recuerdo y presencia viva, cultivamos la esperanza y nos animamos en el amor y el perdón.

JOSE ALEGRE ARAGÜES
pepe@dabar.net



PARA LA ORACION

En la reunión que participamos te invocamos, Señor de la vida, porque eres el apoyo y sustento de toda la realidad. A Ti nos dirigimos desde nuestra experiencia de seres necesitados, sabiendo que nos empujas a enfrentarnos a los problemas en la unión de todos en lugar de confiar en soluciones falsas y en promesas fáciles. Ayúdanos a ser solidarios y sensibles para que nuestro mundo sea más humano.
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Te damos gracias, Dios bueno, autor de este conjunto inmenso y hermoso que llamamos cosmos. Te damos gracias, artista genial, por la imaginación que has puesto en obra creadora llena de formas y colores como ningún otro artista hubiera podido soñar. Te damos gracias, Padre bueno, lleno de comprensión hacia nosotros, seres que habitamos este pequeño rincón del universo pero nunca abandonados ni ignorados por Ti.
En nuestra condición ambicionamos grandezas y plenitud que confundimos fácilmente con cosas materiales y anhelos pequeños hacia los que nos dirigimos compulsivamente sembrando el mundo de caos y tristezas. Pero no nos dejas en la desesperación y nos envías a Jesús que reconduce nuestros pasos hacia la esperanza, el esfuerzo y la unión. Por Él y los que como Él se entregan en el sacrificio solidario de la lucha por una vida mejor, te damos las gracias con todo nuestro corazón
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Y es una suerte haber podido participar de la reunión que alimenta el ánimo y nos ayuda a superar el desaliento que, a veces, se apodera de nosotros al ver la lentitud de nuestro mundo en cambiar y ponerse al servicio de los pobres y menesterosos. Ayúdanos a ser portadores de la esperanza que encontramos en Ti y trabajadores de la paz y la buena convivencia.



LA MISA DE HOY

MONICIÓN DE ENTRADA
Si algo brilla con luz propia en nuestro mundo capi¬talista, son los intereses creados, el cálculo egoísta, el desprendimiento publicitario casado con la explotación del hombre hasta los más profundos niveles.
Y en este marco, calculador y egoísta, nos llega la Palabra de Dios invitándonos a escucharla y hacerla realidad. Su contenido choca y chocar con nuestra rea¬lidad, porque es injusta, calculadora y egoísta Por eso, hoy nos invita a cambiar nuestras actitudes, a sabernos desprender de nosotros mismos, en definitiva, a entre¬garnos de lleno a la búsqueda de un mundo donde el hombre comparte con el hermano todo lo que es y tiene sin cálculos si intereses creados.

ACTO PENITENCIAL
-Porque nos damos a medias. Señor, ten piedad.
-Porque nos regimos por intereses creados. Cristo, ten piedad.
-Porque sólo pensamos en nosotros mismos. Señor, ten piedad.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
La mujer de Sarepta es pobre y se encuentra en graves dificultades en una época de crisis. Sin embargo, sabe compartir lo que es y tiene. Por eso, su esperanza se ve cumplida.

SALMO RESPONSORIAL (Sal 145)
Alaba, alma mía, al Señor.
Que mantiene su fidelidad perpetuamente, que hace justicia a los oprimidos, que da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos.
Alaba, alma mía, al Señor.
El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos, el Señor guarda a los peregrinos.
Alaba, alma mía, al Señor.
Sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, tu Dios, Sión, de edad en edad.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
Cristo nos ha enseñado el camino definitivo de nues¬tra liberación. Ha sido su único e irrepetible ofrecimien¬to quien lo ha conseguido. Por eso, su sacerdocio es efi¬caz y recoger el fruto definitivo en aquéllos que espe¬ran y luchan por ser libres.

MONICIÓN A LA LECTURA EVANGÉLICA
Dos posturas contrapuestas enmarcan el evangelio: la una, hipócrita, es censurada por Jesús; la otra, libre de intereses y cálculos es alabada.

ORACIÓN DE LOS FIELES
Pidamos confiadamente a nuestro Padre, presentán¬dole nuestras necesidades:
-Por la Iglesia, para que no sólo diga que es la Iglesia de los pobres, sino que lo sea efectivamente. Rogue¬mos al Señor.
-Para que el egoísmo y la ambición no cieguen nuestros ojos. Roguemos al Señor.
-Para que el afán de poseer no nos haga explotadores. Roguemos al Señor.
-Para que la esperanza de un cielo nuevo y una tierra nueva nos haga renunciar a nuestras actitudes capi¬talistas. Roguemos al Señor.
-Por todos aquellos que han apostado por una nueva sociedad más justa y compartida, para que sigan esperando y luchando por ella. Roguemos al Señor.
-Por todos nosotros, para que el hecho de confesarnos cristianos nos lleve realmente a serlo. Roguemos al Señor.
Oración: Escucha, Padre, la oración de tus hijos y atiéndelos en sus necesidades. Por Cristo nuestro Señor.

DESPEDIDA
Las nuevas actitudes han de verse reflejadas en la práctica. Por eso, nuestra actuación cristiana ha de dar un profundo cambio.


CANTOS PARA LA CELEBRACION

Entrada: Reunidos en el nombre del Señor (del disco “Reunidos en su nombre”. Palazón).
Salmo: LdS.
Aleluya: 1 CLN E 3.
Ofertorio: Llevemos al Señor (del disco "16 cantos para la Misa"; C. Erdozaín)
Santo: 1 CLN I 3.
Comunión: Amar es darse; Te conocimos al parti el pan. (1 CLN – O 25)
Final: Anunciaremos tu Reino, Señor. (1 CLN 402).



Director: José Ángel Fuertes Sancho •Paricio Frontiñán, s/n• Tlf 976458529 Fax 976439635 • 50004 ZARAGOZA
Tlf. del Evangelio: 976.44.45.46 - Página web: www.dabar.net - Correo-e: dabar@dabar.net

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WebJCP | Abril 2007