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MISIONEROS EN CAMINO: Homilías y Reflexiones para el Domingo de la Sagrada Familia - A / 26 de diciembre del 2010
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domingo, 26 de diciembre de 2010

Homilías y Reflexiones para el Domingo de la Sagrada Familia - A / 26 de diciembre del 2010


Publicado por Iglesia que Camina

SALVEMOS A LA FAMILIA

Que la familia está en crisis hoy nadie puede ponerlo en duda. La familia sufre de varias crisis: crisis de institución, crisis de pareja y crisis de hijos. Posiblemente las tres crisis respondan a una sola, pero esa es la realidad.

Hoy se pone en dudas la familia misma. ¿Hasta donde es necesaria la familia? ¿Hasta donde es necesario hoy el matrimonio? Para muchos hoy es suficiente la convivencia libre y voluntaria sin compromiso algo. Es frecuente escuchar “el matrimonio mata el amor”, incluso no faltan de esos chistes picarescos como “el mejor remedio para el amor es el matrimonio”.

La pareja está en crisis. Por otra parte, hay mucha solemnidad en la boda, pero luego pareciera que el amor se va apagando y comienzan las crisis de pareja. Él ha cambiado. Ella no es la misma. Lo que sucede que han vivido sin conocerse y ahora se descubren como son y ya no se soportan. Hoy día esto se complica con esos “matrimonios por Internet”. Se conocen por Internet, se aman por Internet y deciden casarse por Internet.

Tampoco podemos desconocer que la realidad de los hijos es otra. Como el núcleo está débil, los hijos buscan más la collera de los amigos que la vida de hogar. Es cierto que los hijos necesitan independencia, pero una cosa es la independencia que lleva a la responsabilidad y otra la independencia de hacer lo que hace el grupo. Porque el grupo se ha convertido hoy en “el hogar” de la mayoría de los hijos.

No sacamos nada con criticar a la familia, ni es suficiente conocer sus males y defectos. No es suficiente saber que uno tiene cáncer si luego la ciencia médica no sabe curarlo. No podemos solucionar los problemas actuales de la familia con las recetas del pasado. El núcleo familiar y las condiciones sociales y culturales han cambiado. Por tanto, se necesitan de respuestas también nuevas.

Hay que preparar a los jóvenes para los nuevos problemas porque el nuevo estilo de ser marido y mujer no es el de hace unos años. No podemos negar el matrimonio, pero tenemos que aceptar que su realidad es otra. A problemas nuevos, respuestas nuevas. Aquí la Pastoral Familiar tiene un gran reto y desafío.

Tenemos que salvar a la familia, al matrimonio y, también, a los hijos, pero no con las recetas de la abuela ni con yerbas de curandero. Necesitamos creatividad para saber afrontar la nueva realidad. Necesitamos menos críticas y pesimismos y más búsqueda de caminos nuevos. La familia todavía tiene vida, no la dejemos enfermar y menos aún, no la dejamos morir.




“BUSCABA AL NIÑO PARA MATARLO”

Jesús quiso correr la suerte de cada uno de nosotros desde apenas nacido. El Niño nacido en Belén no es bienvenido para cuantos viven aferrados al sillón del poder y a las comodidades que ofrece el poder. Nada más nacido, Herodes lo busca para matarlo. La vida de los niños y también de los adultos vale poco cuando interfieren o pueden interferir en nuestro bienestar.

Se habla mucho de los Derechos Humanos, pero dónde están los derechos de niños, de los que están en camino en el vientre materno y de los que ya han nacido. Se habla mucho de los derechos de la mujer, pero quién habla de los derechos del hijo concebido y por nacer.

Cuando no tenemos hijos nos desesperamos y buscamos no sé cuántos métodos para ser padres, incluso acudimos a “madres de alquiler” o a “padres donantes”. Pero si podemos tenerlos entonces utilizamos toda la gama de medios para eliminarlos. La conducta de Herodes no acabó y sigue bien actual. Tampoco hoy se quiere tener hijos, también hoy ellos son un peligro para nuestra tranquilidad y felicidad.

Hacemos la guerra a los grandes con armamentos especializados de última generación, pero hay una guerra secreta contra los niños por nacer. Además, con los nacidos también existe la guerra de los malos tratos físicos y psicológicos. Jesús fue un peligro para Herodes. Los niños hoy son también un peligro para cuantos prefieren vivir una vida sin problemas. Todo lo justificamos como “un problema de salud”. ¿Por qué no decir la verdad? Son un problema “para nuestro bienestar”.





FAMILIA DE EMIGRANTES

También la Sagrada Familia fue una familia de emigrantes. Debió abandonar su propia tierra, por razones de pobreza como muchas de nuestras familias emigrantes hoy, sino porque el hijo resultaba incómodo y un peligro para los grandes.

También ellos debieron coger sus pequeños bártulos, fugar de noche a un país extraño y vivir allí como extraños, como indocumentados, como indeseados.

Cada día vivimos las noticias de nuestros emigrantes que abandonan el país en busca de un poco de bienes para su familia. Familias que tienen que vivir cada día con el miedo en el alma de que algún policía los descubra y los ponga al otro lado de las fronteras.

Hace unos años, dando un Curso de Pastoral Familia en Los Angeles, sentí de cerca esa dolorosa experiencia. ¡Cuántos me decía: pida a Dios que ahora al salir no nos topemos con la policía, pues no tenemos documentos!

La Sagrada Familia tampoco tuvo documentos en Belén cuando llegaron. Por eso nadie los recibió. Como cualquier familia emigrante se vieron precisados a salirse a las afueras de la ciudad.

Nos hacemos demasiados mitos y acarameladas ideas sobre la Sagrada Familia. Sin embargo, también ella debió de experimentar la triste realidad de tantas familias que emigran hoy a EEUU o a Europa. Un compañero mío da de comer a unas doscientas familias cada semana. Lo hace en silencio, porque el amor no hace ruido. Nunca olvidaré aquella familia que a las diez de la noche llegó a la Parroquia y debió hospedarla y darle de comer durante una semana lavando él mismo los platos. Su frase se me quedó clavada: “Una cosa es la pobreza y otra es ver el rostro humano de la pobreza.” Y esta es una realidad hoy. Y esta fue la realidad de la familia de José, María y Jesús.

La mística está muy bien pero la realidad es la que duele cada día. Veamos a esas familias que llegan de nuestra Sierra. ¿Adónde las tiramos? ¡Dios está en los arenales como emigrante!





LA FELICIDAD TIENE ESPINAS

Las flores tienen espinas y no por eso dejan de ser bellas y hermosas. La felicidad, también la conyugal y familiar, tiene sus espinas y no por eso deja de ser bella. Lo fácil no suele tener grandes éxitos. No conozco todavía ninguna pareja que no tenga problemas y conflictos. Son normales. En primer lugar, porque las personas son distintas y eso de ya “no son dos sino uno solo”, tiene su interpretación. Los dos seguirán siendo dos. El amor no se realiza con uno solo o matando al otro. El amor es tanto más amor cuanto más crece cada uno, y cuando cada uno es más él mismo.

El amor no suprime las diferencias, las afirma, y tiene la virtud de poner las diferencias como una manera y estilo de mutua complementación. Claro que las diferencias se convierten en un gran obstáculo cuando el amor es frágil y débil. Por eso hay que decir que el problema de los conflictos no son las diferencias sino la verdad del amor.

La Sagrada Familia comenzó con serios problemas y dolorosas espinas, comenzó por “coger al niño y emigrar”, y en ningún momento vemos a José y a Maria enfadarse porque “por tu culpa, porque dijiste que si”, ahora ya ves lo que nos sucede. Los problemas complementan a la pareja, fortalecen el amor y la unión cuando se saben llevar con dignidad y con responsabilidad. Yo no conozco rosales sin espinas, pero sí bellas rosas con finas espinas.





¡FELIZ AÑO, FAMILIA!

Que vuestro amor sea más que vuestras dificultades.
Que vuestra esperanza sea más que vuestras desilusiones.
Que vuestra unión sea más que vuestras diferencias.

¡FELIZ AÑO, FAMILIA!

Que la alegría condimente vuestra vida diaria.
Que vuestro esfuerzo fortaleza vuestra vida de cada día.
Que vuestro fe mutua, disipe todas vuestras dudas.
Que vuestra fidelidad fortaleza la verdad de vuestras vidas.

¡FELIZ AÑO 2011, FAMILIA!

Amaos cada día.
Sonreíos cada día.
Apoyaos cada día.
Valoraos cada día.

¡QUE VUESTRAS ILUSIONES SE HAGAN REALIDAD!

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WebJCP | Abril 2007