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MISIONEROS EN CAMINO: febrero 2011
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lunes 28 de febrero de 2011

Noticias Misioneras del Mundo: 28 de Febrero de 2011


- Simposio de Misionología en Burgos, una trayectoria de interés por las misiones
- Encuentro de voluntarios de la JMJ para las actividades misioneras de la Jornada
- Más cerca de África: exposición pictórica del misionero Juan Ramón Etxebarria
- Misionera valenciana evacuada de Libia quiere "volver cuanto antes"Simposio de Misionología en Burgos, una trayectoria de interés por las misiones
OMPRESS-BURGOS (28-2-11) Con el título “La cooperación misionera a debate” se va a celebrar la próxima semana el XXV Simposio de Misionología en la Facultad de Teología. Seis ponencias y dos comunicaciones van a ser la base del debate del Simposio. La inauguración está señalada para las 10,30 de la mañana del miércoles, 2 de marzo, y la clausura, a las 13,30 del viernes, 4. Entre ambas, el Simposio contemplará la cooperación misionera en distintas dimensiones como la teológica, la religiosa, la humana, la vocacional o la económica.
El origen de los simposios se remonta al año 1975, en que la Facultad de Teología del Norte de España, con sede en Burgos, crea el Instituto de Misionología y Animación Misionera “Padre José Zameza”. Se intentaba así responder al apremio recibido del decreto conciliar “Ad gentes” sobre la actividad misionera de la Iglesia.
El objetivo del Instituto era doble. Por un lado, ayudar a tener un conocimiento más exacto de la situación del mundo y de una Iglesia esencialmente misionera, y por otro, promover el interés y el ánimo de misión para logra, con la cooperación de todos, una más eficaz evangelización.
Los temas tratados en los simposios se pueden agrupar en tres núcleos: en el primero, realizado entre 1975 y 1984, y definido como de “Recepción y evangelización”, se abordaban asuntos como la justificación teológica y el fundamento de la misión, la indigenización, o la Iglesia como sacramento universal de salvación.
El segundo núcleo temático, desarrollado entre 1985 y 1992, se centraba en el quinto centenario del descubrimiento de América y sus aspectos culturales, de población, de libertad y de sociedad desde la óptica de la evangelización misionera.
Finalmente, en el tercer núcleo se encuadran los últimos nueve simposios, que se han celebrado hasta ahora, y cuya referencia han sido los “Nuevos desafíos desde la Redemptoris missio y el contexto actual”. Así se ha reflexionado sobre cuestiones tales como la pluralidad de las religiones y las grandes religiones monoteístas, la pastoral para la nueva misión universal, o el primer anuncio en una sociedad post cristiana. En este sentido, el simposio precedente de hace dos años, versó sobre la vocación misionera específica y la Iglesia local.



Encuentro de Voluntarios de la JMJ para las actividades misioneras de la Jornada
OMPRESS-MADRID (28-2-11) El pasado sábado 26 de febrero tuvo lugar la primera reunión de los voluntarios inscritos para colaborar con la Delegación Episcopal de Misiones y con OMP en la JMJ. Hasta el momento, hay inscritos 28 voluntarios.
En esta reunión se explicó cuál es el proyecto marco que la Delegación ha preparado para el Festival de la Juventud de la Jornada Mundial de los Jóvenes. Fue una gran sorpresa para los participantes ver que están ya dándose pasos serios y firmes para hacer una gran exposición misionera y un encuentro internacional de jóvenes con inquietudes por la misión.
Cada primer viernes de mes se tendrá una oración organizada por todos estos voluntarios para vivir de cerca la misión y el gran acontecimiento de los jóvenes cristianos en este año.
Según comentan desde la delegación de misiones: “Es el primer paso que se da con el fin de que todos los que estamos poco a poco involucrados en esta tarea, conozcamos de primera mano la presencia de las misiones en la Jornada Mundial de la Juventud”.



Más cerca de África: exposición pictórica del misionero Juan Ramón Etxebarria
OMPRESS- BILBAO (28-2-11) Mañana se inaugurará en el centro cívico “La Bolsa”, en el Casco Viejo de Bilbao, una exposición de fotografías y pinturas de Juan Ramón Etxebarria, que permanecerá abierta hasta el día 15 de marzo, organizada por la Delegación Diocesana de misiones.
La colección de pinturas y fotografías que se presentan, está realizada por el artista y misionero Juan Ramón Etxebarria “quiero presentar la realidad del mundo africano. He buscado reflejar la vida de la gente, de los protagonistas que construyen el continente en el día a día, tratando de llegar a su alma, a la esencia. He querido ir más allá de la anécdota al espíritu profundo que recorre la vida de aquellos pueblos”, explica.
En especial, Etxebarria ha recogido la experiencia de Rwanda y Congo, donde se vive en toda su crudeza la violencia extrema y la pobreza, “que es fruto principalmente de ambiciones internacionales, cuyas víctimas son sobre todo mujeres, niños y las mayorías pobres de aquellos países, con la complicidad o el silencio de nuestros países poderosos”. Pero, dentro de esta realidad, el autor ha querido mostrar sobre todo el rostro positivo de la gente, sus deseos de vivir y de luchar, su fuerza interior. “Algo muy profundo, muy real, muy vital de aquellos pueblos, que generalmente aquí se desconoce o se ve con cierta repugnancia o en el mejor de los casos con lástima o conmiseración”, detalla.
Con estas pinturas y fotografías Juan Ramón Etxebarria quiere provocar sobre todo esperanza: “la esperanza que nos viene cuando los oprimidos resisten y luchan. Quiero que afloren las sensaciones vitales y solidarias que nos aporta del continente africano. Y quiero que nos veamos contagiados por la dignidad que nos muestran las víctimas africanas de todas las contradicciones y ambiciones de nuestros pueblos del Norte, y, sobre todo, y deseo que nos veamos llenos del amor que ellos nos ofrecen como respuesta”.
Junto a la exposición de cuadros y fotografías, se colocarán expositores con elementos de la vida cotidiana de las personas que viven en estos países, utensilios de la casa y herramientas para trabajar el campo.



Misionera valenciana evacuada de Libia quiere “volver cuanto antes”
OMPRESS-VALENCIA (28-2-11) Según información facilitada por la agencia AVAN, la religiosa valenciana Inmaculada Martí, perteneciente a la congregación de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, que ha tenido que ser evacuada desde Trípoli (Libia) tras los conflictos registrados actualmente en el país ha expresado, tras su llegada a Valencia, “el inmenso dolor que ha sentido su comunidad y su deseo de volver cuanto antes para seguir prestando ayuda”.
Inmaculada Martí, natural de Bétera, que lleva año y medio en una comunidad de las Hijas de la Caridad ubicada a 8 kilómetros del centro de Trípoli, formada por 13 españolas y dos filipinas, ha indicado en declaraciones a la agencia AVAN que "está siendo complicado asimilar en tan pocos días todo lo que allí está pasando".
Aunque “por las mañanas podíamos salir a la calle, por las tardes desde la Embajada nos recomendaban permanecer dentro de las casas”. Igualmente, la Embajada les aconsejó abandonar el país, “lo antes posible”, ante la “preocupación, la tensión y el riesgo tan grande que existe”.
En la actualidad, la comunidad de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl atiende en Trípoli el Servicio Social de la Iglesia, “lo que comúnmente aquí llamamos Cáritas”, ofreciendo ayuda y alimentos a inmigrantes subsaharianos, “que han incrementado su número notablemente en los últimos años”.
Se trata, fundamentalmente, de inmigrantes procedentes de Eritrea, Etiopía, Nigeria, Ghana o Mali, según la religiosa que ha asegurado que “ha sido muy difícil y doloroso tomar la decisión de abandonar el país y ahora, lo único que nos queda es rezar por todos ellos”.

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Evangelio Misionero del Día: 01 de Marzo de 2011 - VIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 10, 28-31

Pedro le dijo a Jesús: «Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido».
Jesús respondió: «Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia, desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna.
Muchos de los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros».

Compartiendo la Palabra
Por Silvia Ugarte

Queridos amigos:
La primera lectura de hoy podría resultar contradictoria con la gratuidad que comentábamos ayer. “No te presentes a Dios con las manos vacías; esto es lo que pide la ley…” (Eclo. 35, 4-6). A simple vista parece que sólo es valorado ante Dios aquel que realiza sacrificios y se acerca a Él con ofrendas. Muchas veces nos sucede así, nos consideramos aceptados por Dios -o incluso por las demás personas- porque hacemos esto, aquello, y esto otro; y así, cumplimos con una lista de normas “buenas” que nos dan el “derecho” de estar entre los escogidos.
En realidad, el texto no intenta opacar el amor gratuito y la bondad inherente de Dios para con nosotros. Más bien intenta recordarnos que, profesar la fe no es sólo presentarnos ante Él y tener unas dosis de culto religioso, sino que todo ello debe ir acompañado de justicia social. Vivida la misma –primeramente- en el entorno más cercano, en los detalles cotidianos y simples que a veces se nos escapan.
En el evangelio, continuación del pasaje de ayer, Pedro “recuerda” a Jesús que ellos lo han dejado todo y le han seguido. También podemos pensar que su comportamiento es similar al del joven rico: si hago (o he hecho), ¿qué voy a recibir a cambio? Pero entre ambos hay una diferencia: orden cronológico en las frases de inicio en sus respectivos diálogos con el Maestro. Pedro se ha aventurado a seguir a Jesús sin saber muy bien a dónde. No sabe lo que ello implica, pero se lanza. Mientras que el otro está dispuesto a seguirle si las condiciones de Jesús no difieren de las suyas.
En nuestra vida siempre hay curiosidad por el mañana, un intento de planificarlo; y es lo que vemos en Pedro. La respuesta de Jesús puede ser un buen aliciente aunque incluye esa dimensión de lo no previsto que aporta vida a la vida. Aporte que no excluye los momentos difíciles y las situaciones incomprensibles para nuestros esquemas: porque “muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros."

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Misioneros Claretianos: Al Servicio de la PALABRA

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La espiritualidad de la vida consagrada

Publicado por Vida Religiosa

La Exhortación sinodal sobre la vida consagrada indica: “La vida espiritual, por tanto, debe ocupar el primer lugar en el programa de las familias de vida consagrada, de tal modo que cada instituto y cada comunidad aparezcan como escuelas de auténtica espiritualidad evangélica. De esta opción prioritaria, desarrollada en el compromiso personal y comunitario, depende la fecundidad apostólica, la generosidad en el amor a los pobres y el mismo atractivo vocacional ante las nuevas generaciones. Lo que puede conmover a las personas de nuestro tiempo, también sedientas de valores absolutos, es precisamente la cualidad espiritual de la vida consagrada, que se transforma así en un fascinante testimonio“(V C 93).

EL ESPÍRITU ES EL PROTAGONISTA

Afirmar esto significa leer toda la realidad de la vida consagrada a la luz de la espiritualidad. Se trata, pues, de comprender, a la luz de la espiritualidad, la misión, la vida fraterna, la formación, las estructuras de gobierno, la relación con los laicos.
Cuando se habla de espiritualidad, se hace referencia, obviamente, al Espíritu, y, cuando se habla en la Biblia de Espíritu, se habla de soplo y de viento, se hace referencia a una realidad vital que es fecundación y nacimiento. Por tanto, pararse a reflexionar sobre la espiritualidad de la vida consagrada significa entrar en su mismo corazón y encontrar en él las huellas de las actuaciones del Espíritu, en sus orígenes y a lo largo de su historia. Con otras palabras, es hablar de su esencia, de su más profundo significado.
El Espíritu es el verdadero protagonista, que sigue realizando “cosas grandes” en nuestra frágil humanidad. El Espíritu abre el corazón del hombre al encuentro con el Señor que le llama, le consagra y le confía una misión.
La llamada a seguir a Jesús exige renuncias radicales, que conllevan la superación de las más radicales inclinaciones de la naturaleza; por ello se comprende la necesidad de una presencia y de una actividad absolutamente especial del Espíritu de Jesús. El consagrado, superando la fragilidad de la propia carne, está llamado a hacer transparente la presencia del Reino y a demostrar” “ante todos los hombres la soberana grandeza del poder de Cristo glorioso y la potencia infinita del Espíritu Santo, que obra maravillas en la Iglesia.”(LG 44c), así como a convertirse en un ámbito donde el Espíritu Santo actúe – y se le deje actuar – con la más absoluta libertad.


LLAMADOS A UNA ESPIRITUALIDAD DE COMUNIÓN

El fin último de la vida consagrada es realizar en plenitud el misterio de comunión al que el consagrado está llamado, cuyo camino ha trazado Jesús. La Constitución Lumen Gentium ha subrayado explícitamente la llamada universal a la santidad de todos los cristianos en la radicalidad del Evangelio, en el cumplimiento del mandamiento del amor y en el seguimiento de Jesús.
Pero todo esto no excluye lo que el mismo Evangelio presenta, o sea, la posibilidad de un seguimiento particular, diferente del que se le pi-de a todo cristiano, seguimiento que se concreta en la profesión de los consejos evangélicos y en la incorporación a una nueva forma de vida.

“Jesús le dijo a Simón: No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres. Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron“(Lc 5,10-11). “Después Jesús salió y vio a un publicano llamado Leví, que es-taba sentado junto a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: «Sígueme. Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. “(Lc 5,27-28).
A cada uno se le concede un carisma diverso, que no se contrapone de los demás, sino que, dentro de una eclesiología de comunión, se complemente con ellos. Cristo “no sólo ha conferido el honor del sacerdocio real a todo su pueblo santo, sino también, con amor de hermano, ha elegido a hombres de este pueblo, para que, por la imposición de las manos, participen de su sagrada misión“ (PDV 15).
De la misma manera, el carisma de la vida con-sagrada no se contrapone a ninguna otra vocación, sino que la completa mediante la radicalidad del seguimiento y el nuevo estado de vida en el que el religioso se encuentra incorporado. Los consagrados, en primer lugar, están llamados a vivir en comunión con Dios. Un “primer” que expresa una prioridad y no una temporalidad, ya que la vida del consagrado halla sentido y significado solamente a partir de esta comunión íntima y personal.

SEGUIMIENTO RADICAL DE CRISTO

La llamada de Dios y la respuesta del hombre constituyen una alianza de amor, una verdadera consagración que se realiza, antes que en ningún otro y de manera perfecta y definitiva, en el Hijo: efectivamente, Cristo es el ungido, el consagrado por excelencia, el enviado por el Padre.
Este misterio de alianza, que depende total-mente de Cristo, se realiza en la Iglesia, pueblo elegido y consagrado por Dios para ser signo de salvación para el mundo entero. Cristo hace de la Iglesia un instrumento visible de su amor, y consagra a sus miembros en su nombre. Todo miembro del pueblo de Dios es hecho partícipe de la consagración de Cristo y de la Iglesia a través de los sacramentos de la iniciación cristiana, que imprimen en él un carácter indeleble, o sea, una consagración definitiva.
La consagración derivada de la profesión de los consejos evangélicos se sitúa en el contexto y como actuación del seguimiento radical de Cristo, que es objeto de una llamada particular que, a su vez, conlleva un don particular que hace capaz de dar una respuesta. La consagración es el acto con el cual Cristo casto, pobre y obediente, a través de la acción de su Espíritu y la mediación de la Iglesia, configura a sí, de manera particular, al fiel que le responde.
Pablo VI, hablando del don de la virginidad, había subrayado que “ella alcanza, transforma y penetra el ser humano hasta lo más íntimo mediante una misteriosa semejanza con Cristo“ (ET 13). Es el Espíritu “quien forma y plasma el ánimo de los llamados, configurándolos a Cristo casto, pobre y obediente, y moviéndolos a acoger como propia su misión“ (VC 19).
Esto quiere decir que los dinamismos fundamentales del sujeto son asumidos y orienta-dos hacia los bienes del Reino. Por tanto, vivir la consagración religiosa no es sino vivir el particular seguimiento, participando a la misma consagración de Cristo. Él es el consagrado por excelencia, y así, corren parejas la configuración con Él y la consagración (cf. VC 31).

“MÁS PLENAMENTE”

La consagración religiosa es una actualización de la dimensión real, sacerdotal, profética que la consagración bautismal imprime en toda existencia cristiana. En virtud de la “nueva y especial” consagración, se hace a la persona capaz de revivir en sí la dimensión subjetiva del sacerdocio de Cristo, que no solamente ofrece un sacrificio, sino que se ofrece a sí mismo en sacrificio.
Al mismo tiempo, se le hace capaz de ejercer de manera singular su función real, a través de la superación y el dominio sobre las inclinaciones naturales. En particular, ejerce la función profética, precisamente porque representa en su vida el modo de vida del Señor (cf. VC 21-22).
Podemos añadir, con el Concilio (PC 5), que la consagración religiosa, frente a las demás vocaciones cristianas, “expresa más plenamente” las virtualidades de la consagración bautismal, ya que las pone en acto y las extiende a todas las dimensiones de la vida.
La consagración propia de la profesión de los consejos evangélicos mediante el voto de castidad, pobreza y obediencia y el compromiso a vivir en comunidad, abarca todas las dimensiones de la vida, que se convierte en propiedad del Señor, configuración con Él y disposición a acoger el proyecto de salvación.
Los consagrados han de vivir esta comunión en todos los niveles de su existencia cotidiana: entre ellos, en las comunidades locales, en comunión con toda la Iglesia y con los hermanos y hermanas del mundo, para la construcción de una nueva cultura.

TESTIGOS

Cristo, a través de su actividad apostólica, nos ha manifestado cómo es Dios, un Dios misericordioso y solidario con el hombre. La vi-da consagrada, como configuración con Cristo, participa de su consagración y de su misión.
Para el consagrado, ser misionero no es simplemente una opción, sino, por el contrario, un imperativo que nace de su misma configuración con Cristo. Tener “la mirada fija en el rostro del Señor no atenúa en el apóstol el compromiso por el hombre; más bien lo potencia, capacitándole para incidir mejor en la historia y liberarla de todo lo que la desfigura.” (VC 75).
“La búsqueda de la belleza divina mueve a las personas consagradas a velar por la imagen divina deformada en los rostros de tantos hermanos y hermanas, rostros desfigurados por el hambre, rostros desilusionados por promesas políticas; rostros humillados de quien ve des-preciada su propia cultura; rostros aterroriza-dos por la violencia diaria e indiscriminada; rostros angustiados de menores; rostros de mujeres ofendidas y humilladas; rostros cansados de emigrantes que no encuentran digna acogida; rostros de ancianos sin las mínimas condiciones para una vida digna” (Ib.).
De la configuración con la persona de Cristo, fruto de la consagración, deriva la plena participación en la obra de Cristo mediante la misión. La vida consagrada se define, efectiva-mente, por la relación con Dios en Jesucristo, del cual brota el amor al hombre. “«El amor de Cristo nos apremia» (2 Co 5, 14): los miembros de cada Instituto deberían repetir estas palabras con el Apóstol, por ser tarea de la vida consagrada el trabajar en todo el mundo para consolidar y difundir el Reino de Cristo, llevando el anuncio del Evangelio a todas partes, hasta las regiones más lejanas“ (VC 78).
El consagrado es capaz de amar con el mismo amor de Dios en la medida en que se dona y se deja aferrar por Él. Así se convierte en testigo, como Cristo lo ha sido del Padre. Se podría decir que el fin y el contenido de la misión de Cristo es precisamente el testimonio. Cristo es mandado para ser testigo del Padre, de su voluntad y de su designio de amor redentor. Cristo se presenta en el mundo como el testigo del ágape del Padre.

TOTALMENTE DE DIOS Y DE LOS HERMANOS

Igual que Cristo, también los apóstoles son enviados sobre todo para ser testigos. De la misma manera, el consagrado no puede ni debe separar su misión de su testimonio. Solamente así su servicio caritativo no será solamente correcto a nivel profesional y participado a nivel humano, sino que será signo, manifestación, profecía del amor de Dios, que no sólo está al origen de todo amor, sino que es también su fin, como cumplimiento de la vocación a la que Dios llama.
“La aportación específica que los consagra-dos y consagradas ofrecen a la evangelización está, ante todo, en el testimonio de una vida totalmente entregada a Dios y a los herma-nos“(VC 76ª). “Quien ama a Dios, Padre de todos, ama necesariamente a sus semejantes, en los que reconoce otros tantos hermanos y hermanas”(VC 77). El don a Dios y a los hermanos mediante la práctica de los consejos evangélicos, permite a la vida consagrada cumplir su misión de signo permanente, de comunión plena, a la que la Iglesia está llamada en favor de toda la humanidad. Se trata de un testimonio profético, porque despierta la atención hacia lo invisible, accesible solamente mediante la fe.
El profetismo de la vida consagrada, funda-do sobre los dones de la castidad, pobreza y obediencia, asumidos por amor de Cristo, es el servicio específico que ella presta a la Iglesia y al mundo. “El profetismo nace de la experiencia de Dios y de su designio frente a las circunstancias históricas de la vida” (Sínodo de los Obispos sobre la Vida Consagrada, Propositiones, n. 39).
“Toda palabra y todo gesto profético nacen del diálogo de amistad con Dios, que lleva al conocimiento de su voluntad y al discernimiento de espíritus”. No podía faltar, además, la referencia a una doctrina que ya es tradicional, o sea, que “el apostolado de todos los religiosos es, en primer lugar, la misma vida consagrada” (Ib.).
“La verdadera profecía nace de Dios, de la amistad con Él, de la escucha atenta de su Pa-labra en los muchas circunstancias de la historia. El profeta siente arder en el corazón la pasión par la santidad de Dios y, después, haber acogido de ello en el diálogo, del ruego la palabra, la proclama con la vida, con los labios y con los gestos, haciéndose portavoz de Dios contra el mal y el pecado”, (VC 85).

PROFECÍA DE LA MISERICORDIA

La vida consagrada se convertirá en “lugar” de fe vivida, y por tanto será capaz de acoger los retos del mundo, en la medida en que sepa des-cubrir nuevamente y vivir su propia identidad en la consagración, o sea, en esa relación de alianza y pertenencia a Dios en Cristo y en el Espíritu.
Solamente partiendo de su configuración con Cristo sabrá el consagrado dar a su seguimiento el rostro misericordioso de Dios, solamente dejándose vencer por su amor sabrá cultivar la esperanza y se convertirá en lugar de refugio para quien tiene el corazón herido.
El consagrado, dejando todo para entrar en la vida de Cristo, para seguirlo y para ser ab-sorbido totalmente por Él, ofrece a sus herma-nos el primer y fundamental servicio, el más radical y creíble anuncio de la primacía de Dios en la vida del hombre. Así han vivido los Apóstoles, que, siguiendo a Cristo, han dejado todas las cosas para anunciar la Buena Noticia, compartiendo su vida y su misión.
De la misma manera, también el consagra-do ha encontrado a Cristo, que le ha llamado a seguirlo para estar con Él y ser su testigo; cuan-do el corazón se llena de Dios, cuando la mira-da está purificada por su amor, es posible amar y servir como Dios ama y sirve.

PERFUME DE BETANIA

Escribe el P. Cabra: “Como conclusión de la Exhortación Apostólica aparece el espléndido icono de la unción de Betania. Es una elocuente ilustración de la misión de la Vida Consagra-da, que debe estar, ante todo, entregada plenamente a la persona de Jesús, con un amor único e incontenible, amor que procede de la comprensión del misterio de su persona divina, de su amor que se entrega hasta el final”.
He aquí la consagración, que quisiera ser una imitación del “derroche” de la propia vida a ejemplo del Señor. De ese derroche se difunde el perfume por toda la casa: la comunidad de los cercanos y la muchedumbre de los lejanos, a ve-ces sin que lo deseen, son alcanzadas por este perfume. La consagración, el derroche de una vida, se convierte en misión, porque la entrega a Cristo expande el “buen olor de Cristo” por toda la casa. ¿Es posible expresar mejor la fuerza misionera de la consagración?

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Una misionera argentina rumbo a Israel


Hna. Paula Guerreiro, de la comunidad misionera Servidora del Evangelio

La hermana Paula Guerreiro, de la comunidad misionera Servidores del Evangelio, salió ayer rumbo a Israel, donde intentará seguir “construyendo la paz” en la convulsionada tierra de Gaza, donde persiste la tensión y los enfrentamientos entre judíos y palestinos.
La religiosa se despidió de la diócesis de Morón, donde realizaba su tarea hasta el momento, en el transcurso de una misa en el Hogar de Ciegas.
“Lo que llevaré a Israel es, sobre todo, lo recibido aquí en la Argentina: Las personas. La Argentina ya no será para mí un país abstracto del que sólo se conoce a Maradona y un poco más, el tango, mis primos, mis tíos… Ahora la Argentina tiene para mí sus rostros, sus nombres, tiene todo lo vivido”, expresó al boletín diocesano Koinonia.
Y agregó: “Aquí he conocido un pueblo de corazón abierto, con mucho empeño a la hora de las dificultades, como personas que luchan y no se quedan atrás. Personas que nos han abierto las puertas, el corazón, nos han compartido las alegrías y las lágrimas. Yo pensaba: ‘Señor, esto que vivimos aquí, hay tantos países que no lo conocen, que no lo tienen’”.
La hermana Guerreiro puso como ejemplo del trabajar por y para la paz al obispo melquita Elías Chacour, a quien recuerda por su proyecto de una universidad donde puedan estudiar juntos cristianos, judíos, musulmanes y drusos.+

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domingo 27 de febrero de 2011

¡Vive con estilo!


Publicado por Esquila Misional

Como jóvenes, a menudo buscamos la fama y la gloria; ser los primeros en popularidad y «amistades»; buscamos las universidades mejor rankeadas sin cuestionarnos si hasta ahora hemos sido buenos estudiantes. Nos deseamos éxito, amor y salud en una etapa violenta donde la sociedad parece haber perdido toda esperanza. Nos han metido «hasta por las orejas» la idea egoísta de «patentar» nuestra imagen y nuestros pensamientos y venderlos al mejor postor, a la mejor empresa para trabajar sin siquiera preguntarnos si seremos felices, no por el sueldo ganado sino por la satisfacción adquirida de hacer lo que nos gusta.

No quisiera transmitir pesimismos anticipados, los estragos del sistema ya los estamos viviendo «en carne propia» desde hace tiempo, pero justo ahí es donde Jesús nos llama a mantener la esperanza con un estilo propio y único en él, el «gran estilacho» de Dios... Este mes se habla mucho del amor y poco de los que dan su vida hasta el extremo, desde activistas que han herido en la frente a los gigantescos «goliats», hasta aquel ranchero del norte de México que defendió con la vida lo que más amaba: su tierra y su trabajo. Podríamos encajonarnos en discutir si hicieron lo correcto con las herramientas utilizadas, pero no nos toca juzgar ese aspecto. Lo que sí consta es que mucha gente, especialmente joven, los tomó como modelos, como «Trend Topics» (los primeros), quizá justo porque reflejan nuestros sueños reprimidos de trabajar por un mundo sin injusticias ni odios.

Ver «sangrar» a los «gigantes» por sus métodos igual de injustos y violentos se convirtió en una señal de que los «pequeños», egresados de universidades desconocidas y empresas en las que nadie invierte un «cacahuate», pudieron alzar la voz y despojar de sus ropas al «gran hermano» que se había instituido como juez honorable de este planeta...

Como chavos valoramos más a los amigos que «aguantan hasta el final», que no abandonan sus sueños. Si por cada 5 mil empresarios que huyen de México acosados por la violencia, uno decide quedarse a enfrentar los fantasmas de la injusticia que lo oprimen, basta y sobra para admirarlo, aunque no coincida totalmente con el proceder del que hablamos.

El estilo de Dios es el de los humildes, el de los que no saben mucho ni estudian muchos temas, el de los osados y los justos; la forma como Dios hace las cosas es distinta, es aquella que inspira a los últimos, los desconocidos, los no queridos, los huérfanos, los que no han alcanzado justicia... a actuar con su participación y presencia activa.

En muchos casos, nosotros mismos participamos del «juego» de querer ser los «primeros», de acomodarnos por amistad, carrera o prestigio, en cambio, Dios habla a través de los sencillos que se arriesgan anunciando y denunciando que los últimos pueden ser los primeros si se emprende la colaboración mutua por y con causas que parecen perdidas.

Quizá nos convertimos ya en jóvenes que ejercen el liderazgo empresarial en donde nos encontramos, y no es malo, pero con métodos de opresión parecidos a los de los potentados. Quizá aún adolecemos y ahogamos esa fuerte convicción de que el amor de Dios lo puede todo. En tiempos pasados Dios se valió de aquel soñador llamado José vendido como esclavo para ayudar a su pueblo, esas son sus «formas», y no tanto las de artistas y famosos que pregonan paz, sino las de gente de buena voluntad que parece «escondida», pero que trabaja firme en su lucha por la justicia, propia y de los demás.

Vivamos con estilo, con el de Dios, aunque esa moda pueda acarrearnos persecuciones precisamente por «vestirnos» de su amor... Este es el estilo al que somos llamados, no el de los guapos, famosos y mejor «rankeados», sino el de los que, siendo «pequeños y sencillos» se convierten en testigos de paz, justicia, defensa y reconciliación. Como bien dice Benedicto XVI: «El estilo de Dios es diferente. Nos invita a su mesa a nosotros, que somos cojos, ciegos y sordos; nos invita a nosotros que no tenemos nada que darle», y quizá agregaría, «nada que temer puesto que vamos en el nombre del Señor»... ¿No crees?

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Evangelio Misionero del Dia: 28 de Febrero de 2011 - VIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 10, 17-27

Jesús se puso en camino. Un hombre corrió hacia Él y, arrodillándose, le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida eterna?»
Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno. Tú conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre».
El hombre le respondió: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».
Jesús lo miró con amor y le dijo: «Sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo, Después, ven y sígueme».
Él, al oír estas palabras, se entristeció y se fue apenado, porque poseía muchos bienes.
Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios!»
Los discípulos se sorprendieron por estas palabras, pero Jesús continuó diciendo: «Hijos míos, ¡qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios».
Los discípulos se asombraron aún más y se preguntaban unos a otros: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?»
Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: «Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para Él todo es posible».

Compartiendo la Palabra
Por Alejandro J. Carbajo Olea, C.M.F.

Queridos amigos, paz y bien.

Para comenzar bien la semana, nos encontramos un evangelio que habla muy clarito. Tanto, que siempre viene la tentación de hacer interpretaciones (por supuesto, siempre en sentido laxo, pocas veces en sentido estricto). El evangelio del joven rico.

Destaco un detalle del texto. En esta ocasión, a diferencia de otros encuentros, es el joven el que se acerca a Jesús. Podríamos decir que se trata de un chico bueno, religioso, con recta intención. Parece que ha recorrido un cierto camino espiritual (del Espíritu, no de los muchos “espirituejos”, perdóneseme la “palabrota”, que hoy en día están de moda por ahí). Y quiere seguir avanzando por ese camino de fe. En este sentido, nada que reprocharle. Seguramente, si Jesús anduviera hoy por el mundo, muchos jóvenes se acercarían a Él, a preguntarle ¿qué tengo que hacer? Por desgracia, no muchos podrían decir que conocen los Mandamientos, pero eso es otra historia…

Nosotros, los de la vieja Europa como yo, sí podemos decir, como el joven rico, que conocemos los Mandamientos. Y no solo los conocemos, sino que más o menos los cumplimos (Yo, padre, ni robo ni mato, ni voy con malas mujeres, dice mucha gente a la hora de confesarse…) En cierto sentido, somos de los del grupo de Jesús. Hemos estado con Él desde el nacimiento, casi. Sabemos mucho de la vida de Cristo, nos alegramos con la resurrección, y creemos que la muerte no es el final del camino. Y también a nosotros nos viene la tentación de preguntar: ¿qué más puedo hacer? Nos queda la segunda parte –que es la más interesante- la de dejarlo todo, dárselo a los pobres e ir tras Jesús. La tarea de ser verdaderos testigos de la Resurrección. Porque si demostramos, aunque sea sólo un poco, que Cristo es importante en nuestra vida, hasta el punto de dejar algo por Él, que merece más la pena, seremos dignos testigos. En el trabajo, en la escuela, en el barrio, en la parroquia, en la universidad, se puede ser testigo. Intentando vivir como Dios manda.

Algunos puede que tengan que dejarlo todo, salir de su casa, ir al Seminario o a un monasterio, y entregar su vida totalmente a Cristo. Este camino no es para todos. Pero todos sí que podemos pensar hoy qué me impide ir detrás de Jesús. Eso que te ata, que te limita, que al final te hace infeliz, porque no te deja ser libre. Al final, la demanda de Jesús es clara, y la respuesta del joven rico, también. Y tú, ¿qué vas a responder?

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BUSCAR LO ESENCIAL


Sé que la vida vale más que el alimento
aunque éste tenga lábel y sea exquisito;
y que el vestido, a pesar de modas y modistos,
es sólo complemento de nuestro cuerpo.

Sé que los lirios del campo no hilan
y son hermosos y dignos de elogio;
y que la hierba, aun siendo tanta y tan barata,
tiene un color que enamora y descansa.

Sé que los pájaros ni siembran ni siegan
ni almacenan en las estaciones buenas,
y, sin embargo, no les falta el alimento
ni otras muchas cosas para sus cantos y fiestas.

Sé que Salomón fue un hito de grandeza.
y que otros reyes y señores siguen sus pasos,
pero ninguno gana en colorido y belleza
a las flores que surgen en praderas y campos.

Sé que para ti soy valiosa y única
pues llevo tu aliento y seña en mis entrañas,
pero no comprendo tus consejos evangélicos
y termino rota y volviendo cada día a tu fragua.

Sé que por mucho que me preocupe
no logro añadir un palmo a mi estatura
ni una hora al tiempo de mi vida,
y sigo tropezando en la misma piedra.

Sé que nadie puede estar al servicio de dos amos
que tocan y quieren corazones verdaderos,
por eso nos inventamos el divorcio
y los compromisos no duraderos

Sé que en toda historia, al final, pugnas
Tú con el dinero, y no puede haber acuerdo,
pues ambos tenéis intereses opuestos
y queréis corazones enteros.

Sé que no hay que preocuparse por el mañana,
pues a cada día le basta su propio afán.
Sé que Tú eres el sereno de mis noches y días,
Y a pesar de todo no logro dormir tranquilo.

Yo, que deseo y busco lo esencial,
a veces me siento desorientado y perdido
en este mundo en el que vivo
y que solo me ofrece señales de ello.

Por eso, a pesar del consejo evangélico,
me preocupo, agobio y no duermo,
y solo descanso y me entrego a tus brazos
cuando me has vencido y pones en tu regazo.


Florentino Ulibarri

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sábado 26 de febrero de 2011

EL SERMÓN DEL MONTE


VIII Domingo del T.O. (Mt 6,24-34) - Ciclo A
Por José Enrique Galarreta

Una vez más, este párrafo es muy útil, además de por su mensaje, porque nos enseña a leer y a comprender el estilo de Jesús. El domingo pasado leíamos lo de poner la otra mejilla, conocemos lo del camello y la aguja, lo de filtrar mosquitos y tragar camellos, lo de cortarte la mano o sacarte el ojo …

Y tantas otras imágenes usadas por Jesús para impactar al auditorio y grabar en su memoria un mensaje. Las exageraciones son la imagen, el envoltorio, que sirve para hacer llamativo el mensaje.

Es un buen ejemplo del estilo general del Sermón del Monte, conjunto de enseñanzas de Jesús agrupadas en un escenario convencional y bastante poco ordenadas (para nuestro gusto)

Teniendo todo esto en cuenta, el texto tiene tres partes:
1. Nadie puede servir a dos señores;… no podéis servir a Dios y al Dinero.
2. Las imágenes de los pájaros y los lirios.
3. Buscad primero el Reino y su justicia.

Está claro que la primera es un dicho de Jesús, perfectamente acorde con otras enseñanzas de Jesús sobre el dinero (parábola del rico necio, de Epulón y Lazaro…), mientras que la segunda y tercera hablan directamente de la exclusividad del reino, a base de las imágenes de los pájaros y los lirios.

No existe conexión entre la primera y las siguientes, sino que el redactor las ha situado así con el mismo criterio del resto del sermón, que a nosotros puede parecernos caótico.

Nosotros solemos sacar una conclusión acerca de los lirios y de los pájaros que me parece poco adecuada. Como si Dios pusiera a las flores y los pájaros como muestra de la Providencia de Dios, que cuida de todos los seres y les libra de preocupaciones. Es ésta una visión de la naturaleza romántica y de color rosa, bonita sólo para cuentos de niños.

Dios cuida de las flores, que se secan invariablemente como si nadie las cuidase. Dios cuida de los pájaros, que no tienen graneros pero se pasan la vida buscando desesperadamente su alimento, están a merced de los depredadores y están destinados, como todo ser vivo, a la muerte, quizá de hambre, quizá violenta.

No, estas frases no pueden referirse a la providencia, a la confianza en un Dios que se preocupa de nosotros aunque nosotros no trabajemos ni cuidemos de nuestra vida, de nuestra salud …

Jesús no es un simplón providencialista que espera que le caiga el pan del cielo. Jesús fue un carpintero que se ganó la vida con su padre José trabajando durante treinta años, y, cuando recorría los caminos, vivía de lo que le daban, tenía en su grupo un administrador, Judas por cierto) que cuidaba de sus ingresos, y compraba las vituallas en los pueblos del camino (episodio de la samaritana).

Tampoco es verdad que Dios nos cuida y por tanto no nos pasará nada desagradable, como a veces parecen decir algunos salmos. Jesús morirá en la cruz y su Padre no lo salvará de ella.

El sentido de todo esto está en la ultima frase:” Buscad primero el Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura”. Incluso me atrevería a decir que el sentido completo lo encontraríamos así: “Nadie puede servir a dos señores… Buscad primero su Reino y su justicia”, y que los adornos providencialistas se deben a los contagios de Antiguo Testamento a los que nos tiene tan acostumbrados Mateo.

Jesús está hablando de preferencias, de cuál es el primero de nuestros valores. La palabra “valores” exige la palabra “escala”. No se trata ante todo de qué cosas valoramos, sino de cuáles valoramos más que otras.

¿Qué valoramos más, la salud o la diversión, los hijos o ganar más dinero, la fidelidad o el beneficio….? Jesús usa la imagen de “servir a un amo”, porque nuestros valores no son solamente (quizá ni principalmente) actos de voluntad, elecciones, sino sumisiones a una atracción, esclavitudes. Visto así, Jesús ve claramente que unas cosas nos atraen más que otras, y que entre el dinero o el reino nos sentimos mucho más atraídos por el dinero.

“No podéis servir a Dios y al Dinero”. SERVIR, tener como dueño. Se está haciendo la contraposición de dos modo de vivir: para mí – para los otros. Esto se entiende bien con el viejo (y renovado por Jesús) precepto: amarás al prójimo COMO A TI MISMO. Porque se supone que cada uno se ama, busca su propio bien; de lo que se trata es de extender a los demás ese amor, y eso es servir a Dios, eso es el Reino, eso es poner ese valor como primero.

Lo primero, el Reino. Lo demás, después, sólo después. Entonces experimentaremos que el alimento, el vestido, la inmensa mayor parte de las cosas que nos preocupan tanto, tienen mucha menos importancia, y nos preocuparán mucho menos. Jesús no está diciendo que el alimento el vestido… no importan; está diciendo cuánto importan, está diciendo qué es lo primero, lo fundamental, y qué es “después, lo demás, la añadidura”.

En definitiva, lo de Jesús es una nueva escala de valores: qué es antes y qué es después. Nosotros sin duda valoramos lo de Jesús, valoramos el Reino, pero ¿antes que todo lo demás?

Pero todo esto no debe llevarnos sin más a una espiritualidad de renuncia, como pretendieron muchas ascéticas que pensaban “huir del mundo” físicamente, como medio de seguir a Jesús. Lo nuestro no es huir sino hacer que todo sirva para el Reino.

El Reino no se construye huyendo del mundo sino haciéndolo todo con el espíritu de Jesús. No servimos a dos señores cuando compramos, alternamos, procreamos, disfrutamos… Eso mismo puede ser servir a Dios. La espiritualidad de renuncia, de huida es quizá la correcta para algunos, pero desde luego no para la mayoría.

“La añadidura”. La añadidura es que si ordenamos todas las cosas para el Reino, esas mismas cosas cogen mejor sabor. Cuando las cosas se disfrutan y el único y absoluto fin es disfrutar, nos quedamos sin descubrir el disfrute mayor.

Aquí entra muy bien la parábola del tesoro, la de la sal: encontramos más sabor en todo cuando lo dirigimos al Reino que cuando buscamos simplemente disfrutar. El corazón del ser humano no se satisface con disfrutar sin más; esto lleva al hastío del sin sentido. El corazón del ser humano está hecho para más, y el Reino es precisamente ofrecer (y exigir) más.

No por casualidad las bienaventuranzas, el código básico de Jesús, no se formulan como leyes, ni como exigencias:
“seríais más felices si …”.
Parafraseando la última frase de nuestro texto: “Buscad primero el Reino y su justicia, y todo lo demás os sabrá mucho mejor”



PROFESIÓN DE FE EN EL REINO


Creo que son felices los que comparten,
los que viven con poco,
los que no viven esclavos de sus deseos.

Creo que son felices los que saben sufrir,
encuentran en Ti y en sus hermanos el consuelo
y saben dar consuelo a los que sufren.

Creo que son felices los que saben perdonar,
los que se dejan perdonar por sus hermanos,
los que viven con gozo tu perdón.

Creo que son felices los de corazón limpio,
los que ven lo mejor de los demás,
los que viven en sinceridad y en verdad.

Creo que son felices los que siembran la paz,
los que tratan a todos como a tus hijos,
los que siembran el respeto y la concordia.

Creo que son felices los que trabajan
por un mundo más justo y más santo,
y que son más felices
si tienen que sufrir por conseguirlo.

Creo que son felices los que no guardan en su granero
el trigo de esta vida que termina,
sino que lo siembran, sin medida,
para que dé fruto de Vida que no acaba.

Y creo todo esto porque creo
en Jesús de Nazaret, el Hijo,
el hombre lleno del Espíritu,
Jesucristo, el Señor.

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Evangelio Misionero del Dia: 27 de Febrero de 2011 - VIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A

Vente con los lirios y los pájaros
a disfrutar de que Dios nos cuida

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 6, 24-34

Dijo Jesús a sus discípulos:
Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero.
Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer o qué van a beber, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido?
Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros y, sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos? ¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida?
¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos. Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!
No se inquieten entonces, diciendo: «¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?» Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan.
Busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura. No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción.

Compartiendo la Palabra
Por Santiago Agrelo ofm

"Yo no te olvidaré"

Dinero, riquezas, poder, no se avienen a desempeñar en la escena del mundo el papel de medio al servicio del hombre, y la sugestión los erige en dioses a los que el hombre ha de servir. Cuando decimos “a los que ha de servir”, entendemos que el hombre les ha de entregar su vida, ha de poner en ellos el corazón, ha de confiar en ellos, pues espera descansar en ellos, conforme a lo que expresan las palabras del necio: “Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente”[1].

“Sintiendo lúcidamente o por instinto su inconsistencia, el hombre busca puntos de apoyo para el soplo que es su vida. Siente un miedo atroz a disiparse. Construye estructuras: «alturas» de dignidad o poder, muros que acogen y resguardan. El hombre se apoya en la opresión, haciendo de los demás plataformas en que afianzarse; luego construye salvaguardias de su explotación. Se apoya en el robo, en el despojo, sobre todo del pobre y desvalido. Se apoya en la riqueza que va creciendo, justa o injustamente”[2].

En el dinero idolatrado, el hombre busca un apoyo para su natural inconsistencia.

También el creyente, experto en flaquezas, busca fundamento. Tú lo has confesado con el salmista: “Sólo en Dios descansa mi alma, porque de él viene mi salvación… Sólo él es mi roca y mi salvación”.

Con esa fe hemos acogido la enseñanza de Jesús: “No estéis agobiados por vuestra vida… Mirad los pájaros del cielo: no siembran ni siegan ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta… Fijaos como crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos… No os agobiéis por el mañana”.

Pero no olvidéis, queridos, la traducción que de estas palabras hizo un día el mismo Jesús en la cátedra de la cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Necesito recordarla, porque son del hombre, de cada hombre, clamores y pregunta de aquel crucificado. Necesito recordarla, porque el evangelio se proclama siempre y sólo para crucificados. Y son para Jesús y para el hombre las palabras de la antigua profecía: “¿Es que puede una madre olvidarse de su criatura, no conmoverse por el hijo del sus entrañas? Pues aunque ella se olvide, yo no te olvidaré”.

También el Cuerpo de Cristo, sobre todo el Cuerpo de Cristo que hoy recibes en comunión, lleva grabado el mismo mensaje: “Yo no te olvidaré”.

Feliz domingo.

[1] Lc 12, 19.
[2] Luis Alonso Schökel – Cecilia Carniti, Salmos I, p. 826.

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Palabra de Misión: Una economía a prueba de pobres / Octavo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A – Mt. 6, 24-34 / 27.02.11



Continuando con el sermón del monte del Evangelio según Mateo, la liturgia dominical nos acerca al final del capítulo 6 del libro. El tema de la perícopa seleccionada parece ser la providencia y la actitud del ser humano frente a ella. En este caso, providencia tiene mucho que ver con el Reino de Dios. Quizás, normalmente estemos acostumbrados a pensar los dos conceptos por separado. Una cosa sería la providencia, aquella bondad divina que nos proporciona medios de subsistencia, y otra cosa sería el Reino de Dios, realidad escatológica de plenitud de la Creación. Como si la primera tuviese lugar en la línea histórica que nos ocupa, y lo segundo, el Reino, estuviese al final del camino. Pertenecerían a dos etapas diferentes. Jesús, en cambio, las unifica: quien busca el Reino y la justicia, encuentra la providencia. Otro juego de conceptos se revela aquí: hay cosas centrales y cosas periféricas, que no tienen el mismo valor y que si no sabemos diferenciarlas, nos llevan a tomar malas decisiones. El centro es el Reino y la justicia del Reino; lo demás es periférico. Quien opta por lo central está afectando lo periférico, aunque no se dé cuenta de ello inmediatamente.

Bajo esas ideas se desarrollan las palabras de Jesús. Mateo las ha conservado todas juntas en esta sección; Lucas las ha dividido un poco en Lc. 12, 22-31 y Lc. 16, 13. Como siempre hay modificaciones, pero responden a una fuente común, que los estudiosos denominan la fuente Q. En Mateo, particularmente, el contexto de su auditorio judeo-cristiano lo lleva a elaborar modismos literarios acordes a sus destinatarios, como por ejemplo la inclusión del término justicia. En Mateo, lo justo y la justicia son tópicos clave, como corresponde a un hebreo. Cumplen la justicia (son justos) los que se suman al proyecto de Dios que es el Reino. Son bienaventurados los que desean que se concrete el Reino (cf. Mt. 5, 6) y los que soportan persecuciones por ser leales a ese Reino (cf. Mt. 5, 10). No se trata de una justicia exterior, litúrgica, cultual, como la de los escribas y fariseos, que aparentan (cf. Mt. 5, 20); es una justicia que se realiza sin esperar recompensa (cf. Mt. 6, 1), que trae las demás cosas por añadidura (cf. Mt. 6, 33), que es lo más importante de la Ley (cf. Mt. 23, 23). Se busca la justicia cuando se entrega la vida a la utopía divina de un mundo pleno. Por eso José, esposo de María, es un justo (cf. Mt. 1, 19), y también Abel, el hermano de Caín (cf. Mt. 23, 35), y quien recibe a un justo se hace justo (cf. Mt. 10, 41). Son los que no ponen obstáculos al desarrollo del plan de Dios, y por ende, son los que confían en la providencia, no pasivamente, de brazos cruzados, sino esperando confiados. A los justos les corresponde el Reino de Dios, no por sus méritos con los que se lo habrían ganado, sino porque el Reino llegó a ellos al no encontrar obstáculos; sus vidas se hicieron Reino.

Una característica del justo del Reino es que ha elegido a su Señor. Su Señor es Dios, no el dinero. La frase con la que iniciamos la lectura de hoy, y que también está en Lc. 16, 13, tiene una estructura concéntrica que se respeta en las versiones de ambos evangelistas:

a. Ninguno (ningún criado) puede servir a dos señores;

b. porque aborrecerá a uno y amará al otro,

b´. se apegará a uno y despreciará al otro;

a´. no se puede servir a Dios y a Mamón.

Los dos extremos de la frase se corresponden, son sentencias. En el centro hay dos afirmaciones muy similares que explican y dan la razón de las sentencias. No se puede tener dos señores porque la lealtad a uno de ellos termina siendo irreal. En el caso de Mamón y de Dios no hay compatibilidad, son señores opuestos. Sobre el término Mamón no está bien claro su origen. Algunos lo adjudican al fenicio mommon que significa beneficio, utilidad; en arameo, ni la Biblia en hebreo ni la traducción griega lo conservan; el Nuevo Testamento lo conserva como palabra aramea, y su significado directo puede ser ración, alimento, provisión, depósito o prenda. En definitiva, siempre se trata de posesiones materiales, de bienes capitales. Con el tiempo, estos bienes se transforman en una figura, un poder personificado que representa al dinero, a las riquezas. En este sentido lo utiliza Jesús. Mamón es un dios, el dios de las riquezas. El ser humano puede convertirse en siervo de este dios, hasta el punto de entregarle su existencia. Cuando eso sucede, Yahvé ha sido desplazado.

Pero la cuestión no termina aquí. Este dios de las riquezas es falso, y por ser falso, no libera, sino que esclaviza. Mamón exige estar pendiente de él, intentando aumentar los bienes, mantener un status social, comprar lo último, lo mejor. Jesús repite el verbo merimnao en cinco ocasiones (versículos 25, 27, 28, 31 y 34), que en griego significa afanarse, estar ansioso. Cuando nos dominan las riquezas, aparece la preocupación exagerada por lo material, que conlleva una ansiedad enferma. Esa ansiedad esclaviza al ser humano, que no puede ser libre para hacer tal o cual cosa. La sobre-preocupación por la comida, por el vestido, por el día de mañana, en cuanto estas cosas representan lo económico, causa enfermedad. Jesús, experto observador de la naturaleza, hace notar que los pájaros del cielo se alimentan sin cosechar ni acumular en graneros (típicas actividades económicas humanas), y que los lirios del campo están vestidos majestuosamente sin ser reyes (figura social típicamente asociada a las riquezas). Si los pájaros y los lirios son tratados así por la providencia, cuánto más lo serán los varones y mujeres. Recordemos que en la región mediterránea del Siglo I, sobre todo en la zona de Palestina, dos cuestiones eran vitales para la humanidad: el honor y la subsistencia. En este pasaje, Jesús se está refiriendo a la subsistencia. Para los oyentes ricos, estas palabras son una bofetada, un llamado enérgico de atención. Para los oyentes pobres, para los campesinos de Galilea, estas palabras son una esperanza. A la preocupación diaria de subsistir, de conseguir los bienes materiales necesarios, Jesús opone/propone la visión del Dios Padre y del Reino. Es una visión idílica, pero real y necesaria. El mundo no cambia ni se salva desde la acumulación de capitales, sino desde la confianza en Dios y el cumplimiento de la justicia, que consiste en no oponerse al proyecto del Reino. Hay que confiar, dice el Maestro. No confiar ciegamente; de eso no se trata la fe ni la esperanza. Hay que confiar desde el compromiso activo con la providencia; ese compromiso implica no tranzar ni negociar con las riquezas.

Jesús no elabora un modelo económico como lo hacen los grandes economistas de Harvard que despliegan por el mundo el neoliberalismo. Esos modelos no tienen en cuenta a los seres humanos. Se diseñan en oficinas suntuosas, entre intelectuales de saco y corbata, sin consultar a los pobres. Lo que Jesús trae, en cambio, es una actitud de vida. Y eso que trae está gestado en el seno de los pobres, en Galilea, en los campos. Jesús puede hablar de economía porque vive la vida de los pobres; ¿quién mejor que alguien como Él? ¿A quién creerle más: a Harvard o a Jesús? El lema del mundo (el lema que está sumiendo al mundo en pobreza) es que el mercado manda. Traducido en términos bíbicos: Mamón manda. Si es así, entonces Yahvé, el Padre de Jesús, ha quedado en algún cajón escondido. No es una dicotomía vieja, de hace dos mil años. Aún hoy vale preguntarse a quién servimos, quién nos quita el aliento, quién consume nuestras vidas, qué tipo de existencia llevamos.

En la macro-economía interviene Harvard y sus genios. En la micro-economía interviene nuestra posición respecto a los bienes. ¿Estamos ansiosos, desesperados por el mañana? ¿Estamos pendientes de acumular? ¿Y qué hacemos con el hermano que, en lugar de acumular, sólo puede endeudarse? La crítica a la acumulación como sistema mesiánico de la economía es que se basa en la deuda de otros. Unos pueden aumentar su capital siempre y cuando otros lo disminuyan. Desde esos endeudados es que habla Jesús, desde la experiencia del que gana lo justo para la comida diaria, y hasta menos. Son ellos los que sostienen el sistema injusto, no por propia decisión, sino por opresión. Sin los endeudados, nadie podría acumular de más. Es en ellos que debemos pensar cuando proyectamos modelos económicos. Esto está más allá del capitalismo y del socialismo como polaridades que absorben las posibilidades de construir la sociedad. Esto se trata de seres humanos; la economía que no se piensa desde los seres humanos es una mentira, una falacia. Para nuestro día a día vale lo mismo: si pensamos nuestros bienes desde nosotros, desde el egoísmo, entonces nos mentimos; si los pensamos desde el endeudado, desde el prójimo en miseria, cambia la perspectiva. El pobre es el que determina qué hacer con los capitales, no los dueños del capital, que a la larga, en la mirada del Pentateuco, de los Profetas y de Jesús, no son los verdaderos dueños, pues todo pertenece a Dios, y Dios quiere que todo sea de todos. Distribuir la riqueza es, en definitiva, más que un objetivo político o el motivo de una campaña electoral, hacer la justicia del Reino.

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VIII Domingo del T.O. (Mt 6,24-34) - Ciclo A: A cada día le basta su propio afán



Hay una parábola oriental que es aleccionadora: “Un monje hindú, un sannyasi, había llegado a las afueras de la aldea y acampó bajo un árbol para pasar la noche. De pronto llega corriendo un habitante de la aldea y le dice: ‘¡La piedra! ¡La piedra! ¡Dame la piedra preciosa!’. ‘¿Qué piedra?’, le pregunta el sannyasi. El aldeano contestó: ‘La otra noche se me apareció en sueños el Señor Shiva y me aseguró que si venía al anochecer a las afueras de la aldea, encontraría a un sannyasi que me daría una piedra preciosa que me haría rico para siempre. El sannyasi rebuscó despacio en su bolsa y sacó una piedra.

‘Probablemente se refería a ésta, dijo mientras entregaba la piedra al aldeano. La encontré en un sendero del bosque hace unos días. Por supuesto que puedes quedarte con ella’. El hombre se quedó mirando la piedra con asombro. ¡Era un diamante! Tal vez el mayor diamante del mundo, pues era tan grande como la mano de un hombre. El aldeano tomó el diamante y se marchó. Pasó la noche dando vueltas en la cama, incapaz de dormir. Al día siguiente, al amanecer, fue a despertar al sannyasi y le dijo: ‘Dame la riqueza que te permite desprenderte con tanta facilidad de este diamante”‘.

“Poderoso caballero es don dinero”, afirma el dicho español. En efecto, parece que es la llave maestra que abre casi todas las puertas. Sin embargo, no es así. Los bienes más importantes no se compran con dinero. Con dinero se puede comprar un chalet, pero no un hogar ni una familia en armonía; se puede comprar a un juez, pero no la paz de conciencia; se puede garantizar el porvenir de una vejez, pero no el porvenir eterno; se pueden lograr viajes, fiestas y bienes de consumo, pero no se puede lograr la alegría interior que nace del sentido de la vida.


No podéis servir a dos señores

Jesús al explicar las bienaventuranzas es bien claro: “No podéis servir a dos señores. No podéis servir a Dios y al dinero”. No quiere decir que usar el dinero sea idolatría. Lo que nos destroza es convertirnos en esclavos del dinero, porque esa actitud está manifestando nuestro apego a todo aquello que podemos adquirir con él. Dios no puede querer de mí nada para Él. Lo único que espera de mí es que sea yo.

Se trata de elegir quién es nuestro Dios, en quién des­cansa nuestra seguridad, en quién depositamos nuestra con­fianza.

Los demonios de la economía

El primero es, tal vez, el rendimiento. Durante muchos años, los seres humanos han tenido el sentido común suficiente como para no trabajar más que lo preciso para llevar una vida alegre y satisfactoria. El capitalismo moderno, por el contrario, elevó el trabajo a «sentido de la vida». A B. Franklin se le atribuye la famosa frase «el tiempo es oro». Quien no lo aprovecha para ganar, está perdiendo su vida. , pero, ¿vive la gente más feliz?

El segundo demonio sería la obsesión por acumular dinero. Todos sabemos que el dinero comenzó siendo un medio inteligente para medir el valor de las cosas y facilitar los intercambios. Hoy, sin embargo, «hacer dinero» es para muchos una especie de deber. Es difícil llegar a «ser alguien» si no se tiene dinero y poder económico.

Muy emparentado con este último demonio está el de la competencia. Lo decisivo para bastantes es competir y luchar para superar a los demás rivales. Es innegable que una «sana dosis» de competitividad puede tener aspectos beneficiosos, pero cuando una sociedad funciona motivada casi exclusivamente por la rivalidad, las personas corren el riesgo de deshumanizarse, pues la vida termina siendo una carrera donde lo importante es tener más éxito que los demás.

La cultura de lo efímero

Uno de los hechos más característicos de nuestros tiempos es la aparición constante de nuevos productos en el mercado. La competencia fuerza a los fabricantes a inundar la sociedad de artículos siempre nuevos. Ya no interesa elaborar productos que duren. Es más rentable fabricar objetos efímeros para introducir al poco tiempo modelos mejorados.

Vivimos envueltos en una cultura del «tírese después de usado». Todo tiende a ser efímero y transitorio. Una vez usado, hay que buscar el nuevo producto que lo sustituya.

Esta cultura puede estar configurando también nuestra manera de vivir las relaciones interpersonales. De alguna manera, «se usa» a las personas y fácilmente se las desecha cuando ya no interesan.

El anuncio del Evangelio

Vivimos en un mundo inhumano, donde una minoría podemos comer todos los días y vivir en libertad.

La Iglesia no puede hoy anunciar el Evangelio sin desenmascarar toda esa inhumanidad, y sin plantear las preguntas que apenas nadie se quiere hacer:

¿Por qué hay personas que mueren de hambre, si Dios puso en nuestras manos una tierra que tiene recursos suficientes para todos? “

¿Por qué tenemos que ser competitivos antes que huma- nos? ¿Por qué la competitividad tiene que marcar las relaciones entre las personas y entre los pueblos, y no la solidaridad?

¿Por qué hemos de aceptar como algo lógico e inevitable un sistema económico que, para lograr el mayor bienestar de algunos, hunde a tantas víctimas en la pobreza y la marginación?

¿Por qué hemos de seguir alimentando el consumismo como «filosofía de la vida», si está provocando en nosotros una «espiral insaciable» de necesidades artificiales que nos va vaciando de espíritu y sensibilidad humanitaria?

¿Por qué hemos de seguir desarrollando el culto al dinero como el único dios que ofrece seguridad, poder y felicidad? ¿Es ésta, acaso, «la nueva religión», que hará progresar al hombre de hoy hacia niveles de mayor humanidad?

No son preguntas para otros. Cada uno las hemos de escuchar en nuestra conciencia como eco de aquellas palabras de Jesús: «No podéis servir a Dios y al Dinero».

El sentido de mi vida

La pregunta fundamental que nos hace el Evangelio de hoy es sencilla: ¿Qué sentido o en ocupo mi vida: en satisfacer mis necesidades o en ser más humano?

Lo primero nos encierra en nosotros mismos, el ser humanos nos abre a las necesidades de los demás.

Los cristianos debemos luchar por una sociedad en la que lo principal no sea el dinero, sino la per­sona humana. Y es que el dinero es el rival de Dios por una razón muy sencilla: porque el dinero acumulado y mal repar­tido -el capital- es el enemigo del pueblo, es el enemigo del hombre. Y esto la historia, también la historia reciente, lo de­muestra claramente.
El resumen del mensaje de Jesús está en la última frase: no os preocupéis por el mañana, a cada día le basta su propio afán.

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Homilías y Reflexiones para el VIII Domingo del T.O. (Mt 6,24-34) - Ciclo A


Publicado por Iglesia que Camina

LA PROVIDENCIA NO ES INVITACIÓN A LA PEREZA

Leyendo el Evangelio de hoy diera la impresión de que Dios lo tiene que hacer todo por nosotros. ¿Por qué preocuparse del mañana si Dios nos traerá el pan a la puerta de la casa, como nos traen el periódico? ¿Por qué preocuparse del mañana si Él nos regalará nuestro vestido cada mañana?

Es decir, nosotros a sestear tranquilos porque Dios será nuestro panadero, nuestro sastre y todo. ¿Será ese el sentido de la providencia que aquí se nos describe? Creo debiéramos comenzar por el final: “Buscad primero el reino de Dios: lo demás se os dará por añadidura.”

¿Que Dios viste de colores a las flores? Yo estoy convencido, pero a las flores tenemos que regarlas y abonarlas. De lo contrario, tanta belleza se seca y se muere.

¿Que los pajaritos no siembran ni cosechan? También es cierto, pero yo miro a mi jardín y contemplo cómo los pajaritos andan todo el día picoteando buscando su alimento.

La providencia es confianza en Dios, abandono en Dios pero, a la vez, es poner lo nuestro. Nos regala las papas, pero tenemos que sembrarlas y cuidarlas. Nos regala el trigo para que no nos falte el pan, pero tenemos que sembrarlo, extirpar las malas hierbas, luego tendremos que segarlo y moler los granos para hacer la masa y cocer el pan.

Yo diría que la providencia es un confiar y fiarnos de Él, pero luego colaborar con Él. Dios no fomenta la pereza, sino la confianza. Dios no ahorra el esfuerzo que nosotros podemos hacer. Él pone lo suyo, pero siempre que nosotros pongamos lo nuestro.

Tendremos que buscar trabajo, porque Él no nos lo va a dar. Tendremos que trabajar porque Él no suple nuestra pereza. Los perezosos no son signo alguno de que creen en la providencia, sino de vagos.

Lo que Jesús nos pide es que no vivamos como si Dios se olvidase de nosotros. Y no quiere que vivamos con la angustia del mañana. Es la confianza de los hijos en el padre. Pero también los hijos tendremos que hacer algo. Mientras el padre y la madre siembran el campo ellos tendrán que ir a la escuela. Dios siempre le echará una mano al hombre. Pero con ello no quiere hombres mancos. Siempre cuidará de nosotros, pero nosotros ¿tendremos la suficiente confianza en Él?



PEDIMOS MUCHO Y HACEMOS POCO

El Evangelio de hoy termina con una frase que invita al examen. “Sobre todo buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura.” Nosotros todo se lo pedimos, pero qué hemos hecho antes por el reino de Dios.

Lo más fácil es quejarnos de que Dios “no me escucha”, pero no nos preguntamos si nosotros le hemos escuchado. Nos lamentamos de que Dios “no nos echa una mano” cuando estamos mal y lo necesitamos, pero cuándo le echamos una mano nosotros a Dios para que su reino y su justicia sea una realidad.

No es que Dios cobre por adelantado. Dios no cobra ni adelantado ni retrasado. Es que para recibir los dones de Dios también nosotros necesitamos estar preparados y dispuestos. No basta echar la semilla en la tierra, si la tierra no está abonada y arada. La semilla puede ser buena y abundante, pero la semilla requiere de condiciones para su crecimiento.

No es Dios quien cobra primero. Somos nosotros los que necesitamos estar en condiciones de recibir sus dones y su ayuda. Es ahí donde posiblemente fracasen muchas de nuestras oraciones. El mejor abono y las mejores condiciones para recibir los dones de Dios es que Él nos encuentre metidos en sus intereses que, al fin y al cabo, más que intereses suyos son nuestros.






PARA COMENZAR EL NUEVO CURSO

Pronto comenzaremos el nuevo Curso. Para muchos comienza un pequeño calvario de angustia y miedo. Miedo al fracaso. Creo que es el momento en que padres y educadores deben animar a los jóvenes a no tener miedo, porque el fracaso también puede ser el comienzo de un éxito:
El músico Bruckner sólo pudo escuchar su quinta Sinfonía diecinueve años después de haberla compuesto.
Gerald M. Hopkings, posiblemente el mayor poeta inglés moderno, murió sin ver publicadas ni una sola de sus poesías.
Teilhard de Chardin,que escribió como veinte o treinta volúmenes sin ver publicado ni uno solo durante su vida. Hoy son textos de investigación y ciencia en todas las bibliotecas.
Mozart escribió la Sonata 545 dos días después que una de sus hijas “muriera de hambre” y mientras su esposa coqueteaba alegremente en un balneario con quienes disfrutaban de mejor fortuna. Entre tanto Mozart, muerto de hambre, acudía a las casas de los ricos y llenaba sus bolsillos de croquetas y bocadillos para poder comer los días siguientes.
Como ves, muchas de las grandes figuras y genios apenas pudieron disfrutar de sus triunfos. Los triunfos llegaron después que ellos no ya no estaban para sentir el aplauso.

Hemos de enseñar a los hijos a luchar, a triunfar, pero también a ser fuertes en los fracasos. Que la vida es más que un fracaso, es que el que fracasa hoy puede triunfar mañana. Es importante para ustedes padres de familia y para sus hijos que guarden esta página para esos momentos en los que el desaliento quiera apoderarse de sus corazones. Martín Descalzo dice a este propósito: “La vida es una larga paciencia y el desaliento es una gran cobardía.”




¿SE PUEDE VENCER EL MAL?

Todos conocemos lo malo que existe en nuestro alrededor. Todos nos preguntamos qué hacer frente al mal, cómo vencerlo y si es posible superarlo.

Yo siempre había entendido que la tiniebla se vence con la luz.
Un simple fósforo es capaz de iluminar la más espesa de las oscuridades.
Una sonrisa es capaz de borrar la mayor tristeza.
Una palabra amable es capaz de hacer bajar el tono del que grita.
Un poco de azúcar es capaz de endulzar una taza de café.
Una simple caricia es capaz de ganar un corazón.
Una llamadita de teléfono es capaz de despertar infinidad de recuerdos olvidados.

Jesús ha sido el único que ha descubierto la clave.
El mal sólo puede ser vencido por el bien.
El odio sólo puede ser vencido por el amor.
El resentimiento sólo puede ser vencido por un sentimiento de cariño y afecto.
El pecado sólo puede ser vencido por la gracia.
La pereza sólo puede ser vencida por un poco de esfuerzo.
La vulgaridad sólo puede ser vencida ejerciendo el bien.
El pecador sólo puede ser vencido por el santo que se despierta en él.
El silencio sólo puede ser vencido por una palabra amable.
La guerra sólo puede ser vencida por los gestos de paz.
La miseria sólo puede ser vencida por una actitud del compartir de los que tienen.

Una bofetada, decía Jesús, sólo puede vencerse poniendo la otra mejilla.
La oscuridad sólo puede ser vencida por la luz.
La mentira sólo puede ser vencida por la verdad.
La desesperación sólo puede ser vencida por un poco de esperanza.
La frialdad de los unos con los otros sólo puede ser vencida con un poco de calor humano.
El cansancio sólo se vence con un poco de descanso.





SER COMO LAS ABEJAS

Sé como las abejas. Tienen un bello oficio. Visitan las flores del jardín y se llevan el polen de las flores para con él fecundar otras semillas. Busca lo bueno que hay en la vida y fecunda con ello tu vida y la vida de los demás.
Sé como las abejas. Tienen un bello oficio. Visitan las rosas y no se fijan en las espinas, sólo buscan la miel que hay en ellas. ¿Por qué andar buscando siempre lo malo que hay en la vida? Si fuésemos abejas dejaríamos de lado las espinas y contemplaríamos las rosas.
Sé como las abejas. Tienen un bello oficio. Recogen la miel que hay en cada flor del jardín, en las grandes y en las chicas, en las muy bellas y en las que no lo son tanto. Es que para quien busca siempre, hay mucho de bueno que encontrar en la vida de cada persona.
Sé como las abejas. Tienen un bello oficio. Repasan las flores, las del jardín y las del monte y con la miel que encuentran hacen luego ellas un rico panal. Cada día debiera elaborar mi panal con toda la bondad que descubro en los míos y en los de afuera.
Sé como las abejas. Tienen un bello oficio. Elaboran un rico panal de miel suficiente para ellas y la mayor parte te la regalan a ti para que endulces tu vida. ¿Por qué quedarme con mis alegrías si son suficientes para mí y para compartirlas con los demás?
Sé como las abejas. Tienen un bello oficio. Son fecundas y alimentan con su miel a los demás. A los hijos no basta darles la vida, hay que darles luego la miel, ese gusto y ese sabor por la vida para que amen y sientan el gusto de vivir.
Sé como las abejas. Tienen un bello oficio. Trabajan todas para todas y todo lo comparten, ninguna se hace dueña de la miel de su trabajo. Hoy puedo compartir muchas cosas con los demás. Sé que dando de lo mío, disfruto yo y pueden vivir otros muchos.

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viernes 25 de febrero de 2011

Noticias Misioneras del Mundo: 25 de Febrero de 2011


- "Dónde comer, dormir, lavarse" en Madrid: los necesitados del primer mundo
- La celebración del Día de la Infancia Misionera en Kenya reúne a 30.000 niños
- Encuentro "Amigos de Gesto" en Vigo
- Informe de Alboan y Entreculturas sobre el destino de la ayuda al desarrollo
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“Dónde comer, dormir, lavarse” en Madrid: los necesitados del primer mundo
OMPRESS-MADRID (25-2-11) La Comunidad de San Egidio acaba de publicar “Dónde comer, dormir, lavarse” en Madrid, una guía para las personas que viven en la calle. Es evidente que las fronteras de la pobreza hace tiempo que dejaron de plantearse bajo parámetros de Norte-Sur, primer mundo-tercer mundo, y divisiones académicas parecidas.
La Comunidad de San Egidio, conocida por su sentido práctico a la hora de afrontar problemas – sólo hay que pensar en los miles de niños que ha empadronado en África con el programa BRAVO – tuvo esta idea hace ya mucho tiempo. En el invierno de 1990 aparecía el primer volumen de lo que ha llegado a ser una especie de “guía Michelín” para las personas sin techo y sin nada de muchas ciudades de Italia, España y Argentina. Dado que la Comunidad nació en Roma y comenzó su labor allí el primer “Dónde comer, dormir, lavarse” fue para esta ciudad, hoy ya supera las 20 ediciones. En Italia hay guías, además de para Roma, para Milán, Génova y Nápoles. En España, para Barcelona y Madrid y, en Argentina, para Buenos Aires.
En el libro de Madrid no sólo se recoge lo que anuncia el título, sino también dónde curarse, los centros de acogida y orientación, los centros de asistencias social del ayuntamiento de Madrid, asesoramiento para la búsqueda de empleo, instituciones de ayuda al inmigrante y hasta la red pública de bibliotecas, además del plano del metro y la red de cercanías. Cualquiera que hojee sus páginas se dará cuenta que esta guía de la solidaridad en muchas de sus direcciones coincide con la guía de la Iglesia en Madrid, por lo que en la mayoría de los casos comer, dormir y lavarse se podrá hacer en centros de religiosas y religiosos y parroquias.



La celebración del Día de la Infancia Misionera en Kenya reúne a 30.000 niños
OMPRESS-KENYA (25-2-11)El Día de la Infancia Misionera se celebra en Kenya el 19 de febrero. Para vivir con alegría esta jornada misionera se reunieron más de 30.000 niños de Infancia Misionera de la archidiócesis de Nairobi, según informaba la agencia católica Cisanewsafrica. La Celebración Eucarística del encuentro, en la St. Mary’s School, estuvo presidida por el cardenal John Njue, arzobispo de Nairobi, quien en la homilía pedía a los niños que, como misioneros, rezaran por aquellos niños que se encuentran en dificultades, por sus padres y para que Kenya tenga paz. El cardenal también expresó su gratitud a los animadores de Infancia Misionera, a los sacerdotes, religiosas y padres que colaboran con la obra.
Al encuentro asistieron 10 directores nacionales de Obras Misionales Pontificias. El director nacional de Estados Unidos, Mons. John Kozar, en nombre de los invitados, expresó su admiración por el ejemplo de la Infancia Misionera de Kenya, al reunir a tantos niños para la celebración y alabó la vibrante pastoral de la Iglesia keniata.
En el espíritu del lema de Infancia Misionera, “los niños ayudan a los niños”, los participantes hicieron donativos y regalos para distribuirlos a pequeños necesitados a través de Caritas Kenya.



Encuentro “Amigos de Gesto” en Vigo
OMPRESS-VIGO (25-2-11) La delegación diocesana de misiones de Vigo ha organizado un año más su tradicional encuentro misionero de niños “Amigos de Gesto”. Se trata de una jornada de convivencia que tendrá lugar el próximo 12 de marzo, sábado, en el Colegio Santa María, de los Maristas de Tui, Vigo. Los chicos saldrán en autocar de Vigo para llegar a Tui sobre las 10,45 donde comenzará la celebración misionera.
En este encuentro pueden participan todos los niños de colegios y parroquias de la diócesis que lo deseen, siempre que vengan acompañados de un monitor y con la mochila llena de ganas de compartir, aprender y participar en las actividades que se han preparado. Entre ellas, está la música, el teatro y la danza. Los niños participantes podrán tomar parte en cada una de ellas en la tarde del sábado reservada a los talleres y a la creatividad.



Informe de Alboan y Entreculturas sobre el destino de la ayuda oficial al desarrollo
OMPRESS-MADRID (25-2-11) Las ONG Alboan y Entreculturas, promovidas por los jesuitas, han presentado “Políticas de control migratorio y de cooperación al desarrollo entre España y África Occidental durante la ejecución del primer Plan África”, un informe que analiza el destino de la ayuda oficial al desarrollo (AOD). Muestra datos que revelan que la ayuda se ha instrumentalizado en algunos casos a favor del control migratorio, alejándose con ello de su objetivo de lucha contra la pobreza.
El informe denuncia que España durante los años 2004-2008 ha destinado 25 millones de euros de AOD a proyectos que tienen más relación con el control de fronteras e intereses comerciales que con el desarrollo humano y lucha contra la pobreza. Esto supone un 5,2% del total de la ayuda de AOD bilateral en África Occidental.
La finalidad de la cooperación al desarrollo es la lucha contra la pobreza y la finalidad de la política migratoria en África es el control de fronteras. Ambos fines son legítimos pero distintos. En este sentido, África Occidental es una zona muy relevante para la cooperación española y donde más ha crecido en términos relativos la AOD española para África en los últimos años. Por otra parte, la situación geográfica de África Occidental la convierte en zona estratégica para España desde el punto de vista de control de fronteras, ya que es una ruta principal de migrantes subsaharianos a España. Todo ello ha hecho que la política migratoria haya “invadido” en algunos casos el ámbito de la cooperación al desarrollo.
En este marco, señalan en el informe, es preciso vigilar que la ayuda oficial al desarrollo española contribuya a generar condiciones de desarrollo humano en los países receptores y que responda efectivamente a las necesidades de dichos países y no a intereses de control migratorio o intereses comerciales de los países donantes.
Los fondos de ayuda bilateral a los nueve países estudiados (Mauritania, Cabo Verde, Gambia, Guinea, Guinea Bissau, Mali, Níger, Nigeria y Senegal) representan un alto porcentaje del total de fondos de ayuda a estos países, superior al que la cooperación española tiene en otras regiones. En concreto, en el período 2004-2008, el 74% de la AOD total a estos países es ayuda bilateral, gestionada en más de un 80% por la Administración General del Estado. Además, el grado de dispersión de la ayuda entre los distintos ministerios es elevado: el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación sólo gestiona un tercio de la ayuda a estos países, mientras que el de Economía y Hacienda gestiona un 50%, Industria, Turismo y Comercio un 10%, el Ministerio de Trabajo e Inmigración un 6% y un 1% lo gestiona el Ministerio del Interior.
El caso más llamativo son los 5,6 millones de euros de AOD en cooperación policial destinados desde el Ministerio del Interior. “Dichos fondos no deben computar como AOD. Todo parece indicar que la ayuda gestionada desde el Ministerio del Interior responde más al interés español por controlar las fronteras africanas que al objetivo de generar condiciones para el desarrollo humano”, afirman los autores. Y es que en 2007, el 79% del total de la ayuda española en concepto de cooperación policial se destina a África Subsahariana. Aún más, dentro de los países de África Subsahariana, el grupo de los nueve países de África Occidental estudiados recibe casi la totalidad (99%) de la ayuda en forma de cooperación policial.

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Evangelio Misionero del Dia: 26 de Febrero de 2011 - VII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 10, 13-16

Le trajeron unos niños a Jesús para que los tocara, pero los discípulos los reprendieron. Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño no entrará en él».
Después los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos.

Compartiendo la Palabra
Por Juan Lozano, cmf.

Querido amigo/a:

En algunos contextos sociales, a los niños se les ha consentido tanto, que se han convertido en auténticos tiranos frente a sus padres cuando se han hecho adolescentes. Los psicólogos y terapeutas familiares hablan del “paidocentrismo”, el niño como el rey de la casa, el centro de todas las atenciones, el que manda. Una infancia tan consentida da lugar a una adolescencia agresiva que puede derivar hasta en el maltrato físico hacia los propios padres. No es que se haya extendido mucho este fenómeno, pero algunos expertos familiares ponen en guardia ante esta deformación en la educación. En el contexto de Jesús, más bien ocurría lo contrario. Los niños estaban marginados, no contaban para nada y eran mal vistos socialmente, molestaban. Sólo cuando crecían, empezaban a ser alguien. Ser niño no era un privilegio en la época de Jesús.

El Señor los alaba, no sólo porque eran últimos –que lo eran-, sino porque ve en ellos las actitudes que un creyente no debe perder: sencillez, inocencia, capacidad de sorpresa, pureza de corazón, alegría, espontaneidad, disponibilidad, frescura… Y es que si no rescatamos este “yo niño” que todos llevamos dentro, el camino del seguimiento se nos hace muy cuesta arriba. El Señor nos invita a renovar estas actitudes que el mundo adulto ha censurado. No se trata de ser infantiles, sino sacar de nuestros sótanos lo que el desgaste de la vida, las heridas y el paso del tiempo han escondido, lo mejor de nosotros mismos. Hoy sábado recordamos especialmente a María, nuestra Madre. Pidámosla que interceda por todos los creyentes, para que con lo mejor de nosotros seamos dignos de ese Reino que intentamos vivir todos los que permanecemos en la lucha del seguimiento de Jesús. Madre, muéstranos a tu Hijo.

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jueves 24 de febrero de 2011

Noticias Misioneras del Mundo: 24 de Febrero de 2011


* Mensaje de acogida a las javieradas del arzobispo de Pamplona
* Envío a la misión ad gentes de tres hermanas Hijas de la Caridad
* Los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa en Egipto piden ayuda para sus pobres
* Asesinado un sacerdote en Montes Claros, Brasil
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Mensaje de acogida a las javieradas del arzobispo de Pamplona
OMPRESS-PAMPLONA (24-2-11) Ante la proximidad de las Javieradas 2011 que comenzarán el 6 de marzo bajo el lema “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe”, el arzobispo de Pamplona-Tudela, Mons. Francisco Pérez González, director nacional de las Obras Misionales Pontificias, invita a todos los peregrinos a vivir esta experiencia en Javier, cuna del patrono de las Misiones, especialmente a los jóvenes en este año de la JMJ.
“Queridos peregrinos y caminantes de las Javieradas:
Un año más, nos sentimos convocados a vivir esta experiencia de peregrinación que tanto bien ha ido haciendo durante años.
Os invito a mirar con ilusión y con alegría este tiempo de preparación para vivir, con un espíritu auténtico, las Jornadas de las Javieradas. Una peregrinación es el Pueblo de Dios en marcha. Es un signo de la Iglesia peregrina y misionera. Por eso, a Javier se marcha en espíritu de penitencia y de fe.
Se camina hacia una meta significativa en el Castillo de Javier, sí, pero que la trasciende. Se marcha hacia la reconciliación, la conversión, la gracia, el encuentro fuerte con Jesucristo y los hermanos, el compromiso misionero con la justicia, el amor, la paz y con todos los valores evangélicos.
Invito a todos, pero de modo especial a los jóvenes en este año en el que celebraremos la ‘Jornada Mundial de la Juventud’, para que os planteéis la vida con audacia y sin temores, desde el gozo de vivir un amor que todo lo transforma y todo lo llena; desde un amor que no deja nada a la intemperie sino que ayuda a madurar y a forjar la vida hacia un futuro mucho mejor: el Reino de los Cielos.
El Papa, Benedicto XVI, en un mensaje dirigido a los peregrinos de las Javieradas del año pasado nos recordaba: ‘Os invito a tomar el camino hacia Javier como una ocasión providencial para recapacitar sobre la propia vocación cristiana, ahondar en la conversión sincera, fortalecer sus lazos con la Iglesia, de la que son miembros vivos, y acoger con corazón gozoso a Cristo, que viene a nuestro encuentro para iluminar nuestras vidas y enviarnos a propagar el Evangelio en todos los ambientes, a ejemplo del gran misionero San Francisco’.
El peregrino no desfallece sino que va dando paso a paso, con firmeza y con disposición generosa; no se atemoriza y menos se echa para atrás; pone la mirada en la meta y no se deja abatir por las inclemencias. El buen peregrino, además, se fía de los que saben más que él.
Antes de iniciar ‘el camino hacia Javier’, escuchamos una voz en nuestro interior que nos invita a ‘ponernos en marcha’ y que nos llama por nuestro nombre. Al comienzo del Tiempo Cuaresmal la Iglesia -de todas las maneras posibles- nos insiste en esta actitud de ‘caminantes ante la vida’; estar ‘en camino hacia el Señor’, estar ‘en camino con el Señor’.
Qué gozo poder caminar hacia la cuna de San Francisco de Javier, nuestro más insigne misionero, patrono universal de las misiones. También él, escuchó la voz del Señor mientras se dedicaba a sus estudios en la Universidad de París: ‘De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma’.
No podemos olvidar que toda llama que viene de Dios lleva consigo una misión y una tarea. Por eso, le pedimos al Santo de Javier que nos ayude a vivir como él: siempre dispuestos a ser fieles heraldos del Evangelio y firmes para aceptar la voluntad de Dios, para orientar la vida no según nuestros deseos sino según el designio que Dios tiene sobre cada uno de nosotros.
Nada hay que dé más gozo al alma que seguir las indicaciones del Maestro: ‘Aquí estoy -Señor- para hacer tu voluntad…. puedes contar conmigo para anunciar la Buena Noticia del Evangelio de la Esperanza y de la Vida’.
La Virgen oyó, también, la voz del Señor que la llamaba por su nombre: ‘Dios te salve, María’. Y respondió con prontitud y disponibilidad: ‘He aquí la esclava. Hágase en mí, según tu palabra’. A ella nos acogemos para que nos enseñe a escuchar la voz del Señor y a responderle con generosidad.
¡Miramos el horizonte del camino, sabiendo cual es nuestra meta, haciendo realidad la invitación que el Señor nos ha hecho y sintiendo en lo profundo de cada uno de nuestros corazones la necesidad de vivir ‘Arraigados y edificados en Cristo y firmes en nuestra fe’.
Con mi afecto y bendición.”



Envío a la misión ad gentes de tres hermanas Hijas de la Caridad
OMPRESS-PARÍS (24-2-11) El jueves, 10 de febrero, en la famosa Capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, en la Casa Madre de las Hijas de Caridad, en Rue du Bac, 140, París tuvo lugar una ceremonia de envío a la misión. El envío lo realizó la Superiora General de las Hijas de la Caridad, Sor Evelyne Franc en nombre de la Iglesia y de la Compañía.
Las tres misioneras que parten para la misión ad gentes son: Sor Sabina Potrikus de Polonia, que ha sido enviada a la misión de Ruanda, provincia de África Central. Sor Ramona Alonso, de España, de la Provincia de Madrid, irá a la misión de Venezuela; y Sor María Ángeles Berenguer, otra española de la Provincia de Barcelona, que partirá a la misión de Guinea Ecuatorial.
Las Hijas de la Caridad cuentan con 18.832 hermanas que viven y trabajan en 2.226 comunidades de 91 países.



Los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa en Egipto piden ayuda para sus pobres
OMPRESS- EGIPTO (25-2-11) El estado de pobreza y hambre que sacude a todo Egipto desde hace tiempo, y que afecta de manera particular a los barrios pobres de la gran capital, está empeorando todavía más en estos últimos días de tumultos, aumentando las necesidades primarias. Por este motivo, los frailes franciscanos de la Custodia de Tierra Santa en Egipto, misioneros en El Cairo, piden ayuda a todos para poder sostener su labor de caridad.
Gracias a esta ayuda los frailes franciscanos seguirán socorriendo a los pobres del barrio, abrazando a todos sin hacer discriminación de idioma, país, raza o religión. Con un estilo sencillo, fraterno y libre, en contacto con la gente y siempre en busca de un diálogo y mostrando pasión por cada una de las personas.
Los padres franciscanos de la Custodia están presentes en Egipto desde hace siglos. Actualmente custodian el gran convento del Musky, sede de la gran parroquia latina de El Cairo desde tiempos antiguos, que se quedó casi vacía después de la revolución egipcia de 1952. Fue entonces cuando se fundó el Centro de Estudios Orientales Cristianos para utilizar mejor este convento. El objetivo principal del Centro es el desarrollo de las ciencias orientales que conciernen a las comunidades cristianas del Medio Oriente. El Centro Franciscano de Estudios Orientales Cristianos, con el patrimonio de su biblioteca y la preciosa actividad de asistencia al estudio y a la investigación, realiza un gran servicio cultural al mundo cristiano y musulmán. La red de relaciones que mantiene con institutos y personas del Oriente y del Occidente constituye un óptimo vehículo para la convivencia, independientemente de las divisiones y diferencias.
Los frailes de El Cairo, además del trabajo de estudio sobre las comunidades cristianas del Medio Oriente y de acoger con frecuencia a estudiantes tanto cristianos como musulmanes acompañándoles en sus investigaciones, trabajan ayudando a la gente del popularísimo y pobre barrio del Musky, en particular a los niños, los jóvenes y las familias más numerosas. También se acogen a niños durante el día y se subvencionan muchas familias pobres en sus necesidades primarias, en particular en el alimento cotidiano y en los gastos médicos más urgentes.



Asesinado un sacerdote en Montes Claros, Brasil
OMPRESS-BRASIL (24-2-11) El pasado sábado 19 de febrero fue asesinado el padre Romeu Drago, de 56 años, administrador de la parroquia de Nuestra Señora del Carmen de la ciudad brasileña de Montes Claros, Minas Gerais. El cuerpo de este sacerdote fue encontrado carbonizado el domingo a unos 25 kilómetros de la ciudad.
Las investigaciones de la policía apuntan a que el padre Drago fue asesinado en su casa y que su cuerpo fue trasladado en un coche hasta el lugar donde fue encontrado.
El religioso fue visto por última vez el sábado por la tarde en la puerta de su casa en el barrio Monte Carmelo. Un vecino ha declarado a la policía que vio a un joven entrando en el domicilio del sacerdote fallecido. Según la policía la causa del asesinato podría ser el robo ya que la caja donde guardaba dinero estaba abierta y vacía.
El arzobispo de la archidiócesis de Montes Claros, Mons. José Alberto Moura, ha lamentado la muerte de este sacerdote, haciendo hincapié en la poca seguridad de la zona.
En la catedral de Montes Claros se celebrará una Misa por su alma. Los restos mortales del padre Romeu serán trasladados a su tierra natal, Marilandia, en el Estado de Espíritu Santo.

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WebJCP | Abril 2007