LUGAR DE ENCUENTRO DE LOS MISIONEROS DE TODO EL MUNDO
MISIONEROS EN CAMINO: noviembre 2011
  • Cállate y sal de él - Por P. Javier Rojas sj Publicado por El Evangelio en Casa Antes de entrar en la reflexión de este pasaje del evangelio conviene hacer una distinción entre...
    Hace 1 día
NO DEJES DE VISITAR
www.caminomisionero.blogspot.com
El blog donde encontrarás abundante material para orar y meditar sobre la liturgia del Domingo. Reflexiones teológicas y filosóficas. Videos y música para meditar. Artículos y pensamientos de los grandes guías de nuestra Iglesia y Noticias sobre todo lo que acontece en toda la vida eclesial
Fireworks Text - http://www.fireworkstext.com
BREVE COMENTARIO, REFLEXIÓN U ORACIÓN CON EL EVANGELIO DEL DÍA, DESDE LA VIVENCIA MISIONERA
SI DESEAS RECIBIR EL EVANGELIO MISIONERO DEL DÍA EN TU MAIL, DEBES SUSCRIBIRTE EN EL RECUADRO HABILITADO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA

martes 29 de noviembre de 2011

Evangelio Misionero del Día: 30 de Noviembre de 2011 - San Andrés, Apóstol (Fiesta)


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 4, 18-22

En aquel tiempo:

Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar, porque eran pescadores. Entonces les dijo: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres».
Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron. Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, ya su hermano Juan, que estaban en la barca con Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó.
Inmediatamente, ellos dejaron la barca -y a su padre, y lo siguieron.

Compartiendo la Palabra
Por Carlos Sánchez Miranda, cmf

Hola, amigos y amigas:

La primera lectura de hoy habla de un festín de manjares suculentos y vinos de solera que Dios ofrecerá a su pueblo en su monte, donde aniquilará la muerte para siempre. Esta profecía que alimentó la esperanza de Israel se ha cumplido plenamente con la llegada del Salvador. El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús, subido en el monte, alimentando a su pueblo con los panes y los peces multiplicados y repartidos, anticipo de la comida eucarística, en la que Dios vence a la muerte para siempre.

El Adviento es tiempo de preparación para acoger la constante visita del Señor que llega a celebrar el festín de su Reino en su monte santo, el mundo entero. Para Israel no fue fácil creer en el contenido de esperanza que querían reflejar las imágenes del banquete mesiánico; los tiempos eran muy difíciles como para andar con poesías; algunos se mantuvieron fieles y otros corrieron tras seguridades inmediatas. Tuvieron que pasar muchos siglos hasta que se cumpliesen plenamente las Escrituras. De igual modo, no fue fácil para los primeros cristianos creer que Jesucristo había traído la salvación plena, por eso, Mateo les recuerda, en medio de sus dificultades cotidianas, que Jesús es la promesa cumplida y que, cada vez que se abren a su Presencia viva, es capaz de multiplicar los panes y los peces hasta que sobreabunden.

Vivimos tiempos difíciles. El hambre no ha desaparecido de nuestro mundo, al contrario, hace algunos meses lo hemos visto escandalosamente en imágenes del Cuerno de África y, a lo mejor, conocemos de cerca personas, familias y pueblos que sufren la carencia y el dolor con crudeza. Ya somos 7 millones de habitantes y los bienes están peor repartidos. También hoy, en medio de esta dura realidad, necesitamos recordar que Jesús sigue sentado junto a nosotros en su monte santo y nos invita a creer en su salvación y a poner todos nuestros dones a su servicio para que el banquete de su Reino se siga prolongando. Sólo quien cree no desespera y encuentra en el Señor el aliento necesario para seguir sacando generosamente lo mejor de sí y ponerlo al servicio de la fraternidad.

SEGUIR LEYENDO

lunes 28 de noviembre de 2011

La gran perversión



Para resolver la crisis económico-financiera de Grecia y de Italia se han formado, por exigencia del Banco Central europeo, gobiernos solo de técnicos sin participación de ningún político. Se partía de la ilusión de que se trata de un problema económico que debe resolverse económicamente. Quien solo entiende de economía, acaba no entendiendo ni siquiera la economía. La crisis no es de economía mal manejada, sino de ética y de humanidad. Ambas muy relacionadas con la política. Por eso la primera lección de un marxismo básico es entender que la economía no es parte de la matemática y de la estadística sino un capítulo de la política. Gran parte de la obra de Marx está dedicada a desmontar la economía política del capital. Cuando en Inglaterra ocurrió una crisis semejante a la actual y se creó un gobierno de técnicos, Marx hizo duras críticas mofándose con ironía, pues preveía un fracaso total, como efectivamente ocurrió. No se puede usar el veneno que creó la crisis como remedio para curarla.

Para dirigir los respectivos gobiernos de Grecia y de Italia han llamado a gente que pertenece a los altos niveles bancarios. Los bancos y las bolsas han sido los que han provocado la presente crisis que casi hundió todo el sistema económico. Estos señores son como talibanes fundamentalistas: creen de buena fe en los dogmas del mercado libre y en el juego de las bolsas. ¿En que lugar del universo se proclama el ideal de greed is good, la codicia es buena? ¿Cómo hacer de un vicio (y, digámoslo también, de un pecado) una virtud? Están sentados en Wall Street de Nueva York y en la City de Londres. No son raposas que guardan las gallinas, sino que las devoran. Con sus manipulaciones transfirieron grandes fortunas a unas pocas manos y cuando estalló la crisis fueron auxiliados con miles de millones de dólares sacados de los trabajadores y de los jubilados. Barack Obama se mostró débil, inclinándose más por ellos que por la sociedad civil. Con los dineros recibidos continuaron la farra, ya que la prometida regulación de los mercados financieros quedó en letra muerta. Millones de personas están en el paro y la precarización, especialmente los jóvenes, que están llenado las plazas, indignados, contra la codicia, la desigualdad social y la crueldad del capital.

¿Es que gente que tiene la cabeza formada por el catecismo del pensamiento único neoliberal va a sacar a Grecia y a Italia del atolladero? Lo que está ocurriendo es el sacrifico de toda una sociedad en el altar de los bancos y del sistema financiero.

Ya que la mayoría de los stablishment no piensan (no lo necesitan) vamos a intentar entender la crisis a la luz de dos pensadores que en el mismo año de 1944, en Estados Unidos, nos dieron una clave iluminadora. El primero fue el filósofo y economista húngaro-canadiense Karl Polanyi con su clásica obra La Gran Transformación. ¿En qué consiste? Consiste en la dictadura de la economía. Después de la Segunda Guerra Mundial que ayudó a superar la Gran Depresión de 1929, el capitalismo dio un golpe maestro: anuló la política, mandó al exilio la ética e impuso la dictadura de la economía. A partir de entonces no ha habido como siempre antes una sociedad con mercado, sino una sociedad de mercado. Lo económico estructura todo y hace de todo una mercancía regida por una cruel competencia y una ganancia descarada. Esta transformación desgarró los lazos sociales y profundizó el foso entre ricos y pobres dentro de cada país y a nivel internacional.

El otro es un filósofo de la escuela de Frankfurt, exiliado en Estados Unidos, Max Horkheimer, que escribió El eclipse de la razón (1947). Ahí se dan las razones para La Gran Transformación de Polanyi, que consisten fundamentalmente en esto: la razón ya no se orienta por la búsqueda de la verdad y por el sentido de las cosas, sino que es secuestrada por el proceso productivo y rebajada a mera función instrumental, «transformada en un simple mecanismo tedioso de registrar hechos». Lamenta que «justicia, igualdad, felicidad, tolerancia, juzgadas inherentes a la razón durante siglos, han perdido sus raíces intelectuales». Cuando la sociedad eclipsa a la razón, se vuelve ciega, pierde el sentido del estar juntos y se ve atascada en el pantano de los intereses individuales o corporativos. Es lo que hemos visto en la crisis actual. Los premios Nobel de economía más humanistas, Paul Krugman y Joseph Stiglitz, han escrito reiteradamente que los players de Wall Street deberían estar en la cárcel por ladrones y bandidos.

Ahora, en Grecia y en Italia la Gran Transformación ha adquirido otro nombre: se llama la Gran Perversión.

SEGUIR LEYENDO

Justicia, no caridad



Dice Dambisa Moyo que “no ha habido nunca un país en el mundo que haya alcanzado un crecimiento constante y haya reducido la pobreza de manera significativa con las herramientas de la ayuda internacional externa. Simplemente, no ha ocurrido jamás. Por eso, seguimos impulsando una estrategia sin muestras evidentes de haber funcionado en alguna parte del mundo. Y lo que sí tenemos son años que prueban que la estrategia de ayuda no funciona” (ver fuente). En los últimos años, esta economista, nacida en Zambia y doctorada en Harvard, se ha hecho un nombre poniendo en entredicho la ayuda internacional que recibe África.

Bajo el epígrafe de “ayuda internacional” o “ayuda al desarrollo”, normalmente, se engloba todo el dinero u otros medios tanto económicos, técnicos o militares proporcionados por un país a otro con el propósito de ayuda y reconstrucción, de rehabilitación económica o para la defensa mutua. Esta es una definición clásica y muy discutible porque también engloba la ayuda militar o policial (como es el caso de la externalización de las fronteras), que no olvidemos, muchas veces pasan como ayuda al desarrollo. Pero a mí me gusta utilizarla porque pone de manifiesto que con “ayuda internacional” nos referimos a todo un conjunto de intereses que, en algunos casos, poco tienen que ver con aliviar la pobreza o favorecer el desarrollo de los pueblos. También ilumina la realidad de que muchas veces esa ayuda no alcanza a los más necesitados.

Todo lo que pienso sobre este tema lo expongo en mi libro “Los hombres leopardo se están extinguiendo” (PPC), así que aquí solo comento el núcleo de mi reflexión. Lo primero que siempre me gusta aclarar es que no critico ni a los cooperantes ni a las ONG (que creo están desarrollando un papel imprescindible sobre el terreno), sino al sistema de ayuda al desarrollo. El modelo vigente en la actualidad, es utilizado por los países occidentales para mantener a África donde está, para que no cambie nada y, así, seguir garantizando el acceso de gobiernos y compañías del Primer mundo a las materias primas que atesora el continente.

Occidente necesita los recursos naturales (coltan, hierro, uranio, petróleo, bauxita, oro, diamantes, pesca, madera, mano de obra barata…) que le permitan mantener su nivel de vida y para conseguirlos suele servirse, principalmente, de dos medios. El primero implica el uso de la violencia y se fundamenta en provocar guerras y revoluciones (como sucedió en Sierra Leona y ocurre en la actualidad el de la República Democrática del Congo) o intervenir directamente bajo la bandera de la ayuda humanitaria (caso de Costa de Marfil o Libia). El segundo es más pacífico y consiste en asegurarse gobiernos amigos que le permitan saquear las materias primas; para ello utiliza la ayuda internacional: proyectos de desarrollo que muchas veces no llegan a los beneficiarios (y se cierran los ojos, interesadamente, ante ello), imposición de sistemas económicos y de gobierno que favorecen el control del país por parte de las potencias extranjeras…

Las ONG se encuentran atrapadas en medio de este entramado. Su auge y desarrollo, a partir de los años 80 del siglo pasado, coincide con la expansión del neoliberalismo económico y político en el mundo. Los propios gobiernos y multinacionales que crean pobreza, migración, desempleo, frustración de gran parte de la juventud, violación de los Derechos Humanos, degradación del medio ambiente, violencia…, han financiado, y financian, a muchas de ellas, para mitigar los desaguisados que causan sus políticas en el Sur.

Todos los que trabajamos sobre el terreno, más de una vez nos hemos sorprendido, a nosotros mismos, justificando nuestra intervención con el que podríamos llamar el “síndrome de Robin Hood”, esto es, tomar de los ricos para ayudar a los pobres. Recibir dinero de los que crean las situaciones en las que viven millones de mujeres y hombres en África, para ayudarlos a salir de ese estado. Evidentemente, nada se logra con este método.

Además, esta convivencia con los verdugos ha hecho que la mayoría de las ONG pierdan su capacidad de crítica y denuncia, porque nadie muerde la mano que le da de comer. Así, poco a poco, inconscientemente, guiadas por la buena voluntad de querer ayudar a los que más lo necesitan, se han ido convirtiendo en parte imprescindible del engranaje diseñado para someter y oprimir a África. Para lo cual, han tenido que traicionar muchos de sus principios y mirar hacia otro lado al toparse con las injusticias patrocinadas, en la mayoría de los casos, por sus propios donantes.

Pero, la práctica totalidad de las ONG son cada día más conscientes de que hay que cambiar el sistema y, hace años que han empezado a trabajar desde abajo, con las personas del lugar, escuchando sus necesidades y sus deseos y optimizando los recursos que ya existen sobre el terreno.

Todavía queda mucho camino por recorrer. Las ONG tienen que pensar menos en su supervivencia y en la preservación de sus privilegios y más en las necesidades reales de las gentes con las que trabajan, aunque ello suponga renunciar a muchas ayudas y subvenciones. La buena voluntad, por sí sola, no basta, hay que implicarse, de forma activa, en el cambio de las estructuras, tanto internas como externas, que oprimen y esclavizan al continente africano.

Pienso que eso sería lo mejor que le podría ocurrir a África, ya que tanta ayuda recibida la ha convertido en un continente dependiente. Hoy día, África necesita justicia, no caridad. Para ello, es necesario que las ONG recuperen, plenamente, su capacidad de denuncia y se conviertan en plataformas desde las cuales los propios africanos puedan hacer oír su voz y reclamar lo que, por justicia, les corresponde.

No serán los 50 mil millones de dólares que África recibe cada año, como ayuda al desarrollo, lo que la saque de su situación actual, sino el establecimiento de un orden mundial más justo para todos, en el cual, los propios africanos, y no los que venimos de fuera, decidan qué papel quieren jugar.

(Fuente: Mundo Negro Digital, 01/09/2011)

SEGUIR LEYENDO

Evangelio Misionero del Día: 29 de Noviembre de 2011 - I Semana de Adviento - Ciclo B


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 10, 21-24

Al regresar los setenta y dos discípulos de su misión, Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo:
«Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque, habiendo ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes, las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos:
«¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! Porque les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron».

Compartiendo la Palabra
Por Dominicos.org

“El Espíritu del Señor reposará sobre Él”

Adviento, tiempo de esperanza, el pueblo de Israel esperaba y el profeta anuncia la gozosa venida del Mesías : del tronco de Jesé brotará un vástago, en El, se cumplirán todas las promesas. De forma preciosa, va anunciando como se restablecerá la armonía de la creación rota por la infidelidad de la humanidad.

l Espíritu del Señor posará sobre El, el Rua, Espíritu de Dios que en el Génesis, actúa sobre el caos y con su Palabra lo crea todo; el que dio vida al hombre haciéndolo a su imagen, dándole el dominio de la creación, ese mismo Espíritu, sigue actuando y lo hará de modo especial, con la venida del Mesías, que ya llega. Con su venida, la armonía de la creación se hará realidad, la naturaleza creada se someterá a Ël. El anuncio de la nueva era, es anuncio de la Nueva Alianza realizada por Cristo, que viene como príncipe de la paz. Todo renacerá con El., Nueva Creación.

Esperemos con gozo la venida de Cristo al mundo, que ya llegó, pero sigue llegando cada día y quiere nacer en nuestros corazones. Abramos nuestros corazones a su amor y seamos portadores del mismo a nuestro mundo tan necesitado de ese amor.



“Lleno de la alegría del Espíritu Santo exclamó Jesús”

El mensaje de Jesús es sublime, pero a la vez sencillo, todo el que con corazón sencillo se acerca a su doctrina, la recibe gozoso y la entiende.

La gente del pueblo, al contrario que los escribas y fariseos, se acercaba a Jesús, le escuchaba admirada, con corazón puro; el Espíritu, les hacía comprender y aceptar su mensaje Entre esta gente sencilla están los mismos apóstoles, que, con sencillez, siguen a Cristo, por eso Jesús les felicita: Porque:”Muchos quisieron ver y no vieron, oír y no oyeron, pero a ellos, sí se les ha revelado el misterio de Dios” Misterio que ellos acogieron con sencillez.

Muchas veces, nos acercamos a las Sagradas Escrituras para conocer, sólo intelectualmente olvidando, que el verdadero conocimiento está en nuestro interior, en hacer vida lo que leemos y estudiamos.

Pidamos un corazón de niño para poder contemplar y vivir el misterio de amor que nos trae el Niño nacido en Belén; el Dios con nosotros. Así viviremos el gozo de Jesús, porque el Padre revela estas cosas a los sencillos y humildes.

Hna. María Pilar Garrúes El Cid
Misionera Dominica del Rosario

SEGUIR LEYENDO

domingo 27 de noviembre de 2011

A los hombres y mujeres de buena voluntad


CEBs Chiapas - Publicado por Adital
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas a 24 de noviembre de 2011.

Nuestra fe está puesta en el Dios de la vida que puso en las manos de la humanidad toda la creación para que nos sirviera para vivir (Génesis 1, 29 – 31). Reconocemos a nuestro buen Dios como el creador del sol, de la madre tierra, del agua, de los árboles y de todos los recursos de la naturaleza. Creemos que Dios es el creador del cielo y de la tierra, y por ello nos sentimos responsables de cuidar su obra y de procurar que no la sigamos destruyendo. Creemos que Dios nos creó a hombres y mujeres a su imagen y semejanza; por ello, nos duele y nos preocupa la destrucción de los seres humanos, la violencia contra las mujeres, por el abuso del alcohol y de las drogas. Peregrinamos para pedir perdón a Dios por nuestras faltas y para pedirle su ayuda y así vivamos una vida más digna, como El quiere.


Creemos en el Dios que está cerca de su pueblo, que es solidario con él y por eso lo libera de la opresión: "He visto la humillación de mi pueblo en Egipto y he escuchado sus gritos cuando lo maltrataban sus mayordomos, conozco sus sufrimientos, por eso he venido a liberarlos…” (Éxodo 3, 7 – 9). Creemos en Jesucristo el enviado de Dios que nos ha traído la Buena Nueva del Reino, que se hace presente cuando hay una vida abundante ("… Jesús fue a Galilea y empezó a proclamar la Buena Nueva de Dios… El tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios está cerca. Cambien sus caminos y crean la Buena Nueva” (Marcos 1, 14 – 15)

"He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Juan 10, 10).

Desde esta convicción, ante el dolor y sufrimiento de nuestro pueblo y de nuestra Madre Tierra, como diócesis de San Cristóbal de Las Casas peregrinamos hoy, encabezados por Pueblo Creyente y por Comunidades Eclesiales de Base, en fidelidad a lo acordado en la Asamblea diocesana de mayo pasado.

Estamos preocupados por las causas reales de la agonía de nuestra Madre Tierra que día a día constatamos en:

La contaminación del medio ambiente, el aumento de la basura, la deforestación, la erosión, la destrucción de cerros, la contaminación de manantiales y ríos, la escasez y poco cuidado del agua, el uso indiscriminado de agroquímicos y otros. Nos preocupa la pérdida de respeto a nuestra Madre Tierra.

Vemos con dolor, que en nuestro Estado de Chiapas hay mayor pobreza, migración, aparición de nuevas enfermedades como el Sida, suicidios, despojo de tierras aunado al aumento de catástrofes naturales que afectan principalmente a los más pobres.

Somos testigos de cómo algunos programas gubernamentales crean dependencia y pobreza, y nos preocupa que los llamados "macro-proyectos”, provenientes de intereses transnacionales, pretendan apropiarse y controlar el territorio y los recursos naturales de nuestro Estado; en muchas comunidades, ambos provocan división y enfrentamiento.

Nos indigna el clima de inseguridad y violencia en todo el país y en nuestro Estado que se está haciendo cada vez más evidente en: asesinatos, secuestros, desapariciones, maltrato a migrantes, extorsión, etc. Sumándose a esto la apertura de más cantinas, prostíbulos y antros que están fuera de la ley, y que violentan el reglamento en materia de salud, provocando el incremento en la venta de alcohol, droga y prostitución.

Nos preocupa la posible imposición de una Ley de seguridad que no respetara los derechos inviolables de los ciudadanos. Nos indigna la criminalización de la sociedad, de los defensores de derechos humanos, que por denunciar la injusticia son detenidos, torturados y encarcelados como delincuentes.

Como Pueblo Creyente de la Diócesis de San Cristóbal, con nuestros pastores jTatic Felipe y jTatic Enrique, y en memoria de nuestro querido jTatic Samuel, tenemos el compromiso de hijos e hijas de Dios de denunciar las injusticias y anunciar el Reino de Dios, que se construye día a día en nuestra realidad cotidiana cuando nos hacemos verdaderos hermanos y hermanas unos de otros. Por ello,

Denunciamos:

- La falta de acciones enérgicas por parte de las autoridades correspondientes que controlen el comercio y el consumo de bebidas alcohólicas y drogas, así como la apertura de cantinas, prostíbulos y antros que tanto daño hace a nuestras comunidades.

- La amenaza latente que representan las concesiones mineras que, aunque se han detenido temporalmente, pueden reactivarse de un momento a otro, pues no se han clausurado de manera definitiva.

- El uso de los recursos de la nación para impulsar proyectos ambiciosos de empresas trasnacionales.

- La falsa política ambientalista que se nos está presentando desde la Cop16 celebrada en Cancún, en la que los acuerdos tomados significan, en la práctica, el secuestro de nuestros territorios como mercancía para mitigar los efectos del cambio climático y permitir que continúe un modelo de desarrollo que rechaza reducir emisiones contaminantes.

- Los efectos nocivos de los proyectos que inciden en un cambio cultural y el abandono de la producción de alimentos, en función de privilegiar monocultivos en favor de la industria.

- El riesgo que representa para nuestras semillas nativas, la aceptación de cultivos transgénicos y la actitud ambigua de funcionarios y dependencias gubernamentales ante las grandes empresas del ramo.

Ante esta realidad que atenta contra la vida y la dignidad de nuestros pueblos, nos pronunciamos:

- Por un ambiente social más sano, libre de alcoholismo y de drogas que tanto dañan a personas, a las familias y a la sociedad y, por tanto, la aplicación de la ley en esta materia por parte de las autoridades.

- No permitir concesiones mineras y clausurar definitivamente las ya existentes que dañan y contaminan al medio ambiente y a la población.

- Por el respeto a los territorios de los pueblos originarios que habitamos estas tierras.

· Por una forma de entender la naturaleza en la que los seres humanos no somos los dueños, sino que formamos parte de ella.

- Por una sociedad en que se viva el reino por una Paz que nace de la justicia, el respeto y la dignidad de las personas.

- Por una sociedad democrática donde se valora y se respete la participación ciudadana con propuestas de decisiones que marcan el camino de nuestra nación.

- Porque se valore y se respete las formas de organizaciones de nuestros pueblos.

- Porque no se trate como criminales a las personas que se organizan y que denuncian las injusticias.

Por todo lo anterior hacemos un llamado:

A la comunidad católica, a hombres y mujeres de buena voluntad y de otras confesiones religiosas, a sumarse a estas causas, revisando nuestros modos de vidas, buscando crear una armonía entre los seres humanos y con la naturaleza, haciendo un uso responsable de los recursos naturales que estén en armonía con la naturaleza y que hagan uso moderado de los recursos. Poco logramos con sólo denunciar lo que hacen otros, si nosotros no nos convertimos y no damos un buen ejemplo.

A las comunidades y ejidos de nuestro Estado y a las organizaciones de la sociedad civil, a construir la unidad y recuperar la inspiración original de nuestras luchas, para seguir cuidando y defendiendo nuestros territorios y recursos naturales, y a rechazar aquellos programas, proyectos y prácticas que atentan contra nuestra dignidad y contra la unidad de las comunidades y que causan destrucción a nuestra Madre Tierra. Y a poner las medidas para que las bebidas embriagantes, la prostitución, las cantinas y la venta de droga sean eliminadas de nuestras comunidades.

Al gobierno estatal y al Congreso del Estado a que, escuchando la voz de las comunidades indígenas y campesinas, y en respeto a los acuerdos de San Andrés, promuevan los decretos y leyes pertinentes para proteger la rica biodiversidad, los recursos y el territorio de nuestro Estado, así como las semillas nativas que representan el patrimonio milenario de nuestras culturas. Tenemos ya ejemplo de legislaciones de otros Estados del país que han garantizado la no siembra de semillas transgénicas en sus territorios. Y concretamente a prohibir la explotación de minas contaminantes o destructoras del ambiente, en el Estado de Chiapas, lo mismo que la aplicación a fondo de las leyes y reglamentos relacionada con la venta de vinos, licores y con la creación de cantinas, bares, antros y prostíbulos.

Al Gobierno Federal y al Congreso de la Unión, a dar seguimiento a los Acuerdos de San Andrés, a no imponer la Ley de seguridad y a atender los reclamos justos de la sociedad.

A la comunidad internacional, a continuar la solidaridad en la resistencia a un proyecto de desarrollo que destruye nuestro planeta y afecta de modo especial a los más pobres.

Reiteramos nuestra solidaridad con el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad y con las víctimas de la violencia que se ha desatado en muchos Estados del país en los últimos años. Urgimos en particular que se revisen los expedientes y se haga justicia a los hermanos y hermanas injustamente presos. De la misma manera nos unimos con otros procesos de luchas pacificas en defensa de la Madre Tierra, el territorio y de la vida que se llevan a cabo en otros estados del país y del mundo.

En este día caminamos, en memoria de nuestro jTatic Samuel y de otros muchos laicos, laicas, religiosos y religiosas que han sido testimonio del amor de Dios a su pueblo pobre.

Creemos en el Dios que está cerca de su pueblo, que es solidario con él y por eso lo libera de la opresión.

Creemos en nuestro compromiso de Hijos de Dios de denunciar las injusticias y anunciar el Reino de Dios que se construye día a día en nuestra realidad cotidiana cuando nos hacemos verdaderos hermanos y hermanas unos de otros, y cuando no nos dejamos encadenar por el alcohol y las drogas.

Creemos que la tierra es nuestra Madre que nos viste y alimenta y es nuestro compromiso cuidarla y protegerla para que no sea tratada como una mercancía, sino como obra amorosa que Dios puso en nuestras manos para vivir dignamente.

Fraternalmente:

El Pueblo Creyente y Comunidades Eclesiales de Base, de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, Chis.

SEGUIR LEYENDO

Evangelio Misionero del Día: 28 de Noviembre de 2011 - I Semana de Adviento - Ciclo B


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 8, 5-11

Al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un centurión, rogándole: «Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente». Jesús le dijo: «Yo mismo iré a sanarlo».
Pero el centurión respondió: «Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: "Ve", él va, y a otro: "Ven", él viene; y cuando digo a mi sirviente: "Tienes que hacer esto", él lo hace».
Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: «Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos».

Compartiendo la Palabra
Por Dominicos.org

Compartimos la Palabra

Un año más, entramos en el Adviento acompañados del profeta Isaías. Él habló a los israelitas palabras de esperanza. Y esperanza es lo que nosotros necesitamos para preparar Navidad. Quizá porque nuestros tiempos no son fáciles, como no lo fueron los de Isaías, podemos más fácilmente vernos reflejados en aquellos que recibieron sus consignas como anuncio de salvación y solución de males y desgracias.

as palabras optimistas y llenas de esperanza de Isaías se cumplieron ocho siglos más tarde en Jesús. La salvación, redención e iluminación que necesitaba el pueblo de Israel, lo recibirán con Jesús. Y no sólo Israel, sino todos los pueblos. Universalidad que Jesús va dejando muy clara con su actuación y milagros. Hoy será un centurión romano, pagano, el beneficiario de su milagroso poder de sanación.

Amor y fe. Fe y amor

Dos actitudes sobresalen hoy en el evangelio: la de Jesús, que acoge a judíos y a paganos, particularmente a todos los que sufren y a los que llevan una vida un tanto o un mucho inhumana; y la del centurión, que se considera indigno de que Jesús vaya a su casa. De tal forma es sobresaliente su actitud, que en todo el mundo repetimos sus palabras inmediatamente antes de comulgar.

Este hombre, romano, pagano, manifiesta una honradez humana a toda prueba. Y, consecuente con su honradez, se preocupa de los demás y, en concreto, de la salud de su criado. Y no escatima medios para ayudar a su siervo enfermo. Y el centurión, el dueño, el acostumbrado a mandar y obedecer, como buen militar, se convierte en siervo de aquella persona que dependía de él. Y se pone en camino hacia Jesús.

Y, aunque no se nos dice cómo llegó a la fe, en el encuentro con Jesús manifiesta creer como no lo hacían los que habían visto sus milagros. Y Jesús quedó admirado. Lo normal era que la gente se admirara de Jesús: “La gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas” (Mt 7,28). Pero, hoy es Jesús el que se admira de la fe de un hombre que, aunque pagano, no la ha encontrado tan grande en ningún israelita.

La presencia de Jesús

Cómo hemos envidiado a los que convivieron físicamente con Jesús, a los que gozaron de su presencia. Hoy el centurión romano nos manifiesta que la fe es más importante que la mera presencia física. Jesús nos lo dijo también en momentos distintos de su vida: “¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que creen sin haber visto” (Jn 20,29).

Este hombre no necesita que Jesús vaya a su casa para que allí, con su presencia, cure a su siervo. Él cree que basta que diga una palabra, basta que él quiera, para que la curación tenga lugar.

No somos menos dichosos nosotros por creer y seguir a Jesús sin haberle visto físicamente. Él nos llama bienaventurados. El centurión añade el matiz de sentirse indigno de que Jesús entre en su casa, sin darse cuenta de que ya había entrado en su corazón. Y sin violentar excesivamente el texto, podemos concluir que aquel hombre fue también bienaventurado, y Jesús se admiró de él y de su fe. El mejor ejemplo para comenzar con buen pie el adviento.

Fray Hermelindo Fernández Rodríguez
La Virgen del Camino


Oramos con la Palabra

JESÚS, quienes no te conocían y se encuentran ante la grandeza de tu amor, se quedan deslumbrados, y nos dan lecciones a quienes desde que nacimos vivimos en ambiente cristiano. ¡Que pena que no apreciemos las maravillas que nos has dado: familia cristiana, bautismo de niños, formación católica, Evangelio...! Quiero descubrirte con ojos nuevos, para amarte con corazón nuevo.

SEGUIR LEYENDO

Palabra para la Misión: Adviento: tiempo propicio para la Misión


I Domingo de Adviento
Año B – 27.11.2011 / Por EUNTES

Isaías 63,16-17.19; 64,1-7 / Salmo 79 / 1Corintios 1,3-9
Marcos 13,33-37

Reflexiones

Al comenzar el nuevo año litúrgico, la Iglesia lanza una vigorosa invitación a la vigilancia y a la esperanza, que son actitudes características del tiempo de Adviento. A lo largo del nuevo ciclo, que comienza hoy, será sobre todo el evangelista San Marcos quien nos ofrecerá, domingo tras domingo, los pasajes del “Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios” (Mc 1,1). En el breve pasaje del Evangelio de hoy aparece cuatro veces la orden de velar, como condición necesaria para encontrar al Señor cuando regrese (v. 35). La espera alcanzará su objetivo, no se esfumará en una ilusión. Será una venida por sorpresa, pero segura.


La liturgia nos hace vivir en la espera del Señor que volverá, haciéndonos revivir eficazmente su primera venida en la Navidad. Esta es, en efecto, la fuerza especial de los sacramentos de la Iglesia, que logran hacer presentes hoy los misterios cristianos que tuvieron lugar en el pasado. De este modo, la historia es plenamente rescatada y se hace historia de salvación en el hoy de cada cristiano. Pero con una condición: que la espera sea atención al Señor que viene, es decir, preparación paciente de un corazón disponible y purificado. Pablo (II lectura) invitaba a los fieles de Corinto a vivir en espera vigilante, “en tanto que aguardan la revelación de nuestro Señor Jesucristo” (v. 7), con la certeza de que “Dios es fiel” (v. 9), nos llama a la comunión con su Hijo (v. 9) y nos mantendrá firmes hasta el fin (v. 8).

Solo el que tiene conciencia de su propia fragilidad, personal y comunitaria, y se abre con humilde confianza a Dios, puede implorar y recibir de Él la salvación como un don. El profeta (I lectura) da prueba de ello en una de las más apasionadas plegarias bíblicas, que brotaron del sufrimiento y de la humillación del exilio en Babilonia. Se nota la conciencia de haber estado fuera de los caminos de Yahvé (v. 17), de haber sido rebeldes (v. 4), de ser, todos, por el pecado, “impuros… como paño inmundo”, secos como hojas que el viento dispersa (v. 5-6). Pero aun en medio de una desolación tan profunda, el profeta, al comienzo y al final de su plegaria, tiene el valor de gritarle a Dios su esperanza, invocándole como Señor, Padre, Redentor (v. 16); lo invita a que vuelva por amor a sus siervos (v. 17), a romper los cielos y descender (v. 19). Finalmente, el orante se pone como arcilla moldeable en las manos del Padre, el único alfarero capaz de darnos nuevamente forma (v. 7). El Padre está siempre deseoso y feliz de re-crearnos, de volver a crearnos, a hacernos nuevos.

El profeta presenta un cuadro que corresponde también a la situación actual de la humanidad: que a menudo vaga lejos de los caminos del Señor, sumida en el mal y en el pecado, necesitada de un Salvador, que le venga del exterior, porque el hombre es incapaz de salvarse por sí solo. ¡Todos necesitamos que Alguien venga a salvarnos! Los cristianos, que ya creemos en Cristo, esperamos el regreso de nuestro Salvador Jesús, mientras que los no cristianos –los cuales son aún la mayoría de la humanidad (cerca de dos tercios)– esperan su venida, es decir, el primer anuncio de Cristo Salvador. Por tal razón, el Adviento es un tiempo litúrgico muy adecuado para despertar y fortalecer en los cristianos la conciencia de la responsabilidad misionera, ya que nos recuerda el tiempo de la espera de la humanidad. Lo recomendaba ya el Papa Pío XII en 1957, invitando a la oración y al compromiso misionero. (*) Nos lo recuerda cada año, al comienzo del Adviento, S. Francisco Javier, ardiente misionero en el Extremo Oriente y patrono de las Misiones.

Esperanza, paciencia, vigilancia… son actitudes típicas del cristiano, que en el Adviento se prepara al encuentro -diario y definitivo- con el Señor que viene. Hay oraciones cargadas de gozosa esperanza, propias de este tiempo litúrgico: “Amén. Marana tha! Ven, Señor Jesús” (Ap 22,20)… Revélanos a nosotros peregrinos sobre la tierra el sentido cristiano de la vida…Aviva en nosotros el fuego de la misión, para que sepamos proclamar con gozo al mundo tu amor de Padre… Suscita en nosotros la voluntad de salir con buenas obras al encuentro con Cristo que viene... Entre estas buenas obras están, en primer lugar, las que el mismo Jesús indica en la parábola del juicio final (ver Evangelio del domingo pasado): dar de comer al hambriento, agua al sediento, vestidos al que padece frío, acoger a los forasteros, visitar a los enfermos y a los encarcelados… Con la certeza de que en las personas necesitadas encontramos a Cristo, porque Él nos ha dicho: “cada vez que… a mí me lo han hecho” (Mt 25,40).


Palabra del Papa

(*) “Deseamos que por esta intención (misionera) se rece más y con un fervor más iluminado... En especial pensamos en el tiempo de Adviento, que es el tiempo de la espera de la humanidad y de los caminos providenciales de preparación a la salvación… Oren, por tanto, oren más. Acuérdense de las inmensas necesidades espirituales de muchos pueblos que todavía están lejos de la verdadera fe, o que carecen de recursos para perseverar en ella”.

Pío XII
Encíclica Fidei Donum, 21.4.1957)


Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 27/11: I Domingo de Adviento, tiempo misionero para recordar a los pueblos que aún esperan el primer anuncio de Cristo Salvador.
- 29/11 (o en días cercanos): BB. Eduardo Burden (+1588), Jorge Errington (+1596) y compañeros; S. Cutberto Mayne (+1577), SS. Edmundo Campion (+1581) y compañeros; B. Ricardo Langley (+1586) y muchos otros sacerdotes y laicos martirizados en Inglaterra en tiempos de la reina Isabel I.
- 29/11: BB. Dionisio Berthelot y Redento Rodríguez, religiosos carmelitas, esclavizados y luego martirizados por musulmanes (+1638) en Aceh (Sumatra, Indonesia).
- 30/11: S. Andrés, apóstol, hermano de Simón Pedro. Predicó el Evangelio en Grecia, donde murió crucificado.
- 1/12: B. Carlos de Foucauld (1858-1916), sacerdote francés, asesinado en Tamanrasset, en el desierto argelino, por una banda de ladrones; es testigo de misión, diálogo y amor a la Eucaristía.
- 1/12: B. Clementina Anuarite Nengapeta (1940-1964), religiosa de la Rep. Dem. de Congo, asesinada en Isiro durante la rebelión de los simbas; es mártir de la castidad y del perdón.
- 1/12: Jornada Internacional de la lucha contra el SIDA (instituida por la ONU-OMS, en 1988).
- 2/12: B. Liduina Meneguzzi (1901-1941), religiosa de las Salesias de Padua, misionera en Etiopía, fallecida en Dire Dawa.
- 2/12: Recuerdo del primer despacho de la agencia misionera de prensa Misna (1997).
- 3/12: S. Francisco Javier (1506-1552), sacerdote jesuita español, misionero en India y Japón, fallecido en la isla de Sanchán, a las puertas de China. Es Patrono principal de las Misiones.
- 3/12: El Papa Gregorio XVI promulgó (1839) una bula para condenar el comercio de esclavos y excomulgar a los que toman parte en ello.

SEGUIR LEYENDO

Palabra de Misión: La historia no admite dormilones / Primer Domingo de Adviento – Ciclo B – Mc. 13, 33-37 / 27.11.11



33

Este versículo comienza igual que las primeras palabras de Jesús al inicio del discurso del capítulo 13, en el versículo 5. La misma expresión se repite también en Mc. 13, 9 y Mc. 13, 23, como marcando el ritmo del discurso escatológico. La palabra en griego que traducimos como tener cuidado es blepo, que literalmente significa tener vista, en el sentido de tener una mirada crítica, saber prestar atención, mirar con detenimiento y discernimiento. Quizás, en español, tener cuidado genera más temor de lo que debería. Se trata de estar atentos, de ser sabios en nuestra interpretación de los signos de la historia.

Esta sabiduría es necesaria porque nadie sabe cuándo llegará el momento culminante. Ni siquiera el Hijo lo sabe (cf. Mc. 13, 32). Si bien este desconocimiento de Jesús puede poner en jaque a la cristología, en realidad estamos ante un judío que respeta la tradición veterotestamentaria que asigna a Dios, y sólo a Él, el conocimiento total del universo. Lo importante es que, a pesar de no saber el momento preciso de la consumación de la historia, el hecho de ser sabios con mirada atenta, da a los discípulos una ventaja. El que sepa leer la historia no se verá completamente sorprendido cuando llegue el día definitivo.

34

Este pequeño relato del hombre que se va de viaje y deja encargos es una parábola. Para los estudiosos del Nuevo Testamento es difícil rastrear los inicios de la misma; si Marcos la ha conservado original, si la ha convertido en alegoría, si resulta de la unión de dos parábolas previas. Ciertamente, tiene elementos alegóricos que permiten identificar al hombre que se va de viaje con Jesús que ha muerto-resucitado y ya no está físicamente entre los discípulos, y los servidores con tareas asignadas serían la Iglesia, donde cada uno tiene su ministerio. La falla de la alegoría está en que el portero, figura única con una función específica, es identificado con todos los cristianos luego, cuando se interpreta que todos deberían velar. En este punto, el texto funciona mejor como parábola.

35

Aquí, el hombre que se va de viaje es denominado como dueño de la casa. El simbolismo recuerda a la Iglesia-casa, figura típica de Marcos para la comunidad. El dueño de la casa es, obviamente, Jesús. Los servidores-Iglesia no saben cuándo regresará, porque no saben el momento en que la historia se consumará. Los horarios posibles de llegada están tomados de las vigilias nocturnas de la época. El atardecer, la medianoche, el canto del gallo y el amanecer eran los cuatro momentos en que se dividía el período nocturno para tener algún tipo de guía. Estas intersecciones de tiempo equivalían, aproximadamente, a tres horas actuales cada una. Tres horas desde que atardecía hasta la medianoche, tres horas más hasta el primer canto de gallo y tres horas más hasta que amaneciese.

La parábola asume que el dueño de la casa regresa por la noche. También hay simbolismo aquí. La noche es la oscuridad, es el momento histórico donde todo está sombrío y es difícil ver con claridad. Son los momentos difíciles de la historia. Los cristianos atentos y sabios, aún en la noche de las tribulaciones, pueden esperar confiados en el dueño de la casa.

36

La referencia a encontrar los servidores dormidos está muy relacionada con el episodio en Getsemaní (cf. Mc. 14, 33-42), cuando Jesús orando encuentra por tres veces dormidos a Pedro, Santiago y Juan. También es un momento nocturno donde los discípulos no son capaces de esperar atentos, velando. Es un momento específico de tribulación histórica que exige la sabiduría de reconocerle importancia. El sueño de Pedro, Santiago y Juan es la manifestación externa de su incapacidad para mirar sabiamente lo que está ocurriendo a su alrededor. De la misma manera, el sueño de los servidores y el portero es su falta de atención y previsión.

37

El mensaje se universaliza, se dirige a todos. No es sólo el portero quien tiene que estar atento, ni tampoco los discípulos solamente, ni meramente la comunidad eclesial. Todo ser humano debe tener una mirada atenta y sabia sobre la historia para identificar los momentos escatológicos, de consumación, de resolución.

La palabra final de este discurso escatológico del capítulo 13 es, en griego, gregoreo, también traducible como sean vigilantes. Es la actitud exigida a la humanidad desde Jesús. Vigilar, velar, ser sabios en la mirada. Es la forma de identificar la llegada de lo escatológico, la forma de hacer una interpretación correcta de la historia. Los dormidos se pierden la historia de la humanidad, la dejan pasar, la dejan ir. La historia sucede, sus existencias sucede, y ellos no se percatan. Pero Dios quiere seres humanos atentos, no para predecir catástrofes apocalípticas, sino para transformar el mundo activamente.

Atentos a la historia

Los comentaristas de Marcos creen que en el fondo de este capítulo 13 del Evangelio hay un texto previo, más primitivo, del que se habría valido el autor para elaborar su discurso escatológico. Posiblemente circularía como folleto apocalíptico entre las comunidades, como colección de dichos de Jesús sobre los últimos tiempos. Quizás, redactado en la provincia de Judea, con referencias a la situación pre-guerra. Marcos, tomándolo, añadiría frases concretas sobre la historia particular de su comunidad eclesial, sumergida en el universo de la guerra judía de los años 67-70 d.C., con traiciones internas y peligro inminente de crucifixión.

El final del discurso es una llamada profética para los tiempos que corren (para los tiempos que corrían en aquella época). Hay que permanecer vigilando, sin dormirse, sin quedarse inactivos. Hay que estar atentos a la historia para poder discernir sobre ella. Eso es: un discernimiento histórico. Tiene que ver con leer los signos de los tiempos, pero primariamente, con entender el tiempo como lo entiende Dios. El tiempo del mundo (la historia) es un tiempo encargado al acto creativo del ser humano. Los humanos pueden hacer la paz o hacer la guerra, elaborar estructuras de liberación o estructuras de opresión. Pero un día, la historia tendrá que resumirse en el amor de Dios, porque allí encuentra plenitud. Ese día es la esperanza para la comunidad de Marcos. Habrá un día en que desaparecerá la guerra judía, desaparecerán las persecuciones, desaparecerá el temible tormento de la cruz. Habrá un día de gozo eterno, prolongado, inacabable. Habrá un día de paz para las comunidades cristianas.

¿Y mientras tanto? Porque el dilema de la muerte-vida es actual, afecta en el ahora, no mañana. ¿Qué hacer mientras tanto? ¿Esperar a que pase la guerra judía, recluidos, neutrales? ¿Esperar la muerte propia para encontrarnos con el Resucitado? ¿Participar activamente con el riesgo de estar trabajando en un sin sentido? La respuesta colocada en labios de Jesús obliga desde la misión encomendada. El dueño de la casa se ha ido, pero la casa tiene servidores y portero con tareas precisas. Si no cumplen sus encargos, están siendo desatentos con la historia. Para eso están: para prestar atención a la historia del ser humano, para ser luz allí, para guiar, para acompañar. Están en la historia porque sólo participando de ella pueden pretender que ese día final sea real, sea esperanza concreta. Participando de la historia, las comunidades pueden esperanzar y cambiar el mundo. La pasividad no es una opción. Los pasivos son los sorprendidos por el dueño de casa que llega de improviso. No es un fatalismo apocalíptico esta imagen de la llegada nocturna, sino la invitación a estar presentes en la noche de la historia, aunque parezca innecesario. La única certeza de que no estamos dormidos, es justamente, que estemos despiertos como servidores del otro en las noches históricas.

SEGUIR LEYENDO

Homilías y Reflexiones para el I Domingo de Adviento (Mc 13,33-37) - Ciclo B


Publicado por Iglesia que Camina

COMENZAR CON ILUSIÓN

Comenzamos un Nuevo Año Litúrgico, este año nos toca el Ciclo B. El Evangelio es una llamada a comenzar despiertos, con los ojos abiertos y los oídos atentos.
Ojos abiertos para ver las presencias de Dios en nuestra historia. Ojos abiertos para ver mejor a todos nuestros hermanos. Con ojos abiertos para ver todas nuestras posibilidades que siempre son muchas.
Oídos atentos para escuchar las pisadas de Dios, no escondidos de vergüenza como Adán en el Paraíso, sino prontos en el camino para encontrarnos con Él. Oídos atentos a la Palabra de Dios que cada día nos habla y nos anuncia buenas noticias.

Oídos atentos a la presencia de nuestros hermanos que se nos cruzan en la vida. Oídos atentos a las necesidades de los hermanos que nos necesitan.

Ojos abiertos y oídos atentos como los de Pablo en la segunda lectura, capaz de ver y reconocer los dones y las virtudes y cualidades de sus comunidades de Corinto. Creo que es un don de Dios el que nuestros corazones sepan descubrir lo bueno que hay en los demás. Corazones capaces de reconocer tantas cosas buenas que todos llevamos dentro. Es una pena que, con frecuencia, unas debilidades y unas flaquezas, sean capaces de oscurecer vidas ricas en gracia, ricas de dones y de bondad.

¡Qué bueno sería si comenzásemos este Nuevo Año Litúrgico cada uno con los ojos bien abiertos y los oídos bien atentos a todo lo bueno que hay en nuestra comunidad parroquial!

Una comunidad que, como es natural, tiene muchas carencias, pero también muchas cosas buenas. ¡Cuántos grupos que cada semana se reúnen para orar, para escuchar la Palabra, para compartir juntos su caminar por los caminos de la fe y de la esperanza y del amor! Grupos muchas veces silenciosos, pero que están ahí y que desde su anonimato son verdaderos focos de vida, como manantiales que corren bajo la tierra.

Quiera el Señor que también nosotros podamos decir a nuestra comunidad parroquial: “De hecho, no carecéis de ningún don, vosotros aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. El os mantendrá firmes hasta el final, para que no tengan de qué acusaros en el día de Jesucristo, Señor nuestro.” Que hoy comience en nosotros una nueva historia de gracia, de hermanos y de fiesta en el Señor.




ATRÉVETE A LA ESPERANZA

¿Te atreves a ser un hombre y una mujer que apuestan por la esperanza? Aunque todo lo veas negro, piensa que al otro lado la vida está blanca. Aunque todo te parezca imposible, piensa que al otro lado aún quedan las posibilidades de Dios en ti. Aunque todo te parezca absurdo, piensa que al otro lado está la lógica de Dios.
¿Te atreves a ser un hombre y una mujer que apuestan por la esperanza? Donde todos vean lágrimas, tú descubre sonrisas. Donde otros vean noche, tú descubre el amanecer. Donde todos vean muerte, tú puedes descubrir vida. Donde otros no vean nada, tú puedes ver la mano invisible de Dios. Para el que espera, lo imposible es posibilidad.
¿Te atreves a ser un hombre o una mujer que apuestan por la esperanza? Donde los demás descubran miseria, tú aún puedes descubrir la riqueza de los corazones. El otro día veía a una pobrecita mujer dando de mamar a su hijito, con unos trapos cubriendo su cuerpecillo, pero el niño se sentía caliente colgado del pecho de su mami al calor del corazón mismo.
¿Te atreves a ser un hombre o una mujer que apuestan por la esperanza? Cuando los demás te digan que ya no hay nada que hacer, entonces harás más esfuerzo y pondrás mayor empeño en hacer las cosas. No creas a los pesimistas que esconden su pereza detrás de los imposibles. Para el que no quiere, todo es imposible. Para el que quiere, todo es posible. Por ejemplo, tú mismo.
¿Te atreves a ser un hombre o una mujer que apuestan por la esperanza? Donde todos lloren su desgracia, tú pon una mirada esperanzadora de que mañana será todo mucho mejor, porque los fracasos de hoy son semillas de los triunfos del mañana. Mañana siempre puede ser mejor a pesar de los profetas de las desgracias, a esos no les creas.
¿Te atreves a ser un hombre o una mujer que apuestan por la esperanza? Donde unos sólo apuestan por el pasado, tú apuesta por el futuro. Donde otros apuestan por tener más, tú apuesta por ser más. Donde otros apuestan por no hacer nada, tú apuesta por multiplicar tus esfuerzos. La esperanza te hace nadar contra corriente y, sobretodo, contra todos los pesimismos.
¿Te atreves a ser un hombre o una mujer que apuestan por la esperanza? Pues entonces, apuesta por la fe donde otros sólo apuestan por la razón. Apuesta por el amor, donde otros apuestan por el odio. Apuesta por la vida, donde otros apuestan por la muerte. Apuesta por el hombre, donde otros apuestan por las cosas. La esperanza es la apuesta de Dios por el hombre y la apuesta del hombre por Dios.




INVITAR

Una de las cosas más bellas en la vida es invitar:
Invitar a compartir nuestra amistad.
Invitar a compartir nuestro pan.
Invitar a compartir nuestras alegrías.
Invitar a compartir nuestros esfuerzos.
Invitar a compartir nuestros tiempos libres.
Invitar a nuestra casa.
Invitar a nuestra fiesta.
Invitar a luchar juntos por una causa bella.
Invitar al hijo a crecer.
Invitar al hijo a ser libre.
Invitar a la esposa a compartir nuestros sentimientos.
Invitar al esposo a compartir nuestros afectos.
Invitar al otro a sentarnos juntos a dialogar.
Invitar al otro a dialogar sobre nosotros mismos.
Invitar al otro a buscar las causas de lo que nos estorba.
Invitar al otro a buscar juntos respuestas a los problemas.
Invitar al otro a reconciliarnos con un abrazo.
Invitar al otro a salir juntos a compartir nuestro tiempo.
Invitar al otro a tomarnos juntos un café o un helado.
Invitar al que nadie invita.
Invitar al que nunca podrá invitarnos.

La vida está llena de invitaciones.
¿La vida estará llena de respuestas?
Suprimamos el mandar por el invitar.
Dios no suele mandar, pero pasa la vida invitando.
El mandar es imponernos sobre el otro.
El invitar es respetar su dignidad y libertad.
Hagamos de la vida una invitación
y tendremos una vida llena de amor y libertad.





BOCADILLOS PARA VIVIR

- Vive tu vida a fondo, pero sin cálculos.
Cuando haces cálculos terminas enredado y dejas de vivir.
Había uno que tenía unos dinerillos y quiso invertirlos.
Se pasó tiempo haciendo cálculos de probabilidades.
Al fin, cuando quiso tomar una decisión, su dinero se había devaluado a la mitad.
Que no se siga devaluando tu vida.

- Vive y no calcules tanto las utilidades de la vida.
Cuando te interesan más las utilidades que la vida, terminas viviendo de las ganancias, pero te habrás olvidado de vivir.

- La vida no es una inversión, sino una gozosa experiencia de ti mismo.
Cuando la vida se mide por sus utilidades te encuentras con vidas totalmente inútiles, cuando en realidad lo más importante es la vida misma, la tuya, por ejemplo.

- Vive tu vida a fondo y no calcules las dificultades.
Tu vida es más que tus obstáculos.
La única manera de vivir la vida es jugándosela en cada momento, en cada decisión.
Lo dijo Jesús “el que pierda su vida… la encontrará”.
Y no lo olvides: los cálculos son las limitaciones a la generosidad.





ME DIJERON

Me dijeron:
Que la vida era corta.
Sin embargo, es suficientemente larga como para cambiar el mundo.
Me dijeron:
Que había mucha hambre en el mundo.
Sin embargo, yo veo la cantidad de riqueza que hay en el mundo.

Me dijeron:
Que la gente vivía triste y sin alegría.
Sin embargo, yo tengo suficiente alegría para compartir.
Me dijeron:
Que el mundo no tenía remedio.
Sin embargo, yo sé que hay soluciones.

Me dijeron:
Que Dios estaba lejos.
Sin embargo, yo lo veo cerca.
Me dijeron:
Que Dios estaba enfadado.
Sin embargo yo lo veo alegre.

Me dijeron:
Que la esperanza había muerto.
Sin embargo, yo vivo de la esperanza.
Me dijeron:
Que no me fiara de nadie.
Sin embargo, yo tengo fe en todos.

Me dijeron:
Que la juventud estaba podrida.
Sin embargo, yo la veo como una esperanza.
Me dijeron:
Que los matrimonios estaban rotos.
Sin embargo, yo encuentro parejas felices.

Me dijeron:
Que todos los días eran iguales.
Sin embargo, para mí, cada día es nuevo.
Me dijeron:
Que la oración era inútil.
Sin embargo, yo sigo rezando.

Me dijeron:
Que Dios era un cuento.
Sin embargo, yo lo siento como una realidad.
Me dijeron:
Que la Iglesia tenía muchos pecados.
Sin embargo, yo me encuentro con muchos santos.

Me dijeron:
Que la santidad era imposible.
Sin embargo, yo sigo creyendo en los imposibles.

Me dijeron:
Que no me fiara de ti.
Sin embargo, yo sigo teniendo fe en ti.

Me dijeron:
Que el hombre era una basura.
Sin embargo, yo sigo creyendo que soy fruto del amor de Dios.

SEGUIR LEYENDO

UNA IGLESIA DESPIERTA: I Domingo de Adviento (Mc 13,33-37) - Ciclo B



Las primeras generaciones cristianas vivieron obsesionadas por la pronta venida de Jesús. El resucitado no podía tardar. Vivían tan atraídos por él que querían encontrarse de nuevo cuanto antes. Los problemas empezaron cuando vieron que el tiempo pasaba y la venida del Señor se demoraba.
Pronto se dieron cuenta de que esta tardanza encerraba un peligro mortal. Se podía apagar el primer ardor. Con el tiempo, aquellas pequeñas comunidades podían caer poco a poco en la indiferencia y el olvido. Les preocupaba una cosa: «Que, al llegar, Cristo no nos encuentre dormidos».

La vigilancia se convirtió en la palabra clave. Los evangelios la repiten constantemente: «vigilad», «estad alerta», «vivid despiertos». Según Marcos, la orden de Jesús no es sólo para los discípulos que le están escuchando. «Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: Velad». No es una llamada más. La orden es para todos sus seguidores de todos los tiempos.

Han pasado veinte siglos de cristianismo. ¿Qué ha sido de esta orden de Jesús? ¿Cómo vivimos los cristianos de hoy?

¿Seguimos despiertos? ¿Se mantiene viva nuestra fe o se ha ido apagando en la indiferencia y la mediocridad?

¿No vemos que la Iglesia necesita un corazón nuevo? ¿No sentimos la necesidad de sacudirnos la apatía y el autoengaño? ¿No vamos a despertar lo mejor que hay en la Iglesia? ¿No vamos a reavivar esa fe humilde y limpia de tantos creyentes sencillos?

¿No hemos de recuperar el rostro vivo de Jesús, que atrae, llama, interpela y despierta? ¿Cómo podemos seguir hablando, escribiendo y discutiendo tanto de Cristo, sin que su persona nos enamore y trasforme un poco más?

¿No nos damos cuenta de que una Iglesia «dormida» a la que Jesucristo no seduce ni toca el corazón, es una Iglesia sin futuro, que se irá apagando y envejeciendo por falta de vida?

¿No sentimos la necesidad de despertar e intensificar nuestra relación con él?

¿Quién como él puede despertar nuestro cristianismo de la inmovilidad, de la inercia, del peso del pasado, de la falta de creatividad?

¿Quién podrá contagiarnos su alegría?

¿Quién nos dará su fuerza creadora y su vitalidad?

SEGUIR LEYENDO

I Domingo de Adviento (Mc 13,33-37) - Ciclo B: VEN, SEÑOR, JESUS



Comenzamos hoy el adviento, estas cuatro semanas en que nos preparamos para la Navidad. Las lecturas que hemos escuchado presentan el sentido de estos días: Isaías pide al Señor, que en medio de las desgracias del pueblo, venga a salvarnos, nuestro Dios es el único que nos puede salvar. San Pablo nos asegura que Jesús, enviado por Dios, nos ha traído la salvación, hemos de esperar en Él. Marcos nos presenta palabras de Jesús, que vendrá y nos dice: “vosotros vigilad”.

En momentos de miedo, de desesperanza y pesimismo presentes en amplios sectores de nuestro mundo, provocados por la crisis económica, las guerras, las hambrunas, el Adviento es un tiempo de esperanza. Dios se hace hombre, es Jesús que viene a señalarnos el camino de la salvación, Él nos trae la salvación. En realidad Jesús nunca se ha ido, resucitado está con el Padre, y está con nosotros para siempre. Hoy se nos dice que hemos de superar el miedo, mantener la esperanza, que hemos de vivir vigilantes, atentos a su llegada, a su vida, para escuchar su palabra y hacerla nuestra.

Esperamos que el Reino futuro que promete Jesús a los hambrientos de justicia en el sermón del monte se irá haciendo realidad. En Jesús el mundo futuro ya ha comenzado. Nos confía a nosotros continuar su tarea. Jesús está con cada uno de nosotros, nos pide seguir en este mundo su modo de vivir y nos ha entregado sus talentos. Por eso nuestra respuesta ha de ser de responsabilidad ante nuestros hermanos y al mismo tiempo de certeza de su misericordia.

Esto significa vivir esperanzados, como las invitadas de la parábola de la boda que esperaban con luz en sus lámparas, con luz en nuestras vidas, con la seguridad de que volverá, de que su Reino será un día realidad plena, un mundo mejor para toda la humanidad. Sabemos que la luz con que Jesús ilumina es fuerte y segura, hemos de asumirla en nuestra vida, será el verdadero apoyo para vivir en la esperanza.

Con esta certeza hemos de vivir sin preocuparnos por la fecha de su venida. Para nosotros, lo importante, es conocer su voluntad, vigilar para encontrar las llamadas de Jesús en nuestros días, para poder asumir responsable y creativamente la construcción del Reino de Dios en nuestros ambientes.

No podemos vivir como si el bien y el mal fueran iguales, sería un engaño, porque Dios solo puede ser misericordioso. Estamos seguros de que el Juez es bueno, conocemos su rostro, el rostro de Jesús crucificado por nosotros, de Jesús resucitado. Estamos seguros de su bondad y podemos seguir adelante con valor y confianza. Nuestro futuro no es una oscuridad en la que nadie se puede orientar.

También creemos en la universalidad de la llamada a la fe, que reúne a todos los hermanos de Jesús, a indiferentes, a paganos, como signo y anticipación de la realidad gloriosa de la humanidad, de todos los hijos de Dios.

Hoy hemos oído “vigilad”. Vigilar es saber vivir con dignidad y con esperanza. La venida del Señor solo tendrá sentido si la entendemos como un encuentro a nivel personal y de toda la humanidad con aquél que con su palabra y con su vida ha dado sentido a la historia. Este mundo creado por Dios y redimido por Jesús no se quedará en el vacío. Dios consumará la historia en el Reino que ha iniciado y que nos ha entregado por Jesús, para que nosotros trabajemos en él. A Él no le vemos, pero sin embargo, hemos de saber descifrar los signos, que sigue presentando en los acontecimientos de nuestro tiempo.

San Pablo en su segunda carta a los Corintios expone una oración de las primeras comunidades cristianas de Palestina: Maranà, thà! que literalmente significa "Señor nuestro, ¡ven!". Nosotros hoy, en nuestra vida, en nuestro mundo, podemos también decir con los primeros cristianos: "¡Ven, Señor Jesús!". No queremos que venga ahora el fin del mundo. Queremos que termine este mundo injusto. Queremos que el mundo cambie profundamente, que comience la civilización del amor, que llegue un mundo de justicia y de paz, sin violencia, sin hambre.

Sin la presencia de Jesús nunca llegará realmente un mundo justo y renovado. Por eso nosotros, con gran urgencia y en las circunstancias de nuestro tiempo hemos de clamar : ¡Ven, Señor!. Ven a tu mundo, en la forma que tu sabes. Ven donde hay injusticia y violencia. Ven donde no está presente la verdad, la paz que tu vienes a proclamar, ven donde aún no vivimos como hermanos, en tantos lugares del mundo. Ven donde dominan quienes te han olvidado y viven solo para sí mismos. Ven donde eres desconocido. Ven a tu mundo y renueva el mundo de hoy.

Por eso nuestra oración de hoy y de este Adviento: Ven y renueva nuestra vida, ven a nuestros corazones para que nosotros podamos ser luz de Dios, presencia tuya en nuestro mundo.

Es el sentido en que rezamos con san Pablo: ¿Maranà, thà! "¡Ven, Señor Jesús"! y encendemos nuestra lámpara para que ilumine nuestro mudo, para que Jesús esté realmente presente hoy y su palabra lo renueve.
Esta es nuestra esperanza, el Adviento viene a reavivar en nosotros la esperanza cristiana: todo acabará bien, en las manos del Dios

SEGUIR LEYENDO

sábado 26 de noviembre de 2011

Evangelio Misionero del Día: 27 de Noviembre de 2011 - I Domingo de Adviento - Ciclo B

Despertad, estad en vela

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 13, 33-37

Jesús dijo a sus discípulos:

Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el momento. Será como un hombre que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al portero que permanezca en vela.
Estén prevenidos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa: si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana. No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos.
Y esto que les digo a ustedes, lo digo a todos: ¡Estén prevenidos!

Compartiendo la Palabra
Por José Antonio Pagola

DESPERTAR LA ESPERANZA

Alguien ha podido decir que "el siglo XX ha resultado ser un inmenso cementerio de esperanzas". La historia de estos últimos años se ha encargado de desmitificar el mito del progreso. No se han cumplido las grandes promesas de la Ilustración. El mundo moderno sigue plagado de crueldades, injusticias e inseguridad.
Por otra parte, el debilitamiento de la fe religiosa no ha traído una mayor fe en el hombre.
Al contrario, el abandono de Dios parece ir dejando al hombre contemporáneo sin horizonte último, sin meta y sin puntos de referencia.
Los acontecimientos se atropellan unos a otros, pero no conducen a nada nuevo. La civilización del consumismo produce novedad de productos, pero sólo para mantener el sistema en el más absoluto inmovilismo.
Los filósofos postmodernos nos advierten de que hemos de aprender a "vivir en la condición de quien no se dirige a ninguna parte"
Cuando no se espera apenas nada del futuro, lo mejor es vivir al día y disfrutar al máximo del momento presente.
Es la hora del hedonismo y del pragmatismo. Una vez instalados en el sistema con cierta seguridad, lo inteligente es retirarse al "santuario de la vida privada" y disfrutar de todo placer "ahora mismo"
Por eso, son pocos los que se comprometen a fondo para que las cosas sean diferentes.
Crece la indiferencia hacia las cuestiones colectivas y el bien común.
La democracia no genera ya ilusión ni concita los esfuerzos de las gentes para crear un futuro mejor. Cada uno se preocupa de sí mismo. Es la consigna: "Sálvese quien pueda".
Esta crisis de esperanza está configurada por múltiples factores, pero, probablemente, tiene su raíz más profunda en la falta de fe del hombre contemporáneo en sí mismo y en su progreso, la falta de confianza en la vida.
Eliminado Dios, parece que el ser humano se va convirtiendo cada vez más en una pregunta sin respuesta, un proyecto imposible, un caminar hacia ninguna parte.
¿No estará el hombre de hoy necesitando más que nunca al "Dios de la esperanza"? (Rm 15,13)
Ese Dios del que muchos dudan, al que bastantes han abandonado, pero un Dios por el que tantos siguen preguntando.
Un Dios que puede devolvernos la confianza radical en la vida y descubrirnos que el ser humano sigue siendo "un ser capaz de proyecto y de futuro".
La Iglesia no debería olvidar hoy "la responsabilidad de la esperanza" pues ésa es la misión que ha recibido de Cristo resucitado. Antes que "lugar de culto" o "instancia moral", la Iglesia ha de entenderse a sí misma y vivir como "comunidad de la esperanza".
Una esperanza que no es una utopía más, ni una reacción desesperada frente a las crisis e incertidumbres del momento.
Una esperanza que se funda en Cristo resucitado.
En él descubrimos los creyentes el futuro último que le espera a la humanidad, el camino que puede y debe recorrer el hombre hacia su plena humanización y la garantía última frente a los fracasos, la injusticia y la muerte.
Comenzamos hoy el Adviento, escuchando una vez más el grito de Jesús: "Velad, vigilad".
Es una llamada a despertar la esperanza.

SEGUIR LEYENDO

viernes 25 de noviembre de 2011

CATEQUESIS: I Domingo de Adviento (Mc 13,33-37) - Ciclo B: ESPERANDO AL SEÑOR QUE VIENE


Publicado por Catequistas.org

1. Lecturas de la palabra de Dios

El Señor viene, vigilad. Es la palabra de la Iglesia en esta jornada primera de Adviento, cuento comienza el año litúrgico y se comienza el ciclo de Navidad. Estad preparados que el Señor vendrá a salvarnos.



Primera Lectura. Is. 63, 16b-17; 64. 3b-8

El Profeta Isaías nos marca el camino de los anuncios proféticos sobre el Mesías. El Señor tiene sus caminos y envía sus mensajeros. Quiere que sus seguidores se mantengan en actitud de alerta, para que El pueda llegar y salvarnos.
“Porque tú eres nuestro padre,
porque Abraham no nos conoce
ni Israel se acuerda de nosotros.
¡Tú, Señor, eres nuestro padre,
"nuestro Redentor" es tu Nombre desde siempre!
¿Por qué, Señor, nos desvías de tus caminos
y endureces nuestros corazones para que dejen de temerte?
¡Vuelve, por amor a tus servidores
y a las tribus de tu herencia!
Cuando hiciste portentos inesperados,
que nadie había escuchado jamás,
ningún oído oyó, ningún ojo vio
a otro Dios, fuera de ti, que hiciera tales cosas
por los que esperan en él.
Tú vas al encuentro de los que practican la justicia
y se acuerdan de tus caminos.
Tú estás irritado, y nosotros hemos pecado,
desde siempre fuimos rebeldes contra ti.
Nos hemos convertido en una cosa impura,
toda nuestra justicia es como un trapo sucio.
Nos hemos marchitado como el follaje
y nuestras culpas nos arrastran como el viento.
No hay nadie que invoque tu Nombre,
nadie que despierte para aferrarse a ti,
porque tú nos ocultaste tu rostro
y nos pusiste a merced de nuestras culpas.
Pero tú, Señor, eres nuestro padre,
nosotros somos la arcilla, y tu, nuestro alfarero:
¡todos somos la obra de tus manos!
No te irrites, Señor, hasta el exceso,
no te acuerdes para siempre de las culpas.
¡Mira que todos nosotros somos tu Pueblo!


Segunda Lectura. 1 Corintios 1. 3-9

También el Apóstol Pablo no va a decir que los cristianos debe pensar en la venida del Señor, la que el anunció para el final de los tiempos. Con sentido apostólico recomienda el Apóstol vigilancia y esperanza
“Hermanos. Gracia a vosotros y paz de parte de Dios, Padre nuestro, y del Señor Jesucristo.
Doy gracias a Dios sin cesar por vosotros, a causa de la gracia de Dios que os ha sido otorgada en Cristo Jesús, pues en él habéis sido enriquecidos en todo, en toda palabra y en todo conocimiento, en la medida en que se ha consolidado entre vosotros el testimonio de Cristo.
Así, ya no os falta ningún don de gracia a los que esperáis la Revelación de nuestro Señor Jesucristo.
El os fortalecerá hasta el fin para que seáis irreprensibles en el Día de nuestro Señor Jesucristo.
Pues fiel es Dios, por quien habéis sido llamados a la comunión con su hijo Jesucristo, Señor nuestro.


Tercera Lectura: Marcos 13, 33-37

Jesús nos avisa de lo que la vigilancia es una riqueza que deben cultivar todos los hombres que siguen los caminos divinos. Dios puede venir a pedirnos cuanta de nuestra vida en cualquier momento. Hay que estar preparados en todo momento.
En aquel tiempo Jesús dijo: Tened cuidado y estad prevenidos, porque no sabéis cuándo llegará el momento.
Sucederá como si un hombre que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al portero que permanezca en vela.
Estad prevenidos, entonces, porque no sabéis cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana.
No sea que llegue de improviso y os encuentre a todos dormidos.
Y esto que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡Estad siempre preparados!”

------------

2. Comentario

La liturgia de hoy proclama gozosamente el gran anuncio: "El Señor vendrá… Pero hay que estar preparados para su llegada”. No estamos solos en la vida y en el mundo. Dios nos considera sus amigos y vendrá a buscarnos.


La venida salvadora de Jesús es la primera venida que vamos pronto a celebrar. Porque Jesús, el Salvador, ya ha venido.
Ya estamos salvados. Pero queda la conformación eterna, la segunda venida, la final, que será la que consagrará la dimensión eterna de nuestra vida.


La palabra del Señor es clara: “Estad atentos, estad preparados”. Es el sentido del Evangelio de este domingo, en donde se invita a permanecer siempre en actitud de espera, porque no sabemos cuándo vendrá el Señor. Lo único de lo que estamos ciertos es que vendrá….


Por eso, el Adviento que hoy comienza, es decir el tiempo de preparación a la Navidad, quiere despertar en los cristianos la esperanza gozosa de que se aproxima ya el Señor. En estas semanas se recuerda el tiempo largo en el que la humanidad estuvo a la espera del Mesías. Y se alude a que, cuando llegó, no le conocieron muchos de los que le esperaban sin vigilancia. Sin embargo sus amigos, aquellos que El mismo había elegido para formar su Iglesia, sí lo descubrieron a tiempo y quedaron sellados como pertenecientes a su comunidad, a su Iglesia, al Reino que el inauguró con su gran sacrificio salvador.


Comenzamos, pues, un tiempo de esperanza. Es tiempo de espera, tiempo de confianza en Dios. El Señor el que llega y no viene de paseo. Viene para transforma el mundo. Y debemos todos decir las palabras de la Iglesia: ¡Ven a salvamos, Señor! ¡Vuelve a nuestros corazones y perdona nuestros pecados!
Tenemos que pedir perdón para prepararnos adecuadamente a celebrar las fiestas navideñas que se aceran. Pedir perdón y asumir actitudes de conversión. Muchas veces no hemos salido a su encuentro, porque hemos olvidado su venida. Nos hemos metido en nosotros mismos, sin recordar que El nos ha enviado al mundo para anunciar a todos los hermanos la gozosa noticia de su llegada y de la salvación que El nos trajo.


San Pablo nos recuerda en esta jornada que la espera tiene que ser apoyada por las buenas obras. Hay que saber dar gracias a Dios por los dones recibidos, pero hay que saber ponerlos al servicio de los demás hombres del mundo.


+ + + + + +
El Adviento es tiempo de compromiso, no sólo de espera. El Señor viene y debemos salir a su encuentro cada día. No podemos permanecer dormidos, sino que debemos estar vigilantes. Es el primer deber de los que aman a Dios. La actitud de espera implica amor, y el amor no duerme, siempre vela
.
Permanecer en vela significa tener encendidas las lámparas, estar despiertos con un corazón atento para percibir el paso del Señor. El viene y quiere encontrarse con nosotros.


Vigilar es ver y oír en la noche la venida del Señor, apaciguar los ruidos y crear silencio en el corazón, dominar los deseos egoístas y servir generosamente a los hombres. Eso hace posible la escucha de la palabra del Señor y abre la posibilidad de conservarla en el corazón. Quien duerme ni ve ni oye. Vigilar significa también estar activo; sólo quien se entrega a un quehacer, aleja el sueño. El quehacer cristiano es vivir y dar testimonio del Evangelio. La vigilancia nacida de la fe, lleva consigo las obras buenas de quien espera.


A la entrada del nuevo año litúrgico, la Iglesia nuestra Madre, nos pone en los labios y en el corazón esa plegaria del profeta Isaías, para que la hagamos nuestra, para que desde lo más profundo de nuestro ser le digamos al Señor que es nuestro Padre, para que le preguntemos que por qué nos alejamos de Él, y por qué el corazón se endurece y se torna insensible al amor divino, impávido ante la terrible amenaza de un castigo eterno.


+ + + + +


Es preciso que por los buenos ejemplos y los testimonios fieles se proclame las grandezas del Señor. La fuerza de la fraternidad evangélica es el camino para que todos reaccionemos ante el mal y ante la indolencia. Sólo así nos convertiremos a Dios. El poder destructor del pecado nunca puede ser más fuerte que el amor, que es la única fuerza capaz de derretir las rocas. El amor divino, que Isaías recuerda en las lecturas de este Domingo, es lo que logrará mover nuestro corazón.
No podemos olvidar que somos cristianos. Dios nos ha llamado a participar de su propia vida. Ha querido que seamos hijos suyos y lo somos por nuestro amor y por nuestras buenas acciones. Nuestra vida humana ha sido traspasada por la vida de Dios. Y sin dejar de ser hombres, hemos venido a ser hijos suyos. Nuestra vida pequeñita y estrecha se ha ensanchando hasta los límites más insospechados que podamos soñar. Es el fruto de la misericordia divina
Y Dios es fiel, no se arrepiente de habernos elegido. Su amor no se enfría ni se apaga. Él no se cansa de querernos y de ayudarnos. Día tras día sigue llamando a nuestra puerta para que le dejemos entrar en la intimidad de nuestros más hondos entresijos de nuestro ser... Dios está para nacer en un pobre rincón de Belén y hay que preparar su llegada. Es el advierto. Hemos de corresponder a su incansable amor con la renovación constante del nuestro, con la lucha denodada por serle también siempre fieles.


El tiempo litúrgico que ahora comenzamos nos va a permitir actualizar esto sentimientos. Ante nuestra mirada de creyentes comienza a desplegarse el Misterio de Cristo, su vida y su palabra. Hechos y dichos del Hijo de Dios, venido hasta la tierra como hombre y Dios verdadero. Acontecimientos y enseñanzas que se agolpan en el recuerdo para encender nuestro entusiasmo, nuestra fe y nuestro amor, nuestra esperanza sobre todo.


Sí, el Adviento es un período para reavivar la esperanza, la certeza de que un día, mañana quizá, Jesús volverá hasta nosotros. Llegará como en Belén, calladamente, con la misma sencillez y ternura de entonces, con la misma humildad. Y como entonces para unos, los pastores y los magos, será motivo de alegría íntima, intensa; para otros, Herodes y Jerusalén, será ocasión de temores y recelos, de ansias y de angustias

----------------

3. Modelo de Catequesis

1. Experiencia

Hacer una lista de momentos de espera y de esperanza en nuestra vida… Esper5ar un tres… esperar la hora de entrada en la clase… esperar una fiesta cumpleaños… Entre todos hacemos una lista de al menos 10 casos de espera y de esperanza…
Luego tratamos de explicar lo que es la espera y lo que es la esperanza… Lo que es un tiempo sin hacer otra cosa que esperar y lo que es ser una persona de esperanza…

2. Reflexión

Pensar lo que era el pueblo de Israel en espera de que viniera la salvación… Por ejemplo, analizamos tres hechos de esperanza.. Abraham esperaba un hijo, pues Dios se lo había prometido. Y llegó Isaac….
Los Israelitas esperaban ser liberados de Babilonia cuando fueron llevado a como desterrados. Y llegó la salvación…
En tiempo de Jesús los judíos estaban dominados por los romanos. Esperaban un Redentor… Llegó Jesús y no se dieron cuenta.

3. Acción

Vamos a recoger el Nuevo Testamento y vamos a buscar en grupos un hecho o unas palabras de Jesús sobre lo que es la esperanza. Luego vino Jesús y no le descubrieron. Pero sus amigos se fueron dando cuenta, después de que murió y de que resucitó, que había llegado la salvación y que una nueva época había empezado en la Historia de la Humanidad…
Tratamos de entender lo que va a ser el tiempo que precede a Navidad, como recuerdo de la esperanza de miles de años en los hombres.

4 Colaboración

Se puede hacer un trabajo de grupo hermoso sobre cómo celebrar durante cuatro semanas la esperanza de la venida del Señor. Se propone por cada grupo una consigna o práctica de vida cristiana para la semana y se encarga el grupo de recordarlo en momento oportuno.
De momento se prepara una ilustración, un cartel, un eslogan, para poder ponerlo a la vista de los demás. De momento se explica a los demás grupos y se reclaman criterios y reacciones

5. Interiorización

De momento se termina con una plegaria hecha a base de las lecturas que en este domingo primero de Adviento se proponen por parte del a Iglesia… Se leen algunos fragmentos del Profeta Isaías… y se deja un tiempo para pensar. Se termina leyendo el texto evangélico

-------------------

4. Ejercicios para la catequesis


- De Pequeños

Dibujar en forma de grupos unos símbolos del adviento: garita de un centinela, un camino hacia la noche, un tren parado, un reloj, una parada de autobús… etc. Hay otros símbolos que impliquen que se espera a alguien…. Cada uno los puede explicar al grupo de compañeros… Y luego se hace una exposición con los símbolos dibujados por todos.
El catequista o el profesor aprovechan para despertar el sentido de la espera, que el Adviento implica.

- De medianos

Se buscan una serie de textos de profetas en donde consta las ideas del adviento: anuncio, espera, redención, pecado, misericordia divina, etc. Para ellos se pone a disposición de los escolares o de los catequizandos una Biblia por grupo
De cada texto se prepara un breve artículo simulado para un periódico. Como no se van a poder publicar, se dejan los artículos prendidos en la cartelera, la habitual o una improvisada.


- De Mayores y Preadolescentes

Se recoge el texto de Isaías de este domingo, se fotocopia y luego se divide en fragmentos que deben ser explicados por cada uno que lo recoge en una cesta o platillo… Se relaciona cada fragmento con el texto del Evangelio que todos deben tener delante.
Cada uno que recoge un fragmento y trata de explicarlo, se asocia a un grupo, una profesión o una persona conocida… Después de exponerlo ante los compañeros el que le toque en suerte hacerlo, se abre el turno de aportaciones de los demás y se afina, con el comentario del catequista o del profesor, lo que entre todos se dice.

----------------

Complementos para la reflexión


Términos del Diccionario de Catequesis


Responsabilidad. Adviento, esperanza,


espera, profecía, profeta, redención,


salvación, soledad, venida de Jesús,



Libros interesantes


Acercarse a Jesús. Adviento y Navidad. José Maria Torras . Madrid. Rialp. 1998


Al caer de la tarde: reflexiones para tiempo de advierto Cristina González. Bilbao. Desclée de Broker. 2005


Señor y Cristo: curso de Cristología. José Antonio Sayés. Madrid. Palabra. 2005


El lado humano de Jesús- José Salvador. Madrid. Edibesa. 2002


Adviento, es espera. Maria Victoria Molins y Pilar Rodríguez. Madrid. Ed. STJ. 2001


Adviento , semana a semana: catequesis, celebración, vida. José Alegre. Madrid. CCS. 1001

SEGUIR LEYENDO

Evangelio Misionero del Día: 26 de Noviembre de 2011 - XXXIV Semana del T.O. - Ciclo A


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 21, 34-36

Jesús hablaba a sus discípulos acerca de su venida:

Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra.
Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre.


Compartiendo la Pälabra
Por Silvia Ugarte

Queridos Amigos:
El evangelio de hoy nos presenta a Jesús que continúa enseñando mediante ejemplos concretos, que son conocidos por las personas a las que se dirige. Añade algo nuevo pero en la misma línea que hablaba ayer: la llegada del Reino de Dios estará anticipada por las señales oportunas, del mismo modo que los frutos de los árboles anticipan el comienzo del verano. Esta conclusión empírica: relación entre frutos y llegada de la época estival, requiere mucha capacidad de observación y quizá también, un poco de curiosidad. Habrán sido –seguramente- muchos los años necesarios para llegar a ella.
Jesús empieza utilizando la palabra “fíjense”. Es curioso que la emplee, ya que podría haber hecho la comparación sin ella. Podría entonces intuirse que “fíjense” es parte clave de lo que quiere decir. Es una especie de invitación a que aprendamos a interpretar señales. El Reino ha llegado con Jesús, pero en plenitud estará el día final. No sabemos cómo será, pero seguramente no como lo imaginan algunos: con grandes catástrofes o la destrucción del mundo; Dios no eliminará la vida, sería como ir contra sí mismo.
Mientras el Reino acontece, nos queda ir descubriéndolo y viviéndolo. En la vida del día a día debemos descubrir su presencia, aprender a descifrarla (¡porque no es muy evidente! ¡Tantas veces experimentamos la presencia del antirreino!). Esto nos exige permanecer atentos, abiertos a las diferentes realidades, también a las que son nuevas. En fin, la relación con los demás, con el mundo y con Dios, nos llevará a experimentar que se hacen realidad las palabras de Jesús.

SEGUIR LEYENDO

jueves 24 de noviembre de 2011

I Domingo de Adviento (Mc 13,33-37) - Ciclo B: ¡CARGADOS DE ESPERANZA!


Por Javier Leoz

¿A dónde vas? Voy buscando esperanza. ¿De dónde vienes? ¡Vengo cargado de esperanza! ¿Para qué? Porque, el Señor ha venido, viene y vendrá para darnos un poco de valor y de coraje. Porque, hoy más que nunca, la humanidad necesita un mensaje ilusionante. Así preguntaban y así respondía un peregrino a su paso por un pueblo.

1.- Iniciamos este tiempo de Adviento y mirando tanto al interior de las alforjas de nuestra vida como al exterior de los acontecimientos de mundo, vemos que la confianza es un bien escaso. ¿En qué espera el hombre de hoy? ¿Añora algo además de lo transitorio? ¿Por qué, en vez de sentirse peregrino –con ganas de saltar del sueño a los caminos de la vida- se siente vagabundo y sin metas claras?

Con los ojos puestos en la Navidad, saboreamos este tiempo de gracia y de vigilancia, de oración y de silencio. El Adviento es un espacio donde, el corazón, se dispone, se prepara a la llegada del Señor. ¿Encontrará respuesta en la Noche Santa de su Nacimiento? ¿No llamará a nuestra puerta y, una vez más, nos encontrará rendidos a lo superfluo, sordos por los ruidos comerciales o confundidos por aspectos totalmente secundarios a su advenimiento?

2.- Necesitamos esperanza. Pero, como todo, para llenarnos de algo…primero tenemos que sentir necesidad de ello y vaciar o despejar aquellos lugares que están ocupados o saturados por la desesperación, el orgullo, la pereza o la falta de entusiasmo en nuestra fe.

Cuánto miedo y qué inseguridad nos produce la crisis (económica y moral) que sacude a toda Europa. Millones de personas sufren conmocionadas el desempleo, la falta de horizontes o se sienten obligadas a dejar sus países de origen en busca de un futuro mejor. ¿Qué podemos hacer los cristianos?

-Cargarnos de esperanza. Para que, estos escenarios negros que nos acechan los sepamos cambiar o superar desde la certeza de que, el Señor, nos acompaña en ese cometido.

-No bajar la guardia. En períodos de inclemencia, material o colectiva, hemos de ser centinelas de una venida anunciada desde siglos y que, tarde o temprano, se dará: vendrá el Señor. ¿Por qué ese intento programado de apartar a Dios de toda esfera social?

-No decaer en nuestro ánimo. El Adviento, si algo nos trae y tiene, es una buena dosis de consuelo: el Señor está a la vuelta de la esquina. Estará a nuestro lado. Compartirá nuestras penas y nuestros sufrimientos. Se hará hombre como nosotros.

3.- Reavivemos en estas semanas previas a la Navidad, las brasas de nuestra fe. Que nuestra oración, en estos días, sea más intensa y más confiada. Que, ya desde ahora, lejos de pensar en el “menú” navideño, reflexionemos un poco más sobre ese otro “menú” bien distinto que nuestros corazones y nuestras almas, nuestro equilibrio personal o nuestra mente necesitan y nos exigen.

Posiblemente, entre lo más importante, lo que más reclamen será eso: vigilar por dónde vamos. Esperar a Aquel que más amamos y no encolerizarnos a pesar de los muchos contratiempos que salen a nuestro paso.

¡A espabilarse toca! ¡Llega el Señor…y no es bueno estar dormidos! Como la veleta, que en lo alto de la torre nos indica de dónde viene el viento, también la fe nos advierte que…el Señor viene… llega… ya está aquí.

4.- ¿VIGILAR YO? ¿PARA QUÉ, SEÑOR?

Me pregunto y te pregunto

y sin dejar que me respondas

sé muy bien, oh Señor, lo que ocurre a mi lado

Estoy de vuelta de todo y, a veces, pienso que soy un loco

Tengo ganas de que el mundo se detenga:

que, tanto hombre desesperado,

encontrase en Ti la llave para ser feliz,

que, miles de promesas no cumplidas,

sirvieran para que, de una vez por todas,

entendiésemos que sin Ti…nada…no es posible nada

¡Nada sin Ti, Señor!

¿Y aún me resisto a vigilar mi vida cristiana?

¡Ayúdame, oh Jesús, a subir ligero

las escaleras que separan la tierra del torreón más alto

Para que, cuando Tú llegues, me encuentres firme:

con los ojos clavados en el cielo

con mi corazón encendido por la fe

con mis pies pisando en la dirección adecuada

con mis manos ayudando a sembrar esperanzas

con mi rostro iluminado por tu divina gracia.

¿VIGILAR YO? ¿PARA QUÉ SEÑOR?

Te confieso que, frecuentemente,

caigo en la somnolencia espiritual

Que, dioses de cartón o de dulces deseos,

me atrapan y me invitan a desertar de mi vigilancia

Me insisten que ya no eres necesario

que, sin Ti, puedo llevar una vida feliz y cómoda

Por ello mismo, Señor,

porque ni soy feliz ni estoy cómodamente situado

Ayúdame a ser y estar vigilante…esperando.

A permanecer de erguido, inquieto y en vela

aguardando ese fantástico día

en el que, la paz, ya no será un imposible

en el que, el amor, ya no será sólo poesía escrita

en el que, el hombre, ya no será un adversario

Quiero ser, hoy más que nunca,

vigilante de tus promesas y de tu venida,

que me mantengan despierto y contento

el resto de mis días….hasta el momento de tu llegada.

¡VEN, SEÑOR, JESUS! ¡TE ESTOY ESPERANDO!

SEGUIR LEYENDO


WebJCP | Abril 2007