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MISIONEROS EN CAMINO: diciembre 2010
  • Cállate y sal de él - Por P. Javier Rojas sj Publicado por El Evangelio en Casa Antes de entrar en la reflexión de este pasaje del evangelio conviene hacer una distinción entre...
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viernes 31 de diciembre de 2010

ORACIÓN DEL AÑO NUEVO


Gracias señor por todo cuanto me diste en el año que termina.
Gracias por los días de sol y los nublados tristes por las tardes tranquilas y las noches oscuras.
Gracias por lo que nos prestaste y luego nos pediste.
Gracias señor por la sonrisa amable y por la mano amiga, por el amor y todo lo hermoso, por todo lo dulce, por las flores y las estrellas, por la existencia de los niños y de las personas buenas.
Gracias por la soledad y por el trabajo, por las inquietudes y las dificultades, por las lágrimas, por todo lo que nos acerco a ti.
Gracias por habernos conservado la vida, por habernos dado techo, abrigo y sustento.
¿Que nos traerá el año que comienza?
Lo que quiera Señor pero te pedimos:
FE para mirarte en todo.
ESPERANZA para no desfallecer.
CARIDAD para amarte cada vez mas y hacerte amar por los que nos rodean.
Dadnos paciencia, humildad, desprendimiento y generosidad.
Dadnos Señor lo que Tu sabes que nos conviene y no sabemos pedir.
Que tengamos un corazón alerta, el oído atento, las manos y la mente activos y que nos hallemos siempre dispuestos a hacer tu voluntad.
Derrama Señor tu gracia sobre todos los que amamos y concede tu paz al mundo entero.

Así sea....

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Evangelio Misionero del Dia: 1 de Enero de 2011 - Solemnidad de Santa María. Madre de Dios


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 2, 16-21

Los pastores fueron rápidamente adonde les había dicho el Ángel del Señor, y encontraron a María, a José y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores.
Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido.
Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángel antes de su concepción.

Compartiendo la Palabra
Por Pedro Garcia cmf

En plenas fiestas navideñas aún, damos un salto de siglos hacia atrás, y nos plantamos en el año 431. Vamos hasta Éfeso, la célebre ciudad del Asia Menor. Cuando se originó el tumulto creado por la predicación de San Pablo, como nos cuentan los Hechos de los Apóstoles, se armó un griterío fenomenal, porque todos, sin saber por qué, se abalanzaron hacia el estadio gritando como locos:
- ¡Diana, la grande diosa de los efesios! ¡Diana, la grande diosa de los Efesios!...
Por lo visto, los habitantes de la simpática ciudad gozaban con manifestaciones populares como aquélla. Los efesios paganos no sufrían que nadie les tocase a su diosa Artemisa, nombre que ellos daban a la Diana de los romanos, y aquel día les había tocado alguien aquella fibra del corazón. Se habían metido con su diosa, y los culpables la tenían que pagar...
Pero los efesios cristianos toleraban aún mucho menos que alguien les tocase a María, la Madre de Jesús, y esta noche del 22 de Junio del año 0431 iban a repetir la aventura con otra manifestación imponente, pero no por Diana, la simpática y bella Diosa de la caza, sino por María, nuestra Virgen María, la Madre de Jesús, mucho más Reina y más robadora de corazones que la Diana de la mitología...
Los Obispos están reunidos en Concilio Ecuménico, de toda la Iglesia, presididos por los legados del Obispo de Roma, madre y cabeza de todas las Iglesias.
El pueblo sabe el porqué de este Concilio tan importante, y se une fervoroso a las discusiones de los Obispos, que bajo la guía del Espíritu Santo, como los Apóstoles en el primer concilio de Jerusalén, van a salir garantes de la verdad revelada por Dios. Un hereje famoso, Patriarca de Constantinopla, niega que Jesucristo sea Dios y, por lo mismo, que María sea verdadera Madre de Dios. Al pueblo cristiano le han tocado la fibra más delicada del corazón. Se pasan todo el día esperando y preguntándose unos a otros:
- ¿Qué ocurrirá? ¿Qué dirán los Padres conciliares? ¿Qué nos dirá el Espíritu Santo por ellos?...
La gente está a la expectativa hasta la caída de aquel día estival. Al fin, ante el silencio imponente, un portavoz del Concilio da la gran noticia:
- Los Padres, y el Espíritu Santo con ellos, han decidido proclamar una vez más la fe de la Iglesia, bien clara y definitiva.
Todo el gentío escucha con el aliento en suspenso, mientras sigue el pregonero con las palabras definitorias, que se harán inmortales en la Iglesia:
- Si alguno niega que Jesús, el Emmanuel, el Dios-con-nosotros, es verdaderamente Dios, y por lo tanto, niega también que la Santa Virgen sea verdadera Madre de Dios, porque, según está escrito, El Verbo se hizo hombre, ese tal que sea anatema: excomunión y maldición sobre él.
El pueblo estalló en aplausos indescriptibles. Prendió miles de antorchas y acompañó por todas las calles a los Obispos hacia sus casas, gritando sin cesar y cada vez más enardecidamente: ¡María, Madre de Dios! ¡María, Madre de Dios, hoy como ayer, y lo será siempre!...Dejemos a los manifestantes de Éfeso que sigan en su locura mariana. Con este hecho, conservado amorosamente por la Historia, confesaron aquellos cristianos la fe de la Iglesia en la Maternidad Divina de María.
Porque ésta ha sido siempre la fe de la Iglesia desde un el principio, creída y vivida por todos los cristianos antes de que se separasen las Iglesias.
Nosotros la recordamos en este día primero de Año, al celebrar con toda la Iglesia la Solemnidad de María, Madre de Dios. Con fiesta tan hermosa se abre el Año Nuevo que Dios nos da.
No hemos relatado el Evangelio, como siempre, pero este hecho de la proclamación dogmática de la Maternidad Divina de María en el Concilio de Éfeso es la síntesis de todo el Evangelio de la Infancia de Jesús en relación a María. El pueblo cristiano ha discurrido siempre así:
- ¿Jesús es Dios? Sí; Jesús es Dios. Esto es cierto... ¿María es Madre de Jesús? Sí; también es cierto?... Entonces María, la Madre de Jesús, es Madre de Dios.
Un razonar tan sencillo lo entiende cualquiera que discurra y tenga el don de la fe, como todo nuestro pueblo cristiano. Quien lo negare, sería por no querer discurrir y, lo peor, porque habría perdido la fe en la Palabra de Dios.
* Al confesar la Maternidad Divina de María, tributamos una gloria inmensa a Dios Padre, que ha querido compartir su Paternidad Divina con María, verdadera Madre de su Hijo hecho Hombre.
* Al llamar a María Madre de Dios, confesamos que Jesús es verdadero Dios, y todo el honor que rendimos a María va a parar sin más a la Divinidad de Jesús, el Hijo.
* Al reconocer a María, la Madre-Virgen de Jesús, reconocemos la obra maestra del Espíritu Santo, pues sólo por obra de esta Divina Persona pudo concebir María de modo virginal al Hijo de Dios.
* Al proclamar a María, Madre de Dios, hacemos la profesión más grande y más fundamental de nuestra fe, a saber, que Jesús es Dios verdadero y Hombre verdadero:
Dios nacido del Padre antes de todos los siglos, y Hombre nacido de María Virgen por obra del Espíritu Santo.
* La Virgen, por su Maternidad Divina, viene a ser la Medianera más natural entre nosotros y Jesucristo: por María vamos a Jesús, así como Jesús ha venido a nosotros por María...
¡Oh María, Madre de Dios! Comenzamos el año proclamando la mayor de tus grandezas.
Danos tú, en cambio, el mayor de los amores, el amor a Jesucristo tu Hijo.
Con ese amor y con tu protección, ¡que buen año nos espera!...

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BALANCE 2010: Mueren 23 misioneros en circunstancias violentas


Los denunció el Vaticano. Brasil, con cinco muertos, es el país donde fallecieron más misioneros. Le siguen Colombia con tres, México y China, Congo e Irak con dos. Sólo cinco de los casos fueron por motivos religiosos.
El Vaticano denuncia que a lo largo de 2010 han muerto en circunstancias violentas 23 misioneros, cinco de ellos por motivos religiosos. El número es sensiblemente inferior al de 2009, cuando fueron asesinados 37 misioneros.
Entre los asesinados aparentemente por motivos religiosos hay un arzobispo, el italiano Luigi Padovese, presidente de la Conferencia Episcopal Turca. Lo acuchilló su chófer el 3 de junio, aunque la policía no ha podido aclarar los motivos.
También el sacerdote brasileño Rubén Almeida Gonsálves, quien fue asesinado el 20 de mayo por un hombre al que negó el alquiler de los salones parroquiales.
Los dos sacerdotes Wasim Sabieh y Thaier Saad Abdal murieron en el atentado del 31 de octubre a la catedral siro-católica de Bagdad. Murieron para proteger a varias familias y niños de una muerte segura.
El quinto es el sacerdote Christian Bakulene, asesinado en la República Democrática del Congo por ser sacerdote.
Los otros 18 fallecieron durante atracos o por actos de venganza.
El país donde han muerto más misioneros asesinados este año es Brasil, donde ha habido 5 asesinatos; le siguen Colombia con tres, México y China, Congo e Irak con dos.

Fuente: Rome Reportes

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Intenciones del Santo Padre para el año 2011


El papa Benedicto XVI llamó a rezar “para que las riquezas de la creación sean preservadas, valorizadas y puestas a disposición de todos, como don precioso de Dios a los hombres”. Esta será la intención general del Santo Padre para enero de 2011, mientras que la intención misionera será: “para que los cristianos puedan alcanzar la plena unidad, testimoniando a todo el género humano la paternidad universal de Dios”.

Las intenciones del Apostolado de la Oración del Papa para el resto del año hacen referencia al respeto por la familia, a la pobreza y el sida, a la Jornada Mundial de la Juventud, a los enfermos, a las iglesias orientales y a la paz, entre otras cosas.

Las intenciones del Apostolado de la Oración del Papa para el resto del año son:

Febrero
General: Para que la familia sea respetada por todos en su identidad y sea reconocida su insustituible contribución a favor de la sociedad entera.

Misionera: Para que en los territorios de misión donde es más urgente la lucha contra las enfermedades, las comunidades cristianas sepan testimoniar la presencia de Cristo a quienes sufren.

Marzo
General: Para que las naciones de América Latina puedan caminar en la fidelidad al Evangelio y sean pródigas en la justicia social y la paz.

Misionera: Para que el Espíritu Santo dé luz y fuerza a las comunidades cristianas y a los fieles perseguidos o discriminados a causa del Evangelio en tantas regiones del mundo.

Abril
General: Para que la Iglesia sepa ofrecer a las nuevas generaciones, a través del anuncio creíble del Evangelio, razones siempre nuevas de vida y esperanza.

Misionera: Para que los misioneros, con la proclamación del Evangelio y el testimonio de vida sepan llevar a Cristo a cuantos todavía no lo conocen.

Mayo
General: Para que cuantos operan en los medios de comunicación respeten siempre la verdad, la solidaridad y la dignidad de toda persona

Misionera: Para que el Señor done a la Iglesia en China la capacidad de perseverar en la fidelidad al Evangelio y crecer en la unidad.

Junio
General: Para que los sacerdotes, unidos al Corazón de Cristo, sean siempre verdaderos testimonios del amor cuidadoso y misericordioso de Dios.

Misionera: Para que el Espíritu Santo haga surgir de nuestras comunidades numerosas vocaciones misioneras, dispuestas a consagrarse plenamente a la difusión del Reino de Dios.

Julio
General: Para que los cristianos contribuyan a aliviar, especialmente en los países más pobres, el sufrimiento material y espiritual de los enfermos de SIDA.

Misionera: Por los religiosos que operan en territorios de misión, para que sean testimonios de la alegría del Evangelio y signo viviente del amor de Cristo.

Agosto
General: Para que la Jornada Mundial de la Juventud que se desarrolla en Madrid aliente a todos los jóvenes del mundo a enraizar y fundar sus vidas en Cristo.

Misionera: Para que los cristianos de Occidente, dóciles a la acción del Espíritu Santo, reencuentren la frescura y el entusiasmo de su fe.

Septiembre
General: Por todos los maestros, para que sepan transmitir el amor a la verdad y educar en los auténticos valores morales y espirituales.

Misionera: Para que las comunidades cristianas esparcidas en el continente asiático proclamen el Evangelio con fervor, testimoniando la belleza con la alegría de la fe.

Octubre
General: Por los enfermos terminales, para que en sus sufrimientos sean sostenidos por la fe en Dios y por el amor de los hermanos.

Misionera: Para que la celebración de la Jornada Misionera Mundial acreciente en el Pueblo de Dios la pasión por la evangelización y el apoyo a la actividad misionera con la oración y la ayuda económica a las Iglesias más pobres.

Noviembre
General: Por las Iglesias orientales, para que su venerable tradición sea conocida y estimada como riqueza espiritual para toda la Iglesia

Misionera: Para que el continente africano encuentre en Cristo la fuerza para realizar el camino de reconciliación y justicia, indicado en el segundo Sínodo de los Obispos para África.

Diciembre
General: Para que todos los pueblos de la tierra, a través del conocimiento y el respeto recíproco, crezcan en la concordia y la paz.

Misionera: Para que los niños y jóvenes sean mensajeros del Evangelio y para que su dignidad sea siempre respetada y preservada de toda violencia y explotación.+

AICA - Toda la información puede ser reproducida parcial o totalmente, citando la fuente

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Benedicto XVI condena la violencia e intolerancia religiosa en el mundo


JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ

El Papa criticó, entre otros casos, que Irak siga siendo escenario de atentados y persecución a quienes profesan la fe cristiana. Lamentó que en algunas regiones profesar la propia religión comporte un riesgo para la vida y la libertad personal.

En un mensaje a la humanidad con motivo de la Jornada Mundial de la Paz, que se celebra el 1 de enero, el papa Benedicto XVI expresó que el año 2010 ha estado marcado por persecuciones, discriminaciones y por "terribles actos de violencia y de intolerancia religiosa".

En Pontífice hace referencia, en primer lugar, a la tierra de Irak, que en el camino de buscar la estabilidad y reconciliación deseada, sigue siendo escenario de violencias y atentados que incluye la persecución de quienes profesan la fe cristiana.

Benedicto XVI recuerda el vil ataque contra la catedral sirio-católica Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en Bagdad, donde el 31 de octubre pasado fueron asesinados dos sacerdotes y más de 50 fieles, mientras estaban reunidos para la celebración de la Santa Misa.

En ese sentido, el Papa le expresa a Bagdad su cercanía, como la de toda la iglesia, igual como lo ha hecho la Asamblea Especial para Medio Oriente del Sínodo de los Obispos, la cual ha dirigido una palabra de aliento a las comunidades católicas en Irak y en Medio Oriente, para vivir la comunión y seguir dando en aquellas tierras un testimonio de valiente fe.

En su mensaje, el Sumo Pontífice exhorta a los hombres y mujeres de buena voluntad a renovar su compromiso por la construcción de un mundo en el que todos puedan profesar libremente su religión o su fe, así como vivir su amor a Dios "con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente".

Asimismo, el Papa agradece a los gobiernos que se esfuerzan por aliviar los sufrimientos de esos hermanos en humanidad, e invita a los católicos a rezar por sus hermanos en la fe que sufren violencias e intolerancias y a ser solidarios con ellos.

"Al comienzo de un nuevo año deseo hacer llegar a todos mi felicitación; es un deseo de serenidad y de prosperidad, pero sobre todo de paz. El año que termina también ha estado marcado lamentablemente por persecuciones, discriminaciones, por terribles actos de violencia religiosa", agrega el mensaje.

Benedicto XVI expresa que se ha podido constatar con dolor que en algunas regiones del mundo la profesión y expresión de la propia religión comporta un riesgo para la vida y la libertad personal.

Precisó que en esas regiones los cristianos son actualmente el grupo religioso que sufre el mayor número de persecuciones a causa de su fe. "Muchos sufren cada día ofensas y viven frecuentemente con miedo por la búsqueda de la verdad, su fe en Jesucristo y por su sincero llamamiento a que se reconozca la libertad religiosa", indicó.

El purpurado entiende que eso no se puede tolerar, ya que constituye una ofensa a Dios y a la dignidad humana, así como una amenaza a la seguridad y la paz, además de que impide la realización de un auténtico e integral desarrollo humano.

"Negar o limitar de manera arbitraria esa libertad, significa cultivar una visión reductiva de la persona humana, oscurecer el papel público de la religión, significa generar una sociedad injusta, que no se ajusta a la verdadera naturaleza de la persona humana; significa hacer imposible la afirmación de una paz auténtica y estable para toda la familia humana", indica Benedicto XVI. Recuerda que el derecho a la libertad religiosa se funda en la misma dignidad de la persona humana que es titular del derecho a una vida íntegra, también desde el punto de vista espiritual.

"La libertad religiosa está en el origen de la libertad moral. En efecto, la apertura a la verdad y al bien, la apertura a Dios, enraizada en la naturaleza humana, confiere a cada hombre plena dignidad, y es garantía del respeto, pleno y recíproco entre las personas."

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jueves 30 de diciembre de 2010

Solemnidad de Santa María, Madre de Dios (Lc 2, 16-21): Le pusieron por nombre... Jesús


Reflexiones para niños
Publicado por Acción Católica General

Hoy comienza un nuevo año. Ayer por la noche nos comimos las uvas... y seguro que muchos hicimos “buenos propósitos” para el año que acabamos de estrenar. Tenemos 365 días por delante para hacer un montón de cosas. Y seguro que si las hacemos pensando en los demás... el mundo entero, el próximo 31 de diciembre será un lugar mejor.

Y así es como actuaba la María, la Madre de Dios. Hacía las cosas pensando en los demás... aunque para ella no fuera algo cómodo o le obligara a renunciar a una vida más tranquila y sin preocupaciones. Y así es como actúan casi todas las madres del mundo... pensando en sus hijos antes que en ellas mismas.

Pero hoy, además de celebrar la fiesta de Santa María, Madre de Dios... los cristianos celebramos la “Jornada Mundial de la Paz”.

Es una fiesta para darnos cuenta de que todos, los grandes y los pequeños, podemos hacer muchas cosas para que en la Tierra vivamos en paz.

Para vivir en paz tenemos que esforzarnos en tratar a los demás como hermanos... como nos gustaría que nos tratasen a nosotros. O sea, siendo generosos, solidarios, leales, sinceros, libres, respetuosos...

Y otra cosa. Con motivo la fiesta de hoy, el Papa Benedicto XVI ha escrito una carta a todos los cristianos que se titula “La libertad religiosa como camino para la paz”. Y esto también es muy importante. Hay muchos sitios en el mundo donde los que creen en Jesús son perseguidos o los matan. Recemos por los hermanos nuestros que viven en peligro por ser amigos de Jesús y que en esos países reine pronto la paz.

● Pensando en el año pasado, desde que empezó hasta que acabó ayer... ¿en qué cosas has mejorado?

● Tienes todo un año por delante para cambiar las cosas que no te gustan... ¿A qué te gustaría comprometerte?

● ¿Vives en paz con los que te rodean? ¿Tienes que hacer las paces con alguien? Si es así... ¿cómo lo vas a hacer?

POR LA PAZ

Jesús, ayúdame a vivir en paz con los que me rodean.

Que busque la paz en mi familia,
poniendo buen humor, ganas de ayudar,
comprensión para mis papás, y cariño para mis hermanos.

Que busque la paz en mi grupo de amigos,
evitando las peleas y discusiones,
ayudando a mejorar las relaciones,
aprendiendo a perdonar
y a aceptar el perdón de otros,
contagiando alegría
y ganas de hacer cosas buenas.

Que busque la paz en
todos los lugares que me encuentre,
para ser como
decía San Francisco de Asís,
un verdadero instrumento de tu paz.

¡Que así sea, Señor!

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Materiales liturgicos y catequeticos: II Domingo de Navidad (Jn 1, 1-18) - Ciclo A


Publicado por Juan Jauregui

Moniciones de entrada:

(A)
Este domingo, primero del año, seguimos saboreando la alegre noticia de la Navidad: Dios se hace presente entre nosotros por medio de Jesús.
Es el Señor quien nos ofrece el camino de la verdadera “Sabiduría” para poder alcanzar nuestros deseos de felicidad. La Palabra de Dios, la Sabiduría de Dios, el Amor de Dios, viene a nosotros, pero nosotros no siempre sabemos encontrarle en nuestro camino.

(B)

La confianza facilita el encuentro y la convivencia entre las personas. Dios ha puesto su confianza en nosotros, sus hijos. Dios confía en nosotros para ser testigos suyos en el mundo. Dios sale a nuestro encuentro de muchas y diversas formas. Dios habla a los hombres a través de los acontecimientos de la vida, nuestros y de los demás. ¿Cómo responderemos a la confianza que Dios pone en nosotros? ¿Estamos atentos a lo que Dios nos comunica? ¿Tenemos abierto nuestro corazón para recibir todos los mensajes del Señor?
(C)

Aunque han pasado fechas importantes, seguimos en el tiempo de Navidad. El mensaje de este día se condensa en que Dios nos bendice bajando hasta nosotros como Palabra hecha persona, vida y luz. La Palabra de Dios convertida en redención se llama Jesús. Acampa entre nosotros como uno más, sin darse importancia, pero ofreciendo liberación y amistad de manera desbordante. Dejemos que esta palabra de Dios nos penetre.

Saludo

Hermanos: La paz y el amor de Dios, nuestro Padre, que se ha manifestado en Cristo, estén con todos vosotros…

Acto penitencial:

Dios sale a nuestro encuentro a través de su Palabra, que quiere encarnarse en nuestro corazón. Por nuestra parte, reconozcamos cuántos obstáculos la impiden habitar en nosotros...

Por las veces que hemos cerrado nuestros oídos a la Palabra que Dios nos dirige. Señor, ten piedad...
Porque no hemos escuchado al Dios que nos habla en los acontecimientos y a través de nuestros hermanos. Cristo, ten piedad...
Porque no hacemos vida en nuestras vidas el mensaje y la voluntad de nuestro Dios. Señor, ten piedad...

(B)
- Tú, Señor, que has querido compartir nuestra naturaleza humana. Señor, ten piedad.
- Tú, Señor, que eres la luz que brillas en las tinieblas. Cristo, ten piedad.
- Tú, Señor, que has descubierto la ternura y la misericordia del Padre. Señor, ten piedad.


Escuchamos la Palabra

Monición a las lecturas
En su afán de acercarse y de manifestarse, Dios ha plantado su sabiduría en el campo de la historia y ha echado raíces donde se le ha acogido. Por eso, como personas y como creyentes, tenemos muchos motivos para bendecir a Dios. Él nos ha bendecido primero. Ya antes de nacer, había pronunciado nuestro nombre, nos había elegido como hijos y nos había soñado a imagen de Jesús.


Lectura del libro del Eclesiástico
La sabiduría hace su propio elogio, se gloría en medio de su pueblo. Abre la boca en la asamblea del Altísimo y se gloría delante de sus potestades. En medio de su pueblo será ensalzada, y admirada en la congregación plena de los santos; recibirá alabanzas de la muchedumbre de los escogidos y será bendita entre los benditos.
Entonces el Creador del universo me ordenó, el Creador estableció mi morada: - Habita en Jacob, sea Israel tu heredad. Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y no cesaré jamás. En la santa morada, en su presencia ofrecía culto y en Sión me estableció; en la ciudad escogida me hizo descansar, en Jerusalén reside mi poder. Eché raíces en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad.

Palabra del Señor

Salmo: La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros
(Salmo 147)

+ Lectura del santo Evangelio según san Juan
En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.
La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Estos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Palabra del Señor


Homilías:

(A)
Nuevamente suenan las palabras del Evangelista Juan, en medio de estos días de Navidad, que nos describen el inmenso error de los hombres al no acoger a Dios: “Vino al mundo y el mundo no le conoció... Vino a su casa y los suyos no le recibieron”.
Son muchos los que ya no esperan a Dios ni les preocupa en absoluto recibirlo en sus vidas. Les basta recibir con euforia el Año Nuevo.
Hemos contemplado en la TV cómo se ha recibido en el mundo el año nuevo. Hemos visto gentes reunidas en Londres para escuchar las campanadas del Big Ben e iniciar la “noche loca” del Año Nuevo, el espectáculo de los fuegos artificiales sobre el cielo de Nueva York, las clases elegantes de París brindando con el mejor champagne, los jóvenes de Nueva Sydney saludando el año con la primera borrachera.
Lo que no he podido ver en ningún canal es cómo se recibe al Año Nuevo en los barrios de Kigali, Ruanda, o en los poblados de Sudán o Etiopía o en la periferia de Calcuta... No habrá fuegos artificiales porque no tiene luz para iluminar sus casas destartaladas. No brindarán con champagne porque tiene que recorrer muchos kilómetros para buscar un poco de agua potable. No organizarán el gran cotillón de Nochevieja, con repostería selecta, porque tendrán que contestarse con algo de mandioca o unos trozos de boniato.
Cuando Jesús invitaba a “acoger el reino de Dios y su justicia”, no estaba proclamando un mensaje espiritual y etéreo. Estaba señalando el único camino que nos puede llevar a los hombres hacia un futuro más humano y más dichoso para todos.
Cuando los hombres acogen, realmente, a Dios como Padre de todos y como criterio absoluto que rige sus vidas, en la misma medida en la tierra comienza a reinar la solidaridad fraterna. Los poderosos no pueden abusar de lo débiles, ni los ricos ignorar a los pobres, ni los países satisfechos del Norte abandonar a los pueblos hambrientos de la tierra.
Este mensaje constituye el núcleo esencial del evangelio y nos lo hemos de tomar en serio quienes nos decimos cristianos. NO para amargarnos las fiestas o dejar de disfrutar de la vida, sino para que escuchemos en el fondo de nuestra conciencia una pregunta ineludible: ¿podéis ser felices sabiendo que no todos pueden tener parte en vuestra felicidad?
Estoy convencido de que seríamos más humanos y más felices si nos atreviéramos a poner un límite a nuestro bienestar para poder compartirlo con los pueblos pobres de la tierra.
Estoy seguro de que seríamos más humanos y más felices si pusiéramos un límite a nuestro egoísmo y fuéramos más solidarios y generosos.
Y ello sería una urgencia, si Dios fuera nuestro Padre y el criterio que rige nuestra vida...
Pero esto no es así, y por ello persiste esta enorme injusticia y por eso sigue siendo una llamada urgente la del evangelio de hoy: “Vino a los suyos y los suyos no le recibieron...”

(B)

“Vino a los suyos y los suyos no le recibieron...”
¡Qué dramático resulta este cerrar la puerta a Dios! ¿Cómo puedo ser posible? ¿Y cómo es posible? Porque las cosas que sucedieron siguen sucediendo, para bien o para mal.
¿Cómo es posible que un pueblo, que desde hacía varios siglos venía esperando al Mesías, cuando viene, le cierra las puertas? ¿Es pura maldad? Debe ser otra la razón. Jesús hablaba de ceguera.
Es claro. Si Dios hubiera venido como Dios ¿quién no le hubiera recibido? Si el Mesías se hubiera presentado en plan Mesías, como Dios manda, ¿quién le hubiera despreciado? El problema es que no se le conoció.
Sabemos la vida de Jesús. Sabemos que no se pareció en nada al Mesías esperado. Sabemos que resultaba desconcertante: que el mismo Juan Bautista llegó a dudar de él...
Problema pues de ceguera. Pero problema también de corazón. ¿No es verdad que sólo se ve bien con el corazón?... Luego, aquella gente le faltaba algo más que los ojos y la mente; le fallaba eso más íntimo que llamamos corazón.
Pero, ahora viene, la segunda parte. ¿Y nosotros reconocemos a Dios y le recibimos? ¡Cuántas veces llama a nuestra puerta y no le abrimos! ¡Cuántas veces vemos a Jesús en el camino y damos un rodeo!...
Tampoco se va a presentar hoy Jesús como nosotros lo imaginamos.
Hoy Jesús llama a nuestra puerta como si fuera un pobre, y nos espera en la calle o a la salida de la Iglesia, y se hace presente en la familia pidiéndote un servicio o un poco de paciencia, y te pide que le dediques un rato y que le escuches en alguien que te plantea un problema; y así siempre, de manera anónima y callada, pero él sigue pidiendo tu acogida.
Pero nos pasa como a los de Belén y Nazaret, como al sacerdote y al levita de la parábola del Buen Samaritano: no le conocemos, no hay sitio en nuestra casa, decimos que no tenemos tiempo y que hoy no te puedes fiar de nadie; pero la verdad es que somos ciegos y que tenemos dureza de corazón; la verdad es que no somos sensibles ni tenemos entrañas de misericordia.
No tenemos ni ojos, ni corazón para ver al prójimo.
No tenemos ni ojos ni corazón para ver a Dios en el prójimo. O sea, que seguimos rechazando a la Palabra de Dios, para que se vaya con la música a otra parte. No tenemos oídos para la Palabra, ni para los gemidos y las exigencias de la Palabra. Tenemos otras canciones y otras cosas más bonitas que escuchar.
Rechazamos a Jesús; que se vaya a nacer a otro sitio, porque nuestra casa es pequeña y está muy ocupada; y por otra parte, tenemos cosas más importantes que hacer...


(C)

La luz brilla en la tiniebla

Hemos comenzado un nuevo año. Y después del bullicio y aturdimiento de las fiestas, puede ser momento idóneo para proyectar nuestra mirada hacia el nuevo año que acabamos de estrenar.
De manera general, ¿qué es lo que espero de este año?
¿No complicarme la existencia con más problemas y compromisos? ¿Disfrutar al máximo cada momento? ¿Ir desplegando mi vida de manera acertada y sana? ¿Será realmente para mí, un año nuevo porque aprenderé a ser más humano cada día, o seguiré estropeando mi vida con los mismos errores y la misma superficialidad de siempre?
El nuevo año, como la vida entera, es un camino a recorrer. ¿Qué es lo que más temo y qué es lo que más deseo de este año? ¿Dónde encontraré fuerza interior para enfrentarme con ánimo y hasta buen humor a los problemas de cada día?
A veces pensamos que ya no podemos cambiar. Y, sin embargo, no es así. ¿Me dejaré llevar también este año por la corriente, o me atreveré a ser diferente siguiendo con más fidelidad mis propias convicciones? ¿A qué me gustaría llegar este año? ¿Qué meta me he propuesto?
A lo largo del año me relacionaré con las personas de siempre, familiares, amigos, conocidos, y también con personas a las que encontraré por primera vez. ¿Qué recibirán de mí? ¿Haré su vida un poco más llevadera o, tal vez, más difícil y dura?
Este año haré muchas cosas. Trabajaré, me divertiré, descansaré, viajaré... Pero, ¿desde dónde viviré todo eso? ¿Dedicaré algún tiempo al silencio, a la reflexión, a mirarme por dentro, o seguiré viviendo desde fuera de mí mismo?
También este año seguirá creciendo el número de parados y necesitados. ¿Pueden esperar algo de mí o pienso que es un asunto que no me concierne? ¿Seguiré yo organizándome la vida lo mejor posible mientras junto a mí hay familias enteras que se hunden en la inseguridad y la pobreza?
Está creciendo entre nosotros el anhelo de paz y reconciliación. ¿Qué voy a hacer yo este año para colaborar más activamente en la tarea de la pacificación? ¿Pienso que sólo tienen que cambiar los demás, o me he propuesto introducir también yo algún cambio en mis propias posturas, reacciones y comportamientos?
También este año Dios me acompañará de cerca en el camino de cada día. ¿No haré nada por encontrarme con Él? ¿Seguiré distanciándome cada vez más, o me atreveré, por fin, a confiarme a su bondad insondable?
Este año sacaré tiempo para mis cosas, mis aficiones, mis amigos. ¿Tendré tiempo para ser yo mismo? ¿Tendré tiempo para Dios? En cualquier caso, él sí tendrá tiempo para mí.

(D)

TANTO AMÓ DIOS AL MUNDO

El Hijo de Dios se hizo hombre. Estamos ante el gran misterio, que más que intentar explicar y comprender, hay que adorar y agradecer. "Tanto amó Dios al mundo que envió a su propio Hijo" (Jn 3,16). Toda la historia de la humanidad, reflejada en la historia de Israel, es una historia de salvación. Con el envío de su Hijo, Dios nos hace el regalo supremo de su Palabra definitiva. Él es su "última Palabra".
"La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros" (Jn 1,14). Puso su tienda entre nosotros, como un vecino más, como un hermano más.
Recitamos en el Credo: "Por nosotros... se hizo hombre". Cuando pronunciamos este "por nosotros", no hemos de entenderlo como referido a una humanidad abstracta, que no existe, sino a cada uno. Hemos de decir: se encarnó por mí, se hizo hombre por mí, para hacerse solidario conmigo, para hacerse mi hermano, mi amigo, mi compañero de viaje. Él pronuncia el nombre de cada persona y piensa en cada uno al verificar el milagro de amor y generosidad de "plantar su tienda entre nosotros".
Frente a la incomprensible generosidad de Dios Padre, Hijo
y Espíritu, el apóstol nos presenta el reverso del misterio: el rechazo por parte de su pueblo: "Vino a su casa, pero los suyos no lo recibieron" (Jn 1,11). Sólo un puñado de "pobres de Yahvé", el pequeño resto, los sencillos de corazón, lo reconocen y le escuchan (Mt 11 ,25).
Hoy, la actitud más frecuente con respecto a Jesús no es el rechazo, sino la indiferencia. Se le da un asentimiento teórico, pero se vive al margen de su mensaje. Incluso muchos "cristianos" ignoran su Palabra. Se "aceptan" dogmas como verdades indispensables, se "cumplen" normas y se "reciben" ritos, pero no se vive pendiente de su Palabra ni en realidad se le sigue. Ya los Santos Padres increpaban a los cristianos de su tiempo la indiferencia ante el Nuevo Testamento. San Juan
Crisóstomo criticaba que conocieran mejor "el historial de los caballos de carrera, el nombre de sus jinetes, el nombre de los bailarines y actores de teatro, que el número de las cartas de San Pablo", por ejemplo. Estas interpelaciones parecen escri- tas para los cristianos de hoy.

MAYOR RESPONSABILIDAD

Con respecto a la Palabra de Dios, los hombres de hoy tenemos mayor responsabilidad que los judíos, porque tenemos mayor facilidad de acceso y comprensión.
Nosotros tenemos todas las facilidades. Sabemos que quien nos habla es el mismísimo Hijo de Dios. Y ¡nos es tan fácil escucharlo! En un librito pequeño podemos llevar al
Maestro con nosotros y escucharle en cualquiera de sus discursos cuando queramos. Nos duele, y lo consideramos una insensatez, que hijos, nietos o sobrinos no quieran escucharnos y aprovechar la riqueza de nuestra ciencia y de nuestra experiencia. ¿Cuál es la gravedad de nuestra insensatez si no nos acercamos a escuchar ávidamente la Palabra del mismísimo Dios? ¿La escucho de verdad?
Rahner define al cristiano como "oyente de la Palabra". "Mi madre y mis hermanos son -afirma Jesús- los que escuchan el mensaje de Dios y lo ponen en práctica" (Lc 8,21). Es, pues, la acogida de la Palabra la que nos transforma en hombres nuevos e hijos adoptivos.

OS HA NACIDO UN SALVADOR

Un amigo ex-alcohólico me contó que, en una ocasión, después de una de sus muchas borracheras, cuando se le había pasado ya el efecto del alcohol, algunos de sus familiares le hicieron ver lo mal que se lo había hecho pasar a su mujer e hijos y los destrozos que había causado rompiendo el cristal de una puerta. Él contestó a gritos: "Estoy harto de sermones; lo que necesito es una mano que me ayude a dejar el alcohol". Un hermano, testigo de los hechos, se comprometió a darle esa mano; le acompañaba con frecuencia en las salidas; le apremió para que fuera a Alcohólicos Anónimos. De esta manera se recuperó del todo. Ahora vive felizmente con su familia.
Este hecho es todo un símbolo. Jesús no ha venido sólo a ofrecernos asombrosas orientaciones para nuestra vida.
Los ángeles no cantan: os ha nacido un legislador, sino "os ha nacido un Salvador, Emmanuel" (Dios con nosotros). Jesús se revela como "la fuerza de nuestra fuerza y la fuerza de nuestra debilidad".
A quien, como el alcohólico, se sienta impotente y pida auxilio, Jesús le dice: "Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré" (Mt 11 ,28). Y asegura: "Sin mi no podéis hacer nada" (Jn 15,5), pero con Él podemos confesar: "Todo lo puedo en aquel que me conforta" (Flp 4,13).

(E)

-Mi amigo no ha regresado del campo de batalla, señor. Solicito permiso para salir a buscarlo.
-Permiso denegado -replicó el oficial-. No quiero que arriesgue usted su vida por un hombre que probablemente ha muerto.
El soldado, sin hacer caso de la prohibición, salió y una hora más tarde regresó mortalmente herido, transportando el cadáver de su amigo.
El oficial estaba furioso:
-¡Ya le dije que probablemente había muerto! ¡Ahora he perdido dos hombres! ¡Dígame! ¿Merecía la pena ir allá para traer un cadáver?
Y el soldado moribundo respondió:
-¡Claro que sí, señor! Cuando lo encontré, todavía estaba vivo y pudo decirme: «Jack, estaba seguro de que vendrías». Y esas palabras me llenaron de satisfacción.
Hermanos, unas palabras pueden llenarnos de satisfacción.
Una palabra puede engañar, pero la palabra es para decir la verdad. Una palabra puede llevar a la paz o a la guerra. Cuando dos amigos se encuentran, están deseando dirigirse la palabra. Hay palabras que se nos clavan en el alma como un cuchillo.
La palabra es la que nos indica la personalidad de un individuo. La palabra vale lo que vale la persona que la pronuncie. Decir de alguien que es una persona de palabra es poder tener confianza en ella. Esa persona, si puede, hace lo que dice; cumple lo que promete. Un hombre que no tiene palabra no es fiable; si habla, hablará como un charlatán.
Dios hizo el Universo con su palabra; y en medio del Universo puso la Tierra, un planeta que, visto desde la luna, es de color azul. Y en la Tierra puso a los seres humanos, que son los únicos que podemos dirigirnos la palabra. Pero Dios no quiso abandonar al ser humano y se hizo hombre hace unos dos mil años con el nombre de Jesús, para dirigimos la palabra. Sin embargo, Dios no se contentó con palabras. Cuando un náufrago lucha en el mar con las olas, hay que hacer algo más que dirigirle palabras. Por lo menos, hay que lanzarle un salvavidas.
Un sacerdote de Córdoba, Antonio, que conocí en un curso que este verano pasado di en Valladolid, me contaba que se encontraba un día en Pontevedra conduciendo su automóvil. Le pregunta a otro conductor cuál era el camino para llegar a Santiago. Este conductor no se puso a decirle: «Vaya usted por aquí o vaya usted por allí». No. Le dice: «Voy yo delante. Sígame.
Yo seré su guía. Le pondré en camino de Santiago». Y lo puso.
Cuando ese sacerdote llegó a Córdoba, alguien le preguntó cuál era el camino para llegar a Sevilla. Y ese cura hizo lo mismo que el conductor de Pontevedra había hecho con él, añadiendo: «Lo que acabo de hacer con usted me lo hicieron a mí en Galicia, en Pontevedra». A lo que contestó el automovilista: «Entonces también yo tendré que hacerlo con otros». Y seguramente lo haría, porque valen más los buenos ejemplos que las buenas palabras.
Cristo, es decir, Dios hecho hombre, no se contentó con palabras. Fue delante de nosotros haciendo el bien para ser nuestro guía en el camino que nos lleve, no a Santiago ni a Sevilla, sino a la eternidad feliz, y para que nosotros, haciendo el bien, seamos guías de otros y puedan llegar así a la misma eternidad feliz.
Estamos empezando un año nuevo. Que este año nuevo sea un año lleno de bendiciones para nosotros y nuestras familias. Que, confiados en la palabra de Dios, nos sintamos dichosos, porque Dios nos quiere y porque lo mejor para nosotros está por venir. Está en la gloria que Dios nos tiene preparada, pues para ello hizo el Universo y nos puso en este hermoso planeta azul.



Oración de los fieles:
(A)

Bendito sea Dios, que nos ha bendecido en Jesucristo. Le presentamos nuestras plegarias, porque es Padre misericordioso.

1.- Palabra de Dios, que has venido a la tierra para ayudarnos a encontrar sentido a nuestra vida: haz de tu Iglesia un testimonio fiel de la Buena Noticia de Jesús. Oremos.

2.- Príncipe de la Paz: haz que todas las personas nos respetemos mutuamente, y podamos trabajar con toda intensidad por la paz entre los pueblos y entre nosotros. Oremos.

3.- Dios eternamente joven, pequeña criatura en un pesebre: conserva en los niños su sencillez. Oremos.

4.- Pan de Vida que alimentas nuestra vida: da consuelo y fuerza a los enfermos, a los solitarios, a los afligidos y, también a los que cuidan de ellos. Oremos.

5.- Libertador del mundo: ilumina con tu luz a todos los que te buscan en la belleza de la creación. Oremos.

Escucha, Padre, nuestra oración. Por JNS.

(B)

Expresamos juntos nuestros deseos al Dios de todas las bendiciones:
Todos: HÁGASE SEGÚN TU PALABRA.
Para que la Iglesia sea casa de bendición, lugar de palabra acogedora, para todos los excluidos y marginados. OREMOS...
Para que las relaciones entre los pueblos estén dirigidas por gestos de bendición (de justicia, de paz y fraternidad) y no de maldición (de menosprecio, dominación y esclavitud). OREMOS...
Para que en este nuevo año se multipliquen entre nosotros las palabras de gracia y los hechos de bendición. OREMOS...
Para que aprendamos a sentirnos bendecidos por ti, Señor, en todos los dones que nos ofreces a través de la creación. OREMOS...

Que tu bendición, Padre, nos acompañe siempre y libere nuestras energías para hacer el bien. Por Jesucristo nuestro Señor. AMÉN.

(C)

Dios habla. Pidámosle tener los oídos abiertos para reconocer su voz y que se nos ablande el corazón. Decimos a cada plegaria:HAZ QUE SEPAMOS ACOGERTE.
Tú que has querido venir tomando nuestra condición humana para que podamos participar de la vida misma del Padre. OREMOS...
En el rostro herido de cada hombre, y de cada mujer. En todos aquellos a los que excluimos y dejamos al margen. OREMOS...
En medio de todos los movimientos de éxodo y de migraciones, en la fragilidad de los que no tienen un lugar donde poner su tienda. OREMOS...
Allí donde hay personas que trabajan por encontrar la verdad, que es tu Palabra, sea cual sea su camino. OREMOS...

Gracias, Padre, porque en tu Hijo Jesús, nos has dado todo lo que más amas. Ensánchanos para que podamos recibirlo.

Presentación de ofrendas
Presentación de un elemento significativo de acampar

(Hace la ofrenda un joven de la comunidad. Si no hay tienda se puede sustituir por un saco de dormir)

Señor, te traigo esta tienda de campaña, en nombre de cuantos formamos esta comunidad. Es símbolo más del estilo de vida juvenil, acostumbrados a las acampadas y colonias. Sin embargo, con ella queremos ofrecerte el talante de nuestra comunidad y de cada uno de nosotros. Sabemos que vivimos en tierra extraña y que caminamos hacia tu Reino. Pero sabemos también que, como tu Hijo que plantó su tienda entre nosotros, no caminamos por esta tierra sin que nos interese nada. Al contrario, los dolores, esperanzas y alegrías de los hombres son, también, los nuestros, y queremos luchar con todos ellos por su liberación.

Presentación de una lámpara de camping

(También puede presentar la lámpara un joven, aunque pudiera hacerlo cualquiera de las personas adultas. Debe estar encendida y se situará junto a las velas que lucen en el altar)

Yo te traigo, Señor, esta lámpara de camping que ha presidido más de una velada de vacaciones. Ha lucido en la noche para iluminar nuestra convivencia. Y ahora te la ofrezco como símbolo del deseo que tenemos, como comunidad y como personas, de ser luz en medio de nuestra sociedad y nuestro mundo, tal como lo fue tu Hijo Jesucristo para todos nosotros.

Presentación de unas gafas

(Lo puede hacer una de las personas mayores de la comunidad, que las use habitualmente)

Mira, Señor, yo te traigo estas gafas, que me ayudan a leer y a ver, porque mi vista está ya cansada a causa de los años. Sin embargo, yo te las ofrezco ahora como compromiso del esfuerzo que hemos de hacer para fiarnos de la luz de tu Hijo Jesús. Aunque también, como recuerdo de que, si Tú no nos regalas la fe, nos puede suceder lo que a tu antiguo pueblo que no reconoció al que vivió entre ellos.

(B)

Presentación de una Biblia
(Puede hacer la ofrenda cualquier adulto de la comunidad)

Señor, yo te ofrecemos hoy uno de los mejores dones que Tú nos has hecho: tu misma Palabra, de la que confesamos que se hizo carne en tu Hijo Jesús. Te la entregamos con la decisión ,y el compromiso de vivir siempre a su escucha, para que sea ella la que guíe nuestras vidas.

Presentación de una vela encendida
(Hace la ofrenda el último padrino de bautismo)

Por mi parte, Señor, te traigo esta vela encendida, signo de la luz que ha prendido en el mundo y en los corazones de los hombres y mujeres, tu Hijo. Y lo hago con mi compromiso y el de toda la comunidad de hacer que esta luz ilumine, no sólo a los más cercanos sino a todos los hombres.


Prefacio...

En estos días tan entrañables de Navidad,
llenos de recuerdos, de ilusiones y alegrías,
queremos darte gracias,
Dios de la vida, Padre de los hombres.
Gracias por la tierra
y por los hombres que la habitan,
de quienes nos sentimos, solidariamente, hermanos.
Gracias por tu Palabra que nos ilumina
y por tu Amor que nos acompaña siempre.
Gracias por la vida que nos viene de Ti,
esa vida que Tú nos animas a mejorar continuamente.
Gracias, especialmente, en estos días,
porque tu Hijo Jesús, que es Dios de verdad,
se hizo hombre y vino a vivir entre nosotros,
haciéndose hermano nuestro.
Te alabamos y te damos gracias,
Dios de la vida,
porque tanto amaste al mundo que nos enviaste a tu Hijo,
para que todo el que crea en Él, se salve.
Su presencia es fuerza para nuestro corazón
y luz para nuestro caminar.
Por eso, con los ángeles de la Navidad, te cantamos:

Santo, Santo, Santo...


Padrenuestro:

Padre, que estás entre nosotros, derramando bendición, sabiduría y mensaje salvador. La creación y la historia están empapadas de tu presencia. Recibe nuestra alabanza y nuestra bendición al decirte llenos de agradecimiento:
Padre nuestro...

Gesto de paz:

Dios nos ha encargado a cada uno la misión de transformar este mundo. Pero con sencillez. Si cada uno de nosotros es fiel a la tarea que Dios nos ha encomendado, el mundo será una tierra en paz, como lo anunciaron los ángeles en Belén...

Comunión:

Cristo pone su tienda entre nosotros. Acampa y hace un alto en el camino para reemprender la marcha junto a nosotros. Nos reconforta con su pan, nos alienta con su esperanza, nos une con su amor. Comulgamos con él y con los hermanos para, juntos, proseguir nuestro viaje por la vida. Dichosos los invitados a la Mesa del Señor...

Oración

Queremos escuchar tu palabra,
queremos conocerla hasta el fondo,
queremos sacar de ella todo el dinamismo que posee.

Conocemos tu palabra desde niños,
sabemos que nos alimenta,
y estamos seguros de que contiene la respuesta
a todas nuestras preguntas.

Tu palabra, Señor, tu vida, tu forma de estar en el mundo,
nos la contaron tus amigos más cercanos.
Luego los nuestros nos la han ido transmitiendo,
envuelta en amor o en normas, con más o menos acierto.

Tu palabra es guía,
que dejándose llevar por ella, te lleva a la meta;
tu palabra es verdad, pues tu única afirmación es el amor;
tu palabra es libertad, pues induce al perdón,
a la comprensión y a soltar ataduras
y tu palabra es sosiego, pues atrae, anima,
descansa y disculpa siempre.

Tú nos regalas tu palabra, Señor,
y nosotros buscamos traducciones complicadas.
Tú nos sales al encuentro en tu Evangelio
y nosotros apenas lo leemos.
Tú nos quieres decir algo nuevo cada día
y nosotros lo damos todo por sabido.
Tú nos hablas al corazón siempre
y nosotros seguimos buscándote por otros rincones.

Ayúdanos, Señor, a saber disfrutarte,
a leer entre líneas, a gozar tu mensaje.
Enséñanos a comentarte en compañía,
a compartir lo que susurras a cada uno.
Poténcianos la escucha, la reflexión, la intimidad contigo.
Mantennos muy atentos, disponibles, no dispersos,
y haz que tu palabra nos llegue al corazón.
Así caminaremos hacia la verdadera Vida, esa que
Tú nos ofreces constantemente.


Monición final y bendición:

El tiempo de Navidad es especialmente expresivo de la cercanía de Dios. Como nos ha recordado el Evangelio. Él ha querido acampar entre nosotros, ser un vecino más y compartir la marcha de la vida. Vivamos con fe y con entusiasmo esta compañía de nuestro Dios. Seamos testigos de que Él vive ya entre nosotros. Para ello que la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre vosotros...

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II Domingo de Navidad (Jn 1, 1-18) - Ciclo A: EL DESLUMBRAMIENTO DE LA NAVIDAD



“La Palabra era vida y la vida era la luz de los hombres”. Pero, las Navidades, con sus luces y sus colores, sus adornos y el afán por consumir puede que, lejos de ser una escalera por la que acceder para ver más y mejor la LUZ se conviertan en un obstáculo para no vivir según esa LUZ DE DIOS. ¿O no es así?
1.- Un niño, cuando llega una casa, lo impregna todo de luminosidad, de optimismo, de ilusión; se prepara una habitación con todo confort para que, el descanso y los cuidados de esa criatura, cuenten con todos los medios necesarios. Pero ¿os imagináis que fuera más importante la cuna que el niño? ¿Más atractivo el traje que lleva que el cuerpo que esconde? Y es que, el Niño de Belén, el Dios Encarnado..¡lo tiene tan difícil para llegar hasta nosotros!
En el tiempo que le tocó nacer, por la incredulidad y la desesperanza (Herodes y el cerrazón de los que esperaban un Dios distinto) su nacimiento no fue noticia. ¿Lo es hoy? ¿En dónde ponemos el acento? ¿En la luz del evangelio o en las luces que parpadean por nuestras calles? ¿Son las luces que nuestros hogares destellan signo de la fe que se vive dentro? ¿Es LUZ, el Niño Dios, en la mesa y en el matrimonio, en la casa y en nuestras relaciones? Malo será que, las navidades, sean jornadas llenas de abetos, de mesas sembradas de turrones, calles ambientadas con música….pero con corazones sin recibir al Señor.
2.- ¡Qué gran reto tenemos en la Iglesia de hoy! ¿Cómo presentar a Jesús a un mundo que piensa que ya vive en la luz? ¿Cómo llevar a Cristo a personas que viven atrincheradas en su pragmatismo, comodidad o en “sólo creo lo que veo”? ¿Cómo acercar a Jesús, pobre y humilde, a una sociedad caprichosa, egoísta y egocéntrica?
“No hay peor ciego que aquel que no quiere ver” (gran filosofía encierra este refrán). Cristianos que, fueron felices siéndolo, pero que ahora son alérgicos a todo lo que suene a cristiano. Cristianos que, bajo el paraguas de una falsa y amplia tolerancia, son capaces de aceptar la irrupción de otras religiones y, en cambio, cruzan sus brazos ante la ridiculización de lo cristiano. ¿Dónde ha quedado la luz cristiana que, en las conciencias y en nuestra sociedad, ha sido fuente de inspiración y, por qué no decirlo, la cimentación sólida de nuestras democracias?
Hoy, como entonces, hay muchas resistencias al reinado de Jesús. En algunos momentos puede que, la Iglesia, no haya estado a la altura; que la deserción de muchos cristianos se deba a la falta de testimonio de aquellos que decimos ser heraldos y palmatorias de la luz del Señor. Pero, también es verdad, que los hirientes fogonazos que desprende el aparato eléctrico de la sociedad no ayudan, ni de cerca ni de lejos, a descubrir y permanecer con los ojos de la fe atentos a la LUZ que Jesús nos trae.
3.- Siempre me ha llamado la atención cómo un circo, cuando acampa en una gran ciudad o en un pequeño pueblo, cambian totalmente su atuendo para lograr una sonrisa de los espectadores.
Dios se ha hecho hombre. Ha mudado , su rostro divino, por la cara humana. ¿Qué ha conseguido con ello? ¿Entretenernos? ¿Hacernos sonreír? ¡No! Nos ha desconcertado. Estamos acostumbrados a que, las cosas, se nos presenten a lo grande, perfectas y bien decoradas.
Dios, con su venida, no pretende ni mucho menos montar un circo; quiere la salvación de las personas (no su entretenimiento); anhela una respuesta gratuita (sin pago previo); desea un reconocimiento, un acto de fe por nuestra parte de su divina humanidad (no un aplauso).
Ojala que seamos capaces de seguir acogiéndolo. Que nada enturbie ni distraiga nuestra mirada. Que nadie anteponga otros personajes al protagonista auténtico de estos días santos y cristianos: Jesús nacido en Belén.
Ojala, que el día en que cerremos los ojos al mundo, podamos decirle al Señor: cuando viniste, Señor, te recibí con un corazón bien dispuesto. Ahora que voy a Ti, Señor, acógeme en tu luz eterna.

4.- ¡ESE ES JESUS!
La luz que, en la en la oscuridad,
Indica y asegura el sendero de la auténtica vida
de la gracia, frente al pecado,
de la bondad, frente al mal.
¡ESE ES JESUS!
Razón de existencia,
cuando languidecen las promesas del mundo
Noticia, y de la buena,
ante presagios inciertos o malos augurios
¡ESE ES JESUS!
Golpea a la puerta, y sin imposición alguna,
espera nuestra respuesta
Viene para enseñarnos el rostro de Dios
Un Dios vivo, eterno, divino y humanado
Un Dios que, por darse tanto,
quiere caminar a una con nosotros
aquí en la tierra, en nuestro pequeño mundo
¡ESE ES JESUS!
El que, al nacer en Belén, con aliento divino
desplaza toda tiniebla y la noche indefinida
El que, siendo pequeño, nos hace grandes
El que, siendo grande, ante El somos pequeños
¡ESE ES JESUS!
Necesitado, como hombre, de nuestro cariño
y ofreciendo, como Dios, amor eterno
Recibiendo, como hombre, nuestras ofrendas
y repartiendo, como Dios, gracias divinas
¡ESE ES JESUS!
La luz del mundo, aunque el mundo se resista
La luz del hombre, aunque el hombre mire a otro lado
La luz del corazón,
aunque esté inclinado hacia otros dioses
¡ESE ES JESUS!
Conocido y amado por millones de hombres
Acogido y rechazado por otros tantos
Proclamado por miles de heraldos de nuestro tiempo
Aclamado y bendecido, renegado y perseguido
Pero, su luz, nunca la podrá sofocar
todos los destellos del mundo
Amén


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Evangelio Misionero del Dia: 31 de Diciembre de 2010 - Viernes de la Infraoctava de Navidad


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 1, 1-18

Al principio existía la Palabra,
y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios.
Al principio estaba junto a Dios.
Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra
y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.
En ella estaba la vida,
y la vida era la luz de los hombres.

La luz brilla en las tinieblas,
y las tinieblas no la percibieron.

Apareció un hombre enviado por Dios,
que se llamaba Juan.
Vino como testigo,
para dar testimonio de la luz,
para que todos creyeran por medio de él.
Él no era la luz,
sino el testigo de la luz.

La Palabra era la luz verdadera
que, al venir a este mundo,
ilumina a todo hombre.
Ella estaba en el mundo,
y el mundo fue hecho por medio de ella,
y el mundo no la conoció.
Vino a los suyos,
y los suyos no la recibieron.

Pero a todos los que la recibieron,
a los que creen en su Nombre,
les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.
Ellos no nacieron de la sangre,
ni por obra de la carne,
ni de la voluntad del hombre,
sino que fueron engendrados por Dios.
Y la Palabra se hizo carne
y habitó entre nosotros.
Y nosotros hemos visto su gloria,
la gloria que recibe del Padre como Hijo único,
lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de Él, al declarar:
«Éste es Aquél del que yo dije:
El que viene después de mí
me ha precedido,
porque existía antes que yo».

De su plenitud, todos nosotros hemos participado
y hemos recibido gracia sobre gracia:
porque la Ley fue dada por medio de Moisés,
pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.
Nadie ha visto jamás a Dios;
el que lo ha revelado es el Dios Hijo único,
que está en el seno del Padre.

Compartiendo la Palabra
Por Dominicos.org

“Ninguna mentira viene de la verdad”

Es, cuanto menos sorprendente, que en plena Navidad, cuando estamos celebrando solemnemente el nacimiento del Salvador del mundo, Juan nos alerte en su carta de la llegada del anticristo. Pero no es, ni mucho menos, con intención de “chafar la fiesta”, sino de alertarnos del combate continuo que tenemos en nuestra vida entre el bien y el mal.
Ya el mismo Cristo, nada más nacer, encontró enemigos que le perseguían a muerte. Lo hemos compartido el día 28. Pero esa enemistad hacia Cristo no ha acabado. Como dijo Simeón al cogerlo en brazos en el Templo, siempre será “signo de contradicción”, aún veinte siglos después de su venida al mundo.

El Espíritu Santo, el mismo Espíritu de Jesús es el que nos guiará hacia la Verdad, para que nunca seamos confundidos.

“El era la vida, y la vida era la luz de los hombres”

Impresionante prólogo del Evangelio de S. Juan. Se remonta hasta el inicio, pudiéramos decir, hasta el capítulo 1 del Génesis, para encontrar allí ya a la Palabra, el Verbo. Y este Verbo es Luz y Vida de nuestra vida.

Y no le bastó con crear, con iluminar, con ser la luz verdadera que alumbra a todo hombre; este Verbo quiso tener aún más condescendencia y misericordia con nosotros: “El Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros”.

Esta es la gran noticia de la Navidad. Que el Dios eterno, inabarcable, creador del todo lo que existe, es uno de nosotros, pequeño, finito, vulnerable, indefenso: un Niño entre pajas. Agrandemos nuestra capacidad de asombro ante este abajamiento del que es el Amor y no puede hacer otra cosa que amar.

Nunca entenderemos este Misterio de Salvación, pero no nos cansemos de adorarlo y darlo a conocer. El mundo necesita saber que Dios nos salva en la debilidad y pobreza, también en las nuestras. “A todos los que lo recibieron les concedió llegar a ser hijos de Dios”.

El salmo de hoy es una preciosa invitación a la alabanza que tributa a este Niño toda la Creación. Unamos nuestras voces en canto de júbilo a todos los seres del cielo y de la tierra.

31 de Diciembre, día especial porque hay que pasar página y comenzar un nuevo volumen de nuestra vida, aún con 365 páginas en blanco. Allí escribiremos la historia, personal y comunitaria, guiados y unidos cada día por la Palabra.

¡¡¡Feliz Año 2011!!!

MM. Dominicas Monasterio Ntra. Sra. de la Piedad
Palencia

Oramos con la Palabra

JESÚS,gracias por tantas cosas buenas que me has concedido en este 2010 que termina. Y gracias también por las cruces, que no han faltado y que me unen más a ti. Te pido perdón por las veces que he preferido seguir las sendas del Mal, en lugar de tenerte como mi único Camino, mi Verdad y mi Vida. A pesar de mi debilidad, tú sabes que te quiero.

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miércoles 29 de diciembre de 2010

Nace espacio mundial para el diálogo con los no creyentes


UNA INICIATIVA DEL VATICANO

Se trata del “Patio de los gentiles”, que la Iglesia –a través de la UNESCO- crea motivada por el deseo manifiesto del actual Papa. Serán encuentros donde ateos y creyentes debatirán sobre diversos temas. El primero será en marzo en París.

En la oficina de la UNESCO en París se trabaja a contrarreloj preparando el lanzamiento del "Patio de los gentiles", una fundación nacida en el Vaticano para promover el diálogo entre creyentes y no creyentes.

El sacerdote Laurent Mazas está al frente de este nuevo proyecto que nació en la Navidad de 2009, cuando Benedicto XVI dijo que quería impulsar el diálogo con quienes no creen en Dios.

Benedicto XVI considera que "la Iglesia debería abrir también hoy una especie de "patio de los gentiles" donde los hombres puedan entrar en contacto de alguna manera con Dios".

El "Patio de los gentiles" era un espacio del antiguo templo de Jerusalén. Allí los sacerdotes y escribas se sentaban para dialogar con los no judíos que querían conocerles mejor.

Casi 2.000 años después la Iglesia organizará, a través de esta fundación, debates con personas no creyentes para abordar las razones para creer; las raíces éticas comunes o la humanización de la medicina y la cultura.

El P. Laurent Mazas, director del "Patio de los gentiles" manifiesta que "la idea principal es organizar encuentros de alto nivel intelectual y cultural sobre diversos temas en relación con la trascendencia, la existencia de Dios. También para decir a los no creyentes: mirad, ante el mundo de hoy, ante la situación en la que nos encontramos, con la globalización, tenemos que caminar y reflexionar juntos sobre la humanidad que queremos".

La inauguración del "Patio de los gentiles" será en París bajo el título "Iluminismo, religión, razón común". El encuentro, al que acudirán políticos, intelectuales y filósofos, se celebrará en marzo de 2011 en la UNESCO, la Universidad de la Sorbona y la Academia Francesa.

Además habrá una segunda parte en la catedral de Notre Dame.

El P. Laurent Mazas fsj, señala que "será un encuentro dirigido a los jóvenes creyentes y no creyentes, un evento alegre con varias actividades. Al mismo tiempo habrá un momento de oración dentro de la Iglesia, para invitar también a los que no creen a que entren".

La organización también ha previsto encuentros en la ciudad italiana de Bolonia, en Estocolmo, Praga y en Santo Domingo. Además están por confirmar otras jornadas en España, Rusia, Estados Unidos o Canadá.

Después de los debates, el Padre Laurent espera que tanto creyentes como no creyentes reflexionen sobre las ideas de los otros y así ambos se enriquezcan. Habrá que esperar a París para ver los primeros resultados de esta actividad milenaria.

Fuente: ReL y Rome Reports

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Solemnidad de Santa María, Madre de Dios (Lc 2, 16-21): AL SERVICIO DE LA PAZ



El saludo obligado hoy es: ¡Feliz año nuevo, lleno de ventura, salud, paz y bien! Entre las múltiples ideas que confluyen en este día: Octava del misterio de Navidad, Circuncisión y Nombre de Jesús, maternidad divina de María, Año Nuevo y Jornada Mundial de la Paz, nos fijamos en el presente año en ésta última: Jornada de la Paz (instituida por el papa Pablo VI en 1968).
1. Una palabra gastada. Por medio de Santa María, Madre de Dios, recibimos a Cristo que es nuestra paz. Él es Dios que llega a nuestro mundo en raza humana, "nacido de una mujer". Dios se hace hombre para que éste se convierta en hijo de Dios por adopción (2ª lect.). Se realiza así en plenitud la bendición de Dios a los israelitas con su paz (1ª lect.).
Hoy nos deseamos mutuamente un Feliz Año, lleno de paz. Sin duda, lo hacemos con sinceridad. Aunque siempre acecha el peligro de la fórmula estereotipada, pues la palabra "paz" es una de las más gastadas del diccionario. Ya casi no significa nada, de tanto manipularla. Sin embargo, la aspiración a la paz es una constante infatigable en la historia de la humanidad, y, al mismo tiempo y paradójicamente, es la ausencia más sentida en la historia de los pueblos.
Desde el crimen de Caín la guerra parece ser nuestra compañera inseparable de viaje. Porque no sólo cuenta el estallido declarado de las armas; también la guerra fría, la violencia, el terrorismo, los atentados, secuestros y atracos, la opresión, la violación de los derechos humanos, la agresividad, la explotación del hombre por el hombre de múltiples formas.
Son innegables el adelanto cultural y el asombroso progreso técnico. Sin embargo, hay una asignatura que siempre nos queda sin aprobar: la lección de la paz. Suspenso anual durante siglos. La "paz armada", de hoy y de siempre, es un pingüe negocio, una industria descomunal, una mina fabulosa de dinero. Millones de hombres jóvenes en todo el mundo están sobre las armas, y miles de cerebros científicos emplean su talento para la destrucción de la humanidad, cuando podrían hacerlo para servir a la vida, especialmente donde más urge.
Lo más triste es que la carrera de armamentos corre paralela a la curva ascendente del hambre, la enfermedad, la incultura y la miseria, cuyas estadísticas e imágenes gráficas son escalofriantes. La guerra es un capricho y un juguete muy caro. ¡Cuántas escuelas, hospitales, carreteras, viviendas, universidades y bibliotecas podrían construirse con el dinero de las armas!

2. Cristo es nuestra esperanza de paz. Las crónicas resumen del año, aparecidas en los medios de información, pueden resultar poco alentadoras en muchos aspectos. Pero no vamos a recargar sombriamente las tintas al principio de un año nuevo que nos deseamos feliz. Abramos más bien una ventana a la brisa de esperanza que nos llega desde el portal de Belén, donde una joven madre, María, nos da a Jesús que es nuestra PAZ (Ef 2,14).
Por medio de la maternidad divina de María, Dios ha entrado en nuestro año y es Dios-con-nosotros, dentro de la historia humana. En el anuncio del ángel a los pastores se escucha: Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que Dios ama. Desde entonces es posible la paz en nuestro bajo mundo; porque Dios nos ama. Y el Niño es el signo de esa paz. Jesús es el sacramento del encuentro de Dios con el hombre en la paz que da el amor; sabernos amados de Dios y amando a nuestra vez con el amor con que somos amados, es fuente de paz verdadera.
Desde ahora es posible la paz, la felicidad, el amor y la fraternidad entre los hombres. Son las paradojas de Dios: un bebé indefenso y frágil en brazos de una pobre mujer del pueblo, trae el secreto y la auténtica arma para la paz: EL AMOR. Más eficaz que todos los pactos y conferencias de desarme. ¿Ilusión utópica? Es que olvidamos que construye más paz un solo gramo de amor que millones de toneladas de armas, misiles y explosivos.

3. Compromiso personal con la paz. No sólo los demás están armados. Cada uno tiene armado su corazón a la defensiva por la soberbia, y en plan agresivo por el ansia de dominio. Pues bien, mientras no nos desarmemos todos completamente, por dentro y por fuera es un sarcasmo y una comedia desearnos paz y felicidad. Mientras no estemos en paz con Dios, con nuestra conciencia, con los de casa y el resto de los familiares, con los vecinos, amigos y compañeros de trabajo, así como con todos los ciudadanos, es inútil descorchar la espuma del champán. Esas burbujas no son más que un espejismo, un engaño más. Y no habrá paz sin fraternidad, justicia, libertad y amor. El desarrollo humano integral, animado por el amor, es el nuevo nombre de la paz.
Convirtamos nuestro corazón a la bienaventuranza evangélica de la paz, sin ceder al pesimismo derrotista y menos todavía a la tentación de la intransigencia, del fanatismo, de la violencia, de la guerra fría o caliente. Cristo dijo: Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Alentemos toda iniciativa en pro de la paz y el desarme en todos los aspectos, sin quedarnos en mera simpatía y en vagos deseos. Tarea obligada del cristiano es ser constructor de la paz. Así no pasará en vano la Navidad ni el año que nace.
Es fácil echar a los demás la culpa por la ausencia de paz en nuestro entorno. Pero no solamente los que gobiernan el mundo y las naciones han de construir la paz; a todos nos toca esa tarea, y más a los cristianos. Cada hogar ha de ser una escuela de paz, educando a las nuevas generaciones para la convivencia, el servicio, la fraternidad, la solidaridad, la reconciliación; y no para la agresividad y la intolerancia.
El año nuevo que estrenamos es una oportunidad nueva para gestos de paz. Revaloricemos hoy el don mutuo de la paz.

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Solemnidad de Santa María, Madre de Dios (Lc 2, 16-21): Año Nuevo. Octava de Navidad


Por J. Garrido

Núm 6,22-27 / Sal 66 / Gál 4,4-7 / Lc 2,16-21

Situación

Año viejo, con su fiesta delirante, representa el modo pagano de vivir la Navidad: olvidar la condición humana para suspender los conflictos de la vida durante un tiempo de ilusión feliz. Está claro que los humanos necesitamos evadirnos de la realidad de cuando en cuando. Lo malo es cuando nos planteamos la vida como evasión. En vez de descubrir la felicidad oculta en el corazón de nuestra existencia finita, nos dedicamos a olvidar la dureza del trabajo para soñar con el fin de semana; el peso de la convivencia del cada día, para soñar con el mes de vacaciones...
Jesús, el niño que no tuvo una casa para nacer, que tuvo que huir a Egipto; María y José, con su desamparo, nos recuerdan la actitud cristiana ante el Año Nuevo que comienza. ¿Es que somos unos aguafiestas?

Contemplación

También los cristianos nos deseamos y deseamos para todos los hombres un «feliz y próspero Año Nuevo», e iniciamos la andadura de este año nada menos que con la bendición de Dios (primera lectura). Imagínate al Padre Dios poniendo sus manos sobre tu cabeza y diciéndote: «Me fijo en ti; te concedo mi paz». No es un deseo iluso: hemos sido bendecidos nada menos que con su Hijo Jesús, y con El, en la fe, sabemos que este nuevo año también será historia de Salvación.
Pero el camino para entrar en esta historia de la Salvación tiene por referencia a María. Hoy celebramos su fiesta más grande, la de su maternidad divina.
Por Ella ha llegado al mundo el Mesías y se ha iniciado la Era Nueva, los tiempos del Cumplimiento.
Ella representa el realismo de un Dios encarnado, es decir, sometido a la condición humana, a nuestra debilidad, al poder esclavizador de la ley (segunda lectura).
Pero su aportación no fue pasiva, ni meramente biológica, sino activa y creyente, confiada y arriesgada. Dijo sí a la aventura de la humanidad de Dios (Lc 1,38) y continuó toda su vida «guardando la Palabra y meditándola en su corazón», pues los caminos de Dios iban a ser distintos a los previstos (lectura evangélica).


Reflexión

La mirada cristiana se detiene en María en las etapas cruciales de la historia de Jesús: en la infancia y en la Pascua, cuando hay que comprender «desde dentro» lo esencial, que siempre está en relación con los orígenes y con el final.
¿Qué es lo esencial de la Navidad? El Hijo se hizo hombre para que nosotros fuésemos hijos de Dios y, por lo tanto, también hermanos. María es la Madre.
Pero Dios hizo todo esto escogiendo a una chica humilde de Nazaret, símbolo de lo humano humillado, de lo débil y pobre. Anticipa así su mesianismo de solidaridad. María es la mujer oprimida.
Lo hizo discretamente, sin ruido, en el seno de una familia sencilla de trabajadores y en un rincón desconocido de Galilea, siendo José un descendiente lejano y venido a menos del linaje de David. María es la compañera.
Lo hizo afirmando, rescatando la fuerza del amor en la vida ordinaria, pues el peso de la historia lo soportan los que ponen amor en el cada-día y el futuro de la humanidad depende del calor humano de nuestras relaciones, del cuidado de los valores esenciales (la gratuidad, la fidelidad, el aguante ante el sufrimiento, la tenacidad no violenta en la lucha...). María es la sabiduría de lo esencial.

Termina la reflexión leyendo y meditando Lc 1,39-56.

Praxis

No está mal comenzar el Año Nuevo teniendo como trasfondo la figura de María. No se trata de idealizar a la mujer para, luego, relegarla a un segundo plano en la vida normal.
Si eres mujer, reivindica tu dignidad e igualdad; pero no caigas en la trampa de perder la sabiduría de lo esencial.
Si eres varón, descubre en ti esa misma sabiduría. No estamos tan lejos como la sociedad y la cultura intentan hacernos creer. Todos hemos nacido de mujer, como Jesús.
¿Algún propósito para este año? Que nazca de esa sabiduría de lo esencial, realista, para tu vida ordinaria. Que tengas la sensación de que ese propósito te acerca al misterio de la humanidad de Dios.
Si estás casado/a, ¿por qué no lo haces con tu esposa/o?

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Evangelio Misionero del Dia: 30 de Diciembre de 2010 - Jueves de la Infraoctava de Navidad


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 2, 22. 36-40

Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor.
Estaba también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido. Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con Él.

Compartiendo la Palabra
Por Luis Manuel Suarez, cmf

Queridos amigos y amigas:
En el último día del año, terminando la octava de Navidad, se nos recuerda el prólogo de Juan, que condensa esa historia del Dios-con-nosotros que recordamos y actualizamos en estos días.
Terminar un año es tiempo de balances y de esperanzas.
Miramos atrás para ver lo que fue, desde la distancia que dan los días, en perspectiva. Y en esa mirada, podemos descubrir lo que realmente fue importante de lo que no dejó de ser intranscendente, por mucho que pareciera otra cosa. Y se puede abrir el corazón para dar gracias, profundamente, por todo lo recibido en esos días vividos. Quizá primero por conservar la vida, que no conviene dar por supuesta. Y por la fe. Y por las personas queridas. Y por las dificultades que nos pueden ayudar a crecer…
Miramos adelante para esperar lo que está por venir. Con una espera activa, que se predispone a hacer algo bueno con lo que se nos regale de ahora en adelante. ¿Qué será? ¿Cómo vendrá? ¿Qué podré hacer con esto… o con aquello…? Quizá hoy es un buen día para pedir, y para confiar.
Gracias, Señor, por este año que termina.
Gracias porque, en medio de la vida de cada día,
Tú te has hecho presente…
Dame tu mirada para agradecer todo lo recibido…
Y sobre todo, gracias por ser Dios-con-nosotros,
de quien recibimos “gracia tras gracia”.

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martes 28 de diciembre de 2010

Navidad a pie de micrófono


Publicado por En Clave de Africa

La Navidad en esta parte de Uganda no tiene su punto álgido en la Misa de Nochebuena (o del Gallo) y supongo que esto es la consecuencia de los muchos años de inseguridad, cuando los rebeldes sembraban el miedo sobre todo en las zonas rurales más vulnerables, haciendo imposible que los cristianos pudieran desplazarse a las iglesias durante las horas de oscuridad con unas mínimas garantías de seguridad.
Ahora la Misa se celebra a las 19:30 y parece que la estabilidad que vive la zona desde el año 2006 se va traduciendo en un número creciente de cristianos que asisten a este servicio. Mañana por la mañana, durante las celebraciones del día habrá casi tortas por poder entrar a la iglesia y serán los más rezagados los que se tengan que quedar fuera de los recintos eclesiales.
Este año, en la radio comunitaria que dirijo (Radio Wa), hemos decidido hacer una “vigilia radiofónica”, un programa especial que dure desde las nueve de la noche a las seis de la mañana del día de Navidad. Pedí voluntarios para este programa y tengo que decir que la respuesta ha sido muy generosa. Hemos intentado ofrecer informaciones sobre las tradiciones de Navidad, hemos hecho grabaciones de la gente más anciana sobre cómo era la Navidad hace 20 o 30 años, en circunstancias muy diferentes de las actuales, hemos ofrecido villancicos tanto locales como internacionales, un grupo de personas han tenido una animada conversación sobre temas navideños y los oyentes han participado con llamadas telefónicas al estudio... ha sido una noche muy interesante y creo que con contenidos muy variados para aquellos que no han podido o no han querido dormir en estas horas nocturnas.
A la hora de escribir estas líneas estamos llegando ya a las cinco de la mañana y las llamadas no paran, lo cual es un síntoma de que se ha podido mantener la atención de los oyentes y que hemos conseguido el objetivo de presentar algo interesante y atractivo. Sigo pensando que en contextos así, donde todavía no han llegado las más adelantadas tecnologías y donde el alcance de internet y de televisión es todavía limitado a los centros urbanos más grandes, la radio sigue siendo todavía el medio de comunicación número uno, el que llega a más gente y el que puede tener una mayor influencia.
Ha sido una noche radiofónica pionera y diferente. A través de este programa, hemos intentado recrear el calor y la humanidad del portal de Belén, hemos querido traer la Navidad especialmente a aquellas personas que viven en núcleos más aislados, a los que no han podido acercarse a una celebración litúrgica, a los que están solos. Ojalá que hayamos podido sembrar algo de esperanza y de alegría en una zona de África que se veía profundamente afectada por la violencia. Las personas de esta región del Norte de Uganda conocen más que nadie y de primera mano la profundidad de aquel llamado angélico de “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra, paz a los hombres que Dios ama” Ojalá que sigan disfrutando esa paz por muchos años... y todos nosotros que lo veamos.

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Santa María, Madre de Dios. Jornada Mundial por la Paz.


Por José Larrea Gayarre
Solemnidad de Santa María, Madre de Dios (Lc 2, 16-21)
1 de enero de 2011

Comenzamos hoy el año nuevo y lo hacemos, como es habitual, en ambiente de euforia y ruido desbordante. Es muy posible que tengamos motivos de alegría. Todos podemos alegrarnos, porque encontramos en nuestras manos el don más grande, que hemos recibido en este año y que pensamos vamos a seguir recibiendo en un año más, la vida, la vida que recibimos gratis; tenerla y disfrutarla es motivo de gran alegría y de dar gracias a Dios que es quien nos la da.

Unidos a la Iglesia universal comenzamos el año con un recuerdo para María la madre de Jesús y madre nuestra y una reflexión por la paz.

María ha estado presente en estos días: recibe el mensaje de Dios para ser la madre de Jesús que acepta, por su fe es la madre de Dios y se manifiesta en ella la plenitud de la gloria de Dios.

Hemos contemplado el largo viaje de Nazaret a Belén, ella ya de nueve meses, a pie con José su esposo; son unos desplazados, en el pueblo sin encontrar posada, solo un hueco a las afueras para cobijarse. Después el gozo inenarrable de acoger al Niño Jesús, su hijo. María le supo cuidar, criar y educar, le enseñó a rezar; sobre todo, le quiere, Jesús es hombre y es Dios, María es su madre, la madre de Dios.

Nosotros tenemos también a María como madre. Dios se encarna en cada uno de nosotros, nos penetra la luz que brilla en su hijo. Este hijo hoy en un pesebre, dirá un día de su cuerpo: “tomad y comed”. Por la fe le recibimos a Él en la Eucaristía y nos vamos transformando en su imagen. María es también nuestra madre. Bajo su mirada maternal reflexionamos hoy en la paz.

No hay verdadera paz junto a nosotros. Muchos asumen como paz el viejo principio "si quieres la paz, prepara la guerra". Es un principio grosero que no se puede aceptar en cristiano, que establece la paz como resultado de la coacción de los fuertes sobre los débiles.

Cuántos débiles. No hay paz, para un emigrante, no hay reconocimiento de su dignidad cuando no se reconocen los derechos "humanos", de esas personas por parte de las instituciones y de los ciudadanos. No hay paz entre los sexos cuando los conflictos, la violencia aumentan exponencialmente. No hay paz en los que no encuentran trabajo, no hay paz en las crisis económicas quedando impunes sus verdaderos responsables con el duro sufrimiento de los débiles. Según el pensamiento cristiano, la paz, se abre camino por otro principio: "si quieres la paz, elimina los factores que llevan al enfrentamiento".

El Concilio Vaticano II afirma que la paz se apoya sobre cuatro grandes valores: la justicia, el amor, la verdad y la libertad. Dos palabras:

Habrá paz si hay reconocimiento de la práctica de la justicia, que consiste en dar a cada uno lo suyo, que cada persona tenga lo suficiente para vivir con dignidad. ¿Existe hoy esta justicia? Inútil hablar de paz manteniendo injusticias, peor aún si son injusticias que se olvidan, se ocultan, se silencian.

La paz, se apoya sobre el amor evangélico que va más lejos que la justicia. El amor pide a veces que renunciemos a algo que podemos exigir para compartirlo con quien es débil y necesita ayuda, a veces incluso con los enemigos.

La paz se ha de apoyar en la verdad. Difícil buscar la verdad. Nos creemos portadores de la verdad. ¿Quién tiene el punto de vista objetivo? Si nos acercamos a la realidad sólo con las ideas, los sentimientos que de cada uno, vemos una realidad sesgada. La verdad es integración de perspectivas: al completarse nuestras visiones parciales con las visiones que tienen otros, nos acercamos mejor a la verdad.

La paz exige el respeto a la libertad, respetando las diferentes maneras de pensar, de actuar. Hay coacciones, algunas muy burdas, de los poderosos, otras muy sutiles, coacciones físicas, culturales. La tentación del fuerte es el sentirse superior y obligar a aceptar lo que él impone.

A los creyentes se nos invita hoy a orar por la paz, ¿qué significa hoy una oración por la paz en este mundo con tanta violencia? Alguno dirá, que orar es un entretenimiento religioso para los que no saben o no se atreven a hacer nada eficaz por lograrla, o un tranquilizante que consuela nuestra pasividad e inhibición.

Recordemos que la oración no es para informar a Dios de lo que falta entre nosotros. Dios no necesita enterarse de los males del mundo, ¿quién conocerá mejor nuestra vida? nosotros hemos de descubrir los obstáculos que cada uno ponemos a la justicia y a la paz. Hemos de cambiar para ajustar nuestra vida a los deseos de paz que Dios quiere para sus hijos, para la humanidad.

La oración, si es sincera, nos dispone para comenzar a realizar lo que pedimos a Dios. Quien pide la paz ardientemente, se está haciendo más capaz de acogerla. Quien ora así a Dios, está haciendo ya paz y justicia en su interior. No podrá orar contra nadie. La verdadera oración convierte.

Este día 1º de Año es bueno que lo comencemos poniendo toda nuestra confianza en Dios. Creer en la fuerza del amor. Hemos de sentirnos llamados a llenar nuestro corazón de amor, no de violencia, ni de odio; de ternura, no de agresividad; de diálogo, no de cerrazón. Así podremos participar de verdad de la Navidad, que Cristo quiso que estuviera presidida por un cántico de paz.

Detengámonos algún momento en estos días en silencio y acerquémonos a Jesús Niño con la actitud orante y contemplativa de María y José, como dice Lucas: "María guardaba todas estas cosas en su corazón”, quizás lleguemos a comprender porqué el corazón de un creyente debe sentirse seguro y estar rebosante de alegría y paz en estos días de Navidad.

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Solemnidad de Santa María, Madre de Dios (Lc 2, 16-21): UNA FE PUESTA A PRUEBA


Publicado por Fundación Epsilón

Los pintores han dibujado a María sobre las nubes, rodeada de ángeles, «envuelta en el sol, con la luna bajo sus pies y en la cabeza una corona de doce estrellas», subiendo hacia Dios y despegando de la tierra.
Colocada entre Dios y los hombres, María parecía pertenecer más a una esfera intermedia que al mundo de los humanos. Esta imagen 'en ascensión', basada en la interpretación tradicional de la Iglesia, que identifica a María con la mujer que lucha contra el dragón, descrita en el Apocalipsis (c. 12), parece haberla rescatado para Dios del mundo de los humanos.
De la escena de la anunciación, entendida al pie de la letra por predicadores e intérpretes del texto bíblico, se ha impuesto otra imagen de María, mujer clarividente que, desde el primer momento, conoce de 'pe a pa' todo el plan de Dios sobre ella, acatándolo con un 'sí' tajante y decidido.
Pero una lectura atenta entre líneas del Evangelio de Lucas da a entender que la vida de María y su fe -su adhesión al plan de Dios encarnado en Jesús- se acercan más a la de los cristianos de a pie que se debaten entre dudas y preguntas, entre incertidumbres y contradicciones.
En los dos primeros capítulos de su Evangelio, Lucas lo pone de relieve: Los pastores «fueron corriendo y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, les contaron lo que les habían dicho del niño. Todos los que lo oyeron se admiraban de lo que les decían los pastores. María, por su parte, conservaba el recuerdo de todo esto, meditándolo en su interior» (Lc 2,l6ss).
La noticia de un Mesías, niño, acostado en el pesebre, coge de sorpresa a todos. Aquello no entraba en el programa de la teología de entonces. ¡El mesías, el salvador, el heredero del trono de David su padre, acostado en un pesebre! ¡El hijo del Altísimo sumergido en la debilidad humana: un tierno niño, compartiendo ya desde el principio la condición de los humildes y pobres de la tierra!
«María -comenta Lucas- conservaba el recuerdo de todo esto, meditándolo en su interior.» Difícil de digerir la escena; por eso María tendría necesidad de meditar en su interior estos acontecimientos, que rompían los esquemas que se habían trazado sobre el mesías venidero.
Más adelante, cuando Simeón se refiere a Jesús como 'al salvador, colocado ante todos los pueblos, como luz para alumbrar a las naciones y gloria de Israel', el evangelista vuelve a comentar que «su padre y su madre estaban sorprendidos por lo que se decía del niño» (Lc 2,30-32). Tampoco era éste el mesías esperado, un mesías universalista que venía a alumbrar a las naciones y que se manifestaría en Israel. Se esperaba más bien un mesías 'de y para' el pueblo de Israel que firmaría sentencia de castigo contra las naciones (los demás pueblos de la tierra, los no judíos o paganos).
Finalmente, cuando más tarde sus padres lo encuentran en el templo entre doctores, el evangelista apostilla de nuevo: «Ellos no comprendieron lo que quería decir. Jesús bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba en su interior el recuerdo de todo aquello» (Lc 2,50-51).
El recuerdo de todos aquellos acontecimientos posibilitaría a María su comprensión.
Por estas frases de Lucas y otras que podemos leer entre líneas en los restantes evangelistas concluimos que el camino de fe de María hasta llegar a aceptar el plan de Dios en Jesús debió pasar, como el nuestro, por momentos de oscuridad, de duda, de sorpresa y extrañeza. La luz se haría a base de darle vueltas a los hechos, de meditar y reflexionar hasta llegar a comprender que el mesías esperado no era el mesías anunciado a bombo y platillo por las escuelas teológicas de la época.

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WebJCP | Abril 2007