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MISIONEROS EN CAMINO: agosto 2010
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martes, 31 de agosto de 2010

BENEDICTO XVI PIDE REZAR PARA QUE SE ACABEN LAS GUERRAS


Intención de oración del mes de septiembre

CIUDAD DEL VATICANO, martes 31 de agosto de 2010 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha pedido oraciones de los cristianos para el próximo mes de septiembre, para que “se ponga fin a las guerras y a los conflictos que aún ensangrientan el mundo”, y para que “La Palabra de Dios sea fermnto de un auténtico progreso social”.
Es la propuesta que hace en las intenciones de oración para el mes de septiembre, contenidas en la carta pontificia que ha confiado al Apostolado de la Oración, iniciativa que siguen cerca de 50 millones de personas en los cinco continentes.
El obispo de Roma presenta dos intenciones, una general y la otra misionera.
La intención general para este mes es: "Para que en las regiones menos desarrolladas del mundo el anuncio de la Palabra de Dios renueve el corazón de las personas, animándolas a ser protagonistas de un auténtico progreso social".
Su intención misionera es: "Para que, abriendo el corazón al amor, se ponga fin a tantas guerras y conflictos que aún ensangrientan el mundo".

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Evangelio Misionero del Dia: 1 de Setiembre de 2010 - SEMANA XXII DURANTE EL AÑO


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 4, 38-44

Al salir de la sinagoga, Jesús entró en la casa de Simón. La suegra de Simón tenía mucha fiebre, y le pidieron que hiciera algo por ella. Inclinándose sobre ella, Jesús increpó a la fiebre y ésta desapareció. En seguida, ella se levantó y se puso a servirlos.
Al atardecer, todos los que tenían enfermos afectados de diversas dolencias se los llevaron, y Él, imponiendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. De muchos salían demonios gritando: «¡Tú eres el Hijo de Dios!» Pero Él los increpaba y no los dejaba hablar, porque ellos sabían que era el Mesías.
Cuando amaneció, Jesús salió y se fue a un lugar desierto. La multitud comenzó a buscarlo y, cuando lo encontraron, querían retenerlo para que no se alejara de ellos. Pero Él les dijo: «También a las otras ciudades debo anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, porque para eso he sido enviado».
Y predicaba en las sinagogas de toda la Judea.

Compartiendo la Palabra
Por CELAM - CEBIPAL

Jesús: un gran misionero
“Tengo que evangelizar el Reino de Dios”

Durante este período litúrgico, nos acompaña prioritariamente el evangelista Lucas. Su manera particular de introducirnos en el misterio de Jesús y de mostrarnos cómo se forma un discípulo por las rutas del seguimiento, merece toda nuestra atención y aprecio.

No perdemos de vista el planteamiento de Lucas en el relato modelo de “Los peregrinos de Emaús” (Lc 24,13-35), y en cual nos introduce -con sumo cuidado y gran intuición exegética, espiritual y pastoral- Mons. Santiago Silva en la introducción de esta revista. Allí encontramos muchos elementos que nos colocan en el punto de vista más apto para comprender la totalidad del Evangelio, en cuanto revelación del misterio de la persona de Jesús y de su obrar, y su proyección misionera, en cuanto “base sólida” del mensaje que predicamos (ver Lc 1,4).

Desde la última página del evangelio (Lc 24) retrocedemos ahora hasta el comienzo del ministerio de Jesús, para seguir el itinerario catequético completo, descubriendo paso a paso todo lo que el camino de Jesús implica. Volvemos entonces a Galilea, porque “la cosa empezó en Galilea” (Hechos 10,37).

El programa misionero de Jesús

Tengamos presente que la presentación del programa de la misión de Jesús, que es el objetivo de los pasajes que se encuentran en Lc 4,16-44, sigue el esquema didáctico de enseñanza con “Palabras” (en Nazareth, ver 4,16-30) y enseñanza con “obras” (en Cafarnaúm, ver 4,31-43). Toda esta presentación termina con una síntesis de la misión –“predicando” (lo cual incluye las acciones)- en el país entero (ver 4,44).

El texto que leemos hoy nos sitúa concretamente en Cafarnaúm.

En Cafarnaúm se muestra que es verdadero el cumplimiento de la profecía anunciada en Nazareth: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para… dar la liberad a los oprimidos” (4,18).

En Cafarnaúm, Jesús no solamente se revela por medio de acciones de poder (exorcismos y curaciones) sino que, a diferencia de lo sucedido en Nazareth, Jesús es acogido por la gente: “Quedaban asombrados de su enseñanza, porque su palabra tenía autoridad” (4,32; traducimos literalmente). La misión de Jesús -y la de sus discípulos- conocerá momentos difíciles como el de Nazareth, pero el éxito será mayor, como lo describe la jornada misionera de Cafarnaúm.

Llama la atención cómo al comienzo y al final de esta jornada misionera, Jesús expulsa demonios. Esta acción es el signo que confirma que Jesús, en cuanto “liberador” del mal, hace presente el “Reino de Dios” prometido por los profetas (ver 4,43). Como dirá más adelante: “Si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios” (11,20).

Una jornada misionera exitosa

En la jornada de Cafarnaúm, Lucas nos enseña a contemplar al Maestro en acción –casi paso a paso- a lo largo de una jornada completa. Cada acción, cada movimiento de Jesús es una escuela para el discípulo, porque como se propondrá más adelante: “Todo el que esté bien formado será como su maestro” (6,40b).

Como lo ha hecho también el evangelio de Marcos, el evangelista Lucas nos presenta –a su manera- la “agenda” de Jesús, es decir, un día modelo del Maestro. Esto lo refleja muy bien el esquema del pasaje:
(1) Por la mañana está junto con la comunidad de Israel en la Sinagoga (4,31-37).
(2) Luego pasa al ambiente de intimidad propio de una casa de familia (4,38-39).
(3) Al final de la tarde vuelve a la vida pública, donde se encuentra con un gran número de personas, “todos cuantos tenían enfermos de diversas dolencias”, donde enfrenta y sana las diversas formas del sufrimiento humano (4,40-41).
(4) A la mañana siguiente se aparta de todo el mundo complejo de las relaciones con la gente para estar a solas (se sobre entiende que en oración) (4,42).
(5) Finalmente relanza la misión, una misión que abarca todo el país (4,43-44).

El motivo central de toda esta actividad misionera de Jesús, que pasa por los lugares y momentos claves mencionados, se resume en estas palabras: “Tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido enviado” (4,43b). En una sola frase: “¡Tengo que evangelizar!”

Recorriendo despacio los diversos momentos de la jornada evangelizadora de Jesús, podemos ir captando cómo la entrada en los diversos ámbitos de la vida del pueblo va generando claras y profundas transformaciones:

(1) En la sinagoga: destruye el poder del demonio. “¡Qué Palabra es ésta! Manda con autoridad y poder a los espíritus inmundos y salen” (4,36).
(2) En la casa de Simón: recupera a la persona entera, restituyéndole la salud y colocándola al servicio de los demás. “Levantándose, ella se puso a servirles” (4,39).
(3) En su encuentro con la ciudad entera: hace un gesto de imposición de manos, uno por uno, a todos los enfermos, para sanarlos. Y “También salían demonios de muchos, gritando y diciendo: ‘Tú eres el Hijo de Dios’” (4,41).
(4) En la escena de la mañana siguiente, vemos cómo combina los afanes de la misión con la soledad de la oración. “Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar solitario” (4,42).

El pasaje nos describe el éxito de la misión no sólo en las acciones que ya hablan por sí solas sino también en dos momentos específicos en que la multitud reacciona: (1) la gente cuenta lo sucedido: “su fama se extendió por todos los lugares de la región” (4,37); (2) la gente quiere que Jesús se quede siempre con ellos: “la gente le andaba buscando y, llegando donde él, trataban de retenerle para que no les dejara” (4,42).

Cómo emerge el rostro de Jesús evangelizador

El rostro de Jesús evangelizador queda ahora mejor diseñado:

(1) Jesús es un misionero obediente al Padre: realiza la obra de la evangelización como un acto de obediencia al Plan de Dios, Padre de la humanidad. Jesús se somete a un “deber” divino (“Tengo que…”, 4,43), toda su obra se realiza según un plan preciso de salvación de Dios Padre. Esto es importante porque, en su búsqueda de la humanización de todos aquellos que sufren o están en desventaja social, Jesús nunca pierde de vista que se trata de la obra de Dios y que el Padre es la fuente última de toda su acción. Con razón, los demonios ya le gritaban correctamente: “Tú eres el Hijo de Dios” (4,41b). Sólo que no es a ellos a quienes les corresponde dar el testimonio, por eso los calla y les muestra que tienen que ceder completamente frente a él.

(2) Jesús es un misionero con una gran libertad de corazón: así como mostró que tenía un corazón libre en el momento en que le profirieron amenazas y presiones en la sinagoga de Nazareth (ver 4,30), muestra también que tiene un corazón libre frente a aquel pueblo que comprende su misión y lo acoge; y lo hace no apegándose a ellos cuando “trataban de retenerle” (4,42), diciéndoles “también a otras ciudades tengo que anunciar el evangelio” (4,43ª).

(3) Jesús es un misionero incansable, celoso de su misión: como misionero itinerante que es, anda continuamente en busca de la oveja perdida donde quiera que ésta se encuentre y por eso siempre está en movimiento. De manera programática, en este pasaje se le ve recorriendo el país entero (ver 4,44; para Lucas “Judea” no indica solamente la región que conocemos con este nombre sino todo el país). Jesús sabe que debe llegar a todos los rincones de la geografía humana, por ello ¡No se instala!

Un misionero de la misericordia

Pero el pasaje no se ocupa solamente en mostrarnos los espacios y las acciones externas de Jesús. También en el texto de hoy podemos ver rasgos distintivos del corazón misericordioso de Jesús. Este un aspecto que el evangelista Lucas ama destacar:

(1) Ante el hombre sometido por el demonio, hace el exorcismo con contundencia pero también con sumo cuidado, de manera que el demonio “salió de él sin hacerle ningún daño” (4,35).

(2) Ante la mujer enferma (la suegra de Simón), Jesús “se inclinó sobre ella” (4,39). ¡Qué gesto tan hermoso de aproximación ante quien está postrado!

(3) Ante la afluencia de público (la masa), Jesús no pierde de vista al individuo, sino que se aproxima a la realidad de cada uno: “Cada uno de ellos… los curaba” (4,40).

(4) Ante todo el cuadro de sufrimiento que le ponen delante, Jesús no siente repugnancia, no siente aversión, no toma distancia, sino que al contrario toma contacto físico, en una inmensa cercanía a la realidad humana: “Él ponía las manos sobre cada uno de ellos” (4,40).

Esta es la manera como Jesús “pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el Diablo, porque Dios estaba con él” (Hch 10,38).

Repasemos ahora este pasaje, mirándonos en el espejo de Jesús. El discípulo está llamado a “ser como su maestro” (6,40b), por lo tanto a vivir a fondo la misión y trabajando por su eficacia. Pero para lograrlo tendrá que entrar en el camino formativo que comienza mañana.



Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón

1. ¿Cómo nos describe Lucas una Jornada de Jesús? ¿En qué se parece a mis jornadas?

2. ¿Cómo seguidor/a de Cristo que soy, siento en mí la imperiosa necesidad de anunciar con las palabras y con los hechos a Jesús? ¿Cómo lo he hecho hasta ahora? ¿Cómo lo haré?

3. La entrada de Jesús en los diversos ámbitos de la vida del pueblo ha generado claras y profundas transformaciones. ¿Qué transformaciones ha generado la presencia de Jesús en mi familia, en mi grupo, en mi comunidad?

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lunes, 30 de agosto de 2010

De niño soldado a sacerdote


Publicado por FAST

La historia de Esteban, un signo de esperanza para Uganda

Esteban tenía 16 años de edad cuando los feroces guerrilleros del Ejército de Resistencia del Señor (LRA) asaltaron el 11 de mayo de 2003 el seminario menor de la Archidiócesis de Gulu, en el norte de Uganda, y lo secuestraron a él y a otros cuarenta seminaristas. La pesadilla que vivió en cautiverio no destruyó su vocación y ahora se prepara para ser ordenado sacerdote.

Según una crónica de Eva-Maria Kolmann de Ayuda a la Iglesia Necesitada, los rebeldes se llevaron a los seminaristas para convertirlos en soldados. Muchos fueron asesinados y doce siguen desaparecidos. Esteban narró su historia a los representantes de la asociación católica internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), que hace poco hicieron un viaje a Uganda.

“Durante dos meses, los asesinatos, las violaciones y las torturas formaron parte de su vida cotidiana. Los rebeldes también querían enseñarle a él a matar, y más por ser seminarista. A algunos de sus compañeros los mataron delante de él a golpes y culatazos; otros fueron despedazados con machetes porque tenían los pies destrozados tras las largas marchas y ya no podían andar. Él, en cambio, tuvo suerte en la desgracia, porque pudo huir antes de que lo obligaran a matar“, informa AIN.

Los ojos de Esteban aún reflejan un gran pesar cuando recuerda lo vivido. “Los rebeldes llegaron veinte minutos pasada la medianoche; eran unos veinte. Algunos rodearon el seminario menor y los demás se dirigieron directamente al dormitorio de los alumnos de 16 años. Como no lograron forzar la puerta, uno de ellos entró por la ventana y abrió desde dentro. Uno de los seminaristas había cortado la luz para obstaculizar a los rebeldes, pero éstos llevaban antorchas”.

Los dos soldados que el Gobierno había puesto a disposición del seminario para velar por su seguridad huyeron nada más aparecer los rebeldes. “Nos habían abandonado y no había nadie que nos protegiera”, explica Esteban. Además de los seminaristas, había en el terreno del seminario entre mil y dos mil personas, principalmente mujeres y niños, que se habían refugiado ahí para pasar la noche. Un rebelde mató de un tiro y delante de la madre a un niño de unos siete años, nos dice el joven con semblante impávido.

Los rebeldes maniataron a los seminaristas, saquearon todo y obligaron a los adolescentes marchar por horas. A la mañana siguiente los separaron en pequeños y comenzaron a adoctrinarlos bajo la amenaza de ser ejecutados si intentaban huir.

La fe de Estaban lo mantuvo fuerte y firme. “He visto cosas que jamás hubiera pensado que tendría que contemplar algún día. Un hombre no es capaz de escapar de todo aquello, pero Dios obra milagros. A mí sólo me quedaba rezar: ésa era mi única esperanza. Como no podíamos rezar juntos, lo hacía solo. En cada una de las largas marchas rezaba el Rosario contando con los dedos, porque no tenía un rosario. La oración era todo lo que tenía. Habrá personas que no han experimentado a Dios, pero yo sí he tenido esa experiencia“, recuerda.

Casi dos meses después de su secuestro, las fuerzas gubernamentales atacaron a los rebeldes, y en ese momento, entre bombas y fuego de metralla, Esteban logró huir y después de varios días de caminar sin rumbo llegó a un colegio abandonado donde encontró un soldado del Ejército ugandés.

La familia de Esteban ya lo había dado por muerto. “Habían pedido a un sacerdote que celebrara una Misa funeraria por mí”, recuerda Esteban. Sus padres y seis hermanos no querían que Esteban regresara al seminario, pero Estaban sabía que ése era su lugar.

Desde 1988 más de 30 mil niños y adolescentes han sido secuestrados por los rebeldes. A los varones los convierten en soldados y a las niñas, en esclavas sexuales. Los niños son cruelmente violados, sometidos con drogas, obligados a matar, torturados, castigados brutalmente a la más mínima y muchos asesinados sin miramientos.

Algunos no se atreven a regresar con sus familias, porque se avergüenzan de las atrocidades que les obligaron a hacer. A menudo, los rebeldes obligaban a los niños y jóvenes secuestrados a asesinar a personas de sus propios poblados o incluso a sus padres y hermanos, para que el retorno fuera imposible.

Según informa AIN, “la Iglesia Católica ayuda a estos niños. Así, por ejemplo, la radio católica de la Diócesis de Lira ha creado un programa especial que permite a los parientes de estos niños enviarles mensajes de amor animándolos a regresar. También los niños soldados que han regresado animan a sus camaradas a retornar diciéndoles que no tengan miedo. A los rebeldes esta iniciativa no les gustó nada, por lo que prendieron fuego a la emisora. No obstante, la antena retransmisora no se quemó y Radio Wa (Wa significa “nuestra radio”) sigue emitiendo con el apoyo de Ayuda a la Iglesia Necesitada una programación que contribuye a la paz y la reconciliación en Uganda“.

“Cada uno de los niños secuestrados y maltratados por el LRA tiene un rostro y un nombre. Esteban, que compartió el sufrimiento de estos niños, quiere contribuir como sacerdote a la curación de sus heridas y a traer la paz a un país donde los niños han sido utilizados como armas. Quiere llevar el mensaje de amor de Dios a aquellos que ya de niños se olvidaron de que tienen un rostro y un nombre. Y él puede enseñarles que Dios obra milagros, porque él mismo lo ha vivido”, sostiene AIN.

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La Biblia sigue siendo el libro más popular del mundo


SAGRADAS Y MASIVAS ESCRITURAS
Publicado por Valores Religiosos

Hay cerca de tres millones de copias impresas en varios cientos de idiomas del primer libro impreso por Gutenberg. El segundo más popular es el Corán, y el tercero el librito rojo del líder chino Mao Tse-Tung.

La Biblia sigue siendo el libro más popular del mundo, con cerca de tres millones de copias impresas en varios cientos de idiomas. El segundo libro más popular es el Corán y el tercero, el librito rojo de Mao Zedong.

La Biblia fue impresa por primera vez el 24 de agosto de 1456. El innovador proyecto fue iniciado cuatro años antes por Johannes Gutenberg en Mainz, Alemania, marcando el inicio de la Revolución "Gutenberg" y la edad del libro impreso.

El invento de Gutenberg, la imprenta, utilizó componentes móviles a la tinta aplicada en el papel como un medio hacia la producción de texto. Aunque no fue el inventor de este dispositivo (el primer sistema conocido de tipos móviles fue creado en China alrededor de 1040 dC), Gutenberg revolucionó el proceso al permitir la impresión masiva.

Hasta ahora, prácticamente toda la impresión de tipos móviles de última instancia se deriva de la máquina original de Gutenberg, que es a menudo considerado como el invento más importante del segundo milenio.

Aunque la imprenta fue bien acogida por la mayoría, la Iglesia católica se opuso a la revolución tecnológica. Irónicamente, la Biblia era la fuente de la controversia, la Iglesia temía que la difusión de la ciencia teológica en la lengua vernácula se traduciría en una pérdida de poder e influencia. En 1515, el papa León X trató de introducir una censura y una supervisión de los libros impresos. Esta medida tuvo poco efecto.

Se cree que un total de 180 ejemplares de la "Biblia de Gutenberg" fueron producidos, 135 en papel y 45 en pergamino de alta calidad. Ampliamente elogiado por su estética y de alta calidad artística, el libro tiene un estatus de icono en Occidente. Sólo veintiún ejemplares completos han sobrevivido a los cinco siglos transcurridos desde su impresión, y son considerados los libros más caros del planeta sobre la base de los precios de subasta.

En un giro de los acontecimientos, los clérigos que se opusieron una vez a la producción masiva de la Biblia son ahora la fuerza impulsora detrás de la impresión continua en todo el mundo.

En los EE.UU., la American Bible Society es el editor original de la Biblia Buenas Nuevas, que ahora se puede encontrar en casi todos los moteles.

En Israel, el Rabinato Militar es el encargado de ordenar millones de copias que se entregan a todos los soldados del ejército israelí después de completar el campamento de entrenamiento.

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Reformas


Publicado por Mi Vocación

Al caminar por la calle de cualquier ciudad, grande o pequeña, es frecuente encontrarnos con edificios que se hallan total o parcialmente en una etapa de reformas. Van a cambiarse algunas cosas o se va a modificar totalmente el aspecto de aquel inmueble, oficina o negocio. Si vamos simplemente caminando, sin que las “reformas” nos afecten personalmente no sabemos qué es lo que va a ocurrir en ellas.

Esta realidad me lleva a veces a imaginar que nuestra propia vida, la de cada persona, la de cada cristiano tiene también muchas facetas o aspectos que se hallan en “reformas”, o que les sería conveniente una reforma más o menos a fondo. Cualquier etapa de la vida suele tener aspectos que debemos “cuidar”, situaciones para “reparar”, reacciones para “cambiar”. Porque toda vida tanto física como espiritual es un progreso, una experiencia de cambio con elementos que pueden requerir una modificación, un cambio, porque pocas cosas deberían quedarse como están. Siempre somos llamados a progresar en la fe, a ir descubriendo día a día la urgencia de la esperanza y la profundidad de la caridad, del amor.

La persona, nunca llega a estar completamente construida, finamente acabada como una obra de Dios. Siempre deberíamos buscar cómo crecer, cambiar, perfeccionar nuestro seguimiento del Señor. Quien está satisfecho de sí mismo ha perdido ya toda posibilidad de cambios, de reformas, y si no permanecemos alerta, con los ojos abiertos, si no somos capaces de emprender “reformas”, todo en nuestra vida se irá oscureciendo y aviejando, quizás hasta convertirse en desagradable aquello que podía haber sido hermoso.

Texto: Hna. Carmen Solé.

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Más por menos: Nació a partir del dinamismo espiritual del dar


El obispo de San Carlos de Bariloche y miembro de la Comisión Episcopal de Ayuda a las Regiones Más Necesitadas, monseñor Fernando Maletti, señaló que la Colecta Nacional Más por Menos “nació a partir del dinamismo espiritual del ‘Más’. Siempre tenemos que dar más de lo que se nos pide: ‘una buena medida, apretada, remecida, hasta rebasar’. ‘Al que pida la túnica, déjale también el manto”.

“Esa es la filosofía de nuestra colecta anual, y de su distribución a lo largo y a lo ancho del país”, explicó al convocar a la campaña 2010 por realizarse los días 11 y 12 de setiembre con el lema “Construyamos una historia sin excluidos”.

El prelado destacó que “la Colecta se haya consolidado, por cuatro décadas, en una opción concreta que dispone recursos a favor de las regiones más necesitadas de la Argentina. ¡Demos gracias a Dios y a tanta gente, entre ellos a monseñor Manuel Gottau, por esta sólida realidad servidora!”

Monseñor Maletti valoró que esta iniciativa “siga creciendo en calidad y cantidad del servicio encomendado por la Conferencia Episcopal Argentina. Siempre un poco más, siempre un poco mejor”.

“Que la identidad y misión de Más por Menos, signifique dejarnos enseñar, más y más, por Jesús en lo profundo de un servicio eclesial llamado a contagiarnos del Señor”, concluyó.

Formas de colaborar
Los frutos de la cuadragésima primera edición de la colecta, por realizarse en setiembre, se distribuirán entre 25 diócesis muy necesitadas divididas en cinco niveles de prioridad, para construir viviendas por ayuda mutua, microemprendimientos laborales y comedores comunitarios, entre otros proyectos.

El administrador de la colecta, Luis Porrini, puntualizó que además de la colecta en templos se reciben donaciones mediante depósito o transferencia bancaria (cuenta corriente N 00013892/9, del Banco Santander Río, casa central, CUIT 30-51731290-4, CBU 0720000720000001389290).

También a través de tarjetas de crédito o en cualquier sucursal de la Red Pago Fácil, con la sola presentación del Documento de Identidad.+

AICA - Toda la información puede ser reproducida parcial o totalmente, citando la fuente

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Evangelio Misionero del Dia: 31 de Agosto de 2010 - SEMANA XXII DURANTE EL AÑO


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 4, 31-37

Jesús bajó a Cafamaúm, ciudad de Galilea, y enseñaba los sábados. Y todos estaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad.
En la sinagoga había un hombre que estaba poseído por el espíritu de un demonio impuro; y comenzó a gritar con fuerza: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios».
Pero Jesús lo increpó, diciendo: «Cállate y sal de este hombre». El demonio salió de él, arrojándolo al suelo en medio de todos, sin hacerle ningún daño. El temor se apoderó de todos, y se decían unos a otros: «¿Qué tiene su palabra? ¡Manda con autoridad y poder a los espíritus impuros, y ellos salen!»
Y su fama se extendía por todas partes en aquella región.

Compartiendo la Palabra
Por CELAM - CEBIPAL

En Cafarnaúm:
La revelación del poder de la misericordia de Jesús
“Su palabra tenía autoridad”

La Palabra del Señor es “luz para nuestro caminar”, enseña el Salmo 119,105, nos abre horizontes, nos permite saborear la presencia viva de Dios en nuestra vida, nos ayuda a tomar conciencia del gran valor de nuestra propia vida, forma en nosotros el rostro vivo de Jesús. Además, la sensibilidad a la Palabra de Dios nos educa para la docilidad al Espíritu Santo. La escucha responsable de la Palabra de Dios pone a punto nuestra capacidad y prontitud para acoger la consolación del Espíritu con libertad de corazón.

El objetivo último de todo este ejercicio continuo de escucha de la Palabra del Maestro es lo lograr lo que muy bien señalaba san Juan Eudes: “Que el haga de nuestro ser un Evangelio vivo y un libro vivo, escrito por dentro y por fuera, en el cual la vida de Jesús esté perfectamente impresa” (OC III, 54).

La misión de Jesús en Cafarnaúm

Continuando con nuestra lectura de Lucas, hoy pasamos con Jesús de Nazareth a Cafarnaúm. En Nazareth vimos el discurso inaugural, ahora en Cafarnaúm vemos sus primeras obras de poder.

El ministerio de Jesús en Cafarnaúm comienza como el de Nazareth: enseñando en la sinagoga. Allí su enseñanza causa asombro porque “su Palabra tenía autoridad” (4,32). El poder de la Palabra está ligado a lo dicho en 4,18: “El Espíritu del Señor está sobre mí”; al inspirar la predicación de Jesús, el Espíritu Santo le da efecto de salvación. Las escenas que siguen muestran ejemplos concretos: el exorcismo de un hombre en la sinagoga (4,33-37), la curación de la suegra de Pedro (4,38-39) y muchas otras curaciones que se realizan el mismo día al atardecer (4,40-41).

Detengámonos en algunos puntos destacados del pasaje (tendremos en cuenta también el resto del capítulo):

(1) Jesús libera venciendo el demonio

El demonio dice “has venido a destruirnos” (4,34).

La escena parece representar un combate entre Jesús y el demonio. Jesús ejerce su poder sobre todo lo que oprime el hombre para liberarlo. En las tres escenas en que Jesús ejerce su poder podemos notar que se presenta la derrota del adversario de Jesús simbolizado en el demonio. En 4,34 y 4,41 los demonios gritan y se espantan porque saben quién es Jesús. En 4,38 Lucas ha descrito la situación de la suegra de Pedro con un término importante: “estaba oprimida por una gran fiebre”. Esto nos recuerda la historia de otra mujer de quien la enfermedad es calificada como una “ligadura de satanás” (13,16) y la curación como una “liberación” (14,12).

(2) Jesús libera venciendo la enfermedad

Los enfermos y endemoniados representan al hombre que sufre.

Las actitudes de Jesús con ellos permiten captar una particularidad que será tema importante en el Evangelio: la misericordia.

Notemos los pequeños detalles que son propios de Lucas, éstos a veces pasan desapercibidos pero reflejan mucho de lo que es el corazón de Jesús:
(a) La delicadeza: no maltratar (4,35)
(b) El inclinarse hasta la persona (4,39).
(c) El contacto: “les imponía las manos” (4,40)
(d) El respeto por el individuo “uno por uno” (4,40)

Cada una de estas actitudes se repite frecuentemente en el Evangelio y se proponen como modelo en las grandes parábolas: en la parábola del buen samaritano (10,29-37), las tres parábolas de la misericordia (todo el capítulo 15) y aún en forma negativa en la historia del “rico epulón” que no vio la miseria del que estaba a su puerta (16,19-30).

Los discípulos de Jesús serán educados de manera especial en este comportamiento: “Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve” (22,27).



Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón

1. ¿De dónde proviene el poder de la Palabra de Jesús?

2. ¿Cómo entender hoy la lucha y la victoria contra el demonio?

3. ¿Cuáles son las características de la misericordia de Jesús? ¿Las estoy viviendo? ¿En qué debería trabajarme más?


La Palabra de Dios hace cantar el corazón:
Acción de gracias al final de la Lectio Divina

“Es bello cantar al Señor,
Es el más grande bien nos ha sido dado,
Cantar a tu nombre, oh altísimo.
Tú nos has considerado dignos de celebrar tu bondad.
Tú has creado el universo, Señor, por medio de una simple palabra,
Pero el hombre es la obra de tus propias manos.
De esto yo me glorío:
Yo soy la cítara, dotada de palabra y de razón,
Para cantar la alabanza y el reconocimiento
Del universo creado por tu bondad.
Grandes son tus obras, Señor,
La más grande soy yo quien las descubre.
También yo quiero con todos mis sentidos cantarte
Y celebrar tu majestad.
Tú me llenas de alegría por tus obras, Señor,
Yo canto con alegría lo que tus manos han hecho”.

(Oración inspirada en el Salmo 92. Su autor es el monje Isaac de Antioquia, del siglo V dC)

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domingo, 29 de agosto de 2010

El arzobispo de Calcuta: “La Madre Teresa: un rayo de esperanza para los pobres de la India”



“En medio de los desastres naturales, la violencia, la injusticia y el sufrimiento, el 100° aniversario del nacimiento de la Madre Teresa vino a traer un rayo de esperanza y alegría a miles de indigentes, pobres, desvalidos, marginados de la India”:lo ha declarado en una entrevista con la Agencia Fides S. Exc. Mons. Lucas Sirkar, sdb, Arzobispo de Calcuta, ocupado con las celebraciones, religiosas y civiles, que marcan el aniversario, ilustrando la importancia de este aniversario para Calcuta y para toda la India.

El evento ha recibido una amplia atención en los medios de comunicación, en la opinión pública, entre las autoridades civiles. Sin duda, dará a conocer y entender mejor el mensaje del Evangelio en la India, en contra de cualquier incomprensión, manipulación o ideología fundamentalista”, dice a Fides el Arzobispo.
Mons. Sirkar continua: “En la tv se habla mucho de la Madre Teresa, pero también de Jesús: está pasando un mensaje de fe. El fruto de la fe es el amor y el fruto del amor es el servicio, decía la Madre. Hoy se pone de relieve su servicio desinteresado a los últimos, los más pobres entre los pobres. Así se muestra un resumen del mensaje que la Madre Teresa nos ha entregado: todos estamos llamados a amar al Amor - que es Cristo – presente en el prójimo, especialmente en el hombre que sufre”.
Son días completos para el Arzobispo: “Esta mañana a las 6,30 hemos celebrado una Misa en la Casa Madre de las Misioneras de la Caridad en Calcuta, donde la Madre Teresa vivió. Ha sido una celebración muy emotiva, donde también hemos leído el mensaje del Santo Padre y el de la Superiora General, Sor Prema. Después comenzó una procesión con velas encendidas a la que asistieron cientos de fieles de todas las religiones. Pocas horas después hemos inaugurado el ‘Festival de Cine’ dedicado a la Madre Teresa: esto también es un poderoso medio de difusión de su mensaje”, concluye.
En todas las diócesis indias hay celebraciones, exposiciones, eventos para conmemorar el aniversario. Mons. William D'Souza Sj, Arzobispo de Patna, dice a Fides que “la presencia de la Madre Teresa es para la India y el mundo hoy en día como una nueva encarnación, que trae la salvación, la redención y la libertad para todos los abandonados. Sólo una persona guiada por Dios puede hacer lo que hizo la Madre: recoger a niños, enfermos terminales, pobres y abandonados, y restaurar su dignidad”. En el nombre de la Madre Teresa, explica el Arzobispo: “la Iglesia está siempre del lado de los pobres a través de obras de educación, desarrollo social, instrucción. Somos una iglesia que promueve la dignidad de los dalit, de los marginados, que trabaja por la justicia social, de acuerdo con los valores del Evangelio”. Mons. Bernard Moras, Arzobispo de Bangalore, ha subrayado: “Madre Teresa, con su misión de misericordia y caridad, es un modelo no sólo para los cristianos sino para toda la humanidad”. (PA) (Agencia Fides 26/8/2010)

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Querida Ruth...

Publicado por En Clave de Africa

Recibo hoy tu carta después de casi diez años sin saber nada de ti. La última vez que nos vimos tú eras una joven muchacha sudanesa perdida en Egipto y con la esperanza de que el ACNUR te diera el estatus de refugiada y tuvieras por tanto el derecho y los medios de reasentarte en los Estados Unidos. Hoy eres una mujer hecha y derecha, con un par de niñas y un divorcio a tus espaldas... y con un claro sentimiento de desilusión que salta a los ojos.

Recuerdo que en aquellos días cairotas en los que hablábamos sobre el futuro tú nunca me creíste cuando te dije que el “mundo civilizado” era bastante diferente del que veías en las películas. Tanto tú como tus amigos os creíais todo lo que salía en la maldita pantalla. Ni todo el mundo tiene una casa, ni un jardín maravilloso, ni se atan los perros con longaniza. No te esperabas que en medio de tanto adelanto tecnológico y tanta opulencia pudieras encontrar tanta pobreza y tanta falta de solidaridad en aquella tierra de promisión. Ni que decir tiene que nunca comprendiste el porqué de mi escepticismo. Ahora puedes ver claramente lo que en aquel tiempo te resultaba indescifrable y no te duelen prendas ahora en reconocer tu error de cálculo.

En aquellos días, recuerdo cuando te dije (y todavía lo mantengo) que si tuviera que ser pobre, preferiría serlo en África mejor que en Europa o los Estados Unidos. En África – cuántas veces lo he podido ver – siempre puedes recurrir a un pariente, un primo, un allegado que conoces sólo de nombre, alguien de tu tribu o de tu región... en el primer mundo cuando se trata de “problemas económicos” de la parentela es casi un tabú estar más de dos días acogido en la casa de alguien, parece como si uno molestara. En la cultura que me vio nacer – tan diferente de la tuya –, la pobreza es mucho más vergonzante, se sufre en silencio intentando aparentar lo más posible para no dar pie a comentarios hirientes o humillantes en el vecindario o la familia. La pobreza en África es más fácil de sobrellevar porque es más compartida y puedes encontrar más fácilmente alguien que te ayude en tus estrecheces. Esa frialdad y esa soledad de un mundo profundamente individualista es la que has encontrado todos estos años en esa sociedad que tanto ansiabas conocer.

Las historias que me cuentas de estos años pasados me suenan a aquella canción de los años 70 que hablaba de “Gigi L'Amoroso”, aquel play-boy italiano que salió de su pueblo queriendo comerse el mundo y volvió de los Estados Unidos como un fracasado y con el rabo entre las piernas. Salvando las distancias, lógicamente, en tus palabras encuentro también no sólo la desilusión ante una realidad tan materialista y tan inhumana, sino también la profunda sensación de verte prisionera en ese país de adopción ya que estás ahora rodeada de parientes que llegaron poco a poco después de ti como en un goteo de burocracias y de suerte y que son ahora para ti un lastre ya que te impiden volver a esa África a la que es obvio echas terriblemente de menos.

Te creo, Ruth, sé que ahora que has visto el otro lado del mundo te mueres por volver a tus orígenes y poder mostrarle a tus hijas paisajes y rostros que les serán completamente desconocidos e incluso inescrutables. Ojalá que lo consigas, ojalá que puedas dar el paso y volver a África para servir a tu gente. Ojalá que un día la visión de ese mango al lado de la casa de tus padres, de ese atardecer en la sabana o la melodía de un orgulloso pastor dinka que elogia la majestuosidad de su rebaño sean capaz de borrar para siempre la nostálgica y profunda tristeza de tus ojos.

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Panikkar, pensador único e irrepetible

Fue, sin duda, uno de los pensadores más lúcidos de nuetros tiempo. Raimon Panikkar marcó una forma de hacer teología y de ser teólogo. Tuve la suerte de coincidir con él y de entrevistarle en varias ocasiones y siempre salía del encuentro con una esperanza rediviva y redimensionada. Era como un santón hindú pero en teólogo católico. Un enamorado del diálogo interreligioso y un hombre con un recorrido vital excepcional. Supo transitar desde la sensibilidad más conservadora del Opus Dei hacia otras más ecuménicas y fronterizas. Sin grandes alharacas. Sin hacer demasiado ruido. Deslizándose suavamente, con su eterna sonrisa y su gafas a lo Ghandi.

La última vez que le vi fue en Montserrat en un encuentro interreligioso internacional. Parecía tan monje como los monjes sin ser monje. Y era el centro del simposio. Todo el mundo estaba pendiente de lo que él decía. Era una auténtica autoridad. Y una persona auténtica. Con una obra centrada en el diálogo interreligioso e intercultural, avalado por más de 50 libros.

Solía decir: "La religión no es un experimento, sino una experiencia de vida, a través de la cual se forma parte de la aventura cósmica". O "la gran epidemia moderna es la banalidad".

Durante 30 años tuvo un contacto intenso con la India, que visitó por primera vez en 1954. «Me marché cristiano, me descubrí hindú y regreso budista, sin haber dejado de ser cristiano», solía repetir, para explicar su ser creyente.

«¿Dónde encuentra Vd. su identidad?», le preguntaron en una ocasión. Y el respondió: "Perdiéndola, no buscándola: no queriéndome aferrar a una identidad que aún no está realizada y que no se puede encontrar desde luego en el pasado, porque entonces sería una copia de algo viejo. La vida es riesgo; la aventura es novedad radical; la creación se produce todos los días, algo absolutamente nuevo e imprevisible".

Descanse en paz este gran pensador y gran persona que ha abierto el camino del diálogo interreligioso "dialogal" y auténtico.

José Manuel Vidal

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Evangelio Misionero del Dia: 30 de Agosto de 2010 - SEMANA XXII DURANTE EL AÑO


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 44-46

Jesús dijo a la multitud:
El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.
El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.

Compartiendo la Palabra

Sólo quien posee la Sabiduría que procede de Dios podrá valorar adecuadamente el Evangelio y la Vida que Dios le ofrece.
Nadie vendrá a Cristo si no lo llama el Padre; nadie entenderá a Cristo si no es conducido por el Espíritu Santo. No basta descubrir, comprender a Cristo como el Camino, la Verdad y la Vida. A aquel Escriba que le dice a Jesús: Muy bien, Maestro. Tienes razón al afirmar que Dios es único y que no hay otro fuera de Él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios, Jesús le indica: No estás lejos del Reino de Dios.
Mientras no seamos capaces de renunciar a todo y centrar, realmente, nuestra vida en sólo Dios, estaremos, permaneceremos, cerca del Reino de Dios, pero no entraremos en Él.
El Señor nos pide que seamos capaces de dejarlo todo y pertenecerle únicamente a Él; porque, de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si al final pierde su vida.
En esta Eucaristía nosotros nos hacemos uno con el Señor en una nueva y definitiva alianza. Por Cristo nosotros somos hechos de la familia divina.
Comprender esta verdad y decidirnos a aceptar al Señor en nuestra vida, equivale a tomar la decisión de hacer nuestro el tesoro más grande que Dios pudiera ofrecernos. ¿Seremos capaces de no quedar apegados a lo pasajero, a nuestras propias miserias, con tal de ganar a Cristo para nosotros?
Recordemos que el Señor renunció incluso a su propia vida, con tal de ganarnos para Él. Ojalá y no vivamos huyendo de Él, sino centrando sólo en Él nuestra vida y nuestro amor.
Esta aceptación de la vida de Dios en nosotros nos compromete a convertirnos en una manifestación, en un signo, en un Sacramento vivo de su amor en medio de todos aquellos con quienes entramos en contacto en nuestra existencia.
Quien posee al Señor y su Espíritu debe dejarse guiar por Él.
De nada nos serviría entrar en comunión con Cristo por medio de la Eucaristía si después vivimos como si no conociéramos a Dios.
Roguémosle a nuestro Dios y Padre que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de vivir, con una verdadera congruencia entre fe y vida, la Alianza que, en amor, hemos pactado para siempre con el Señor de nuestra vida y de nuestra historia. Amén.

Homiliacatolica.com

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ESE BANQUETE…




Dentro de mí luchan fuerte dos corrientes:
Una quiere que le haga holgado hueco,
que trabe amistad con los de siempre
y me arrime a los que triunfan y tienen,
que me monte en la cresta de la ola
y suba con su espuma.
La otra, que sea hueco
– casa, choza, techo, refugio –
lleno de espíritu, brisa y ternura
para los que nada tienen.

Dentro de mi luchan fuerte dos opciones:
Una piensa en aprovecharse,
en sacar partido y beneficio
a todo y todos los que se cruzan en mi camino;
en quedarse, como siempre, en su puesto y centro
recogiendo aplausos y elogios.
La otra, en salir a la periferia
a estar con los que son despojo;
en convidar y compartir
sin esperar recompensa.

Dentro de mi luchan fuerte dos voluntades:
Una opina que es necesario pisar fuerte,
que hay que medrar y alzarse como sea,
que los otros siempre son rivales,
que codazos, zancadillas y empujones
son cosas bien naturales y valen
para labrarse placas e imágenes.
La otra, que hay que anonadarse,
vaciarse y abajarse hasta tocar lo intocable,
porque muchos no pueden levantarse.

Dentro de mi luchan fuerte dos pasiones:
Una busca lucrarse y aprovecharse
entre tráfico de influencias
y privilegiadas informaciones,
favoritismos, enchufes, prebendas;
que todos aporten para mantener llena
cartera, bolsa, cuenta y maleta.
La otra sueña en alegrar y saciar a los nadies
y en vivir feliz aunque te despierten,
te pidan , te quiten y no te paguen.

Dentro de mí luchan fuerte mis quereres.
Y todavía no he organizado ese banquete,
tu banquete,
mi banquete,
nuestro banquete…
gratis.


Florentino Ulibarri

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sábado, 28 de agosto de 2010

Palabra de Misión: Historias para la hora de comer / Vigésimosegundo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C – Lc. 14, 1.7-14



Esta comida en casa de uno de los principales fariseos tiene cuatro partes que acentúan cuatro aspectos del Reino. En la liturgia de hoy leemos dos de ellos, mientras que el primero es cortado y el último se sale fuera de la selección. Toda la gran escena abarca desde Lc. 14, 1, cuando se presenta el contexto situacional, y culmina en Lc. 14, 24. El dato de que todo sucede en medio de una comida no es menor. El banquete es una de las imágenes más queridas por la Biblia para representar el final de los tiempos. En una comida final, los seres humanos tendrán la oportunidad de sentarse a la par de Dios para degustar una comilona excepcional en la que abundarán y sobrarán manjares: “El Señor de los ejércitos ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña un banquete de manjares suculentos, un banquete de vinos añejados, de manjares suculentos, medulosos, de vinos añejados, decantados” (Is. 25, 6). Así como los reyes ofrecían banquetes para agasajar invitados o para celebrar una victoria de guerra, de la misma manera Yahvé sentará a sus amigos en la mesa del Reino. Para Lucas, el tema del banquete es una mina de oro literaria. Con la excusa de esta imagen irá desarrollando episodios y enseñanzas de Jesús que terminarán configurando la verdadera dimensión escatológica del Reino. Rastreando las comidas presentes en Lucas podemos rastrear el Evangelio del Reino. Por la manera de comer de Jesús y por la manera con la que habla de la comida, podemos establecer las cualidades y características de la visión soteriológica jesuánica.

En este caso, interesante resulta que Jesús acepte comer en casa de un fariseo de los principales, o sea, uno de los jefes del partido fariseo. Anteriormente, en Lc. 7, 36 y Lc. 11, 37, tenemos noticias de que Jesús ya comió en casa de fariseos. Esta situación, en contraste con las constantes discusiones, parece ilógica. Sin embargo, Jesús en casa de un fariseo, compartiendo la mesa, es la metáfora del banquete del Reino al que todos están invitados, pero del que algunos quedan fuera por su propia cerrazón. El rígido pensamiento fariseo se auto-excluye porque no acepta una visión de la mesa tan radical, tan abierta, tan libre. En la pedagogía de Jesús, comer con un fariseo es la oportunidad de dejar al descubierto las falencias de un sistema religioso regido por leyes de pureza/impureza, e invitar al anfitrión a revertir una escala de valores donde lo principal es el dios castigador en lugar del Dios Amor.

El primer episodio de esta comida, que la liturgia no conserva, es el del hidrópico (Lc. 14, 2-6). No hay otro registro de Jesús curando a una persona con este padecimiento. En realidad, la denominación hidropesía, actualmente, engloba una serie de patologías que pueden causar hinchazón en el cuerpo, edema generalizado. Al igual que la lepra bíblica, que no necesariamente designa la enfermedad causada por el Mycobacterium leprae, la hidropesía es un término vago científicamente hablando. Pero lo importante es la pregunta que generará la situación de este enfermo: “¿Está permitido curar en sábado?”. Ese es el eje vertebral de la curación del hidrópico, y de todas las curaciones en general. ¿Es lícito mejorar la calidad de vida del que sufre, a pesar de los obstáculos legales que aparezcan? ¿Cuál es la prioridad absoluta: el bien del otro o mi estabilidad jurídico-emocional? La respuesta de Jesús es la curación en sí, a pesar de ser sábado, y la siguiente pregunta lanzada al auditorio sobre la práctica en la realidad: si a un doctor de la Ley o a un fariseo se le cae un bien preciado a un pozo, no dudará en tomarse el trabajo de sacarlo, a pesar de que eso signifique romper la reglamentación religiosa. Entonces, la propuesta del Reino es también una propuesta de sinceridad. No pueden existir leyes que, en nombre de Dios, contraríen la realidad humana. Si una ley religiosa es ilógica, no significa que Dios lo sea también, sino que los seres humanos que la elaboraron en nombre divino son los ilógicos.

A continuación tenemos las dos parábolas ubicadas en el centro del banquete. La primera está dirigida a los invitados y la segunda al anfitrión, el fariseo principal. Para los invitados, el tono parece más bien de recomendación elegante, sin atisbos de una enseñanza espiritual o moral más profunda. Se sugiere no ocupar los primeros puestos, o sea, los que están más cercanos al anfitrión y a los personajes importantes, para no pasar la vergüenza de ser echados de allí por los verdaderos ocupantes. La parábola es inexplicable sin el versículo 11 sobre los humillados que son exaltados y los exaltados que son humillados. Esta frase resuena a Lc. 1, 52 y se repite en Lc. 18, 14 en la parábola sobre el fariseo y el publicano que rezan en la sinagoga, remarcando la relación entre los ensalzados que caen y el grupo fariseo. Por auto-proclamarse cercanos a Dios y sentados en los primeros puestos, donde todos los pueden ver y alabar, son humillados, llevados al último lugar. Al contrario, aquellos que ellos sitúan al último, Dios los reintegra a los puestos de honor del banquete para vergüenza de los antiguos/falsos primeros. Queda claro que el Reino predicado por Jesús es una inversión social y religiosa. Los que se creen alta sociedad y puros, en realidad no están alcanzando la meta de la mesa compartida. Serán invitados a moverse al final, porque a otros han condenado a ese final. El castigo, si puede llamarse así, consiste en recorrer el camino de humillación que hicieron recorrer a los demás. Ese camino que recorren los invitados debe ser recorrido, también, por los que hacen las veces de anfitriones. A eso apunta la segunda parábola. De nada sirve invitar a los que pueden retribuir, de nada sirve hacer las cosas por lo que se obtiene a cambio. De nada sirve dar de comer al que puede darnos algo a cambio. En sí, de nada sirve el sistema mercantilista, ni económicamente hablando ni religiosamente. En el primer plano, el mercantilismo arrasa con los pobres para convertirlos en más pobres; en el segundo, se arrasa con la imagen de Dios para desfigurarlo. Ambos planos se interconectan siempre y en todo lugar en la teología jesuánica, y más precisamente en la visión lucana. Las parábolas, en Lucas, suelen estar ligadas a acontecimientos de la vida de Jesús que le dan marco; Jesús no es Maestro en un estrado durante una clase; es Maestro cuando la existencia lo lleva a ejercer su docencia. Jesús es Maestro siempre y en lo cotidiano. La parábola sobre invitar a los pobres, lisiados, paralíticos y ciegos coloca la recompensa en la resurrección. Lo terrenal, o mejor dicho, el cambio de actitud terrenal, repercute en lo religioso-escatológico. Como el banquete es signo del final de los tiempos, la recompensa no está en el mercado actual de este mundo, corrupto y ventajero; la recompensa está en el nuevo orden del Reino. Como un banquete con invitados marginales ya es signo del Reino, en realidad ya estamos recompensados con la resurrección de la dignidad humana. No hace falta esperar un apocalipsis violento para que la realidad de Dios se manifieste plenamente, sino que basta con abrir la mesa.

La última parábola de esta sección, ubicada en Lc. 14, 15-24, no es contemplada por la liturgia. Como corolario, cierra las reflexiones sobre esta comida que simboliza el Reino de Dios concretado y por concretarse. Se trata de invitados que se excusan, por diversas razones, de la invitación a un banquete, por lo cual el dueño de casa decide invitar a los pobres, ciegos, lisiados y paralíticos, y aún sobrando lugar en la mesa, amplía la invitación a la gente de los caminos. La urgencia del Reino/comida es la urgencia que no puede dejarse por otras consideraciones. Los que tienen otras prioridades ya no son bienvenidos, porque han rechazado lo que es absoluto en el Evangelio de Jesús: “Busquen más bien su Reino, y lo demás se les dará por añadidura” (Lc. 12, 31; cf. Mt.6, 33). Realmente, la inversión de las escalas sociales y de los valores debe ser una prioridad, ayer y hoy. Por eso no hay excusas para el que rechaza la invitación a una mesa abierta. No hay tiempo que perder cuando se trata de cambiar el mundo y modificar la sociedad. No hay tiempo que perder cuando los marginales se están quedando sin pan.

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El texto de hoy comienza con Jesús ingresando a la casa de un principal fariseo a comer. Lo que muchas traducciones bíblicas en español se pierden del texto original griego es que Lucas habla de ir a comer pan. Junto con el banquete, el tema del pan es figura clásica del Antiguo y del Nuevo Testamento. Se comparte el pan porque es comida simple, porque es comida de Medio Oriente, porque las caravanas llevaban pan para alimentarse en el camino, porque el pan se hace del fruto del trabajo, porque el pan se parte y se comparte. Es un alimento que encierra un simbolismo gigante y multifacético. Cuando decimos que los marginales se quedan sin pan, en el contexto en que nos estamos moviendo, significa que los marginales no pueden comer, pero tampoco pueden participar de la mesa. Pobres, ciegos, paralíticos y lisiados son un conjunto que representa un grupo mucho mayor. Los pobres se quedan sin el pan material, los ciegos sin el pan compartido en la visión del mundo, los paralíticos sin el pan de valerse por ellos mismos, los lisiados (anaperos en griego, o sea, los mancos) también se quedan sin el pan de valerse por ellos mismos. Y todos, por decisión de la elite religiosa, se quedan sin el pan de la salvación.

Cuando se habla de una Buena Noticia integral que lleve pan a los hambrientos para que puedan oír la Palabra, se está hablando de una evangelización del pan, que alimente todo el ser de las personas. Si buscamos integralidad, mirada holística, buscamos un banquete terrenal y religioso, buscamos que lo escatológico sea hoy. Queremos un pan para los pobres que sea signo de un Reino para todos, y servir al lisiado siendo signo de la dignidad que tiene por él mismo, y conseguirle trabajo al desempleado para que ese trabajo honre a Dios. Queremos pan para todos porque todos se merecen el anuncio de la Buena Noticia. Queremos un pan material que no opaque el pan de la Palabra, y una Palabra que alimente sin olvidarse de las barrigas. Integral es ver lo marginal de cada dimensión. Integral es reconocer lo excluido que se encuentra el homosexual tanto como el que vive en una villa miseria tanto como el que padece un defecto físico. Son el gran abanico humano de los marginados, los que se quedan sin pan por alguna razón estúpida. La Buena Noticia es la respuesta a la estupidez que segrega, porque es el pan de Jesús que reúne en comunión.

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Evangelio Misionero del Dia: 29 de Agosto de 2010 - DOMINGO XXII DURANTE EL AÑO

Pásale a Él la cuenta

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 14, 1. 7-14

Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola:
«Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú, y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: "Déjale el sitio", y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar.
Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: "Amigo, acércate más", y así quedarás bien delante de todos los invitados. Porque todo el que se eleva será humillado, y el que se humilla será elevado».
Después dijo al que lo había invitado: «Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa.
Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos.
¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!»

Compartiendo la Palabra
Por Pedro Garcia cmf

Podemos preguntarle a Jesús Oye, Señor, puesto Tú a señalarnos las dos normas de conducta moral principales de tu Evangelio, ¿cuáles escogerías?...
Es posible que Jesús se sonría y nos responda: ¿Habéis leído el Evangelio de hoy? Procurad entenderlo, y no tengo que deciros nada más.
Y así es. Porque hoy Jesús, con dos parábolas o comparaciones, nos enseña lo que es toda la sabiduría de Dios, manifestada con su ejemplo en la cruz: la humildad y el amor.
Jesús ha sido invitado a un banquete en casa de aquel fariseo principal. Atento y observador, ve cómo los invitados van eligiendo los primeros puestos y nota cómo el anfitrión no ha convidado a gente humilde, sino a los más representativos de la ciudad en mando y en dinero. Jesús es muy educado, y sin herir, medio gastando buen humor, con sonrisa maliciosa se dirige a los comensales, a cada uno en particular:
- ¿Quieres un consejo prudente? Mira, cuando seas convidado a un banquete, no te coloques por tu cuenta en el primer puesto, porque no venga otro de mayor categoría, y te diga el dueño: Amigo, ¿podrías dejar tu puesto para éste que llega ahora?... Tú entonces, con vergüenza, vas a tener que ir al último lugar, pues está todo ya ocupado. Por eso, haz lo contrario. Al llegar a la sala del convite, colócate sin más en el último puesto. Al verte el dueño, te va a decir: Amigo, ¿cómo te has colocado ahí? Tú, aquí a mi lado... Entonces, con gran honor ante todos, irás a ocupar el primer lugar.
Aunque todos los que escuchan lo entienden a la primera, porque los judíos de entonces, como los de siempre, no tenían ni pizca de tontos, Jesús nos manifiesta bien claro su pensamiento, a ver si se nos mete a nosotros en la cabeza la difícil lección de la humildad: - Todo el que se ensalza será humillado, y todo el que se humilla será ensalzado.
Pero falta la segunda parte, y Jesús no desaprovecha la ocasión.
Al ver a todos los comensales bien trajeados y vestidos impecablemente de etiqueta, le dice como bromeando al dueño:
- ¡Qué bien que lo has hecho! Pero, si quieres, te doy un buen parecer. Cuando prepares otro banquete, no convides a esta gente rica, porque te van a recompensar invitándote después ellos a ti, y en esa invitación tendrás tu recompensa. Hazlo al revés: convida a tu mesa a los pobres, tullidos, cojos, ciegos, a todo ese deshecho de la sociedad. Como no tendrán con qué corresponderte, déjale la paga a Dios, que te la va a dar bien buena en la vida futura...
Por más que Lucas no lo diga en su Evangelio, el convite debió seguir normal. Pero comenzó el cuchicheo irremediable: ¡Vaya con qué nos viene ahora este Maestro de Nazaret! Podía haberse guardado sus lecciones para la sinagoga o el templo...,
Eso, lo que comentaban unos. Pero, otros, sensatos y más abiertos a Dios, añadían: ¡Pues, tiene razón! ¿Quién se atreve a contradecirle?...
Jesús, entre tanto, sanote y robusto, comía con buen apetito, mientras se decía para sus adentros: A ver si mi Iglesia aprenderá lo que acabo de decirles a todos éstos! Se lo he dicho a los fariseos, para que lo aprendan después los cristianos.
Dejamos que Jesús siga pensando mientras come, para discurrir nosotros sobre nuestra Iglesia, en la cual no hay grandes ni pequeños, porque todos somos iguales. El Bautismo, grandeza máxima del cristiano, es el mismo para todos.
Todos somos iguales, pero lo extraño es que, aprendida la lección del Maestro, el más grande por su cargo en la Iglesia se convierte voluntariamente en el servidor de todos, en el más trabajador, en el más sacrificado, y, aunque revestido de dignidad y autoridad, sabe colocarse siempre en el último lugar.
El ejemplo más claro lo tenemos en el Papa, Vicario de Jesucristo, que se llama siempre en sus documentos Siervo de los siervos de Dios. Lo cual no es una pura fórmula. Es algo sentido. Algo vivido. No hay nadie más sacrificado que es hombre que, encerrado en el Vaticano o en viaje agotador por el mundo, está todo para todos.
En la Iglesia tenemos todos la misma convicción, apoyados en la palabra del Señor: que cuando llegue el Juicio último, los más humildes de aquí se habrán convertido en los más grande de allá; mientras que los que no supieron ser humildes y servidores de todos, no serán tampoco los que más brillarán en la gloria...
Con la caridad, pasa lo mismo.
Los grandes poderes del mundo moderno se alían para acrecentar enormemente sus ingresos, aprovechándose precisamente de los pequeños, que se han de contentar con un jornal a veces de miseria. Pero toda su ganancia se queda en este mundo, y no traspasa las fronteras de la eternidad...
La Iglesia, no. La Iglesia prefiere, siguiendo al pie de la letra el consejo de Jesús —y sin dejar de lado a ninguno de sus hijos— optar preferencialmente por los pobres y darse sin recompensa alguna a los más desposeídos.
Sabe la Iglesia que su riqueza son precisamente aquéllos de los que nada puede sacar; pero sabe también que Dios, el buen pagador, lo tiene todo muy en cuenta... De este modo, la misma promoción social le hace mirar a la resurrección gloriosa, a la eternidad, y no se queda sólo en un mundo que pasa...
Humildes y con corazón. Así nos quiere Jesucristo. ¿Por qué no le vamos a dar gusto?...

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Comentarios al Evangelio del domingo 29 de Agosto


José María Castillo, teólogo
Somos Iglesia Andalucía
Lc 14, 1. 7-14

Entró Jesús un sábado en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban expiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso este ejemplo: “Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que haya otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro, y te dirá: “Cédele el puesto a éste”. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto.
Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: “Amigo, sube más arriba. Entonces, quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”. Y dijo al que lo había invitado: “Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos ni a tus hermanos ni a tus parientes ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos”.

1. Jesús habla de la comida compartida, la comensalía, uno de los grandes temas de los evangelios. Jesús no pretende elogiar o recomendar esa experiencia. Eso sería absurdo. Porque no lo necesita. La comensalía es una experiencia universal, fundamental, profundamente gozosa por la hondura humana que entraña. Compartir la misma comida es compartir la misma vida. O sea, es compartir salud, satisfacción, intimidad y cercanía humana. ¿Qué más se puede pedir?

2. Pero Jesús siempre tuvo sumo cuidado de proteger y motivar a la gente para que esa experiencia, central en la vida, no se corrompa. Porque eso sería corromper nuestra misma humanidad. Pues bien, lo primero que corrompe la comensalía no es la baja calidad de la comida, sino las pretensiones de los comensales por situarse delante de los demás. Los privilegios, las distinciones, las superioridades, las dignidades, nos dividen, nos alejan, nos enfrentan. Y entonces, la comensalía deja de ser lo que tiene que ser: en lugar de fundirnos a unos con otros y así humanizanos, nos rompe y abre abismos de separación. Eso es lo que más nos deshumaniza.

3. Por eso Jesús corta por lo sano. Y estable la escala de nuestra prioridades: los primeros en nuestra mesa tienen que ser los últimos en la escala social. Los invitados al festín de la vida compartida tienen que ser aquellos a los que nadie invita, ni quiere. En definitiva, se lo que Jesús plantea es una inversión total de valores, de criterios éticos y de principios sociales. La desprestigiada religión , la desprestigiada Iglesia, tendrán futuro el día que asuman, como proyecto pastoral, estos criterios de subversión sin contemplaciones. El día que en la mesa del papa, de los cardenales, de los superiores mayores de Roma, se sienten los pordioseros de la ciudad, ese día se habrán acabado las dignidades y empezaremos todos a creer en la humanidad.

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CATEQUESIS: XXII Domingo del Tiempo Ordinario (Lc 14, 1.7-14) - Ciclo C: La sinceridad y la modestia


Publicado por Catequistas.org

1. Lectura de la Palabra de Dios

En esta jornada dominical, la Iglesia nos presenta una serie de consignas de vida cristiana, cuyas raíces ya se encuentran en el Antiguo Testamento, sobre todo en los libros sapienciales.
Por eso no ofrece un hermoso texto del libro del Eclesiastés, escrito por un autor llamado Jesús ben Sira (Se le llama también el libro del siracida) Pero son las consignas de sencillez y de humildad de vida que nos sugiere y nos ofrece el texto de san Lucas, que recoge todo un programa de vida conforme al Evangelio.

Primera Lectura. Siracida (Eclesdiástico) 3.17-18 y 23-25


Hijo mío, realiza tus obras con modestia y serás amado por los que agradan a Dios. Cuanto más grande seas, más humilde debes ser, y así obtendrás el favor del Señor, porque el poder del Señor es grande y él es glorificado por los humildes.
No pretendas lo que es demasiado difícil para ti, ni trates de indagar lo que supera tus fuerzas: reflexiona sobre lo que te ha sido mandado, porque a ti no te conciernen las cosas secretas.
No te ocupes de cosas que están por encima de ti: lo que te ha sido revelado ya es demasiado para la inteligencia.
Porque muchos se extraviaron por sus especulaciones y su imaginación perversa falseó sus pensamientos. Si no tienes pupilas, te faltará la luz; si careces de ciencia, no afirmes nada.
El hombre obstinado termina mal, y el que ama el peligro perecerá en él. El corazón obstinado soportará muchos males, y el porque una planta maligna ha echado raíces en él.
El corazón inteligente medita los proverbios y el sabio desea tener un oído atento.


Segunda lectura. Hebreos 12. 5-7 y 11-13


Hermanos. Habéis echado en olvido la exhortación que como a hijos se os dirige: Hijo mío, no menosprecies la corrección del Señor; ni te desanimes al ser reprendido por él. Pues a quien ama el Señor, le corrige; y azota a todos los hijos que acoge.
Sufrís para corrección vuestra. Como a hijos os trata Dios, y ¿qué hijo hay a quien su padre no corrige?
Mas si quedáis sin corrección, cosa que todos reciben, señal de que sois bastardos y no hijos
Además, teníamos a nuestros padres según la carne, que nos corregían, y les respetábamos. ¿No nos someteremos mejor al Padre de los espíritus para vivir?
¡Eso que ellos nos corregían según sus luces y para poco tiempo!; mas él, para provecho nuestro, en orden a hacernos partícipes de su santidad.
Cierto que ninguna corrección es de momento agradable, sino penosa; pero luego produce fruto apacible de justicia a los ejercitados en ella.
Por tanto, levantad las manos caídas y las rodillas entumecidas
y enderezad para vuestros pies los caminos tortuosos, para que el cojo no se descoyunte, sino que más bien se cure.



Tercera Lectura: Lucas 14. 1 y 7-14



La relación de Jesús con los fariseos siempre fue tensa. Ellos disicumlaba y Jesús era el modelo de la transparencia y de la verdad.

"Y sucedió que, habiendo ido en sábado a casa de uno de los jefes de los fariseos para comer, ellos le estaban observando.
Había allí, delante de él, un hombre hidrópico. Entonces preguntó Jesús a los legistas y a los fariseos: "¿Es lícito curar en sábado, o no?"
Pero ellos se callaron. Entonces le tomó, le curó, y le despidió.
Entonces les dijo: "¿A quién de vosotros se le cae un hijo o un buey a un pozo en día de sábado y no lo saca al momento?"
Y no pudieron replicar a esto. Notando cómo los invitados elegían los primeros puestos, les dijo una parábola:
"Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya sido convidado por él otro más distinguido que tú, y viniendo el que os convidó a ti y a él, te diga: "Deja el sitio a éste", y entonces vayas a ocupar avergonzado el último puesto.
Al contrario, cuando seas convidado, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te convidó, te diga: "Amigo, sube más arriba." Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa.
Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado."
Dijo también al que le había invitado: "Cuando des una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; no sea que ellos te inviten a su vez, y tengas ya tu recompensa. Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos; y serás dichoso, porque no te pueden corresponder, pues se te recompensará en la resurrección de los justos."


2. Reflexión y comentario


La Iglesia nos recuerda en esta jornada dominical esas consignas de Jesús, pues ella es mensajera de las doctrinas y de las formas de vida del Maestro. Presenta unas consignas exigentes, pero bondadosas, con la intención de reflejar los consejos de Jesús. Y lo hace para que pongamos en práctica tales enseñanzas y no sólo para que las admiremos.
Son consignas que deben inspirar al hombre en este mundo. Y son cosas tan naturales que todos las tienen que ver como naturales y aceptable por todos
Jesús pasó por la tierra haciendo el bien, pero también sirviendo de modelo con sus actitudes y con sus ejemplos. Cuando él habla de humildad, es porque antes ha vivido humildemente. Y cuado recomienda generosidad, es porque nadie hay más generoso que él.
Las consignas de Jesús son sencillas, claras y llenas de vitalidad. En este domingo se centran en la humildad y en la modestia.
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¿Qué es la humildad? Virtud cristiana que tiene la persona sencilla y virtuosa que sitúa sus cualidades o méritos por debajo de lo que realmente los demás consideran justo. Lo contrario es la soberbia, que lleva a ensalzarse sin bases objetivas y reales.
La humildad es virtud evangélica recomendada por Cristo y por sus seguidores. En siete textos evangélicos la recuerda Jesús y en 31 ocasiones los otros escritos neotestamentarios recogen el término griego “tapeinos” (humilde) o “tapeinoo” (humillarse)
Por eso la Iglesia proclamó pronto el mensaje de la humildad. “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón.” (Mt. 11.29). “El que se ensalza será humillado, el que se humilla será ensalzado.” (Lc. 14.11). Y siempre consideró a María Santísima como modelo de este valor: “El señor ha puesto sus ojos en la humildad de su esclava” (Lc. 1.48)
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Y que es la modestia. Virtud cristiana que consiste en la moderación en las manifestaciones de la propia persona, tanto en lo físico (delicadeza, decoro, recato, pudor) como en lo psicológico (discreción, sencillez, re serva, moderación, humildad).
La modestia como virtud requiere cultivo del sentido común y de la prudencia en las manifestaciones de las propias cualidades. Basta analizar las actitudes contrarias de ostentación, orgullo, arrogancia, vanidad, para entender lo importante que resulta en educación formar en los sentimientos hermosos de la sencillez y de la llaneza.
Fomenta el afán de pasar con sencillez ante los demás. Es cualidad personal que hace suave el trato, humildes las formas de hablar y actuar, moderados los deseos, neutros o nulos los alardes. No se debe confundir con la simplicidad, entendida como carencia de suficiente perspicacia para advertir la realidad, para intuir la intencionalidad ajena, para dilucidar la conveniencia de la acción.
La sencillez es virtud que siempre termina agradando a los demás. La simplicidad es defecto que conduce a la ironía ajena y a la insatisfacción propia. Dios quiere espíritus sencillos, pero prudentes. La virtud está en la limpieza de vida, no en la ingenuidad de las acciones
Todos estos rasgos, gestos o valores son los que resaltan en los textos bíblicos que la Iglesia nos propone en esta jornada dominical.


3. Guión para una catequesis



1. Se puede leer cada frase del programa de vida que se presenta en la primera lectura y luego se puede leer los rasgos que se presentan en la segunda. Se van sacando aplicaciones prácticas de qué deberemos hacer para cumplir con lo que aquí se nos dice.
Y podemos hacer un resumen de formas de comportarnos para cumplir lo que indica en el Evangelio.


2. También resulta interesante el ver lo contrario como algo rechazable. A partir de las palabras “virtuosas”: humildad, sencillez, modestia, honradez, rectitud, moderación, compostura, etc. podemos hacer listas de palabras que indiquen los vicios contrarios: soberbia, orgullo, hipocresía, arrogancia, insolencia, jactancia, altivez, vanidad, suficiencia, afectación, disimulo.
Con todas estas palabras se puede diseñar la figura o fotografía del hombre humilde y evangélico, y del hombre soberbio y anticristiano.


3. Interesante será explorar otros textos evangélicos y adornar la fotografía dibujada de algunas referencias – al menos media docena -, evangélicas. Es fácil hacerlo si se tiene un poco de paciencia y se sabe explorar los textos, cosa que es conveniente hacer con los alumnos


4. Será hermoso perfilar un periódico mural con los textos logrados, pero adornando con algunos gráficos, como caricaturas o recortes de prensa gráfica que vayan reflejando el modo de presentarse de cada figura o personaje que se puede esconder en cada palabra citada.


5. Después se podría reflejar una encuesta realizada por los mismos catequizandos entre algunas personas ajenas al grupo. Se puede proponer la doble cuestión: ¿Cuál de estas palabras, las referentes a virtudes, resultan más agradables? ¿Cuál de las palabras negativas, las relativas al vicio, resultan más desagradables? Se toman los datos y se exponen ante los demás.
6. Será interesante terminar el catecismo con una plegaria titulada “oración del hombre humilde”, comenzando así: “Jesús, manso y humilde de corazón. Te pedimos…” Se puede redactar esta plegaria por todos los miembros del grupo, haciendo cada uno una frase que uno de ellos puede ir escribiendo en la pizarra o en un papel grande. Y también se puede recitar luego todos juntos, con sinceridad de corazón.


4. Ejercicios con catequizandos


- Para pequeños

- Hacer un concurso de dibujos, pintando dos cada nuiño: un hombre sencillo y agradable y un hombre soberbio y desagradable, jactancioso y presumido. Cada dibujo tiene que ir con una palabra: positiva el agradable o negativa el desagradable. Se indica así la virtud que se pretende resaltar con el dibujo agradable o el vicio que se intenta reflejar con el desagradable. Se exponen los resultados y se hace una estadística de los términos más repetidos.


- Niños medianos

- Inventar una parábola como la que Jesús relata en el texto evangélico cuando aconseja no buscar los primeros puestos sino preferir los últimos por humildad. Luego se pueden leer todas, o la mayor parte, en busca de las tres o cuatro mejores, tanto para reflejar la virtud del bien obrar como para reflejar las del mal obrar.

- Mayores y Preadolescentes
Fabricar un relato o narración relacionados con los comportamientos que quedan recogidos en los textos evangélicos del día. Fabricarlo en forma de artículo periodístico y exponerlo durante unos días en las cartelera de la clase o en las pared de la sala donde se hace la reunión.

Buscar en la Historia dos tres personajes que ha sido emblemas de soberbia y vanidad… (Napoleón, Hitler, Degaule); o de humildad (Gandi, Oscar Romero, Teresa de Calcuta). Decir de cada uno en qué se aleja o se acerca al mensaje del texto evangélico que ocupa el presente domingo. Hacer la lista de todos los aludidos entre todos los participantes y tratar en grupo de reflejar lo que es común a cada grupo de ellos, el de los virtuosos y el de los viciosos


5. Complementos para la reflexión



Vocabulario básico: , Fortaleza, Prudencia, nobleza, sinceridad, Soberbia, humildad, virtud, vicio, pecados capitales verdad, paz.


Puede consultarse directamente en la pg. web
www.lasalle.es/catequesis2
En el formato de la Enciclopedia Wikipedia
en: www.lasalle.es/catequesis


Libros buenos recomendables


La virtud de la prudencia (2005) . Díaz, Carlos. Editorial Mad, S.L.
Unificación personal y experiencia cristiana : vivir y orar con la sabiduría del corazón (2004) García-Monge, José Antonio Editorial Sal Terrae
Las virtudes fundamentales (2007) Pieper, Josef. Ediciones Rialp, S.A.
Virtudes de un cristiano (1999) Keenan, James F. Ediciones Mensajero, S.A. Unipersonal
En busca de las virtudes perdidas (2001) Pronzato, Alessandro. Ediciones Sígueme, S.A.

El libro de las virtudes de siempre: ética para profesores (2002) Marqués, Ramiro. Editorial Desclée de Brouwer, S.A

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Homiliías y Reflexiones para el XXII Domingo del Tiempo Ordinario (Lc 14, 1.7-14) - Ciclo C


Publicado poro Iglesia que Camina
¿Y NOSOTROS A QUIÉNES INVITAMOS?

No me gusta escuchar que Jesús fue un revolucionario, pero tampoco puedo negar que su conducta y su doctrina son revolucionarias. No esa revolución ruidosa y armada, es una revolución silenciosa, callada, pero que en realidad pone de patas arriba nuestra mentalidad, nuestro modo de actuar. Es que la frase de Jesús en el Evangelio de hoy es como para ponernos a todos al revés. “Cuando des una comida o una cena, no invites a tus hermanos, ni a los vecinos, ni a los ricos; porque corresponderán incitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a los pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden invitarte; te pagarán cuando resuciten los justos.”

La verdad es que aun no hemos estrenado el Evangelio más que en aquellas cosillas inocentes que no nos complican la vida y podemos seguir viviendo como todo el mundo. ¿Alguien invita a los pobres, lisiados, cojos y ciegos a una cena, a una comida, a un banquete? Aunque me sienta vergüenza decirlo debo confesar que todavía no he visto nada de esto en mi comunidad. He visto a la mesa de la comunidad, a amigos, a gente de bien, pero no he visto a ningún lisiado ni pobre. Aunque, miento, alguna vez hemos invitado a algún nativo de la selva venido a Lima, pero esto es una rara excepción.

¿Y tú, a quiénes invitas? ¿Has visto alguna vez sentados a tu mesa a los pobres, ciegos, lisiados, es decir a algunos de esos que la sociedad margina y con los que nadie cuenta?

Jesús destaca aquí dos valores fundamentales del Evangelio:
Por una parte, recupera el valor y la importancia de los pobres y marginados, de los sin nombre, de los excluidos.
Por otra parte, quiere destacar el sentido de la gratuidad.
Invitar a los que nunca podrán invitarme.
Invitar a los que nunca podrán retribuirme la invitación.
El amor es gratuidad.
El trato con los demás, también con los pobres es gratuidad.

No sé si el mundo cambiaría mucho con estas actitudes y con esta nueva mentalidad. Posiblemente muchos pensemos que para que el mundo cambie hay que cambiar las estructuras. Personalmente estoy convencido de que el mundo sólo podrá cambiar cuando cambiemos de mentalidad, cuando cambiemos de corazón, cuando cambiemos de actitud para los demás y dejemos de hacer distinciones entre las personas. La revolución del Evangelio es silenciosa. No saca ruido, pero es eficaz. Sacan menos ruido un beso y un abrazo que un cañonazo. Pero el beso y el abrazo hacen hermanos y dan vida, mientras que el cañonazo mata y destruye.


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LA MESA Y LA COMIDA

Hasta ahora la única mesa a la que veo que se invita a todo el mundo, ricos, pobres, marginados, indocumentados es la mesa de la Eucaristía, que es la mesa de las comidas y banquetes de Dios.

¿Invitar a un pordiosero? Pero si huele que apesta.
¿Invitar a un anciano? Pero si ya le caen las babas y la comida.
¿Invitar a un pobre que pide limosna? Es peligroso, ¿quién se puede fiar de él?

Preferimos invitar a los que están bien perfumados.
Preferimos invitar a los que están bien vestidos.
Preferimos invitar a los de posición social.

Además, ¡Dios sabe los microbios que pueden traer de la calle, de dormir donde pueden, y hay que evitar contagios!

En mi mente aún sigue vivas aquellas imágenes de la Madre Teresa bajar por la Via Scauro, hacia San Gregorio cargando viejos que apestaban, los lavaba y luego les ofrecía su cama mientras ella dormía en el suelo.

¡Y pensar que a mí nunca se me había pasado por la cabeza echarle una mano! Y si se me hubiese ocurrido llevarlo a mi cuarto antes tendría que pedirle permiso al Superior, que no estoy muy seguro que me lo autorizase.

Pero luego, eso sí, al domingo siguiente todos a predicar el Evangelio. ¿Será eso predicar realmente el Evangelio? Es la pregunta que hoy me hago a mí mismo. Porque anunciar el Evangelio no es decir palabras bonitas, sino ofrecer gestos evangélicos. Nos hemos habituado demasiado a convertir el Evangelio en palabras, olvidándonos de presentar gestos del Evangelio. Lo que dice Jesús no es fácil, al menos para cuantos queremos consagrar ese matrimonio entre nuestro modo de pensar y el Evangelio.


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“COMIMOS Y BEBIMOS CONTIGO”

El domingo pasado leíamos un Evangelio bien chocante. Allí se nos decía algo extraño: “Hemos comido y bebido contigo”, pero Él os replicará: “No sé quiénes sois.”

¿Cuál sería la respuesta de Jesús si en vez de decirle que hemos comido y bebido con Él, le hubiésemos dicho “hemos comido y bebido con los enfermos, cojos, lisiados, mendigos”?
¿Será suficiente comer y beber con Jesús?
¿No será necesario haber comido y bebido también con esos otros que no figuran en nuestra agenda para saber cuando es su cumpleaños?
Dios resulta chocante e incomprensible.
Jesús resulta extraño y no logramos comprenderle.

El Evangelio no es un libro piadoso, sino un libro que nos marca las pautas y caminos de la vida. Por eso tampoco lo podemos leer como leemos los periódicos. Es preciso leerlo como la expresión de la voluntad y de los planes de Dios sobre nosotros. Creer, es mucho más que aceptar el misterio de la Trinidad. Creer es una vida, pero una vida configurada con la vida de Jesús. “El cual siendo rico se hizo pobre.” “El cual sin dejar de ser Dios se rebajó a sí mismo haciéndose hombre y un hombre cualquiera.” Nosotros empeñados en ocupar los primeros puestos y Jesús empeñado en ocupar el último. Si nos fijamos bien, la Cruz es una manera de ser el último de todos los hombres, considerada incluso como un “maldito” de Dios y de los hombres.

Por eso mismo, el Evangelio no se puede leer de corrido, ni sólo con los ojos que ven las letras. Hay que leerlo con el corazón y con la vida. En cada página quedará siempre una pregunta: “¿Y esto qué para mí?” “¿Me dice algo Dios a mí en todo esto?”

¿Bastará decirle cuando lleguemos que hemos comulgado muchas veces y que hemos comido con Él muchas veces? ¿Y si él nos pregunta cuántas veces habéis comido con los que yo comía y que por eso me criticaban y murmuraban de mí?



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LA GRATUIDAD

¿Qué vivimos la cultura del egoísmo y el interés?
No lo dudo, pero
¿sabes cuánta gratuidad hay cada día en tu vida?
La sonrisa de tu hijito es gratuita.
La sonrisa de mamá es gratuita.
El brillo y color de las rosas es gratuito.
La luz del sol es gratuita.

El aire que respiramos es gratuito.
El que tus ojos puedan ver los colores es gratuito.
El que podamos escuchar la música es gratuito.
El que alguien nos salude sin conocernos es gratuito.
El que puedas descansar a la sombra de un árbol es gratuito.
El que amanezcas cada día con ganas de vivir es gratuito.
El que puedas gozar de la sonrisa de tu hijo es gratuito.
El que puedas soñar cosas bellas es gratuito.
El que tu estómago haga una digestión silenciosa es gratuito.
El que tu corazón bombee la sangre
y riegue todo el cuerpo es gratuito.
El que puedas llamar a Dios en cualquier momento es gratuito.
El que puedas escuchar a Dios que te habla es gratuito.
El que Dios te ame y te declare su predilecto es gratuito.
El que se nos perdonen los pecados es gratuito.
El que ayudes a un ciego a pasar la calle es gratuito.

Espero que la sonrisa de esposo sea gratuita.
Espero que la sonrisa de tu esposa sea gratuita.
Hasta es gratuito el hecho de que ahora me estés leyendo.
El egoísmo sí abunda, pero más la gratuidad.
Además, lo fundamental de nuestra vida, es gratuito.
¿Acaso tu misma vida no es gratuita?



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VALORA TU VOTO

Porque de él depende quién nos ha de gobernar los próximos años.

Votar no es jugar al bingo, que puede tocarme o no.
Votar es ejercer un derecho ciudadano del que depende el futuro.

Por eso tu voto es tan importante.
Por eso no debes venderlo barato.
Tienes muchos candidatos que ahora te valoran, no por lo que eres sino por tu voto.
¿Se acordarán de ti después?

No te olvides que los candidatos suelen tener su “responsable de imagen”.
No te dejes llevar de las apariencias, ni de las sonrisas, ni de esas amabilidades superficiales.

Fíjate primero en lo que tú quisieras para el futuro.
Fíjate luego en qué ha hecho por los demás hasta ahora.
Fíjate luego en la sinceridad de sus promesas.

No votes por lo que dicen las Encuestas.
No votes porque es de este o aquel Partido.
No votes por su apellido.

Vota a la persona y sus valores.
Vota por su acercamiento a la gente.
Vota por su capacidad de diálogo.
Vota por su capacidad de escuchar a los vecinos.
Vota por el que más capacidad de servicio tenga.

Tu voto es mucho más que una “papeleta”, es nuestro mañana.

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WebJCP | Abril 2007