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MISIONEROS EN CAMINO: Evangelio Misionero del Día: 24 de Octubre de 2011 - XXX Semana del T.O - CICLO A
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domingo, 23 de octubre de 2011

Evangelio Misionero del Día: 24 de Octubre de 2011 - XXX Semana del T.O - CICLO A


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 13, 10-17

Un sábado, Jesús enseñaba en una sinagoga. Había allí una mujer poseída de un espíritu, que la tenía enferma desde hacía dieciocho años. Estaba completamente encorvada y no podía enderezarse de ninguna manera. Jesús, al verla, la llamó y le dijo: «Mujer, estás sanada de tu enfermedad», y le impuso las manos.
Ella se enderezó en seguida y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había sanado en sábado, dijo a la multitud: «Los días de trabajo son seis; vengan durante esos días para hacerse sanar, y no el sábado».
El Señor le respondió: «¡Hipócritas! Cualquiera de ustedes, aunque sea sábado, ¿no desata del pesebre a su buey o a su asno para llevarlo a beber? y esta hija de Abraham, a la que Satanás tuvo aprisionada durante dieciocho años, ¿no podía ser liberada de sus cadenas el día sábado?»
Al oír estas palabras, todos sus adversarios se llenaban de confusión, pero la multitud se alegraba de las maravillas que Él hacía.

Compartiendo la Palabra
Por Dominicos.org

“¡Abba, Padre!”

Desde que nos encontramos con Cristo y nos regaló su propio Espíritu, no queremos vivir de otra manera que no sea ser impulsados por el Espíritu, que nos conduce por sendas de vida y no de muerte. El Espíritu nos convences de que somos hijos de Dios, por lo que nos impulsa a dirigirnos a Dios con el grito de los hijos: ¡Abba, Padre! Y si Dios es nuestro Padre desaparecen de nosotros todos los temores, pues ante un buen Padre, y Dios lo es, no caben miedos y temores. Sólo confianza y una gran libertad para vivir en la senda amorosa de hijos. Si somos hijos de Dios también nos corresponde la herencia de Dios. Somos afortunados. No es la herencia de un hombre rico en bienes materiales. Es la herencia de Dios, que no tenemos que esperar a morirnos para empezar a gozarla. Ya en esta vida podemos disfrutar de la herencia de su luz, de su amor, de su esperanza, de su ilusión… aunque envuelta en velos. Después de nuestra muerte, nos vendrá la plenitud de esa herencia, la plenitud del Amor.

¿No había que soltarla en sábado?

Una vez más sale la cuestión del sábado. Una vez más tenemos que recordar dos de los puntos principales en torno a este asunto. En primer lugar, la importancia del sábado para el pueblo judío. Día dedicado al Señor, donde había muchas prohibiciones todas ellas encaminadas a no distraerse de lo principal: dedicar el día del sábado al Señor. En segundo lugar, lo nuevo de Jesús es que con sus palabras y sus obras, sus curaciones, enseña que ayudar a una persona humana, en este caso a una mujer “enferma por causa de un espíritu”, no va en contra de glorificar a Dios. Dios está encantado de que se cure a un hombre o una mujer porque son sus hijos en cualquier día de la semana, también en sábado. Ninguna ley puede impedir ayudar a un ser humano. Amar al hombre es amar y glorificar a Dios.

San Antonio María Claret (1807-1870) nació en Sallent (España). Ordenado sacerdote recorrió Cataluña predicando el evangelio. Arzobispo de Santiago de Cuba. Fundador de de la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María. Dice que un claretiano “no piensa sino cómo seguirá e imitará a Jesucristo en trabajar, sufrir y en procurar siempre y únicamente la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas”.

Fray Manuel Santos Sánchez
La Virgen del Camino

Oramos con la Palabra

SEÑOR, con frecuencia los evangelios distinguen las distintas reacciones (mundo-fe) ante tus palabras y tus milagros: Sus enemigos quedaron abochornados , y toda la gente se alegraba. Acababas de liberar a una poseída del demonio en sábado. Yo me alegro de que “el sábado se haya hecho para el hombre” y no viceversa, y me quedo con tu lección: cualquier día y hora es momento oportuno para hacer el bien al prójimo, atendiendo a sus necesidades espirituales y a sus carencias materiales.


WebJCP | Abril 2007