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jueves, 11 de agosto de 2011

CATEQUESIS: XX Domingo del T.O. (Mt 15, 21-28) - Ciclo A: Jesús y la mujer cananea


Publicado por Catequistas.org

1. Lecturas de la palabra de Dios

La fe un regalo de Dios. Pero la fe se consigue con la oración y la humildad. El recuerdo de una mujer cananea que rogó a Jesús la curación de su hija se presento siempre en la historia cristiana como un modelo de sencillez, de humildad y de fortaleza. Por eso se habló siempre de ella como de modelo de mujer fuerte y creyente.

Primera lectura: Isaías 56. 1 y 6-7

La lectura de Isaías, el profeta de la fe, recuerda que Dios está siempre presente en la vida del os hombres. Hay que saber descubrir al Señor en medio de las circunstancias humanas y de las realidades de la tierra.

Así habla el Señor: Observen el derecho y practiquen la justicia,
porque muy pronto llegará mi salvación y ya está por revelarse mi justicia.
Y a los hijos de una tierra extranjera, que se han unido al Señor para servirlo, para amar el nombre del Señor y para ser sus servidores, a todos los que observen el sábado sin profanarlo y se mantengan firmes en mi alianza, yo los conduciré hasta mi santa Montaña y los colmaré de alegría en mi Casa de oración.
Sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptados sobre mi altar, porque mi Casa será llamada Casa de oración para todos los pueblos.

Lectura Segunda: Romanos 11. 13-15 y 29-32

Recuerda San Pablo a los Romanos que la fe tiene que ser conservada con la fidelidad a las elecciones divina. Se puede perder, como aconteció a los judíos. Pero se puede recuperar, porque Dios es misericordioso y siempre está a la espera de los hombres que quieren arrepentirse y acercarse a El.
“Hermanos. Os digo, pues, a vosotros, los gentiles: Por ser yo verdaderamente apóstol de los gentiles, hago honor a mi ministerio, pero es con la esperanza de despertar celos en los de mi raza y salvar a alguno de ellos.
Porque si su reprobación ha desencadenado la reconciliación del mundo ¿qué será su readmisión sino una resurrección de entre los muertos?
Que si algunas ramas fueron desgajadas, mientras tú, que eres como olivo silvestre, fuiste injertado entre ellas, has sido hecho participe con ellas de la raíz y de la savia del olivo. Por eso, no te engrías contra las ramas. Si te engríes, sábete que no eres tú quien sostiene la raíz, sino la raíz que te sostiene a ti.
Pero dirás: Las ramas fueron desgajadas para que yo fuera injertado.
¡Muy bien! Por su incredulidad fueron desgajadas, mientras tú, por la fe te mantienes. ¡No te engrías!; más bien, teme. Que, si Dios no perdonó a las ramas naturales, puede resultar que tampoco a ti te perdone.
Así pues, considera la bondad y la severidad de Dios: severidad con los que cayeron, bondad contigo, si es que te mantienes en la bondad; que si no, también tú serás desgajado.
En cuanto a ellos, si no se obstinan en la incredulidad, serán injertados de nuevo; que poderoso es Dios para injertarlos de nuevo. Porque si tú fuiste cortado del olivo silvestre que eras por naturaleza, para ser injertado contra tu natural en un olivo cultivado, ¡con cuánta más razón ellos, según su naturaleza, serán injertados en su propio olivo! Pues los dones y la vocación de Dios son irrevocables.
En efecto, así como vosotros fuisteis en otro tiempo rebeldes contra Dios y al presente habéis conseguido misericordia a causa de su rebeldía, así también ellos al presente se han rebelado con ocasión de la misericordia otorgada a vosotros, a fin de que también ellos consigan ahora misericordia.
Pues Dios encerró a todos los hombres en la rebeldía para usar con todos ellos de misericordia.”

Tercera Lectura: Mateo 15. 21-28

La mujer cananea que pedía a Jesús un milagro fue modelo de fe, según el mismo Jesús reconoció. Y fue modelo de constancia en la plegaria, pues no se acobardó ante la primera dificultad, ya que ella tenía claro lo que necesitaba y pretendía y sabía de verdad que Jesús podía concederlo.

En aquel tiempo, Jesús se dirigió hacia el país de Tiro y de Sidón. Entonces una mujer cananea, que salió de aquella región, comenzó a gritar: "¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio".
Pero él no le respondió nada. Sus discípulos se acercaron y le pidieron: "Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos".
Jesús respondió: "Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel".
Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: "¡Señor, socórreme!".
Jesús le dijo: "No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros".
Ella respondió: "¡Sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!".
Entonces Jesús le dijo: "Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!". Y en ese momento su hija quedó curada


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2. Comentario

El evangelio de hoy tiene como figura dominante a una mujer cananea quien, ante la enfermedad de su hija, busca en Jesús la solución a su drama familiar. Muy probablemente nos hemos sentido impactados al escuchar de labios de Jesús expresiones muy duras dirigidas a esta madre angustiada: “Me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel, no a vosotros…” y “No está bien echar a los perros el pan de los hijos”.

Sólo en el lenguaje simbólico, con la intención de resaltar la humildad de la mujer, pero al mismo tiempo alabar su firmeza, su constancia y su confianza, hay que entender estas duras expresiones de Jesús. “ No es bueno tomar el pan de los hijos y echarlo a los perros”. Al margen de la exégesis auténtica que identifica “perros” con “animal fiel y amigo” y no como “animal miserable”, la mujer, más que humillada por lo que Jesús dice, se siente humilde, persistente y confiada. Responde con sabiduría y asume que no es judía, pero que también ella merece la atención y el amor de Dios, y de Jesús como hijo de Dios.

La mujer no se acobarda. Persiste en el deseo de que Jesús la de la gracia que le pide. Va por detrás del grupo, diciendo, “Hijo de David, te piedad de mí”

El mismo Jesús termina diciendo: “Oh mujer, ¡qué grande es tu fe!”. Es la mejor alabanza que salió de labios de Jesús a lo largo de todos los relatos de los Evangelio. Y como símbolo y recompensa de lo que esa fe representaba, le concedió lo que la mujer reclamaba y anhelaba: la curación de su hija. Es decir, declaró Jesús con hechos que la oración persistente obtiene del cielo lo que pide, cuando se hace con fe, cuando se tiene confianza, cuando se pide con humildad.

La región de Tiro y Sidón era un territorio pagano, al norte de Galilea. Allí tuvo que ir Jesús a descubrir a una mujer con fe de gigante. Era todo un símbolo de que la misión de Jesús abarcaba a toda la tierra. El mismo hecho de aludir a su misión de recuperar las ovejas perdidas de Israel, dicho en una región pagana, era como un desafío a los habitantes de la región para poner a prueba la existencia y la actuación de los creyentes que allí seguramente existían. Y tuvo que ser la voz de una mujer atormentada la que diera la respuesta que Jesús esperaba.

La acción de Jesús muestra en el texto evangélico que la salvación ha superado las fronteras religiosas y culturales de Israel para abrirse a los demás pueblos. Al escribir este relato, Mateo pensaba en aquellos miembros de la comunidad que ponían obstáculos al bautismo de los paganos y veían con malos ojos su integración a la Iglesia. Entre los judíos bautizados era frecuente creer que ellos, en virtud de su raza, eran los únicos destinatarios de las promesas. Jesús rompe estos esquemas exclusivistas.

La madre cananea nos enseña que debemos ser sensibles a las necesidades de los demás. Con frecuencia, sólo tenemos ojos para nuestras dificultades personales. La incapacidad para mirar a nuestro alrededor nos hace creer que nuestros problemas son los más grandes y que nuestro drama individual no tiene comparación... Al mirar el entorno podemos redimensionar nuestras dificultades.

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Es interesante en este texto evangélico, que la Iglesia nos ofrece en esta jornada dominical, analizar la actitud de todos los personajes que aparecen en el relato cautivador: mujer, Jesús, apóstoles, los curiosos que siguen al grupo de Jesús.

La petición de la madre angustiada se inspira en una confianza sin límites y en un reconocimiento de Jesús, como el Mesías esperado. Es lo que significan sus palabras: ”Ten compasión de mí, Señor, hijo de David”, “Señor, socórreme”, “Dame una migajas del pan que abunda en la mesa de los señores”…

La actitud de los Apóstoles es diversa: intenta armonizar la compasión con la mujer que pide la gracia de laceración para su hija y el deseo de quitarla pronto de en medio para que no siga molestando a la caravana con sus gritos y demandas de auxilio.

La gente que sigue queda en el presente relato en un silencio indiferente y curioso. Es lo propio de la turba de gente que siempre se halla presente en los acontecimientos buenos y malos: sólo mira, escucha, lo más que puede hacer es admirar.

Jesús es el verdadero protagonista al poner a prueba la fe de la cananea para cerciorarse de la autenticidad de su oración. Cualquiera de nosotros hubiéramos vuelto las espaldas a Jesús, pues hubiéramos considerado insultantes sus palabras. Sin embargo, la cananea no se desanimó, sino que siguió insistiendo. Por eso Jesús reconoció la admiración que sentía hacia ella: “Mujer, ¡qué grande es tu fe!”

Este mensaje de universalidad y del valor de la fe para todos los hombres aparece con gran nitidez en la primera lectura, tomada del profeta Isaías: “A los extranjeros que se han dado al Señor para servirlo (....) los traeré a mi monte santo, los alojaré en mi casa de oración”. Y aparece también en el texto del Apóstol Pablo a los Romanos. La fe que Jesús reclama y el mensaje que Jesús proclama, con sus palabras y con sus hechos, está destinado para todos los hombres, para los judíos y para los paganos, para las mujeres y para los varones. “Pues los dones y la vocación de Dios son irrevocables para todos los hombres”.

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Una profunda reflexión sobre la fe es el mejor regalo que podemos encontrar en el espíritu que anima las plegarias de la Iglesia en este domingo. Jesús ha venido para que todos tengan vida y luz. Por eso sus hechos siempre hay que entenderlos a la luz de esa misión transformadora de la humanidad.

Los cristianos hoy somos con frecuencia personas que complicamos nuestra manera de entender el mensaje de Jesús. Hemos caído en esa complejidad que dan las teorías religiosas, y que suelen enredar nuestras adquisiciones en medio de teorías, de sospechas morales y de sutiles distinciones. A diferencia de un niño que ama y que perdona al poco rato de la ofensa, un adulto suele vivir bajo el predominio del rencor o de la desconfianza y va cargando con el lastre de sus resentimientos y de sus odios muchas de las acciones de la vida.

El niño vive feliz el momento presente. Por eso más que fe, sólo pueden tener credulidad. El adulto, en contraposición con el casi eterno presente de un niño, lejos de ocuparse de vivir cada momento presente que trae sus propias ocupaciones, suele vivir encarcelado en los recuerdos del pasado, que no ha logrado realizar del todo con sus inmensas pretensiones, y suele preocuparse, hasta caer en la inquietud, por un porvenir que en la actualidad es solamente un proyecto.

Es interesante que reflexionemos que la fe en Jesús no está hecha de fe esfuerzos de comprensión de complicadas doctrinas, sino de la humilde disposición a cumplir las sencillas consignas de Jesús: rezar, trabajar, hacer el bien, ayudar al prójimo, perdonar, caminar con paz.

Nuestros problemas de adultos se generan cuando vivimos distantes de la presencia de Dios y nos dejamos dominar por nuestra soberbia, ambición, autosuficiencia. Entontecer nos complicamos la vida y multiplicamos nuestros cálculos humanos.

Los adultos de nuestro tiempo somos buenos para cultivar la ciencia y nos hemos olvidado de la verdadera Sabiduría. Las gentes importantes se olvidan de las cosas pequeñas. Y es lo que nos pasa con frecuencia: nos adormecemos en los conocimientos estériles, en la abundante cultura, en el afán de los discursos y nos vamos olvidando de esa Sabiduría que proviene solamente de Dios.

Todo lo queremos razonar, todo lo queremos demostrar, todo lo especulamos, y vamos perdiendo la conciencia de que existen cosas que no se razonan o que no se demuestran. Nos olvidamos que hay realidades en nuestra vida, tanto naturales como sobrenaturales, de las que quizá jamás obtendremos una explicación, y en las cuales, traspasamos las fronteras del entendimiento y nos vamos trasladando al mundo de la fe cristiana.


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3. Modelo de Catequesis

1. Experiencia

Peticiones que pueden hacer a Jesús personas con problemas. Cada uno del grupo aporta alguna que ha conocido: enfermo de cáncer, arruinado en dinero, fracaso e en la vida, desempleado que no encuentra solución, etc.. Se hace una lluvia de idea o de experiencias que se conocen

2. Reflexión

El educador de la fe, hace un reclamo en la fe… ¿Qué conversación podría haber tenido con Jesús cada uno de los reflejados en la aportación anterior. Señor dame trabajo, Señor, puedes curarme, Hijo de David, soluciona mi falta de dinero.
Jesús hubiera respondido de manera muy personal y diferente a cada uno. ¿Qué respuesta se posible suponer que le habría dado Jesús a cada uno de los que han reflejado las situaciones anteriores y le han pedido ayuda?

3. Acción

Hacer un plan entre todos para cada una de las intervenciones. Por ejemplo, al enfermo de cáncer acaso le habría dicho: “Mira, amigo, yo no hago este milagro por que no es necesario. Los médicos tienen que investigar mucho para curar esas enfermedades. Yo puedo ayudarles, pero no remplazarlos.
Inventar otras respuestas, según lo que haya dicho o pedido acada uno y el caso concreto que haya propuesto.
El educador puede hacer con habilidad la síntesis de todo, llevando las reflexiones hacia el texto evangélico de la fe de la cananea

4. Colaboración

Proponer una de estas respuestas a alguien externo al grupo y recoger su reacción. Luego comentarla en clase de manera seria y profunda. Ver qué reacciones o respuestas reflejan fe, cuáles denotan indiferencia. Incluso alguna habrá que sea expresión de incredulidad agresiva o de frustración dolorosa o desesperación.

5. Interiorización

Preparar por grupos una “plegaria de la cananea” con diferentes alternativas, pensando que puede ser real en los problemas de la vida, cuando se necesita o desea una solución y no se obtiene o si se obtiene de forma satisfac toria o se obtiene de forma parcial
Por ejemplo, hacer una plegaria de agradecimiento por el don recibido, o una plegaria de resignación por no haber sido escuchado, o una nueva plegaria de petición insistente a la espera de la misericordia divina…
Dejar que los catequizandos o los escolares recreen sus propias experiencias o expectativas y tratar de llevar la actitud de todos, en lo posible, hacia actitudes y reacciones conformes con la fe cristiana

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4. Ejercicios para la catequesis


- De Pequeños

Crear una historia con los datos que dice el texto evangélico de la mujer cananea que pide un milagro a Jesús y los Apóstoles que interceden. Dramatizar la escena de Jesús, pero añadiendo datos y sugerencias inventadas por los escolares.


- De medianos


Buscar en el texto de San Mateo otros pasajes en que se habla de la fe y en los que Jesús alaba a los que muestra confianza en su palabra y en sus enseñanzas. Cada uno de la clase o del grupo tiene que buscar un texto o una acción de Jesús en torno a la fe. Luego de exponer cada uno su hallazgo o elección, se puede hacer un “taller de la fe”, es decir un encuentro en donde cada uno aporta sus conclusiones con un lema, un símbolo, una breve explicación, bajo el lema: Jesús merece que le creamos


- De Mayores y Preadolescentes


Hacer una relación clara, inteligente y adecuada a chicos algo mayorcitos entre los tres textos propuestos este domingo en la lectura: el de Isaías que habla de la cercanía divina. El de la Epístola de los Romano que habla de la gracia de la fe y el de Jesús y la cananea que termina con la alabanza de Jesús y la concesión del milagro.
Entrar a fon en construir, entender y llevar a la vida de cada día de la actitud de la fe. Que es la enseñanza base de esta jornada.


Hacer una relación clara, inteligente y adecuada a chicos algo mayorcitos entre los tres textos propuestos este domingo en la lectura: el de Isaías que habla de la cercanía divina. El de la Epístola de los Romano que habla de la gracia de la fe y el de Jesús y la cananea que termina con la alabanza de Jesús y la concesión del milagro.
Entrar a fon en construir, entender y llevar a la vida de cada día de la actitud de la fe. Que es la enseñanza base de esta jornada.


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Complementos para la reflexión



Términos del Diccionario de Catequesis.


Milagro. Fe. Mujer cananea, Judíos, Plegaria,

Humildad, Cananeos, Tiro y Sidón, Esperanza,

Milagro, Enfermedad, Muerte, Dolor.


Libros interesantes


El mensaje moral de Jesús de Nazareth. Aurelio Fernández. Madrid. Ed. Planeta. 1998

Los milagros de Jesús. Michel Simmons Robert. Madrid. Ed. Folio. 2006

Los milagro de Jesús yt la teología del milagro René Latourelle. Salamanca. Sígueme 2002

Los milagros de Jesús. Varios. Madrid. CCS. 2005

Los milagros de Jesús:perspectivas metodológicas globales. Rafael Aguirre. Navarra. Verbo Divino. 2002

Ser en plenitud. El poder de una fe madura. Anselm Grün. Santander. Sal Terrae. 2007

Escalada de fe: una guía sobre el principio y el poder de la fe. Alan Rekow. Madrid. Ed. Saber Mountain 2003

La fuera dela fe y el poder de la plegaria. Rafael Vicente y Juan Llorens. Madrid. Ediciones VJ. 1993


WebJCP | Abril 2007