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MISIONEROS EN CAMINO: Domingo del Corpus Christi (Jn 6. 51-58) - Ciclo A: ¡EL VA POR DELANTE!
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jueves, 23 de junio de 2011

Domingo del Corpus Christi (Jn 6. 51-58) - Ciclo A: ¡EL VA POR DELANTE!



Después del tiempo pascual, con el prodigio de la Resurrección de Cristo que hemos celebrado intensamente durante tantos días, conmemoramos una de las fiestas que sale espontáneamente del alma del pueblo cristiano: ¡DIOS ESTÁ AQUÍ! ¡EN LA EUCARISTIA! ¡EN EL AMOR! ¡EN CRISTO DERRAMADO EN SU SANGRE Y TROCEADO EN SU CUERPO!

1.- Saboreamos en este día del Corpus la presencia de Cristo muerto y resucitado. No es para menos; en Jueves Santo se nos quedó para siempre. Nos dijo que nunca olvidaría nuestras fatigas y nuestras oraciones. Que, nuestras peticiones, jamás serían desoídas cuando al desgranar “el padrenuestro” lo hiciéramos con confianza y esperanza en el Padre.

Al exaltar la Eucaristía en este día del Corpus Christi lo hacemos desde una convicción profunda y entusiasta: sentimos a Cristo en lo más hondo de nuestras vidas: lo publicitamos, lo expresamos y cantamos por las calles y plazas de toda la cristiandad.

En el cenáculo, los discípulos sin entender demasiado, comieron el Cuerpo de Cristo y se alimentaron con su Sangre, pero salieron de ahí –con muchas dudas y sombras- dispuestos a acompañar al Señor hasta el final. También nosotros, al tomar parte de la mesa eucarística, nos llenamos de la grandeza de Jesús; entramos en comunión con El; nos hacemos sus “cómplices” en esta costosa tarea de la evangelización……pero, sin la Eucaristía, no podemos vivir. Necesitamos la presencia mística de Jesús para no sucumbir ante las pruebas, dificultades, contradicciones, batallas y mil historias.

2.- ¡Dios está aquí! Lo descubrimos en el amor que nos tiene, en la donación total y real de Cristo, en aquella fotografía que se nos quedó fijada en la tarde de Jueves Santo cuando, Jesús –siendo Dios—se arrodilló ante aquellos que muchas veces nos sentimos dioses cuando solo somos hombres. Sí; en el Corpus Christi, vemos nuevamente el amor del cielo, el amor del Padre, del Hijo y del Espíritu desbordado en imponentes manantiales que son las custodias que, con el Santísimo, brincan como ríos la sequedad y los desiertos espirituales de nuestro mundo necesitado de agua fresca para seguir hacia adelante

3.- ¡El Señor está aquí! Muchos siguen sin enterarse de esta fiesta pascual y, por ello mismo, su vida cristiana va perdiendo vigor y fortaleza. Confunden el Cuerpo Místico de Cristo (su Iglesia) con cualquier otra cosa y, por ello mismo, muchas veces se posicionan en contra o en clara distancia con ella. Otros, sin el Pan de la Eucaristía, creen que –por ser buenos en ciertos momentos, según con quién- ya vale. Olvidan que, el amor cristiano, no es una bondad con cuentagotas. Que el amor de Cristo es universal (para todos), constante (todos los días del año durante toda la vida) y aún a riesgo de perder de los derechos de uno mismo (sin contraprestaciones).

Cáritas, en este día del Corpus Christi, nos recuerda que –el Cuerpo de Cristo- tiene manos solidarias. Que, una vez de comulgar la fracción del pan, hemos de ser testigos de Jesús haciendo el bien, saliendo al encuentro de las necesidades de los más pobres y no olvidando los dramas de una humanidad doliente y dolorida, escéptica e indignada: mientras unos lloran, otros cantan; cuando unos tiran lo que les sobra….otros no tienen nada que llevarse a la boca.

4.- En la procesión del Corpus Christi el Señor va por delante. Ahí está la Iglesia, a veces incomprendida, fustigada, atacada (como su mismo Señor lo fue) pero llevando la delantera en la atención a los más pobres. Que el Señor, que rechaza quedarse escondido en el templo, nos siga bendiciendo y comprometiéndose con nosotros allá donde nos encontremos.

Ojala, de una vez por todas, entendamos que los cristianos somos custodias de carne y hueso. Que todos los días son un “Corpus Christi” donde hemos de manifestar públicamente nuestras convicciones religiosas y visualizando, en palabras y obras, aquello que recibimos en el Bautismo: ser testigos del Evangelio.

5.- ¡VAS POR DELANTE, SEÑOR!

Porque, conociendo la humanidad del hombre,

sabes que necesita de tu mano y de tus huellas

para no perder el norte de su existencia.

Que, sin Ti, está abocada a la desilusión y al desencanto

a la tibieza, al pesimismo o al enfrentamiento.

Sales, en este día del Corpus Christi,

y empujado con la fuerza o el secreto del amor.

¡Inyecta, Señor, un poco de tu sangre en nuestro mundo!

Porque, nuestros cuerpos, se encuentran débiles

Porque, la sangre que corre por nuestras venas,

además de roja y viva queremos que sea divina

¡Danos un poco de tu Cuerpo, oh Cristo!

Porque, en las mesas de nuestra vida,

sobra el pan que se cuece en un simple horno

y nos falta ese otro Pan que se dora en el amor divino



¡VAS POR DELANTE, SEÑOR!

Sales en la custodia y rodeado de mis vasallos

Somos nosotros, Señor, tus amigos

los que, un día sí y otro también,

queremos llevarte como el mejor tesoro al mundo

Los que, envueltos en contradicciones,

somos miembros de tu Cuerpo

y anunciadores de tus buenos y santos misterios.



¡VAS POR DELANTE, SEÑOR!

Mira al enfermo que, desde la azotea de su sufrimiento,

te grita: ¡ten compasión de mí!

Detén tu mirada sobre el que, muerto aún estando vivo,

te pide un poco de esperanza en su caminar

No dejes de bendecir a los que, abriendo su corazón,

te dicen que, entre todo lo conocido,

Tú eres lo mejor y digno de ser adorado



¡VAS POR DELANTE, SEÑOR!

Gracias, Jesús, por compartir nuestras prisas

y ofrecernos un poco de calma

Gracias, Jesús, por no ser indiferente a nuestra vida

y colmarnos con tu gracia

Gracias, Jesús, por contemplar nuestra situación

y regalarnos tantas caricias con serenas respuestas

Gracias, oh Cristo, porque tu Cuerpo y tu Sangre

nos redime, nos hace fuertes, decididos, valientes,

entusiastas, comprometidos….

y nos hace sentir hoy, más que nunca,

que merece la pena caminar y vivir contigo.

Amén.


WebJCP | Abril 2007