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sábado, 18 de julio de 2009

XVI Domingo del T. O. (San Marcos 6,30-34) - Ciclo B: Ahora venid... a descansar un poco

Por Francesc Pardo i Artigas
Obispo de Girona

Son palabras de Jesús a sus discípulos, que escucharemos en el evangelio de este domingo.
Algunos de vosotros habéis empezado vuestras vacaciones y otros estáis a punto de iniciar unos días de descanso. Bueno es saber que esta es también la invitación que os dirige Jesús, el Señor: "venid a descansar un poco".

Ciertamente, la palabra “descanso” no tiene un mismo significado para todos. La actividad cotidiana requiere un adecuado descanso, siempre necesario. Pero a todos nos conviene un cambio de ritmo, de ambiente, de actividad, incluso de escenario habitual de vida.

Puede ir des del dolce far niente, la dulzura de no hacer nada, en el sentido de no tener obligación alguna, hasta el deseo de conocer nuevos paisajes, de sumergirse en culturas distintas a la nuestra, de contemplar la belleza de la naturaleza y/o su reflejo en obras humanas. Desde dejarse acariciar por el sol, el agua, el aire para revitalizar el cuerpo, hasta ascender a las montañas, acampar, adaptándose a las posibilidades que nos ofrece la naturaleza y olvidarse de lo que normalmente consideramos imprescindible en nuestras vidas.

Deseo, de verdad, que cada cual aproveche estos días para descansar, recuperar fuerzas, serenar el ritmo, la cabeza y el corazón.

Estoy convencido que para lograrlo nos ayudará lo siguiente:

- No olvidarnos de Dios y de los demás. Si somos contemplativos de lo que vemos y sentimos, no resultará difícil que surja el reconocimiento de la presencia de Dios que, por medio de la naturaleza, nos ha enviado su primera gran carta de amor y de su presencia. Tampoco resultará difícil reconocer la inspiración divina al contemplar las obras humanas, sean religiosas o profanas. Saber admirar la belleza o bellezas nos remite a desear conocer a quien es la Belleza, la perfección.

- No olvidarse de los demás, de quienes os acompañan, ya que también ellos necesitan descanso, necesitan dejar atrás la presión cotidiana y los roces de la convivencia que a menudo producen tensiones. La delicadez en el trato, las atenciones personales más que nunca, el hecho de no añadir malhumor cuando las cosas no responden a lo que habíamos previsto.

- Considerad que muchos son los que trabajan y están a vuestro servicio, para que vosotros podáis gozar de estos días.

- En cualquier sitio hallaréis espacios, construcciones, ya sean majestuosas o humildes, donde se reúnen los discípulos de Jesús que están ahí y donde os acogerán como hermanos para celebrar juntos la eucaristía, para orar. También hallaréis ahí sacerdotes que están a vuestro servicio. No hagamos vacaciones de nuestra vida cristiana, antes al contrario, es un buen momento para recuperar momentos de oración, de contemplación, de celebración, de actos de servicio... que las responsabilidades de la vida corriente nos pueden dificultar.

- Dejémonos instruir por el Señor, por los hermanos cristianos, por la naturaleza...

Conviene señalar también que el evangelio del presente domingo finaliza recordando que Jesús y los discípulos, al llegar al lugar donde querían descansar, hallaron a muchos que andaban "como ovejas sin pastor" y, claro está, Jesús se ocupó de todos ellos y se puso a enseñarles con calma.

¡La Iglesia sigue a vuestro servicio!

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WebJCP | Abril 2007