Las Hijas de la Caridad de san Vicente de Paúl trabajamos desde hace siete años en Bebalem, diócesis de Moundou, al sur del Tchad. (Nombre oficial: República de Chad).Somos seis hermanas llegadas sucesivamente, las ultimas hace tres años. Por el momento todas españolas. Enviadas como testigos de la Buena Nueva de Jesucristo, hacemos lo posible por serlo de veras; cercanas a nuestros hermanos chadianos, que esperan de nuestra presencia una palabra que les conforte, y un poco de luz en la oscuridad de su vida.
Encontramos muchas dificultades para trabajar bien, desde el clima, la cultura, la lengua (el Ngambay), a la escasez de medios de comunicación, muy malos caminos. Hay que hacer notar que vivimos en un pueblo en plena sabana donde la mayor parte de la población es analfabeta (no conoce el Francés) y necesitamos siempre de traducción.
Trabajamos en diversos campos: educación, promoción humana, pastoral de conjunto según las orientaciones de la Iglesia Diocesana y la Iglesia Nacional Chadiana. En salud estamos a la espera de la construcción de un dispensario con la colaboración de Manos Unidas. Nos hemos introducido en el mundo de la salud con un Programa de Nutrición Infantil, visita a los ancianos solos y enfermos, seguimiento y acompañamiento a enfermos que encontramos en muy mal estado, solos, en sus casas o en el Hospital.
La falta de formación es “la primera plaga” de la sociedad chadiana. Trabajamos en una Escuela Primaria, creada por los propios padres en 1997, viendo el elevado numero de niños sin escolarizar. La Escuela cuenta con ocho maestros, entre ellos una Hija de la Caridad, con 350 alumnos. Es una escuela de orientación católica, creada en el seno de la Iglesia pero abierta a todos. Aseguramos la enseñanza, la gestión y el seguimiento, así como la formación de los padres en el seno de la Asociación de Padres de Alumnos (APA) y perfeccionamiento de los maestros en la enseñanza. Los maestros no tienen titulación, son gente de buena voluntad que quieren enseñar a los niños de otros.
En Pastoral, nuestra prioridad es la de profundizar en la fe cristiana de los diversos movimientos de Acción Católica, con especial atención a los tiempos fuertes del año litúrgico: Retiros en Cuaresma, bautismos en Pascua, etc. Mantenemos el catecumenado donde es posible, “la oración dominical” que nos lleva a visitar los pueblos, donde se mueven sus habitantes de toda edad, y donde los niños son siempre multitud; esto haciendo lo posible por abrir nuevas posibilidades de desarrollo. El trabajo es siempre en equipo: Sacerdotes, Laicos y Hermanas; signo de comunión y lugar donde profundizamos la Palabra de Dios, la oración en la escucha y el análisis de los problemas y propuestas que la gente del lugar expone.
Nuestros viajes misioneros nos permiten reunirnos con las gentes de los grupos parroquiales y favorecer la formación de adultos, especialmente de catequistas, animadores de las comunidades de base, jóvenes, niños, familias y mujeres. Es siempre con ellos con los que hacemos lo imposible por dar vida a esta misión.
Para favorecer la promoción humana trabajamos con los animadores locales en lo que se refiere al desarrollo en sus aldeas, por ejemplo, creación de pozos y cuidado de los que existen, construcción de escuelas, organización y dirección de las mismas, etc. A fin de que ellos se sientan concernidos y responsables de la formación y sensibilización, se les implica en todas las actividades, desde la fabricación de ladrillos hasta la formación por parejas (se forma un grupo y este tiene que formar a otro y estos a otros y así sucesivamente). Aspiramos a promover los Valores del Reino, en particular la Solidaridad, Justicia y la Paz.
Si la falta de educación es la primera plaga de la sociedad, la falta de cuidados sanitarios elementales es no menos clamorosa. Paludismo o malaria, meningitis, tuberculosis, diarreas, SIDA, malnutrición, son causa continua de muchas muertes, a lo largo del año, sobre todo entre los niños, a pesar de los diferentes programas de vacunación y campañas de prevención de las enfermedades que se han iniciado.
Desde nuestra llegada, la gente viene a nuestra casa para encontrar remedio a su enfermedad. Los niños y grandes vienen a curar sus heridas, las ulceras tropicales, las conjuntivitis, etc. No disponemos de un centro de salud todavía, ni de apenas medios, pero todos encuentran consuelo y la gente lo valora.
La continua venida de las madres con sus pequeños, a menudo enfermos, nos ha hecho ver la malnutrición que muchos niños padecen; a veces a consecuencia de enfermedades no tratadas, la falta de hidratación e higiene, aparece un cuadro de malnutrición agravado por la llegada del siguiente hermanito. Hemos conocido familias donde niños de uno, tres y cinco años no habían comenzado, ni intentado siquiera, a ponerse de pie. Las familias son muy numerosas; la mayoría viven de la agricultura. Los cultivos principales son el mijo, el arroz, el maíz, los cacahuetes, la mandioca, el sésamo y la patata dulce. El cultivo es trabajoso, los medios son rudimentarios, la cosecha depende enteramente de la naturaleza: Lluvia suficiente, calor moderado o excesivo, influencia de los insectos, falta de abonos; la siembra es en junio y en diciembre la cosecha. Los frutos son exiguos, en febrero o marzo ya dicen que no queda mijo en casa.
Ante esta realidad, tan generalizada, hemos comenzado hace poco más de dos años y medio a trabajar en el dominio de la rehabilitación nutricional, creando un programa para niños mal nutridos de 0 a 6 años. También de apoyo y ayuda a las madres.
Nuestro trabajo se va desarrollando poco a poco; gracias, en buena parte, a la ayuda que nos ha llegado de las Voluntarias de la Caridad (AlC España) y de Colegios donde los niños de ahí se han hecho solidarios renunciando a algo en favor de estos pequeños; algo de lo que las madres se sienten agradecidas. A todos, desde aquí, gracias por su generosa colaboración.
El programa tiene como objetivo disminuir la malnutrición de los niños de Bebalem y con ello evitar muertes seguras, así como, formar a las mamás o familiares en los principios de higiene y nutrición, medios para prevenir la malnutrición, así como la conducta a seguir con sus hijos frente a las enfermedades mas frecuentes en la región.
Hablamos con las madres sobre la situación de sus niños, se les enseña hacer una papilla nutritiva, se le instruye en higiene y posibles enfermedades del niño. ¬Tratamos de implicarlas en todo: Hay cierta participación económica, 50 F (0,08 euros), y aportación de trabajo, preparan la harina de cacahuetes, sésamo, mijo, etc., que se utiliza para hacer la papilla. Es trabajo laborioso el de tostar y machacar para hacer la harina, con sus rudimentarios medios (mortero y pilón) en una cocina improvisada. Recientemente, una máquina nos ha facilitado algunas de estas tareas. Nuestro trabajo se hace en la calle, a la sombra de un árbol. Con la colaboración de diferentes grupos pronto tendremos un edificio que servirá para este programa.
Ponemos una gran atención para que los niños sean vacunados, habida cuenta que muchas madres son reticentes a vacunar sus hijos. Unas a otras se han ido comunicando este servicio y ahora vienen incluso de 15 kilómetros de distancia. Para todos estos servicios necesitamos siempre traducción, y una mujer del pueblo, madre de nueve hijos, nos ayuda en esta tarea.
A las mamás se les abren los ojos cuando oyen una palabra en ngambay; de inmediato piensan que ya pueden hablar en su lengua… y todavía no es así. La lengua es difícil, no hay apenas nada traducido, salvo el Nuevo Testamento; una misma palabra tiene muchos significados según donde pongas el acento y con frecuencia se ríen porque lo que decimos no tiene sentido.
Algunas cifras significativas: Desde la apertura del Servicio de Nutrición, han pasado alrededor de 300 niños; 145 en estado de fuerte desnutrición, 12 huérfanos, 4 afectados del SIDA, 50 niños continúan recuperación de la malnutrición.
Nuestra acción sostiene a aquellos que vienen a solicitar nuestro apoyo y nuestra colaboración nos permite ejercitar el amor a nuestros hermanos poniendo a su disposición una ayuda, siempre respetuosa con su dignidad.
Son muchas las dificultades étnicas, políticas y socioeconómicas, pero la Iglesia continúa evangelizando con el testimonio de sus actividades solidarias, haciéndose presente a través del Amor. Nosotras mantenemos las lámparas encendidas, rebosantes de esperanza, porque el Dios que nos llamó por nuestro propio nombre y entregó su vida por todos, continúa a nuestro lado.
DATOS BASICOS |
| Extensión: 1.284.000 Km. Población: 10.111.385 habitantes. Menores de 15 años: 47,1 %. Mayores de 65 años: 2,5 %. Esperanza de vida: 43,6 años. Sin agua potable: 66 %. Con saneamiento adecuado: 8 %. Adultos alfabetizados: 25 %. PIB por persona: 260 $. Deuda externa: 1.500.000.000 $. Teléfono fijos: 11.800. Teléfonos móviles: 65.000. Usuarios internet: 15.000. Católicos: 1.032.372 (10,21 %). Cristianos no católicos: 384.233 (3,80 %). Musulmanes: 5.055.693 (50 %). Religiones tradicionales: 3.639.087 (35,99%). |







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