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MISIONEROS EN CAMINO: Africa, una nueva evangelización
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jueves, 29 de mayo de 2008

Africa, una nueva evangelización



El Cristianismo llegó a África con la primera predicación apostólica, en el inicio de la era cristiana. Sin embargo, a excepción de la iglesia copta, con la expansión del Islam el Cristianismo desaparece casi totalmente.Cuando hablamos de evangelización de la época moderna, nos referimos sobre todo a la acción desarrollada a la sombra de la invasión colonial del siglo XIX. Son por tanto poco más de ciento cincuenta años que la Buena Noticia del Evangelio regresa al continente africano.

Los misioneros llegan a este nuevo mundo, de nuevas culturas y lenguas. Con distintos métodos buscan la forma de entrar para proclamar la Palabra y constituir la Iglesia. El modelo de iglesia que nace es el modelo institucional, fuertemente autoritario. La iglesia local, cuya fundación es el principal objetivo de los primeros misioneros, está fuertemente ligada a la jerarquía local de la cual depende todo el funcionamiento de la misión.

Pero los tiempos cambian, el mundo cambia. Es necesario descubrir cuáles son hoy las nuevas fronteras de la evangelización actual. Pero antes es necesario comprender los desafíos de este continente tal como son presentados en el documento de preparación al próximo Sínodo de África.

Aspecto socio-político

La política en la mayor parte de los estados post -coloniales no ha sido precisamente un éxito. Sería una visión simplista atribuir la causa de este fallo político a la composición pluriétnica de los estados o las fronteras arbitrarias heredadas de la colonización.

El nacionalismo del pueblo existe y es fuerte. ¿Cómo transformar las diversidades existentes en un fenómeno positivo, constructivo y no destructivo? En muchas naciones africanas existen tensiones que con frecuencia llevan a diversas formas de violencia, incluso armada.

Asistimos, a la vez, a la continua violación de los derechos humanos. La paz es frecuentemente confundida con una unanimidad y tranquilidad alcanzadas de forma violenta. En este clima no es fácil para el ciudadano común participar de forma efectiva en la vida política. El gran desafío es posiblemente la recuperación de lo mejor de las estructuras ancestrales y la formación de una clase política que sepa integrarlas para una eficacia de los estados modernos.

Aspecto socio-económico

La triste historia de la explotación del colonialismo perdura aún hoy en África aunque con formas nuevas: la aplastante carga de la deuda externa, las condiciones injustas del comercio, el almacenamiento de productos tóxicos y las condiciones excesivamente severas impuestas por los programas de adecuación estructural, el comercio de armas, por citar algunas. La alfabetización se degrada continuamente, ya que el aumento de escuelas no es siempre sinónimo de mejora del sistema educativo.

En este contexto de degradación las personas más amenazadas son siempre los más débiles. Todo ello contrasta con las inmensas riquezas naturales que el continente africano puede ofrecer, aunque permanezcan en manos de pocos, de poquísimos que normalmente no están interesados en el desarrollo del continente.

Aspecto socio-cultural

La cultura es fruto de la paciente maduración de los modos de ser y de actuar de cada individuo, de cada pueblo. Hoy África se encuentra en una encrucijada de su propia existencia. Por un lado están los fuertes lazos con las antiguas tradiciones y por otro lo nuevo que viene de Occidente que no siempre es positivo, pero que sin duda tiene un fuerte atractivo. ¿Cómo salvaguardar lo mejor de las culturas africanas integrándolas con lo mejor que viene de afuera?

En algunos países se asiste todavía hoy a una fuerte discriminación sexual hacia la mujer que ve negados los derechos propios de toda persona. Sin embargo la mujer es, en gran parte de las culturas africanas, el símbolo por excelencia de la vida. A esta antigua discriminación hay que añadir una nueva, la que se da hacia los ancianos y los huérfanos. Discriminación grave ésta y contraria al patrimonio cultural africano donde la persona es valorada en función de la relación con los otros y no de lo que tiene o puede hacer.

La nueva evangelización

De este breve y no completo análisis de la realidad africana es necesario encontrar caminos nuevos para una evangelización verdadera y más profunda. Si el fin primario de la primera evangelización ha sido el de crear la comunidad, y por tanto la iglesia, hoy hay una necesidad urgente de incidir sobre las conciencias para estimular no sólo una “piadosa” fe, sino una fe responsable que mire al conjunto de la vida humana, el espíritu y el cuerpo.
Un primer rostro de la nueva evangelización se llama Justicia y Paz. No se debe olvidar que este aspecto ha estado siempre presente y ha acompañado la proclamación del Evangelio. Baste pensar que muchas de las primeras comunidades cristianas en África nacen en poblados casi totalmente habitados por esclavos que han sido rescatados de su situación. Hoy la esclavitud tiene formas nuevas pero no menos opresoras. Las grandes diferencias sociales y económicas se imponen a causa del libre mercado (pero ¿es realmente libre o gobernado por pocos?) y de la globalización. Este contraste evidencia aún más las pobrezas presentes en África.

En el contexto de la justicia y de la paz es necesario tener presente la formación de la gente, comenzando por sus líderes. La gran ignorancia no permite a la mayoría levantar la cabeza y poder expresar libremente su pensamiento. La ignorancia hace que el abuso sea aceptado como algo normal en las relaciones entre quien tiene menos y quien tiene más, que la corrupción sea vista como camino ineludible para obtener ciertos servicios…
En los últimos decenios se propaga con fuerza una plaga que, si de una parte está diezmando la población, de otra está cambiando la forma de las relaciones: el SIDA. Especialmente en el África Subsahariana son millones las personas infectadas por el virus. Las jóvenes generaciones son las más golpeadas. Crea discriminación hacia las personas afectadas y por tanto una nueva clase de pobres. La formación en este campo es esencial y debe tener como finalidad la cura de los enfermos, pero también los caminos para una prevención.

Unido a la plaga del SIDA está el aumento impresionante de huérfanos. La “familia alargada” africana se está reduciendo cada vez más. Con frecuencia los huérfanos sólo encuentran refugio en las calles de las grandes ciudades, formando pequeños grupos, cuyo objetivo es la supervivencia, para lo cual cualquier artimaña es buena. A veces encuentran hospitalidad en casa de parientes donde son explotados en trabajos domésticos o agrícolas, sin ninguna posibilidad de escolarización. La denuncia de esta situación no basta, es necesario hacer algo, la iglesia no está ausente en este campo. En muchos lugares incluso parece ser la única institución capaz de afrontar este problema y de mantener la esperanza de un futuro mejor para miles de niños.
En una sociedad con tantas etnias y culturas como es la africana, hay que tener en cuenta también la diversidad de las religiones presentes. Religiones tradicionales, Cristianismo, Islam conviven en casi todos los estados africanos. Esta convivencia no ha estado y ciertamente no está libre de discrepancias y tensiones que a veces han derivado en formas extremas de violencia. El Diálogo Interreligioso es sin duda parte esencial de la nueva evangelización, diálogo al servicio de la comprensión, del respeto recíproco, de la construcción armoniosa del bien común.

El diálogo con las distintas formas de la religión tradicional es esencial para la comprensión misma de la naturaleza de los pueblos africanos. Siendo ella el contexto religioso y cultural del que provienen la mayor parte de los cristianos de África, y en la cual aún viven, es sin duda terreno fecundo de inspiración para la comprensión y la traducción en hechos de lo que es la paz, la justicia social, la relación interpersonal, la reconciliación…

El diálogo con el Islam es igualmente importante, sobre todo para hacer posible la pacífica convivencia de los pueblos y permitir un camino de progreso juntos. Cierto, a causa de su dimensión política, no es fácil en diálogo con el Islam. Pero tampoco se le puede ignorar. Quizás el diálogo de vida, el afrontar juntos las cuestiones urgentes y comunes a todos, es la forma de iniciar un respeto mutuo que lleve a una actitud de reciprocidad.

Para concluir…

La misión evangelizadora de la iglesia está indudablemente ligada a la promoción humana, ya que el mensaje de la salvación de Jesús abarca a la persona en su integridad. Tal relación se concreta en compromisos por la promoción del hombre, como la educación, la salud, la asistencia a los necesitados, proyectos de desarrollo, defensa de los derechos del hombre y compromiso por el establecimiento de la democracia y el estado de derecho. Separar la promoción humana del amor evangélico que conlleva, es negar la unidad profunda del compromiso humano en el que se manifiesta; sería negar la identidad profunda del cristiano.

Un serio desafío para los misioneros que trabajamos en África. Un desafío a largo plazo

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WebJCP | Abril 2007