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domingo, 16 de septiembre de 2012

¿En qué Dios creemos?


XXIV Dom. T.O (Mc 8,27-35) - Ciclo B
Publicado por Antena Misionera Blog

Somos especialistas en responder por los otros
Todos nos sentimos conocedores:
de lo que piensan los otros,
de qué hacen los otros,
de qué dicen los otros,
de cómo son los otros.

Los otros son el libro que más hemos leído y que mejor hemos entendido.

“¿Quién dice la gente que soy yo?”
Los discípulos conocían bastante bien qué pensaba y qué decía la gente sobre Jesús.
Al fin y al cabo, cada quien tenía su propia imagen.
Cada quien tenía su percepción personal.
Que si Elías,
Que si Jeremías,
Que si Juan,
Que si uno de los profetas.

Total, lo de siempre, cada uno nos hacemos nuestro propio Dios.
El Dios que mejor nos conviene.
El que mejor se adapta a nuestros intereses personales.
Por algo la gente suele decir: “Padre, yo no creo en la Iglesia, pero me llevo muy bien con Dios”. “Yo me las arreglo con Dios”.
En esto, nos parecemos a los griegos que se inventaban un Dios para cada uno de sus vicios. Hasta los borrachitos tenían su “Dios Baco”. Y tampoco faltaba, por supuesto, la “Diosa Venus”. Y para que no hubiese problemas, hasta le dejaron un sitiecito “al dios desconocido”. Es una manera de ser precavidos. Un modo bonito de no tener problemas con él.

Dios se atrevió a hacer al mundo y al hombre.
Pero el hombre le gana en creatividad. Se atreve a hacer “dioses”.
Cada uno llevamos “nuestro propio dios” edición de bolsillo.
¿Quién puede decir que no lleva el suyo propio?
¿Acaso el ateo no tiene su dios personal? Al menos tiene a ese Dios en quien dice no creer y del que siempre está hablando. Por algo escribió alguien: “Me repugnan los ateos, porque se pasan la vida hablando de Dios”.
¿Acaso los políticos no tienen su dios? ¿Y qué es el poder sino el dios de los poderosos?
¿Acaso los ricos no tienen su dios? ¿Y qué es la riqueza sino el dios a quien adoran cada día?
¿Acaso los pobres no tienen su diosecito? El dios que debiera castigar a los que lo tienen todo.
¿Y acaso los curas no tenemos también el nuestro? El dios con el que justificamos tantas tonterías que decimos y cargamos a la gente.

La verdad que yo no estoy seguro de que “mi Dios” sea siempre el Dios que Jesús nos reveló. Y hasta me atrevo a decir que nadie debiera “dar por supuesto” que cree en Dios. Creo que mejor sería si cada día lo confrontásemos con el Evangelio de Jesús.
Porque también los que lo crucificaron lo hicieron en nombre de Dios.
Y los que prohibían curar enfermos el sábado también lo hacían en nombre de Dios.
Y los que se escandalizaban de que Jesús y los suyos no se lavasen las manos, lo hacían en nombre de Dios.
Y los que querían apedrear a la adúltera lo hacían en nombre de Dios.

“Y vosotros quién decís que soy yo?”
Mientras se trate de decir lo que piensan y dicen los demás, no hay problema.
Pero Jesús quiere llegar más lejos.
Está bien, ya sabéis lo que dicen los demás, pero “¿y vosotros qué decís?
Ya no es cuestión de hablar sobre los demás.
Ahora la pregunta es personal.
¿Qué es para mí Jesús?
¿Qué es Dios para mí?

Ya no es el momento de decir qué pensamos.
La verdadera pregunta es: ¿qué es, qué significa Dios en mi vida?
No se trata de creer en Dios.
Se trata de saber qué significa para nosotros en nuestras vidas.
Y se trata de saber ¿en qué Dios creemos?
¿En el nuestro? ¿En el de los filósofos? ¿En el de Jesús?
¿En el Dios que ama a los buenos y castiga a los malos?
¿En el Dios que me tiene que amar porque yo soy bueno?
¿En el Dios que me castiga con una desgracia, porque me porté mal?

El Dios de nuestra fe, ¿será realmente el que será entregado a manos de los hombres, lo apresarán, lo condenarán y lo crucificarán?
¿El Dios que prefiere morir a hacernos morir?
¿El Dios que entrega su vida al servicio de los hombres?
¿No el Dios todopoderoso, sino el Dios débil que quiere cambiar al mundo por el amor?
¿El Dios que me pide que bendiga y no maldiga?
¿El Dios que me pide perdonar, por más que yo tenga la razón?

Este Dios no entraba en la cabeza de Pedro. ¿Entrará de verdad en la nuestra?


WebJCP | Abril 2007