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MISIONEROS EN CAMINO: Domingo XXV del tiempo ordinario – Ciclo B (Marcos 9, 30-37):¿DE QUÉ DISCUTIÁIS?
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domingo, 23 de septiembre de 2012

Domingo XXV del tiempo ordinario – Ciclo B (Marcos 9, 30-37):¿DE QUÉ DISCUTIÁIS?



Hoy nos preocupamos e incluso nos asustamos de los problemas que sacuden a nuestra sociedad, de las dificultades que nos afectan a nosotros como ciudadanos. Sin embargo esto no es nuevo. Ya en el siglo I el apóstol Santiago en una carta, que escribe a sus cristianos y que recoge la lectura de este domingo, dice que “donde hay envidias y rivalidades, hay desorden y toda clase de males”. Y añade preguntándose:”¿de dónde proceden las guerras y las contiendas entre vosotros?. ¿No es de vuestras pasiones?. Codiciáis, ardéis en envidia y no alcanzáis nada, os combatís y os hacéis la guerra”. 
Esto lo señala el apóstol Santiago en el siglo I. Veinte siglos después, el Ararteko, en una entrevista del domingo pasado “alertaba de un aumento en la conflictividad provocada por la crisis económica, que va camino de alterar unos equilibrios sociales que se han demostrado demasiado frágiles en tiempos difíciles. Aumenta la brecha entre las clases sociales. Es lo que los analistas definen como “un retorno a la Edad Media” Hay familias que, de la noche a la mañana, se les hunde el mundo y se encuentran en una situación que nunca hubieran podido imaginar”. 
Atravesamos una aguda crisis y no nos gusta el clima de inestabilidad y de inseguridad que nos envuelve. Pero demos un paso más. No todo es conflicto. Hay gente, como se apunta en la carta de Santiago, que está luchando por la paz y la justicia, gente sincera y consciente. 
Como afirman los dos textos litúrgicos, mucho de esta situación hay que atribuirla a la codicia y a la envidia. Por ello, no nos podemos quedar con los brazos cruzados, sino trabajar para que, lejos de crecer, disminuya la brecha entre ricos y pobres y se cree un ambiente social más positivo. Frecuentemente pensamos que en estos asuntos la fe no aporta nada. 
En realidad no tomamos en serio el evangelio, creemos que solo sirve para organizar ceremonias emotivas, como una primera comunión. Sin embargo, cualquier observador descubre que nuestra crisis no es solo financiera, política, … sino también, y sobre todo, ética, moral. 
Cuando Jesús dice que el primero, el más importante no es quien luce más galones, ni quien ocupa los primeros puestos, ni quien consigue la mayor cantidad de dinero, sino “quien vive sirviendo y ayudando a los demás”, está expresando una gran verdad. 
La fe es también y principalmente para tiempos recios, difíciles, pues cuando todo va bien, cuando todo es cuesta abajo, entonces no se necesita nada. “¿De qué discutáis por el camino?”, pregunta Jesús a sus discípulos. Al parecer la discusión por el camino había sido tensa, acalorada y poco ejemplar. 
Discutieron sobre quién sería el primero en el futuro reino que ellos pensaban que Jesús iba a fundar. Una pregunta que nos podemos aplicar nosotros: ¿de qué hemos discutido esta semana?. ¿De la crisis económica?, ¿de Llorente?, ¿de la campaña electoral?, ¿de las manifestaciones de Madrid y de Barcelona?, ¿de otros asuntos más domésticos, más personales, más íntimos?. Y nos podemos preguntar también qué opinión le merecen a Jesús estas inquietudes, discusiones, conversaciones nuestras.


WebJCP | Abril 2007