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MISIONEROS EN CAMINO: Evangelio Misionero del Día: 04 de Mayo de 2012 - IV SEMANA DE PASCUA - Ciclo B
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jueves, 3 de mayo de 2012

Evangelio Misionero del Día: 04 de Mayo de 2012 - IV SEMANA DE PASCUA - Ciclo B


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 14, 7-14

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos:
«Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto».
Felipe le dijo: «Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta».
Jesús le respondió: «Felipe, hace tanto tiempo que eStoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen?
El que me ha visto, ha visto al Padre.
¿Cómo dices: "Muéstranos al Padre"?
¿No crees
que Yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí?
Las palabras que digo no son mías:
el Padre que habita en mí es el que hace las obras.
Créanme: Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí.
Créanlo, al menos, por las obras.
Les aseguro
que el que cree en mí
hará también las obras que Yo hago,
y aún mayores,
porque Yo me voy al Padre.
Y Yo haré todo lo que ustedes
pidan en mi Nombre,
para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Si ustedes me piden algo en mi Nombre, Yo lo haré».

Compartiendo la Palabra
Por Dominicos.org

En la primera lectura Pablo, dirigiéndose a la comunidad de Antioquía, anuncia la Buena Noticia: que, la promesa que Dios hizo a su pueblo se ha cumplido, y prueba de ello es la resurrección de Jesús, su hijo. Pero, ¿cómo nos afecta a nosotros, seguidores y seguidoras de Cristo esta, ya real, resurrección? ¿Qué tenemos que hacer para vivir esa plenitud que Dios prometió a su pueblo y de la que ya goza su hijo? El propio Jesús nos lo dice en el Evangelio de hoy.

Primero: No tener miedo. ¡Casi nada!, y más en una situación, como la actual, en la que el desempleo y la disminución de derechos sociales básicos que hasta ahora cubría el Estado, son una constante que aumenta cada día provocando dolor y muerte. El miedo es una emoción normal e incluso sana, porque nos alerta de aquello que nos puede hacer daño, como daño nos está haciendo seguir los dictados de “Don mercado”, sin duda el actual rey y centro de nuestras vidas. Pero, Jesús resucitado nos dice: “que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias”. No se puede evitar cierta sensación de incredulidad, la verdad, porque un sitio dónde hay muchas estancias, debe ser un espacio donde todo el mundo tiene su lugar, se siente acogido y no es rechazado ni excluido por nada ni nadie; y realmente, espacios como esos, no abundan ni en nuestras casas propias, ni en las casas de nuestras comunidades o familias, ni en las de la Iglesia.

Segundo: ¿Cómo se va a ese maravilloso lugar donde hay estancias para todos? Menos mal que Tomás tuvo la precaución de preguntarlo, y aun así hay que ver lo que nos cuesta seguir las indicaciones hasta esa maravillosa casa del Padre. Jesús, por si no nos habíamos enterado, nos lo dice claro “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí”.

Una indicación, por cierto, nada fácil para aquellos/as que estamos acostumbrados a que haya alguien que nos dirija en el camino, o que nos hemos acomodado a desplazarnos con planos y tecnología punta para caminar por la vida, y donde otro –otro más– de nuestros miedos es “quedarnos sin cobertura”.

Pero, si apagamos la tecnología, y contemplamos la Palabra de Dios, no es difícil hacerse una “regla de tres” entonces, y llegar a la conclusión de que el camino está en el seguimiento a Jesús de Nazaret. Él es la única verdad y con Él hallaremos la casa de VIDA que a su vez Dios, había prometido a nuestros Padres.

Buscar a Dios como lo buscaba Jesús, denunciar las injusticias como las denunciaba Jesús, predicar el Reino de Dios como lo predicaba Jesús, curar, sufrir, liberar, morir, dar vida, esperanzar, llevar alegría a las personas, ser luz y sal del mundo, y, en definitiva, amar como lo hizo Jesús de Nazaret. Es así como llegaremos a esa estancia donde hay sitio para todas las personas y donde nos encontraremos con nuestro Dios, el Dios de la vida y de la resurrección.

¿Perderemos el miedo, alguna vez, de quedarnos sin cobertura para transitar por el camino de Jesús de Nazaret? ¿Seremos capaces de crear esos espacios de vida que hacen unas estancias donde todos y todas quepamos?

Comunidad El Levantazo
Valencia

II. Oramos con la Palabra

JESUCRISTO: me invitas a vivir en paz, en fe, sin temblores. Y me anuncias que te vas a preparar mi morada en la casa del Padre. Qué esperanza y qué seguridad me dan tus palabras. Podrán venirme dudas, crisis, sufrimientos. Pero ahí está tu palabra, para este mundo y para el futuro ¿Cómo agradeceré todo lo que has hecho y haces por mí, siendo mi Camino, mi Verdad, mi Vida?


WebJCP | Abril 2007