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MISIONEROS EN CAMINO: Materiales litúrgicos y Catequéticos: IV Domingo de Cuaresma (Jn 3,14-21) - Ciclo B
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jueves, 15 de marzo de 2012

Materiales litúrgicos y Catequéticos: IV Domingo de Cuaresma (Jn 3,14-21) - Ciclo B



Monición de entrada
(A)

Una idea se nos viene subrayando durante toda la Cuaresma: el que busca, llama, perdona y renueva su amor con los hombres, es Dios.
Todo sucede porque Dios nos ama. ¿Y el hombre? El hombre hace de las suyas –o de las nuestras-, y se lo ponemos bastante difícil. Pero ni por esas se da Dios por vencido. Su amor se manifiesta más maravillosamente arreglando nuestros desaguisados; perdonando nuestras faltas y llevando la historia hacia delante. San Juan lo va a expresar en una frase genial: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único”. Esta eucaristía es una prueba más de ese amor de Dios que nos entrega a su Hijo para renovar su alianza.

(B)

“Dios amó tanto al mundo que nos envió a su Hijo Jesús para salvarnos”.
Jesús es la Luz del mundo que viene a iluminar nuestras vidas y a enseñarnos el camino de la Salvación, no viene a condenar a nadie.
Pero el mundo condenó a Jesús en una Cruz que es signo de contradicción. Salvación para unos y condena para otros.
Si creemos en Él y seguimos su ejemplo, nos salvamos y vivimos en el mundo de la Luz y de la Verdad.
Si no creemos en Él, nosotros mismos nos condenamos a las tinieblas y al mundo de la mentira y del pecado.
Vamos a reflexionar sobre esto en esta Celebración.

(C)

En el Evangelio de este cuarto domingo de Cuaresma se nos dice algo, que es el centro de todos los Evangelios: “Que tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único Jesús, para que por medio de Él, obtengamos la salvación”. Por eso, Cristo crucificado, con su muerte, nos da la vida.
A los cristianos se nos pide que tengamos en la vida una continua actitud de fe, ya que la fe es nuestra luz, nuestra fuerza, nuestra victoria.
Si Cristo, el Hijo de Dios, no vino a condenar al mundo, sino a perdonarlo y a salvarlo, también el cristiano debe ser una persona dispuesta siempre a perdonar, a amar, a dar esperanza.

(D)

Hemos superado la mitad de la travesía que nos conduce a la Pascua; y, aunque a veces resulte duro reconocer nuestros fracasos y limitaciones, no nos desesperamos, porque la misericordia de Dios sigue siendo mucho mayor que nuestras debilidades.
Merece la pena dar pasos, atrevernos a dejar atrás las actitudes de una vida que no llena, para acoger a Jesús, como la única luz que da sentido a nuestra manera de vivir. Un día más, tenemos motivos para la alegría. Comencemos la Eucaristía en el cuarto domingo de cuaresma.

Saludo

Dios que es Luz, Verdad y Alegría para el mundo, esté con todos vosotros...


Pedimos perdón

(A)

Nosotros no caminamos siempre con la Luz. A veces nos escondemos en el mundo de las tinieblas para ocultar nuestras faltas y pecados e incluso para cometerlos.
Vamos a reconocernos pecadores ante Dios y vamos a pedir perdón.

Nuestra vida no es todo claridad, siempre solemos ocultar algo. SEÑOR, TEN PIEDAD...
Nosotros no seguimos siempre el ejemplo de Jesús, nos alejamos de Él, no ayudamos a los demás. CRISTO, TEN PIEDAD...
Nos alejamos de la Verdad y nos vamos al mundo de la mentira y la oscuridad. SEÑOR, TEN PIEDAD...

(B)

Dios nuestro, Tú eres Padre y nos has trazado un camino que termina en encuentro y en perdón.

Porque somos hombres cercarnos al pecado. SEÑOR, TEN PIEDAD...
Porque somos frágiles y nuestro corazón duda. CRISTO, TEN PIEDAD...
Porque somos soberbios y nos cerramos a tu gracia. SEÑOR, TEN PIEDAD...

(C)

Ante Cristo crucificado, que murió por nosotros, nos arrepentimos de nuestros pecados.

Por nuestros pecados de egoísmo, pensando sólo en nosotros. SEÑOR, TEN PIEDAD...
Por las veces que hemos sido poco generosos a la hora de compartir con los demás. CRISTO, TEN PIEDAD...
Porque muchas veces somos poco solidarios, cerrando nuestro corazón a quien necesita de nuestra ayuda. SEÑOR, TEN PIEDAD...


(D)

No siempre nos dejamos curar, no siempre dejamos que Dios nos transforme, no siempre dejamos que la luz de Cristo nos ilumine. Por eso, en unos instantes de silencio, reconozcamos que tenemos necesidad de conversión. [Silencio...]
Y ahora, confesémonos pecadores:

“Yo confieso ante Dios todopoderoso...”


Escuchamos la Palabra

Monición a las lecturas

La historia del antiguo Israel es un cúmulo de infidelidades, a las que Dios, sin embargo, responde invitándole a la penitencia y ofreciéndole la salvación. En los nuevos tiempos, su misericordia se nos ha revelado en la entrega de Jesús, sin haberlo merecido y sin ni siquiera haberlo pedido.
Dios quiere la salvación de todos; pero no todos aceptan este plan que Él nos ofrece generosa y cariñosamente. hay quien prefiere la oscuridad a la luz, la mentira a la verdad.


Lectura del segundo libro de las Crónicas

En aquellos días, todos los jefes de los sacerdotes y el pueblo multiplicaron sus infidelidades, según las costumbres abominables de los gentiles, y mancharon la casa del Señor, que él se había construido en Jerusalén. El Señor, Dios de sus padres, les envió desde el principio avisos por medio de sus mensajeros, porque tenía compasión de su pueblo y de su morada. Pero ellos se burlaron de los mensajeros de Dios, despreciaron sus palabras y se mofaron de sus profetas, hasta que subió la ira del Señor contra su pueblo a tal punto, que ya no hubo remedio.
Incendiaron la casa de Dios y derribaron las murallas de Jerusalén; pegaron fuego a todos sus palacios y destruyeron todos sus objetos preciosos. Y a los que escaparon de la espada los llevaron cautivos a Babilonia, donde fueron esclavos del rey y de sus hijos hasta la llegada del reino de los persas; para que se cumpliera lo que dijo Dios por boca del profeta Jeremías.
“Hasta que el país haya pagado sus sábados, descansará todos los días de la desolación, hasta que se cumplan los setenta años”.
En el año primero de Ciro, rey de Persia, en cumplimiento de la Palabra del Señor, por boca de Jeremías, movió el Señor el espíritu de Ciro, rey de Persia, que mandó publicar de palabra y por escrito en todo su reino:
“Así habla Ciro, rey de Persia: El Señor, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra. Él me ha encargado que le edifique una casa en Jerusalén, en Judá. Quien de entre vosotros pertenezca a su pueblo, ¡sea su Dios con él y suba!”.

Palabra de Dios

Salmo: Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti. (Salmo 136)

+ Lectura del santo Evangelio según San Juan

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: - Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.
Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no será condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
Esta es la causa de la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra perversamente detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

Palabra del Señor


Homilías

(A)

La Cuaresma está avanzada. El Espíritu de Jesús no está cruzado de brazos; calladamente va realizando su tarea en los corazones. Posiblemente esté pasando mucho más de lo que veamos. Dios “trabaja” silenciosamente modelando los corazones de los que se dejan querer por Él. No lo dudes.
Estoy seguro de que en tu vida más de una vez te has quedado con ganas de preguntar algo a alguien después de haber escuchado unas palabras o haber percibido determinados comportamientos... En otras ocasiones, habrás dado el paso para acercarte y preguntar personalmente...
Nicodemo, el fariseo interrogado en su interior por la vida de Jesús, se presenta de noche, cuando nadie le ve, ante Jesús. Tiene interés por conocer las razones que animan a Jesús. Es una postura que le honra. No se contenta con lo que le dicen de oídas. Va directamente a Él. Deberíamos encontrar nosotros hoy razones para ir a Jesús, para conocerle mejor, para preguntarle por sus sentimientos, por sus proyectos, por su vida y por su muerte. Así le daríamos la ocasión para que tuviera confianza e intimidara con nosotros, nos expusiera su vida.
“Quedarnos con las ganas” de preguntar a Jesús es privarnos de escuchar lo que tiene que decirnos y de conocerle “en directo”. En el fondo, callar es mantenernos a distancia de Jesús y de sus planes.
Preguntar tiene su parte de riesgo. A lo mejor nos encontramos con respuestas que no queremos o que no entendemos. Y desde luego, tendremos menos excusas para decir: “No lo sabía”.
Lo que Jesús primero dice a los que se atreven a preguntarle por su vida es su sentido y su destino. Su persona es el signo del amor que Dios tiene a todos los hombres. Quien se atreve a mirar a Jesús, levantado en la Cruz, tendrá vida. Para que Nicodemo entienda, y con él nosotros, Jesús remite al hecho de la serpiente de bronce levantada por Moisés. Hay que estar dispuestos a levantar nuestra mirada hacia Él para salvarnos.
¡Quién sabe si no será porque miramos poco a Cristo y nos miramos mucho a nosotros mismos que nuestros ojos están un poco cegatos y tristes! ¡Quién sabe si nuestra dificultad para mirar y contemplar la Cruz no es la causa de que nos resulten tan pesadas las cruces normales de la vida!
Mirar a la Cruz de Cristo es una confesión de fe y es a la vez contemplar todo el amor que Dios nos tiene: Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en Él.
Hoy, hermano, estás invitado a ponerte en camino hacia Jesús para intimidar con Él, para preguntarle, para mirarle y admirarle. Dios tiene muchas cosas que decirnos a través de su Hijo. Pero hay que salir hacia Él.
Espero que tengas fuerzas para recorrer el camino que lleva al encuentro personal. Dios no te dejará sin palabra, aunque la palabra que pronuncie quizás no la entiendas ahora. Hay palabras de Dios que sólo se comprenden meditándolas mucho en el corazón.

(B)

Luz y tinieblas. Aquí podría resumirse la historia de cada hombre.
Que el cristianismo es luz, resulta indiscutible. Que Jesús fue un hombre libre, salta a la vista. Que Jesús trajo un mensaje nuevo revolucionario, que presentó a Dios de modo distinto a como lo vivía la sociedad de su tiempo; que dijo a los hombres cómo y por dónde se llegaba a ese Dios, resulta evidente.
Y también resulta evidente que Jesús predicó con toda sencillez, para que todos le entendiesen, y que para que no hubiera duda acerca de su mensaje se dedicó a vivir lo que decía.
Si hablaba de amor, vivía amando. Si hablaba de perdón, perdonaba sin límites. Si se atrevió a decir “bienaventurados los pobres”, él no tenía dónde reclinar la cabeza.
Si habló de un Dios al que había que adorar en espíritu y en verdad, fue al templo para fustigar cuanto en él se hacía y no tenía nada que ver con un Dios al que no satisfacía el sacrificio de animales ni el olor al incienso.
Si dijo que los hombres eran hermanos, dejó bien sentado cuán incomprensible era que el hombre pasase de largo cerca del hombre que sufre porque fuera samaritano; cuán absurdo resultaba que algún hombre guardara dos mantos si otro carecía de uno, y demostró con todo realismo que no hay amor más grande que el que da la vida por el amigo, por el hermano, porque su vida se derramó generosamente por todos los hombres de todos los tiempos.
Jamás ningún liberador ha dicho y hecho cosas tan radicales como las de Jesucristo. Jamás ninguna luz de tal claridad ha aparecido en la historia. Lo que ha pasado es que los hombres, y concretamente los cristianos, hemos preferido las tinieblas a la luz y durante siglos el mundo ha vivido el espectáculo, que debiera de ser insólito, de unos hombres y mujeres que se llaman como Cristo y no entendían casi nada de lo que Él dijo e hizo. Estos hombres y mujeres apenas amaban, perdonaban poco; guardaban celosamente sus mantos, aunque el “otro” se muriera de frío, y distinguían entre los hombres según su categoría social y económica y, es más, utilizaban el templo para ocupar, con demasiada frecuencia, los primeros puestos.
Durante siglos los cristianos hemos huido de la luz, porque somos hombres y mujeres con nuestra pequeñez y nuestra flaqueza a cuestas.
Y ha sido una pena, porque ninguna doctrina de las que han hecho posible el avance de la Humanidad es más exigente que el Evangelio.
Si los cristianos nos dedicáramos con toda sinceridad a leer el Evangelio y tuviéramos la osadía de pasar de la lectura a la práctica; si nos decidiésemos a cambiar de una vez para siempre las tinieblas por la luz, el mundo vería sombrado el comienzo de una revolución que dejaría pequeñas a cuantas en el mundo han sido.
Pero esto es difícil. Por eso me parece muy necesario el recordatorio de: ¡MÁS EVANGELIO!, es lo que estamos necesitando todos. Sin duda alguna. Los resultados serían sorprendentes y posiblemente los primeros sorprendidos seríamos nosotros mismos.

(C)

En el caminar por el desierto hacia la felicidad de la tierra prometida, quienes habían sufrido una picadura sanaban al mirar a la serpiente de bronce colocada en lo alto de un madero. Ya veo que estáis pensando: «Bueno, y a nosotros, ¿qué?». Pues que es necesario conocer qué serpientes nos pican en el camino de la sociedad moderna y que averigüemos adónde debemos mirar para encontrar la salud.
¿Qué veneno circula por nuestro sistema sanguíneo personal y social? ¿Cuáles son las más típicas injusticias institucionalizadas? Según los analistas, los pecados capitales de nuestro tiempo son: la insolidaridad, la intolerancia y el ignorar la pluralidad cultural. Los muertos por estas causas son incontables y en esta aldea global todos somos, en alguna medida, responsables. Aunque la guerra hace más ruido, el veneno de la insolidaridad mata hoy mucho más. Es el otro sida: el llamado «síndrome de insolidaridad dócilmente adquirida».
La solución a tanta muerte parece que deba ser un milagro, porque son muy pocos los que de manera efectiva están dispuestos a sacrificarse un poco para que el drama termine. La postura más general se parece a la del enterrador del pueblo cuando decía a los vecinos: «Por mí, que tengáis salud, pero trabajo que no me falte». Que nadie pase hambre, pero que eso no afecte a nuestro nivel de vida.
El tema es grave si se quiere asistir a misa con decencia.
¿Pretenderemos ver a Dios en el pan y en el vino sin verlo «bajo las especies» de quienes mueren de hambre? Levantemos la vista hacia el que cuelga del madero (ya sabe, al crucifijo) para ver si se nos cura el envenenamiento. Si no somos parte de la solución, es que somos parte del problema. No hay término medio: estamos con los salteadores o con el buen samaritano. Tradicionalmente se dice que fuera de la Iglesia no hay salvación, pero algunos importantes teólogos dicen algo más claro: fuera de la salvación no hay Iglesia. O sea, quien no lucha contra la pobreza no está con Jesús. Punto pelota.
Usted habrá visto esa cerámica que dice: «La buena vida es cara; hay otra más barata, pero no es vida». Realmente no se puede llamar vida a la existencia que llevan millones de personas. Nuestro grano de arena es decisivo, por ejemplo, para que antes del año 2015 acabe el problema del hambre en el mundo.


(D)

Jesús, acabamos de escucharlo en el Evangelio, no ha venido a condenar a nadie. Pero Él fue condenado a muerte y ejecutado en una Cruz.
Jesús elevado en la Cruz es símbolo de contradicción:
Es la salvación para sus seguidores. Y es símbolo de condena para los que no querido aceptarle. Ellos mismos se condenan.
La vida misma de Jesús fue una contradicción:
Combatió el dolor, la explotación y la tortura, y lo condenaron a muerte en una Cruz.
Confió en los amigos, se entregó de lleno a ellos, pero le traicionaron, le vendieron y lo abandonaron.
Amó y defendió siempre la vida, curó enfermos y resucitó muertos, pero a Él lo mataron en una Cruz.
Jesús no quiso la pobreza y dijo que los pobres serán los primeros en el Reino de Dios, pero Él vivió pobremente.
Ama a los sencillos como los niños, pero Él es despreciado por los poderosos.
Perdona a los pecadores y se sienta a comer con las personas que los demás señalan con el dedo.
Un día los poderosos lo mataron, pero murió perdonando.
También los cristianos, sus seguidores nos encontramos en un mundo de contradicciones.
El mundo está mal organizado y las obras de las tinieblas y de la mentira deben ser destruidas, pero muchos las adoran.
Queremos que surja una nueva creación, un mundo de luz y de obras de la verdad, lo queremos, pero trabajamos poco para que sea una realidad.
Nosotros los cristianos, los seguidores de Jesús, debemos dejarnos iluminar por la luz de sus enseñanzas.
Debemos salir de las tinieblas, dejar el mundo de la mentira y salir al mundo de la claridad y de la verdad, para que todos vean nuestras buenas obras.
Debemos estar junto al débil y al despreciado, no junto a los poderosos.
Debemos estar con los que dan la vida por los demás, no con los que la quitan, aunque sea poco a poco, explotando a las personas.
Tenemos que saber perdonar, y hacer de este mundo una sociedad más solidaria, donde reine el amor, la paz, la vida y la alegría. Sin embargo, nos cansamos de pedir perdón y justicia.
Tenemos que aprender a ayudar, colaborar y no condenar a nadie, porque Jesús no ha venido a condenar al mundo sino a salvarlo.

(E)

1.- Las tres lecturas bíblicas de este domingo son un canto al amor de Dios:
Un Dios –como hemos escuchado en la primera lectura “que tenía compasión de su pueblo y no se cansaba de enviar avisos, mensajeros y liberadores”.
Un Dios que –como dice S. Pablo en su carta a los Efesios- es “rico en misericordia y que muestra en todos los tiempos su inmensa bondad”.
Un Dios que –como dice el evangelio- “tanto amó al mundo, que entregó a su Hijo Único”.

2.- Sin embargo, ¿cuál es la primera imagen de Dios que se nos dijo desde niños y que se quedó grabada en nuestra mente: La de un Dios que ama y que perdona o más bien la imagen de un Dios que castiga?
¿Cuál es el primer sentimiento que tuvimos, desde niños, acerca de Dios: un sentimiento de confianza o más bien un sentimiento de temor?
¿Cuántas veces hemos oído que Dios castiga?
¿Cuántas veces hemos sido amenazados con los castigos de Dios?
Pues bien: frente a ese Dios castigador y justiciero del que tanto nos han hablado para atemorizar nuestras conciencias, está el Dios del que nos habla Jesús en el Evangelio, que no es un Dios vengativo, sino un Dios:
Que nos ama
Que nos comprende
Que nos perdona
Que nos salva.

3.- Una sola pregunta para terminar:
Si Dios nos ama tanto y tanto nos ama Cristo:
¿Cuánto amamos los cristianos?
¿Hasta dónde amamos?

No olvidemos que el amor, además de ser lo más importante de la Ley de Dios y de ser nuestro distintivo como cristianos, es la única o principal razón de nuestra fe, ya que creer es amar o amamos porque creemos.


Oración de los fieles

(A)

A Ti, Padre, que tanto nos has amado que nos diste a tu Hijo, pedimos confiadamente:

Todos: Señor, danos tu luz.

Para que el Papa, obispos y sacerdotes y todos los que formamos la Iglesia seamos capaces de transmitir tu mensaje. OREMOS...
Para que todos los gobernantes y personas que tienen la responsabilidad de defender los derechos de los demás sean capaces de construir un mundo más justo. OREMOS...
Para que, la tristeza, al enfermedad, la soledad y la pobreza nunca venzan. OREMOS...
Para que todos los que estamos celebrando esta Eucaristía aprendamos a construir, a ver y a vivir como tú lo hiciste. OREMOS...

Ilumina, Señor, nuestro corazón para que seamos capaces de acoger la salvación y vivir a partir de ahora construyendo en lugar de destruyendo, encendiendo en lugar de apagando, y dando vida en lugar de produciendo muerte. Por JNS...

(B)

Unidos en una misma fe y con la esperanza de ser escuchados, oremos la Padre del cielo.

Pedimos por el Papa y los Pastores de la Iglesia, para que ayuden a todos a salvarse y no condenen a nadie. ROGUEMOS AL SEÑOR...
Te pedimos por los dirigentes de los pueblos, para que estén al servicio de todos y no sólo de su grupo. ROGUEMOS AL SEÑOR...
Te pedimos, Señor, por todos los que sufren las injusticias humanas, para que vean una luz al final del túnel de sus sufrimientos. ROGUEMOS AL SEÑOR...
Te pedimos por todos nosotros. Queremos vivir esta Cuaresma unidos a Jesús y entre nosotros. Queremos caminar en la luz y que nuestras vidas den frutos de verdad. ROGUEMOS AL SEÑOR...

Aumenta, Señor, nuestra fe y haz que sepamos irradiar a todos los hombres el amor y la misericordia que nos regalas. Por JNS...

(C)

A Dios, nuestro Padre, que es rico en misericordia, le pedimos con fe:

Por todos los que sufren cerca y lejos de nosotros, para que nuestro amor y generosidad alivie su dolor. ROGUEMOS AL SEÑOR...
Para que el recuerdo de la Pasión y Muerte de Jesús nos ayude a ser más sufridos y menos egoístas. ROGUEMOS AL SEÑOR...
Para que, los que celebramos la Eucaristía, compartamos con los demás generosa y solidariamente. ROGUEMOS AL SEÑOR...
Para que el amor, la generosidad, la solidaridad que Jesús tuvo siempre con los más necesitados, sea para nosotros un estímulo y un ejemplo. ROGUEMOS AL SEÑOR...

Te damos gracias, Señor, porque nos has dado a tu Hijo Jesús, el Salvador. Que Él sea para nosotros camino, verdad y vida. Por JNS...


Presentación de dones

- Un matrimonio presenta a su hijo pequeño.

Marido y mujer se levantan con su hijo pequeño y se acercan hasta el presbiterio para presentarlo. Intervienen los dos, uno después de otro. Concluidas sus intervenciones, permanecen con el niño en el presbiterio durante el resto de la misa.

Marido: Señor, aquí nos tienes con este nuestro hijo, regalo tuyo y fruto de nuestro amor. Te lo queremos ofrecer, en respuesta a tu bondad. Tuyo es, y traza sobre él el plan de salvación.

Mujer: Te queremos ofrecer también nuestros deseos de proseguir y mantener el amor que nos hizo engendrarle, mediante nuestros cuidados y la educación. Educación, que pensamos, no sólo en orden a darle la oportunidad de que llegue a ser adulto, sino de que logre ser persona en plenitud.

La pareja: Sin embargo, Señor, somos conscientes de las muchas dificultades que engendra esta tarea y, principalmente, aquellas que nos vienen de un ambiente y una sociedad interesada en personas débiles y fácilmente manipulables. Por eso, Señor, danos tu gracia para poderlo realizar.

- Presentación de un anciano

Esta presentación la hace una familia al completo, en cuyo seno viva un anciano. Concluida la intervención, permanecen todos en el presbiterio durante el resto de la misa.

Mira, Señor, aquí nos tienes a la familia al completo; y con nosotros, al más mayor de todos; uno más, pero signo del amor que nos une, y no como carga que soportamos, Señor, hoy te ofrecemos este amor, en respuesta a tu amor. Un amor, por cierto, que se expresa, día a día y momento tras momento, en la entrega afectiva y efectiva de los unos por los otros. Danos tu fuerza y tu gracia, para que, en medio de las dificultades, sepamos vivirlo en nuestra familia.

- Pan y vino

¿Pretenderemos ver a Dios en el pan y en el vino sin verlo «bajo las especies» de quienes mueren de hambre? Levantemos la vista hacia el que cuelga del madero (ya sabe, al crucifijo) para ver si se nos cura el envenenamiento. Acojamos a Dios pan y vino en nuestro corazón para que él lo transforme y sea convierta para todos en un corazón de hermano.

Prefacio...

Te damos gracias, Padre, por todos tus dones.
Sin embargo, nos damos cuenta,
de que a pesar de habernos enviado a tu Hijo Jesús,
como Luz para todos los hombres,
nuestro mundo sigue en tinieblas:
No faltan entre nosotros personas
que viven junto a la luz y la verdad,
y luchan por la justicia y la libertad.
Te damos gracias, porque nos sigues ayudando
a salir de la mentira y el engaño,
para llegar a la Luz y la Verdad.
Por todo esto nos unimos a los ángeles y los santos
y a las personas sencillas y buenas
para entonar el himno de alabanza
diciendo sin cesar:

Santo, Santo, Santo...


Padrenuestro

Padre, nos sentimos amados entrañablemente por Ti, por ello queremos que cuentes con nosotros para ser en medio de tu pueblo símbolos de tu amor. Deseosos de cumplir tu voluntad te decimos: Padre nuestro...

Nos damos la paz

Hermanos, si nos damos la mano, superaremos nuestras tensiones y enfrentamientos y demostraremos a los hombres que realmente somos hermanos, y seremos luz que ilumina el mundo, mil veces roto y dividido por el egoísmo. Que la paz del Señor esté con todos vosotros...

Compartimos el pan

Esto que parece pan es desde la fe el Cuerpo de Jesús. Quien levante los ojos a él, desde su debilidad y con el corazón abierto a su amor, quedará salvado. Dichosos los invitados...

Oración

La Humanidad está a oscuras

Dios es la luz que ilumina nuestras oscuridades,
Él conoce aquello que nos preocupa y nos ocupa,
Él sabe bien los duelos que vivimos cada uno,
Él está al tanto de todo el que sufre, llora y no puede más.

Dios sabe bien del dolor de la enfermedad y de la soledad,
conoce hasta el último rincón de nuestros miedos,
nos envuelve cuando nos duele el corazón,
nos acompaña cuando nos rasga la nostalgia.

Él sabe de los niños de la calle y de las mujeres de la esquina,
de los parados, las madres cansadas, los drogadictos,
los tristes, los sosos, los que no saben decir el amor,
los que viven en la rutina de un sindios cotidiano.

Jesús conoció el dolor en la cruz y el abandono,
pero resucitó para decirnos que está a nuestro lado
y con Él podemos con todas las dificultades,
pues viene a iluminar nuestras pequeñas oscuridades
y los apagones tremendos que parecen eternos.

Hoy es la fiesta de los que se sienten solos y perdidos,
de los serios, los cansados y los desanimados,
de los incurables y de los moribundos,
de los que están muertos por dentro.
Viene a resucitarnos.
Dios viene a traer luz, calor y Vida abundante.
Él quiere que vivamos con amor desbordante.
ALEGRÉMONOS que Él camina la vida a nuestro lado.


Bendición

En este Celebración hemos podido experimentar el amor y la gracia de Dios. Al volver a nuestras ocupaciones cotidianas, seamos conscientes de que hemos de convertirlas en extensión de ese amor, al servicio de los demás. Para ello que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros. Amén...


WebJCP | Abril 2007