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MISIONEROS EN CAMINO: II Domingo del T.O - Ciclo B (Jn 1,35-42): VIERON DONDE VIVÍA Y SE QUEDARON CON ÉL
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sábado, 14 de enero de 2012

II Domingo del T.O - Ciclo B (Jn 1,35-42): VIERON DONDE VIVÍA Y SE QUEDARON CON ÉL



● Ruego por pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y estimar a Jesucristo y, así, poder seguirlo mejor.
● Apunto algunos hechos vividos esta semana que ha acabado.
● Leo el texto. Después contemplo y subrayo.
● Ahora apunto aquello que descubro de JESÚS y de los otros personajes, la BUENA NOTICIA que escucho... Jesús cuestiona mi relación con el dinero, mi consumo... También me puedo preguntar si todas los otros aspectos de mi vida los intento vivir para Dios.
● Y vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi entorno... desde el Evangelio... ¿Qué testigos encuentro que son libres ante el dinero, tienen coherencia personal, tienen unidad de vida?
● Llamadas que me hace -nos hace- el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso.
● Plegaria. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...

"CULTO AL CUERPO"

VER
Las personas somos seres corporales: cuerpo, mente y espíritu. Nuestro cuerpo nos permite expresarnos, relacionarnos con el resto de la creación y con las otras personas; con nuestro cuerpo podemos expresar sentimientos, deseos, afectos... Por todo ello debemos valorar y cuidar nuestro cuerpo. Pero desde hace unos años se ha desarrollado lo que coloquialmente se llama “culto al cuerpo”: se exalta el egocentrismo, hay verdadera obsesión por mantener a toda costa un aspecto juvenil mediante productos cosméticos; lo único que importa es el aspecto físico y por ello proliferan las operaciones de cirugía estética aun arriesgando la propia salud... La persona queda reducida a su aspecto externo, y ése es el criterio para valorarla positiva o negativamente, en detrimento de sus cualidades intelectuales y espirituales.

JUZGAR
Pero la persona es más que su cuerpo. Y aun siendo éste importante, su importancia no le viene por su aspecto exterior, sino por lo que san Pablo a dicho en la 2ª lectura: ¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? Él habita en vosotros porque lo habéis recibido de Dios.
Durante la Navidad hemos celebrado que la Palabra se hizo carne, que el Verbo eterno de Dios se encarnó, tomó un cuerpo como el nuestro. Y el domingo pasado, celebrando la fiesta del Bautismo del Señor, veíamos que nosotros, unidos a Cristo por nuestro Bautismo, también hemos recibido su mismo Espíritu.
Nuestro cuerpo, también nos facilita el encuentro y el diálogo con Dios, por el Espíritu Santo que habita en nosotros. Y por esto nuestro cuerpo, cualquier cuerpo humano, merece ser objeto de “culto”, merece ser valorado, respetado y cuidado.
Pero nuestro “culto al cuerpo” no se puede centrar en nosotros, disfrutando egocéntricamente, sino que tiene un objetivo: ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo! Y el modo de glorificar a Dios con nuestro cuerpo es ofrecernos para continuar la misión evangelizadora que Él inició en su Hijo Jesús, una misión a la que Dios nos llama y nos invita, como hemos escuchado en la 1ª lectura y el Evangelio.

ACTUAR
Somos una unidad: cuerpo, mente y espíritu: ¿cómo cuido mi cuerpo? ¿Caigo en el “culto al cuerpo” mal entendido? ¿Valoro a los demás primordialmente por su aspecto físico? ¿Soy consciente de que soy templo del Espíritu Santo? ¿Me siento llamado personalmente por el Señor? ¿Cómo le respondo?
Tras la celebración de la Navidad, el Señor hoy también nos llama, como a Samuel, como a los dos discípulos de Juan, como escucharemos la próxima semana que llamó a otros discípulos... y espera que le respondamos con todo nuestro ser: cuerpo, mente y espíritu. Él quiere contar con nosotros para que continuemos el plan de salvación de Dios, y para ello hace de nuestros cuerpos templos del Espíritu Santo. Glorifiquémosle dando verdadero “culto al cuerpo” por esa presencia del Espíritu que nos permite comunicarnos con Dios.


WebJCP | Abril 2007