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MISIONEROS EN CAMINO: XXV Domingo del T.O. (Mt 20,1-16) - Ciclo A: Liturgia, Reflexiones, Exégesis y Oración
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sábado, 17 de septiembre de 2011

XXV Domingo del T.O. (Mt 20,1-16) - Ciclo A: Liturgia, Reflexiones, Exégesis y Oración


Publicado por DABAR

RECUPERAR LA PARCIALIDAD

La parábola de hoy nos puede descolocar y llevar a la incomprensión al ver la postura que toma Jesús ante los jornaleros contratados. Jesús anuncia el Reino de Dios y, con demasiada frecuencia, se nos olvida el carácter parcial con que lo hizo socavando con ello la justicia. Jesús participaba de las esperanzas mesiánicas de su tiempo, y a ellas pertenecía la llegada del rey justo, el mesías, que después será identificado con su persona. Pues bien, en la tradición del Antiguo Testamento, el “rey justo esperado” no es cualquier rey, sino el rey parcial hacia los oprimidos. De ahí que la justicia de este rey no consiste primordialmente en emitir un veredicto imparcial, sino en la protección que se preste a los desvalidos y a los pobres, a las viudas y a los huérfanos, a los parados de larga duración y a los que llegan en pateras…

Es importante recordar que en el mundo del Antiguo Testamento la idea y la necesidad de una institución que impartiese justicia surgió para ayudar a quienes por ser débiles no podían defenderse, los otros no lo necesitaban. Y cuando la Biblia habla de Dios como juez piensa en su voluntad de salvar de la injusticia a los oprimidos. Qué duda cabe que en la actualidad ha desaparecido la dimensión de parcialidad hacia el débil de la justicia mesiánica.

Esta parcialidad de la justicia choca –teóricamente- a nuestros oídos democráticos, aunque en la realidad en nuestras sociedades impera una obvia parcialidad en la dirección opuesta, es decir, la justicia favorece más al poderoso que al débil, más al opresor que al oprimido, más a los bancos que a los que sufren las hipotecas… y eso tanto en el ámbito jurídico como en el ámbito más primordial de lo económico y social.

La idea occidental de justicia proviene del mundo grecorromano y su símbolo es la mujer con los ojos vendados, destacando así su carácter universal e imparcial. Pues bien, es importante superar la espúrea imparcialidad del derecho que redunda a favor de los poderosos y, por eso, hablamos de parcialidad. Con ello queremos decir que al pensar la justicia hacia los seres humanos, se tenga en mente antes que nada la vida de los pobres, los excluidos, los que no cuentan… En estas personas determinadas y no en una abstracta universalización de la naturaleza humana, acaece lo humano concreto, lo que toda justicia y toda ley debe defender.

Como decía Monseñor Romero “es preciso defender el mínimo que es el máximo de Dios: la vida”. El dar vida, en contra de lo que da muerte, es la acción primaria con la que se responde al derecho de los seres humanos. Y entonces ese derecho exige una urgente parcialización tanto por lo que toca a la realidad de la vida que hay que dar como por lo que toca a los seres humanos que la tienen en peligro. Una parcialización que, a su vez, desenmascare la cultura del individualismo, del éxito y del buen vivir a costa de lo que sea y de quien sea.

Haciendo un ejercicio de imaginación podemos pensar que, tal vez, lean estas páginas personas que componen el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, del Banco Mundial, del Fondo Monetario, del G-8, de las farmacéuticas, de nuestro gobierno, de la oposición … y se deciden a llevarlo a cabo. Necesitamos con urgencia crear modelos económicos, políticos y culturales parciales que hagan posible el ejercicio real y concreto de la justicia. Y es aquí donde los intelectuales de todo tipo, las personas teóricas críticas de la realidad y de las democracias actuales tienen un reto y una tarea impostergable. No basta con la crítica, la denuncia y la destrucción, sino que se precisa una construcción que sirva de alternativa real. Y ésta de la parcialidad mesiánica lo es.

No estamos hablando de arbitrariedad ni de agravio comparativo como experimenta algún trabajador del evangelio de hoy. Hablamos de la parcialidad de Dios que coloca a la persona más débil y excluida en el centro del Derecho. Esta parcialidad debe ser hoy recuperada y puesta en primer plano también en el cristianismo, es decir, en cada una de las personas que nos confesamos cristianas.

MARICARMEN MARTÍN
carmen@dabar.net





DIOS HABLA

ISAIAS 55, 6 9
Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras esté cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón. Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos oráculo del Señor . Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros, mis planes, que vuestros planes.

FILIPENSES 1, 20c 24. 27a
Hermanos: Cristo será glorificado abiertamente en mi cuerpo, sea por mi vida o por mi muerte. Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir. Pero, si el vivir esta vida mortal me supone trabajo fructífero, no sé que escoger. Me encuentro en ese dilema: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros. Lo importante es que vosotros llevéis una vida digna del Evangelio de Cristo.

MATEO 20, 1 16
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: “Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido”. Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: “¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?” Le respondieron: “Nadie nos ha contratado”. Él les dijo: “Id también vosotros a mi viña”. Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: “Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”. Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: “Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”. Él replicó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque soy bueno?” Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos».




EXEGESIS

PRIMERA LECTURA

El pasado domingo considerábamos la vida moral del creyente como la lógica consecuencia de lo que experimentamos cuando reflexionamos en el comportamiento de Dios con su pueblo, con nosotros. Algo muy razonable en la lógica del ‘do ut des’, intercambio de la misma medida de nuestra conducta con la que tienen con nosotros.

Pero ‘los caminos del Señor no son nuestros caminos’ nos dice el Señor; y así este texto nos prepara para el mundo absolutamente novedoso, donde la medida es la sinmedida generosidad de Dios, revelado en Cristo. Y esto no responde a la lógica humana sino a la medida del amor. Lo que Dios en Cristo nos revela es algo tan incomprensible en la escala de los valores humanos según criterios terrenos, que hay que ascender ‘ a lo más alto del cielo’ para que el Señor nos alcance con esa nueva comprensión de nuestra vida que proviene de Jesús.

Él nos cuenta hoy en la parábola evangélica algo de esta extraña justicia que paga igual a los desiguales. Muy sencillo y plástico el ejemplo, pero tan ‘desancajado’ de nuestro baremos de recompensa que ‘nos parece muy bien para el cielo pero no para este mundo’. Así no se funciona en este mundo, decimos. Y por eso muchas veces esa traslación a la irrealidad de un cielo más allá lo que está claro que Jesús nos anuncia para el más acá.

Nos enfrentamos a la sabiduría de Dios. Y cada día constatamos cómo nos vemos perdidos, no acertamos; más profundizamos, más intuimos estar metidos en una aventura fascinante pero imposible. San Pablo mismo reconoce que sólo por el Espíritu puede llevar a cabo su misión ya que “siendo él incapaz, su capacidad viene de Dios” (2Cor 3,5). De la misma manera hoy Isaías nos invita a renunciar a ‘nuestro camino y nuestros pensamientos’, es decir, nuestros valores y nuestra conducta guiada por esos valores o pensamientos. Buscar a Dios indica la tensión que existe entre Dios que viene a nosotros y el hombre pecador, que renunciando a huir, se convierte, vuelve a él.

La experiencia religiosa de Israel le fue ayudando a comprender que los intereses y proyectos salvíficos de Dios no eran los suyos, los del pueblo; y que el camino que elige el hombre fácilmente aboca al fracaso y al pecado. Para buscar y encontrar a Dios ‘en espíritu y en verdad’ necesitamos que El mismo nos da la sabiduría que procede de Él. Sab 9,1-5.10 resume la respuesta y es una hermosa plegaria para pedir este discernimiento tan necesario para distinguir entre nuestros criterios y los valores definitivos de Dios.

TOMÁS RAMÍREZ
tomas@dabar.net



SEGUNDA LECTURA
La Carta a los Filipenses probablemente es la más personal de los escritos paulinos dirigidos a comunidades. Quizás también sea aquella en que sus vivencias en lo relativo a Jesucristo aparecen de manera más clara y afectiva. (Otros detalles sobre la composición actual de ese escrito, donde probablemente se unen varias cartas paulinas a esa comunidad son menos pertinentes aquí).

El contexto del párrafo es una especie de comentario que Pablo hace de su situación de cautividad desde la que escribe esta carta y puede contener una alusión a que Pablo ve su muerte no tan lejana, lo cual indicaría que esta carta está escrita hacia el final de la vida del Apóstol, lo que, por otra parte, no es tan seguro. Sirve, en su estrategia retórico, para introducir el resto de la carta.

La frase más reveladora es la del v. 21 "para mi vivir es Cristo". Muestra lo hondo y afectivo de la vivencia cristológica en la existencia de Pablo de Tarso. No es algo privativo de él. En realidad, como dice en Rm 14,7-9 esa total relevancia de Cristo es propia de todo cristiano digno de ese nombre.

Pablo desarrolla ese tema indicando que sus deseos personales son el dejar todo cuanto le impide una total unión con el Señor. Dadas las condiciones presentes en que, también para Pablo, hay mucho del "todavía no", de cuanto no deja vivir a todos los niveles y de todas las formas tal unión, lo que le viene espontáneamente al sentimiento es liberarse de todas las ataduras y pasar a otro género de vida en que no hay opacidad ninguna en la vivencia de Cristo. Es ciertamente, entre otras cosas, un testimonio impresionante de su fe/esperanza en la vida posterior a la muerte y en el carácter de tal existencia.

Pero Pablo es consciente - algunos dicen que quizás demasiado consciente - de su tarea apostólica en favor de los demás, la cual se lleva a cabo, evidentemente, en la realidad actual. Por eso está dispuesto a renunciar a lo agradable de sus deseos y a seguir trabajando por los hermanos.

FEDERICO PASTOR
federico@dabar.net

EVANGELIO

1. Aclaraciones preliminares
Afirmación de Jesús que precede inmediatamente al texto de hoy: Muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros (Mt.19,30). Afirmación general, sin artículos determinados que la concreten.
La parábola que sigue a esta afirmación general comienza en el original con una partícula explicativo-causal referida a ella. La traducción litúrgica ha obviado esta partícula.
Finalizada la parábola, Jesús comenta recapitulando: Así es como los últimos serán primeros y los primeros, últimos (Mt.20,16). Nótese el así es como y el artículo los, que remiten a la afirmación general inicial.
Las horas de sol a sol se contaban a partir de las seis de la mañana hasta las seis de la tarde. Muy de mañana equivale a las seis de la mañana. Al caer la tarde equivale a las cinco de la tarde. Cuando oscureció equivale a después de la seis de la tarde.
Un denario era el salario diario de un trabajador. Denario: moneda de plata de 3,85 gr. de peso. Según las normas tradicionales en el derecho laboral bíblico el salario debía pagarse diariamente a la finalización de la jornada (Lev.19, 13; Deut. 24,15).
Tener envidia. Traduce la metonimia del texto original tener el ojo malo. Para no perder el intencionado contraste del texto original entre malo y bueno sería conveniente decir tener el mal de la envidia.
Causa de esta envidia u ojo malo: sufrimiento producido por el bienestar y gozo de otra persona.

2. Texto
En realidad, el texto debe comenzar con la llamada de atención de Mt.19,30, obviada en la traducción litúrgica. A ella sigue una primera parte de la parábola en la que el propietario de la viña va contratando jornaleros entre las seis de la mañana y las cinco de la tarde (20,1-7). Dato destacado de estos versículos: insistencia del propietario en contratar, en que nadie quede fuera de la viña, no importándole la hora de la incorporación.
La segunda parte de la parábola detalla el pago a todos los trabajadores del salario acordado con los primeros contratados. Estos primeros no protestan de su salario, sino de que su salario sea el mismo que el de los últimos contratados. En estas circunstancias el administrador del propietario formula a uno de los contratados de primera hora la siguiente queja: ¿Vas a tener tú el mal de la envidia porque yo sea bueno? (20,8-15). Hasta aquí la parábola. Es ahora cuando Jesús apostilla: Así es como los últimos serán primeros y los primeros, últimos. En palabras de Jesús, es este mal de la envidia lo que convierte a los primeros contratados en últimos. La envidia les impedía descubrir el único móvil del propietario de la viña: que nadie quedara fuera de ella. Ésta y sólo ésta es la lección de la parábola.
El Reino de los cielos se parece a un propietario… En el Reino de los cielos acontece lo que con un propietario que hace lo que está en sus manos para que todos sin excepción se integren en su viña y que invita a los que se han integrado a participar del gozo que él tiene. Interpretar la parábola en términos de relaciones laborales es no entender la parábola.
Si los primeros hubieran sido los únicos, habrían recibido la paga con satisfacción; ahora la reciben con protesta por el solo triste motivo de tener compañeros en el gozo. Para encubrir su envidia forjan una razón de justicia distributiva: nosotros hemos aguantado el peso del día y el calor bochornoso. Las personas estrechas de mente y de corazón siempre esgrimen razones de justicia y agravios comparativos. A primera vista protestan por celo de la justicia; en realidad lo hacen por la miseria de los celos. Así, los últimos son primeros y los primeros, últimos.

3. Comprensión actualizante
La talla del discípulo de Jesús no se mide por su hoja de servicios, sino por su magnanimidad y amplitud de miras.
El discípulo de Jesús no anda exigiendo ni estableciendo comparaciones. Por ser discípulo no se siente con más o mayores derechos. El discípulo de Jesús es, está, no se compara, no exige. Todo lo experimenta como don. Vive su condición de discípulo con asombro. Agradece el hecho de ser discípulo, sin preocuparle el peso del día y el bochorno. No se entiende a sí mismo desde lo que está mandado ni desde la ley del mínimo esfuerzo. El discípulo de Jesús goza sencillamente de serlo y se alegra de que otros lo sean, cuantos más mejor. Cuando llegan otros, no se siente superior ni con más derechos que ellos.
Seamos capaces de ser discípulos de Jesús sin más, sin mirar de reojo a derecha y a izquierda. Sintamos el gozo de ser discípulos por el solo hecho de serlo, asombrados y agradecidos de serlo.

ALBERTO BENITO
alberto@dabar.net


NOTAS PARA LA HOMILIA

LA CRISIS NOS PONE EN CRISIS
La crisis está minando la moral, el ánimo y el corazón de mucha gente. Son muchos los que se encierran en el individualismo buscando soluciones personales o familiares. Son muchos más los que se desaniman ante un panorama, ciertamente oscuro, al que no ven salida. Son multitud los descorazonados, asustados por un futuro incierto y agobiados por la inseguridad laboral y económica que amenaza, sobre todo, a los jóvenes. Es decir que la crisis económica, laboral y social se está convirtiendo en una crisis humana, cultural, política y religiosa.

Pero la reacción que tenemos ante ella manifiesta que nos ha sorprendido ya en crisis y que, antes de ésta, ya había otra, moral, de valores, de criterios, de esperanza, de convicciones que nos tenía desarmados anímicamente para abordar cualquier dificultad.

Ésta de ahora está mostrando y ahondando, cavando más, las otras. Porque nos plantea cuestiones más serias, vemos la situación más dura y nos preguntamos sobre la posibilidad de recuperar ánimos, valores, criterios y esperanza.

EL CONSUMO NOS DESTIERRA
¿Nos recuperaremos? Algunos ya nos dicen que se recuperará, tarde, el consumo. Aunque no en los niveles anteriores.

Y ya es curioso que un índice, entre otros muchos, se haya convertido en el referente por excelencia. Prueba de que somos, sobre todo, consumidores. Un índice que es el criterio que nos dice cómo pensamos sobre lo que somos. Cuanto más consumo más personas.

Atrapados en el Exilio del consumo, lejos de nuestra patria que es ser y sentirnos nosotros mismos como personas, nos preguntamos, como los viejos israelitas exiliados en otros países: ¿Cómo volver a ser nosotros mismos? ¿Cómo dejar la tierra extraña, eso que llamaban alienación? ¿Dónde encontrar la fuerza que nos empuje y nos ayude a decidir? ¿Dónde encontrar la Palabra que nos reanime y devuelva la moral?

DIOS NOS INVITA A TRABAJAR

En quien tiene la solidez, y la fidelidad, nos diría el profeta Isaías como les decía a sus paisanos exiliados. En Jesús, el Cristo, que es quien nos ha comunicado a Dios como el amor desbordante, nos diría Pablo como se lo decía a los Filipenses.

El amor desbordante no es un amor justo, precisamente porque desborda todos los límites, también el de la justicia. Es un amor que se sale del cauce, va mucho más allá de nuestros horizontes, rompe todos nuestros esquemas, salta nuestros diques, construidos para poner orden, da mucho más de lo merecido, sorprende la imaginación más explosiva y refleja una creatividad tan rica que origina vida, dinamismo, alegría.

Hoy, en tiempos de crisis, cuando algunos piensan que tenemos lo que nos merecemos, conviene leer muchas veces esta parábola que nos avisa de nuestros defectos, pero nos contagia la esperanza y la confianza de sabernos siempre queridos de Dios, no abandonados y sí requeridos para echar una mano en su viña, nuestro mundo, aunque parezca tarde. Para Él y para nosotros nunca es tarde.

Al trabajar es esta viña no estamos haciendo horas extras para ganar un salario mayor en el cielo. Estamos aportando nuestro granito de arena a la inmensa tarea de hacer un mundo acorde a las necesidades humanas y a los deseos de Dios.

JOSE ALEGRE ARAGÜES
pepe@dabar.net




PARA CONSIDERAR Y REFLEXIONAR EN GRUPOS

¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos?
Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos».
(Mt 20, 16)

Preguntas y cuestiones
El discípulo de Jesús no anda exigiendo ni estableciendo comparaciones. Por ser discípulo no se siente con más o mayores derechos. El discípulo de Jesús es, está, no se compara, no exige. Todo lo experimenta como don. Vive su condición de discípulo con asombro. Agradece el hecho de ser discípulo, sin preocuparle el peso del día y el bochorno. No se entiende a sí mismo desde lo que está mandado ni desde la ley del mínimo esfuerzo. El discípulo de Jesús goza sencillamente de serlo y se alegra de que otros lo sean, cuantos más mejor. Cuando llegan otros, no se siente superior ni con más derechos que ellos. (Alberto Benito)
¿Cómo lo vivimos cada uno de nosotros? ¿Y en nuestras comunidades?
Es una de las parábolas de ‘prueba de algodón’ para testar nuestra vida cristiana. ¿Somos capaces de aceptar que a otro que ha trabajado menos cobre lo mismo que nosotros?...no olvidemos que Dios quiere la salvación de todos.



PARA LA ORACION

Necesitados de fuerzas para la vida difícil que hoy vive nuestra historia, cansados de un camino que no vemos con claridad en su futuro inmediato, desanimados por nuestro propio comportamiento que tanto ha hecho para provocar la crisis, te pedimos esperanza y ánimo para recobrar un aire constructivo y solidario.
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En el pan está presente nuestro esfuerzo y nuestra necesidad. En el vino está significado todo lo que la humanidad ha luchado por cambiar. Ellos son el signo de nuestra historia que apenas cambia. Por eso, Señor, recógelos Tú y transfórmalos en el Cuerpo y la Sangre de Jesús. Así serán el signo de nuestra esperanza y nos cambiará el corazón.
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Es una suerte habernos encontrado en la vida con Jesús que nos ha traído la noticia de tu inmenso amor que desborda todo lo imaginable.
Nos dice que no eres el Señor que paga según las horas de trabajo y los méritos conseguidos, sabes que sería poco, sino que das con enorme generosidad, escandalosa por cierto, mucho más de lo debido.
Tu justicia es la justicia de un padre, no la de un juez. Tu amor es como el de las madres que siempre están pensando en los hijos.
Por tu amor, por la vida, por el mundo, por tu cercanía, por quienes responden a tu invitación y van a la viña del mundo a trabajar por los demás Especialmente por Jesús tu mensajero que nos habló maravillas de Ti, te damos las gracias.
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Que tu amor lo hagamos presente en el mundo con nuestra preocupación por los demás que nos necesitan. Que tu esperanza se haga viva en nuestro compromiso por una sociedad más justa. Que la fe se haga presente con nuestra cercanía y con la palabra de ánimo a todos.



LA MISA DE HOY

MONICIÓN DE ENTRADA
Hemos vuelto a acudir a la iglesia porque, seguramente, necesitamos alimentar y cultivar algunas actitudes muy importantes para vivir. Aquí nos encontramos con la comunidad que cree en el Dios del amor y la esperanza, tan necesarias en estos tiempos. Escucharemos su Palabra desde la situación en que vive nuestra sociedad. El efecto será, como los antiguos israelitas, poder vivir mirando adelante sin miedo y sin nerviosismo.

SALUDO
Que el Dios anunciado por Jesucristo, el Dios del amor desbordante, nos llene de un Espíritu de confianza y esperanza.

ACTO PENITENCIAL
Ante Dios que nos conoce y nos comprende podemos abrir el armario de nuestras sorpresas personales. Él nos ayuda a asumir el fondo de ese armario tan escondido.
-Tú, Dios Padre bueno, de corazón inmenso y de comprensión total. Señor, ten piedad
-Tú, Jesús, Hijo de Dios, hermano nuestro y compañero del camino de la vida que siempre nos animas y eres nuestra esperanza. Cristo, ten piedad
-Tú, Espíritu de amor y de alegría que unes, reconcilias y perdonas. Señor, ten piedad
Dios comunidad, más humano y comprensivo que nosotros, nos acepta y nos ayuda a aceptarnos, invitándonos a aceptar a los demás como Él hace con nosotros.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
Fuera de su tierra, fuera de sí, agobiados por su crisis, los israelitas dudan de su futuro. Dios no los va a dejar, les dice Isaías, pero deben tener clara y firme esa convicción para que de allí surja la esperanza que les haga ponerse en marcha.

SALMO RESPONSORIAL (Sal. 144)
Cerca está el Señor de los que lo invocan.
Día tras día, te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás. Grande es el Señor, merece toda alabanza, es incalculable su grandeza.
Cerca está el Señor de los que lo invocan.
El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas.
Cerca está el Señor de los que lo invocan.
El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones; cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente.
Cerca está el Señor de los que lo invocan.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
Nada en la vida le parece a Pablo más útil, necesario y afortunado como haberse encontrado con Jesús. Gracias a eso, todo en la vida, le parece menos importante. Gracias a eso encontró fuerza para superar las muchas dificultades con que la vida lo sorprendió.

MONICIÓN A LA LECTURA EVANGÉLICA
Los cristianos deberíamos leer con frecuencia esta parábola que tanta esperanza transmite. Lo importante es ponerse a trabajar en la hora que cada uno descubre la importancia de su aportación. Superar la visión de un Dios justo, en nuestro sentido, y verlo como el Dios Padre que lo da todo aunque no lo merezcamos.

ORACIÓN DE LOS FIELES
Porque estamos en crisis y nos sentimos agobiados e inseguros le dirigimos a Dios nuestra oración impregnada de esos sentimientos.
-Por todos los que se sienten desanimados y descorazonados, para que Dios les transmita esperanza y ganas de luchar. Roguemos al Señor
-Por quienes más sufren las consecuencias del paro, de la escasez, de la inseguridad y de la incertidumbre. Roguemos al Señor
-Por los creyentes que tenemos la suerte de contar con Dios y su esperanza, para que la comuniquemos y trabajemos por un mundo más humano. Roguemos al Señor.
-Por los que se encuentran solos, por los abatidos, por los que lejos de su tierra viven el exilio de su familia, de su cultura, de su ambiente, para que nos encuentren abiertos y comprensivos. Roguemos al Señor
Oración: Escucha, Dios bueno, estas frases que recogen el dolor de tantas personas y del mundo, ayúdanos a responder con actitudes de amor y de esperanza que Tú nos inculcas. Por Jesucristo Nuestro Señor.




CANTOS PARA LA CELEBRACION
Entrada. Alrededor de tu mesa (de Palazón); Dios nos convoca (disco “16 Cantos para la Misa”); Cerca está, cerca está (disco “Ven y sígueme”); Yo tengo un amigo que me ama (disco “Jesús nuestro amigo”); El viñador (mismo disco anterior); Cristo es el camino (disco “Dios es amor” de Erdozáin).
Salmo. LdS.
Aleluya. Del disco “12 Canciones religiosas y litúrgicas para el siglo XXI”.
Ofertorio. Bendito seas, Señor (disco “Alrededor de tu mesa” de Palazón); Ante ti, Señor, presentamos hoy (disco “15 Nuevos cantos para la Misa”).
Santo. 1CLN-I 3; Santo (disco “12 Canciones religiosas y litúrgicas para el siglo XXI”).
Comunión. El Señor nos invita (disco “15 Cantos para la Cena del Señor”); Tú, Señor, me llamas (disco “Cristo libertador”); Busca primero el Reino de Dios (popular carismático, disco “Quiero alabarte”).
Final. Dios es amor (disco “Lámpara de barro”).



Director: José Ángel Fuertes Sancho •Paricio Frontiñán, s/n• Tlf 976458529 Fax 976439635 • 50004 ZARAGOZA
Tlf. del Evangelio: 976.44.45.46 - Página web: www.dabar.net - Correo-e: dabar@dabar.net


WebJCP | Abril 2007