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MISIONEROS EN CAMINO: CATEQUESIS: XXVI Domingo del T.O. (Mt 21,28-32) - Ciclo A: Los dos hermanos
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jueves, 22 de septiembre de 2011

CATEQUESIS: XXVI Domingo del T.O. (Mt 21,28-32) - Ciclo A: Los dos hermanos


Publicado por Catequistas.org

1. Lecturas de la palabra de Dios

La palabra de Dios recuerda con frecuencia el campo de cultivo en donde hay que trabajar para obtener frutos. Muchas parábolas y muchas metáforas aluden al campo en el que se siembra, se labra, se cultivas, se cosecha.


Primera lectura: Ezequiel 18. 25-28


Los profetas comparan siempre el campo como el mundo en el que hay que sembrar buena semilla para poder obtener buenos frutos. No hay que engañarse ni confundirse. Así lo dice hoy el Profeta Ezequiel.


"Vosotros decís: “No es correcto el camino del Señor.” Pues, escuchad, casa de Israel: “¿Qué no es correcto mi camino? ¿No será que, más bien, vuestros caminos son los que se desvían? 26 Si el justo se aparta de su justicia y hace injusticia, por ello morirá; por la injusticia que hizo morirá.

Y si el impío se aparta de la maldad que hizo, y practica el derecho y la justicia, hará vivir su alma y se le perdonará, precisamente por cuanto mira y se aparta de todas las transgresiones que cometió. Entonces ciertamente vivirá; no morirá.”


Lectura Segunda: Filipenses 2. 1-11
Y también lo recuerda San Pablo a los Filipenses, poniendo como modelo supremo al mismo Jesús, que siendo Dios no tuvo reparo en hacerse hombre y venir a la tierra para plantar su mensaje y lograr que todos los hombres pudieran entrar en el camino de la salvación.
“Hermanos. Si hay algún aliento en Cristo, si hay algún incentivo en el amor, si hay alguna comunión en el Espíritu, si hay algún afecto profundo y alguna compasión, entonces mi gozo es grande, pues es cuando pensáis de la misma manera que yo, teniendo el mismo amor, unánimes, y unidos en una misma cosa.

No hagáis nada por rivalidad ni por vanagloria, sino estimad humildemente a los demás como superiores a vosotros mismos. No consideréis cada cual solamente los intereses propios, sino considerad cada uno también los intereses de los demás.

Haya en vosotros esta manera de pensar que hubo también en Cristo Jesús.

Porque, el, existiendo en forma de Dios, él no consideró el ser igual a Dios

como algo a qué aferrarse; sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres; y, hallándose en condición de hombre, se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!

Por lo cual también Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre; para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra; y toda lengua confiese para gloria de Dios Padre que Jesucristo es Señor “

Tercera Lectura: Mateo 21. 28-32

Jesús recuerdo que al campo del propio Padre de familias hay que acudir con buenas disposiciones y con sinceridad. Dios quiere que los que El elige vayan sin engaño a cultivar su viña, su siembra, su terreno.


En aquel tiempo Jesús dijo: Mirad a ver qué os parece. Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: "Hijo, vete hoy a trabajar en mi viña." El contestó y dijo: "No quiero." Pero después, cambió de parecer y fue. Al acercarse al otro, le dijo lo mismo; y él respondió diciendo: "¡Sí, señor, ya voy!" Pero no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre?

Ellos dijeron: El primero.

Y Jesús les dijo: De cierto os digo que los publicanos y las prostitutas entrarán delante de vosotros en el reino de Dios. Porque Juan vino a vosotros en el camino de justicia y no le creísteis; pero los publicanos y las prostitutas le creyeron. Y aunque vosotros lo visteis, después no cambiasteis de parecer para creerle


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2. Comentario

La Parábola de los dos hijos merece ser denominada como la parábola de la obediencia desobediente y de la desobediencia obediente. Jesús hace caer en la cuenta que lo que importa es cumplir la voluntad del Padre, no decir palabras de obediencia y luego no obedecer.


Debió ser interesante observar la cara de los oyentes: habría seguramente fariseos y escribas entre ellos. Jesús les echo muchas veces en cara que ellos hablaban pero luego no hacía. Y seguro que habría mucho oyentes que casi nunca decía que eran bueno, pero luego eran gentes sencillas, del trabajo cotidiano y de la lucha por la vida.


A ambos tipos de personas Jesús seguramente les estaba mirando a la cara al pronunciar aquella palabra tan contraria: la del hijo desobediente que engaña diciendo que va a la viña y luego no va: y la del hijo insolente que dice que no quiere y luego se arrepiente y va al trabajo.


¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?, preguntó Jesús. Evidentemente todos respondieron con acierto: El primero”. La pregunta es clara, diáfana, por esto mismo la respuesta no es nada difícil, sino fácil. Jesús está de acuerdo con la respuesta, aunque no lo expresa. Los fariseos, los ancianos del pueblo, han respondido bien; pero su conducta merece ser recriminada, como realmente lo hace Jesús.


Hay un texto en Mateo (7,21) que refuerza la idea de Jesús: “ No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos; más el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, éste entrará en el reino de los cielos” Sólo el primero de los hijos hizo la voluntad del padre, aunque quizá al principio su respuesta fue negativa.


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En la vida cristiana a muchos modos de entender la interpretación de esta parábola y de entender lo que es cumplir con la voluntad del Señor. Casi los podríamos resumir en tres:


En un primer modo de interpretación, el segundo hijo puede representar al Israel histórico, que dio una respuesta afirmativa a la alianza con Dios: “ Y todo el pueblo a una respondió: Nosotros haremos todo lo que el Señor ha dicho...” ( Ex. 19,8), pero después no cumplió, como se lo dijo claramente el Profeta Jeremías: “Hace tiempo que has quebrado tu yugo y has roto tus ataduras, diciendo: no seguiré siendo esclavo”(Jer. 2, 20); y el primer hijo encarnaría a los paganos, que a pesar de estar fuera de la alianza divina, creyeron en Jesús y se convirtieron. Al principio dijeron que no querían ser seguidores de Cristo y luego se fueron haciendo “cristianos”


En el segundo modo de entender la parábola, Mateo invita a leer la parábola de Jesús a la luz de la misión de Juan Bautista. En este caso el segundo hijo (el obediente desobediente) representaría a los judíos observantes y a las autoridades religiosas, que no reconocieron el significado de la misión de Juan, a pesar de ir a recibir su bautismo; el primer hijo (el desobediente obediente) simboliza a los pecadores, representados por los recaudadores y las prostitutas, quienes, a pesar de su vida desordenada, han hecho la voluntad del Padre, ya que entraron por el “camino de la justicia” predicado por Juan.


Teniendo presente la actualidad de las parábolas en su contenido, un tercer modo de interpretación sería pensar que la parábola ilustra las posibles actitudes del hombre delante del evangelio. El segundo hijo, el que no va a trabajar a la viña, a pesar de haber afirmado que iría, representa a los fariseos de todos los tiempos: ya procedan del judaísmo, ya de la gentilidad. Y el primer hijo, representaría a quienes no han hecho la voluntad de Dios en su vida, pero finalmente creen.

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Al margen de cuál sea la mejor interpretación, hay que recordar que una metáfora siempre se entiende de manera muy diversa. Y una parábola era una metáfora. La parábola de los dos hijos nos enseña que lo importante no es comenzar bien, sino terminar como Dios manda. Lo mejor no es decir y luego no hacer, sino aunque el primer impulso sea desacertado, luego cuando se reflexiona se debe orientar la acción por el buen camino
Jesús dejó claro: el hijo que hizo lo que el padre quería fue el se puso luego a trabajar. Los hombres, al margen de nuestros desaciertos, tenemos que ver lo que hacemos y lo que no hacemos. Nos ajustamos a la voluntad de Dios cuando hacemos lo El no manda. Y seguimos el buen camino cuando nos arrepentimos de lo malo que hacemos y que decimos y luego seguimos el camino bueno del Señor.
Por eso Jesús terminaba diciendo a los fariseos y escribas que le escuchaban: “Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevarán la delantera en el camino del Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron”.
Clemente de Alejandría, allá en el siglo III, ya escribió en su Libro sobre la salvación de los ricos (39-40) palabras como éstas:

“El que de todo corazón se convierte a Dios tiene las puertas abiertas, y el Padre recibe con los brazos abiertos al hijo realmente arrepentido. Ahora bien, la verdadera penitencia consiste en no recaer en las mismas faltas, arrancando de raíz los pecados por los que reconoce ser reo de muerte. Eliminados éstos, Dios volverá a morar nuevamente en ti. Cristo afirmó que, en el cielo, cuando un pecador se convierte y hace penitencia, el Padre y los ángeles experimentan un grandísimo e incomparable gozo y una alegría festiva. Por eso exclamará también: Quiero misericordia y no sacrificios. No quiero la muerte del pecador, sino que cambie de conducta. Aunque vuestros pecados sean como púrpura, blanquearán como nieve; aunque sean rojos como escarlata, quedarán como la lana”.


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3. Modelo de Catequesis


1. Experiencia


Ver las cosas que suelen decir las gentes y luego no cumplen. Podemos empezar por nuestras experiencias en los trabajos escolares: afirmamos, prometemos, pensamos, decididos, y luego nos olvidamos.
Hacemos una lista de hecho que implican contradicción entre las palabras y los hechos: en nuestra casa, con los amigos, en las actividades de clase…


2. Reflexión

Dios quiere “obras buenas” y no sólo “palabras hermosas”. Podemos pensar tres cosas. 1. La buena voluntad queda vacía si no se traduce en obras reales y hechos consecuentes. 2. Hay muchas personas y alumnos que prometen con toda facilidad y olvidan lo prometido con más facilidad aún. Y 3. En los cumplimientos religiosos y relacionados con nuestros deberes podemos caer en las falsas promesas. En la medida en que seamos conscientes nuestra consciencia se resiente
3. Acción
Vamos a realizar un plan semanal de seriedad. Cada uno formulamos una cosa que vamos a cumplir durante la semana: una oración una buena obra, una promesa, un perdón, etc. Lo escribimos en un papel y lo firmamos con nuestro nombre. Dentro de una semana devolvemos el papel que quedará guardado en lugar seguro. Y luego iremos cada uno a verlo, sin revelar su contenido, y diremos ante el grupo si lo hemos cumplido o no cumplido.

4. Colaboración

Entre todos vamos a escribir un papelito que pondremos en la pared, en un mural, y nos centraremos en el contenido de ver en que se cumplen o no se cumplen las normas de Jesús para vivir deforma cristiana. Sacramentos, Mandamientos, Amor al Prójimo, Virtudes cristianas, etc. Podemos hacer el trabajo en forma grupal. Cada grupo toma una materia y luego formula conclusiones. Así repasamos las principales consignas de vida cristiana y analizamos el mundo en que vivimos


5. Interiorización
Uno de los puntos que tratemos en el grupo lo convertiremos en norma de vida cristiana en nuestras relaciones: por ejemplo, el perdón, la oración o la fidelidad a la palabra dada. Y la pondremos una o dos semanas como norma de nuestro grupo o de nuestra clase


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4. Ejercicios para la catequesis

- De Pequeños

Repasar las virtudes cristianas que conocemos: amor al prójimo, decir la verdad, cumplir con el deber… Vamos entre todo a fabricar una lista. Cada uno luego elige una y durante tres días observa como se cumple en nuestra clase. Va tomando notas en un papel y dentro de tres días hacemos una crítica a nuestra vida cristiana

- De medianos

Podemos preparar un Decálogo de las principales consignas o normas de vida cristiana. Se busca en un Nuevo Testamento frases o consejos de Jesús. Se discuten cuáles son las que más reflejan que uno vive conforme a las consignas que Jesús da. Fabricamos entre todos un decálogo del cristiano. Lo escribimos con cierto orden y elegancia y lo ponemos ante la vista de todos durante un tiempo

- De Mayores y Preadolescentes

Hacer un debate sobre lo que es la voluntad de Dios. Para las personas…para la Iglesia… para la sociedad… y sobre todo con nosotros, los catequizandos o los alumnos de la clase… Relacionarlo con los mandamientos de Dios, el Decálogo. Y relacionarlo con los Mandamientos de la Iglesia, que manda en nombre de Dios. Preparar un catálogo de cosas que Dios quiere de nosotros, siempre apoyando todo lo que se vaya diciendo en algún texto evangélico, en alguna expresión del mismo Jesús.


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Complementos para la reflexión

Términos del Diccionario de Catequesis.

Fidelidad. Vida Cristiana. Sinceridad. Ley de Dios.
Mensaje de Jesús. Mandamientos. Consejos evangélicos.
Máximas cristianas.


Libros interesantes

Plegarias en clave de vida y de Evangelio. Juan Zapatero. Madrid. Edit. STJ. 2005

Vida de Jesús según el Evangelio. M. J. Lagrange. Madrid. Edibesa. 2003

Evangelio y vida cotidiana. François Vougá. Madrid. Ed. San Pablo. 2008

Encuentros que cambian la vida: Cómo se manifiesta Jesús en el Evangelio. Ricardo Cuadrado. Edic. particular. 2006

A cumplir con el deber. Ingrid Weaver. Ed. Arlequín Ibérica. 2005


WebJCP | Abril 2007