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MISIONEROS EN CAMINO: Evangelio Misionero del Día: 18 de Agosto de 2011 - XX Semana DEL T.O - CICLO A
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miércoles, 17 de agosto de 2011

Evangelio Misionero del Día: 18 de Agosto de 2011 - XX Semana DEL T.O - CICLO A


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 22, 1-14

Jesús se dirigió a los sumos sacerdotes y fariseos, diciendo esta parábola:
El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo. Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero éstos se negaron a ir.
De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: «Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas». Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron.
Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad. Luego dijo a sus servidores: «El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él. Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren».
Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados.
Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta. «Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?» El otro permaneció en silencio. Entonces el rey dijo a los guardias: «Átenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes».
Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos.

Compartiendo la Palabra
Por Manolo Tamargo, cmf

Queridos amigos y amigas:
Ciertamente el lenguaje de los evangelios a veces nos resulta un poco exagerado. En este pasaje de hoy a unos convidados los maltratan hasta matarlos y a otro lo echan a las tinieblas atado de pies y manos. Menos mal que sabemos que son parábolas y que lo importante es el mensaje.

Es algo que conviene saber. La parábola es un género literario en el que (a diferencia de la alegoría, en la que todos los elementos tienen su sentido) sólo importa el mensaje global. No podemos fijarnos en los detalles para sacar de ellos consecuencias.

Y aquí se mezclan dos parábolas, claramente diferenciadas: la de los convidados que no quieren ir a la boda y la del que accede al banquete sin estar debidamente preparado.

O sea, que nos están diciendo por un lado que no nos “despistemos” con las cosas de este mundo (es un mensaje similar al de la lectura del lunes de esta misma semana) y que sepamos dónde debe estar de verdad nuestro centro de interés. Pero eso lo tenemos que traducir a la vida cotidiana: es más importante atender una llamada que terminar el crucigrama, o dedicar un tiempo más a estar con la abuela que salir corriendo para ver el partido por la tele, o estudiar antes que “chatear”… Y todo por el Amor que Dios nos tiene.

Y también nos están diciendo, en la segunda parábola, que no vale cualquier cosa. Que debemos atender los asuntos de Dios, la oración, los sacramentos, etc. Que debemos leer la Biblia de vez en cuando. Que no basta con decir que uno es cristiano o cristiana y no hacer nada que lo manifieste. Que no se puede andar por la vida, en cuestión de fe, de cualquier manera, conformándose con ir a Misa de vez en cuando… Algún día nos sentiremos “expulsados” o al menos “lejanos” de las cosas de Dios, y ese día puede ser demasiado tarde.


WebJCP | Abril 2007