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miércoles, 17 de agosto de 2011

CATEQUESIS: XXI Domingo del T.O. (Mt 16, 13- 20) - Ciclo A: Jesús ¿Quién dicen que soy?


Publicado por Catequistas.org

1. Lecturas de la palabra de Dios

La confesión de a divinidad de Jesús es el centro del mensaje cristiano. Jesús es el Hijo de Dios encarnado. Por lo tanto es alguien singular, original, misterioso y mensaje de un misterio de trascendencia. La confesión de Pedro y la aceptación del mensaje de la divinidad de Jesús es el arranque del cristianismo. A la luz de ese misterio hay que descubrir y asimilar todas las demás verdades cristianas

Primera lectura: Isaías 22. 19-23

La grandeza de la autoridad de Jesús es infinita. Quiso dejarla delegada en la Iglesia y por ello Jesús quiso dejar claro que esa dignidad la vinculaba a sus sucesores en la Historia humana y en la esperanza escatológica de la llegada final del Reino de Dios. Es lo que se esforzaron en dejar claro los profetas por la misma inspiración divina.

“Yo te derribaré de tu sitial y te destituiré de tu cargo.
Y aquel día, llamaré a mi servidor Eliaquím, hijo de Jilquías; lo vestiré con tu túnica, lo ceñiré con tu faja, pondré tus poderes en su mano, él será un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá.
Pondré sobre sus hombros la llave de la casa de David: lo que él abra, nadie lo cerrará; lo que él cierre, nadie lo abrirá.
Lo clavaré como una estaca en un sitio firme, y será un trono de gloria para la casa de su padre.”


Lectura Segunda: Romanos 11. 33-36

San Pablo se admiraba de la grandezas divina, que quiso hacerse presente en la tierra y en medio de los hombres como alguien singular y familiar, no solo como un Dios lejano y supremo al que los hombreas habría de temer.

“Hermanos ¡Oh qué abismo más grande el de la riqueza, de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus designios e inescrutables sus caminos!
En efecto, ¿quién puede decir que conoció el pensamiento de Señor? O ¿quién puede decir que fue su consejero? ¿Y quién le dio primero que tenga derecho a la recompensa?
El es el origen, el camino y la meta del Universo. A El sea dada la gloria por los siglos de los siglos. Amén”


Tercera Lectura: Mateo 16. 13-20

La confesión de Pedro resulta emocionante y culmina el mensaje de Jesús. Al declarar Pedro que asume el misterio de Jesús, queda al frente de los Apóstoles, como el gran promotor del anuncio de la salvación a todos los hombres. Fue el mensaje salvador que Cristo traído en la tierra y es el que el Maestro encargó de llevar a todos los hombres

“En aquel tiempo, al llegar Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos: "¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?"
Ellos le respondieron: "Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas".
"Y vosotros, les preguntó, ¿quién decís que soy yo?"
Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo"
Entonces Jesús le dijo: "Dichoso de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo".
Entonces ordenó severamente a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías

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2. Comentario

Simón Barjona, hijo de Juan, no saca las cosas de su cabeza de pescador humilde, sino de la luz que le viene de Dios. El declarar que reconoce a Jesús como el Hijo de Dios, no le viene de la carne ni la sangre, sino del Padre que está en los Cielos.
Es decir que Pedro ha sentido un amor humano grande por el maestro al que encontró en el Jordán y que luego ha ido a hospedarse en su casa de Cafarnaum. Pero ese amor se ha ido progresivamente transformándose en divino y llegó un momento en que fue absoluto, exclusivo y total.

Entonces, cuando llegó el momento y cuando Pedro le reconoció como el Hijo de Dios, Jesús le proclamó cabeza, roca, fundamento de su Iglesia. Entonces le dijo: “Tú eres Pedro (o sea Piedra), y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, mi comunidad en la tierra.”

Pedro figuró desde entonces cerca de Jesús. Estuvo siempre cercano en los grandes momentos que relatan los evangelistas. Y su primacía pasó a ser patrimonio común de todas las comunidades de la primitiva Iglesia. Figuró a en primer lugar en todas las enumeraciones de Apóstoles que aparecen en el Nuevo Testamento, y tuvo entre los Doce un lugar absolutamente singular, reconocido por todos sus compañeros.

Por ello, tenemos abundantes datos acerca del Príncipe de los Apóstoles. A los que figuran en los Evangelios, los Hechos y las Cartas apostólicas, hay que sumar, asimismo, los que nos dan la tradición y la leyenda (especialmente los "Hechos de Pedro", apócrifo del siglo II, y los "Hechos de Pedro y Pablo", del siglo V), que han aportado lo suyo para dar como resultado una abundante y variada iconografía.

Pedro, con su hermano Andrés y los hijos de Zebedeo, Juan y Santiago, eran gente sencilla, acaso jornaleros y ocasionalmente pescadores en Betsaida de Galilea y Pedro en Cafarnaum. Debido a esa condición, se lo suele representar en tal oficio. También se lo representa en la pesca milagrosa después de la resurrección (Jn. 21, 1-14).

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Entre todos los episodios evangélicos en los que aparece, se resalta aquel en el que Jesús le promete "las llaves del Reino de los cielos" (Mt. 16, 19). Tanto es así, que a San Pedro se lo identifica popularmente por un par de llaves, que son su atributo característico e inconfundible. Serán el emblema de su autoridad evangélica otorgada por Jesús

La fe de Pedro fue grandiosa y humana. Incluso resistió el episodio triste de sus mismas negaciones en la noche en que Jesús fue apresado por sus adversarios. Entonces por miedo, pero no por falta de amor, Pedro negó conocerle y cumplió el aviso que Jesús le había dado: “Antes que el gallo cante dos veces, tú me habrás negado ya tres”. Palabras misteriosas por estar previstas por Jesús mismo, pero que le dieron al Príncipe de los Apóstoles el sentido de humildad profunda que siempre tuvo en su vida.

La tradición se encargará de lavar sus debilidades al recordar su arrepentimiento y el perdón generoso que Jesús le declaró después de la resurrección cuando, en su aparición a los Apóstoles en la orilla del Teberíades, le preguntó tres veces si le amaba.

Pedro suele ser representado junto a Juan, debido a los varios episodios en que ambos aparecen asociados (especialmente su llegada al sepulcro vacío, que se cita en Jn. 20. 1-10)

También la iconografía lo representa muchas veces junto a Pablo, con quien Pedro comparte la fiesta del 29 de Junio, por la intima relación que ambos tuvieron en la fundación de las comunidades cristianas primitivas, tal como se relata en el libro de los Hechos de los Apóstoles.

Una tradición antiquísima y bien documentada, indudable incluso, señala que Pedro estableció su centro de acción, su sede, en Roma, hacia el final de su vida. Allí sufrió el martirio en tiempos de Nerón, hacia el año 67 o 68.

La tradición afirma que fue condenado al suplicio de la cruz. Pero, considerándose indigno de ser crucificado como su Maestro, pidió ser clavado cabeza abajo. Por eso existe otra típica representación del Apóstol muriendo cabeza abajo. Fue enterrado con los restos de otros mártires en las cercanías del lugar en que murió, el Circo de Nerón y Calígula en la colina del Vaticano en Roma, exactamente en el terreno que ocupó luego la Basílica edificada por el Emperador Constantino y que ocupa hoy el gran templo de Sanpedro del Vaticano

Excavaciones recientes (mediados del siglo XX) confirman la presencia de la tumba de Pedro precisamente debajo del maravilloso Altar de la Confesión de la Basílica de San Pedro. Restos de un sepulcro venerado quedan exactamente debajo de la cúpula y bien pudieran ser los del Santo Apóstol que mereció ser elegido por Jesús como primer responsable de la comunidad que dejó en la tierra para que durara hasta el final de los siglos.

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La autoridad en la Iglesia es una de las cuestiones que a veces suscita alguna duda o discusión entre los cristianos. Es algo que viene de Dios o simplemente procede de las diversas culturas y de lños modos como ha evolucionado la Historia?

Es un tema muy práctico porque muchos han llegado estar desilusionados por el mal uso de la autoridad en sus parroquias, diócesis o comunidades cristianas. Es necesario formarse buenas ideas sobre la autoridad promover un concepto sano y adecuado de este aspecto de la vida de la asamblea de Cristo

Cuando comparamos el concepto tradicional de la autoridad en la iglesia con lo que el Nuevo Testamento comenta tocante al asunto, vemos que a veces hay poca semejanza entre los dos. Parece que la autoridad en la Iglesia se ejerce como en una sociedad terrena, como en una empresa o en un taller muy grande. Y los adversarios de la Iglesia aprovechan este terma para desacreditarla y negar su verdadera naturaleza de comunidad de Jesús.

¿Qué nos enseña la Biblia tocante a esto? Un estudio de la palabra “autoridad” nos hace comprender que no es fácil definirla. Pero una cosa es que si se puede comprender, o si las ideas tradicionales vienen de la tradición, yu otra cosa es darse cuenta que la autoridad sólo la tiene Dios y los hombres son sus representantes, sus instrumentos y sus cauces.

Nadie confundiría la belleza con los autores que cultivan obras de arte para presentar la belleza. Los artistas pueden ser mejores o peor, pero la belleza es distinta de sus obras. Y lo mismo se puede decir de la sabiduría. Es una cosa diferente de lo que sabio que puede ser esta o aquella persona.

Algo parecido pasa con la autoridad. Los que la ejercen y la encarnan pueden ser mejores o peores, ser más impositivos o liberales, puede obrar como dictadores o como personajes anárquicos. Pero la belleza o la sabiduría no se discuten.

Lo mismo podemos decir de la autoridad en la Iglesia. Jesús quiso que en la Iglesia hubiera una autoridad. Eligió unos Apóstoles y designó a Pedro como roca, como cabeza, como jefe. Si los sucesores son más o menos perfectos, si se sientan en sus sillas de mando con humildad o con arrogancia, no hay que confundirlo con la autoridad. Hay que entender que tienes sus limitaciones, como las tienen los sabios o los artistas. Pero esas limitaciones no anulan el gran regalo de Cristo a su Iglesia que es la autoridad, que son los pastores, que es el ministerio de quien se entrega a dirigir, animar, servir, proteger, iluminar y sostener


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3. Modelo de Catequesis

1. Experiencia

Encargarse cada alumno o catequizando de estudiar como funciona una institución, sociedad, empresa o grupo y cómo se ejerce en él la autoridad y el mando. Se le hace a cada uno decir las consecuencias que se siguen si falta la autoridad o no funciona bien: una fábrica, una oficina, un cuartel, un taller, un comercio, un equipo, un partido, etc

2. Reflexión

Se hace caer en la cuenta de que todo grupo humano precisa de alguien que coordine, que anime, que ejerza la autoridad y que mande formalmente en ocasiones. Se lleva la aplicación a las realidades sociales de la Iglesia: una parroquia, un colegio, una comunidad, una ONG.

3. Acción

Se concluye clarificando la idea de la autoridad en la Iglesia, y se puede comentar como la Iglesia tienen Diócesis y tiene Institutos, Grupos, Cofradías, Asociaciones Institutos

4. Colaboración
Buscar en los Hechos de los Apóstoles y en los textos de los Evangelios hechos o palabras dichas por Pedro. Cada uno de los alumnos o de miembros del grupo trata de explica un hecho o unas palabras y se van perfilando con ellos los momentos significativos de la Historia de Pedro como primer Apóstol, elegido por Jesús para ser cabeza de la Iglesia

5. Interiorización

Se recitan en forma de plegaria algunos textos significativos sobre la autoridad entendida como quiere el Evangelio: Lc 22. 26 y 27 y Lc. 9, 48; Mt. 20. 26 y 23. 11; Mc 9. 34 y 10. 11; Mc 10.45 y6 Mt 20.28. Mt 11.11

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4. Ejercicios para la catequesis


- De Pequeños

Buscar en los Evangelio palabras dichas por Pedro o palabras dichas por Jesús a Pedro. Ante una imagen, o dibujo, situada en algún lugar de la sala o clase, escribir esas frases y ponerlas cerca, leyéndolas en alta voz para que todos sean conscientes de lo que quiso Jesús
El profesor puede hacer comentarios paralelos a las intervenciones de los niños y niñas

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- De medianos

Preparar un organigrama de la Iglesia católica. Explicar cada uno de los elementos de autoridad que sitúan en él. Entrar a fondo en la explicación de Papa, Patriarcas, Cardenales, Obispos, Arzobispos, Vicarios, Párrocos, Sacerdotes, dirigentes eclesiales, laicos.
Hacer un intento por superar una visión preferentemente descendente como si los simples seglares ocuparan un lugar inferior en la pirámide de los mandos. Situar adecuadamente organismos, movimientos, grupos, congregaciones ordenes y ONGs cristianas,.
Meter en algún lugar las familias cristianas, los colegios, los hospicios, los hospitales, las catequesis, los centros de cultura, los organismos eclesiales


- De Mayores y Preadolescentes

Con el fin de entender lo que significa la autoridad en la Iglesia, hacer un estudio de lo que sería una fabrica sin jefes, una oficina sin encargados, un cuartel sin capitanes, una familia sin padres… Luego aplicarlo a la Iglesia. ¿Qué pasaría en la Iglesia si no hubiera ninguna autoridad?
Tratar luego de ver qué autoridades son auténticas en la Iglesia. Definir el cargo del Papa, de los Obispos, de los Párrocos.
Y ver qué otras estructuras sociales tienen autoridades en la Iglesia: congregaciones, movimientos, asociaciones, cofradías, etc. Y ver cómo se ejerce la autoridad en algunas de ellas.


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Complementos para la reflexión



Términos del Diccionario de Catequesis.



Hijo de Dios. Pero Apóstol. Apóstoles, Confesión de Pedro,

Divinidad, Misterio, Ministerios, Servicio, Solidaridad,

Obediencia, Respeto, Subsidiariedad,

Papa, Obispo, Cardenal, Congregación, Institutos


Libros interesantes

Jesucristo, el Hijo de Dios. Miguel Angel Miñambres. Madrid. Federación Agustiniana 2005

Dios Padre envió al mundo a su hiho. Varios., Salamanca Secretariado Trinitario 2000

Hijo de Dios. Cormac Mc Carthy. Madrid. Debate. 2001

Jesucristo, Hijo de Dios y Salvador. François X. Durrwell. Salamanca. Secretariado Trinitario 2000

Jesucristo, Hijo de Dios Salvador. José Luis Alonso Ediciones Encuentro 2005

San Pedro Apóstol. Pedro Jesús Lasanta . Edit Horizonte. 2005


WebJCP | Abril 2007