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MISIONEROS EN CAMINO: Evangelio Seglar para el Domingo Cuarto de Cuaresma (3 de Abril de 2011)
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viernes, 1 de abril de 2011

Evangelio Seglar para el Domingo Cuarto de Cuaresma (3 de Abril de 2011)


COMENTARIOS DE SEGLARES
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio con dos hijos, trabajan ambos, pertenecen a movimiento conyugal)
Un Evangelio más, Jesús vuelve a escandalizar a los que lo escuchan poniendo del revés el orden establecido. Jesús no tiene prejuicios, no le pone reparos a nadie. Ni busca ni necesita el reconocimiento social, acercándose a unos fariseos que eran la fuente de saber, la autoridad. Por el contrario, Jesús nuevamente SE ACERCA al ciego de nacimiento, al que pide limosna, al último, al invisible, al que es hasta la vergüenza de sus padres… se acerca a él y le devuelve la vista y con ello su dignidad de hombre completo, de hombre nuevo…un hombre capaz de enfrentarse a los poderes públicos y dar testimonio de su encuentro “sanador” y salvador con el Señor.
Quizá hoy ya no consideremos que el ciego está pagando sus pecados o los de sus padres, pero probablemente sí que seguimos manteniendo los mismos prejuicios que antaño, el mismo reparo a acercarnos realmente a los más desvalidos, a los que más nos necesitan, y con frecuencia buscamos el calor y la seguridad en nuestros modernos y particulares fariseos. Con nuestros hijos, en su día a día, en sus proyectos, en sus ilusiones, en sus miras de futuro… ¿nos dejamos llevar por lo que dicta nuestra sociedad y su “escala de valores” o luchamos contra toda marea para motivarlos y que encuentren en Jesús esa LUZ que les guíe en la vida y les sane de sus cegueras?

DESDE LOS VIA CRUCIS DE LA VIDA
(mujer, soltera, colabora con ONG, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)
Atrae mi atención como en su oscura soledad y profunda pobreza, el ciego de Jericó pensó y llegó a confiar en la persona de Jesús. El inicio del milagro se suscita cuando él se levantó, lleno de esperanza, dejando a un lado su postura de mendigo y sufrimiento.
Al igual que el ciego del Evangelio, día a día las personas se enfrentan a “crisis en la vida cotidiana”, situaciones conflictivas como la enfermedad, el suicidio, el desempleo, la injusticia sociales, el maltrato, la violencia o la jubilación, entre otras. Crisis que para superarlas se ha de evitar caer en el abismo de la desesperación y lograr que la propia situación de encrucijada sea el puente para seguir progresando. De esta manera habremos conseguido como el ciego crecer en la crisis, desarrollando la capacidad de seguir creyendo…
“Esperar, contra toda esperanza esperar, contra toda esperanza”

PARA REZAR
(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Dios Padre Bueno y Misericordioso, Tú eres la Luz del mundo
y sólo Tú puedes iluminar nuestra vida.
Ten Misericordia de nosotros y danos la Luz de tu Gracia
que nos libera de la oscuridad del pecado,
y que nos da fortaleza frente a nuestras debilidades.
¡Necesitamos fuertemente Tu Luz, que nos anima
a seguir avanzando en la vida con esperanza y alegría!
Te pedimos, Dios Padre Bueno, que tu Espíritu
nos sane todas nuestras cegueras interiores,
y ábrenos Tú, el camino a la Luz de tu Presencia.
¡Gracias por el don de la Fe que Tú nos has dado!
Aumenta, Tú Dios nuestro, nuestra fe que nos alienta,
y ayúdanos aprovechar bien todos los momentos
que Tú nos ofreces de conversión a Ti, y a tu Amor,
a lo largo de nuestra vida y a través de tantas personas
que Tú pones en nuestro camino para guiarnos hasta Ti.
Que tu Palabra toque “los ojos” de nuestro corazón
para sentir y lograr ver la realidad que nos rodea
y a los hermanos más débiles y que más sufren,
y que necesitan de nuestra ayuda y consuelo.
Dios Padre Bueno, ábrenos nuestros ojos y mirada,
y cúranos las cegueras de nuestra indiferencia
para poder mirar los acontecimientos de la vida diaria,
mirándolos con el mismo amor que Tú lo haces,
y así lograr ver con claridad la realidad de nuestra sociedad
para poder mejorar el mundo que nos regalas para vivir. Amén.

PARA VIVIR ESTA SEMANA
(matrimonio, tres hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
¡Ay, si fuéramos capaces de quitarnos en muchas ocasiones la venda que tenemos en nuestros ojos! Tenemos la solución a nuestros problemas a nuestro lado, y resulta que por nuestra ceguera, damos vueltas y más vueltas, obsesionados con nuestras cosas, mirándonos el ombligo, regodeándonos en nuestra pena, en nuestro enfado por que nada sale como debería...y nos convertimos en ciegos, pero además, ceporros, por que hemos experimentado que eso no soluciona las cosas, sino que las empeora.
Ya lo hemos comentado alguna vez, pero este Domingo, viene a colación el ejemplo de la bicicleta y su dinamo, para dar luz. ¿Os acordáis? Si damos pedales, o sea, si comenzamos a amar, a salir de nosotros mismos, a intentar hacer más feliz al otro, aunque sea a tu hermano, a tu madre, a los que ves todos los días... pues bien, si intentas servirlos, esa oscuridad que tenías, se convierte en una luz que te hace sentirte feliz y ver las cosas mucho más claras. ¿Cuales pueden ser esas oscuridades? Pues cualquier situación de incomprensión, de sentirte rechazado, de no ver clara la salida de un problema, alguien que habla mal de ti, un dolor físico o mental (como la muerte de un ser querido), un problema laboral o económico... Cuando estamos debiluchos de salud, nos vacunamos o tomamos unas vitaminas para que cuando llegue la enfermedad podamos superarla. Pues bien, eso tendríamos que hacer cuando vemos que nos vamos a enfrentar a situaciones complicadas, amar con más fuerza, para estar más cerca de Dios y con la Luz bien encendida para discernir mejor lo que nos lleva al pozo o lo que de verdad merece la pena. Bueno, a dar pedales se ha dicho, ¿no? Ánimo.

Publicado por Ciudad Redonda


WebJCP | Abril 2007