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MISIONEROS EN CAMINO: IX Domingo del T.O. (Mt 7, 21-27) - Ciclo A: Liturgia, Reflexiones, Exégesis y Oración
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jueves, 3 de marzo de 2011

IX Domingo del T.O. (Mt 7, 21-27) - Ciclo A: Liturgia, Reflexiones, Exégesis y Oración


Publicado por DABAR

Así o asá

Y vaya contubernio las lecturas de hoy. En Deuteronomio: “ bendición si escuchamos y ponemos por obra, maldición si no escuchamos y perseguimos dioses extranjeros”; en Romanos, según San Pablo: “el hombre es justificado pero no por las obras de la ley, sino por la fe”; en Mateo: “el que escucha y pone en práctica, tío sabio, y el que no … necio entre los necios”. ¿Contubernio? Ya sabemos que no. Pero a veces lo olvidamos. O sea… la cosa está en darse cuenta, supongo, de que los vientos soplan, la lluvia cae (siempre hacia abajo) y los ríos se acaban saliendo (siempre por los lados). Y esto para todos igual. Las casas se rompen… o no. Y en esto está la diferencia.
En realidad y afortunadamente tanto Deuteronomio, Pablo en sus Romanos y Jesús por boca de Mateo dicen lo mismo. O eso creo yo. La cosa está en vivir así o asá.
Vivir así: dícese del existir pensando que nosotros decidimos lo que es santo, qué o quién alcanza categoría divina y merece nuestra adoración (dinero, prestigio, apariencia, miedo,indiferencia, adicciones varias…cada cual sus dioses de barro)cómo y de qué manera las cosas y/o personas y/o situaciones son buenas buenísimas para nosotros y qué otras no. Dícese de la existencia dedicada a los ismos - consumismo, pasotismo, ateísmo, organismo (Uy! este no), egoísmo (este sí),egocentrismo, nego-tivismo… y puede seguir usted mismo su lista de ismos. Dícese de la vida vivida en blanco y negro, con la rigidez mortuoria anticipada de creer que me compro la salvación y la felicidad eternas a base de cumplir preceptos, incluidos preceptos religiososísimos (ya ven…, otro ismo). Dícese también de la imprudencia de construir en arena (ya lo decía el cuento de los tres cerditos, en arena… y con paja. Mal rollo) Dícese de vivir sin propósito, sin esperanza, sin alegría, sin abrazos, sin banda sonora, sin chistes, sin problemas, sin lágrimas, sin esfuerzo, sin gracia, sin ecualizador, sin… equanon (éste no sé muy qué significa pero suena muy bien). Dícese de vivir creyendo que el mundo empieza y termina en nosotros mismos, que los demás son algo que podemos usar para nuestro beneficio o satisfacción, que Dios ha de complacernos y cumplir nuestros planes. Más o menos.
Vivir asá: Dícese “Sé la roca de mi refugio, Señor” (esto dícese en el salmo de hoy) Dícese de la vida viva, de la confianza , de la fuerza de la oración humilde y prudente, la que no tienta el poder de Dios, de la alegría gratis, de la convicción del alma que descansa en la certeza del amor de Dios, de la vida fraterna y solidaria, de la templanza de carácter forjado al calor del abrazo de Dios, de la vida vivida con fe (la fe que se vive en lo cotidiano, en las pequeñas o grandes obras compasivas, de misericordia). Dícese de la vida en libertad, y no en el cautiverio del miedo, de la tristeza, de la ira, de la violencia, de la injusticia, de las modas, de las tics…) Dícese de la casa construida sobre roca, de las que no se hunden, quizás tenga goteras por la lluvia cuando es persistente (todos lloramos a veces, hasta los tejados), quizás tenga grietas por las embestidas del viento (hay huracanes y tsunamis vitales que te tambalean hasta los cimientos), quizás a menudo se inunde por el desbordamiento del río ( cuántas veces nos sentimos desbordados por las situaciones)… pero dícese que la casa no se hunde y el sol la acaba secando. No podemos combatir la meteorología…, como mucho, y no siempre con acierto, predecirla (de esto hablamos otro día), pero lo que sí podemos, PODEMOS, es decidir cómo construimos nuestra casa, qué materiales elegimos para edificarla, en qué lugar habitamos, cuánto de hondos y firmes son los sótanos, cuántas puertas y ventanas… Ánimo.

ANA IZQUIERDO
ana@dabar.net



DIOS HABLA

DEUTERONOMIO 11,18.26-28. 32
Moisés habló al pueblo, diciendo: «Meteos estas palabras mías en el corazón y en el alma, atadlas a la muñeca como un signo, ponedlas de señal en vuestra frente. Mirad: Hoy os pongo delante bendición y maldición; la bendición, si escucháis los preceptos del Señor, vuestro Dios, que yo os mando hoy; la maldición, si no escucháis los preceptos del Señor, vuestro Dios, y os desviáis del camino que hoy os marco, yendo detrás de dioses extranjeros, que no habíais conocido. Pondréis por obra todos los mandatos y decretos que yo os promulgo hoy».

ROMANOS 3,21-25a.28
Hermanos: Ahora, la justicia de Dios, atestiguada por la Ley y los profetas, se ha manifestado independientemente de la Ley. Por la fe en Jesucristo viene la justicia de Dios a todos los que creen, sin distinción alguna. Pues todos pecaron y todos están privados de la gloria de Dios, y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención de Cristo Jesús, a quien Dios constituyó sacrificio de propiciación mediante la fe en su sangre. Sostenemos, pues, que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la Ley.

MATEO 7,21-27
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Aquel día, muchos dirán: “Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?” Yo entonces les declararé: “Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados”. El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente».



EXEGESIS

PRIMERA LECTURA

En el Antiguo Testamento está profundamente arraigada la doctrina de la retribución, asociada a los bienes de este mundo como consecuencia del bien obrar, o a los males más terribles como secuela necesaria del mal obrar.
El problema surge, y el Eclesiastés y el libro de Job sobre todo lo plantean con crudeza, cuando se hacen eco de la experiencia de cualquier persona avisada: ‘Los buenos pueden fracasar estrepitosamente, mientras contemplamos cómo los malvados triunfan y lo pasan bien’.
Así se han leído muchas veces los libros bíblicos que plantean el camino de la ley o del incumplimiento de la misma. Así se leen as amenazas de los profetas y sus inadvertencias. Y de la misma manera se refuerza la invitación a la conversión, suscitando el deseo de volver a recobrar la salud, los bienes perdidos o a superar la ruina a que nos han avocado los pecados.
Todo ello son soluciones intermedias discutibles que solo provocan desorientación. También hoy –a veces inconscientemente- hacemos esa lectura de los acontecimientos, asociados al bien obrar o al pecado. Lo primero es importante por los bienes que nos trae; lo segundo es deleznable por las graves consecuencias que nos causará.
Así se ha entendido a veces toda la ley, bajo el esquema de un pacto de alianza entre humanos: quien guarda el pacto se beneficiará del premio de su aliado, pero provocará su ira en caso de quebrantarlo.
El texto de hoy puede muy bien sugerirnos una interpretación muy diversa. La ley es un regalo y un don de Dios. Esa es la bendición: la Ley. Así lo entenderán los últimos libros del A.T. La ley es sabiduría y santidad. Vivir en la ley es una gran bendición, Vivir fuera de la ley es una gran desgracia y una maldición.
Y la ley es estar con el Señor, confiar en él, jugar la vida de su parte. Ello no nos evitará ni las malas cosechas, ni las enfermedades ni me cambiará el carácter… pero yo no seré un maldito.
¡Qué bien lo dice el texto de Habacuc!
“Aunque la higuera no echa yemas y las viñas no tienen fruto,
aunque el olivo olvida su aceituna y los campos no dan cosechas,
aunque se acaban las ovejas del redil y no quedan vacas en el establo,
yo exultaré con el Señor, me gloriará en Dios, mi salvador”. (Hab 3, 17-18).
Y qué bien lo explica Jesús en el evangelio de hoy. No nos evitará ni la lluvia ni los vientos ni el desbordamiento de los ríos, la casa edificada sobre roca –‘el que cumple estas palabras mías- no se hunde.
Por ello mismo hay que pensar que tanto la ley como Jesús no nos hablan de que la bendición y maldición sean las consecuencias de obrar bien o mal, sino que quien obra el bien es él mismo una bendición (Sabiduría y sensatez, Prov.9,1ss). Y ser pecador es una desgracia (Necedad, estupidez, Prov 9,13ss).

TOMÁS RAMÍREZ
tomas@dabar.net


SEGUNDA LECTURA
Estas líneas son el comienzo de la segunda sección de la primera parte de Romanos que se extiende hasta el final del capítulo 8. Empiezan a presentar la situación del ser humano en Cristo, el salvado, en contraste con la situación de quien está fuera del mismo Cristo (Rm 1,18-3,20).

Pablo ha expuesto anteriormente cómo el ser humano por si mismo no tiene posibilidad de acceder a Dios, menos aún si se piensa que ese acceso es, en realidad, el convertirse en hijo de Dios.

Descrita esta situación con crudeza y más bien como hipótesis de lo que hubiera sido el ser humano abandona a si mismo – en realidad nunca lo ha estado – se pasa a a firmar la presente condición, descrita de muchas formas, de las cuales la primera es la comunicación de la justicia de Dios, o sea, la justificación.

Justicia de Dios no vindicativa ni retributiva, sino salvadora. Es algo muy distinto del atributo por el que Dios premia a los buenos y castiga a los malos. Para saber eso de Dios no hubiera hecho falta revelación sino sólo sentido común. “Justica de Dios” es la total coherencia de Dios consigo mismo en sus planes sobre la humanidad; es decir que el plan de salvación no es algo extrínseco – por así decir – debido a una benevolencia divina, algo más bien periférico. La salvación brota de la misma entraña de Dios, de su “fidelidad” a su forma de ser, a pesar de la respuesta humana muchas veces negativa y siempre incapaz. El que los seres humanos sean pecadores no es, esencialmente, que cometamos continuamente maldades, sino que no hay capacidad de establecer adecuadas relaciones con Dios desde nosotros mismos y que siempre hayamos de esperar la acercamiento de Dios.

De ahí que esta participación en la forma de ser de Dios haya de ser siempre por la fe y no por las obras. El único modo de entrar en contacto profundo con Dios es la adhesión incondicional y total al Señor Jesús, o sea, la fe. No intelectual, sino entrega persona y total.

La expiación del final del párrafo no es la satisfacción o el pago a un Dios enfadado mediante un sacrificio (teoría medieval de San Anselmo) sino una forma con raíces veterotestamentarias para indicar el contacto del ser humano con Dios , lo cual le consigue el perdón de sus pecados.

FEDERICO PASTOR
federico@dabar.net

EVANGELIO

1. Aclaraciones al texto
V.21 y 22 Señor. Aplicado a Jesús, este título va más allá de una invocación respetuosa; denota reconocimiento de la soberanía divina de Jesús.
V.22 Aquel día. Expresión bíblica para designar el final de los tiempos, cuando se entrará en la plenitud del Reino de los cielos. Expresión equivalente y también usada en el evangelio de Mateo: Día del Juicio.
V.23 Nunca os he conocido. Más exactamente: Nunca os conocí. El término malvados compendia un grupo de palabras del original griego, cuya traducción sería la de incumplidores de la ley.
V.24 El original griego introduce este versículo con la locución conjuntiva así pues, con el matiz de consecuencia y resumen de lo dicho con anterioridad.
Vs.24 y 26 Edificar sobre roca, edificar sobre arena. Referencias al dilema de dónde edificar en un terreno plagado de cauces de aguas estacionales: ubicación sobre prominencia rocosa, inalcanzable por las aguas del otoño, (alternativa prudente, sensata); ubicación en tierra de aluvión, junto al lecho del cauce estacional (alternativa necia, insensata, imprudente).

2. Texto
Final de las palabras de Jesús a los mismos alumnos de los cinco domingos anteriores, sentados en el suelo alrededor de él.
Un mismo verbo (hacer), traducido una vez por cumplir (v.21) y dos por poner en práctica (vs.24 y 26), rige y concadena estas palabras finales, que revelan en Jesús una autoridad que no tiene explicación desde parámetros exclusivamente humanos.
Vs.21-23. En un marco de juicio final, Jesús advierte a sus alumnos contra cualquier forma de adhesión a Él que no lleve aparejada el hacer (cumplir) la voluntad de su Padre que está en el cielo. El lacónico nunca os conocí en el final de los tiempos es un veredicto muy duro para quien había dado por supuesto el beneplácito de su Señor. La sola posibilidad de un veredicto así tuvo que producir una honda conmoción en los oyentes sentados alrededor de Jesús.
Vs.24-27. Parábola del alumno sensato e insensato. El alumno sensato edifica sobre roca: escucha y hace (pone en práctica) las palabras de Jesús; el insensato edifica sobre arena: escucha y no hace las palabras de Jesús. Hacer mis palabras se identifica, en el orden operativo, con hacer la voluntad de mi padre que está en el cielo. Indudablemente, Jesús habla con autoridad exclusivamente humana.

3. Comprensión actualizante
Durante cinco domingos hemos estado escuchando las palabras de Jesús. Hoy, estas palabras tocan a su fin en forma de aviso-recomendación a escuchar y poner en práctica.
Las palabras de Jesús son la Voluntad misma de Dios, explicada e interpretada por Jesús con autoridad divina.
El reconocimiento de la autoridad divina de Jesús no será un salvoconducto el día del Juicio Final, si no llega refrendado por el cumplimiento de la Voluntad de Dios en la línea expuesta por Jesús los domingos anteriores. A los cristianos, el día del Juicio nos examinarán de esa línea de conducta. Profesándonos cristianos adquirimos una responsabilidad que no tienen los que no se profesan cristianos.
Código de sensatez cristiana: escucha de la Palabra y práctica de la misma. Palabra y acción no son elementos aislados e independientes. Sed hacedores de la Palabra y no sólo oyentes que se hacen ilusiones (Santiago 1,22).

ALBERTO BENITO
alberto@dabar.net



NOTAS PARA LA HOMILIA

Justo cuando vamos a interrumpir con la Cuaresma la lectura del evangelio de San Mateo, terminamos también hoy el Sermón de la montaña. A estas alturas ya sabemos que el Reino de los Cielos tiene dos fases, dos claves interpretativas o dos dimensiones: la de abrazar la fe en Jesús y asumir su mensaje ya aquí en la vida temporal y la dimensión de entrada en la eternidad. Al contrario que otros momentos, en este pasaje se refiere al último día, ligado al día del juicio; lo sabemos por la expresión que introduce "aquel día". Y lo que Jesús trata de diferenciar en este momento de su sermón es la distancia que hay desde la palabra a los hechos. La expresión de decirle "Señor, Señor" es la que representa sólo a la palabra; es decir, el que nombra mucho a Jesús y dice pertenecer a él pero sus obras no le acompañan. Enfrente se sitúan los que hablan de Jesús y actúan como Jesús.

De este aviso no se libran ni los predicadores ni los apóstoles. Jesús habla de quienes han profetizado en su nombre, y en su nombre han echado demonios e, incluso, han hecho milagros en su nombre. Pues bien, éstos pueden ser rechazados en el día último porque no han puesto en práctica la palabra de Jesús, esa misma que ellos anunciaban y a la que invocaban para actuar en su nombre. Y desde este planteamiento, expone Jesús su enseñanza con una imagen plástica que todos pueden comprender y que está al alcance de todos.

Según ese planteamiento, el hombre va construyendo su propia vida y su propio futuro. Esa vida es como una casa. Si la casa tiene unos buenos cimientos es capaz de soportar muchas tempestades. Hablamos ahora de la dimensión temporal de la vida. Esa casa es la pertenencia a Jesús, la adhesión a él y a su mensaje. El devenir diario pone a prueba nuestro seguimieto de Jesucristo, su solidez y su veracidad. El que construye sin cimientos es el que tiene una adhesión superficial, de palabra fácil pero que no soporta los ataques más suaves y los cuestionamientos más elementales. Esto se expresa en la vivencia del mensaje de Jesús. El que vive según su enseñanza es el que mejor soporta los vendavales y las tempestades: ha cimentado su fe y su seguimiento sobre roca. El que no vive según los valores y la enseñanza de Jesús, ése no ha cimentado bien su casa; su seguimiento de Jesús se va a pique a la mínima. Así, quien vaya a entrar en el último día en el Reino de los Cielos puede verse aceptado si ha vivido según el mensaje de Jesús que ha conocido o verse rechazado si no ha vivido ese mensaje aunque lo haya predicado o lo haya invocado para obrar milagros.

La lectura del Deuteronomio nos hablaba de la libertad con que Dios ha dotado al ser humano: ante él están la bendición y la maldición. Es cada uno quien elige entre lo uno y lo otro. Dios nos enseña sus caminos, y el que los recorre halla la bendición. Ante la misma situación, el que los rechaza, está eligiendo la maldición. Así las cosas, no es de extrañar que el que sigue los caminos de la Palabra que nos ha traído Jesús, se sienta bendecido y feliz en esta vida, mientras que el que se ha apartado del camino de Jesús se vea, a menudo, pagando las consecuencias de sus propios excesos, de sus propios pecados.

JUAN SEGURA
juan@dabar.net




PARA CONSIDERAR Y REFLEXIONAR EN GRUPOS

No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos,
sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo
(Mt 7, 21)

Preguntas y cuestiones
A veces nuestro ser cristiano lo reducimos al ‘Señor, Señor’, cuando en realidad se trata de cumplir la voluntad del Padre, algo que ya ha sido revelado en su Hijo, pero que es necesario descubrirlo cada uno, aceptarlo y realizarlo. ¿Buscamos con sinceridad y honradez la voluntad del Padre para cada uno de nosotros?
‘No os conozco’. Sobrecoge esta expresión de Jesús. Es un aldabonazo para los que podemos sentirnos seguros, y una invitación a preguntarnos por la autenticidad de nuestra fe, abiertos buscando su voluntad, así como a reconocerla en nuestros semejantes.


PARA LA ORACION

Señor del amor y de la misericordia, bendice a tus hijos y abre sus oídos y su entendimiento a la Palabra de tu Hijo Jesús. Así, podrán hacer de ella su vida y su fe soportará las difíciles pruebas a que se ve sometida en esta vida temporal.
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Al presentarte la ofrenda de nuestra vida, te rogamos, Señor, que a los que te has manifestado por medio de tu Hijo, nacido para la salvación de todos, nos concedas la fortaleza necesaria para vivir según el Evangelio.
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En verdad es justo y necesario darte gracias, Padre bueno. Pues has realizado la obra de la Redención por medio de Jesucristo, tu Hijo, "para que todo el que crea en él tenga vida eterna". Por esa benevolencia tuya y por tu gran interés para con nosotros, cantamos tu grandeza con los ángeles y los santos.
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Alimentados con el pan de la vida eterna, haz que seamos cada día más los ciudadanos del Reino que Jesús quiso rescatar para ti.


LA MISA DE HOY

MONICIÓN DE ENTRADA
Al concluir el Sermón de la Montaña, Jesús nos enseñará en el evangelio de hoy que nuestra fe y nuestro seguimiento de él deben hundir sus paredes en sólidos cimientos. En efecto, nuestra fe se verá atacada a menudo en nuestra vida. Sólo resistirá el que la haya cimentado bien. Y ese cimiento no es otro que el hacer vida su Palabra. El Señor podrá rechazar en el último día a los superficiales que, aunque hayan invocado mucho su nombre, no hayan vivido, sin embargo, según el mensaje de Jesús. Que esta celebración nos ayude a saber si estamos haciendo vida el Evangelio que conocemos.

ACTO PENITENCIAL
-Tú, que pones ante nosotros aquello que nos hace felices. Señor, ten piedad.
-Tú, que nos das la libertad para elegir lo que es nuestra bendición. Cristo, ten piedad.
-Tú, que te preocupas de que tengamos una eternidad de felicidad. Señor, ten piedad.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
Es explícito el relator del libro del Deuteronomio para animar al pueblo a aprender a vivir según los caminos de Dios: meterse la palabra de Dios en el corazón y en el alma, atarla a la muñeca, ponerla de señal en la frente. Todo para que no perdamos la bendición con la que nos ha enriquecido.

SALMO RESPONSORIAL (Sal 30)
Sé la roca de mi refugio, Señor.
A ti, Señor, me acojo; no quede yo nunca defraudado; tú, que eres justo, ponme a salvo, inclina tu oído hacia mí; ven aprisa a librarme.
Sé la roca de mi refugio, Señor.
Sé la roca de mi refugio, un baluarte donde me salve, tú que eres mi roca y mi baluarte; por tu nombre dirígeme y guíame.
Sé la roca de mi refugio, Señor.
Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, sálvame por tu misericordia. Sed fuertes y valientes de corazón, los que esperáis en el Señor.
Sé la roca de mi refugio, Señor.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
Las otras dos lecturas de hoy nos hablan de las obras de nuestra fe. La fe nos lleva a las obras. Pero es la obra redentora la que ha obtenido la salvación a todos los pecadores. A esa salvación nos incorporamos por la fe. Así, las obras son consecuencia pero no causa de la salvación.

MONICIÓN A LA LECTURA EVANGÉLICA
San Mateo nos conduce hoy al final del Sermón de la Montaña. En él nos muestra la importancia de edificar nuestra fe en Jesús sobre un sólido fundamento. Puesta a prueba nuestra fe, no resistirá si su base es superficial o débil. Esa cimentación sólida sólo es posible haciendo vida el mensaje de Jesús; así, también, entraremos en el Reino de los Cielos.

ORACIÓN DE LOS FIELES
Al Padre que cuida de todos y se preocupa por todos dirigimos ahora nuestra humilde oración.
-Por la Iglesia de Jesús, para que siempre enseñe su mensaje de salvación a todos los hombres. Roguemos al Señor.
-Por los pastores de la Iglesia, para que vivan según la Palabra que enseñan. Roguemos al Señor.
-Por los que viven una fe superficial, sin cimientos; para que encuentren su solidez en la consonancia de vida. Roguemos al Señor.
-Por los que viven su fe en medio de persecuciones, que sepan de de ellos es el Reino de los cielos. Roguemos al Señor.
-Por los hombres que violan la libertad de países enteros, para que sepan que Dios no les ha dado ese derecho y se lo devuelvan a su pueblo. Roguemos al Señor.
-Por todos los que sufren, para que la Palabra de Dios les haga fuertes para salir adelante. Roguemos al Señor.
-Por todos nosotros, para que vivamos según el mensaje de Jesús que se nos ha dado a conocer. Roguemos al Señor.
Atiende, Padre, las súplicas que te presentamos en nuestras necesidades. Lo hacemos por medio de JCNS.

DESPEDIDA
Recordemos que nuestra fe estará bien cimentada sólo si la hacemos vida. Con esta intención, vayamos en paz.



CANTOS PARA LA CELEBRACION

Entrada. Cerca está el que trae el mensaje (disco “Ven y sígueme”); Juntos como hermanos; Día de fiesta en tu altar (disco “12 Canciones religiosas y litúrgicas para el siglo XXI”).
Salmo. LdS.
Aleluya. 2CLN-E 3.
Ofertorio. Llevemos al Señor (disco “16 Cantos para la Misa”); Te ofrecemos, Señor (de Palazón, 2CLN-H 8); Donde moras, Señor (disco “15 nuevos cantos sobre Jesucristo”, de Erdozáin).
Santo. 1CLN-I 2.
Comunión. Tú has venido a la orilla; Tú, Señor, me llamas; El Señor nos ha reunido junto a Él (de Kairoi); El Señor es mi pastor (de Gelineau).
Final. Anunciaremos tu reino.



Director: José Ángel Fuertes Sancho •Paricio Frontiñán, s/n• Tlf 976458529 Fax 976439635 • 50004 ZARAGOZA
Tlf. del Evangelio: 976.44.45.46 - Página web: www.dabar.net - Correo-e: dabar@dabar.net


WebJCP | Abril 2007