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MISIONEROS EN CAMINO: CATEQUESIS: IV Domingo de Cuaresma (Jn 9,1-41) - Ciclo A: El Señor nos salva
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jueves, 31 de marzo de 2011

CATEQUESIS: IV Domingo de Cuaresma (Jn 9,1-41) - Ciclo A: El Señor nos salva


Publicado por Catequistas.org

1. Lecturas de la palabra de Dios

La salvación sólo viene por Jesús. El vino a la tierra como reparador del pecado de Adán y de todos los pecados de la humanidad. Por eso es importante entender cualquier fragmento de la Sda. Escritura a la luz de este gran principio teológico

Primera lectura: 1 Samuel 16. 1 y 6-7

“El Señor dijo a Samuel: "¿Hasta cuándo vas a estar lamentándote por Saúl, si yo lo he rechazado para que no reine más sobre Israel? ¡Llena tu frasco de aceite y parte! Yo te envío a Jesé, el de Belén, porque he visto entre sus hijos al que quiero como rey".
Samuel respondió: "¿Cómo voy a ir? Si se entera Saúl, me matará".
Pero el Señor replicó: "Llevarás contigo una ternera y dirás: ‘Vengo a ofrecer un sacrificio al Señor’. Invitarás a Jesé al sacrificio, y yo te indicaré lo que debes hacer: tú me ungirás al que yo te diga".
Samuel hizo lo que el Señor le había dicho. Cuando llegó a Belén, los ancianos de la ciudad salieron a su encuentro muy atemorizados y le dijeron: "¿Vienes en son de paz, vidente?".
"Sí, respondió él; vengo a ofrecer un sacrificio al Señor. Purifíquense y vengan conmigo al sacrificio". Luego purificó a Jesé y a sus hijos y los invitó al sacrificio. Cuando ellos se presentaron, Samuel vio a Eliab y pensó: "Seguro que el Señor tiene ante él a su ungido".

Pero el Señor dijo a Samuel: "No te fijes en su aspecto ni en lo elevado de su estatura, porque yo lo he descartado. Dios no mira como mira el hombre; porque el hombre ve las apariencias, pero Dios ve el corazón".





Lectura Segunda: Efesios 5. 8-14



San Pablo recuerda a los Efesio que han sido elegidos por Dios para formar un nuevo pueblo, el Pueblo de la Alianza Nueva. Despierta tú que duermes, que ha nacido una nueva humanidad.

“En otro tiempo fuisteis tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor. Vivid como hijos de la luz; pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad.
Examinad qué es lo que agrada al Señor y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, antes bien, denunciadlas.
Cierto que ya sólo el mencionar las cosas que hacen ocultamente da vergüenza; pero, al ser denunciadas, se manifiestan a la luz.
Pues todo lo que queda manifiesto es luz. Por eso se dice: Despierta tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te iluminará Cristo”.




Tercera Lectura: Juan 9. 1-41




“En aquel tiempo vio Jesús, al pasar, a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos: "Rabbí, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?"
Respondió Jesús: "Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios. Tenemos que trabajar en las obras del que me ha enviado mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo."
Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, y untó con el barro los ojos del ciego y le dijo: "Vete, lávate en la piscina de Siloé" (que quiere decir Enviado). El fue, se lavó y volvió ya viendo.
Los vecinos y los que solían verle antes, pues era mendigo, decían: "¿No es éste el que se sentaba para mendigar?"
Unos decían: "Es él". "No, decían otros, sino que es uno que se le parece." Pero él decía: "Soy yo."
Le dijeron entonces: "¿Cómo, pues, se te han abierto los ojos?"
El respondió: "Ese hombre que se llama Jesús, hizo barro, me untó los ojos y me dijo: "Vete a Siloé y lávate." Yo fui, me lavé y vi."
Ellos le dijeron: "¿Dónde está ése?" El respondió: "No lo sé."
Llevan donde los fariseos al que antes era ciego. Pero era sábado el día en que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. Los fariseos a su vez le preguntaron cómo había recobrado la vista.
El les dijo: "Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo."
Algunos fariseos decían: "Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado." Otros decían: "Pero, ¿cómo puede un pecador realizar semejantes señales?" Y había disensión entre ellos.
Entonces le dicen otra vez al ciego: "¿Y tú qué dices de él, ya que te ha abierto los ojos?" El respondió: "Que es un profeta."
No creyeron los judíos que aquel hombre hubiera sido ciego, hasta que llamaron a los padres del que había recobrado la vista y les preguntaron: "¿Es éste vuestro hijo, el que decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?"
Sus padres respondieron: "Nosotros sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego. Pero, cómo ve ahora, no lo sabemos; ni quién le ha abierto los ojos, eso nosotros no lo sabemos. Preguntad a él; edad tiene; puede hablar por cuenta de sí mismo."
Sus padres decían esto por miedo por los judíos, pues los judíos se habían puesto ya de acuerdo en que, si alguno le reconocía como Cristo, quedara excluido de la sinagoga. Por eso dijeron sus padres: "Edad tiene; preguntad a él."
Le llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: "Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador."
Les respondió: "Si es un pecador, no lo sé. Sólo sé una cosa: que era ciego y ahora veo."
Le dijeron entonces: "¿Qué hizo contigo? ¿Cómo te abrió los ojos?"
El replicó: "Os lo he dicho ya, y no me habéis escuchado. ¿Por qué queréis oírlo otra vez? ¿Es qué queréis también vosotros haceros discípulos suyos?"
Ellos le llenaron de injurias y le dijeron: "Tú eres discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios; pero ése no sabemos de dónde es."
El hombre les respondió: "Eso es lo extraño: que vosotros no sepáis de dónde es y que me haya abierto a mí los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores; mas, si uno es religioso y cumple su voluntad, a ése le escucha.
Jamás se ha oído decir que alguien haya abierto los ojos de un ciego de nacimiento. Si éste no viniera de Dios, no podría hacer nada."
Ellos le respondieron: "Has nacido todo lleno de pecado ¿y nos das lecciones a nosotros?" Y le echaron fuera.
Jesús se enteró de que le habían echado fuera y, encontrándose con él, le dijo: "¿Tú crees en el Hijo del hombre?"
El respondió: "¿Y quién es, Señor, para que crea en él?"
Jesús le dijo: "Le has visto; el que está hablando contigo, ése es."
El entonces dijo: "Creo, Señor." Y se postró ante él.
Y dijo Jesús: "Para un juicio he venido a este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, se vuelvan ciegos."
Algunos fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron: "Es que también nosotros somos ciegos?"
Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; pero, como decís: "Vemos" vuestro pecado permanece en vosotros.”


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Comentario

El milagro del ciego, y también el coloquio que mantienen con él los fariseos en busca de datos para ir contra Jesús, es una de las páginas más hermosas que hay en el texto de Juan. Cualquiera que no esté ciego del alma se rinde ante alguien que cura a un ciego de cuerpo.

Este milagro tiene varias características: una vez más fue realizado en sábado, en contra de las tradiciones rigoristas del os fariseos. Se hace sobre alguien a quien conoce todo el pueblo, pues vivía de pedir limosnas a la puerta del templo. Consigue que el ciego diga verdades contundentes que muchas gentes sencillas pensaban y no se atrevían a decir.

Todo comenzó ante una pregunta de los discípulos al ver a un ciego de nacimiento en el Templo."Le preguntaron sus discípulos: Rabbí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?". La Escritura relacionaba el dolor, la enfermedad y la muerte con el pecado. Jesús quiso con este espectacular milagro desautorizar semejante prejuicio popular. La enseñanza de Jesús también fue contundente: "Respondió Jesús: Ni pecó éste ni sus padres, sino que eso ha ocurrido para que las obras de Dios se manifiesten en él".

Jesús aprovechó para dejar las cosas claras, repitiendo que "es necesario que nosotros hagamos las obras del que nos ha enviado mientras es de día, pues llega la noche cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo soy luz del mundo"(Jn). El término día en la boca de Jesús alude al tiempo en el que su permanencia entre los hombres se convierte en tiempo de luz y de salvación. Luego vendrá la noche, cuando su muerte llegue. Entonces vendrá un tiempo de desconcierto y de lágrimas. Jesús recomienda que se preparen sus seguidores para cuando lleguen los días oscuros.

Jesús hizo una interesante alusión a la pequeñez de los hombres y la sencillez de las cosas. Pensó tal ven en Adán, hecho de lodo de la tierra, y "escupió en el suelo, hizo lodo con la saliva, aplicó lodo en sus ojos y le dijo: Anda, lávate en la piscina de Siloé”. La obediencia tuvo un premió: la curación de la ceguera, del mismo modo que la desobediencia de Adán tuvo un castigo: la pérdida de la luz.

Por otra parte, al hacer lodo en sábado, que equivale a trabajar, sugiere que Jesús les dice a los que le observan y a los que van a preguntar al ciego, que El es “Señor del sábado”, que está por encima de las leyes de Moisés y que su vida y sus gestos anuncian una nueva época en la Historia del pueblo de Dios.

El ciego no sabía quién era el que le manchó su cara con aquel barro misterioso. Cuando lo supo adoptó una postura de defensa agresiva ante los fariseos y tuvo la suerte de ser expulsado de la sinagoga, ser “echado fuera”.

El ciego decía a todos: Si soy yo, me dijo lávate, me lavé y veo. Si este hombre fuera pecador, no podría hacer nada de lo que hace. Es un profeta… Desde que el mundo es mundo nadie hace lo que este hombre- Este hombre viene de Dios

La curación del ciego no fue un milagro más de Jesús. Fue un desafió en el corazón de la ciudad santa. Fue un gesto portentoso que suscitó una reacción violenta en sus enemigos. La tensión terminó como termina el relato de Juan. Al aludir Jesús a que había otros ciegos que no querían ver y que su pecado era muy grande, los fariseos le desafiaron: ¿Acaso, nosotros somos también ciegos? Y se suscitó la tremenda respuesta de Jesús: “Si fuerais ciegos no tendríais pecado. Pero como andáis diciendo que veis, vuestro pecado está dentro de vosotros”

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La ceguera de los judíos y de los pecadores es como la del ciego. Sólo si Jesús dice: “Vete y lávate”, y se le obedece, se puede curar y llegar a la luz. Eso supone humildad como el ciego: Fue, se lavó o volvió viendo. Todo lo contrario de los fariseos que le decía: Da gloria a Dios: nosotros sabemos que ese que te ha curado en sábado es un pecador

La respuesta del ciego es una confesión agradecida de su salvador: “Si es un pecador yo no lo sé. Sólo sé una cosa: que yo era ciego y ahora veo. El ciego, que ya no sólo tiene la vista de los ojos, sino que está poseído por una luz misteriosa en el alma, les formula una lección de teología sublime: “Esto es precisamente lo admirable, que vosotros no sepáis de dónde es y que me abriera los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino que, si uno honra a Dios y hace su voluntad, a éste le escucha Dios. Jamás se ha oído decir que alguien haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento. Si ése no fuera de Dios no hubiera podido hacer nada".

El discurso del ciego que ahora ve está lleno de lógica y de fe. Todos los pasos de su razonamiento son coherentes. El que no los acepta es porque está ciego de malicia y de rencor; es por que no quiere ver.

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La luz de Jesús era para el ciego más fuerte la luz recién estrenada en sus ojos. El había sido objeto de una elección divina y debía ser fiel a ella. Era ya más fuerte que sus padres, los cuales no quisieron comprometer confesando la grandeza misteriosa del curador de su jo: “Edad tiene. Preguntádselo a él”

El ciego se fue de la sinagoga lleno de confusión y dolor por haber sido excomulgado, expulsado de la familia judía, como pena de haber sido defensor valiente de Jesús. Pero seguramente quedó lleno de alegría y de confianza en quien la había devuelto la luz de los ojos. Es maravillosa la conclusión del relato:

"Oyó Jesús que lo habían echado fuera, y encontrándose con él le dijo: ¿Crees tú en el Hijo del Hombre? El respondió: ¿Y quién es, Señor, para que crea en él? Le dijo Jesús: Lo has visto; el que habla contigo, ése es. Y él exclamó: Creo, Señor. Y se postró ante Él.

Uno de los primeros cristianos nació a la luz de la fe así: invitado por Jesús, recién salido de la sinagoga, en donde no le había dado la luz. DEsde entonces, con toda seguridad, como pasaría a lo lar de miles de años con todos los seguidores de Jesús. El ciego vivió en la luz. Comenzó a ver las cosas con el cuerpo y con el alma. Supo que Dios tiene misericordia de los hombres. Supo que ese hombre que le untó de barro los ojos era el Hijo del hombre profetizado por Daniel, que Jesús era el Mesías, y que para él comenzaba una nueva vida en una nueva Iglesia o reunión de los seguidores del Salvador.


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3. Modelo de Catequesis

1. Experiencia

Preguntando a algún ciego como “ve” él las cosas desde su oscuridad corporal, se pueden los alumnos o catequizandos hacer idea de lo que es un ciego. Pueden acaso entender lo que tuvo que ser para el ciego su curación y lo que tuvo que pasar por su mente y por su corazón .
Si es fácil y asequible algunos miembros del grupo puede hacer unas preguntas a un ciego y luego relatar sus impresiones a los demás. Si no es fácil es bueno simula una ceguera y realizar algunas tareas (andar, tocar, escribir, moverse) con los ojos cerrados

2. Reflexión

El educador de la fe puede hacer que el grupo perfile una tipología de cegueras: ceguera corporal, ceguera cultural, ceguera estética, ceguera moral o espiritual, ceguera por amor, ceguera por odio
Y puede resaltar lo importante que saber ver en todo lo contrario a esas cegueras presentadas.
Puede entonces formular una reflexión personal sobre lo que sentí el ciego del evangelio antes y después de recobrar la vista.

3. Acción

Un trabajo en grupo puede resultar interesante. Cada grupo puede hacer un cuadro sobre como se ve las cosas un hombre concreto s) desde el amor o desde el odio, b) desde la ilusión o desde la desesperación, c) desde la claridad de ideas o desde el desconcierto, d) desde la amistad o desde la soledad. Cada uno puede pensar, elegir y comentar una perspectiva humana
Luego de preparado el cuadro para exponer ante los demás lo pone a disposición de todos o lo expone por escrito para que quede uno o dos días para observación de los demás.

4 Colaboración

La colaboración puede esta vez ir por el camino de la experiencia. Formular tres perspectivas: por ejemplo, un programa de un partido político, un personaje público o una noticia de prensa. Realizar una encuesta a tres personas: una de edad, un niño y uno joven o una joven, y se anotan sus ideas o propuestas.
Luego se propone la misma cuestión a uno que trate de situarse desde la perspectiva de un ciego de nacimiento, antes y después de haber recobrado milagrosamente la vista.

5. Interiorización

Recitar una plegaria en forma de salmo compuesto por todos, al estilo del Himno de los tres jóvenes en el horno. Se puede entregar una copia de este fragmento de libro de Daniel y que cada uno prepare un fragmento por juntar a los demás y constituirlo en una plegaria del grupo.
Enseñar a pedir la luz para diversas cosas de la vida, sobre todo para ver las cosas de Dios: caridad, oración, valores espirituales


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4. Ejercicios para la catequesis

- De Pequeños

- Dramatizar la escena del ciego. Primero se narra brevemente. 2ª se reparten los personajes, de manera muy amplia (se pueden introducir nuevos personajes. Se escenifica. El profesor o catequista va señalando las enseñazas de cada paso de la representación

De Medianos

Preparar un concurso de “representaciones gráficas del hecho milagroso. El tema será realizar individualmente o por grupos un cuadro ( o un dibujo) pero añadiendo un boceto o plano del gráfico justificando personajes, colores , detalles, figuras.
Previamente se lee detenidamente el texto y se pone como objetivo claro el lograr que cada rasgo o cada objeto que se ponga tenga un significado muy preciso


- De Mayores y Preadolescentes

Buscar los milagros de Jesús sobre ciegos y hacer un cuadro comparativo de los rasgos que acontecen en cada uno de ellos. Resaltar los original del que se toma como referencia en la presenta jornada dominical

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Complementos para la reflexión

Términos del Diccionario de Catequesis.

Ciego, Luz divina, Gracia, Divinidad de Jesús, Fariseos,

Milagro, Mesías, Señor del sábado, Sábado judío, Fiesta, Curación,


Libros interesantes

El ciego de nacimiento. Martin Pavia y Antonio Carlos Ambrosio. Madrid. San Pablo 2003

¿Crees en el hijo del hombre?: Para renovar nuestro camino de fe con el ciego de nacimiento. Dionigi Tettamanzi. Valencia. Comercial Editora de Publicaciones. 2006

Los milagros de Jesús; perspectivas metodológicas plurales. Rabel Aguirre Navarra. Verbo Divino. 2002

Los milagro de Jesús. Symons Roberts. Barcelona. Ed. Folio 2006


WebJCP | Abril 2007