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MISIONEROS EN CAMINO: Reflexiones para el Domingo del Cuerpo y Sangre de Cristo - C / 6 de junio del 2010
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sábado, 5 de junio de 2010

Reflexiones para el Domingo del Cuerpo y Sangre de Cristo - C / 6 de junio del 2010


Publicado por Iglesia que Camina

UN CUERPO QUE SE HACE PAN

El amor es creativo. El amor no se queda haciendo lo de siempre, cada día busca maneras nuevas de manifestarse y revelarse. La creatividad de Dios es infinita. Del barro hizo a la pareja humana y siendo Dios hace naturaleza humana. Ahora, una nueva creatividad. ¿Cómo seguir quedándose en medio de nosotros? ¿Cómo servirnos cada día? Una nueva creatividad del corazón de Dios: “Se hizo pan.” Transformó su cuerpo en pan, pero no en un pan que algunos acaparase sino un pan que pudiera darse y compartirse diariamente a todos sin mirar la facha de los que le comerían, se hizo “Eucaristía”. Milagros del amor. Milagros del corazón.

Lo curioso es por qué en el pan. Pienso que sencillamente por una cosa muy sencilla. El pan es lo más esencial en la vida de cada persona. El pan se come en todas las mesas y lo comen todos. No todos se pueden dar el lujo de una buena “chuleta” o un buen “churrasco”, pero todos tienen derecho a comer, al menos, un pedazo de pan.

Aquí me viene a la mente un chiste que me enviaron hace poco por Internet. Dicen que San Pedro estaba recibiendo a la gente en la puerta del cielo. Unos entraban, a otros los excluía. Pero se dio cuenta de que en el piso alguien hizo un agujero y por allí se subían y colaban los que él excluía. Se quejó ante su Hijo Jesús: “No entiendo qué está pasando.” Jesús le contestó: “Tranquilo, viejo, son cosas de mamá.” Aquí también habría que decir: no entiendo lo que está sucediendo con estas facilidades de Dios. La respuesta pudiera ser ahora la siguiente: “Tranquilos amigos, son cosas de mi Hijo.”

Por eso comulgar ese “Cuerpo hecho pan” es una manera de hacernos comunión con el Hijo y con el Padre en el Espíritu Santo, pero también es una manera de hacernos nosotros comunión con todos nuestros hermanos. La comunión de cada día o de cada domingo debiera despertar en nosotros “esa creatividad del amor” para que no falte pan en ninguna mesa de mis hermanos. Como dice Benedicto XVI en su Encíclica “Dios es caridad”: “En la comunidad de los creyentes no debe haber una forma de pobreza en la que se niegue a alguien los bienes necesario para una vida decorosa.” (20) O aquel otro texto: “En la Iglesia misma como familia, ninguno de sus miembros sufra por encontrarse en necesidad” (25 b) “En esta familia de Dios en el mundo no debe haber nadie que sufra por falta de lo necesario.” (25 a) ¿Será todo esto verdad?




CARÁCTER NUPCIAL DE LA EUCARISTÍA

Con frecuencia privatizamos demasiado la Eucaristía: “Mi misa, mi comunión, mi Diosito.” Todo para mí y sólo para mí. En realidad, la Eucaristía tiene un carácter profundamente nupcial. Es comunión de alianza, es sacramento de alianza de Dios con el hombre. “Esta es la nueva y eterna alianza” decimos en la consagración. Por tanto, es establecer una relación con los demás de “alianza”, de “comunión”. El amor de los esposos debiera servirnos para comprender la Eucaristía. Los esposos debieran comprender su amor desde la Eucaristía. Son el uno para el otro, aquí no puede haber posesión de nadie, ni dominio de nadie, ni egoísmo de nadie. El uno vive para el otro, el uno se da al otro y se da entero y no a medias. El darse a medias es un amor a medias. Y un amor a medias no es amor.

Por eso la Eucaristía, la comunión frecuente de los dos, debiera ser la mejor fuente de avivar, fortalecer su amor mutuo. El matrimonio se puede celebrar fuera de la Eucaristía, pero la Iglesia recomienda se celebra dentro de la Misa porque mutuamente se implican. Pero no bastaría la Misa y la comunión del día de la Boda, debiera ser como esa fuente a la que acuden cada día o cada semana a renovar el amor primero ya más maduro del día de la Boda. No se trata de algo piadoso, se trata de tomar en serio su amor de esposos, para amarse mejor y también para que su amor pueda luego servir de signo y revelación de la Eucaristía. El amor de los esposos es un “amor eucarístico”. ¿Lo entenderán así los esposos?

Un matrimonio sin Eucaristía corre el peligro de empobrecerse. Una Eucaristía sin el amor profundo e indisoluble de los esposos perdería una de sus mejores manifestaciones en la Iglesia. La Misa y la Comunión no puede ser un mandamiento para los esposos, sino una exigencia que brota de la naturaleza misma de su amor y de su matrimonio.





EUCARISTÍA Y LA UNIDAD
Y UNIVERSALIDAD DE LA IGLESIA

La Eucaristía es el pan de la unidad, pero también el “pan de la pluralidad y universalidad”. Un solo pan, un solo Cuerpo, pero muchos granos y muchos miembros. Es el mejor símbolo de la Iglesia. Una sola Iglesia, pero dentro de la pluralidad de personas, pluralidad de carismas, pluralidad de Movimientos, de instituciones. Tan malo es quedarse sólo con lo de la unidad como quedarse solo con la pluralidad. Ambas realidades son necesarias y complementarias.

Esto crea tensiones dentro de la Iglesia porque mientras algunos prefieren una unidad que sea uniformidad, otros hablan de pluralidad en la dispersión.

La unidad significa que todos pertenecemos a una misma Iglesia y no que cada uno cree su propio Iglesia, lo cual terminaría en pluralidad de sectas.

La pluralidad significa que todos somos distintos, que cada uno tiene su propio carisma, su propia cultura. La Iglesia es una orquesta, una partitura con distintas notas, unos instrumentos musicales cada uno con su propio tono, pero antes de interpretar cualquier pieza musical tratar de sintonizar, afinar los instrumentos. Así es también la Iglesia. Cada uno es un instrumento del Reino de Dios en la Iglesia y cada uno tiene un sonido diferente. Cada uno interpreta la partitura musical, pero todos bajo un Director de Orquesta. Este Director de Orquesta de las distintas notas musicales de la gracia, se llama fundamentalmente el Espíritu Santo y como elemento visible y representativo el Papa a nivel de toda la Iglesia, y el Obispo a nivel de su Diócesis. Tampoco las Diócesis pueden ser orquestas de modo que desafinen con la gran orquesta eclesial. Cada Pastor puede tener su estilo, pero un estilo que responda a la armonía de toda la Iglesia. Mucho dependerá del Director, pero también de cada uno de los músicos porque si cada uno desentona tendremos una Iglesia que también desafina.





ESPOSOS QUE ESTAN JUNTOS

Estar juntos no es estar el uno al lado del otro.
Estar juntos es mirar los dos en la misma dirección.
Estar juntos es pensar los dos juntos.
Estar juntos es planificar la vida juntos.
Estar juntos es tomar decisiones los dos juntos.
Estar juntos es revisar nuestra vida juntos.
Estar juntos es rectificar nuestra vida juntos.
Estar juntos es saber que también el otro piensa.
Estar juntos es saber que también el otro tiene sentimientos.
Estar juntos es saber que somos diferentes, pero podemos vivir en armonía juntos.
Estar juntos es preocuparnos el uno por el otro.
Estar juntos es sufrir cuando el otro sufre.
Estar juntos es alegrarnos con las alegrías del otro.
Estar juntos es comprender amorosamente al otro.
Estar juntos es hacerle sentirse mejor al otro.
Estar juntos es reconocer y alegrarnos con los triunfos del otro.
Estar juntos es animar al que se está desanimando.
Estar juntos es sembrar esperanzas en el otro.
Estar juntos es escuchar la vida del otro.
Estar juntos es escuchar el corazón del otro.
Estar juntos es levantar al otro que se ha caído.
Estar juntos es llenar la soledad del otro.
Estar juntos no es fusionarnos los dos sino respetar nuestras individualidades.
Estar juntos es respetar los espacios de cada uno.
Estar juntos es respetar los silencios del otro.
Estar juntos es respetar el ritmo de cada uno.
Estar juntos es hacer el camino juntos.
Estar juntos es soñar los dos con la misma meta.
Estar juntos es planificar el fin de semana juntos.
Estar juntos es escuchar música juntos, ir al teatro juntos.
Estar juntos es respetar la libertad del otro.
Estar juntos es pensar que el otro se lo merece todo.
Estar juntos es tocar instrumentos distintos, pero una misma partitura.








“NO TE RINDAS”

“No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros, y destapar el cielo.” (Mario Benedetti)

“La vida es eso”: Para muchos la vida como un lago en vez de un río que va cantando su canción haciendo sonar las cuerdas de las piedras del camino. Las piedras estorban, pero son las que hacen escuchar la canción del agua. Por eso mismo, la vida no es un estanque, remanso tranquilo.

“Continuar el viaje”: La vida es eso. Es caminar, es hacer camino, es estar continuamente de viaje. La vida es peregrinar escapando de un pasado y buscando un futuro. Que hay cansancios, los hay. También el peregrino se cansa pero no renuncia al camino.

“Perseguir tus sueños”: Pero para eso es preciso soñar. Los sueños que adelantan en el tiempo. Son como una especie de futuro ya hoy y vivir es perseguir esos sueños que nos hacen vivir ya en el mañana. Somos como esos niños que persiguen sus cometas sosteniendo siempre el hilo en sus manos.

“Destrabar el tiempo”: Destrabar el tiempo es romper los candados que nos aprisionan al pasado y nos hace mirar siempre hacia delante. Destrabarnos de esos recuerdos del pasado que siguen manteniendo vivas las heridas. Destrabarnos de esos recuerdos que nos impiden mirar hoy hacia el mañana. No somos barcas atadas en el muelle, sino barcas con las velas extendidas.

“Correr los escombros”: No seguir conservando y amontonando los escombros de nuestro pasado. Hay que limpiar el campo. Con los escombros nadie puede construir. Con los escombros de nuestra vida tampoco se puede vivir. Dejemos que el carro de la basura se los lleve todos.

“Destapar el cielo”: Mientras tanto mirar al cielo. Recrearnos con la luz del sol que brilla. Contar las estrellas que alumbran en la noche. La luz viene siempre de arriba. Por eso los árboles crecen buscando siempre la luz. Por eso mientras veas luz en el cielo sigue caminando y “no te rindas”.

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WebJCP | Abril 2007