IV Domingo de Adviento
Año C – 20.12.2009 / Publicado por Euntes
Miqueas 5,1-4a / Salmo 79 / Hebreos 10,5-10
Lucas 1,39-48
Reflexiones
Año C – 20.12.2009 / Publicado por Euntes
Miqueas 5,1-4a / Salmo 79 / Hebreos 10,5-10
Lucas 1,39-48
Reflexiones
A las puertas de Navidad, la Palabra de Dios nos ofrece hoy las claves para comprender, saborear y anunciar a otros el misterio que celebramos. Estas claves se llaman: María, la carne y la pequeñez. Ante todo, María, que el evangelista Lucas nos presenta en el hecho de la Visitación a su pariente Isabel (Evangelio). En un clima de fe y de intensa alegría, se produce el encuentro entre dos mujeres que han llegado a ser madres gestantes por una especial intervención de Dios: Isabel en su ancianidad, María en su virginidad. Ambas están llenas del Espíritu Santo (v. 41; Lc 1,35), atentas en acoger las señales de su presencia, prontas a alabarlo y a darle gracias por sus obras grandes (v. 42-45.46-48). Estos elementos hacen de la Visitación un misterio de fe, alegría, servicio, anuncio misionero. María, apresurada en el viaje (v. 39), llevando en su vientre a Jesús, es imagen de la Iglesia misionera, que lleva al mundo el anuncio del Salvador.
“Dichosa tú, que has creído”, exclama Isabel (v. 45). Ésta es la primera bienaventuranza que aparece en los Evangelios. Por la fe María ha concebido en su corazón al Hijo de Dios aun antes de engendrarlo en la carne. Ha creído, es decir, se ha fiado, se ha abandonado a Dios. Las palabras de María: “heme aquí, soy la sierva, hágase...” (v. 38) están en sintonía con el ‘Sí’ de Jesús, el cual, según el autor de la carta a los Hebreos (II lectura), entrando en el mundo, ha dicho: “aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad” (v. 7). Éste es el único culto que agrada a Dios, el culto de los auténticos adoradores del Padre “en espíritu y verdad”, como el mismo Jesús lo revelará también a la mujer samaritana (Jn 4,23).
Desde hace mucho tiempo -podemos decir desde siempre- Dios no se deleita con el perfume del incienso o con el humo de las carnes de animales inmolados en el templo, como repite la carta a los Hebreos (v. 6.8). Él quiere habitar en un templo de carne, en el corazón de las personas, ser el centro de cada pensamiento y de toda aspiración, la razón de cada elección y decisión, la raíz de toda alegría. Solamente llegando a este nivel, se puede hablar de una auténtica conversión del corazón, una conversión que va mucho más allá de unos gestos exteriores meramente rituales, de prácticas superficiales o de fórmulas abstractas repetidas de memoria.
Jesús es el verdadero adorador del Padre: desde el primer instante de su ingreso en el mundo, no le ofrece animales o incienso (v. 5-6), sino se presenta a sí mismo, en su cuerpo, como ofrenda de amor para santificar a todos (v. 10), sin excluir a nadie, porque Él “no se avergüenza de llamarles hermanos” (Heb 2,11). “Caro salutis est cardo” (la carne es la base de la salvación), como solían repetir, con gran sentido teológico y antropológico, los Padres de la Iglesia en los primeros siglos. Así ponían en evidencia que Dios ha querido manifestar concretamente su salvación, haciéndola pasar a través de la carne humana del Hijo de Dios, que es hijo de María. En la escuela de María, el Papa nos invita a encontrar a Jesús en Navidad y en la Eucaristía. (*)
Esta maravillosa obra de salvación se realiza por medio de signos pequeños y pobres, de personas y realidades humildes. Un ejemplo bíblico del día es Belén (I lectura), aldea chica, pero cuna de uno que “pastoreará con la fuerza del Señor”, dará tranquilidad y paz a su pueblo, “se mostrará grande hasta los confines de la tierra” (v. 3). Belén es un pueblito insignificante, pero Dios lo escoge para que allí nazca el que es ‘la más Bella Noticia’ para todos los pueblos. En el origen de este acontecimiento está María; que exulta y canta, consciente de que Dios “ha puesto los ojos en la pequeñez de su esclava” (v. 48).
También hoy en día, Dios realiza sus grandes obras por medio de instrumentos pobres, gestos humildes, situaciones humanamente desesperadas. Y uno se pregunta: entonces ¿quién se salva? Aquellos que, con corazón sincero y bien dispuesto, acogen el misterio de ese Niño, nacido en Belén hace más de 2000 años; aquellos que escuchan su mensaje, se convierten en constructores de paz, portadores de alegría, misioneros que lo anuncian. ¡Como María, como los pastores!
(*) “Queridos amigos, entramos en el misterio de Navidad, que ya está cerca, a través de la puerta de la Eucaristía: en la gruta de Belén adoramos al mismo Señor, que en el Sacramento eucarístico ha querido hacerse nuestro alimento espiritual, para transformar el mundo desde dentro, a partir del corazón del hombre. Pónganse en la escuela de la Virgen María, la primera en contemplar la humanidad del Verbo encarnado. En el Niño Jesús, con el cual intercambiaba infinitos y silenciosos coloquios, Ella reconocía el Rostro humano de Dios, de tal manera que la misteriosa Sabiduría del Hijo se ha estampado en la mente y en el corazón de la Madre”.
Benedicto XVI
A los Estudiantes Universitarios, Roma, 14 de diciembre de 2006
- 21/12: S. Pedro Canisio (1521-1597), jesuita holandés, teólogo en el Concilio de Trento, animador de la contrarreforma en Europa Central, autor de un catecismo; es doctor de la Iglesia.
- 21/12: Recuerdo de la homilía de Fray Antonio de Montesinos, dominico español, en el IV domingo de Adviento de 1511, en la iglesia de “La Española” (República Dominicana), en defensa de los derechos de los indígenas: “A caso, ¿éstos no son hombres?”
- 22/12: Sta. Francisca Javier Cabrini (Lodi 1850 - 1917 Chicago), fundadora de las Misioneras del Sgdo. Corazón de Jesús, para atender a los emigrantes, en favor de los cuales creó numerosas obras.
- 23/12: S. Juan Cancio de Kety (1390-1473), sacerdote y teólogo polaco, maestro de varias generaciones de sacerdotes; párroco ejemplar en la oración y en el servicio de la caridad.
- 23/12: Sta. María Margarita de Youville (1701-1771), laica canadiense de Quebec, madre de familia, viuda, y luego religiosa y fundadora.
- 23/12: S. Antonio de Sta. Ana Galvão de França (São Paulo +1822), sacerdote franciscano de Brasil, entregado a la predicación y a la penitencia. Ha sido canonizado por Benedicto XVI en São Paulo (2007).
- 24/12: B. Bartolomé María del Monte (1726-1778), sacerdote de Bolonia, abnegado predicador de misiones al pueblo y al clero en más de 60 diócesis de Italia; creó la Pía Obra de las Misiones.
- 25/12: Nacimiento de Jesucristo en Belén, Hijo de Dios en carne humana, Salvador de toda la familia humana. Es un anuncio de gran alegría para todos los pueblos (Lc 2,10-11).
- 26/12: S. Esteban, protomártir (+ 34 ca.), diácono lleno de fe y del Espíritu Santo; murió bajo lapidación, perdonando y rezando por sus perseguidores.
- 26/12: BB. Inés Phila y Lucía Khambang, de las Hermanas “Amantes de la Cruz”, martirizadas junto con otras mujeres cristianas de Tailandia (+ 1940).
“Dichosa tú, que has creído”, exclama Isabel (v. 45). Ésta es la primera bienaventuranza que aparece en los Evangelios. Por la fe María ha concebido en su corazón al Hijo de Dios aun antes de engendrarlo en la carne. Ha creído, es decir, se ha fiado, se ha abandonado a Dios. Las palabras de María: “heme aquí, soy la sierva, hágase...” (v. 38) están en sintonía con el ‘Sí’ de Jesús, el cual, según el autor de la carta a los Hebreos (II lectura), entrando en el mundo, ha dicho: “aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad” (v. 7). Éste es el único culto que agrada a Dios, el culto de los auténticos adoradores del Padre “en espíritu y verdad”, como el mismo Jesús lo revelará también a la mujer samaritana (Jn 4,23).
Desde hace mucho tiempo -podemos decir desde siempre- Dios no se deleita con el perfume del incienso o con el humo de las carnes de animales inmolados en el templo, como repite la carta a los Hebreos (v. 6.8). Él quiere habitar en un templo de carne, en el corazón de las personas, ser el centro de cada pensamiento y de toda aspiración, la razón de cada elección y decisión, la raíz de toda alegría. Solamente llegando a este nivel, se puede hablar de una auténtica conversión del corazón, una conversión que va mucho más allá de unos gestos exteriores meramente rituales, de prácticas superficiales o de fórmulas abstractas repetidas de memoria.
Jesús es el verdadero adorador del Padre: desde el primer instante de su ingreso en el mundo, no le ofrece animales o incienso (v. 5-6), sino se presenta a sí mismo, en su cuerpo, como ofrenda de amor para santificar a todos (v. 10), sin excluir a nadie, porque Él “no se avergüenza de llamarles hermanos” (Heb 2,11). “Caro salutis est cardo” (la carne es la base de la salvación), como solían repetir, con gran sentido teológico y antropológico, los Padres de la Iglesia en los primeros siglos. Así ponían en evidencia que Dios ha querido manifestar concretamente su salvación, haciéndola pasar a través de la carne humana del Hijo de Dios, que es hijo de María. En la escuela de María, el Papa nos invita a encontrar a Jesús en Navidad y en la Eucaristía. (*)
Esta maravillosa obra de salvación se realiza por medio de signos pequeños y pobres, de personas y realidades humildes. Un ejemplo bíblico del día es Belén (I lectura), aldea chica, pero cuna de uno que “pastoreará con la fuerza del Señor”, dará tranquilidad y paz a su pueblo, “se mostrará grande hasta los confines de la tierra” (v. 3). Belén es un pueblito insignificante, pero Dios lo escoge para que allí nazca el que es ‘la más Bella Noticia’ para todos los pueblos. En el origen de este acontecimiento está María; que exulta y canta, consciente de que Dios “ha puesto los ojos en la pequeñez de su esclava” (v. 48).
También hoy en día, Dios realiza sus grandes obras por medio de instrumentos pobres, gestos humildes, situaciones humanamente desesperadas. Y uno se pregunta: entonces ¿quién se salva? Aquellos que, con corazón sincero y bien dispuesto, acogen el misterio de ese Niño, nacido en Belén hace más de 2000 años; aquellos que escuchan su mensaje, se convierten en constructores de paz, portadores de alegría, misioneros que lo anuncian. ¡Como María, como los pastores!
Palabra del Papa
(*) “Queridos amigos, entramos en el misterio de Navidad, que ya está cerca, a través de la puerta de la Eucaristía: en la gruta de Belén adoramos al mismo Señor, que en el Sacramento eucarístico ha querido hacerse nuestro alimento espiritual, para transformar el mundo desde dentro, a partir del corazón del hombre. Pónganse en la escuela de la Virgen María, la primera en contemplar la humanidad del Verbo encarnado. En el Niño Jesús, con el cual intercambiaba infinitos y silenciosos coloquios, Ella reconocía el Rostro humano de Dios, de tal manera que la misteriosa Sabiduría del Hijo se ha estampado en la mente y en el corazón de la Madre”.
Benedicto XVI
A los Estudiantes Universitarios, Roma, 14 de diciembre de 2006
Siguiendo los pasos de los Misioneros
- 21/12: S. Pedro Canisio (1521-1597), jesuita holandés, teólogo en el Concilio de Trento, animador de la contrarreforma en Europa Central, autor de un catecismo; es doctor de la Iglesia.
- 21/12: Recuerdo de la homilía de Fray Antonio de Montesinos, dominico español, en el IV domingo de Adviento de 1511, en la iglesia de “La Española” (República Dominicana), en defensa de los derechos de los indígenas: “A caso, ¿éstos no son hombres?”
- 22/12: Sta. Francisca Javier Cabrini (Lodi 1850 - 1917 Chicago), fundadora de las Misioneras del Sgdo. Corazón de Jesús, para atender a los emigrantes, en favor de los cuales creó numerosas obras.
- 23/12: S. Juan Cancio de Kety (1390-1473), sacerdote y teólogo polaco, maestro de varias generaciones de sacerdotes; párroco ejemplar en la oración y en el servicio de la caridad.
- 23/12: Sta. María Margarita de Youville (1701-1771), laica canadiense de Quebec, madre de familia, viuda, y luego religiosa y fundadora.
- 23/12: S. Antonio de Sta. Ana Galvão de França (São Paulo +1822), sacerdote franciscano de Brasil, entregado a la predicación y a la penitencia. Ha sido canonizado por Benedicto XVI en São Paulo (2007).
- 24/12: B. Bartolomé María del Monte (1726-1778), sacerdote de Bolonia, abnegado predicador de misiones al pueblo y al clero en más de 60 diócesis de Italia; creó la Pía Obra de las Misiones.
- 25/12: Nacimiento de Jesucristo en Belén, Hijo de Dios en carne humana, Salvador de toda la familia humana. Es un anuncio de gran alegría para todos los pueblos (Lc 2,10-11).
- 26/12: S. Esteban, protomártir (+ 34 ca.), diácono lleno de fe y del Espíritu Santo; murió bajo lapidación, perdonando y rezando por sus perseguidores.
- 26/12: BB. Inés Phila y Lucía Khambang, de las Hermanas “Amantes de la Cruz”, martirizadas junto con otras mujeres cristianas de Tailandia (+ 1940).








Adelante
Sigue Conociendo
INICIO





0 comentarios:
Publicar un comentario