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domingo, 26 de julio de 2009

Un joven consumista…

Por Luis García Orso S.J. *
Publicado por Adital

La identidad de los Jóvenes vista desde la Fe Cristiana-
A la luz del joven consumista en la Párabola del Hijo Pródigo.


Exposición en el Encuentro Juvenil Ignaciano (con 600 jóvenes)
en Puebla, México, junio del 2009

El Evangelio narra la historia de un joven en una sociedad consumista: un consumista que acaba consumido. Esta historia es la Parábola del Hijo Pródigo, narrada en Lucas 15.

La parábola se divide en tres partes:
1. La salida del hijo de la casa.
2. La crisis.
3. El regreso.

En la parábola, un joven desea tomar sus propias decisiones y usar su libertad para aprender por propia experiencia. Desea disponer de sus bienes y consumir la parte de la herencia que le corresponde. El joven quiere ser autónomo, no desea depender de la familia: busca dejar la casa. Este es un primer paso en la construcción de la identidad. Comienza en la casa, pero no puede quedarse en ella. El joven de la parábola rompe con la estructura familiar, pide su herencia y se va de su casa en busca de la propia realización.

Este joven desea tener nuevas experiencias para poder construir su vida. Sin embargo, el joven queda atrapado en una sociedad de consumo (¿algún parecido con el siglo XX?). Vive con desenfreno, lo gasta todo, vive con una libertad desbordada, y en un momento determinado siente que se está perdiendo dentro de ese consumo.

En su caminar, el joven se enfrenta con su propia toma de decisiones ante aquello que le presenta la sociedad, y analiza si es que esto lo deja con más vida y le hace crecer, o lo deja consumido y perdido de sí mismo. Esta sociedad de consumo deja al joven insatisfecho: se da cuenta de que no está viviendo como quiere vivir, y comienza a experimentar muchas necesidades, que la necesidad no le permite expresar (no podía siquiera comer las bellotas de los puercos). El terminar entre los cerdos, para un judío, es totalmente indigno y rebajante de la propia dignidad. A este estado el joven fue excluido y rebajado por la sociedad. El joven incluso llega a sentir que están mejor los cerdos que él mismo: ha perdido su lugar como ser humano.

En este momento, el joven llega a una etapa muy importante: la crisis. El joven se siente vacío, necesitado, frustrado y perdido. ¿Qué puede salir de todo esto? En la crisis y la necesidad ( en el sentirse perdido y frustrado ), uno toma conciencia de la vida : se experimenta que se desea algo distinto y se piensa en nuevas posibilidades. El joven de la parábola comienza a soñar con una vida distinta y mejor. En su situación, no se siente ya siquiera hijo del padre de cuya casa partió. La sociedad no solamente no le dio un lugar, sino que le quitó el lugar que tenía. Se siente no ya en el lugar de hijo, sino de un súbdito del padre. En este punto de crisis, el joven se pregunta quién es, qué hace en este momento y en este lugar, qué necesita, qué sentido tiene lo que está viviendo y, sobre todo, qué quiere en realidad, dónde encontrarlo, y qué va a hacer al respecto. Es aquí donde se desencadena el proceso que lo lleva a reencontrarse como un ser humano. A raíz de estas preguntas, el joven decide regresar a la casa, pero no por la necesidad que experimenta. Su decisión de regresar está más vinculada al simbolismo de la casa : la búsqueda del origen y de la pertenencia; del vínculo y de la relación. La casa es, además, el lugar del afecto, del cariño y del amor.

En el regreso, que aparece a partir del versículo 20 y hasta el 32, surge la figura del padre, cuya presencia no había sido explícita hasta el momento. El padre responde a la figura del Dios que espera con paciencia, que acompaña en la distancia y siempre ha estado presente. Como segunda característica, Dios es un padre que se conmueve hasta lo más profundo: que ama tanto, que sufre y que sale corriendo al encuentro del hijo que regresa. Pierde su "compostura" de padre y busca a su hijo. Manifiesta cuánto quiere a su hijo, le abraza y lo cubre de besos. En esto está una de las imágenes más bellas de Dios que lo colocan como referente de nuestra identidad Cristiana: el que siempre acoge en el amor, y no desde el juicio de aquello que hizo o dejó de hacer.

La identidad se forma a partir de las relaciones. En el Evangelio, Dios, como padre, muestra una relación establecida desde el cariño, la acogida, la comprensión, la aceptación, el perdón, el no llevar las cuentas, y el valorar el lugar que se merece una persona por su dignidad de hijo.

Lucas, por lo tanto, usa tres tipos de signos para describir la nueva relación que define la construcción de identidad para el joven:
· Los que renuevan la identidad personal. Un nuevo vestido y nuevas sandalias.
· Los vinculados a la identidad familiar. El padre le entrega un anillo que lo identifica como hijo.
· Los vinculados a la identidad social. El padre organiza una comida con música e invitados.

Esta nueva relación, por lo tanto, está fundamentada no en el consumismo, sino en el amor. Esta relación cambia las jerarquías y relaciones en la familia, puesto que le da un lugar que no le corresponde como hijo menor. Ante esto, el hijo mayor se enoja y se niega a entrar al banquete, basado en una razón muy simple: yo siempre te he servido y nunca me has dado una fiesta, cuando a este hijo despilfarrado lo recibes con una fiesta. El hijo mayor quiere con ello cerrar un círculo demasiado estrecho: una fiesta con el círculo de sus amigos, sin abrir su horizonte al encuentro de otros. Además, su visión estrecha y moralista le hace buscar ser reconocido por ser muy cumplido, con lo cual su "virtud" pierde todo mérito.

La visión del Padre, sin embargo, es radicalmente distinta: "Este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida. Estaba perdido y lo hemos encontrado". Para Dios, la identidad del joven no es estar muerto : Dios busca que el joven viva, que no esté perdido dentro de una sociedad de consumo, sino que viva con toda su dignidad de hijo suyo, por lo que le invita a un nuevo tipo de relaciones. Introduce una práctica de un amor comprensivo y misericordioso que abraza al otro y lo incluye. Estos son los elementos esenciales de toda identidad Cristiana.

A manera de Conclusión:

1. La identidad y dignidad de un joven se encuentran mediante un proceso de acogida del amor que se le ofrece sin condiciones y sin censuras o reproches.

2. La identidad Cristiana de un joven es que siempre será un hijo ante Dios. Un hijo con el derecho a estar plenamente vivo. El joven deberá de tomar sus decisiones, buscar y encontrar a Dios, pero Dios siempre lo estará esperando.

3. La vivencia de la identidad, en esta parábola, tiene 3 imágenes:
a. Se experimenta en la mirada que espera, acoge y aguarda. Sin esta mirada, la identidad no se puede lograr.
b. La identidad cristiana se consigue, según el Evangelio, desde una relación en que es fundamental el abrazo que acoge con cariño y respeto (que da su lugar al otro).
c. La imagen de la fiesta y el encuentro, que es inclusivo de diversidades (los invitados).


[Nota:
Luis García Orso S.J. Es un jesuita mexicano profesor de Teología y especialista en análisis cinematográfico. Esta excelente e inspiradora charla la compartió en Junio pasado en el Encuentro de la Juventud Ignaciana realizado en Puebla México. Participaron 600 jóvenes de todo el país. El tema central fue la Identidad cristiana- en el marco de las diversas identidades y de la búsqueda de la Identidad Cristiana. Dentro del Programa hubo 18 grupos simultáneos sobre Jesús: queriendo conocer más a Jesús y seguirlo comprometidamente. Y al terminar este taller de 5 horas, 3 ponentes en plenario iluminaron el problema de las identidades Juveniles desde el puno de vista sociológico, filosófico y teológico. Luis García Orso expuso el problema y pista de solución desde el punto de vista teológico. Podríamos hablar de la búsqueda de la identidad perdida y que se encuentra en medio de la crisis en el Abrazo de nuestro Padre Dios que siempre nos acoge y nos está esperando.
Fue una inmensa alegría ver a 600 jóvenes reflexionando, orando y discerniendo en torno a Jesús y su seguimiento comprometido.

Les comparto esto con alegría,
Arnaldo Zenteno S.J.)

* Jesuita mexicano profesor de Teología y especialista en análisis cinematográfico

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WebJCP | Abril 2007