Un año más, como viene realizándose desde hace ya sesenta y dos, se ha celebrado en Burgos la Semana Española de Misionología durante los días 6 al 10 de julio, inaugurada por el arzobispo de Burgos –D. Francisco Gil–. La conferencia de apertura corrió a cargo de D. Amadeo Rodríguez –obispo Plasencia–, quien disertó sobre la misión ad gentes como dinamismo de la acción pastoral.De hecho, el tema del conflicto en la misión no es ajeno a la vida y entrega de los misioneros ni de los participantes en otras Semanas. Por ello, se había elegido este tema tan actual. Cabe recordar lo que Juan Pablo II, hace años, expresaba a los pocos días de haber sido asesinado Oscar Romero:
“La Iglesia de nuestro tiempo sigue escribiendo su martirologio. Con capítulos siempre nuevos, actuales. No se debe olvidar. No se pueden apartar los ojos de esta realidad que es dimensión fundamental de la Iglesia de nuestro tiempo. La Iglesia de hoy continúa escribiendo su martirologio. No podemos olvidar a quienes en el curso de nuestra época han sufrido la muerte por la fe y por el amor a Cristo, los que de diversas maneras han sido encarcelados, torturados, condenados a muerte y aun escarnecidos, despreciados, humillados y marginados socialmente. No se puede olvidar el martirologio de la Iglesia y de los cristianos de nuestra época. Este martirologio está escrito con caracteres distintos de los primitivos. Hay otros métodos de martirio y otro modo de dar testimonio. Pero todo mana de la misma Cruz de Cristo y completa la misma Cruz de nuestra Redención”.
Hoy en día no cesan de llegan a nuestro conocimiento muchas situaciones conflictivas y difíciles en las que tienen que trabajar los misioneros por todo el mundo. Ello nos hace comprender la estrecha relación que existe entre martirio y misión, entre Evangelio, Iglesia martirial, evangelización y actividad misionera. Porque en su historia milenaria, la Iglesia misionera, nacida de la Pascua, jamás ha depuesto la túnica roja del martirio. Esta es una realidad constante de su vida y que, si cabe, nos interpela más aún hoy, pues el martirio es un “don insigne y la prueba suprema de la caridad” (LG 42).
A partir de esta realidad dura, pero esperanzadora (porque la sangre de los misioneros mártires sigue siendo semilla de cristianos), se ha estructurado el desarrollo de este encuentro. El Evangelio, como comunicación de la buena noticia del Reino, aparece como fuente de conflictos (Eloy Bueno) y, por ello, la Iglesia está llamada a presentarse como evangelizadora desde su auto-testimonio martirial (Roberto Calvo Pérez). Esto, que puede sonar a muy teórico, se ha constatado como “pan nuestro” de cada día misionero desde reflexiones y testimonios narrativos muy diversos.
En contextos africanos de guerra (Luis Pérez) y de conflictos étnicos e internacionales (Asunta Figueroa); entre las dificultades asiáticas: ser cristiano en Pakistán (Pilar Vila), la indiferencia cultural en Tailandia (José Mª Rodríguez), la tensión india (Mª Francisca Calleja) o el conflicto entre tradición y modernidad japonesas (Pilar Garrido). Al igual que sucede en América Latina, bien en los ambientes de narcoterrorismo (Jesús Ángel García) o entre los más empobrecidos (Susana Hernández).
También ha habido un lugar destacado para la animación misionera. Por un lado, respecto a la misión entre los jóvenes, se han ofrecido las experiencias de Juventudes Marianas Vicencianas (Irune Fernández) y los proyectos de las Obras Misionales Pontificias (Aitor Pastor). Por otro, han sido presentadas las iniciativas de las congregaciones misioneras (Hortensia García, en nombre del SCAM) y el trabajo conjunto misionero de las diócesis de Extremadura (Enrique Hernández).
Durante la Semana han participado unas cien personas procedentes de diversos ámbitos misioneros: tanto por todos los continentes como de la animación misionera (delegaciones, instituciones y organismos) de muchas iglesias españolas. Dicha Semana está coordinada por el Instituto de Misionología y Animación Misionera de la Facultad de Teología en Burgos, lugar donde se han celebrado las sesiones de trabajo. Su preparación y su desarrollo lo han realizado las instituciones misioneras de España; de modo especial la Comisión Episcopal de Misiones, las Obras Misionales Pontificias, el Instituto Español de Misiones Extranjeras y la Delegación Diocesana de Misiones de Burgos.
Como clausura, dada la amplitud y profundidad de temas, D. Ramón del Hoyo –obispo de Jaén y presidente de la CEM– presentó el reciente documento de los obispos españoles sobre “La actualidad de la misión ad gentes en España”, invitándonos a todos a darle a conocer y a ponerlo en práctica. Una vez más la Semana de Misionología ha resultado –según han expresado sus participantes– una bendición: convivencia compartida, reflexión cercana, celebraciones adecuadas, testimonios y propuestas provocadoras. Ahora, a preparar la siguiente para julio de 2010.
Roberto Calvo Pérez - Facultad de Teología de Burgos







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