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domingo, 20 de julio de 2008

Formación Misionera: LA VOCACIÓN MISIONERA III

Publicado por CAGM

Discípulos de Jesús

Objetivo:
Mostrar que el que quiere ser misionero, primero debe hacerse discípulo de Jesús

Marco Teórico:

El primer requisito para ser misionero es antes haber sido discípulo de Jesús. Claramente vemos en Lc 6,12-16 cómo los apóstoles (misioneros) son elegidos de entre los discípulos. Es decir que nadie puede pretender ser misionero si antes no ha sido discípulo de Jesús. El que pretende evangelizar sin haber vivido primero la experiencia del discipulado, sería un simple "transmisor de conocimientos cristianos" pero no un verdadero apóstol de Cristo.
El discípulo es aquel que se ha propuesto como meta llegar a ser como su maestro (Mt 10,25). Para ello, comparte con el maestro su vida, para aprenderlo todo de él, para aprender a pensar, sentir y vivir como su maestro. A través de los textos evangélicos, podemos identificar los rasgos esenciales del discípulo de Cristo (estos rasgos se describen más adelante, en el desarrollo del encuentro).
(Lecturas complementarias para el animador: RM 90; CIC 1693-1695)

Motivación "El alfarero"

Entregar a cada uno de los participantes un poco de barro (o arcilla, o masa, o plastilina: cualquier material que se pueda moldear) y pedirles que cada uno haga una figura que simbolice su propia vida, para después compartirlo con los demás.
Luego de que todos han compartido sus figuras, leer la cita de Jer 18,1-6:
Palabra que llegó a Jeremías de parte del Señor, en estos términos: "Baja ahora al taller del alfarero, y allí te haré oír mis palabras". Yo bajé al taller del alfarero, mientras él trabajaba en el torno. Y cuando la vasija estaba le salía mal, como suele pasar con la arcilla en manos del alfarero, él volvía a hacer otra, según le parecía mejor. Entonces la palabra del Señor me llegó en estos términos: "¿No puedo yo tratarlos a ustedes, casa de Israel, como ese alfarero? –oráculo del Señor-. Sí, como la arcilla en la mano del alfarero, así estan ustedes en mi mano, casa de Israel.

Discípulos de Jesús

Dios nos invita a dejarnos moldear por sus manos, como la arcilla se deja dar forma por el alfarero. El discípulo es aquel que se entrega a las manos de su Maestro y se deja modelar dócilmente.
Entonces ¿en qué consiste ser discípulo de Jesús? Veamos cómo se comportaron los primeros discípulos de Jesús. Para ello, entregar a los participantes la siguiente consigna:

Cada una de las citas enumeradas más abajo, muestra una o más características que debe tener el que quiera ser discípulo de Jesús. Determina cuál es esa característica y qué significa para el cristiano de hoy.

1.- Lc 5,11 2.- Mt 10,38-42 3.- Jn 2,11 4.- Lc 14,26
5.- Lc 14,33 6.- Lc 14,27 7.- Jn 15,14 8.- Lc 19,37
9.- Jn 13,35 10.- Jn 15,8


De las citas, podemos determinar que el disípulo:
• Deja todo y sigue a Jesús (Lc 5,11)
• Se sienta a los pies de Jesús y escucha su Palabra (Mt 10,38-42)
• Cree en Jesús(Jn 2,11)
• Ama profundamente a Jesús más que a nada en el mundo (Lc 14,26)
• Renuncia a todo lo que posee (Lc 14,33)
• Carga con su cruz (Lc 14,27)
• Hace la voluntad de Jesús (Jn 15,14)
• Alaba a Dios (Lc 19,37)
• Ama a sus hermanos (Jn 13,35)
• Da frutos (Jn 15,8)

Donde:

• Dejarlo todo y seguir a Jesús significa abandonar todo aquello que sé que me aparta de Dios, para seguir el camino que Jesús me indica, y seguir su ejemplo de vida.
• Sentarse a los pies de Jesús significa darme un tiempo suficiente, con calma, con atención, con el corazón dispuesto para escuchar la Palabra de Jesús, para escuchar sus enseñanzas. Significa dedicar un tiempo suficiente a aprender más acerca de lo que Jesús enseñó y dijo.
• Creer en Jesús significa entender que todo lo que hizo y dijo Jesús no son simplemente acontecimientos históricos y palabras bonitas, sino enseñanzas para mi vida, para que yo ponga en práctica.
• Amar a Jesús más que a nada en el mundo significa que Jesús tiene que ser para mí una persona viva, a quien amo, no un "personaje de historia" a quien simplemente admiro. Y tengo que amarlo más que a todas las otras cosas y personas de mi vida, es decir, que El tiene que ser el centro de mi vida.
• Renunciar a todo lo que se posee significa, no dejar todas las cosas que uno tiene en la vida (casa, familia, trabajo), sino darles la importancia que les corresponde, y no vivir aferrado a ellas.
• Carga con la cruz significa aceptar las propias limitaciones, los defectos, y todas aquellas cosas que me cuestan en la vida o que podrían hacerme volver atrás y, a pesar de todo ello, seguir adelante junto a Jesús.
• Hacer la voluntad de Jesús significa no quedarse solamente con las palabras de Jesús como enseñanzas bonitas, sino ir transformando mi vida aplicando en ella todo lo que voy aprendiendo y conociendo acerca de Jesús y su Mensaje.
• Alabar a Dios significa que el discípulo debe ser un hombre de oración, que siempre encuentra un momento para comunicarse con Dios y para alabarlo.
• Amar a los hermanos significa que el discípulo no puede vivir su relación con Dios dejando de lado a los demás. El discípulo se compromete con sus hermanos, con sus alegrías y sufrimientos y comparte con ellos lo que vive junto a Jesús.
• Dar frutos significa que un discípulo no puede limitarse a aprender a conocer y amar a Jesús. Es preciso que los demás se den cuenta que él conoce y ama a Jesucristo. Para ello, debe dar frutos, es decir, volcar en obras lo que está aprendiendo junto a Jesús.

¿Soy un buen discípulo de Jesús?


A modo de interiorización, pedir a los participantes que se evalúen a la luz de las características que debe tener un discípulo. Para ello se entregan las siguientes consignas, que serán compartidas en pequeños grupos de tres o cuatro y, si hay tiempo suficiente, en plenario.

Analizo mi vida a la luz de las características de los discípulos de Jesús.
• ¿Cómo vivo cada una de ellas?
• ¿Cuáles son mis puntos flacos?
• ¿Qué cosas me impiden ser un buen discípulo de Jesús?
• ¿Me esfuerzo por progresar en cada una de ellas, o me dejo estar?
• ¿Qué hago para crecer en cada una de estas características?

Oración Final

Invitar a los participantes para que en la oración final se comprometan frente a Jesús a crecer como discípulos suyos y le pidan fuerzas para superar los obstáculos que les impiden ser buenos discípulos.

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WebJCP | Abril 2007