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MISIONEROS EN CAMINO: El pagano que hay en mí
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jueves, 27 de septiembre de 2012

El pagano que hay en mí



Superado el miedo tras la muerte de Jesús, sus discípulos comienzan a actuar. Leemos en el libro de los Hechos de los Apóstoles: “Los apóstoles realizaban muchos signos y prodigios en medio del pueblo. Entonces, el sumo sacerdote y todos los de su partido, es decir, el grupo de los saduceos, llenos de rabia prendieron a los apóstoles y los metieron en la cárcel pública. Pero el ángel del Señor abrió por la noche la puerta de la cárcel, los sacó y les dijo: - Id, y anunciad al pueblo en el templo todo lo referente a este estilo de vida. Dóciles a este mandato, entraron de madrugada en el templo y se pusieron a enseñar”. (Hch 5, 12a.17-21a)
Parece que desde el principio los apóstoles tenían claro que su misión no consistía en predicar una doctrina o conseguir adeptos para una nueva “secta”, sino en anunciar y proponer con su palabras, su actuar y su testimonio un “estilo de vida”, una manera de encarar la vida, tal como habían aprendido del Señor Jesús.
Pero desde los inicios se les plantea un problema: ¿quiénes son los destinatarios de ese anuncio? ¿Los judíos? ¿Los gentiles? ¿Los judíos y los gentiles? ¿Los gentiles tenían que hacerse judíos para ser cristianos? El problema duró años. Para los judíos el mundo se dividía entre “ellos” (los únicos elegidos por Dios) y los “gentiles” lo de “fuera” del pueblo que no tenían acceso a Dios y a su salvación. Superar esta mentalidad en la primitiva Iglesia y considerar a los gentiles coherederos del Reino fue un proceso largo y conflictivo.
 Cuando el cristianismo se convierte en la religión del imperio y las personas son cristianas por “imperativo legal” se da un paso atrás. Poco a poco vamos volviendo al esquema de los judíos y los gentiles. Ahora los elegidos y salvados somos nosotros, los que pertenecemos a la Iglesia, poseemos la salvación y la verdad, no necesitamos ser evangelizados porque la fe la recibimos junto con la leche materna. La misión va destinada a los de afuera, a los no-cristianos, a los paganos, a los otros. Hay que convertirlos para que entren en el redil de la Iglesia y no se condenen ya que “fuera de la Iglesia no hay salvación”. Parecía clarísimo quién evangeliza y quién es evangelizado.
Dice Tony de Mello que las ovejas y los cabritos del juicio final no se refiere a dos clases de personas, sino a dos realidades dentro de cada persona. Se salvará, pues, lo bueno que hay en cada uno, y se perderá, anulándose, lo malo. Es algo que ya había afirmado San Ambrosio de Milán en el siglo IV: “la misma persona se salva en parte y se condena en parte”.
La frontera entre adentro y afuera no es geográfica, de grupo, de cultura ni siquiera religiosa. La frontera pasa por el corazón de cada persona: hay una parte de mí que actúa según el estilo de vida de Jesús y hay otra parte de mí que actúa de acuerdo a otro estilo de vida que poco tiene que ver con el Evangelio. Esa parte es “el pagano que hay en mí” y que necesita ser evangelizado. Lo mismo pasa en todo pueblo o cultura y en el seno de la Iglesia: hay aspectos de la Iglesia de la Iglesia que estarían con las ovejas y otros que tendrían su lugar con los cabritos.
Pablo VI escribía en 1975: “Evangelizadora, la Iglesia comienza por evangelizarse a sí misma. Comunidad de creyentes, comunidad de esperanza vivida y comunicada, comunidad de amor fraterno, tiene necesidad de escuchar sin cesar lo que debe creer, las razones para esperar, el mandamiento nuevo del amor.” (E.N. 15) En definitiva todos somos evangelizadores y evangelizados. Todos tenemos, como personas e instituciones, un pie dentro y un pie fuera de ese estilo de vida que es el cristianismo. Bernardo Baldeón

1 comentarios:

johanny dijo...

Les recomiendo que busquen en YouTube un video que se llama El Tercer Secreto de Fátima que fue creado por vaticanocatolico.com. También en la página web tienen artículos que explican cómo la Biblia prueba las enseñanzas de la Iglesia católica, la necesidad del sacramento del bautismo para la salvación, los dogmas del Magisterio infalible de la Iglesia católica. Además explican qué le ha ocurrido a la Iglesia católica después del Vaticano II, cómo estamos viviendo la Gran Apostasía profetizada en la Sagrada Escritura y en las profecías católicas. El link del video es el siguiente: El Tercer Secreto de Fátima y el Fin del Mundo


WebJCP | Abril 2007