LUGAR DE ENCUENTRO DE LOS MISIONEROS DE TODO EL MUNDO
MISIONEROS EN CAMINO: X Dgo del T.O. (Mc 14, 12-16.22-26) Corpus Christi- Ciclo B: Lo podíamos haber comido todos los días
NO DEJES DE VISITAR
www.caminomisionero.blogspot.com
El blog donde encontrarás abundante material para orar y meditar sobre la liturgia del Domingo. Reflexiones teológicas y filosóficas. Videos y música para meditar. Artículos y pensamientos de los grandes guías de nuestra Iglesia y Noticias sobre todo lo que acontece en toda la vida eclesial
Fireworks Text - http://www.fireworkstext.com
BREVE COMENTARIO, REFLEXIÓN U ORACIÓN CON EL EVANGELIO DEL DÍA, DESDE LA VIVENCIA MISIONERA
SI DESEAS RECIBIR EL EVANGELIO MISIONERO DEL DÍA EN TU MAIL, DEBES SUSCRIBIRTE EN EL RECUADRO HABILITADO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA

jueves, 7 de junio de 2012

X Dgo del T.O. (Mc 14, 12-16.22-26) Corpus Christi- Ciclo B: Lo podíamos haber comido todos los días


Por P. Félix Jiménez Tutor, escolapio

Una familia del este de Europa decidió emigrar a América. Sus familiares y amigos se reunieron para despedirles y como regalo de despedida les dieron pan y queso. Eran pobres como ellos y no podían ofrecerles nada más. La familia reunió pan y queso suficientes para que les durara durante toda la travesía.

Viajaron en un viejo barco de vapor recluidos en su camarote durante todo el viaje para no malgastar sus pocos ahorros. Todas sus comidas consistían en pan y queso. La víspera del desembarco, el más pequeño de los hijos, un muchacho de nueve años, suplicó insistentemente a su padre que le dejara salir para comprarse una manzana, estaba ya enfermo de tanto pan y queso. El padre después de regañarle y, de mala gana, le dio unos céntimos para que subiera a cubierta y se comprara la manzana. Y le ordenó que volviera inmediatamente al camarote.

El muchacho salió, el tiempo pasaba y no regresaba, su padre preocupado por la tardanza fue en su búsqueda. Lo buscó en el comedor del barco y cual no fue su sorpresa al verle comiendo una cena suculenta. Pensando en el gasto, se indignó y empezó a echarle una reprimenda. El muchacho se levantó y le dijo: "Papá es todo gratis. Lo podíamos haber comido todos los días. La comida está incluida en el pasaje".

Como en la historia del pan y del queso, muchos cristianos corren el riesgo de encerrarse en sus devociones: su rosario, sus novenas, sus romerías, su grupo…y no enterarse de que hay un alimento gratis y más importante para la vida cristiana que todas las devociones: el Cuerpo de Cristo.

"Si no coméis mi carne y no bebéis mi sangre no tenéis vida eterna".

Muchos cristianos recluidos en sus casas y en sus negocios nunca vienen a este magnífico comedor y no se enteran de que Jesús nos dejó un alimento gratis para vivir unidos a Él y a los hermanos.

Los primeros cristianos decían: "No podemos vivir sin celebrar el día del Señor". No podemos vivir sin alimentarnos del Señor.

El Cuerpo de Cristo.

Cuando digo el "Cuerpo de Cristo", hablo de un ser humano inteligente, amante… Alguien tan como nosotros que durante treinta años ninguno de sus paisanos vio nada especial en él.

San Pablo en 1 Corintios 11, 24 dice: "Este es mi cuerpo entregado por vosotros". Esta es la razón de su cuerpo, la razón de su encarnación, por vosotros, por ti, por mi.

El Hijo de Dios te amó tanto que te dejó su cuerpo resucitado en las especies del pan y vino, el Cristo sacramento, oculto pero real, y entregado por ti.

Un cuerpo que no podemos imaginar pero sí podemos adorar.

Una presencia que no podemos discutir pero sí podemos adorar.

Su cuerpo… por ti.

"Así como el pan es uno, nosotros, aunque somos muchos, somos un cuerpo, porque participamos del mismo pan". "Vosotros sois el cuerpo de Cristo". Juntos formamos la iglesia, juntos formamos el cuerpo de Cristo. Somos uno en Cristo Jesús. Y ya nadie puede decir a nadie en la comunidad: no te necesito.

Cada parroquia, grande o pequeña, entusiasta o aburrida, vieja o joven, rica o pobre, está llamada a ser consciente de que representa al mismo Jesucristo, de que tiene que hacerle presente a través del amor y del servicio. Y tiene que seguir ofreciendo a todos la oportunidad de alimentarse en la mesa del Señor. Restaurante dominical para celebrar lo que Dios hace en nosotros y a través de nosotros. Restaurante abierto a todos para llegar sanos y salvos al final de nuestra travesía a un puerto desconocido y sin nombre. Allí nos espera una sorprendente bienvenida.


WebJCP | Abril 2007