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MISIONEROS EN CAMINO: V Domingo de Pascua (Jn 15, 1-8) - Ciclo B: El que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante
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sábado, 5 de mayo de 2012

V Domingo de Pascua (Jn 15, 1-8) - Ciclo B: El que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante



● Ruego por pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y estimar a Jesucristo y, así, poder seguirlo mejor.
● Apunto algunos hechos vividos esta semana que ha acabado.
● Leo el texto. Después contemplo y subrayo.
● Ahora apunto aquello que descubro de JESÚS y de los otros personajes, la BUENA NOTICIA que escucho... Jesús cuestiona mi relación con el dinero, mi consumo... También me puedo preguntar si todas los otros aspectos de mi vida los intento vivir para Dios.
● Y vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi entorno... desde el Evangelio... ¿Qué testigos encuentro que son libres ante el dinero, tienen coherencia personal, tienen unidad de vida?
● Llamadas que me hace -nos hace- el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso.
● Plegaria. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...


"RECORTES Y PODAS"

VER

Desde hace unos meses estamos sufriendo los llamados “recortes” en diferentes áreas de nuestra vida. Según el diccionario, recortar es cortar o cercenar lo que sobra de algo, y sin entrar a valorar si estos recortes son acertados o no, lo que nadie pone en duda es que era necesario hacer cambios profundos para afrontar la situación de crisis que padecemos, (pues como nos dice Benedicto XVI, prevalece una crisis económica, espiritual y moral), ya que el modo de vida que habíamos estado llevando desde hace décadas ha desembocado en la situación actual. Y de cara al futuro, hay que “recortar” por algún sitio, para evitar males mayores.


JUZGAR

Jesús hoy en el Evangelio nos ha hablado también de algo muy similar a los “recortes”, no de los recortes presupuestarios, sino del significado y sentido de esos “recortes”; y para eso Él utiliza una imagen más comprensible para sus oyentes (y también para nosotros, aunque vivamos en una cultura principalmente urbana). Jesús ha hablado de la poda. Podar tiene dos significados: cortar o quitar las ramas superfluas de los árboles, vides y otras plantas para que después se desarrollen con más vigor; y también eliminar de algo ciertas partes o aspectos por considerarlos innecesarios o negativos. La mayoría de las plantas necesitan una poda para renovarse, para crecer mejor y dar más fruto; en caso de no podarla, la planta no se desarrolla y puede incluso morir.
Y Jesús hoy nos dice que también necesitamos ser podados, necesitamos recortar y eliminar de nosotros ciertas actitudes, comportamientos, etc., que impiden que le sigamos con fidelidad: Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. En este tiempo de Pascua, Jesús nos dice que, para nuestro bien, hay que hacer recortes: o los hacemos nosotros, o los hará el Padre. Porque nos ama.
Haber celebrado la Resurrección de Cristo debe significar para nosotros un cambio profundo, una inyección de “savia nueva”, la de Cristo Resucitado. Y eso se nos tiene que notar, debemos dar fruto, ya que con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos. Jesús, con sus palabras sobre la poda, nos advierte que podemos caer en la tentación de limitarnos a “estar con Él”, a vivir nuestra fe de un modo muy pasivo. Pero si creemos que Él ha resucitado, no podemos conformarnos con eso. La unión de fe, vida y celebración que necesitamos alcanzar (como vimos en Semana Santa), reclama de nosotros más que un simple “estar”, debemos “permanecer” en Cristo: permaneced en mí y yo en vosotros, si queremos ser de verdad sus discípulos y dar fruto, porque el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante.


ACTUAR

¿Cómo está influyendo la Resurrección de Cristo en mi vida, en qué se me nota? ¿Siento la necesidad de hacer “recortes y poda” en lo que se refiere a mi espiritualidad? ¿Estoy dispuesto a hacerlo, quiero avanzar en la unidad de fe-vida-celebración? De cara al futuro, ¿qué frutos creo que espera el Señor de mí, de mi comunidad parroquial, de la Iglesia? ¿Progreso y progresamos en fidelidad al Señor, nos amamos con obras y según la verdad, o de palabra y de boca solamente?
La Eucaristía es el Sacramento en el que Jesús Resucitado se nos entrega para que podamos permanecer en Él, unidos a Él íntimamente como los sarmientos a la vid. Vivamos la Eucaristía
y vivamos de la Eucaristía, para que su misma Vida circule por todo nuestro ser como “savia nueva” y así demos los frutos que Él espera por nuestro bien y el de todo el mundo, siendo así “hijos de la Pascua”.


WebJCP | Abril 2007