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MISIONEROS EN CAMINO: Evangelio Misionero del Día: 25 de Mayo de 2012 - VII SEMANA DE PASCUA - Ciclo B
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jueves, 24 de mayo de 2012

Evangelio Misionero del Día: 25 de Mayo de 2012 - VII SEMANA DE PASCUA - Ciclo B


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 21, 15-19

Después de la aparición a la orilla del lago, Jesús resucitado dijo a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?»
Él le respondió: «Sí, Señor, Tú sabes que te quiero».
Jesús le dijo: «Apacienta mis corderos».
Le volvió a decir por segunda vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»
Él le respondió: «Sí, Señor, sabes que te quiero».
Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas».
Le preguntó por tercera vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»
Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: «Señor, Tú lo sabes todo; sabes que te quiero».
Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas.
Te aseguro
que cuando eras joven,
tú mismo te vestías
e ibas a donde querías.
Pero cuando seas viejo,
extenderás tus brazos,
y otro te atará
y te llevará a donde no quieras».
De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: «Sígueme».

Compartiendo la Palabra
Por Dominicos.org

En estos tiempos ante la que cae, es imperativo buscar palabras de esperanza. Y en los textos encontramos algunas: "Pablo sostiene que está Vivo" es la razón de nuestra esperanza.
Es tiempo de resurrección, no lo olvidemos, y la resurrección se relaciona con la vida, incluso en la vida de las dificultades, la resurrección es “cotidiana”, “continua”. En esa dirección, la frase del salmo: “Como se levanta el cielo sobre la tierra, se levanta su bondad…así aleja de nosotros nuestros delitos”. Dios se encuentra en lo cotidiano, en nuestro día a día, con nuestras dificultades y alegrías.

El evangelio de hoy bien puede ser visto como un “Diálogo amoroso” (¿me amas más que estos? ¿me amas? ¿me quieres? )… y además insiste en que ese diálogo de amor con Jesús es personal, es un dialogo de tú a tú (Simón, “hijo de Juan”, no otro…). Dios está enamorado de todos y cada uno de nosotros.

El protagonista de este diálogo es Pedro, la persona que se ha ido transformando hasta comprender a Jesús. Si hacemos memoria de Pedro a través del evangelio, vemos que acompaña a Jesús en hechos importantes (Jairo, Transfiguración, Getsemani,..) e interviene significativamente en diálogos y situaciones. Pedro atraviesa un proceso personal de transformación. Es presentado a Jesús por su hermano Andrés (cambia de nombre, Simón-Roca). Jesús le llama específicamente a orillas del lago, su profesión de fe junto al rechazo de Jesús a la mesianidad que entendía él, la promesa de Pedro de que nunca le abandonará, las negaciones de Pedro acompañadas de la mirada de Jesús, en los relatos de la resurrección que es mencionado especialmente…

Pedro es cabezota, fanfarrón, seguro de sí mismo, hasta niega a Jesús, le traiciona, sin embargo, en su proceso personal que culmina con este texto, ante Jesús, su amor es más importante que sus pecados. Jesús ante Pedro muestra su meta, la compasión y la liberación del pecado. “Los sanos no necesitan médico”. La mentalidad farisaica era que Dios estaba con los justos no con los pecadores.

Pedro seguirá siendo pecador, aún en relatos de los Hechos se comportará ambiguamente, hasta será increpado por Pablo por su conducta,… pero nada de eso importa. Los pecados de Pedro están cubiertos por otra frase, que es la clave “¡Señor, tú sabes que te quiero!”

Todo esto nos debe hacer situar en una posición correcta ante Dios. Pecadores queridos por Dios, elegidos por Dios, para llevar una misión tan grande como es reconstruir su Reino, con el mismo Espíritu que Jesús.

Ojalá seamos capaces de dejarnos transformar humildemente como Pedro, sabiéndonos pecadores en manos de Dios, y decir como él esa preciosa triple oración desde el fondo de nuestro ser, “¡Señor, tú sabes que te quiero!”

Comunidad El Levantazo
Valencia

II. Oramos con la Palabra

JESUCRISTO: tú todo lo conoces, también mi corazón. Y sabes que te quiero, a pesar de que lo disimule con los pecados, a causa de la debilidad humana. Quiero ser el Pedro, que es pecador y se arrepiente y te ama con todo su ser.


WebJCP | Abril 2007