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sábado, 14 de abril de 2012

Palabra para la Misión: Los regalos del Resucitado: la paz, el Espíritu, el perdón, la misión


Domingo 2° de Pascua - Dom. de la Divina Misericordia
Año B – Domingo 15.4.2012 / Por EUNTES

Hechos 4,32-35 / Salmo 117 / 1Juan 5,1-6
Juan 20,19-31

Reflexiones

Es significativa la cronología que nos da el Evangelio de Juan sobre ‘aquel día, el primero de la semana’ (v. 19), el día más importante de la historia. Porque en ese día Cristo resucitó. Aquel día había comenzado con la ida de María Magdalena al sepulcro “al amanecer, cuando aún estaba oscuro” (Jn 20,1). En el Evangelio de hoy estamos “al anochecer de aquel día... estaban... con las puertas cerradas, por miedo a los judíos” (v. 19). La ambientación espacio-temporal, e incluso psicológica, es completa. La nueva historia de la humanidad ya ha comenzado, en el signo de Cristo resucitado. Ya no se podrá prescindir de Él: esto significaría una pérdida de valores y un riesgo para la misma supervivencia humana.

Las puertas cerradas y el miedo se superan con la presencia de Jesús, el Viviente, quien por tres veces anuncia: “Paz a ustedes” (v. 19.21.26), provocando el gozo rebosante de los discípulos “al ver al Señor” (v. 20). Unión de corazones y de proyectos, compartir los bienes, fuerte testimonio del Resucitado son características evidentes de la primera comunidad cristiana (I lectura): “Todo lo tenían en común. Los apóstoles daban testimonio con gran poder de la resurrección del Señor Jesús. Y gozaban todos de gran simpatía. No había entre ellos algún necesitado” (v. 32-34). Juan (II lectura), por su parte, exhorta a los fieles a amar a Dios y a los hijos de Dios, con la certeza de que “lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe” (v. 4). Fe en Cristo Jesús, que ha venido “en el agua y en la sangre” (v. 6). La fe que lleva al cristiano y al misionero al encuentro con Cristo resucitado, ayuda también a a superar muchas dificultades psicológicas, como la angustia, temores, depresión…


Además de la paz, hay otros tres regalos importantes que Cristo resucitado (Evangelio) ofrece a a la comunidad de los creyentes: el Espíritu Santo, el perdón de los pecados y la misión. El mayor fruto de la Pascua es ciertamente el don del Espíritu Santo, que Jesús exhala sobre los discípulos: “Reciban el Espíritu Santo” (v. 22). Es el Espíritu de la creación redimida y renovada, que Jesús derrama en el momento de la muerte en la cruz (Jn 19,30), como preludio de Pentecostés (Hch 2ss).

Para Juan el don del Espíritu está esencialmente vinculado con el don de la paz y, por tanto, con el perdón de los pecados, como dice Jesús: “A quienes les perdonen los pecados, les quedan perdonados” (v. 23). La auténtica paz ahonda sus raíces en la purificación de los corazones, en la reconciliación con Dios, con los hermanos y con toda la creación. Esta reconciliación es obra del Espíritu, porque “Él es el perdón de todos los pecados” (ver la oración sobre las ofrendas en la Misa del sábado antes de Pentecostés, y la nueva fórmula de la absolución sacramental). Para el evangelista Lucas, “la conversión y el perdón de los pecados” son el mensaje que los discípulos deberán predicar “a todos los pueblos” (Lc 24,47). Con razón, por tanto, el sacramento de la reconciliación es un inestimable regalo pascual de Jesús: es el sacramento de la alegría cristiana (Bernardo Häring).

Los dones del Resucitado han de anunciarse y compartirse con toda la familia humana: por eso, Jesús, aquella misma tarde anuncia la misión universal, que Él confía a los apóstoles y a sus sucesores: “Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo” (v. 21). Son palabras que vinculan para siempre la misión de la Iglesia con la vida de la Trinidad, porque el Hijo es el misionero enviado por el Padre para salvar al mundo, por el amor. “¡Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo!” Son palabras que es preciso leer en paralelo con estas otras: “Como el Padre me ha amado, yo también los he amado a ustedes” (Jn 15,9), estableciendo así un vínculo indestructible entre misión-amor, amor-misión. Con estas palabras queda definitivamente establecido que la Misión universal nace de la Trinidad (AG 1-6) y es un don-compromiso pascual de Jesús resucitado.

Los dones del Resucitado: la paz, el Espíritu, la reconciliación y la misión, los vivimos en la fe. Aunque no vemos al Señor, somos dichosos (v. 29) si creemos en Él y le amamos. Estamos, por tanto, agradecidos a Tomás (v. 25), por haber querido meter su mano en la herida del Corazón de Cristo, que “cubiculum est Ecclesiae”, como afirma S. Ambrosio, es decir, el habitáculo íntimo/secreto de la Iglesia. Ese Corazón es el santuario de la Divina Misericordia, título y tesoro que en este domingo se celebra con creciente devoción popular. (*) La misericordia divina es, desde siempre, la más global y consoladora revelación del misterio cristiano: “La tierra está llena de miseria humana, pero está rebosante de la misericordia de Dios” (S. Agustín). Esta es la ‘buena noticia’ permanente que la Misión lleva a toda la humanidad.


Palabra del Papa

(*) “El culto a la Misericordia divina no es una devoción secundaria, sino una dimensión que forma parte de la fe y de la oración del cristiano”.- “Jesús, en ti confío: en estas palabras se resume la fe del cristiano, que es fe en la omnipotencia del amor misericordioso de Dios”.

Benedicto XVI
Angelus del 23.4.2006;15.4.2007; 11.4.2010


Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 15/4: S. Damián de Veuster (1840-1889), de los Sagrados Corazones (Picpus), apóstol de los leprosos, fallecido leproso en Molokai (Islas Hawai, Océano Pacífico).
- 15/4: Recuerdo del presidente norteamericano Abraham Lincoln, promotor de la integración racial y defensor de la emancipación de los esclavos, asesinado en 1865.
- 16/4: S. María Bernardita Soubirous (1844-1879), la cual, a la edad de 14 años, fue depositaria de las apariciones de la Virgen Inmaculada en Lourdes (1858).
- 16/4: Jornada Mundial contra la Esclavitud Infantil.
- 17/4: Beata Catalina Tekakwitha (1656-1680), virgen, indígena de Quebec (Canadá); es la primera beata ‘piel roja’ de América que sube al honor de los altares (1980).
- 18/4: Recuerdo de la apertura de la I Conferencia Afroasiática en Bandung (Indonesia, 1955), con miras a la independencia e identidad de los Países del Tercer Mundo.
- 19/4: B. Santiago Duckett (+1602), laico casado, encarcelado durante 9 años y asesinado en Londres bajo la reina Isabel I, por haber vendido libros católicos. En fechas cercanas a esta, se hace memoria de muchos otros católicos martirizados en Inglaterra bajo la misma reina y bajo otros reyes.
- 19/4: Aniversario de la elección del Papa Benedicto XVI (2005).
- 20/4: S. Marcelino (+374), obispo: nació en África y, junto con sus dos compañeros Vicente y Donino, fue un valiente evangelizador en el sur de Francia.
- 21/4: S. Anselmo de Aosta (1033-1109), doctor de la Iglesia, monje benedictino y abad de Le Bec (Normandía); nombrado obispo de Canterbury, luchó y sufrió por la libertad de la Iglesia en Inglaterra.
- 21/4: En 1957 Pío XII publicó la encíclica misionera Fidei Donum, sobre la situación de las misiones católicas, particularmente en África, lanzando un fuerte llamado al compromiso misionero también por parte de los sacerdotes diocesanos.


WebJCP | Abril 2007