LUGAR DE ENCUENTRO DE LOS MISIONEROS DE TODO EL MUNDO
MISIONEROS EN CAMINO: Evangelio Misionero del Día: 13 de Enero de 2012 - TIEMPO ORDINARIO - Ciclo B
NO DEJES DE VISITAR
www.caminomisionero.blogspot.com
El blog donde encontrarás abundante material para orar y meditar sobre la liturgia del Domingo. Reflexiones teológicas y filosóficas. Videos y música para meditar. Artículos y pensamientos de los grandes guías de nuestra Iglesia y Noticias sobre todo lo que acontece en toda la vida eclesial
Fireworks Text - http://www.fireworkstext.com
BREVE COMENTARIO, REFLEXIÓN U ORACIÓN CON EL EVANGELIO DEL DÍA, DESDE LA VIVENCIA MISIONERA
SI DESEAS RECIBIR EL EVANGELIO MISIONERO DEL DÍA EN TU MAIL, DEBES SUSCRIBIRTE EN EL RECUADRO HABILITADO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA

jueves, 12 de enero de 2012

Evangelio Misionero del Día: 13 de Enero de 2012 - TIEMPO ORDINARIO - Ciclo B


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 2, 1-12

Jesús volvió a Cafarnaúm y se difundió la noticia de que estaba en la casa. Se reunió tanta gente, que no había más lugar ni siquiera delante de la puerta, y Él les anunciaba la Palabra.
Le trajeron entonces a un paralítico, llevándolo entre cuatro hombres. Y como no podían acercarlo a Él, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paralítico. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados».
Unos escribas que estaban sentados allí pensaban en su interior: «¿Qué está diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?»
Jesús, advirtiendo en seguida que pensaban así, les dijo: «¿Qué están pensando? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: "Tus pecados te son perdonados", o "Levántate, toma tu camilla y camina"? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados, dijo al paralítico: Yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa».
Él se levantó en seguida, tomó su camilla y salió a la vista de todos. La gente quedó asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: «Nunca hemos visto nada igual»

Compartiendo la Palabra
Por Dominicos.org

La “casa” de Jesús ofrece:
- La Palabra,
- sanación, y
- el perdón, algo exclusivo que hasta el momento es de Dios.
Para ello Marcos nos lo representa en este relato mediante un milagro y una controversia con los maestros de la ley, que son los que están sentados, instalados en su posición, en su verdad y, en contraste con los cuatro portadores y el enfermo que tienen fe, no una fe teórica religiosa sino una confianza manifestada en las acciones.

Jesús nos da una lección. El enfermo espera una sanación y se encuentra con que Jesús le habla de una salud integral. Empieza perdonándole sus pecados, que es lo que nos paraliza ante tantas cosas. Nos creemos que “pecado” es hacer daño al otro, y tenemos que resarcir al otro de ese daño. Pecado es una actitud contraria al bien de la persona. Cuando uno peca, se daña, en primer lugar, a sí mismo; no hace falta que nadie le castigue. Ya se ha castigado él mismo.

El daño al otro no es el pecado, sino la consecuencia del pecado. Pecado es una actitud que me deteriora como ser humano. Una confesión que tiene en cuenta sólo el acto y no afecta para nada a la actitud, será completamente inútil.

Esta falsa concepción del pecado, es la que nos impide entrar en la dinámica del evangelio. La justicia humana trata de reparar un daño que se ha infringido a otro, y no puede ir más allá. Eso para Dios no tiene sentido. Por eso el Dios de Jesús busca al pecador que es el verdaderamente dañado, impedido, muerto, para sacarle de esa situación de inhumanidad.

Por ello, de una persona tumbada, inútil, Jesús hace una persona en pie, responsable de sí misma.

Comunidad El Levantazo
Valencia

II. Oramos con la Palabra

SEÑOR,las primeras palabras que dijiste al paralítico –tus pecados quedan perdonados– están entre las más importantes de tu vida y de la mía. De la tuya, porque manifiestan tu inmensa misericordia para los que somos pecadores. Para mí, por tantas veces como me las has dicho por medio del sacerdote en el sacramento de la penitencia. Es la esencia del reino de Dios, tu Padre, que tanto ha querido y quiere al mundo. Lo demás, la curación de las dolencias del cuerpo, es por añadidura, para demostrarnos que realmente eres Dios.


WebJCP | Abril 2007