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MISIONEROS EN CAMINO: Natividad del Señor (Lc. 2, 1- 14) - Ciclo B: HAS LLEGADO, SEÑOR
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martes, 20 de diciembre de 2011

Natividad del Señor (Lc. 2, 1- 14) - Ciclo B: HAS LLEGADO, SEÑOR



Silenciosamente y suavemente. Sin tarjetas de presentación y sin más pretensión que, el ser como nosotros, nos has visitado, Señor. ¿Por qué siendo tan grande te haces tan pequeño? ¿Por qué abandonas el amplio cielo y te empeñas en avanzar por la encrucijada de nuestras plazas y calles del mundo? ¡Has llegado, Señor, y eso es lo importante! ¡Te adoramos! ¡Te bendecimos! Con lágrimas en los ojos y, con el corazón en la mano, te decimos que nunca la tierra ha estado tan cerca del cielo como en estos momentos. ¿Nos sientes a nosotros cerca de Ti, Señor? ¿No seguirás sufriendo la soledad como en aquella primera Santa Noche de hace más de dos mil años?

1.- Noche Santa y Misteriosa. Dios ha descendido de los cielos. Se reviste de nuestra frágil humanidad. Hoy, en estas horas de oscuridad, es el Amor de Dios quien habla e ilumina nuestros más profundos sentimientos. ¡Nos dice tanto el Señor en el pesebre! ¡Nunca tan gigantesco mensaje estuvo escondido en un ser tan pequeño!

Nos habla su Amor. A partir de ahora, el Padre, estará junto a nosotros. Hoy, al mismo Dios, lo besamos, lo contemplamos y lo arrullamos en nuestros brazos. ¡Bendito sea este Misterio que, sin comprenderlo, nos seduce y nos hace sentirnos más buenos, más hermanos! Aquí está el secreto de la Navidad. En Navidad no existe el espíritu navideño, en estos días nace, brota, se ve y comienza a caminar por la tierra el amor de Dios, el mismo Dios con nosotros.

2.- Hoy, más que nunca, sentimos que la noche se rompe por este acontecimiento que ha cambiado el rumbo de una gran parte de la humanidad: ¡Dios nos ha visitado!

-Como los pastores contemplamos arrodillados su salto gigantesco desde el cielo hasta nuestra tierra.

-Como la gruta del pesebre, nos sentimos incapaces y hasta indignos de contener este gran Sacramento, este Prodigio de salvación y de vida, de gracia y de paz, de ternura y de humildad. ¡Nunca, Dios, arriesgó tanto!

-Como los ángeles, pregonamos en los valles de nuestras familias y de nuestros amigos que, la Navidad, o es cristiana o no es Navidad. Que, la Navidad, es el tobogán por el que se desliza Dios al encuentro de cada uno de nosotros. ¿Por qué algunos tan empeñados en convertir la Navidad en simple vanidad por y de las cosas?

-Como José y María, en estos instantes, nos apoyamos en el cayado de la fe. En la confianza de que, Dios, ha venido para quedarse junto a nosotros. Sólo es cuestión de abrirle el corazón. Hoy, en el pesebre, hay lugar para todos, para ti y para mí…para todo aquel que, sintiéndose tocado por el Misterio de la 3.- Navidad, se asombra ante la estrella, expresa su alegría con los villancicos, hace efectiva su fraternidad por la caridad con los demás o se arrodilla ante un Niño que nos trae una gran noticia: ¡DIOS ES AMOR!

¡Has llegado, Señor! ¡Bienvenido a este pobre pesebre que es el mundo!

4.- ¡VIENES Y BAJAS, SEÑOR!

En medio de la oscuridad que nos atenaza

desciendes para darnos luz y vida en esta esperada noche

Nunca, oh Señor, ha estado tan abrazado el cielo a la tierra

lo humano de lo divino, lo divino cosido a nuestros huesos.

¿Cómo entender este prodigio de amor y de locura?

¿A dónde dirigir nuestros ojos y nuestro júbilo

cuando tanto misterio nos rodea?

Has venido, en un pesebre, y eso no se olvida.

La riqueza, en medio de la pobreza

La indigencia, para siempre dignificada

La gloria, destellando y abriéndose por la tierra

y, la tierra, aspirando a un trozo de cielo

¡VIENES, HAS BAJADO SEÑOR!

Hoy, la pequeñez, habla de tu inmensa grandeza

Hoy, la humildad, es Palabra que salva

Hoy, el silencio, se hace entrega y contemplación,

alabanza y éxtasis, adoración y emoción contenida

¡HAS BAJADO, SEÑOR, Y ESO ES LO QUE IMPORTA!

Deja que, en esta Noche Santa, caigamos en tierra

Que, hoy más que nunca, nos sintamos pastores y zagales

Que, buscando entre las maderas de tu pesebre,

aprendamos, de una vez para siempre,

que la puerta pequeña es la que Dios quiso abrir

para hacerse presente en las entrañas de nuestra hacienda

¡GRACIAS, SEÑOR, POR HACERTE HOMBRE!

Porque, ser hombre, no es fácil

Porque, algo bueno tenemos aunque no nos lo parezca

cuando, Tú, quieres revestirte de nuestra carne

sufrir con nuestros sufrimientos

gozar con nuestros gozos

buscar en nuestros horizontes

alentarnos en nuestras dificultades

¡HAS BAJADO, SEÑOR! ¡HAS VENIDO! ¡HAS NACIDO!

Y… cuánto nos alegramos de verte y de recibirte

¡Bienvenido a este viejo pesebre del mundo!


WebJCP | Abril 2007