LUGAR DE ENCUENTRO DE LOS MISIONEROS DE TODO EL MUNDO
MISIONEROS EN CAMINO: Benedicto XVI pidió por la paz y estabilidad en África y M. Oriente
NO DEJES DE VISITAR
www.caminomisionero.blogspot.com
El blog donde encontrarás abundante material para orar y meditar sobre la liturgia del Domingo. Reflexiones teológicas y filosóficas. Videos y música para meditar. Artículos y pensamientos de los grandes guías de nuestra Iglesia y Noticias sobre todo lo que acontece en toda la vida eclesial
Fireworks Text - http://www.fireworkstext.com
BREVE COMENTARIO, REFLEXIÓN U ORACIÓN CON EL EVANGELIO DEL DÍA, DESDE LA VIVENCIA MISIONERA
SI DESEAS RECIBIR EL EVANGELIO MISIONERO DEL DÍA EN TU MAIL, DEBES SUSCRIBIRTE EN EL RECUADRO HABILITADO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA

lunes, 26 de diciembre de 2011

Benedicto XVI pidió por la paz y estabilidad en África y M. Oriente


MENSAJE “URBI ET ORBI” EN EL DOMINGO DE NAVIDAD

En el balcón ante la Plaza de San Pedro, auguró por el fin de la violencia y la reconciliación en Tierra Santa, Siria, Irak y Afganistán. Llamado a la solidaridad con el Cuerno de África. Denunció el deseo del hombre de querer sustituir a Dios.

El papa Benedicto XVI pidió el domingo el fin de la violencia en Medio Oriente y envió un mensaje de apoyo a las víctimas de las guerras y los desastres naturales en África.

"Debemos ser portavoces de los que no tienen voz", definió el pontífice en su mensaje de Navidad durante la tradicional bendición "Urbi et orbi" ante miles de personas reunidas en la plaza de San Pedro, en el Vaticano.

Que "el Señor socorra a la humanidad herida por tantos conflictos, que hasta hoy ensangrientan el Planeta", dijo el Papa desde la basílica vaticana, en un
mensaje centrado en el significado de la llegada de Jesús a la tierra. Dicha llegada fue "para salvarnos sobre todo del mal profundo, radicado en el hombre y en la historia", indicándonos "el camino de la reconciliación, del diálogo, de la colaboración", destacó.

El Papa denunció el deseo del hombre de querer "sustituir" a Dios, de "decidir lo que está bien y lo que está mal" y de creerse "el dueño de la vida y la muerte".

Jesucristo, dijo el pontífice desde un balcón de la basílica de San Pedro, fue enviado a la tierra "para salvarnos, sobre todo del mal profundo, enraizado en el hombre y la historia", que "es la separación con Dios, el orgullo y la presunción de actuar por uno mismo".

Este mal consiste en "competir con Dios y sustituirlo, decidir lo que está bien y lo que está mal, ser el dueño de la vida y la muerte. Es el gran mal, el gran pecado", aseguró.

El Papa ha denunciado numerosas veces la voluntad de las sociedades occidentales descristianizadas de aprobar leyes sobre temas que tocan, según el Vaticano, los valores más sagrados de la vida, como el aborto o la eutanasia.

"Volvamos la vista a la gruta de Belén: el niño que contemplamos es nuestra salvación. Él ha traído al mundo un mensaje universal de reconciliación y de paz. Abrámosle nuestros corazones, démosle la bienvenida en nuestras vidas", señaló el Papa.

Sus reflexiones sobre la actualidad mundial
El Papa pidió el fin de la violencia en Siria, "donde ya se ha derramado tanta sangre" y lanzó un nuevo llamado a la "solidaridad" con los pueblos del Cuerno de África.

Decenas de miles de personas de numerosos países lo aclamaron, al grito de "¡Viva el Papa!" o "¡Benedetto!" (Benedicto en italiano).

El pontífice imploró a Dios "que dé un renovado vigor a la construcción del bien común en todos los sectores de la sociedad en los países del norte de África y Medio Oriente" que este año experimentaron revoluciones.

"Invoquemos juntos el auxilio divino para los pueblos del Cuerno de África, que sufren a causa del hambre y la carestía, a veces agravada por un persistente estado de inseguridad. Que la comunidad internacional no haga faltar su ayuda a los muchos prófugos de esta región, duramente probados en su dignidad", afirmó.

"Que el nacimiento del Redentor asegure estabilidad política en los países de la región africana de los Grandes Lagos y fortaleza el compromiso de los habitantes de Sudán del Sur para proteger los derechos de todos los ciudadanos", afirmó el Papa, que no habló de la explosión ocurrida el domingo a la mañana en una iglesia de Nigeria, que causó al menos 15 muertos.

El pontífice instó a "todos los sectores de la sociedad en los países" árabes, sacudidos por cambios sociales y políticos, a participar en la "construcción del bien común".

Que "él, que es el Príncipe de la Paz, conceda la paz y la estabilidad a la Tierra en la que ha decidido entrar en el mundo, alentando a la reanudación del diálogo entre israelíes y palestinos. Que haga cesar la violencia en Siria, donde ya se ha derramado tanta sangre. Que favorezca la plena reconciliación y la estabilidad en Irak y Afganistán", dijo Benedicto XVI.

El Papa no habló de América Latina, región del mundo que cuenta con el mayor número de católicos. Sí se refirió a Asia. "Que el nacimiento del Salvador afiance las perspectivas de diálogo y la colaboración" en Birmania, dijo.

Durante el tradicional mensaje transmitido por televisión y radio en más de 60 países, Benedicto se mostró además especialmente afectado por las inundaciones en Tailandia y Filipinas y envió su consuelo a los afectados.

"Que el Señor conceda consuelo a la población del sureste asiático, especialmente de Tailandia y Filipinas, que se encuentran aún en grave situación de dificultad a causa de las recientes inundaciones", agregó.

Tras la bendición, el pontífice envió saludos navideños en 65 idiomas.

La bendición "Urbi et Orbi"
La tradicional bendición apostólica "Urbi et Orbi" (a la ciudad de Roma y al mundo) es uno de los ritos más solemnes de la Iglesia católica.

Dos veces al año -el domingo de Pascua y en Navidad- el Papa imparte en más de 60 idiomas la bendición a los fieles católicos desde el balcón central de la Basílica de San Pedro.

Con esta bendición, que se realiza también tras la elección de un nuevo pontífice, se otorga la indulgencia y la remisión de los pecados.

"Urbi et Orbi" era la manera con las que comenzaban las proclamas del Imperio romano. Oficialmente, la Iglesia asumió esta bendición en el siglo XIII.
Con el permiso del Papa también puede ser impartida por cardenales, obispos o sacerdotes

Fuente: AFP, ANSA, EFE y DPA


WebJCP | Abril 2007