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MISIONEROS EN CAMINO: Palabra para la Misión: Compartir los talentos-dones, con valentía y gratuidad
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domingo, 13 de noviembre de 2011

Palabra para la Misión: Compartir los talentos-dones, con valentía y gratuidad


XXXIII Domingo del T. O. / Por EUNTES
Año A - Domingo 16.11.2011

Proverbios 31,10-13.19-20.30-31 / Salmo 127 / 1Tesalonicenses 5,1-6
Mateo 25,14-30

Reflexiones

La parábola de los talentos (Evangelio) invita a un balance, al final de un año litúrgico y en la cercanía de un nuevo ciclo. Aparece, ante todo, la generosidad y la confianza de ese señor que entrega sus bienes a los empleados (v. 14). Los talentos eran bienes consistentes, entregados “a cada cual según su capacidad” (v. 15); y todos reciben igualmente el don del tiempo, “mucho tiempo” (v. 19). Ese señor es Dios, es Jesús mismo; los siervos representan a los miembros de las comunidades cristianas; el tiempo va hasta el final de la existencia terrena, que es el tiempo de la Iglesia. Los talentos son los dones que Dios otorga a cada uno y los tesoros que Cristo ha entregado a su Iglesia: el Evangelio como mensaje de salvación para transformar la familia humana; el Espíritu que “renueva la faz de la tierra” (Sal 104,30); el don de los sacramentos; para una humanidad nueva; el poder de purificar, sanar, consolar, reconciliar; los frutos siempre nuevos de la tierra… Esta variedad de dones da razón del Día de Acción de Gracias, que se celebra en esta o en otras épocas del año.

El desarrollo de la parábola constituye un fuerte aliciente para hacer fructificar los dones recibidos de Dios, tanto en el nivel personal (dones de salud, inteligencia, corazón, alimentos, naturaleza, vida espiritual, fe), como en el nivel de la comunidad humana y eclesial. Jesús quiere frutos: escoge a los suyos para que vayan y den fruto, un fruto que permanezca (Jn 15,16). En el momento de la rendición de cuentas, el elogio del señor es para los empleados que han sido dinámicos y creativos en multiplicar los bienes recibidos. Por el contrario, es inaceptable la actitud del empleado “negligente y holgazán (v. 26), que se encierra en su mundo (v. 18), desconfía de su amo (v. 24), incapaz de realizar un compromiso serio y de arriesgar (v. 18.25).

Para una justa comprensión de la parábola, es preciso superar una doble mentalidad comercial: tanto de tipo moralista, pensando que las obras pueden producir la salvación, mientras que ésta se nos da por pura gratuidad; como la lógica productiva de cuño capitalista y neoliberal. La I lectura corrige esta visión burguesa: el elogio de la mujer perfecta exalta su habilidad humana y doméstica en su calidad de esposa y de madre, pero más aún su apertura al necesitado (v. 20), su temor de Dios (v. 30). Las cualidades de inteligencia, valentía y eficacia deben acompañarse de un sólido bagaje moral y religioso, que ayude a evitar formas de egoísmo; a moderar la competitividad con la solidaridad, y el afán de acumular con el compartir; a extender los beneficios de la riqueza en favor de otras personas, de la comunidad humana y del ambiente.

La pereza y el desinterés son actitudes inaceptables, en particular, ante el don de la fe y la consiguiente responsabilidad misionera de anunciar el Evangelio, que es tarea de todo bautizado, para garantizar la luz, la sal, la levadura necesarias para que la familia humana pueda vivir mejor. No basta ser ‘conservadores de la Palabra’, por miedo al riesgo o por falta de iniciativa; el don de la fe compromete a los cristianos a ser ante todo promotores intrépidos y generosos del Evangelio de Jesús y de los bienes de la salvación. El Papa Pablo VI tiene una advertencia severa para el que no hace fructificar el talento-don de la fe: el que descuida el mandato misionero de anunciar a Jesucristo pone en peligro incluso su salvación personal y la supervivencia de las comunidades. (*)

El premio que reciben los empleados creativos, hábiles en multiplicar los dones recibidos, queda en el ámbito de la gratuidad y del gozo (v. 21.23), que acompañan el servicio del Evangelio. “La fe no es algo que se guarda en una caja fuerte para protegerla, es vida que se expresa en amor y entrega al otro. En los Evangelios tener miedo equivale a no tener fe… La parábola de los talentos nos enseña que una vida cristiana, basada no en la formalidad, la auto-protección y el temor, sino en la gratuidad, en el coraje y en el sentido del otro, constituye la alegría del Señor. Y la nuestra” (Gustavo Gutiérrez). Asimismo, la invitación de Pablo (II lectura) a vivir como hijos de la luz y a estar vigilantes (v. 5.6) va en esta misma dirección. Sólo en el don de sí, con trabajo, valentía y gratuidad, crecen, se fortalecen y maduran las personas y las comunidades. Sólo el amor puede vencer los miedos del siervo holgazán. Se trata de miedos que se superan con la valentía del amor y del anuncio misionero.

Palabra del Papa

(*) “No sería inútil que cada cristiano y cada evangelizador examinasen en profundidad, a través de la oración, este pensamiento: los hombres podrán salvarse por otros caminos, gracias a la misericordia de Dios, si nosotros no les anunciamos el Evangelio; pero ¿podremos nosotros salvarnos si por negligencia, por miedo, por vergüenza - lo que San Pablo llamaba ‘avergonzarse del Evangelio’ (Rm 1,16) - o por ideas falsas omitimos anunciarlo? Porque eso significaría ser infieles a la llamada de Dios que, a través de los ministros del Evangelio, quiere hacer germinar la semilla; y de nosotros depende que esa semilla se convierta en árbol y produzca fruto”.

Pablo VI
Exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi (1975), n. 80


Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 15/11: S. Alberto Magno (Colonia, Alemania, +1280), dominico, obispo, hombre de paz, doctor de la Iglesia y patrono de los que cultivan las ciencias naturales; supo conjugar ciencias humanas y estudios teológicos.
- 15/11: S. José Pignatelli (1737-1811), sacerdote jesuita italiano, el cual, con santidad de vida y habilidad, se consagró a la restauración de la casi extinguida Compañía de Jesús, después de las supresiones, la Revolución Francesa y las guerras napoleínicas.
- 15/11: B. María de la Pasión (Helena) de Chappotin de Neuville (1839-1904), religiosa francesa, misionera en India, fundadora de las Franciscanas Misioneras de María.
- 16/11: Día Internacional de la Tolerancia, instituido por la ONU-UNESCO en 1995.
- 17/11: SS. Roque González, Alfonso Rodríguez y Juan del Castillo, mártires jesuitas en las “reducciones” de Paraguay (+1628), por su compromiso misionero en la defensa y promoción de los indígenas. La conocida película Mission reproduce su epopeya.
- 17/11: Recuerdo de la inauguración del Canal de Suez (Egipto, 1869), una nueva ruta de comunicación comercial y cultural entre los pueblos.


WebJCP | Abril 2007