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MISIONEROS EN CAMINO: XIV Domingo del T.O. (Mt 11,25-30) - Ciclo A: Liturgia, Reflexiones, Exégesis y Oración
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sábado, 2 de julio de 2011

XIV Domingo del T.O. (Mt 11,25-30) - Ciclo A: Liturgia, Reflexiones, Exégesis y Oración


Publicado por DABAR

Dios viene a ti ¿a lomos de quién?

En la primera lectura de hoy oímos: “dice el Señor: «Alégrate, hija de Sión; canta, hija de Jerusalén; mira a tu rey que viene a ti justo y victorioso; modesto y cabalgando en un asno, en un pollino de borrica” ¿Podemos hoy imaginarnos un rey cabalgando en un asno? Por un minuto imaginemos al Presidente de nuestro país o a cualquier persona importante yendo encima de un asno. Hay cosas que ni somos capaces de imaginar, no forman parte de nuestra asociación espontánea de ideas, no nos imaginamos casi ni a nosotros mismos encima de un burro…, mejor un coche por pequeño que sea, al menos nos resguarda del frío y del calor, caben más personas, es más cómodo, llegamos antes… Con esto no pretendo rechazar la probable necesidad de muchos a tener y usar un coche, eso sí, reivindico que el vehículo responda a necesidades, no sea el más grande que puedo pagar, ni el más potente y lo usemos cuando realmente se necesite. Y digo esto no sólo para criticar este consumismo tantas veces desmesurado sino porque la realidad de nuestra Tierra ya no sostiene tanto capricho consumista y de estatus social. Más allá de esta reflexión a favor de la austeridad y de la ecología, ambas deberían de ser cada vez menos opción y más necesidad/obligación, me gustaría que nos paráramos a pensar por un momento en nuestras imágenes de cómo viene Dios hacia mí, cómo me visita, desde quién se hace el encontradizo con mi historia.
Tras la contemplación del texto anterior descubrimos que no importa cómo venga Dios, es más, aviso para posibles despistados, viene modesto, cabalgando en un asno, pero ese no es el mensaje, lo verdaderamente significativo, la Buena Noticia: es que Dios viene hacia ti, no importa cómo o en qué viene, sino que viene, ese es nuestro motivo de júbilo y alegría.
Dios viene a ti aunque no lo veas, aunque en tu cabeza sea imposible asociarlo con quien va montado en ese borriquillo con el que te topas todos los días, que viste de cualquier manera, en la persona o signo de esperanza que vive a tu lado siendo semilla de mostaza, en cualquiera que siga hoy a pesar del cansancio, la rutina y las prisas levantándose cada mañana con la sonrisa en los labios para afrontar el día y bregar por la justicia y el bien en un mundo vendido al poder y al dinero.
Dios vive y viene a ti en quienes vivan así, a pesar de su apariencia, esconden a Dios en su interior, mejor aún: ellos lo muestra, aunque nos cueste reconocerLo a nosotros en ellos, son ‘borriquillos’ a través de quiénes Dios viene hacia ti, porque Dios siempre vuelve su cara para sonreírte y acogerte.
¿No estarás esperando grandes vehículos o signos, para descubrirLe? ¿No se te habrá pasado descubrirlo a lomos de tanta gente buena cómo te rodea? ¿No habrás cometido el error de considerar a dicho transmisor como un tonto, un iluso, un soñador, un utópico?, un mero asno, al fin y al cabo.
Porque el Señor de cielo y tierra no se monta en lomos de cualquiera, no acepta sobornos, no quiere sacrificios sin misericordia, no habita en quienes sólo se pavonean de si mismos, en quienes cultivan y miran más el aspecto externo que el interior, no entiende de despilfarros, ni de halagos de palabra, sino de alabanzas sinceras, de quien vive la vida con humildad y autenticidad, de quien construye y se construye desde el barro en que ha sido creado para amar.
Dios no se monta en coches de lujo, ni en profesionales que sólo esperan el reconocimiento de sus colegas y gentes de poder, ni en quienes no asumen la austeridad y el reciclaje, el Dios de Jesús no cabalga a lomos de cualquiera por mucha plata que tenga, porque su barómetro es otro, así que agudicemos la vista, espabilemos el oído y entrenemos bien el corazón para ser capaces de verLo venir hacia cada uno de nosotros, no sea que lo ignoremos porque esperamos que venga montado en otro medio. Porque quien mejor lo conoce ya lo dejó dicho: «has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor.».

ELENA GASCÓN
elena@dabar.net




DIOS HABLA

ZACARIAS 9,9 10
Así dice el Señor: «Alégrate, hija de Sión; canta, hija de Jerusalén; mira a tu rey que viene a ti justo y victorioso; modesto y cabalgando en un asno, en un pollino de borrica. Destruirá los carros de Efraín, los caballos de Jerusalén, romperá los arcos guerreros, dictará la paz a las naciones; dominará de mar a mar, del Gran Río al confín de la tierra».

ROMANOS 8, 9.11 13
Hermanos: Vosotros no estáis sujetos a la carne, sino al espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo. Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros. Así, pues, hermanos, estamos en deuda, pero no con la carne para vivir carnalmente. Pues si vivís según la carne, vais a la muerte; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis.

MATEO 11,25 30
En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».



EXEGESIS

PRIMERA LECTURA

¿Será éste el domingo de la sencillez? Dios una vez más nos revela su ser para enseñarnos el camino que lleva a la vida. El mismo Dios que se reveló a Moisés (cf.Ex 34,4b-6.8-9 del día de la Trinidad) como ‘compasivo y misericordioso’; ‘lento a la ira y rico en piedad’ (del salmo responsorial de hoy) nos es presentado por Zacarías del mismo modo pero en su actuar.

El rey que envía el Señor para establecer una paz estable y universal es un rey ‘justo y victorioso’; ‘humilde y montado en un asno’.

El asno es el animal pacífico, doméstico, duro al sufrimiento, en contraste con el caballo belicoso, animal de guerra, tiro de carros de combate, altanero y dominador.

Quien llega no va a ‘imponer’ la justicia ni la victoria, sino que él mismo es justo y victorioso y humilde. Su actitud le hace señor de sí mismo y por eso trae la paz. Tiene la justicia que Dios le ha otorgado, posee la victoria sobre sí mismo de los humildes, y sencillos y eso le hace incompatible con caballos o carros de guerra. Eso le posibilita poder ser rey de todo y de todos. No sólo dominará Israel sino a todo cuanto alcanza el mundo conocido ‘de mar a mar, desde el gran río hasta el confín de la tierra’.

En los primeros versos de este capítulo Zacarías ha descrito el mundo que le rodea, quizás tras la conquista de Alejandro Magno; constata la mezcla de gentes, razas y desastres, y quiere vislumbrar un nuevo ‘orden internacional’ mesiánico, esperanzado. Como los profetas anteriores a él no quiere acudir a los medios empleados por los hombres, por los ejércitos conquistadores que establecen una paz efímera, más sumisión que pacificación. Conoce por otro lado los eternos pecados que cometen las naciones: la ambición de Tiro, las comidas idolátricas, los robos, la soberbia (9,1-8). Por eso el profeta descubre un camino nuevo, una actitud novedosa, que conducirá a los tiempos mesiánicos “El Señor los salvará y su pueblo será como un rebaño en su tierra” (v.16)

Aún hoy en día ¿quién considera la posibilidad de establecer la paz por medios que no sean los de los paganos, es decir, la riqueza, la guerra, el dominio?

TOMÁS RAMÍREZ
tomas@dabar.net


SEGUNDA LECTURA
En la lectura continua de la Carta a los Romanos se llega al capítulo octavo, una de las cumbres del pensamiento teológico paulino.

Todo el capítulo está dedicado a la vida en el Espíritu, forma de vivir propia del cristiano. Ese tema se introduce en los primeros versículos del capítulo, donde, entre otras cosas se contraponen dos principios “carne” y “espíritu”, para llegar a la afirmación inicial de la lectura de que nosotros no estamos en el primero sino en el segundo principio : el espíritu. Pablo da como razón de esa situación el que el Espíritu habita en nosotros. Supone que todo cristiano lo tiene porque ha hecho su opción fundamental por y hacia Cristo.

En San Pablo todavía los conceptos sobre el Espíritu/ Espíritu Santo no están tan claros como en Lucas o Juan. Pero eso no es algo que le preocupe mucho a él ni nos debe preocupar demasiado a quienes lo leemos.

No se trata de especular sino de vivir. Y vivir en el espíritu es aceptación, unión y entrega total a Cristo muerto y resucitado ; apertura total a lo que Él significa. Como mínimo eso es tener el espíritu de Cristo. De esa forma Dios está presente y activo en nosotros, es decir, su Espíritu habita en nosotros. Es importante esa apertura a Cristo porque, si no se tiene su Espíritu, no se es de él. Se trata de una importante afirmación. La presencia del Espíritu no es algo secundario ni algo que poseen sólo algunos miembros de la iglesia para determinadas misiones . Por ejemplo, recientemente se hablaba mucho del Espíritu a propósito del cónclave. Naturalmente es acertado. Lo malo es acordarse el Espíritu, su presencia y su acción sólo en momentos aislados y limitándola a algunos ámbitos. Realmente se trata de un elemento constitutivo del ser cristiano. Tanto que su ausencia implica también la lejanía del Señor Jesús.

Otra cosa es que el que sintamos al Espíritu o seamos conscientes de su presencia sea lo determinante para tenerlo o no. De forma parecida a cómo no se suele ser consciente de la vida, pero, si no se tiene, estamos muertos, el Espíritu está presente en nosotros, aunque no lo percibamos tanto. Pero si lo hacemos, tanto mejor: viviremos según lo que realmente somos.

Una vez que lo tenemos, ello comporta diversos efectos : esperanza total en la línea de lo que le ha ocurrido a Cristo resucitado. Dios nos vivificará como lo hizo con él. Otra consecuencia - que no imposición - es vivir conforme a esa presencia activa de Dios en nosotros, lo que Pablo recuerda en los versos finales de la lectura de hoy.

FEDERICO PASTOR
federico@dabar.net

EVANGELIO

1. Aclaraciones al texto
V.25 Te doy gracias. El verbo griego denota alabanza, reconocimiento, con connotación de agradecimiento. Traducción literal: Te bendigo. La bendición o doxología (beraká en hebreo) era forma habitual de la piedad judía. Sabios y entendidos: doctores y maestros de la Ley; gente sencilla: traducción de un término griego que significa persona que no habla, niño. Niño: símbolo y arquetipo de disponibilidad y apertura.
V.26 ¡Padre! Así se dirigía Jesús a Dios cuando oraba. Expresión audazmente familiar, compatible con el señorío trascendente de ese Padre: Señor del cielo y de la tierra.
Vs.29-30 Yugo: imagen y símbolo de la ley y del Reino de los cielos en ambientes rabínicos. Humildad de corazón: actitud no arrogante.


2. Texto
Vs.25-26. Sentida oración de alabanza de Jesús a Dios, cercano e imponente a la vez, Padre y Señor de cielo y tierra. Uno de los contados casos en que los evangelios nos dan el contenido de la plegaria de Jesús. Habida cuenta de que orar, como leer, no eran usualmente actividades silenciosas en el mundo antiguo, es completamente verosímil que esta oración de Jesús, estando los discípulos reunidos a su alrededor, produjera una gran impresión en ellos y fuera desde el principio parte de la tradición recordada, compartida y meditada por ellos.
Motivo de la oración: a diferencia de los sabios y entendidos, la gente sencilla entendía las cosas de Jesús. Jesús da gracias a Dios por este hecho y lo hace formulándolo desde una perspectiva divina: porque has escondido, porque has revelado, así te ha parecido mejor, modo trascendente de hablar que choca con nuestro modo inmanente de hablar, pero que no por ello se excluyen.
V.27. En este versículo las palabras de Jesús no están ya dichas con la mirada puesta en el Padre, sino con ella puesta en la gente sencilla. Es a esta gente a quien Jesús quiere hacer partícipe de su especial relación con el Padre, es a ella a quien puede revelar el misterio filial de su persona. Ese misterio filial es el contenido condensado en el todo con que comienza el versículo 27. En ese misterio filial, en ese todo radica la autoridad de Jesús y el carácter absoluto y exclusivo de su persona.
Vs.28-30. Desde la autoridad emanada de su misterio filial Jesús puede dirigirse a todos los cansados y agobiados para hacerles una invitación (venid a mí… cargad con mi yugo) y un ofrecimiento (os aliviaré… encontraréis descanso) y para ofrecerles un aliciente (soy manso y humilde de corazón… mi yugo es llevadero). Desde el misterio filial de su persona Jesús ofrece a todos sin excepción ese misterio filial con lo que el mismo conlleva de autoridad y consistencia absolutas. Un ofrecimiento que la gente sencilla valora y acoge.

3. Comprensión actualizante
Inversión de papeles: los sabios y entendidos resultan ser ignorantes; la gente sencilla resulta ser sabia. La arrogancia es muy mala actitud, tan mala que ciega al que la tiene.
Jesús no maquilla eufemísticamente sus palabras. Habla de yugo y de carga. El yugo y la carga que él mismo lleva. Pero mientras los yugos humanos matan siempre, el yugo divino libera siempre. Esto no parece que lo entiendan los engreídos.
La invitación de Jesús no es a aceptar un sistema o a dedicarse a una causa, sino a adherirse a él, el Hijo de Dios, prototipo de sencillez (mansedumbre) y humildad.
No tiene nada de extraño que, escuchando estas palabras de Jesús, un estremecimiento emocionado recorra el interior del sencillo y del humilde, y que de sus labios salgan dos palabras: ¡Gracias, Jesús!

ALBERTO BENITO
alberto@dabar.net


NOTAS PARA LA HOMILIA

Retomamos hoy los domingos del Tiempo Ordinario y lo hacemos en el número catorce, después de pasar las solemnidades de la Pascua y las que suceden al Tiempo Pascual. Volvemos también, por tanto, al evangelio del ciclo A que corresponde al de San Mateo. Y lo hacemos en el final del capítulo once. Comienza con una invocación al Padre en forma de alabanza y de acción de gracias. Jesús se ve rodeado de gente sencilla y humilde. Ve que sufre el rechazo de los poderosos, pero que es la gente que sufre, la que está desencantada de esa sociedad, la que padece la opresión y la marginación por parte de las estrucutras, incluso de la religiosa, las que se acercan a escucharle y las que le siguen con verdadero interés. Desde esta constatación Jesús da gracias al Padre por dejarse entender por los pobres y los humildes.

La primera lectura recoge la profecía que leíamos el Domingo de Ramos en el evangelio de Mateo al tiempo de la procesión. En ella se canta la alabanza de un rey que entra en Sión rodeado de sencillez y modestia: "cabalgando en un asno, en un pollino de borrica". Pero ese rey, que, en apariencia, está carente de los signos de poder, hará cambiar la realidad violenta. Con su mansedumbre y con su paz romperá las armas de los poderosos, desarmará a los más potentes y hará reinar la paz en todas las naciones, "hasta los confines de la tierra".

Esa gente sencilla que sigue a Jesús tiene la misma fuerza transformadora que la que tiene el propio Jesús, también pobre y humilde. No conviene esubestimar la fuerza de lo aparentemente débil. La fortaleza no está en los signos externos ni en las armas; la fuerza está en el espíritu. Ya hemos visto este tiempo atrás la fuerza revolucionaria que tienen instrumentos que no disparan ni matan, como sen las redes sociales. Sus convocatorias movilizan masas de gente disconforme y esas movilizaciones son capaces de acbar con regímenes totalitarios. Cuando escribo esto, todavía permanecen acampados en las plazas españolas los "indignados" del movimiento del 15M. El único reflejo que han tenido en los resultados electorales ha sido el aumento del voto en blanco, que no llega, por otra parte, a ser significativo por el momento. Pero algo sí han cambiado estas movilizaciones. No se va a poder gobernar a sus espaldas. Su voz, extraparlamentaria, va a ser una voz más en la política española, y sus propuestas habrán de ser tenidas en cuenta porque gozan del respaldo del pueblo. Es un movimiento de protesta, pero también de resistencia pacífica. Hasta el momento han conseguido que ningún partido, sindicato o líder social se apropie de la movilización o la instrumentalice a su conveniencia. Cuando ha habido algún intento de esto, ellos se han desmarcado de inmediato porque -dicen- no se sienten representados por ellos. Una vez que el primer ministro Zapatero ha anunciado en la noche electoral el adelanto de unos comicios generales, el movimiento del 15M puede disponer de tiempo para prepararse a ellos. Y ojo, porque eso sí que puede dar un vuelco a la política, a la economía y a la sociedad.

Después de hablarle al Padre, Jesús se dirige a los discípulos para resaltar la unidad entre el Hijo y el Padre. Y, a continuación, hace una invitación a que acudan a él todos los desencantados de este mundo. Los que se encuentran cansados o agobiados pueden acudir a Jesús, que encontrarán descanso. Los indignados de nuestra sociedad y los de la sociedad de Jesús se parecen bastante. Nosotros sabemos que, además de provocar un cambio para hacer un mundo más justo y mejor, podemos acudir a Jesús para descansar. Es, además, lo que nos va a diferenciar de otros "indignados". Que nosotros encontramos nuestro motivo y nuestro apoyo en Jesús, en su enseñanza y en los valores del Reino de Dios.

Finalmente, Jesús nos invita a cargar con su yugo. Es decir, nos invita a trabajar con él, junto a él, a dúo. Desde luego, el que quiera hacer un mundo más justo y solidario necesitará del auxilio y de la compañía del Señor, pues es tarea ardua y difícil donde las haya. Los movimientos estructurales son lentos y costosos, sobre todo cuando no se buscan atajos como la violencia. Pero nosotros no debemos perder de vista que lo que nos mueve es el Reino de Dios y que el modelo que queremos implantar no es otro que el que Jesús nos enseñó con su palabra y su ejemplo. Quizás por ser algo lento y costoso nos invite Jesús a trabajar con él desde la mansedumbre y la humildad. El que busque otro camino se equivoca.

JUAN SEGURA
juan@dabar.net

PARA CONSIDERAR Y REFLEXIONAR EN GRUPOS

Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra
(Mt 11,25)

Preguntas y cuestiones
-¿Mostramos desde nuestro corazón agradecido, nuestra relación con el Padre?. Ese es el código de Jesús.
-Una invitación y dos actitudes. Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón.


PARA LA ORACION

Escucha, Padre, la oración de tu Iglesia. Misa las necesidades de tus hijos y a aquellos que has asociado a la nueva humanidad por medio de la fe en tu Hijo Jesucristo, concédeles la sabiduría y la valentía necesarias para traer a nuestro mundo tu Reino de paz universal.
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Traemos a tu presencia, Señor, la ofrenda de nuestras vidas, de lo que somos y de lo que tenemos. Que estos dones que las representan nos alimenten en esta vida hasta llegar a vivir en tu gloria.
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Realmente es deber nuestro darte gracias, Padre, siempre y en toda circunstancia. Pues tu Hijo Jesucristo no vino con armas ni con violencia, sino que entregó su propia vida por amor para enseñarnos el Reino de Dios y su justicia. Así, nos mostró que el amor y el perdón poseen una fuerza transformadora mayor que cualquier tipo de violencia o de imposición ejercida por el odio o la venganza. Por eso, cantamos tu gloria uniéndonos a la voz de tus ángeles y tus santos.
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Al recibir el alimento eucarístico, haz que abunden en nosotros los sentimientos de tu Hijo Jesucristo y que podamos ver las cosas no con nuestra visión mediatizada, sino con la óptica de su vida y de su entrega.



LA MISA DE HOY

MONICIÓN DE ENTRADA
La humildad y la mansedumbre no son virtudes del gusto de quienes buscan destacar, ser competitivos, ocupar los primeros puestos de ventas, de mercados, de gestión o de la política. Sin embargo, su fuerza transformadora puede ser mayor que la de las armas. Así se nos manifiesta Jesús y así nos invita a plasmar en nuestra sociedad los valores del Reino. Si nos fatigamos, encontrarme en él nuestro descanso. Bienvenidos a la celebración eucarística de hoy.

ACTO PENITENCIAL
-Tú, que has venido como rey humilde a transformar el mundo. Señor, ten piedad.
-Tú, que eres nuestro descanso en la fatiga y el agobio nuestros. Cristo, ten piedad.
-Tú, que nos ofreces un yugo llevadero y una carga ligera. Señor, ten piedad.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
Zacarías nos muestra hoy la profecía del Domingo de Ramos: un rey humilde que transformará el mundo, acabará con la violencia e impondrá la paz a todas las naciones. Para nosotros, esas profecía se ha cumplido ya en Jesús.

SALMO RESPONSORIAL (Sal 144)
Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.
Te ensalzaré, Dios mío, mi rey; bendeciré tu nombre por siempre jamás. Día tras día, te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.
El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas.
Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas.
Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.
El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan.
Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
Pablo contrapone el mundo de la carne y el mundo del Espíritu. Al de la carne pertenecen las inclinaciones mundanas y los bajos instintos. Las cosas de Dios y de Cristo se encuentran en el mundo del Espíritu. A éste quiere el apóstol que aspiremos en la vida.

MONICIÓN A LA LECTURA EVANGÉLICA
Jesús se ofrece como nuestro descanso y alivio. Da gracias al Padre por revelarse a la gente sencilla. Y nos emplaza a imitar su mansedumbre y humildad. Jesús ha venido a proponer el camino del Reino, no a imponerlo. Así también el discípulo.

ORACIÓN DE LOS FIELES
Movidos por el Espíritu de Dios, acudamos al Padre llevándole nuestra humilde oración.
-Por la Iglesia y sus pastores, para que enseñen al mundo la fuerza transformadora del Evangelio. Roguemos al Señor.
-Por los que ocupan puestos con responsabilidades de gobierno, para que actúen con la paz y no con las armas. Roguemos al Señor.
-Por los desencantados de nuestra sociedad, para que encuentren en Jesús su descanso y alivio. Roguemos al Señor.
-Por los que padecen las injusticias y las aberraciones del pecado, para que se vean rescatados de su situación. Roguemos al Señor.
-Por los que creen que el Evangelio es compatible con la violencia, para que Dios les conceda el acceso a la verdad revelada. Roguemos al Señor.
-Por los enfermos, los parados, los emigrantes, los damnificados por catástrofes naturales y por todos los que sufren. Roguemos al Señor.
-Por todos nosotros, para que aprendamos la humildad y mansedumbre de Jesús. Roguemos al Señor.
Oración: Escúchanos, Dios nuestro, y atiende nuestra oración. Te la presentamos con fe y humildad por JCNS.

DESPEDIDA
Tenemos, necesariamente, que involucrarnos en la transformación de nuestro mundo según los valores de Reino. Pero hagámoslo al modo de Jesús: con mansedumbre, con humildad, proponiendo. No por la fuerza, las armas o la violencia. Vayamos en paz.





CANTOS PARA LA CELEBRACION

Entrada. Cristo nos une en torno a su altar; Hija de Sión, alégrate (CB-100); Qué alegría cuando me dijeron (de Manzano); Oh, Dios, tú mereces un himno en Sión (1CLN-509).
Salmo. LdS; Te ensalzaré, Señor (1CLN-506).
Aleluya. Canta aleluya al Señor.
Ofertorio. Bendito seas, Señor (2CLN-H 6); Llevemos al Señor.
Santo. 1CLN-I 5.
Comunión. Gustad y ved; Dentro de mí (disco “Cantos para participar y vivir la Misa”); Oh, buen Jesús.
Final. Cómo pagarle al Señor (2CLN-O 21).



Director: José Ángel Fuertes Sancho •Paricio Frontiñán, s/n• Tlf 976458529 Fax 976439635 • 50004 ZARAGOZA
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WebJCP | Abril 2007