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MISIONEROS EN CAMINO: V Domingo de Pascua (Jn 14,1-12) - Ciclo A: Liturgia, Reflexiones, Exégesis y Oración
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sábado, 21 de mayo de 2011

V Domingo de Pascua (Jn 14,1-12) - Ciclo A: Liturgia, Reflexiones, Exégesis y Oración


Publicado por DABAR

Él mismo hace sus obras

Lo podemos decir de muchas formas: Jesús es el camino. Quién le ve a Él, ve a Dios. Nadie va al Padre sino por Jesús… Muchas palabras para una misma idea: Jesús es el camino. Pero es el mismo Jesús el que se quita todo el mérito. Dice que su Padre es el que hace sus obras. El Padre se adentra en cada uno, y desde dentro lleva a cada uno hacia su destino. El Padre mismo hace sus obras…si le dejamos.

Nos ponemos en camino porque nos han enseñado la dirección en la que hay que ir. Según nos vamos haciendo mayores, adultos y responsables de nosotros mismos, tomamos decisiones que nos llevan por esa senda o nos derivan hacia otras que parecen, sobre la marcha, más razonables. Y seguimos. A veces nuestro camino no sufre grandes vaivenes y la vida nos va bien. Otras veces sufrimos y nos planteamos volver a aquel camino que nos pareció tan arduo. Vamos y venimos, perdidos del todo porque ya no sabemos dónde anda nuestro norte. Y, si tenemos suerte, volvemos a posar nuestra mirada en Jesús, que sigue ahí, sentado en una piedra a la vera del camino, esperando a que volvamos a considerarle nuestra mejor opción.

El trabajo de Jesús en la tierra fue pesadito que para qué. Tres años compartiendo vida y andanzas, explicando, enseñando, poniendo ejemplos y desmenuzando conceptos. Y aún al final, recibiendo preguntas más que tontas con inagotable paciencia. “Enséñanos al Padre y eso nos bastará” ¿Será posible?

Tuvo que lidiar con los fariseos, explicarles hasta la saciedad que no basta con cumplir las normas a rajatabla. Que las normas están muy bien, sí, como enunciado de mínimos, pero nunca como excusa para omitir los dictados del corazón. Que la obligación de compartir el manto no vale sin la intención de partir la túnica. Lavarse las manos está bien siempre que no equivalga a enjuagarse la conciencia. Y nadie, ni siquiera la mujer adúltera, merece una pedrada de quien tiene cuentas propias que saldar. Creo que nunca esperó tener éxito con ellos, ni que se les ablandara el corazón ni una pizca. Pero lo que sería tremendo para Él fue ver que los suyos tampoco se enteraban de lo importante. Felipe, como portavoz de todos, con su petición (“Enséñanos al Padre”) se pone junto a Tomás (“Hasta que no toque la herida de tu costado”), y a Pedro (“A ése no le conozco”). Todos demuestran que aún no están maduros, que no saben lo esencial.

Y lo esencial es que el Padre hace sus obras. Que la meta es el camino. Que ponerse en manos del Padre antes de echar a andar, fijarse en la persona de su hijo y esforzarse en dar cada día el pasito que nos acerque a Él, es suficiente. No hay que querer ver al Padre para saber hacia dónde se camina. Él es el camino. El camino es la vida. La vida caminada lleva a la verdad. Y la verdad es el Padre.

Buscar al Padre en cada recodo es estar en Él. Dejarle hacer sus obras, sin empeñarnos en controlar todo desde nuestra pequeñita perspectiva, entregar el mando al Señor, fiarse… Hacer camino desde la confianza en quien nos guía, atentos sólo a quienes caminan con nosotros y pueden necesitar nuestro ánimo y nuestra ayuda. Sentir la debilidad cuando no podemos más y necesitamos a los otros. Dejarlo todo en Sus manos. Y llegar al final y descubrir, al mirar atrás, cuánto trozo del camino nos llevaron en brazos.

A. GONZALO
aurora@dabar.net


DIOS HABLA

HECHOS DE LOS APOSTOLES 6,1 7
En aquellos días, al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, diciendo que en el suministro diario no atendían a sus viudas. Los Doce convocaron al grupo de los discípulos y les dijeron: «No nos parece bien descuidar la Palabra de Dios para ocuparnos de la administración. Por tanto, hermanos, escoged a siete de vosotros, hombres de buena fama, llenos de espíritu y de sabiduría, y los encargaremos de esta tarea; nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la palabra». La propuesta les pareció bien a todos y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía. Se los presentaron a los apóstoles y ellos les impusieron las manos orando. La Palabra de Dios iba cundiendo, y en Jerusalén crecía mucho el número de discípulos, incluso muchos sacerdotes aceptaban la fe.

I PEDRO 2,4 9
Queridos hermanos: Acercándoos al Señor, la piedra viva desechada por los hombres, pero escogida y preciosa ante Dios, también vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción del templo del Espíritu, formando un sacerdocio sagrado, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo. Dice la Escritura «Yo coloco en Sión una piedra angular, escogida y preciosa; el que crea en ella no quedará defraudado». Para vosotros los creyentes es de gran precio, pero para los incrédulos es «la piedra que desecharon los constructores: ésta se ha convertido en piedra angular», en piedra de tropezar y en roca de estrellarse. Y ellos tropiezan al no creer en la palabra: ése es su destino. Vosotros sois una raza elegida, un sacerdocio real, una nación consagrada, un pueblo adquirido por Dios para proclamar las hazañas del que os llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa.

JUAN 14,1 12
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mi. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino». Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» Jesús le responde: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto». Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mi? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre».



EXEGESIS

PRIMERA LECTURA
Este episodio es muy importante por muchas razones. No sólo porque representa un rasgo de realismo en la vida de la primera comunidad, sino porque se trata de una institución, la de los primeros diáconos, que supera el contexto inmediato en que se cuenta. En realidad es el nombramiento de unos jefes fundamentales en los primeros tiempos del cristianismo.

La exégesis actual ha matizado, y hasta cambiado, la interpretación tradicional y facilona del párrafo, que se quedaba con la palabra “diáconos” dándole el sentido que tuvo más tarde. Veamos la versión “moderna”.

Todo este contexto inmediato matiza las precedentes afirmaciones lucanas (cfr. vg. 2,42-47) sobre lo fraternal y pacíficamente que vivían los primeros cristianos. También entre ellos se daban dificultades como en cualquier grupo humano.

Aparece una cierta diferencia en el grupo principal: hay cristianos de origen judeo-palestinense y cristianos provenientes de los judíos helenistas de fuera de Jerusalén. Éstos parecen haber sido los más activos en la primera iglesia y entre ellos se eligen los primeros diáconos.

El caso es que las dificultades han de solucionarse sensatamente y para ello se pone un ejemplo de deliberación y discernimiento. Llama la atención el talante "democrático" de esa solución, la escasa intervención autoritativa de los apóstoles y el que éstos prefieran dedicarse al servicio de la Palabra, expresión que ha de entenderse en sentido amplio. Un buen ejemplo para quienes tienen puestos especiales en las comunidades cristianas, como parroquias, diócesis, iglesia universal, etc.

La imposición de las manos podría ser un anacronismo, o sea, que el autor de Hechos coloque en este momento histórico un rito que se empezó a hacer posteriormente ; sin embargo también podría ser algo histórico, dada la costumbre judía en este terreno.

Es importante algo que no se dice en el texto pero que, en opinión bastante general, realmente ocurrió con la institución de estos personajes. A juzgar por sus funciones en la iglesia, empezando por la de Estaban en el relato siguiente, no parece que estas personas fueran sólo o principalmente administradores de bienes materiales, sino auténticos jefes, hasta un cierto punto, o responsables, de la comunidad. Sobre todo de los cristianos judeo helenistas.

El versículo final es otro sumario idealizado de Lucas. ¡Ojalá hubiese sido así!. Pero la historia posterior no confirma la interpretación fáctica del dato.

FEDERICO PASTOR
federico@dabar.net



SEGUNDA LECTURA
Continuando la sección dedicada a la nueva vida en y por Cristo, fundamento de la exhortación de la carta, aparecen otras imágenes importantes: la de las piedras y la construcción.

Cristo es designado como piedra viva, angular, fundamental y de tropiezo o decisión. Es una metáfora que parte del Antiguo Testamento ; tiene un sentido inicialmente mesiánico (vg. Is. 28,16; Sal. 118,22) pero se usa en otros pasajes ya aplicada a la persona de Cristo (cfr. Mt.21,42-43 y paralelos; Hech. 4,11; Rom. 9,33). Es, evidentemente un símbolo básico, cuya interpretación no se reduce a un solo sentido, sino sugiere múltiples. Cristo es el apoyo de todo cristiano, es la "piedra de toque" para quien se acerca a Él.

Quienes han optado por Cristo participan también de su vida, se convierte en piedras, a su vez con las que se construye la comunidad escatológica, definitiva. No hay mención expresa de la iglesia, pero tampoco se puede excluir una alusión a ella. Lo esencial está en que los cristianos, firmes en sí mismos por su punto de referencia cristológico, unidos entre sí por la misma razón, forman esa comunidad de personas no extática ni estática, sino viviente y dinámica, con relaciones mutuas y mutuas responsabilidades.

Hay menciones de cuño cúltico, como el sacerdocio sagrado y los sacrificios espirituales del v.5. Quizás mejor que detenerse en lo externo de esas expresiones es ir a su significación profunda: la relación íntima y salvadora con Dios de todos y cada uno de los cristianos.

Conclusión de toda esta vivencia de unión y asimilación a Cristo es el v. 9 donde se habla de los cristianos como "raza elegida, sacerdocio real, nación consagrada y pueblo adquirido por Dios". Son términos originalmente referidos al pueblo de Israel en el capítulo 19 del Éxodo, pero aquí interesa su actual significación. Hay una referencia clara a la comunidad cristiana, no a los individuos aislados.

FEDERICO PASTOR
federico@dabar.net


EVANGELIO

1. Aclaraciones al texto
V.2 Casa de mi padre... estancias... prepararos sitio. Jesús utiliza imágenes tradicionales judías para hablar del cielo: casa paterna con cabida suficiente para todos.
V.3 Volveré. El verbo no se refiere en primera instancia a la venida de Jesús al final de los tiempos ni a la venida de Jesús junto a sus discípulos a la hora de la muerte de éstos; se refiere a la venida de Jesús a raíz del tiempo nuevo que se va a inaugurar con su muerte en la cruz.
Vs.4 y 8 Señor. No es un mero título de respeto; sitúa a Jesús en el ámbito de Dios, dando una clave más completa de su persona.
V.12 Os lo aseguro. Aseveración de autoridad divina, exclusiva de Jesús en los evangelios.

2. Texto.
Las palabras de este domingo tienen el mismo sello de autoridad que las del domingo anterior, sello irrepetible, propio y exclusivo de Jesús. Cambian los destinatarios y la ocasión. De ahí el lenguaje y el tono distintos. Los destinatarios son ahora los discípulos de Jesús; la ocasión, la inmediatez de la muerte de Jesús, hecho este que determina todo lo que Jesús dice.
No perdáis la calma (primeras palabras del texto, v.1). Yo me voy al Padre (últimas palabras del texto, v.12). Las últimas palabras explican las primeras. Los discípulos de Jesús no deben venirse abajo por la muerte de Jesús, porque esta muerte es, en realidad, un irse al Padre. Desde esta realidad les habla Jesús, desde ella compromete Jesús su palabra: Creed en Dios y creed también en mí. Palabra de Jesús.
Él va al Padre, no los deja desamparados. Hace camino para ellos. Les descubre el camino que será también el suyo, la verdad que será también la suya, la vida que será también la suya.
Los discípulos de Jesús estaban atónitos por lo que estaban escuchando. Querían saber, querían entender, y por eso preguntaban. Tomás y Felipe ponen voz al asombro general. Señor, si no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino? Señor, muéstranos al Padre. Jesús era para ellos alguien único, que siempre les sorprendía. Pero en el texto de hoy su capacidad de asombro alcanza cotas hasta entonces inimaginables.
En este texto Jesús se abre a sus discípulos en toda su grandeza. Jesús es el camino hacia Dios. Este Dios no es un ser lejano y nebuloso, sino cercano y familiar: Dios es padre. Esta es la verdad de Dios que Jesús trae. ¿Quién podía proponer algo semejante? Jesús es el cauce por el que la vida de Dios llega a los hombres. ¿Quién podía pretender ser algo semejante?
Pero Jesús no impone: propone, pide, ruega. Creedme. Jesús pide a sus discípulos que crean que sus palabras y sus obras son las palabras y las obras del Padre. Lo que él dice y hace es el Padre quien lo dice y hace. Pide a sus discípulos que crean esto. Más aún: les pide que crean que las obras futuras de ellos serán las obras del Padre y de él mismo. Sirviéndose de una hipérbole coloquial les asegura: El que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores. ¿Quién puede hacer afirmaciones semejantes?

3. Comprensión actualizante
¿Adónde? ¿Por dónde? ¿Dios? Jesús da respuesta concreta a estas preguntas, que inevitablemente todos nos hacemos. Mejor dicho: Jesús es la respuesta. Jesús es el camino históricamente verificable, la verdad palpable, la vida divina hecha carne. Y por ello es la más sólida garantía que el hombre puede tener, el referente imprescindible.
Enraizado en Jesús, el discípulo de Jesús encarna para los demás el camino al Padre, la verdad del Padre, la vida del Padre.

ALBERTO BENITO
alberto@dabar.net



NOTAS PARA LA HOMILIA

Como parte del llamado “discurso de despedida”, Juan hace girar el pasaje de hoy en torno a dos verbos: “me voy” y “vuelvo”. El primero, el “me voy”, para indicar el lugar hacia donde Jesús va, un lugar al que se llega a través de Él: el camino. El “vuelvo” en cambio, en la perspectiva de Juan donde coincide la Pascua con la Parusía, se refiere a la superación de toda orfandad, de todo abandono. Así, Jesús promete a los suyos ser admitidos en el hogar del Padre. Un hogar al que como dijimos se llega por Él, a través de un andar en el que no les faltará su ayuda constante.

De ahí que las preguntas de los discípulos tengan un sentido más bien retórico, funcional. Vienen a reflejar las preguntas y deseos de todos los creyentes. ¿Es Jesús el que nos conduce a lo absoluto de Dios? ¿Cuáles son los signos inequívocos del poder de ese Dios? Unas preguntas que concentran por un lado la situación de muchos y por otro, la respuesta del Dios de Jesús a tal situación. En efecto, podemos movernos, hablar, agitarnos, trabajar, organizarnos, correr, pero todo sin ir a ningún sitio. Sencillamente porque no tenemos camino, carecemos de horizonte de sentido.

Cuando esto ocurre, la vida se torna transcurrir y duración sin guía, sin sostén, sin norte. Un punto donde Cristo, justo se nos auto-comunica como camino acertado para vivir desde el sentido, para buscar nuestra verdad más profunda y acoger la vida en plenitud. Se nos revela como signo del Padre, como expresión del hacer incondicionado de un Dios que ama y cuida a los suyos desde la discreción, desde la no-imposición.

Pero aún así, podemos pensar que sabemos vivir porque ello nos viene como dado… respiramos un aire que es gratuito y ya está… Sin embargo, de este modo, sólo vamos tirando, buscando sobre todo que la vida no nos sea demasiado in-vivible y que los demás nos deje vivir. Por eso Jesús, como verdad y vida, nos propone otras formas de enfrentarnos a la existencia: desde su proyecto. Se trata de vivir con profundidad y radicalidad.

Esta experiencia, suscitada y alimentada por Jesús, experiencia que luego la Pascua confirmará como de Dios, es la que tuvieron las primeras comunidades cristianas. Ellas sabían que creer significaba vivir desde la profundidad y la radicalidad. Por eso, el cuarto evangelio resumirá de esta manera magistral lo que Jesús había significado para aquellos hombres y mujeres: “el camino, la verdad y la vida”.

¿Y quién es Jesús hoy para nosotros, para la iglesia? Una pregunta a la que el propio evangelio nos acerca una respuesta. Una respuesta por cierto recriminatoria: “¿…y todavía no me conocéis…?” Pero también dolorosamente cierta.

Acostumbrados a las fórmulas, los ritos, lo moral, las interpretaciones, los gestos vacíos de significación, las normas y los mandatos, estas últimas preguntas y respuestas vienen a interpelarnos acerca de la construcción de nuestra fe. ¡Pues claro! Porque la fe si bien puede verse como un don, también es una tarea. De donde que debamos ir descubriendo desde la experiencia personal y comunitaria, sin que nadie nos lo tenga que decir o imponer de fuera, la fuerza, la luz, la alegría y la vida que Jesús nos ofrece.

Frente a vidas personales y eclesiales, de simple duración, de cansino y estéril transcurrir, donde Jesús y el proyecto del Padre nos son casi extraños, desconocidos, se trata de decir desde una profunda y radical experiencia, que el Resucitado es “el camino, la verdad y la vida”.

SERGIO LÒPEZ
sergio@dabar.net





PARA CONSIDERAR Y REFLEXIONAR EN GRUPOS

Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mi
(Jn 14,1)

Preguntas y cuestiones
-En este breve texto nos encontramos con una maravillosa identificación entre Jesús y su Padre, que se repite varias veces ‘creedme, yo estoy en el Padre y el Padre en mí’. Jesús es el camino hacia Dios. ¿Es el nuestro con todas sus consecuencias?
-También el objetivo del Evangelio de Juan: Creer en Jesús. ¿Cuáles son las resistencias que aún seguimos poniendo?... ¿Seguimos con miedos?, ¿Con el corazón temblando?. Señalar algunas resistencias a fiarnos de Jesús, a vivir sin miedos,…tanto a nivel personal como comunitario y en la propia Iglesia.



PARA LA ORACION

Oh Dios que expresas la necesidad que tienes de nuestra ayuda y nos invitas a participar en las tareas de comunicar tu esperanza y tu amor a todos los hombres. Transforma nuestro corazón como transformas el pan y el vino y como transformas la muerte en vida o el desierto en un parque para que te ayudemos como los primeros diáconos cuya decisión significó esperanza para los necesitados de pan y de palabra
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Nuestra ofrenda hoy, Señor, bien podría ser una actitud de mayor participación en la comunidad porque hay tareas que son de todos y compartir nuestras posibilidades personales y nuestros bienes harán despertar la alegría en quienes están esperando una palabra de esperanza o un gesto de cercanía y consuelo.
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La Eucaristía ha sido una celebración de la vida sentida desde tu presencia, que es real y misteriosa a la vez. Ahora vamos a vivir, a meternos en las distintas funciones que cada uno de nosotros tiene. Muchos somos jubilados, pero como Simeón, podemos pronunciar unas palabras de esperanza que anuncien al mundo que Tú, como los niños, siempre eres nuevo, siempre eres sorprendente, siempre eres futuro y alegría. Despierta nuestra vitalidad religiosa. Haznos sinceramente creyentes y portadores de amor.


LA MISA DE HOY

SALUDO
El Dios de la Palabra de esperanza y el Dios del amor que desde los necesitados del mundo nos convoca a celebrar la vida esté con todos nosotros

ENTRADA
Es el tiempo de cultivar la esperanza que, en nuestro mundo, tanta gente necesita para seguir confiando en que la vida es algo más que dolor o sufrimiento o carencia. Es el tiempo de pascua en que los cristianos podemos celebrar la vida con un sentido de alegría que procede de la Resurrección de Jesús.
Para hacer crecer ese fruto primaveral que nos hace valorar la vida como un buen regalo tenemos las dos partes de esta celebración: La Palabra que alimenta nuestra decisión y la Eucaristía que nos anima a la gratitud y a compartir solidariamente. Celebremos, pues, con alegría la vida que hemos recibido de Dios.

ACTO PENITENCIAL
Es una suerte poder experimentar el perdón de Dios como acogida de nuestra condición humana llena de limitaciones, defectos, contradicciones y fallos
-Tú que eres el Dios bueno que anima y da esperanza. Señor, ten piedad
-Tú que has conocido nuestra historia y has caminado por nuestros senderos. Cristo, ten piedad
-Tú que despiertas nuestras mejores posibilidades y nos impulsas a realizarlas. Señor, ten piedad

LECTURA PRIMERA
En medio de las diferencias y disparidades con que la vida manifiesta su riqueza, Dios nos invita a buscar lo realmente necesario y lo más profundamente humano para realizar la tarea de acompañar a la humanidad con el mensaje de la Palabra y con el consuelo de la solidaridad. La Palabra y Cáritas son las dos caras de la medalla cristiana.

SALMO RESPONSORIAL (Sal 32)
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos. Dad gracias al Señor con la cítara, tocad en su honor el arpa de diez cuerdas.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
Que la Palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

LECTURA APOSTÓLICA
Nuestros lugares de reunión en los que celebramos la Misa, suelen ser edificios muy elaborados cuya construcción requiere dominio y maestría de la arquitectura. En ellos todos los materiales tienen una función importante, aunque hay algunos que son especialmente llamativos y básicos. Cristo es el elemento imprescindible, el material insustituible, la piedra que da unidad, la que da el toque a todo el edificio.

LECTURA EVANGÉLICA
En medio de las dificultades, dudas y desalientos suenan los ánimos de Jesús: “Que no tiemble vuestro corazón”. Creed, confiad, seguid. Tenemos un camino personal y vivo. Siguiéndolo haremos realidad lo que nuestra vida busca con tanto anhelo.

ORACIÓN DE LOS FIELES
Con la confianza que despiertas en nosotros, Dios bueno y acogedor, te expresamos algunas de las necesidades que sentimos importantes para mejorar la vida de nuestro mundo.
-Para que los creyentes no seamos representantes de la rutina y la repetición sino que hagamos presente una fe religiosa viva, comprometida y renovada. Roguemos al Señor
-Para que el servicio a los necesitados no sea tarea de unos pocos cristianos que trabajan en Cáritas sino el empeño de todos los que somos seguidores de Jesús. Roguemos al Señor
-Para que tomemos con decisión la tarea de ser los que mantenemos la esperanza de todos, pero sobre todo de los más necesitados. Roguemos al Señor
-Para que, como Esteban y sus compañeros, colaboremos en todo lo que nuestros contemporáneos necesitan y Dios nos pide. Roguemos al Señor
-Para que indiquemos a tantos desorientados y desnortados que el camino de la vida verdadera es Jesús y no otras cosas. Roguemos al Señor
Oración: Dios bueno, escucha nuestra oración que sale de las condiciones lastimosas de nuestro mundo y de nuestro deseo de verlo mejor. Haz que te ayudemos en la hermosa tarea de arreglarlo un poco. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.



CANTOS PARA LA CELEBRACION

Entrada. Cristo, alegría del mundo (2CLN-761); Pueblo de reyes (1CLN-401); Cristo es el camino (disco “Dios es amor” de Erdozáin); Este es el día en que actuó el Señor (de Manzano).
Salmo. LdS; Aleluya, repetido después de las estrofas del Salmo.
Aleluya. Canta aleluya al Señor; Aleluya popular (2CLN-E 4)
Ofertorio. El Señor resucitó (1CLN-211); Con el pan, con el vino (disco “15 Cantos para la cena del Señor” de Erdozáin).
Santo. Santo (disco “12 Canciones religiosas y litúrgicas para el siglo XXI”); Santo (de Aragüés).
Comunión. Cristo nos da la libertad; Día de fiesta en tu altar (disco citado en el Santo); Donde hay caridad y amor (1CLN-O 26).
Final. En la paz de Cristo (1CLN-603).



Director: José Ángel Fuertes Sancho •Paricio Frontiñán, s/n• Tlf 976458529 Fax 976439635 • 50004 ZARAGOZA
Tlf. del Evangelio: 976.44.45.46 - Página web: www.dabar.net - Correo-e: dabar@dabar.net


WebJCP | Abril 2007