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MISIONEROS EN CAMINO: Jueves Santo (Juan 13, 1-15) - Ciclo A: Liturgia, Reflexiones, Exégesis y Oración
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martes, 19 de abril de 2011

Jueves Santo (Juan 13, 1-15) - Ciclo A: Liturgia, Reflexiones, Exégesis y Oración


DIOS HABLA

1ª lectura: Ex 12, 1-8.11-14 / 2ª lectura: 1 Cor 11, 23-26
Evangelio: Jn 13, 1-15

EXÉGESIS

PRIMERA LECTURA
En el comentario del pasado Domingo de Ramos indicábamos el punto de encuentro entre el Siervo de Yavé y su misión: ocupar el puesto que correspondía al Pueblo de Dios y que no cumplió por ‘irse detrás de otros dioses’. Hoy, Jueves Santo, aparece el mismo mensaje: Jesús, ‘el cordero que quita el pecado del mundo’, al decir de Juan Bautista, se convierte en festín y festejo, memorial del Dios liberador, garantía y señal (v.13) de salvación.

Es la verdadera ofrenda que se puede presentar ante el Señor.

Nos encontramos, por ello, con una gran fiesta familiar; una cena ritual llena de símbolos y palabras significativas. Cada gesto evoca un acontecimiento, provoca una emoción colectiva que convierte esta ceremonia en un acontecimiento fundacional, generación tras generación.

Así lo entendió y lo entiende el pueblo de Israel, cuando el querer explicar toda la riqueza celebrativa de la comida Pascual se siente él mismo protagonista, receptor de todos los bienes, signos, prodigios, realizados por Dios a favor de sus padres (Deut.4, 35ss; 6,2ss). “No son nuestros padres lo que atravesaron el mar, o fueron saciados en el desierto… somos nosotros. Nosotros los liberados, los que atravesamos el desierto..”.

La fiesta de Pascua se convierte, por eso, en la gran celebración familiar y social cargada de recuerdos y acción de gracias. Es una eclosión de alegría, nostalgia, planes de futuro, compromiso de fraternidad, de compasión por los pobres, de acogida. Es una ocasión única (como nuestra Navidad) en la que las familias corren a encontrarse, los conocidos se saludan y se desean ‘felices pascuas’, se movilizan las organizaciones solidarias, o de caridad…. y se recuerda sin cesar el pasado colectivo y familiar.

En este recordatorio ‘memorial’, incluso lo duro de la ‘liberación’, de las vidas vividas en problemas, malentendidos, persecución, fracaso…. se convierten en alegría, incluso broma y risa, porque ‘hoy estamos aquí’.

Quizás nuestra celebración de Jueves Santo hay que dotarlo más de estos sentimientos: nuestra Pascua es Cristo resucitado. Este hecho final, este triunfo sobre la muerte, esta cena ritual no debe oscurecerse por ‘lo mucho que le costamos’, sino de acción de gracias, alegría y confianza ‘por lo mucho que nos amó’.

TOMÁS RAMÍREZ
tomas@dabar.net

SEGUNDA LECTURA

Prescindiendo del contexto inmediato, que no es esencial para la comprensión del pasaje, puede decirse lo siguiente acerca de estas líneas:

Encontramos aquí la primera narración, cronológicamente hablando, de la institución de la Eucaristía. Es evidente, pues Pablo mismo lo dice, que se trata de una tradición anterior a él y que le ha sido transmitida por algunos de los cristianos primitivos, quizás testigos presenciales de la Cena. En todo caso no tiene empacho en afirmar que cuanto él ha recibido se remonta al mismo Señor.

Es una narración paralela, sobre todo, a la de Lucas y con algunas pequeñas diferencias respecto a las de Marcos y Mateo, todas ellas posteriores en cuanto a su puesta por escrito, si bien todas proceden de la tradición que sube hasta Jesús y sus discípulos.

En esta formulación la Eucaristía aparece como memorial de la Nueva Alianza (v.25), símbolo y realización de la nueva situación creada por Jesucristo y que el cristiano revive cuando celebra la Eucaristía.

La Cena/Eucaristía hace presente simbólicamente la muerte (y resurrección) de Cristo. El pan y vino eucarístico son el mismo Señor muerto por nosotros. Nos hacen vivir cuanto esa muerte ha significado y significa para nosotros. Se recuerda y se vive que nuestra salvación ha costado la vida del Salvador, aunque no se dice expresamente "cómo" ha tenido lugar. Pero es indudable que ha muerto en nuestro favor y no para conseguir algo para sí mismo.

Cada vez que alguien comulga proclama su vinculación con el Muerto y Resucitado por Él, se une a Él, acepta y se suma a lo que tal muerte significa. La proclamación del v. 26 no es un mero anuncio, sino un compromiso personal y serio. Todo lo que podemos saber, imaginar o creer sobre el acontecimiento central de la vida de Jesús y de nuestra propia vida cobra realidad en la participación en la Eucaristía. No es mero recuerdo, sino actualidad y vivencia.

Por último, la dimensión escatológico. La obra de salvación comenzada por el Señor no ha culminado todavía. La Eucaristía nos lanza hacia la transformación de nosotros mismos, de la historia y del mundo en la línea que la Pascua cristiana señala y de la forma en que Cristo mismo la ha realizado. Él volverá en algún momento y, al comulgar, estamos diciendo que creemos en Él en el pasado, presente y aun en nuestro futuro y de toda la humanidad.

FEDERICO PASTOR
federico@dabar.net

LECTURA EVANGÉLICA

Los versículos 1-3 comienzan con una premiosidad inusitada en el cuarto evangelio, en un estilo ampuloso y poco fluido, que ayuda a crear una atmósfera de solemnidad en la narración y de expectación en el lector. El narrador no tiene prisa en dar paso a la acción, cuyo comienzo retrasa hasta el v.4. Sí, en cambio, tiene interés en mencionar al Diablo (v.2), de quien Jesús ha hablado muy poco antes en estos términos: Ahora va a ser expulsado el príncipe de este mundo (12,31). Al mencionarlo ahora, el lector presiente que está llegando esa hora. Ambos, Jesús y el Diablo, tienen su agente entre los invitados a la cena: Simón Pedro y Simón Iscariote respectivamente.

En los vs.1-3 el evangelista recrea el interior de Jesús. Los dos sabiendo de los vs.1 y 3 enmarcan y dominan el conjunto. Entre ambos saberes, el amor como única norma de conducta: Habiendo amado... amó hasta el extremo.

Los saberes de Jesús tienen su raíz en la hondura divina de Jesús y hablan de un itinerario, cuyo comienzo conoce ya el lector desde el comienzo del evangelio: Al principio ya existía la Palabra y la Palabra era Dios... y la Palabra se hizo hombre (Jn 1,1.13). Ahora el lector asiste al final del itinerario: La hora de pasar de este mundo al Padre (v.1). El v.3 traza el itinerario completo del plenipotenciario divino: Venía de Dios y a Dios volvía.

Por ello mismo, el lector se queda de piedra cuando lee en los vs.4-5 la secuencia de actos realizados por ese plenipotenciario: Se levanta, se quita el manto, toma una toalla, se la ciñe, echa agua en una jofaina y se pone a lavar los pies. Secuencia pormenorizada, formulada en presente. ¡Lo que el plenipotenciario de Dios hace está teniendo lugar ante los ojos atónitos del lector! ¡Todo el poder de Dios explicitado en un lavado de pies! El lector no puede menos de darle la razón a Simón Pedro: Señor, ¿lavarme los pies tú a mí? Resulta efectivamente difícil no simpatizar con esta reacción y, por ello mismo, quedamos emplazados como Simón Pedro a un después para comprender lo que Jesús esta realizando ante nuestros ojos.

El después es la cruz, de la que la secuencia de acciones es sólo un anticipo. De momento nos quedamos con el estupor ante el ejercicio de poder llevado a cabo por el plenipotenciario divino. Si el plenipotenciario humano que todos llevamos dentro queda de verdad estupefacto, el jueves santo habrá empezado a calar en nosotros.

ALBERTO BENITO
alberto@dabar.net



LA MISA DE HOY

SALUDO
Que la gracia y el amor del Padre, manifestados en Jesús, que hoy celebra su última cena con sus discípulos, estén siempre con vosotros.

ENTRADA
La Cuaresma da paso ya a la celebración del Santo Triduo Pascual. Viernes Santo, Sábado Santo y Domingo de Resurrección constituyen el Triduo Sacro, pero éste comienza ya al atardecer de la víspera. Es el memorial de la Cena del Señor. Toda celebración eucarística actualiza la última cena de Jesús con sus discípulos, pero la de hoy coincide con ella en el tiempo y nos introduce, también cronológicamente, en la gran celebración del misterio pascual. Antes de caer en manos del mal, Jesús se entrega a los suyos en el pan y el vino eucarísticos. Éstos anuncian su muerte y resurrección, que acontecerán en las próximas horas. Como verdaderos discípulos y alumnos del Maestro, escuchemos y observemos todo lo que Jesús nos enseña en esta última cena.

ACTO PENITENCIAL
Reconozcamos humildemente nuestra condición pecadora y pidamos a Dios perdón.
- Tú, que te das a los tuyos en comunión con tu amor y tu entrega. Señor, ten piedad.
- Tú, que nos das el ejemplo de un servicio desinteresado y sin límite al prójimo. Cristo, ten piedad.
- Tú, el nuevo cordero sacrificado en la Pascua por nosotros. Señor, ten piedad.
Que Dios, que es compasivo y misericordioso, nos mire con piedad, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Amén.

ORACIÓN COLECTA
Dios y Padre nuestro, que nos concedes celebrar con tu Hijo Jesucristo su última cena antes de su Pasión, haz que, unidos a sus actitudes de servicio y alimentados en esta vida con el sacramento de la Eucaristía, participemos también con él, un día, de la gloria de su resurrección.

LECTURA NARRATIVA
La lectura del libro del Éxodo establece la forma en la que Israel celebrará el acontecimiento de la pascua, de la salida de Egipto. El sacrificio y la comida de un cordero recordará cada año que la noche del éxodo, el pueblo de Dios se libró de la muerte por la sangre de un cordero. Esta lectura enmarca todo lo que viviremos en los próximos días: la nueva Pascua, en la que Jesús es un único cordero, que realiza un único sacrificio para todos y cuya sangre derramada librará de la muerte y del pecado a toda la humanidad.

SALMO RESPONSORIAL (Sal 115)
El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo.
¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación, invocando su nombre.
El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo.
Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles. Señor, yo soy tu siervo, hijo de tu esclava; rompiste mis cadenas.
El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando tu nombre, Señor. Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo.
El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo.

LECTURA APOSTÓLICA
El relato de la última cena se había ido transmitiendo mediante tradición oral. Pablo, en el texto que escuchamos a continuación, lo pone por escrito por vez primera. Más tarde lo harán también los evangelios sinópticos. El pan y el vino de la Eucaristía son presencia actual del sacrificio de Jesús y tienen carácter perpetuo hasta la venida gloriosa del Señor.

LECTURA EVANGÉLICA
Seguir a Jesús no es sino participar en su destino, hacer lo que él hace. Él está al servicio de todos, no se sitúa por encima de nadie, sino que sirve a cada hijo del Padre. El que no esté de acuerdo en esto, no tiene nada que ver con él. El lavatorio de los pies nos muestra el estilo del discípulo, a ejemplo del estilo de Jesús: humildad ante todos, servicio a los pobres, actitud permanente de servir, de rebajarse.

MONICIÓN AL LAVATORIO DE LOS PIES
Jesús se levantó y lavó los pies a los discípulos; era un gesto que acompañaba y hacía creíbles sus palabras: "amaos unos a otros como Yo os he amado. En esto conocerán que sois mis discípulos". Vamos a repetir ahora ese gesto puestos en pie, como signo de que también nosotros estamos dispuestos a servir a los hermanos.

ORACIÓN DE LOS FIELES
Conscientes de que Dios nos escucha siempre, llevamos ante Él nuestra plegaria.
- Por la Iglesia de Jesús, para que, a ejemplo de su Maestro y Señor, sea siempre servidora de los pobres en la sociedad actual. Roguemos al Señor.
- Por la paz en todo el mundo, por el desarrollo de los países pobres, por unas relaciones fraternas y solidarias entre todos los pueblos. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos y los necesitados, por los que no encuentran trabajo, por quienes sufren cualquier tipo de violencia (de género, terrorista, racista...). Roguemos al Señor.
- Por quienes rechazan el mensaje de Jesucristo, por quienes sienten odio hacia la Iglesia, por los cristianos que sufren cualquier tipo de persecución o de exclusión. Roguemos al Señor.
- Por quienes miran la muerte sin esperanza, para que sientan en Jesús que estamos librados de sus efectos y ella es sólo el paso hacia la vida eterna. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros, para que la Eucaristía de cada domingo nos una más con Jesús, con su destino y nos haga más hermanos entre nosotros. Roguemos al Señor.
Escúchanos, Dios nuestro, y otorga a quienes celebramos la Cena del Señor lo que te han pedido con fe. Por JCNS.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Estos dones eucarísticos, que tu Iglesia te ofrece en la cena del Señor, sean para nosotros, por tu acción misericordiosa, prenda de salvación eterna.

PREFACIO
En verdad es justo y necesario acudir a ti para darte gracias por todo cuanto nos das. Porque Jesucristo, el Señor, al quedarse con nosotros en el Sacramento de la Eucaristía, no sólo santifica y alimenta la vida presente de tus fieles, sino que, en tan admirable sacramento, nos da también el anticipo de la vida celestial. Por eso, nos unimos a los santos y a los ángeles, para manifestarte nuestra alegría cantando el himno de tu gloria.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Habiendo participado ahora en el sacramento que alimenta nuestra fe y nuestro espíritu, ayúdanos a celebrar con fe y amor la muerte y la resurrección de tu Hijo Jesucristo, y que el ejemplo del Maestro lleve a todo discípulo a hacer lo mismo en su vida.


TRASLADO DEL SANTÍSIMO
Trasladaremos a continuación el Santísimo Sacramento a un lugar aparte que llamamos Monumento. Durante la tarde y la noche de hoy permanece para nuestra oración y adoración. Comenzado el Viernes Santo, el centro del día no es ya la Reserva eucarística, sino que meditaremos y rezaremos ante la cruz. Puesto que en la celebración de mañana viernes no hay consagración, las formas consagradas que ahora reservamos nos servirán también para participar mañana sacramentalmente en la pasión y muerte del Señor. Ahora, le acompañamos con nuestros cantos y alabanzas.

JUAN SEGURA
juan@dabar.net


CANTOS PARA LA CELEBRACION

Entrada: Alrededor de tu mesa; El Señor nos ha reunido junto a Él; Dios nos convoca; Danos un corazón grande (1CLN-718).
Gloria: 1CLN-C 4
Salmo: LdS; El cáliz que bendecimos (de Palazón).
Aclamación antes del Evangelio: Os doy un mandato (de Cantalapiedra) Un mandamiento nuevo (popular).
Ofertorio: Este pan y vino.
Santo: 1CLN-I 1.
Comunión: Donde hay caridad y amor; Hizo un banquete el Señor (disco “15 Cantos para la Cena del Señor”); El mandato (de Cantalapiedra, disco “Salmos de muerte y de gloria”); Comiendo del mismo pan (1CLN-O 27).
Procesión: Cantemos al amor de los amores; Tantum ergo; Pange lingua; Cerca de Ti, Señor u otros cantos populares.

HORA SANTA 2011
Como cantos a lo largo de la celebración: recomendamos si se conocen Tierra firme, te siento en mis pies descalzos, Como el Padre me amó así os he amado, Al amor más sincero (Javi Sanchez). Vamos a estar 2 minutos en silencio, alguien chasquea los dedos cada 7 segundos. Un voluntario lee el siguiente texto.

Un chasquido de dedos cada 7 segundos,
Un ruido en la noche oscura,
Un ruido imperceptible para muchos entre el bullicio
Un ruido más, apagado por un mundo que no quiero oír,
Un ruido maquillado por políticas que no cuestionan las dinámicas excluyentes del sistema justificando la supuesta inevitable presencia de pobreza y sufrimiento
Un ruido acallado por nuestros televisores, nuestro consumo, nuestra vida virtual.
Un ruido capaz de ensordecernos si lo escuchamos,
un ruido por el que no podemos dormirnos,
que nos llama a velar y orar, a denunciar, luchar, cambiar y construir.
Un chasquido de dedos cada 7 segundos,
puede no decirnos nada o puede despertarnos de esta nana consumista,
que nos liga a ritmos de vida inhumanos e insostenibles.

Un chasquido de dedos cada 7 segundos,
cada chasquido es la muerte de un niño menor de 10 años,
cada 7 segundos un niño muere de hambre o enfermedad curable en este mundo que hemos construido, así Padre colaboramos con tu creación…
Cada 7 segundos, este es el gran drama de nuestro tiempo, como tantos han denunciado, tenemos recursos para evitarlo pero cada día 37.000 personas fallecen de hambre y más de mil millones (casi 1/6 parte de la humanidad) sufre malnutrición permanente.
Cada 4 minutos un niño se queda ciego por falta de vitamina A,
Cada X los refugiados del hambre intentan venir a Canarias y son rechazados por métodos militares.
Cada …

Volvemos a estar 2 minutos en silencio, alguien chasquea los dedos cada 7 segundos.

Tras hacernos más consciente del sufrimiento en el mundo, de la presencia del maligno. Nos sentimos solidarios con el sufrir de tantos hermanos pero también responsables y copartícipes de él en tanto participamos del pecado, creador del sinsentido que habita en nosotros, conscientes. El sufrimiento no nos es extraño, es de todos, nos pertenece en algún grado, en parte como verdugos y en parte como víctimas.
Al contemplar tanto sufrimiento quedémonos por fin sin palabras, dejemos que el silencio acune nuestras lágrimas por el futuro arruinado de tantos seres inocentes. Y busquemos a Dios, que habita en lo hondo de cada uno. Mudos, sin justificaciones, busquemos a Dios.

Llamamos a tu puerta, Señor, estamos aquí, queremos estar contigo en esta hora definitiva, estamos aquí, sabemos que tú también estás y oremos todos juntos así:

¡Oh Espíritu Santo!
Danos misericordia,
para no apartar la mirada y el corazón de los rostros de los que sufren, y dejarnos conmover por su dolor.
para cambiar de vida al descubrirnos ligados unos con otros,
para compartir con ellos la ternura y el consuelo, la esperanza y el sentido.

¡Oh Espíritu Santo!
Muéstranos el camino para sentir compasión por todo aquello que causa sufrimiento a los hombres: las enfermedades, las desdichas, las querellas y los odios, las catástrofes naturales, las guerras, etc.
Muéstranos el camino para vivir desde este impulso compasivo, del que puede nacer un fruto precioso: vivir la vida de la humanidad como mi propia vida.

¡Oh Espíritu Santo!
Danos constancia para orar por este mundo injusto en el que vivimos,
haznos descubrir que sin hombres que oren, ‘el poder de las tinieblas’ (Lc 22, 53) incrementaría aún más su fuerza.

¡Oh Espíritu Santo!
Danos tu fuerza que nos ayude
a rasgar las cadenas que oprimen a tantos,
a cuestionar las injusticias que caen sobre los demás débiles,
a denunciar las estructuras de opresión.

¿Qué hace Dios ante el sufrimiento del mundo?

Lectura pausada de los siguientes textos y del evangelio.

Jesús se enfrentó al poder del mal, entró en conflicto con los poderosos que mantenían al pueblo oprimido, que distorsionaban a su favor la imagen de Dios, que colaboraban con un sistema injusto que ponía por encima de la persona al dinero, que marginaba por impuros a extranjeros y enfermos, que culpabilizaba al enfermo por su dolencia ‘sino pecó él, pecaron sus padres’, que había puesto la ley por encima del hombre, convertido el templo en un mercado o el mercado en el templo. Jesús cuestionó la blasfemia de quienes habían convertido a Dios en un ídolo manejable y denunció que el Dios que mostraban no era el Dios de la Alianza, aunque fue Él el condenado por blasfemo…
Jesús sabe que saldrá mal parado del enfrentamiento con los dueños de las tinieblas, y decide irrevocablemente subir a Jerusalén, donde afrontará la violencia del mal, la pascua no ocurre porque sí, sino porque Jesús afronta el conflicto con la religiosidad establecida, con la complicidad de los jefes del pueblo y las fuerzas de la ocupación romana. Ante las posturas tomadas conscientemente a lo largo de su vida, no podía huir y renunciar a lo que era y pactar con los intereses del Enemigo, tras la dura pelea en el desierto de Judea, Jesús volverá a enfrentarse con el Mentiroso, llega ‘la hora y el poder de las tinieblas’, no seamos ingenuos, no menospreciemos el inmenso poder del mal…Jesús no lo hizo.


Entonces va Jesús con ellos a una propiedad llamada Getsemaní, y dice a los discípulos: Sentaos aquí, mientras voy allá a orar. Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dice: Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad conmigo. Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra, y suplicaba así: Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú. Viene entonces donde los discípulos y los encuentra dormidos; y dice a Pedro: ¿Conque no habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil. Y alejándose de nuevo, por segunda vez oró así: Padre mío, si esta copa no puede pasar sin que yo la beba, hágase tu voluntad. Volvió otra vez y los encontró dormidos, pues sus ojos estaban cargados. Los dejó y se fue a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras. Viene entonces donde los discípulos y les dice: Ahora ya podéis dormir y descansar. Mirad, ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de pecadores. ¡Levantaos!, ¡vámonos! Mirad que el que me va a entregar está cerca. (Mt 26, 36-46)

En Getsemaní se hace palpable su decisión y su soledad. Se hace evidente que sabe lo que va a pasar, y que está dispuesto a pasar por ello. Jesús llora ante el poder del mal:
‘comenzó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dice: Mi alma está triste hasta el punto de morir’. Jesús lloró. Dios llora.

En la oración de Getsemaní, Jesús se siente solo, por la torpeza y cansancio de los suyos, ni siquiera sus amigos comprenden su decisión y entienden lo que va a pasar… ellos, ciegos e inconscientes, duermen mientras él ve lo que se le viene encima,
¿Conque no habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil.

En la oración de Getsemaní, Jesús sabe que no está solo, Dios está de su lado… aunque no pueda librarle de ese cáliz, aunque no pueda intervenir en la historia, aunque aparentemente nada cambie, todo cambia. Preparado y confiado en la fuerza de Dios, sin ser arrastrado por nadie, apoyado interiormente, aunque despojado de armaduras como David ante Goliat. Jesús consiente a ese amor que viene y nos toma, da su sí filial. Dios no violenta nunca la libertad de hombre, tampoco la de su hijo.
‘no sea como yo quiero, sino como quieras tú’ (…) ‘Padre mío, si esta copa no puede pasar sin que yo la beba, hágase tu voluntad’

En esta noche de oración en Getsemaní, Jesús refuerza su confianza en el Abba, quizás en el peor momento de su vida sigue descubriendo que su Padre le ama y protege, por ello Jesús, vulnerable, pero firme y con ánimo fuerte, con la confianza invencible de quien ‘ha conocido y creído’ lleva la decisión a las últimas consecuencias, actúa, afronta libre y valiente el conflicto, la hora del mal ha llegado, que no ni escapatoria sin traicionar todo lo que dicho y hecho,
‘les dice: Mirad, ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de pecadores. ¡Levantaos!, ¡vámonos! Mirad que el que me va a entregar está cerca’.

En esta hora de la conciencia, de la entrega definitiva, Jesús asume que ha llegado la hora de dar la vida. Jesús se enfrenta al conflicto no desde la pasividad sacrificial, como quien ‘es llevado’ a la muerte presionado por las circunstancias, se dirige a ese combate desigual que le llevara al patíbulo, Cruz como oveja llevada al matadero pero voluntariamente;
‘el Padre me ama, porque yo doy mi vida para tomarla de nuevo. Nadie tiene poder para quitármela; soy yo quien la doy por mi propia voluntad’ (Jn.10,17-18)

Si Jesús quiere en esta noche oscura dar la vida por cada uno de nosotros, por nuestras heridas, por nuestro pecado, por nuestro sufrir, por nuestro mal moral, por nuestra frágil condición. Por ti, yo doy la vida por ti, quizás hoy no lo sepas o no lo quieras ver, pero cuando me entregué libremente y sin violencia alguna pensaba en ti, en que tú necesitabas hoy que yo te mostrara el camino del sentido.

Dejaremos unos 10 minutos de silencio para que los presentes puedan contemplar y orar
Canto: Tierra firme, te siento en mis pies descalzos,

¿Qué hacemos nosotros ante el sufrimiento del mundo?

Contemplemos a Jesús, su silencio, su oración, su tristeza y angustia, su petición de compañía y oración a sus amigos más íntimos, sus perseverancia en pedirles por segunda vez que velen y oren para acabar desistiendo, su confianza en Dios, su afrontar el conflicto, su mantenerse en sus opciones vitales, su aceptar su vulnerabilidad y utilizar como única coraza de protección la confianza en Dios, su acción decidida: ¡Levantaos!, ¡vámonos!, su no querer sufrir pero aceptar el sufrimiento, su sí filial, su respuesta amorosa al amor primero: darlo todo, hasta la vida(no hay amor tan grande).

La actitud de Jesús debería engendrar en nosotros un deseo firme, una capacidad nueva: estar con Él, subir con Él a Jerusalén y acompañarle en su destino, sea el que sea. ¡Después ya se verá de lo que somos capaces!


¿QUIERES ESTAR CON ÉL, SUBIR A JERUSALÉN Y ACOMPAÑARLE EN SU DESTINO? ¿ESTÁS DISPUESTO A LEVANTARTE Y SEGUIRLE?

Señor, estamos aquí, queremos velar y orar contigo, estar a tu lado en esta hora definitiva, estamos aquí, sabemos que tú también estás. Oramos todos juntos así:

¡Oh Espíritu Santo!
déjanos sentir las caricias de Dios en nuestro dañado corazón,
haznos sensibles a su ternura y dóciles a su voz.
Ayúdanos a sentir la visita del amado, su presencia consoladora
que nos empuje a seguir a Jesús hasta el final,
a ser hombres como el hijo del hombre nos enseñó,
a romper las ataduras del pecado, que sentimos personal y socialmente,

¡Oh Espíritu Santo!
Danos persistencia en la oración,
Haznos capaces de velar y orar ante abismo del mal,
haz que salgamos fortalecidos para hacer de nuestra oración motor de nueva energía que nos lleve a comprometernos a construir nueva humanidad

¡Oh Espíritu Santo!
Acoge nuestra petición de perdón por nuestros pecados y por el pecado de todos los hombres,
Haznos conscientes de los límites de nuestros dones cuando cesamos de cooperar con Dios.
Ayúdanos a mirarnos con tus ojos para entender que pese a que somos mediocres, lo que sucede en nosotros no lo es; y no lo es tampoco a tus ojos.

Canto: Como el padre me amó yo os he amado

Acabamos esta Hora Santa compartiendo lo que el Espíritu Santo ha ido moviendo en nuestros corazones, nuestra petición de perdón por nuestros pecados queda convertida en peticiones al Espíritu Santo para que interceda por nosotros y nos ayude en el camino de la conversión. Tras leer la siguiente oración varios voluntarios, vamos completándola libremente:

- Al contemplar la belleza y la verdad que supone para nosotros la vida de Jesús de Nazareth, el hijo del hombre, te pedimos Espíritu Santo que nos ayudes a encontrar a Dios.
- Al contemplar la entrega de Jesús, te pedimos Espíritu Santo que nos ayudes a hacer hueco en nuestro corazón a Dios para reordenar nuestras vidas.
- Al contemplar su amor, te pedimos Espíritu Santo que nos ayudes a configurarnos según el modelo de persona que nos propone Dios en Jesús, su palabra más auténtica.
- Al contemplar su confianza en Dios, te pedimos Espíritu Santo que nos ayudes a poner nuestra vida frágil en sus manos de alfarero.
- Al contemplar su oración al presentir todo lo que se le caía encima, te pedimos Espíritu Santo que pese a que queremos que apartes de nosotros el cáliz estamos dispuestos a vivirlo confiadamente.
- Al contemplar la ….. (ecos que la hora santa ha despertado en mí), te pedimos Espíritu Santo que nos ayudes a ….


Canto final: AL AMOR MÁS SINCERO (Javier Sánchez)

Publicado por DABAR


WebJCP | Abril 2007