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jueves, 13 de mayo de 2010

PALABRA PARA LA MISIÓN: Los "pies" de la Iglesia misionera hacia "todos los pueblos"


VII Domingo de Pascua – Ascensión de Jesucristo al cielo
Año C – 16.5.2010 / Por Euntes

Hechos 1,1-11 / Salmo 46 / Hebreos 9,24-28; 10,19-23
Lucas 24,46-53

Reflexiones

La Ascensión de Jesús al cielo se presenta bajo tres aspectos complementarios: 1°. como una gloriosa manifestación de Dios (I lectura), con la nube, hombres vestidos de blanco, referencias al cielo... (v. 9-11); 2°. como epílogo de una hazaña difícil y paradójica, pero exitosa (II lectura); 3°. como envío de los apóstoles (Evangelio), en calidad de “testigos” para una misión grande como el mundo: predicar, en el nombre de Jesús, “la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos” (v. 47-48).

El acontecimiento pascual de Jesús da sustento a la gozosa esperanza de la Iglesia y a la serena confianza de los fieles de poder gozar un día de la misma gloria de Cristo (Prefacio). El compromiso apostólico y el optimismo que anima a los misioneros del Evangelio radican en la certeza de ser portadores de un mensaje y de una experiencia de vida lograda, gracias a la garantía de la resurrección. Ante todo, es vida que ya ha tenido éxito pleno en Cristo resucitado; y lo va teniendo, aunque sólo parcialmente, también en la vida de los miembros de la comunidad cristiana. Los frutos de vida nueva ya se dan: es preciso verlos y saber apreciarlos.


Los Apóstoles y los misioneros de todos los tiempos se convierten en Sus “testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo” (Hch 1,8; Lc 24,48), en un movimiento que se abre progresivamente en espiral, del centro (Jerusalén) hacia una periferia tan vasta como el mundo entero. En efecto, el mundo entero es el campo al cual Jesús, antes de subir al cielo, envía a sus discípulos como testigos (Evangelio): “a todos los pueblos” para predicar la conversión al Dios de la misericordia, que perdona los pecados y salva (v. 47).

La misión de testimonio es radical y eficaz, como lo demuestra la historia de la evangelización, desde los comienzos (Hechos de los Apóstoles) hasta nuestros días. Esta tarea corresponde a personas adultas por la edad y en la fe, pero también a los jóvenes. El compromiso misionero de los jóvenes brota, en particular, del sacramento de la Confirmación. Ésta es una etapa significativa en su camino cristiano, que los prepara al testimonio de la fe y a la misión. La Confirmación ha de llevar a los jóvenes al compromiso apostólico y a ser evangelizadores de otros jóvenes. El Papa lo sigue diciendo: "Sean los apóstoles de los jóvenes”. (*)


Las últimas palabras de los Evangelios son el lanzamiento de la Iglesia en misión -¡una Iglesia en permanente estado de Misión!- para continuar la obra de Jesús. ¡En todas partes, siempre! La mirada al cielo (Hch 1,11), meta final e inspiradora del gran viaje de la vida, no distrae ni quita energías; por el contrario, estimula a los cristianos y a los evangelizadores a tener siempre una mirada de amor hacia el mundo, un compromiso misionero generoso y creativo, sintonizado con las situaciones concretas, en favor de la vida de la familia humana. Dejando de lado, por tanto, todo espiritualismo alienante, hay que estar bien arraigados en la historia, lugar en el cual Cristo realiza nuestra salvación. Se nos invita a llevar a cabo esta misión con esperanza y realismo, sostenidos por la “fuerza del Espíritu Santo” (Hch 1,8). Con la certeza de la presencia continua de Jesús que bendice a los suyos, los mira con benevolencia y los llena de “gran alegría” (Lc 24,50-52). La ascensión no significa ausencia del Señor, sino otra manera de estar presente (Mt 28,20; Mc 16,20): todos los días Él actúa junto con sus discípulos y confirma con signos la Palabra que ellos predican.


En algunas imágenes del misterio de la Ascensión, una nube envuelve el cuerpo de Jesús, dejando que se vean tan sólo sus pies: emblemáticamente, son los pies de la Iglesia misionera, los pies de los cristianos, evangelizadores y evangelizadoras, que, por los caminos del mundo, llevan a todos los pueblos el Evangelio. A cada persona, grupo o categoría, a los jóvenes y a los ancianos. Anuncian el Evangelio con su misma vida, con la palabra, utilizando los medios (?) más modernos de la comunicación social (prensa, filmes, videos, internet, sms, blog, sitios web y otros de mensajes digitales), que ofrecen oportunidades nuevas para la evangelización y la catequesis. ¡Son caminos y desafíos nuevos de la Misión! (**)


Palabra del Papa

(*) “Queridos jóvenes, ustedes han encontrado el camino verdadero. Ustedes son los jóvenes de la Iglesia. Los envío, por tanto, para la gran misión de evangelizar a los chicos y chicas que vagan por el mundo, como ovejas sin pastor. Sean los apóstoles de los jóvenes. Invítenlos a caminar con ustedes, a hacer la misma experiencia de fe, de esperanza y de amor; a encontrar a Jesús para sentirse realmente amados, acogidos, con la posibilidad plena de realizarse. Que también ellos descubran el camino seguro de los Mandamientos y, recorriéndolo, lleguen a Dios”.

Benedicto XVI
Discurso a los jóvenes, São Paulo (Brasil), 10.5.2007


(**) "La Palabra podrá así navegar mar adentro hacia las numerosas encrucijadas que crea la tupida red de autopistas del ciberespacio, y afirmar el derecho de ciudadanía de Dios en cada época, para que Él pueda avanzar a través de las nuevas formas de comunicación por las calles de las ciudades y detenerse ante los umbrales de las casas y de los corazones y decir de nuevo: «Estoy a la puerta llamando» (Ap 3, 20)".

Benedicto XVI
Mensaje para la 44 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales (16.5.2010)



Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 16/5: Ascensión del Señor Jesús al cielo, después de haber enviado a los Apóstoles al mundo entero. – 44 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, bajo el tema: "El sacerdote y la pastoral en el mundo digital: los nuevos medios al servicio de la Palabra”.

- 16/5: B. Simón Stock (+1265), ermitaño inglés, entró en la Orden de los Carmelitas, dando impulso a la devoción mariana y al fortalecimiento de la Orden; murió en Bordeaux (Francia).

- 17/5: S. Pascual Bailón (1540-1592), franciscano español; por su especial amor y doctrina sobre la Eucaristía, León XIII lo proclamó Patrono de los Congresos Eucarísticos.

- 17/5: B. Iván Ziatyk (1899-1952), sacerdote ucranio, de la Congregación de los Redentoristas; fue encarcelado, condenado a trabajos forzados en el campo de Oserlag, cerca de Irkutsk (Siberia), donde murió.

- 20/5: S. Bernardino de Sena (1380-1444), sacerdote franciscano, incansable misionero itinerante y predicador popular.

- 21/5 S. Zenón (+372 ca.): de origen norteafricano, VIII obispo de Verona; combatió el paganismo, el arrianismo y otras herejías, y “condujo la ciudad al bautismo de Cristo”. (En otros lugares se celebra el 12/4).

- 21/5: S. Carlos Eugenio de Mazenod (1782-1861), obispo de Marsella y fundador de los misioneros Oblatos de María Inmaculada.

- 21/5: SS. Cristóbal Magallanes y 24 compañeros, sacerdotes y laicos, mártires en la persecución mexicana (+1927), asesinados en diferentes lugares y fechas, perseverantes en la alabanza a Cristo Rey.

- 21/5: Memoria de los siete monjes trapenses franceses, asesinados (+1996) por fundamentalistas islámicos en Tibhirine (Argelia).

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WebJCP | Abril 2007