Por OMPRESS
* Un religioso agustino relata la vivencia del Año Sacerdotal en la Amazonia peruana
* Benín y la Sociedad de Misiones Africanas
* 50 años de los Misioneros de Mariannhill en Papúa-Nueva Guinea
* Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios
Un religioso agustino relata la vivencia del Año Sacerdotal en la Amazonía peruana
OMPRESS-PERÚ (4-05-10) El hermano Juan Alberto Pérez, de la Orden de los Agustinos, trabaja en la Parroquia de Nauta, en la Amazonía peruana, una zona donde la herencia amazónica sigue estando presente en la vivencia de una espiritualidad poblada de “diablos, almas, finados, tunchis, madres y espíritus del aire, del agua y de las plantas”.
En este año sacerdotal, el misionero recuerda a todos los Agustinos y Agustinas Misioneras que “ofrendaron sus vidas por estas tierras y riberas del Marañón para la edificación del Cuerpo de Cristo y la extensión del reino de Dios, desde la inculturación de la fe”.
A los misioneros que trabajan en esta región no les sorprende presenciar o asistir alguna vez a un exorcismo. Como dice el hermano Pérez, “pienso en la vieja Europa donde no creen en el diablo y los exorcistas están desempleados”.
El misionero comenta que los fieles de su parroquia “veneran más a sus difuntos queridos que a los santos del calendario, los bautizados reclaman su agua bendita para el susto y los malos aires, y las piadosas devotas consultan al brujo y las beatas confían en la virtud de las plantas y contemplan los astros, buscando consejo en sus sueños”.
En este ambiente, los jesuitas y franciscanos, y también los curas doctrineros, “combatieron supersticiones e idolatrías incorporadas al catolicismo”. Según explica el religioso agustino también los “misioneros itinerantes y sacramenteros trataron de purificar creencias animistas, mitos y ritos indígenas, costumbres y tradiciones nativas”.
“Aún hoy nosotros, buscamos la humildad para que el Espíritu Santo nos introduzca en la comprensión de toda esa tradición y herencia amazónica, hasta que llegue el día en que, para ellos y para nosotros, la verdad no sea más un enigma ni un juego de espejos, sino que conozcamos como somos conocidos, cara a cara en Su gozo, Su gloria y Su amor. Todo un reto para los nuevos sacerdotes, jóvenes y autóctonos religiosos del Vicariato de Iquitos.
Además del desafío de la purificación de las tradiciones ancestrales, los misioneros y los sacerdotes tienen en el diálogo interreligioso otro gran reto: “En una Iglesia Universal cada vez más inundada de iglesias evangélicas, pentecostales y seudo cristianas”.
El hermano Juan Alberto Pérez concluye que “tanto ayer como hoy, gracias a la fecunda herencia de los misioneros agustinos que nos precedieron, así como al testimonio encarnado de nuestras hermanas Agustinas Misioneras, ha prevalecido, frente al proselitismo agresivo de las sectas, la conversión mutua en el Espíritu de Amor por Aquel que dijo: “Se reconocerá a los míos al ver como se aman”.
Benín y la Sociedad de Misiones Africanas
OMPRESS-BENIN (4-05-10) El domingo 18 de abril, la Iglesia de Benín inicio la celebración de sus 150 años. Una evangelización muy ligada a un instituto misionero. La Sociedad de Misiones Africanas, 150 años de pasión por África, ha sido uno de los lemas de la celebración de su siglo y medio de trabajo volcado en este continente. Ahora muchos lugares a donde los miembros de este gran instituto misionero llevaron el Evangelio también empiezan a celebrar su siglo y medio de evangelización, por lo que en el caso de Benín es casi una intervención de la divina providencia que con motivo de esa fecha 4 jóvenes benineses fueran ordenados sacerdotes de la Sociedad de Misiones Africana.
La entrada en el Jubileo de los 150 años de la Iglesia de Benín se celebró en Agoué, la primera parroquia donde se asentaron los padres Francesco Borghero (italiano) y Francisco Fernández (español), después de Ouidah donde llegaron el 18 de abril de 1861. En el cementerio de Agoué están enterrados muchos miembros de la Sociedad Misiones Africanas y varias hermanas de Nuestra Señora de los Apóstoles.
La misa solemne de ese día fue retransmitida por la televisión nacional de Benin, y presidida por el obispo Mons. Ganye Antoine, obispo de Dassa-Zoumé y Presidente de la Conferencia Episcopal de Benin. A su lado, casi la totalidad de los obispos de Benín, muchos sacerdotes de la Sociedad de Misiones Africanas, llegados del Benín y Nigeria, y muchas religiosas, incluyendo a hermanas de Nuestra Señora de los Apóstoles.
Los 4 ordenandos benineses proceden de 4 diócesis diferentes del país: Anselme Yonlonfoun (Lokossa) Désiré Salako (Porto-Novo), José-Florent Kakpo (Cotonú), Valentin Fadegnon (Dassa-Zoumé).
En su homilía, Mons. Ganye Antoine recordó la historia de la Sociedad de Misiones Africanas, iniciada por el obispo Marion De Brésillac, consolidada por el padre Augustin Planque después de su muerte en Sierra Leona y varios misioneros, que animados por la pasión de la misión en África, fueron fundando muchas comunidades cristianas a lo largo de la costa oeste de África. El Benín reconoce y agradece a los padres de la Sociedad de Misiones Africanas la fundación de su Iglesia y que hayan seguido inyectando su espíritu misionero a la joven Iglesia de Benín. Con los padres, la Iglesia de Benín no debe olvidar la labor realizada por las hermanas de la Nuestra Señora de los Apóstoles, especialmente en las áreas de educación, de la salud y la promoción de la mujer.
A su vez, el presidente de la República de Benin, Boni Yayi, que participó en la ceremonia con varios de sus ministros, rindió un homenaje a los padres y a las hermanas, que han fundado escuelas y que ayudaron al Dahomey de ayer y al Benín de hoy a formar una elite. Instó a los jóvenes a seguir sus pasos, especialmente de los padres Francis Aupiais, Jacques Bertho, Mons. Noël Boucheix, Mons. Louis Parisot.
El programa del Jubileo prevé varias celebraciones en las diferentes diócesis en todo el país, entre ellas, un seminario-coloquio en julio sobre la evangelización y dos grandes encuentros: el 18 de abril de 2011, día del 150 aniversario, que habrá una gran celebración en Ouidah, presidida por el arzobispo de Lyon, el cardenal Philippe Barbarin; y la gran peregrinación nacional mariana de Dassa-Zoumé en agosto de 2011, que cerrará el año jubilar.
50 años de los Misioneros de Mariannhill en Papúa-Nueva Guinea (1960-2010)
OMPRESS-PAPÚA-NUEVA GUINEA (4-05-10) Durante los últimos 50 años la Iglesia Católica en Morobe, provincia ubicada en la costa norte de Papúa-Nueva Guinea, ha ido desarrollándose con la gracia de Dios y con el compromiso de todos los misioneros, que lo han hecho posible. Razón más que suficiente para que los Misioneros de Mariannhill celebren sus bodas de oro, (1960-2010), con gran alegría junto con los fieles de la diócesis de Lae y los 27 obispos de la Conferencia Episcopal de Papúa-Nueva Guinea y de las Islas Salomón.
La celebración jubilar se desarrolló en el estadio de deportes lleno de miles de personas venidas de toda la diócesis. Comenzó con una caravana de carrozas de las diferentes parroquias y grupos de la diócesis. Justo en ese momento, cuando sonaban los tambores del grupo venido de las Islas Siassi, se produjo un terremoto, de magnitud 6,3. Superado el pánico inicial, comenzó la Eucaristía, presidida por el Nuncio del Papa, el arzobispo Mons. Padilla. Concelebraron con él los 27 obispos de la Conferencia Episcopal de Papúa-Nueva Guinea y de las Islas Salomón, que habián celebrado en Lae su asamblea plenaria anual. Predicó el padre Anthony Mulderink, único superviviente del grupo inicial, quien habló de la urgente necesidad de vocaciones locales para fortalecer el trabajo comenzado hace cincuenta años. El Nuncio leyó un mensaje del Papa Benedicto XVI y del Cardenal Perfecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Intervino, entre otros, el Superior General de los Misioneros de Mariannhill y la Superiora Regional en Corea del Sur.
La historia de la diócesis de Lae (Morobe / Papúa-Nueva Guinea) comenzó cuando en Junio de 1959 el Papa Juan XXIII encomendó a la Congregación de los Misioneros de Mariannhill el Vicariato de Lae. En marzo de 1960 llegaron desde Holanda los primeros cuatro sacerdotes de Mariannhill. La Provincia de Morobe tenía entonces 187.000 habitantes, de los que 1750 eran católicos. Cincuenta años después la población asciende a 616,263 habitantes, siendo ahora católicos más de 30.000.
Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid a la Orden Hospitalaria San Juan de Dios
OMPRESS-MADRID (4-05-10) El pasado domingo 2 de mayo, la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios recibió la Medalla de Oro que la Comunidad de Madrid le ha otorgado reconociendo de esta manera la labor excepcional de la Orden Hospitalaria en su entrega y atención a los enfermos y desfavorecidos. En un acto celebrado en la Real Casa de Correos en la Puerta del Sol de Madrid, el hermano Jesús Etayo, consejero general de la Orden, fue el encargado de recibir la medalla. Con ella la Comunidad de Madrid quiere reconocer públicamente los méritos contraídos por la entidad, que se ha distinguido por servir desinteresadamente a los ciudadanos madrileños, especialmente a los más desfavorecidos. De hecho, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, recordó que hace solo dos meses asistió a la inauguración de la Unidad de Terapia del Agua en la Fundación Instituto San José. Además, expresó en nombre de todos “nuestra gratitud y admiración por su generosa dedicación, desde mediados del siglo XVI, a las personas que sufren alguna discapacidad física o mental en Madrid.” Según sus propias palabras, “los Hermanos de la Orden San Juan de Dios se prodigan, con una entrega ejemplar, en la tarea de ayudar y auxiliar a los que sufren. Han permanecido fieles al legado espiritual de su fundador, San Juan de Dios, y no han dejado de esforzarse por incorporar en sus centros los avances científicos y técnicos más innovadores para, así, cumplir su noble misión” y por ello reciben el mas alto galardón que concede la Comunidad de Madrid. La entrega de las Medallas de la Comunidad ha reunido en la Puerta del Sol a diversas personalidades de la vida política, económica y social, del deporte y de la cultura.
* Benín y la Sociedad de Misiones Africanas
* 50 años de los Misioneros de Mariannhill en Papúa-Nueva Guinea
* Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios
Un religioso agustino relata la vivencia del Año Sacerdotal en la Amazonía peruana
OMPRESS-PERÚ (4-05-10) El hermano Juan Alberto Pérez, de la Orden de los Agustinos, trabaja en la Parroquia de Nauta, en la Amazonía peruana, una zona donde la herencia amazónica sigue estando presente en la vivencia de una espiritualidad poblada de “diablos, almas, finados, tunchis, madres y espíritus del aire, del agua y de las plantas”.
En este año sacerdotal, el misionero recuerda a todos los Agustinos y Agustinas Misioneras que “ofrendaron sus vidas por estas tierras y riberas del Marañón para la edificación del Cuerpo de Cristo y la extensión del reino de Dios, desde la inculturación de la fe”.
A los misioneros que trabajan en esta región no les sorprende presenciar o asistir alguna vez a un exorcismo. Como dice el hermano Pérez, “pienso en la vieja Europa donde no creen en el diablo y los exorcistas están desempleados”.
El misionero comenta que los fieles de su parroquia “veneran más a sus difuntos queridos que a los santos del calendario, los bautizados reclaman su agua bendita para el susto y los malos aires, y las piadosas devotas consultan al brujo y las beatas confían en la virtud de las plantas y contemplan los astros, buscando consejo en sus sueños”.
En este ambiente, los jesuitas y franciscanos, y también los curas doctrineros, “combatieron supersticiones e idolatrías incorporadas al catolicismo”. Según explica el religioso agustino también los “misioneros itinerantes y sacramenteros trataron de purificar creencias animistas, mitos y ritos indígenas, costumbres y tradiciones nativas”.
“Aún hoy nosotros, buscamos la humildad para que el Espíritu Santo nos introduzca en la comprensión de toda esa tradición y herencia amazónica, hasta que llegue el día en que, para ellos y para nosotros, la verdad no sea más un enigma ni un juego de espejos, sino que conozcamos como somos conocidos, cara a cara en Su gozo, Su gloria y Su amor. Todo un reto para los nuevos sacerdotes, jóvenes y autóctonos religiosos del Vicariato de Iquitos.
Además del desafío de la purificación de las tradiciones ancestrales, los misioneros y los sacerdotes tienen en el diálogo interreligioso otro gran reto: “En una Iglesia Universal cada vez más inundada de iglesias evangélicas, pentecostales y seudo cristianas”.
El hermano Juan Alberto Pérez concluye que “tanto ayer como hoy, gracias a la fecunda herencia de los misioneros agustinos que nos precedieron, así como al testimonio encarnado de nuestras hermanas Agustinas Misioneras, ha prevalecido, frente al proselitismo agresivo de las sectas, la conversión mutua en el Espíritu de Amor por Aquel que dijo: “Se reconocerá a los míos al ver como se aman”.
Benín y la Sociedad de Misiones Africanas
OMPRESS-BENIN (4-05-10) El domingo 18 de abril, la Iglesia de Benín inicio la celebración de sus 150 años. Una evangelización muy ligada a un instituto misionero. La Sociedad de Misiones Africanas, 150 años de pasión por África, ha sido uno de los lemas de la celebración de su siglo y medio de trabajo volcado en este continente. Ahora muchos lugares a donde los miembros de este gran instituto misionero llevaron el Evangelio también empiezan a celebrar su siglo y medio de evangelización, por lo que en el caso de Benín es casi una intervención de la divina providencia que con motivo de esa fecha 4 jóvenes benineses fueran ordenados sacerdotes de la Sociedad de Misiones Africana.
La entrada en el Jubileo de los 150 años de la Iglesia de Benín se celebró en Agoué, la primera parroquia donde se asentaron los padres Francesco Borghero (italiano) y Francisco Fernández (español), después de Ouidah donde llegaron el 18 de abril de 1861. En el cementerio de Agoué están enterrados muchos miembros de la Sociedad Misiones Africanas y varias hermanas de Nuestra Señora de los Apóstoles.
La misa solemne de ese día fue retransmitida por la televisión nacional de Benin, y presidida por el obispo Mons. Ganye Antoine, obispo de Dassa-Zoumé y Presidente de la Conferencia Episcopal de Benin. A su lado, casi la totalidad de los obispos de Benín, muchos sacerdotes de la Sociedad de Misiones Africanas, llegados del Benín y Nigeria, y muchas religiosas, incluyendo a hermanas de Nuestra Señora de los Apóstoles.
Los 4 ordenandos benineses proceden de 4 diócesis diferentes del país: Anselme Yonlonfoun (Lokossa) Désiré Salako (Porto-Novo), José-Florent Kakpo (Cotonú), Valentin Fadegnon (Dassa-Zoumé).
En su homilía, Mons. Ganye Antoine recordó la historia de la Sociedad de Misiones Africanas, iniciada por el obispo Marion De Brésillac, consolidada por el padre Augustin Planque después de su muerte en Sierra Leona y varios misioneros, que animados por la pasión de la misión en África, fueron fundando muchas comunidades cristianas a lo largo de la costa oeste de África. El Benín reconoce y agradece a los padres de la Sociedad de Misiones Africanas la fundación de su Iglesia y que hayan seguido inyectando su espíritu misionero a la joven Iglesia de Benín. Con los padres, la Iglesia de Benín no debe olvidar la labor realizada por las hermanas de la Nuestra Señora de los Apóstoles, especialmente en las áreas de educación, de la salud y la promoción de la mujer.
A su vez, el presidente de la República de Benin, Boni Yayi, que participó en la ceremonia con varios de sus ministros, rindió un homenaje a los padres y a las hermanas, que han fundado escuelas y que ayudaron al Dahomey de ayer y al Benín de hoy a formar una elite. Instó a los jóvenes a seguir sus pasos, especialmente de los padres Francis Aupiais, Jacques Bertho, Mons. Noël Boucheix, Mons. Louis Parisot.
El programa del Jubileo prevé varias celebraciones en las diferentes diócesis en todo el país, entre ellas, un seminario-coloquio en julio sobre la evangelización y dos grandes encuentros: el 18 de abril de 2011, día del 150 aniversario, que habrá una gran celebración en Ouidah, presidida por el arzobispo de Lyon, el cardenal Philippe Barbarin; y la gran peregrinación nacional mariana de Dassa-Zoumé en agosto de 2011, que cerrará el año jubilar.
50 años de los Misioneros de Mariannhill en Papúa-Nueva Guinea (1960-2010)
OMPRESS-PAPÚA-NUEVA GUINEA (4-05-10) Durante los últimos 50 años la Iglesia Católica en Morobe, provincia ubicada en la costa norte de Papúa-Nueva Guinea, ha ido desarrollándose con la gracia de Dios y con el compromiso de todos los misioneros, que lo han hecho posible. Razón más que suficiente para que los Misioneros de Mariannhill celebren sus bodas de oro, (1960-2010), con gran alegría junto con los fieles de la diócesis de Lae y los 27 obispos de la Conferencia Episcopal de Papúa-Nueva Guinea y de las Islas Salomón.
La celebración jubilar se desarrolló en el estadio de deportes lleno de miles de personas venidas de toda la diócesis. Comenzó con una caravana de carrozas de las diferentes parroquias y grupos de la diócesis. Justo en ese momento, cuando sonaban los tambores del grupo venido de las Islas Siassi, se produjo un terremoto, de magnitud 6,3. Superado el pánico inicial, comenzó la Eucaristía, presidida por el Nuncio del Papa, el arzobispo Mons. Padilla. Concelebraron con él los 27 obispos de la Conferencia Episcopal de Papúa-Nueva Guinea y de las Islas Salomón, que habián celebrado en Lae su asamblea plenaria anual. Predicó el padre Anthony Mulderink, único superviviente del grupo inicial, quien habló de la urgente necesidad de vocaciones locales para fortalecer el trabajo comenzado hace cincuenta años. El Nuncio leyó un mensaje del Papa Benedicto XVI y del Cardenal Perfecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Intervino, entre otros, el Superior General de los Misioneros de Mariannhill y la Superiora Regional en Corea del Sur.
La historia de la diócesis de Lae (Morobe / Papúa-Nueva Guinea) comenzó cuando en Junio de 1959 el Papa Juan XXIII encomendó a la Congregación de los Misioneros de Mariannhill el Vicariato de Lae. En marzo de 1960 llegaron desde Holanda los primeros cuatro sacerdotes de Mariannhill. La Provincia de Morobe tenía entonces 187.000 habitantes, de los que 1750 eran católicos. Cincuenta años después la población asciende a 616,263 habitantes, siendo ahora católicos más de 30.000.
Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid a la Orden Hospitalaria San Juan de Dios
OMPRESS-MADRID (4-05-10) El pasado domingo 2 de mayo, la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios recibió la Medalla de Oro que la Comunidad de Madrid le ha otorgado reconociendo de esta manera la labor excepcional de la Orden Hospitalaria en su entrega y atención a los enfermos y desfavorecidos. En un acto celebrado en la Real Casa de Correos en la Puerta del Sol de Madrid, el hermano Jesús Etayo, consejero general de la Orden, fue el encargado de recibir la medalla. Con ella la Comunidad de Madrid quiere reconocer públicamente los méritos contraídos por la entidad, que se ha distinguido por servir desinteresadamente a los ciudadanos madrileños, especialmente a los más desfavorecidos. De hecho, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, recordó que hace solo dos meses asistió a la inauguración de la Unidad de Terapia del Agua en la Fundación Instituto San José. Además, expresó en nombre de todos “nuestra gratitud y admiración por su generosa dedicación, desde mediados del siglo XVI, a las personas que sufren alguna discapacidad física o mental en Madrid.” Según sus propias palabras, “los Hermanos de la Orden San Juan de Dios se prodigan, con una entrega ejemplar, en la tarea de ayudar y auxiliar a los que sufren. Han permanecido fieles al legado espiritual de su fundador, San Juan de Dios, y no han dejado de esforzarse por incorporar en sus centros los avances científicos y técnicos más innovadores para, así, cumplir su noble misión” y por ello reciben el mas alto galardón que concede la Comunidad de Madrid. La entrega de las Medallas de la Comunidad ha reunido en la Puerta del Sol a diversas personalidades de la vida política, económica y social, del deporte y de la cultura.








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