V Domingo de Pascua (JUAN 13,31 33a.34 35) - Ciclo C
Cuántas vueltas y vueltasen torno a ese destello
que parece ser tuyo;
y, al abrirlo, no hay Pascua,
sólo encuentro oscuridad.
Cuántos credos y credos
en torno a esas sonoras palabras
que decimos tuyas;
y, al escucharlas,
sólo resuena el duro silencio.
Cuántos nudos y nudos
para tejer una red de solidaridad
centrada en tu más vivo querer;
y después de tanta fatiga
sólo toma cuerpo la debilidad.
Cuánto barro y barro
amasado por tus artesanas manos
con sabiduría y mimo;
y, sin embargo, al contemplarnos,
nos sentimos rotos y solos.
Cuántos gestos y gestos
para expresar nuestra amistad
y sentirnos buenos y hermanos;
y al alzarlos y presentártelos
aparecen vacíos y sin espíritu.
Cuántas normas y normas
avaladas por Jerusalén y Roma
para sentirnos seguros;
y al agarrarnos a ellas con fuerza,
nos sentimos tan inseguros...
Cuántos cambios y cambios
para encontrarte en el camino
y estar seguros de nuestro empeño;
y, tras la ilusión primera,
volvemos a estar perdidos.
Señor, que andas y andas
por las afueras y los reversos,
que no nos desilusionemos
si al encontrarnos contigo
nos “confundes” o te confundimos.
Porque aunque seas tan claro
en tu gesto, palabra y mandato,
y nos lo repitas setenta veces siete,
“amar como tú nos has amado”
es muy nuevo para nosotros, tus amigos.
Florentino Ulibarri
Cuántas vueltas y vueltasen torno a ese destelloque parece ser tuyo;
y, al abrirlo, no hay Pascua,
sólo encuentro oscuridad.
Cuántos credos y credos
en torno a esas sonoras palabras
que decimos tuyas;
y, al escucharlas,
sólo resuena el duro silencio.
Cuántos nudos y nudos
para tejer una red de solidaridad
centrada en tu más vivo querer;
y después de tanta fatiga
sólo toma cuerpo la debilidad.
Cuánto barro y barro
amasado por tus artesanas manos
con sabiduría y mimo;
y, sin embargo, al contemplarnos,
nos sentimos rotos y solos.
Cuántos gestos y gestos
para expresar nuestra amistad
y sentirnos buenos y hermanos;
y al alzarlos y presentártelos
aparecen vacíos y sin espíritu.
Cuántas normas y normas
avaladas por Jerusalén y Roma
para sentirnos seguros;
y al agarrarnos a ellas con fuerza,
nos sentimos tan inseguros...
Cuántos cambios y cambios
para encontrarte en el camino
y estar seguros de nuestro empeño;
y, tras la ilusión primera,
volvemos a estar perdidos.
Señor, que andas y andas
por las afueras y los reversos,
que no nos desilusionemos
si al encontrarnos contigo
nos “confundes” o te confundimos.
Porque aunque seas tan claro
en tu gesto, palabra y mandato,
y nos lo repitas setenta veces siete,
“amar como tú nos has amado”
es muy nuevo para nosotros, tus amigos.
Florentino Ulibarri







Adelante
Sigue Conociendo
INICIO





0 comentarios:
Publicar un comentario