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sábado, 17 de abril de 2010

Palabra para la Mision: El encuentro con el Resucitado lleva a la Misión

III Domingo de Pascua
Año C – 18.4.2010 / Publicado por Euntes

Hechos 5,27-32.40-41 / Salmo 29 / Apocalipsis 5,11-14
Juan 21,1-19

Reflexiones

Se respira aire fresco, aire de universalidad, de misión en el mundo. El tercer encuentro de Jesús resucitado con un grupo de discípulos (Evangelio) no tiene lugar en el Cenáculo de Jerusalén, con las puertas cerradas, sino al aire libre, a orillas del lago de Galilea, en una mañana de primavera. El evangelista describe el hecho de esa pesca milagrosa post-pascual y la misión que Jesús confía a Pedro, con el lenguaje propio de la experiencia mística, con rica simbología y con notas de una profunda afectividad. De este modo es posible captar el mensaje en su globalidad: el retorno ferial a la pesca, el número de siete pescadores, el mar, el hecho de pescar, la noche infructuosa, el amanecer, el Señor en la orilla, la abundante pesca, el fuego para calentar el desayuno, el banquete; y luego la misión confiada a Pedro tras un sorprendente test sobre el amor, la triple entrega del rebaño, el compromiso de un seguimiento por toda la vida hasta la muerte...


El simbolismo místico enriquece el hecho y favorece una comprensión más plena y universal del mismo. Por ejemplo, si el mar es símbolo de las fuerzas enemigas del hombre, el hecho de pescar y de convertirse en pescadores de hombres (Mc 1,17) significa liberarlos de las situaciones de muerte, y la pesca se convierte en símbolo de la misión apostólica. El éxito de esta misión, aunque muy arriesgada, se ve en los “153 peces grandes” (v. 11). Entre las muchas interpretaciones de este número, cabe subrayar dos: ante todo, la exactitud contable de un testigo ocular, pero, a la vez, el simbolismo del “50x3+3”, donde el número 50 es símbolo de la totalidad del pueblo y el 3 indica la perfección. Por tanto, ningún pez se escapa. El banquete, al que Jesús invita, alude a la conclusión de la historia de la salvación. Y en la triple entrega misionera Pedro llega a ser el pastor de todo el rebaño.


Las diferentes apariciones del Resucitado se pueden catalogar en dos grupos: apariciones de reconocimiento, en las que Jesús quiere en primer lugar darse a conocer como viviente; y las apariciones de misión, en las que Jesús confía encargos específicos de inmediata aplicación (vayan a decir a...) o de largo alcance (vayan al mundo entero, hagan discípulos de entre todas las naciones...). De esta manera, gradualmente, en los discípulos se va perfilando el alcance universal del acontecimiento ‘resurrección’: el Resucitado (I lectura) es “jefe y salvador” de todos los pueblos (v. 31) y esta Buena Noticia debe anunciarse a todos, en todas partes. Obedeciendo a Dios antes que a los hombres (v. 29). Los discípulos empiezan a realizarlo enseguida en su calidad de testigos de los hechos (v. 32), con valor y alegría, a pesar de sufrir ultrajes “por el nombre de Jesús” (v. 41). (*) A Él, Cordero degollado (II lectura), todas las criaturas del cielo y de la tierra deben rendir honor y alabanza por siempre (v. 12-13).


La experiencia del Resucitado va más allá de las apariciones iniciales (Evangelio): se prolonga en el reconocimiento de la presencia verdadera y eficaz del Señor en la vida sencilla de cada día. “Jesús se da a conocer por sus gestos: uno, extraordinario -la pesca milagrosa-; los demás, muy sencillos y familiares. Ha preparado pan y pescado y los invita amablemente a comer. Toma el pan, se lo da y también el pescado, como ya lo había hecho muchas veces. Parece que Jesús, en lugar de manifestar toda su gloria, prefiere preparar a sus discípulos para captar su presencia misteriosa, que, tras la resurrección es presencia universal. Ahora Jesús está presente en todas partes, de manera divina, pero también con su humanidad... Los cristianos están llamados a buscar una gloria divina que no es exterior; están llamados a reconocer a Jesús en sus hermanos... reconocer a Jesús que se hace presente en los más pobres, humildes, necesitados: en ellos los cristianos deben reconocer su gloria, la gloria misteriosa de su Señor y el poder de su acción divina, que cumple prodigios sirviéndose de instrumentos humildes y sencillos” (Albert Vanhoye).


Creer en Cristo resucitado nos desafía a vivir la vida diaria como resucitados, en las opciones concretas de cada día, con fe y amor. Se trata de una vida plena, con un doble frente de relaciones: gratitud hacia Dios y compromiso misionero hacia los demás, sembrando vida, esperanza, misericordia, reconciliación, alegría… en las diferentes situaciones, lugares, momentos, expresiones de la existencia.


Palabra del Papa

(*) “Este júbilo es distinto de la diversión o de la alegría exterior que la sociedad moderna anhela. La diversión es sólo una pequeña parte de nuestra vida, y cuando quiere ser el todo se convierte en una máscara tras la cual se esconde la desesperación o la duda. El gozo que Cristo nos da es distinto. Es un gozo que nos proporciona alegría, sí, pero que sin duda puede ir unido al sufrimiento. Nos da la capacidad de sufrir y, sin embargo, de permanecer interiormente gozosos en el sufrimiento. Nos da la capacidad de compartir el sufrimiento ajeno. Los Apóstoles salieron «contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús» (Hch 5,41). La alegría de los mártires era más grande que los tormentos. Este gozo, al final, ha vencido y ha abierto a Cristo las puertas de la historia".

Benedicto XVI
Homilía en la Misa crismal de Jueves Santo, 1.4.2010



Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 18/4: Recuerdo de la apertura de la I Conferencia Afroasiática en Bandung (Indonesia, 1955), con miras a la independencia e identidad de los Países del Tercer Mundo.

- 19/4: Aniversario de la Elección del Papa Benedicto XVI (2005).

- 20/4: S. Marcelino (+374), obispo: nació en África y, junto con sus dos compañeros Vicente y Donino, fue un valiente evangelizador en el sur de Francia.

- 21/4: S. Anselmo de Aosta (1033-1109), doctor de la Iglesia, monje benedictino y abad de Bec (Normandía); nombrado obispo de Canterbury, luchó y sufrió por la libertad de la Iglesia en Inglaterra.

- 21/4: En 1957 Pío XII publicó la encíclica misionera Fidei Donum, sobre la situación de las misiones católicas, particularmente en África.

- 23/4: S. Jorge (s. IV, en Palestina), santo popular por la lucha contra el dragón; mártir venerado desde la antigüedad por las Iglesias de Oriente y de Occidente.

- 23/4: S. Adalberto (Vojtech), obispo de Praga y mártir (956-997), intrépido misionero en Polonia y en medio de otros pueblos eslavos.

- 23/4: B. María Gabriela Sagheddu (1914-1939), nacida en Sardinia y fallecida como monja trapense en Grottaferrata (Roma); ofreció su vida por la unidad de los cristianos.

- 24/4: S. Fidel de Sigmaringen (1578-1622), sacerdote capuchino, misionero, asesinado en la Recia (Suiza). Es el protomártir de la Congregación de Propaganda Fide (fundada en 1622) y de la incipiente Orden de los Capuchinos.

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WebJCP | Abril 2007