LUGAR DE ENCUENTRO DE LOS MISIONEROS DE TODO EL MUNDO
MISIONEROS EN CAMINO: IV Domingo de Pascua (JUAN 10, 27-30)- Ciclo C: Liturgia, Reflexiones, Exégesis y Oración
NO DEJES DE VISITAR
www.caminomisionero.blogspot.com
El blog donde encontrarás abundante material para orar y meditar sobre la liturgia del Domingo. Reflexiones teológicas y filosóficas. Videos y música para meditar. Artículos y pensamientos de los grandes guías de nuestra Iglesia y Noticias sobre todo lo que acontece en toda la vida eclesial
Fireworks Text - http://www.fireworkstext.com
BREVE COMENTARIO, REFLEXIÓN U ORACIÓN CON EL EVANGELIO DEL DÍA, DESDE LA VIVENCIA MISIONERA
SI DESEAS RECIBIR EL EVANGELIO MISIONERO DEL DÍA EN TU MAIL, DEBES SUSCRIBIRTE EN EL RECUADRO HABILITADO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA

miércoles, 21 de abril de 2010

IV Domingo de Pascua (JUAN 10, 27-30)- Ciclo C: Liturgia, Reflexiones, Exégesis y Oración



Antes, cuando me mandaban los textos sobre los que reflexionar e inspirarme para escribir la primera página, nunca leía las exégesis que mis muy sabios compañeros escriben a continuación.
De un tiempo a esta parte recurro a su lectura para encontrar claves que puedan iluminarme ante la sequedad, incluso aridez, de mi trabajo.
¡Qué sabio es el Señor!, incluso esta aridez es un don para poder empaparme de la frescura y sabiduría de nuestros ilustres exegetas. ¡Cuánto por aprender!, ¡cuánto lo aprendido!, ¡cómo iluminan sus reflexiones la misma Palabra!
Os cuento todo esto porque leyendo los textos no lograba ver en el Evangelio nada especialmente interesante. Me parecía algo vago, muy místico y poco accesible hasta que… ¡pam! ahí está:

Jesús y “sus” ovejas, y cito textualmente una parte de la exégesis: “el texto presupone la existencia de una sintonía, cercanía, de una intimidad (…) largas horas en común por montes, vaguadas y apriscos; horas de desvelos y cuidados; horas de silencio…”

Dice el Evangelio: “Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna…”
¡Qué razón tiene mi sabio compañero exegeta! Para escuchar la voz de Jesús hay que estar con Él, no dentro del ruido que nos ensordece, sino en el silencio del monte; hay que sintonizar con Él desde la experiencia de presencia y compañía, hay que vivirlo en la intimidad de la relación personal saboreando el tiempo pasado a su lado, sin prisa, sin agobios; hay que ser, por lo menos de vez en cuando, como la oveja que pasta tranquila, segura, confiada, que conoce su voz y se fía de Él.

Se que no es fácil hacer un parón en el ajetreo diario, pero quizá es más fácil programar alguno periódico en el organigrama de nuestra actividad.
La semana pasada tuve la suerte de irme de convivencias con mis alumnos de 1º de Bachillerato y, en vez de actuar de perro guardián, tuve el privilegio de poder participar de ellas como uno más.
Las compañeras que las habían preparado nos acercaron a la oración desde un ejercicio de respiración y relajación: música suave, una voz que te va guiando a un encuentro imaginario ¿o real? con Jesús, desde tu profundidad, en silencio, sin prisa, sintiendo el contacto, la cercanía, la presencia, el diálogo, el encuentro, la seguridad…
Fue una experiencia corta (a mi gusto) pero intensa, de esas que nos hacen falta y mucho bien; de esas que nos lanzan al mundo con la certeza de estar de La mano y en Su mano.
¡Y cómo les gustó a los chicos!, ellos también tienen necesidad de ser “ovejas”, “sus ovejas”, en su proceso de fe, dudas e interioridad. ¡Cuánto aprendí de su capacidad de experimentar la trascendencia! Sé que soy una privilegiada porque mi trabajo me permite -no, mejor: me facilita- el encuentro con Cristo y con lo mejor de los hombres: la autenticidad de los chavales.

Doy muchas gracias a Dios por hacerme sentir una de sus ovejas queridas. Ojala podamos encontrarnos todos en el mismo rebaño.

CONCHA MORATA
concha@dabar.net





DIOS HABLA

HECHOS 13,14.43 52
En aquellos días, Pablo y Bernabé desde Perge siguieron hasta Antioquía de Pisidia; el sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento. Muchos judíos y prosélitos practicantes se fueron con Pablo y Bernabé, que siguieron hablando con ellos, exhortándolos a ser fieles a la gracia de Dios. El sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra de Dios. Al ver el gentío, a los judíos les dio mucha envidia y respondían con insultos a las palabras de Pablo. Entonces Pablo y Bernabé dijeron sin contemplaciones: «Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: “Yo te haré luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra”». Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron. La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos incitaron a las señoras distinguidas y devotas y a los principales de la ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron del territorio.
Ellos sacudieron el polvo de los pies, como protesta contra la ciudad, y se fueron a Iconio. Los discípulos quedaron llenos de alegría y de Espíritu Santo.

APOCALIPSIS 7, 9.14B 17
Yo, Juan, vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y uno de los ancianos me dijo: «Éstos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero. Por eso están ante el trono de Dios, dándole culto día y noche en su templo. El que se sienta en el trono acampará entre ellos. Ya no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el sol ni el bochorno. Porque el Cordero que está delante del trono será su pastor, y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas. Y Dios enjugará las lágrimas de sus ojos».

JUAN 10, 27 30
En aquel tiempo, dijo Jesús: «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arre¬batará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arreba¬tarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno».




EXEGESIS

PRIMERA LECTURA
Una vez presentada la resurrección y los primeros momentos de vida de la comunidad, se amplía el horizonte para presentar también la expansión de esa comunidad. No de una forma totalmente histórica, sino seleccionando episodios significativos y modificándolos para transmitir el mensaje que el autor de Hechos quiere comunidad, precisamente el de esa expansión llevada a cabo por el Espíritu.

Una serie de esos episodios se refiere a la actividad predicadora de Pablo a la que se dedica prácticamente la segunda mitad del libro a partir del capítulo 13 divida en lo que suelen llamarse los tres viajes misionales.

La perícopa se nos sitúa en el primer viaje misionero, más o menos hacia la mitad del mismo. Sin entrar en la historicidad de todos los detalles hemos de percibir el hecho central: la apertura del mensaje evangélico a todas las gentes. el tema ha sido preparado en el mismo libro con la narraciones de la conversión del etíope, los sucesos de la casa de Cornelio y las explicaciones del propio Pedro.

Pero lo de Antioquía de Pisidia es muy importante. Se mestiza el proceso seguido por la primera comunidad y Lucas cuenta en una sola escena las líneas generales de ese proceso. Hay una presentación del mensaje a los judíos en el discurso de Hch 13,16,41 en el que encontramos rastros del anuncio primitivo ampliados por Lucas. Ante esta presentación se produce un rechazo por parte de la comunidad judía, lo que lleva a los predicadores, Pablo y Bernabé, a buscar a otras personas que lo acepte. Lo que hacen. Aparece la universalidad del mensaje que no es patrimonio de nadie, aunque algunos lo haya recibido en primer término. Pero esa cierta preferencia no es aprovecha y se pasa a otros.

FEDERICO PASTOR
federico@dabar.net


SEGUNDA LECTURA
El tema central de esta segunda lectura coincide con el de la primera: la universalidad de la salvación anunciada en el evangelio. Se hace con otro lenguajes y tiene otros matices.

Uno de ellos es el que la muchedumbre de los salvados han llevado a esa salvación por su conexión por la fe con Cristo muerto y resucitado, el Cordero ensangrentado del Apocalipsis que es también la figura triunfadora del comienzo del libro.

La purificación de que se habla es mejor no entenderla en sentido ritual o de pureza legal, sino como expresión de la unión establecida con el Señor, en quien no cabe mancha ni arruga alguna. Es necesario ser muy cuidadosos al hablar de "sangre", "lavar", "blanquear", palabras que pueden tener un sentido expiatorio erróneo y quedarse, en cambio con lo básico, que es ciertamente la participación en la suerte del Resucitado.
Evidentemente ello incluye una posible participación también en el camino de sufrimientos semejante al del Maestro, que, en el contexto histórico del Apocalipsis (las persecuciones de Domiciano) estaban muy presentes. Y en cualquier otra época.

El otro matiz es el escatológico. Ciertamente el punto final y definitivo es gloria y felicidad. Y en cierto sentido ya ha comenzado. Pero no ha llegado a su total culminación. La multitud espera la realización absoluta. Pero lo negativo se hace presente de muchos modos y de muchas maneras. Como siempre el modelo es la vida y persona de Jesús.

FEDERICO PASTOR
federico@dabar.net


EVANGELIO

1. Aclaraciones previas
Pastor-ovejas: lenguaje figurado, familiar en un medio agrícola y ganadero. La imagen evoca largas horas en común por montes, vaguadas y apriscos; horas de desvelos y cuidados; horas de silencio y de aire libre.
Vida eterna: vida sin fin, participación de la vida de Dios.
No perecer para siempre, es decir, no perecer jamás.

2. Texto
El texto forma parte de la respuesta de Jesús a una pregunta que le ha hecho la autoridad religiosa de Jerusalén sobre su condición de Mesías: ¿Hasta cuándo nos vas a tener en vilo? Si eres tú el Mesías, dínoslo francamente (v.24).
Jesús habla, efectivamente, de sí mismo, pero no desde la óptica de sus interlocutores, sino desde la óptica de sus ovejas, en expresión entrañable y familiar de la tradición bíblica. El texto, por tanto, presupone la existencia de una sintonía, de una cercanía, de una intimidad.
En el marco de una relación así, Jesús aporta vida eterna, protección, seguridad. El sentido y alcance de estas aportaciones trascienden la semántica al uso de las palabras. Se trata de la vida, protección y seguridad cuyo origen y raíz está en el Padre. Jesús y el Padre son uno: entre ellos hay comunidad de vida y de proyecto.

3. Comprensión actualizante
Jesús se ofrece tal cual es: Dios hecho hombre, garantía de vida sin fin y de seguridad existencial. En Jesús laten los desvelos y los cuidados del Padre por sus hijos.
El creyente en Jesús hace suyos esos desvelos y cuidados del Padre por sus hijos.
El creyente en Jesús se sabe y se siente vivo con la vida misma del Padre ¡Sabe que la vida del Padre es realidad y no simple metáfora!
El creyente en Jesús se sabe y se siente seguro, porque se sabe protegido por el Padre. El apocamiento y el miedo no tienen cabida en él.
El creyente en Jesús se sabe, en definitiva, amado por un Padre, cuya garantía histórica es Jesús.

ALBERTO BENITO
alberto@dabar.net



NOTAS PARA LA HOMILIA

Muchas veces nos hemos preguntado acerca de las diferencias entre un buen y un mal pastor; esa reflexión nos ha servido para descubrir a Jesús como el Buen pastor y a nosotros mismos como sus ovejas. Diríamos, casi jocosamente, que en el fondo es una invitación a ser más ovejas y menos borregos. Creo que a nivel coloquial todos sabemos lo que significas ser unos “borregos” o estar “aborregados”: en el fondo significa sumarse a una especie de masa de individuos que caminan sin saber muy bien por dónde van, que se dejan llevar sin cuestionarse cuál es su rumbo, y que de estar tan acostumbrados a dejarse llevar así terminan incluso perdiendo sus criterios propios y no saben dar razón del porqué hacen así las cosas. Para nosotros, cristianos, se convierte en importante el saber dar razón de nuestra fe; y hacerlo en un momento como el que estamos viviendo y celebrando: la Pascua

Resucitó
Para mucha gente, la “pascua” termina con las vacaciones laborales y escolares que terminaron hace unas semanas. Pascua es desconexión; la pascua de la gente en general se ha convertido en asueto, en vacación, en viaje, en dormir a pierna suelta. Y cuando de nuevo vuelve la rutina de cada día, la pascua termina para ellos. Pero nuestra “Pascua” es un anuncio continuo de ese mensaje que Pablo y los Apóstoles transmitían a todos, incluso más allá de los “creyentes de toda la vida”, y que queda perfectamente resumido en el centro de nuestra fe: Él vive; nuestro Dios es el Dios de la Vida, porque resucitó y por eso estamos alegres.
Comenzar de nuevo hoy una Eucaristía dominical más, en ese entorno pascual, cargado de vida, de luz, de flores, de aleluyas y gritos de esperanza empieza a ser ya una tarea a clavar en nuestros corazones. ¿Cuál es el anuncio que estamos haciendo de nuestra esperanza? ¿Nuestra cara anuncia a todos, cristianos y no cristianos, creyentes y no creyentes, que hemos muerto y resucitado con Cristo, es decir, que nos sentimos llenos de vida y de esperanza y salvación?

Escuchan mi voz
Y escuchando el evangelio, lo primero que me llama la atención es que Jesús dice que sus ovejas escuchan su voz. Cuando salgo a la montaña y veo a los pocos pastores que quedan emitiendo esos sonidos, silbidos y gritos peculiares que guían al rebaño, no veo que las ovejas escuchen, sino más bien simplemente parece que oyen y van “aborregadas”, valga la expresión, hacia donde el pastor les va dirigiendo. Curiosa la diferencia. Quizás sea que “ser oveja” consiste en algo distinto; puesto que no somos animales (o no deberíamos serlo) los que tenemos a Jesús como nuestro pastor deberíamos pues, en primer lugar, escuchar su voz. Y por eso cabe preguntarse por cosas tan básicas como el papel que juega en nuestra vida la escucha de su Palabra: si en la Eucaristía escuchar esa Palabra es esencial o si es momento de desconectar e ir a nuestros rezos particulares; si revisamos diariamente nuestras vidas con la Palabra de Dios o si nos quedamos en rebuscar entre pecados y mandamientos; si realmente necesitamos escuchar a Jesús como el que guía, y acudimos o no a Él en las encrucijadas de nuestra vida…

Las conozco
Jesús no es como el sistema de salud, en el que entregas tu cartilla o tarjeta sanitaria, miran tu número, sale tu expediente en un ordenador o en una carpeta, y sin mirarte a la cara te extienden una receta. Esa frialdad es lo contrario a lo que Jesús quiere que recordemos siempre. “Te conozco”, nos dice. Sabe cómo eres, de qué pie cojeas, en que prados te sientes más a gusto y en cuáles necesitas especial compañía porque te asustan. Y por eso, vivir una relación con Jesús, el pastor, en la que Él sea visto como el Altísimo y Omnipotente, Poderoso y Lejano Señor de los Ejércitos… es verle en el polo radicalmente opuesto de quien quiere ser. Por eso, hay que preguntarse también si somos capaces de descubrir a nuestro lado a ese pastor cercano, cariñoso, próximo que nos mira con una gran sonrisa ante nuestros miedos y vergüenzas y nos repite: “¡pero hombre!¡Si te conozco a la perfección…!”

Me siguen
No es una redundancia, no. Las ovejas de Jesús, las que le escuchan, las que son conocidas de él… hacen una opción. No quieren ir por libre, sino que deciden un determinado camino; y aquí Jesús no habla de rebaños, habla de ovejas. Son rebaño porque todas deciden ir por el mismo sitio, que no es otro que detrás de él. Es lo que nos permite a veces ir en grupo siendo tan distintos: aunque no veamos ninguna posibilidad de identificarnos con el que tenemos al lado, siempre existe un criterio de unicidad: somos los que le seguimos. A la luz de esto, podemos preguntarnos si le estamos siguiendo o si utilizamos nuestra libertad para ir por libre, tan “por libre” que en realidad no estemos yendo tras él, sino que nos estemos construyendo una religión a nuestra medida…

Les doy la vida eterna. No perecerán
Sólo unas palabras al respecto: Jesús quiere ofrecernos la mejor de las vidas. Vida para siempre. Ausencia de muerte. No ser aniquilados. No tiene nada que ver con sufrir o no, no es eso… es mucho más profundo, más trascendente: es la capacidad de integrar todo, lo bueno y lo malo, en una vida que por fin sea plena, y con la mayor de las confianzas: la de su eterno cuidado por cada una de las ovejas (insisto, habla de ovejas, no de rebaños). Es una manera de escuchar hoy: quiero cuidar de ti para siempre. Y ante eso, una última pregunta: ¿quieres dejarte cuidar?

RAMON GARCÍA
ramon@dabar.net




PARA CONSIDERAR Y REFLEXIONAR EN GRUPOS

Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen
(Jn 10, 27)

Preguntas y cuestiones
¿Nos creemos nosotros, como los judíos antiguos, poseedores del monopolio del mensaje?. Sobre todo los bienpensantes y cristianos tradicionales.
¿Cómo nos tomamos los padecimientos?. ¿Y cuáles tenemos?: interiores, externos, por parte de gente cercana, lejana, incomprensiones, defectos nuestros....?
¿Qué valor tiene en nuestra vida la voz del único pastor? ¿cómo es nuestro seguimiento?



PARA LA ORACION

Reunidos en tu rebaño, como ovejas que se sienten cuidadas por ti, te pedimos, Señor, que la escucha de tu Palabra nos ayude a conocer mejor tu voz, y que los cuidados con que nos alimentas aumenten nuestra confianza en ti para que de este modo no busquemos lugar mejor.
-----------------------------------
Descubrir la vida como regalo tuyo hace que todo lo que podamos ofrecerte sea en el fondo devolvértelo desde el agradecimiento. Cuando nos alimentamos, sólo podemos darte gracias por tu pan. Cuando nos divertimos, sólo podemos darte gracias porque tú lo haces posible. Cuando nos sentimos queridos, respondemos desde el agradecimiento a tu propio amor por nosotros. Que nuestra vida sea como el pan y el vino de la Eucaristía, ofrecértelo todo: nuestro esfuerzo, nuestros resultados, nuestras alegrías y nuestros sinsabores. Y que sólo podamos decirte un «gracias» que nace de lo más profundo de nuestro corazón.
------------------------------
Cuando te descubrimos vivo y resucitado entendemos que nada en el mundo es más fuerte que el amor. Tu amor por nosotros llegó al cuidado más íntimo, al gesto más insignificante, a la cercanía más enorme… y también hasta dar la vida, luchando por cada uno de nosotros y también por todos como tu grupo de amigos. Por ese amor tan grande, nuestro corazón entona un canto de alabanza a tu generosidad.
-----------------------------
Desde la intimidad de nuestro corazón, surge ese agradecimiento silencioso de quien se sabe querido y ve su amor correspondido. Gracias por amarnos tanto como para dar tu vida. Gracias por no hacer distinciones y sentirme también a mí como parte de tu rebaño. Gracias por mi comunidad. Y gracias por ser tan fiel que sé que este amor nunca se acabará.



LA MISA DE HOY

MONICIÓN DE ENTRADA
En esta Pascua que continuamos celebrando, la liturgia nos presenta hoy como centro de nuestra celebración la figura de Jesús que habla de sí mismo como el buen pastor. Es ocasión, pues, de rezar y pedir por nuestros pastores, así como por aquellos que se preparan para serlo, y también para pedir al dueño de la mies que llame a muchos para que no falten trabajadores en los campos de la Iglesia. Pero también es ocasión de pensar cómo somos nosotros sus ovejas; y también para revisarnos como rebaño; y para aceptar la invitación de Dios que para cada uno de nosotros tiene una llamada especial y nos elige para colaborar en ser también pastores para los demás. Que su presencia resucitada en medio de nosotros nos aliente a escucharle, a seguirle y a entregarle nuestra vida entera a su servicio.

SALUDO
Que la paz, la alegría y la misericordia que nos transmite Cristo resucitado, presente hoy y aquí en nuestra celebración, estén con todos vosotros.

RITO DE LA ASPERSIÓN
Reunidos para la celebración eucarística, comencemos con un primer signo: el del agua. El agua lava… y nuestros corazones necesitan aún de cierta limpieza para poder ser hombres y mujeres nuevos como Jesús. El agua refresca… y reconocemos estar a veces agotados por el camino y el esfuerzo, y necesitamos que sea Jesús quien nos alivie. El agua da vida… y en nuestras vidas a veces tan secas, que el agua que vamos a recibir nos anime a revivir, a revitalizarnos, y sentir que la presencia del Señor que nos lanza un ‘¡ánimo!’ nos haga levantarnos y caminar animosos. Que todo eso nos lo recuerde el agua que vamos a recibir en recuerdo de nuestro bautismo.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
Los Apóstoles, tras la resurrección, son enviados a continuar con la tarea de Jesús… y quizás podríamos pensar desde el idealismo que sus palabras inspiradas y el ansia de Dios de los que les escuchaban sólo les consiguieron triunfos para la fe. Sin embargo, las dificultades eran grandes, no siempre sus palabras obtuvieron el resultado esperado, e incluso a veces se producía el rechazo. Aún así, podemos ver otro de los frutos del Espíritu: la convicción ante las dificultades de que había que seguir intentándolo en todo momento y circunstancia. Tomemos ejemplo en la lectura que ahora se nos proclama.

SALMO RESPONSORIAL (Sal 99)
Somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores.
Somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
Sabed que el Señor es Dios: que él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño.
Somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
«El Señor es bueno, su misericordia es eterna, su fidelidad por todas las edades».
Somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
¿Cuál confiamos que será el resultado de nuestro esfuerzo por vivir como hombres nuevos y resucitados? Quizás sea el que Juan anuncia en esta segunda lectura: la de sentirnos reconfortados, cuidados, salvados. El Señor nos anuncia que nuestros esfuerzos no serán en balde, y sólo nos pide una cosa: fidelidad.

MONICIÓN A LA LECTURA EVANGÉLICA
La clave para ser un buen pastor es la de evitar comportarse con las ovejas como algo que no te importa. Escucharlas, conocerlas, tratarlas con familiaridad, preocuparse por sus necesidades... es la mejor forma de conseguir que para ellas también el pastor acabe siendo “su” pastor, y conocer su voz, y así seguirle con confianza. Así es Jesús para nosotros. Y hoy nos lo recuerda a nosotros, su rebaño.

ORACIÓN DE LOS FIELES
Como un solo rebaño, formado por ovejas que conocen la voz del pastor, dirijámonos al Padre confiando en que nos conoce por nuestro nombre y sabe lo que necesitamos, presentándole una súplica común.
-Por la Iglesia Universal; para que camine hacia el objetivo de ser casa de todos y rebaño común en el que todos quepamos más allá de nuestras diferencias, y de este modo escuchemos la petición de Jesús de que todos seamos Uno, unidos en un único rebaño con Él como el único pastor. Roguemos al Señor.
-Por los pastores de la Iglesia: el Papa, los Obispos, los sacerdotes y diáconos, y también por quienes ejercen la acción pastoral en las comunidades cristianas diocesanas y parroquiales; para que hagan suyo el espíritu de buen pastoreo que llevaba a Jesús conocer a sus ovejas, a respetar sus ritmos, a dar a cada una lo que conviene, a corregirlas con amor, y sobre todo que sus vidas sean una auténtica entrega dando la propia vida. Roguemos al Señor.
-Por todos los que viven su vida como una vocación: religiosos y religiosas, miembros de institutos de vida consagrada y seculares, cristianos laicos comprometidos en tareas eclesiales o sociales; para que haber escuchado la llamada de Dios les conceda la felicidad más profunda y serena. Roguemos al Señor.
-Para que la llamada de Dios siga despertando la inquietud vocacional en nuestros jóvenes, y así no falten trabajadores para continuar su misión en medio del mundo. Roguemos al Señor.
-Por todos aquellos que han descubierto el altruismo como el centro de su vida; para que el Espíritu de Dios les lleve a recordar que sólo Dios es el que salva y que nosotros somos meros instrumentos en sus manos. Roguemos al Señor.
-Por todos nosotros, para que preguntemos con sinceridad y sin miedo a Dios qué es lo que espera de nuestras vidas, y escuchándole descubramos la forma de vivirla de manera auténticamente vocacional, siendo pastores para los demás. Roguemos al Señor.
Oración: Escucha, Señor, lo que tus ovejas te piden, y tú que las conoces y sabes lo que les conviene, cuídalas y guíalas a salvo de todo peligro. Te lo pedimos a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

BENDICIÓN FINAL
Que el amor de Dios que dio su vida por todos y cada uno de nosotros se derrame abundantemente en vuestros corazones y os llene de felicidad. Amén.
Que la convicción de que nos quiere plenamente felices os lleve a aceptar su llamada a vivir como hombres y mujeres nuevos. Amén.
Y que su Espíritu os lleve a ser pastores de vuestros hermanos y a vivir en medio del mundo como Luz de las Gentes y presencia de Dios para quienes no le conocen. Amén.


CANTOS PARA LA CELEBRACION

Entrada. Himno a Jesucristo (disco “Cantos religiosos y litúrgicos para el siglo XXI”); Cristo es el camino (disco “Dios es amor”); Alabaré (1CLN-612); Juntos como hermanos; A las fuentes de agua viva (disco “16 Cantos para la Misa”).
Salmo. LdS.
Aleluya. (disco “Cantos para participar y vivir la Misa”).
Ofertorio. El Señor nos ha reunido junto a Él (Kairoi); Bendito seas, Señor (2CLN-H 5).
Santo. De Aragués; Santo (disco “Canciones religiosas y litúrgicas para el siglo XXI”).
Paz. La paz esté con vosotros.
Comunión. El Señor es mi pastor (Gelineau); o del disco “Cantos para una comunidad evangelizadora (Erdozáin); Delante de Ti (Amazing grace) (disco “Cantos para participar y vivir la Misa”).
Final. Anunciaremos tu reino.



Director: José Ángel Fuertes Sancho •Paricio Frontiñán, s/n• Tlf 976458529 Fax 976439635 • 50004 ZARAGOZA
Tlf. del Evangelio: 976.44.45.46 - Página web: www.dabar.net - Correo-e: dabar@dabar.net

0 comentarios:


WebJCP | Abril 2007