Domingo del Buen Pastor. Y, necesariamente, nuestras miradas se centran en el auténtico, radical, nítido y verdadero Pastor: Jesús de Nazaret. Qué atinado estuvo recientemente el cardenal Sodano cuando, al hilo de los últimos acontecimientos (con ensañamiento incluido) que sacuden a nuestra Iglesia, afirmaba “no tiene la culpa Cristo de la traición de Judas”. Y es así.
1.- En plena Pascua, la fiesta del Buen Pastor, nos invita a dar gracias a Dios por aquellos pastores que se dedican en cuerpo y alma a su Ministerio Sacerdotal.
Demos gracias al Señor porque, el Buen Pastor, sigue siendo en la inmensa mayoría de los consagrados, un modelo de referencia y de coherencia. Porque, el Buen Pastor, sigue siendo lo más importante y esencial en el corazón de cientos de miles de hombres que saben que, en la fidelidad, en el amor o en el silencio, en el trabajo de cada día o en el evangelio, es donde encuentran su apoyo y estímulo para seguir adelante.
2.- Nada ni nadie puede desdibujar o desfigurar aquella imagen (no idílica y sí real) que tenemos de los pastores que intentan (intentamos) buscar el reino de Dios, el bien de las personas y desvivirnos hasta más no poder por nuestras comunidades. ¿Qué no todo lo hacemos bien? ¿Qué no llegamos donde debiéramos? ¿Qué, una gota de tinta, tiñe una gran jarra de agua cristalina? Es verdad. Pero, el Buen Pastor, siempre nos exige permanecer, perseverar, intentarlo.
Buen pastor, no es desde luego, aquel que viendo las orejas al lobo, huye despavorido. Buen pastor no es aquel que vive plácidamente su vida y exige honradez a los demás. Buen pastor no lo es, por supuesto, aquel que predica una iglesia a su medida o construye una comunidad a su imagen y olvida que la Iglesia es universal o que, la Iglesia no es personalista o una institución a la carta.
3.- Hoy, más que nunca, pedimos por los sacerdotes. Estamos a punto de culminar este Año Sacerdotal. No ha sido precisamente un “año de rosas” para los sacerdotes. Hemos estado constantemente en el candelero y no precisamente tratados con justicia o con cariño. En el fondo (y aún con la que nos está cayendo) el “buen pastor” molesta. Es decir; aquellos que ponen la pobreza por encima de la riqueza; aquellos que defienden a los más débiles, las vidas de los no nacidos o valores muy distintos a los que la sociedad, desde el púlpito de tantos medios de comunicación, propaga como la conquista más grande de nuestros tiempos.
4.- Pidamos al Señor que, en este día del Buen Pastor, los sacerdotes seamos capaces de conducir (con ilusión y renovada esperanza) a todas las comunidades que tienen derecho a disfrutar de esos valles, de esos pastos, de esa comida que son –ni más ni menos- el semblante o el rostro del Dios vivo.
Sí; amigos. ¡Bravo por los buenos pastores! Por aquellos que, aún con algunas flaquezas y defectos, llevan adelante con tesón y con entusiasmo, la obra encomendada por Jesús.
--¡Bravo por los buenos pastores! Por aquellos que no se amilanan ante las dificultades, acoso o derribo.
--¡Bravo por los buenos pastores! Por aquellos que, como Cristo, son conscientes que el Reino de Dios conlleva contradicción, persecución, incomprensión y cruz.
--¡Bravo por los buenos pastores! Por aquellos que, en una atmósfera de desasosiego y muerte, proclaman a los cuatro vientos la alegría de la Pascua: ¡JESUS HA RESUCITADO! ¡ALELUYA!
1.- En plena Pascua, la fiesta del Buen Pastor, nos invita a dar gracias a Dios por aquellos pastores que se dedican en cuerpo y alma a su Ministerio Sacerdotal.
Demos gracias al Señor porque, el Buen Pastor, sigue siendo en la inmensa mayoría de los consagrados, un modelo de referencia y de coherencia. Porque, el Buen Pastor, sigue siendo lo más importante y esencial en el corazón de cientos de miles de hombres que saben que, en la fidelidad, en el amor o en el silencio, en el trabajo de cada día o en el evangelio, es donde encuentran su apoyo y estímulo para seguir adelante.
2.- Nada ni nadie puede desdibujar o desfigurar aquella imagen (no idílica y sí real) que tenemos de los pastores que intentan (intentamos) buscar el reino de Dios, el bien de las personas y desvivirnos hasta más no poder por nuestras comunidades. ¿Qué no todo lo hacemos bien? ¿Qué no llegamos donde debiéramos? ¿Qué, una gota de tinta, tiñe una gran jarra de agua cristalina? Es verdad. Pero, el Buen Pastor, siempre nos exige permanecer, perseverar, intentarlo.
Buen pastor, no es desde luego, aquel que viendo las orejas al lobo, huye despavorido. Buen pastor no es aquel que vive plácidamente su vida y exige honradez a los demás. Buen pastor no lo es, por supuesto, aquel que predica una iglesia a su medida o construye una comunidad a su imagen y olvida que la Iglesia es universal o que, la Iglesia no es personalista o una institución a la carta.
3.- Hoy, más que nunca, pedimos por los sacerdotes. Estamos a punto de culminar este Año Sacerdotal. No ha sido precisamente un “año de rosas” para los sacerdotes. Hemos estado constantemente en el candelero y no precisamente tratados con justicia o con cariño. En el fondo (y aún con la que nos está cayendo) el “buen pastor” molesta. Es decir; aquellos que ponen la pobreza por encima de la riqueza; aquellos que defienden a los más débiles, las vidas de los no nacidos o valores muy distintos a los que la sociedad, desde el púlpito de tantos medios de comunicación, propaga como la conquista más grande de nuestros tiempos.
4.- Pidamos al Señor que, en este día del Buen Pastor, los sacerdotes seamos capaces de conducir (con ilusión y renovada esperanza) a todas las comunidades que tienen derecho a disfrutar de esos valles, de esos pastos, de esa comida que son –ni más ni menos- el semblante o el rostro del Dios vivo.
Sí; amigos. ¡Bravo por los buenos pastores! Por aquellos que, aún con algunas flaquezas y defectos, llevan adelante con tesón y con entusiasmo, la obra encomendada por Jesús.
--¡Bravo por los buenos pastores! Por aquellos que no se amilanan ante las dificultades, acoso o derribo.
--¡Bravo por los buenos pastores! Por aquellos que, como Cristo, son conscientes que el Reino de Dios conlleva contradicción, persecución, incomprensión y cruz.
--¡Bravo por los buenos pastores! Por aquellos que, en una atmósfera de desasosiego y muerte, proclaman a los cuatro vientos la alegría de la Pascua: ¡JESUS HA RESUCITADO! ¡ALELUYA!
5.- ¡Si… BUEN PASTOR!
Que a tus hombros recoges
Lo bueno y lo mezquino de mi vida
Que cargas sobre ti
La grandeza que te prometí
Y la pobreza en la que me hundí.
Pastor...Pastor bueno y prudente
Que en los mil caminos de mi vida
Me hiciste esquivar
Aquellos que me conducían al abismo
Y me enseñaste los otros
Que ponían delante de mis ojos
La alegría y la vida,
El encanto y el ensueño
La fe y la esperanza
¡SÍ…BUEN PASTOR!
Y nosotros ovejas de tu rebaño
Siguiéndote a horas y por momentos
Y perdiéndonos cuando Tú más empeñado estabas
En seguir sosteniéndonos con tu mano
¡Pastor Bueno!
¡SÍ… BUEN PASTOR!
En las cañadas donde hoy nos canta y reverdece la primavera
Seguimos teniéndote como el compañero que nunca falla
Como el Dios que siempre espera
Como el Señor que nos tiene preparado al final de nuestra existencia
Prados donde nunca se hace invierno
Fuentes que sacian para siempre al sediento
Pan vivo para nunca bajar del cielo...
SÍ. PASTOR BUENO...
Que conoces una a una, con nombre y apellidos,
Las almas de los que en ti creemos.
Amén.
Que a tus hombros recoges
Lo bueno y lo mezquino de mi vida
Que cargas sobre ti
La grandeza que te prometí
Y la pobreza en la que me hundí.
Pastor...Pastor bueno y prudente
Que en los mil caminos de mi vida
Me hiciste esquivar
Aquellos que me conducían al abismo
Y me enseñaste los otros
Que ponían delante de mis ojos
La alegría y la vida,
El encanto y el ensueño
La fe y la esperanza
¡SÍ…BUEN PASTOR!
Y nosotros ovejas de tu rebaño
Siguiéndote a horas y por momentos
Y perdiéndonos cuando Tú más empeñado estabas
En seguir sosteniéndonos con tu mano
¡Pastor Bueno!
¡SÍ… BUEN PASTOR!
En las cañadas donde hoy nos canta y reverdece la primavera
Seguimos teniéndote como el compañero que nunca falla
Como el Dios que siempre espera
Como el Señor que nos tiene preparado al final de nuestra existencia
Prados donde nunca se hace invierno
Fuentes que sacian para siempre al sediento
Pan vivo para nunca bajar del cielo...
SÍ. PASTOR BUENO...
Que conoces una a una, con nombre y apellidos,
Las almas de los que en ti creemos.
Amén.








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